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padre de nuevo te agradecemos
que nos tienes aquí en medio de la semana en medio de nuestras
labores gracias señor por darnos este tiempo para para dedicarlo
a ti a tu palabra te damos gracias por tu promesa de reunirte con
nosotros Señor, yo no confío en mi capacidad de convencer
a nadie. Yo sé que sin tu ayuda nadie será edificado, nadie será
transformado. Te pedimos que el día de hoy
uses tu palabra poderosamente en nuestras vidas. Muéstranos,
Señor, como varones en que estamos fallando. Ayúdanos a luchar por
una masculinidad bíblica que te agrada. Te pedimos también
por las mujeres aquí presentes que las ayudes también a ser
ayuda idónea para sus esposos si los tienen. Una característica
de la masculinidad bíblica es su misión a las autoridades correspondientes. Dios ha puesto autoridades sobre
nosotros en todas las esferas. O sea, no hay ninguna etapa en
la vida en la que no vamos a tener autoridades sobre nosotros como
varones. Es lo mismo en el caso de las
mujeres, pero todavía no llegamos al caso de las mujeres. Nuestros
padres. Comenzamos por ahí. Comenzamos
con el mandamiento de someternos a nuestros padres. Luego nuestros
maestros. Si estamos estudiando. Si seguimos
en casa, nuestros padres. Si estamos estudiando, nuestros
maestros. Si tenemos trabajo, nuestro jefe o nuestros jefes.
El gobierno. Nuestro pastor en la iglesia.
O sea, hay toda una lista de autoridades que están sobre nosotros
a las cuales debemos de someternos. Vamos todos a primera de Pedro,
por favor. Capítulo dos. Primera de Pedro, capítulo dos. Dice lo siguiente. está sujetos
a toda institución humana por causa del Señor. Ya sea al Rey,
como quien ejerce soberanía, o a los gobernantes, como quienes
han sido enviados por Él para el castigo de los que hacen el
mal y para la alabanza de los que hacen el bien. Entonces,
este asunto de la sumisión es otra característica de la masculinidad
que va en contra de nuestra naturaleza caída pecaminosa. Va en contra
de los estereotipos de la masculinidad en el mundo. A nadie le viene
natural A nadie le viene naturalmente someterse a sus autoridades.
En el mundo, la rebelión contra la autoridad, ser ingobernable,
se identifica como alguien masculino, muchas veces. Pero como suele
ser, siempre con la verdad, siempre con las cosas de Dios, la verdadera
masculinidad es contracultura. Es contra nuestros deseos naturales.
Un joven que aprende a realmente someterse a sus padres, aún en
casa, ya está demostrando madurez y masculinidad que muchos nunca
alcanzan en sus vidas. Un joven que sigue en casa de
sus papás y ya aprende su misión, aprende a someterse a sus padres,
está demostrando madurez y masculinidad que muchos nunca alcanzan en
sus vidas. Leemos en Éxodo 20, el mandamiento. Honra a tu padre
y a tu madre. para que tus días se prolonguen
sobre la tierra que Jehová, tu Dios, te da. Ya vimos hace como
un año, creo, un año y cacho, en la serie sobre cómo honrar
a nuestros padres como adultos. Por cierto, si a alguien le interesa
eso, le puedo pasar las grabaciones. Tuvimos una serie sobre cómo
honrar a nuestros padres siendo nosotros ya adultos. Vimos cuáles
son las implicaciones de esto mientras estamos en casa ¿Y cuáles
son las implicaciones de esto ya siendo adultos independientes?
Pero muchos viven y mueren sin alcanzar este primer grado de
sumisión a autoridades. Este primer grado de madurez.
¿Cantidad de personas no pueden mantener un empleo estable? ¿Nunca
avanzan más allá de los niveles básicos en una empresa? ¿Por
qué? Porque no tienen suficiente madurez como para simplemente
hacer lo que dice el jefe. Someterse a sus jefes. Muchos
valoran, ven como una característica deseable su rebeldía en casa,
en el trabajo. Están orgullosos de ser el que
siempre está en rebeldía en contra del jefe, el que siempre está
en rebeldía ante sus autoridades. Y muchos creen que esa es una
muestra de masculinidad. Yo soy muy macho, a mí nadie
me dice qué hacer, ¿no? A mí nadie me manda. Siempre
quieren ir contra corrientes, siempre quieren ser el que reta
todo lo que manda el jefe, pero vean, eso no es masculinidad,
eso se llama por otro nombre, se llama inmadurez. Eso es inmadurez. Ahora, es cierto que una característica
de la masculinidad es hacer lo correcto, aun cuando no es popular.
