00:00
00:00
00:01
Transcript
1/0
Les invitamos a mirar la Biblia
Juan 3, 16. Posiblemente no necesitas ni
mirar la Biblia para este versículo. Vamos a leerlo o recitarlo juntos,
como sea más conveniente para usted. Juan 3, 16. Todos juntos. Porque de tal manera amó Dios
al mundo, que ha dado a su Unigenito, para que todo aquel que en él
cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Uno de los versículos
más bonitos de la Biblia, más conocidos y más apropiados, creo,
para este día de Noche Santa de Navidad. Oremos. Nuestro padre
celestial, te damos gracias por la palabra de Dios. Gracias,
Señor, que tú has dado este regalo tan grande de tu hijo Jesucristo,
y en Jesucristo, la salvación para nuestras almas. Que estés
exaltado y glorificado, te pedimos, Señor, en obrar en nuestros corazones
por medio de esta meditación en la palabra de Dios, en el
nombre de Jesús. Amén. De tal manera, amo. La Navidad es un tiempo de pensar
en este amor tan grande del Señor Jesucristo, y pensar en Él mismo,
que nació en Belén, no para ser siempre un bebé, sino para crecer
como Dios en la carne, y para morir en esa cruz del Calvario,
para resucitarse para nosotros. De tal manera, amo. De tal manera, amo Dios. Y de tal manera, amo Dios al
mundo. Con permiso. Hay muchos niveles de amor. En
la Biblia misma habla de diferentes palabras de amor. Hay un amor
de la familia, donde uno se siente cómodo con la familia. Hay un
amor de amigos. Hay un amor de novios. Hay un
amor de padres. Hay un amor de esposos. Muchos
niveles de amor. Va a escuchar seguramente de
sus hijos esta noche o mañana cuando les entrega un regalo.
Oh, yo quiero ese regalo. Yo amo este regalo, ¿verdad? Y así hay un amor por regalitos
y juguetes. Yo amo ese juguete. Un amor por
ropa. Oh, yo amo esa clase de ropa. Un amor más en el pueblo latino
por comida, ¿verdad? Yo amo esa comida, ¿verdad? Mucho
tipo de amor, muchos niveles de amor. Pero más que el amor
a la ropa, o los juguetes, o hasta la comida, a lo mejor das a tu
hijo un regalo de un perrito esta Navidad. Y esto va a ser
una cosa querida de ustedes, seguramente. Él va a decir, yo
amo a mi perrito, más que los otros juguetes. Y hay más que
eso, amor por personas, especialmente si las personas son nuestros
hijos y novias y más. Supongo, debe ser un amor por
la esposa, ¿verdad? Que es mucho mejor que amor por
cualquier otra cosa. Y de allí, entonces, a lo mejor,
algunos han recibido el regalo de Dios de un nuevo bebé al final
de este año y a lo mejor eso es tu regalo y sientes este bebé
es mejor regalo y cuánto amo ese bebé. De tal manera, Amor. Hay muchas maneras de amar. Esto
de amor es un amor divino que no puede experimentar si no conoces
a Dios. Es un amor que realmente en su
plenitud que solo Dios puede dar. Es un amor agape. Cuando Pedro dijo, oh, yo te
amo, Jesús. Tres veces. Las tres veces dijo,
te amo como un buen amigo. Pero Cristo dice, pero no me
amas con un amor divino. Y Pedro, pensando que ya había
negado al Señor tres veces, había jactado, oh, yo le amo hasta
la muerte. Pero ya mirando su debilidad,
miró que de tal manera amó a Pedro que sólo pudo decir, yo le amo
como amigo, ¿verdad? Y así Cuando aceptó el Señor,
cuando se llenó del Espíritu Santo del Señor, ya pudo amar
a Cristo con un amor divino que le llevaría hasta la muerte,
de pena de muerte, para seguir al Señor Jesús. Pero esta palabra
amor es un amor divino que ninguno puede tener si no conoce el que
es amor. Eso será nuestro sermón el domingo
que viene. A lo mejor Dios es amor. Pero
el hecho es que el amor de Dios es un amor que sólo Él tiene,
que sólo es Él, y que sólo viene de Él. Uno puede decir como Pedro,
yo voy a morir hasta morir por ti. Pero realmente no tienes
ese amor cuando vienen las pruebas, si no tienes Cristo en el corazón
para cambiarte y poner ese amor allí, que puedes morir por Cristo
o por otra persona. Pero este amor, de tal manera
amor, es que los verbos en la lengua original es muy importante.