O sea, aun cuando no sea popular la decisión, si hay que tomar
la decisión de ir en contra de lo que dijo el jefe o ir en contra
de incluso de lo que llegue en las autoridades, si hay que obedecer
a Dios antes que a los hombres. Esa es una característica de
la masculinidad. Hacer lo correcto, no entrarle
al pecado, no entrarle al pecado con otros. Eso es bueno. La masculinidad
también es señalar la verdad, estar dispuesto a hacer lo correcto
en temas morales, pero no es llevar la contraria porque sí.
Porque yo soy muy varón y entonces yo no voy a hacer lo que diga
el jefe. Yo voy a tener una opinión siempre diferente a la del jefe.
Siempre diferente a la de la autoridad que tenga enfrente.
No es llevar la contraria porque no, ese no, no me va a mandar
a mí. Yo me mando solo. No me va a mandar a mí este cuate.
O porque lo que me piden es difícil, no me gusta, entonces no me voy
a someter. No lo voy a hacer. Y por cierto,
si alguna de ustedes Es una mujer buscando con quién casarse. No
te cases con alguien que no se somete a sus autoridades. O sea,
si tu novio, el que te interesa, es de estos que se enorgullece
porque no hace lo que le dicen que haga, porque no se somete
a las autoridades que tiene. Alerta roja, ¿no? No, mal candidato. El que no se somete a sus autoridades
en casa, en el trabajo, en la sociedad. No te cases con alguien
que va de impuestos. Uno de los problemas más grandes
de este país. También hay otros, también hay muchos otros problemas,
pero muchísimos ciudadanos justifican que ellos no van a pagar sus
impuestos porque el gobierno, no sé qué, y la corrupción, y
quién sabe qué van a hacer con el dinero. No, Dios te manda
a pagar tus impuestos. Entonces, si no vas a pagar tus
impuestos, no te estás sometiendo a la autoridad y tu problema
es con Dios, no con las autoridades, es con Dios. Entonces, aléjense
de ese tipo de personas, aléjense de personas que se conocen como
rebeldes, como el que no se somete nunca, con el que no hace caso
de sus líderes espirituales. Eso no es masculinidad, eso es
inmadurez, eso es pecado. Y esto último, lo de no someternos
a los líderes espirituales, eso es algo más crítico. Si someternos
a las autoridades es importante en cuestiones terrenales, ¿cuánto
más en lo espiritual? Muchos hacen caso de su pastor
o de sus líderes espirituales sólo si les gusta la respuesta,
sólo si les gusta el consejo, sólo si va de acuerdo con lo
que ya pensaban, con lo que ya querían, con lo que ya tenían
planeado, con lo que ya habían soñado. Someterte a tus autoridades
no significa, vean, No significa estar de acuerdo con ella siempre.
La sumisión no requiere que estés de acuerdo. Tu jefe puede tomar
una decisión, vean, no es entrarle al pecado, ese es otro tema,
pero tengan un poco de paciencia. Sumisión no requiere que estés
de acuerdo. Tu jefe puede tomar una decisión
diferente a la que tú tomarías, pero siempre y cuando no sea
pecado lo que está pidiendo, hay que acatar. Hay que hacer
lo que te mandan. Tu pastor te puede pedir o aconsejar
algo que no te gusta. Algo difícil. Pero si está alineado
con lo que dice la Biblia, hay que hacerlo. Hay que hacer caso. Vamos a Hebreos 13. Hebreos 13, 17. Obedeced a vuestros
pastores, sujetaos a ellos, porque ellos velan por vuestras almas
como quienes han de dar cuenta. y hay que sujetarnos de tal manera
que ellos puedan dar cuenta con alegría, no quejándose. O sea, la ilustración de aquí
es tú en el día de juicio con tu pastor al lado y lo que no
has de querer es que el pastor diga, no señor, pues es que tú
eres este cuate ingobernable. O sea, nada hacía caso. Se le
dijo una y otra vez, pero no, no, nunca hizo caso. Eso no. Dios nos libre de dar cuentas
así. No hemos de querer eso, que nuestros pastores Vean, tengan
lugar para quejarse, Señor. Llegar el pastor a quejarse de
ti. No, no, no. No, no, no. Dice, esto no es
provechoso. No es provechoso. Entonces, su
misión masculina, bíblica, madura, a las autoridades, sean las que
sean, no significa que estés de acuerdo. No significa que
te guste la decisión o la orden. Pero hay que hacerlo. Incluso
lo que más muestra masculinidad es someterte y acatar a pesar
de que no estás de acuerdo. Eso es lo que muestra masculinidad.
Eso es lo que muestra madurez. Cuando un varón no le gusta,
no es lo que él hubiera decidido, pero obedece. A pesar de eso. Eso es una muestra de madurez.
Eso es una muestra de masculinidad. Siguiente característica. Siguiente
característica de la masculinidad bíblica. Vamos a ver cómo... cómo los hombres deben tratar
a las mujeres. Cómo la masculinidad bíblica
se muestra en nuestro trato a las mujeres. En especial a las mujeres,
en especial a nuestras esposas. Para empezar esto vamos a 1 Pedro,
capítulo 3, por favor. 1 Pedro, capítulo 3. Dice, vosotros maridos, este
versículo es fantástico, hay muchísimo aquí, vamos a irlo
desmenuzando con la ayuda de Dios. Vosotros maridos, igualmente,
vivid con ellas, o sea, con nuestras esposas, sabiamente, dando honor
a la mujer como a vaso más frágil y como a coherederas de la gracia
de la vida. para que vuestras oraciones no
tengan estorbo. Este versículo, bueno, fabuloso,
excelente versículo, de los versículos más importantes para nuestro
tema. Muchas cosas aquí, no voy a poder entrar a todas. Lo primero
que vemos es esto de vivir con nuestras esposas sabiamente. Otras traducciones nos ayudan
a entender esto un poco más. La versión antigua, la 1909,
dice que hay que vivir o habitar con nuestras esposas según ciencia. ¿Qué significa eso, según ciencia? Aquí la palabra que se traduce
sabiamente o según ciencia es la palabra gnosis en griego. Se refiere a conocer o conducirnos
con ellas según lo que conocemos o entendemos de ellas. Tenemos
que habitar con nuestras esposas, vivir con ellas, tratarlas según
el conocimiento. La versión King James en inglés
dice así tal cual, que hay que habitar con ellas según conocimiento,
según knowledge, según lo que conocemos, según lo que entendemos
de ellas. Entonces, esta primera parte del esfuerzo Es por un
lado lo que habíamos ya visto, lo que hemos ya comentado. Tenemos
que conocer a nuestras esposas para guiarlas, conocer sus debilidades,
sus fortalezas, para guiarlas, para enseñarles, para protegerlas.
Pero también nos está diciendo esto, que hay que conocer a nuestras
esposas para vivir con ellas sabiamente. Este versículo no
está hablando sólo del elemento de guía, o de enseñanza, o de
liderar espiritualmente hablando. Está hablando para vivir con
ellas, sabiamente. Muchos hombres se quejan de que,
¿cuál es la gran broma? de que es imposible con entender
a las mujeres en el mundo. Que para los hombres eso está
más allá de nuestras capacidades, no podemos entender a las mujeres,
esa es la mala broma que siempre está en el mundo. Esa es tan
mala broma que Dios mismo nos manda, que tenemos que superar
eso, esa falta de entendimiento de las mujeres. Tenemos que superar
eso. Muchos hombres se quejan de que
no entienden a sus mujeres, en específico de que no entienden
a sus esposas. Es natural Para empezar, eso es algo natural,
que no las entendamos fácilmente, porque son diferentes a nosotros.
No es algo malo que no las entendamos de entrada, no es señal de inferioridad,
es señal de que son diferentes, porque Dios las hizo diferentes.
Dios nos manda a conocerlas, a entenderlas, a aprender a habitar
con ellas sabiamente. ¿Qué significa eso? Pues hay
que entender Y esto también varía según su personalidad, qué les
gusta y qué no les gusta. Hay que entender qué las hace
sentir mal y qué las hace sentir bien. O sea, para los que tenemos
esposas aquí, a lo mejor alguno de nosotros podría dar un complemento
a nuestra esposa, que si nuestro hermano le dijera lo mismo a
su esposa, pues para ella no sería un complemento, no le gustaría.
Según su personalidad, según su alma original, única, Hay
diferencias. Entonces, nosotros específicamente,
en nuestro caso, con nuestra esposa, tenemos que conocerlas.
¿Qué les da confianza? ¿Qué las hace sentir mal? ¿Qué
las hace sentir bien? Entender lo que sienten. Y con
ese conocimiento, actuar sabiamente. Es decir, siempre y cuando no
vayamos en contra de la palabra, debemos mostrar cierta flexibilidad
en nuestra relación con nuestras esposas. Adaptabilidad. Capacidad
de aprender sus necesidades. ¿Qué necesitan? ¿Cómo las podemos
satisfacer? Ahora, ¿esto es algo sencillo?
No. Se ríen varios hermanos que ya
tienen más años de casado que yo. Bueno, pues yo también lo
reconozco. Por supuesto que no es algo sencillo.
Yo y probablemente todos los aquí presentes tenemos mucho
que aprender, mucho que mejorar en esto. Está aquí mi esposa,
entonces probablemente me estoy poniendo un balazo en el pie,
¿no? Pero ni modo, es lo que dice
la palabra. Vamos a decir lo que dice la palabra. Y vean,
esto está aquí porque es opcional. No. Está aquí el mandamiento
porque no es opcional. El versículo no dice si quieren,
si les parece buena idea, si creen que habrá algún beneficio
de conocer a sus esposas, de habitar con ellas según conocimiento,
habitar con ellas en sabiduría. ¡No! No dice nada de eso. Es
su mandamiento. Entonces, la masculinidad bíblica
se da a la tarea de entender a nuestras mujeres, entender
a nuestras esposas, conocerlas mejor. ¿Para qué? Para habitar
con ellas sabiamente, según la palabra. Ahora, esposas, un pequeño
comentario para ustedes. No hagan de esta tarea algo más
difícil de lo que ya es. Respondan con sinceridad ante
los esfuerzos de sus esposos por cumplir con esto. Sean pacientes. O sea, hay muchas esposas que
creen que esto es un asunto como de un acertijo, ¿no? Como de
un juego de atínale al precio, algo así. Y a pesar de que ya
es una tarea muy difícil para nosotros, Ellas quieren poner
esto casi a forma de acertijo, ¿no? Si no le atinas, ah, entonces
no te voy a decir, tú ya lo tenías que haber sabido, ¿no? Este,
van a armar esto como si fuera un sistema de ecuaciones para
que sus esposos traten de descifrarlo. No, no, no hay que dejar, no
nos la dejen tan difícil, por favor, ¿no? Eso es un error,
eso no le agrada a Dios. O sea, que usted, si la mujer
no colabora en los esfuerzos de su marido para lograr esto,
eso no es agradable a Dios, no es algo bueno. Regresando al
texto, 1 Pedro 3, 7. Vosotros maridos, igualmente,
vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso
más frágil y como a co-herederas de la gracia de la vida. El segundo
mandamiento que encontramos aquí para los varones es que debemos
dar honor a la mujer como el vaso más frágil, pero co-herederas. ¿Qué significa esto? ¿Cómo podemos
dar honor a nuestras esposas? En el griego, esta palabra que
traducen aquí como dar honor es la palabra timé en el griego.
Yo creo que la mejor traducción sería valorar, dar honor, valorar,
estimar. Tenemos que valorar a nuestras
esposas. Hay que valorar lo que son. Hay
que valorar lo que hacen. Hay que darles el debido honor.
¿Cómo hacemos eso? Vamos a pasar el resto del estudio
viendo cómo hacemos eso. Dice que hay que darles honor
como el vaso más frágil, pero coherederas. Pedro nos está diciendo
aquí básicamente, sí, la mujer es más frágil. Es más frágil
físicamente. Es más frágil emocionalmente,
más sensible emocionalmente. Y si le cortáramos hasta ahí,
como al vaso más frágil, entonces se podría dar lugar a decir,
ah, entonces son inferiores, ¿no? Son más frágiles, son inferiores. Pero por eso el versículo no
se acaba ahí. Inmediatamente dice, no son inferiores porque
son herederas, o sea, herederas iguales de la gracia de la vida. Ahora, la gracia de la vida.
Bueno, ese es un caso. Podríamos echarnos un sermón
sobre eso. Habla de las bendiciones de Dios, las cosas buenas de
la vida. Este me acuerdo de los pasajes cuando, cuando vimos
el libro de Clesiastes hace poco, estos versículos que hablan de
disfruta de la vida con la mujer de tu juventud. O sea, Dios no
ve a la mujer como alguien inferior, no es alguien inferior porque
Dios define estas cosas. Por eso está este versículo como
está. Es más frágil, sí, pero no es inferior, es coheredera.
Que sea más frágil no la hace inferior. Muchas veces las cosas
más frágiles son las cosas más valiosas. Las cosas más frágiles
son las cosas más valiosas, las cosas más hermosas. La fragilidad
de la mujer la equipa para ser madre, para sus roles diferentes
a los nuestros. La equipa para ser la ayuda idónea
del hombre, para mostrar misericordia de una manera que el hombre no
es tan pronto a ser, no tiene esa sensibilidad emocional. Entonces,
lejos de hacerla menos por su fragilidad, aquí Pedro, aquí
la palabra de Dios, lejos de hacerla menos por sus diferencias
comparadas con nosotros, Dios dice, hay que darles honor por
eso. Hay que darles honor por sus
diferencias. Hay que valorarla, hay que estimarla. Vamos a Proverbios capítulo 12
y capítulo 31. Proverbios 12 y 31, 12 4 y 31
10. Dice, hay que darle honor a nuestra
esposa, a la mujer que Dios nos ha dado. ¿Por qué? La mujer virtuosa
es corona de su marido. O sea, lo más valioso, aparte
de Dios, parte de Cristo, lo más valioso, lo más precioso.
Proverbios treinta y uno diez. Mujer virtuosa, ¿quién la hallará?
O sea, ¿quién la hallará? Porque casi no hay, porque son
difíciles de encontrar. Porque su valor sobrepasa a las
perlas, confía ella en el corazón de su marido, y no carecerá él
de ganancias. Le recompensará con bien y no
con mal todos los días de su vida. Y luego saltamos al veintiocho.
Se levantan sus hijos y le llaman bienaventurada. Y su marido también
le alaba. Proverbios 31.10 al 12 y luego
el versículo 28. Entonces, hay que valorarla,
hay que darle honra, hay que valorarla, hay que estimar las
virtudes de nuestras mujeres, las bendiciones que nos traen.
Ejemplos de esto, bueno, no los podré cubrir todos, no los podré
definitivamente cubrir todos, veamos algunos. ¿Cómo podemos
dar honor a nuestras mujeres como el vaso más frágil pero
coherederas? Hay que honrarlas por su fe,
por su fe. En la medida que nuestra esposa
sea fiel a Dios, en la medida que sea una mujer entregada al
Señor y a su marido, eso es algo que hay que honrar, hay que reconocerlo.
Hay que reconocerla por eso. En la medida que sea fiel en
disciplinar a nuestros hijos, en guiar a nuestros hijos, en
criarlos en el temor del Señor, eso es algo digno de honra, eso
es algo que debemos de reconocer. Segundo, debemos honrarla por
el uso de sus talentos. Si es maestra, si enseña a otros,
si enseña a niños e hijos en el hogar, si enseña dando clases,
si enseña en la escuela dominical, todo talento que use para servir
a Dios es un talento bien usado. Y Dios nos manda a reconocer
eso, a honrarla por eso. Vean, los hombres somos muy malos
para esto. Sobre todo, yo creo que a veces
en las cosas espirituales, ¿no? Si nuestra esposa usa bien sus
talentos para servir a Dios o muestra fe, entrega, decimos, bueno,
pues es lo que tenía que hacer. Eso era su obligación. No, Dios
nos pide que reconozcamos eso, que la honremos. Tres, si se
somete a nuestro liderazgo. si está dispuesta a seguir nuestras
decisiones, nuestra guía, si está dispuesta a someterse a
nosotros como cabeza del hogar, aún, como veíamos, cuando seguramente
no estará de acuerdo en varias decisiones. Eso es algo digno
de honra, eso es algo que hay que reconocer. La mujer, por
naturaleza, y esto lo veremos, Estamos en esta serie, estamos
empezando con los hombres porque en la que hicimos hace dos o
tres años empezamos con las mujeres. Llegaremos. La mujer por naturaleza
no quiere someterse al hombre. Desde el jardín del Edén la mujer
no quería someterse al hombre. Y por eso es digno de reconocerse
si lo hace. En su misión primero a Dios.
Si se somete a nosotros realmente se está sometiendo a Dios, a
lo que Dios le ha pedido. Cuatro. Hay que alabarla por
su sabiduría. Si nos da un buen consejo, hay
que reconocerlo. Si ve un error, nos ayude a evitar un error en
el que estábamos. Si nos ayuda a tomar una decisión difícil,
hay que valorarlo, hay que estimarlo, hay que reconocerlo. Honrarla por ser nuestra ayuda.
Quinto, hay que reconocerla por sus talentos en la cocina. Esta
lista para nada es exhaustiva, ¿verdad? Hay que reconocerla
por sus talentos en la cocina. Por el sabor, por el trabajo
que representa, por la creatividad, por el tiempo. Por cierto, estamos
asumiendo que nuestra esposa está dedicada en buena medida
al hogar, como bíblicamente debe de ser. Eso lo veremos después.
No significa que la mujer no puede trabajar. La mujer virtuosa,
dice la palabra de Dios, que es súper trabajadora, que tiene
negocios, que ve la manera de traer ingreso al hogar, pero
su prioridad es el hogar. Y nosotros somos los proveedores
financieros principales. Si se invierte en esos roles,
olvídense de la masculinidad bíblica. No estamos diciendo
que no pueden ocurrir crisis, que no pueden venir tiempos difíciles,
que no pueden venir excepciones, que no haya temporadas extraordinarias,
pero el hombre que dice, no, pues estoy muy cómodo aquí en
casa, esto está funcionando muy bien, no. Eso no es bíblico.
Hay que reconocer si nuestra esposa es buena ama de casa.
Si tiene la casa en orden. si decora para que se vea mejor,
si hace de nuestro hogar un lugar agradable, un lugar al que deseemos
llegar, a descansar, a pasar tiempo, eso es digno de honra,
eso es algo que se debe de reconocer. Séptimo, hay que reconocerla
por su organización, si administra bien las finanzas del hogar,
Si es eficiente, si no desperdicia, si encuentra formas de sacarle
doble uso a las cosas, si beneficia la economía del hogar, si ve
que nunca falta lo esencial, hay que reconocerlo, hay que
honrarla. No, hermano, como que no me dan ganas. Bueno, pues
es lo que Dios dice. Hay que trabajar en eso. 8. Hay que reconocerla por su belleza.
por sus esfuerzos, por embellecerse. Y de esto vamos a hablar más
después, porque hay mucho que decir acerca de esto. Una mujer casada
se arregla para su marido. Nosotros no podemos ver sus corazones.
Sólo ustedes y Dios saben eso. Pero ténganlo claro, si se están
arreglando y están casadas, ¿se están arreglando para su marido
o se están arreglando mal? Si se arreglan para llamar la
atención de quien sea o simplemente por vanidad, se están arreglando
mal motivadas y ahí es donde pasa el arreglo de ser algo bueno,
algo que Dios aprueba, a algo malo, algo que corrompe el corazón. Hermano, yo soy soltera. Bueno,
ok. Entonces ahí el que manda es
tu papá. ¿Sigues en casa? El que manda es tu papá. Él es
el que pone las reglas y los límites. Esto es bíblico también
100%. Y no solo es ponerlo como privilegio de mandar. No, esto
es responsabilidad. Esto es algo delicado. Esto es
algo importante. Si nosotros no llevamos bien
este asunto con nuestras hijas en nuestro hogar, después van
a tener problemas nuestras hijas. Pero el motivo para arreglarnos
como mujeres casadas es para nuestros esposos. Si nos estamos
arreglando con otro motivo, estamos mal. Y como maridos debemos reconocer
esos esfuerzos. Debemos alabar a nuestra esposa
por su belleza. Debemos decirles que son hermosas.
Hermano, ¿y de dónde sacas eso? Voy a leer Cantar de Cantares
de manera salteada. Cantar de Cantares, capítulo
7. Aquí está el esposo alabando a su esposa por su belleza. ¡Qué
bien lucen tus pies! con sandalias, hija de nobles. 7.1. No voy a leerlo. Bueno, aquí
no hay menores de edad y esta es la palabra de Dios. Los contornos
de tus muslos son como joyas, obra de las manos de un artista.
¿Quién es el artista? Dios. Tu ombligo es como una
copa redonda a la que no le falta el vino aromático. Tu vientre
es como un montón de trigo rodeado de lirios. Tus dos pechos son
como dos venaditos, mellizos de gacela. Tu cuello es como
torre de marfil. Tus ojos son como los estanques
en Esbón, en la puerta de Bat-Rabim. Tu nariz es como la torre del
Líbano que mira hacia Damasco. Tu cabeza es como el Carmelo
y tu cabellera es como púrpura real aprisionada en trenzas.
¡Qué bella y dulce eres, oh amor deleitoso! Con eso basta. O sea,
si creen que no es bíblico alabar a su esposa por su belleza, ¿qué
más les puedo decir? Lean el capítulo y el libro completo
detalladamente. Todo esto, de nuevo, contracultura. Una feminista de estas militantes
se estaría rasgando las vestiduras si estuviera escuchando el estudio
de hoy. Los machistas abusivos también,
¿no? Todo lo que estamos viendo el
día de hoy significa que la caballerosidad bíblicamente sigue vigente. O
sea, porque ya están estos movimientos, ¿no?, generados por el feminismo
y la respuesta de los hombres al feminismo de, ah, entonces
que no haya vagones diferenciados, ¿no?, no hay que abrirle la puerta
a una mujer, no hay que ser caballeros, no hay que invitarle a la mujer
nada, igualitarios, no, no, no, no. Eso no es lo que Dios dice
y Dios define estas cosas. Nadie puede redefinirlas. La
caballerosidad tiene fundamento en la palabra de Dios. La mayoría
de nosotros tenemos mucho que aprender acerca de la caballerosidad
por la influencia de la cultura pecaminosa sobre nosotros. Tenemos
que luchar en contra de esto. Esto es contracultura. Tenemos
que ser reformados, ser transformados por la palabra de Dios y realinearnos
a la palabra de Dios. Dios creó al hombre, Dios creó
a la mujer, Dios define los roles y Dios define lo que ha de ser
la masculinidad, la feminidad. Femininidad o feminidad, no sé
cuál de las dos está bien o si las dos están bien. Entonces,
necesitamos ayuda divina. Necesitamos ayuda divina. Todos
llevamos toda la vida con un lavamiento de cerebro. Todo lo
que vemos a nuestro alrededor está desalineado con la palabra
de Dios. Tenemos que realinearnos con
su ayuda. Y claro que todo esto requiere
vida espiritual. ¿Quién puede hacer esto sin la
ayuda del Espíritu Santo? Sin un corazón regenerado. Todo
esto son obras muertas. No podemos agradar a Dios en
estos esfuerzos por realinearnos a la masculinidad bíblica. Son
obras muertas si no estamos en Cristo, si no hemos nacido de
nuevo. Entonces, Dios nos ayude a desarrollar y mostrar estas
características de masculinidad bíblica, a honrar a las mujeres
a nuestro alrededor y sobre todo a nuestras esposas como coherederas
de la gracia de la vida. Padre, te alabamos por estas
grandes cosas que encontramos en Tu Palabra. Te pedimos perdón,
Señor, por todos nuestros fracasos, por toda nuestra cobardía. Ayúdanos
a ver claramente el modelo de masculinidad que nos estableces
en Tu Palabra. Ayúdanos a luchar por alinearnos
a esto para agradarte, Señor, para ser varones según tu corazón,
que te agraden, que te sirvan. Ayúdanos a tratar correctamente
a todas las mujeres a nuestro alrededor, sobre todo si tenemos
esposa, a nuestra esposa. Si no la tenemos, ayúdanos a
prepararnos por si es que tú nos das esta bendición. Gracias,
Señor, por tu palabra tan refrescante que nos muestra el error y la
corrupción del mundo que nos rodea. Gracias por la pureza
y la hermosura que encontramos en tu palabra. En nombre de Cristo
Jesús.
4 La M. Sumision Conocimiento
Series La Masculinidad Biblica
La Masculinidad es someternos a nuestras autoridades y es habitar con nuestras esposas "segun ciencia".
| Sermon ID | 1227191934553200 |
| Duration | 31:36 |
| Date | |
| Category | Bible Study |
| Bible Text | 1 Peter 2:13-14; 1 Peter 3:7 |
| Language | Spanish |
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