Amor es un tiempo pretérito, ahorista. Es un tiempo que significa
que es un amor completo. No hay nada más para añadir a
ese amor. Y es un amor, amor, que apunta
a un momento en el pasado. De tal manera, amó Dios, que
dio a su hijo unigénito. Así encontramos que está apuntando
a una demuestra de amor. De tal manera, amó, apunta a
un acto especial y un amor que se completó en ese momento de
ese acto especial. De tal manera, amó Dios. El hecho es que la manera de
amar depende del que ama. Si le ama a un pobre, de tal
manera me ama a este pobre que me dio un regalo, lo mejor que
pudo, pero un poco mezquino, un poco pequeño. Pero de tal
manera es su amor, que era de todo corazón, pero no era mucho,
¿verdad? Pero de tal manera amo a Dios. Que su regalo es infinito. Porque Él es el creador de todas
las cosas. Este Dios que dijo que sea la
luz, también dijo que sea toda la creación. Y este Dios es un
Dios que tiene un amor tan grande, pues Él es el creador y Él es
amor. Que este Dios es santo y justo. De tal manera amó que no puede
amar el pecado. No puede amar lo que es injusto. Dios es justo. Dios es santo. Pero Dios a la vez es Dios de
gracia. Gracia es un amor que se demuestra
a los que no merecen ese amor. Y Él es un Dios que ama con gracia. Es un Dios de misericordia. Esto
es un amor compasivo por los pobres en gran necesidad. Y un
amor compasivo por los que están doloridos por la pérdida de un
ser querido. Es una misericordia de compasión. Es un amor generoso. No es nada mezquino porque es
un amor sacrificante de Dios que dará todo hasta su propio
hijo, su propia vida, por nosotros. ¡Qué amor tan grande! De tal manera amó, con un amor
que sólo Dios puede demostrar, con un sacrificio por los indignos. Allí Él da conforme a sus riquezas
la gloria, dice Filipenses. Yo, si le doy conforme a mis
riquezas, va a recibir un regalo bien chiquito, ¿verdad? Pero
si Dios da conforme a sus riquezas la gloria, vaya, qué amor es
eso. Calles de oro, mansión de diamante. Allí va a encontrar entonces
la presencia de Dios mismo y vida eterna. Gozo, plenitud, perdón,
eternal. Hay un amor tan grande que sólo
Dios puede dar según sus riquezas en la gloria. Aquí encontramos
así que es un amor por los indignos, como decimos, y vamos a repetir
esto, que en Romanos 5, 8, Dios muestra su amor para con nosotros,
aunque nosotros siendo pecadores, Él murió por nosotros. El hecho
es que es un amor de gracia que no solo da lo mejor y da a su
propio hijo, pero lo da por los indignos pecadores como nosotros. Efesios 3, 18 describe ese amor
de Dios. Dice que queremos conocer la
anchura. la longitud, la profundidad,
y la altura de ese amor. Es un amor ancho. No importa
si usted está en Texas, si usted está en California, si usted
está en China, o en África, o en las islas, es un amor tan ancho
que llega a toda la tierra. Es un amor tan ancho que llega
para el peor pecador que puede existir en esta tierra. Es un
amor largo. Allí la longitud es un amor eternal
que dura para siempre. Es un amor que, bueno, nosotros
vamos a cansarnos de los juguetes y de la ropa que recibimos ahora
en esta Navidad, que unos dan a otros. Pero ese es un amor
de que no se cansa. Es un amor que es más allá del
amor de un matrimonio. Porque hay muchos matrimonios
que dicen, yo te amo hasta la muerte, ¡hasta que la muerte
nos separe! Y entonces hay un divorcio. Pero
el amor de Dios es eterno. El amor de Dios es el amor que
sobrepasa el amor de matrimonios porque nunca habrá un divorcio.
Es un amor de sobrepaso, el amor de juguetes y ropa, porque nunca
se cansa de ese amor. Es un amor largo, eternal. Dios nunca se cansa de amarnos. Dios nunca se cansa de amarnos. Somos indignos pecadores, pero
Él demostró su amor en morir por nosotros. Es un amor profundo. No habla de amor de meras palabras. Muchas veces digo a mi esposo,
yo te amo, y dice, ah, estoy cansado de escuchar eso. Lo dices
mucho, pero no significa nada como lo dices tanto. Pero no
son meras palabras. Es una cosa de acciones. Como digo, es un amor que Dios
amó, un amor completo. No es un amor superficial que
le da juguetes. Hasta hay muchos padres que querían
ganar el amor de sus hijos por darles juguetes y la mejor ropa
o lo que sea en Navidad. No es un amor que Dios nos da
juguetes para comprar nuestro amor. No es un amor no de meras
palabras, no de meros regalitos, sino es un amor tan profundo
que se da a sí mismo por nosotros. que da su vida, la vida de su
hijo, para nosotros, para nosotros, los peores de los pecadores. Ese es un amor profundo que puede
alcanzar las profundidades de pecado un pecador y decir, voy
a morir por ti, voy a pagar por tus pecados, y nunca voy a dejar
de amarte, voy a amarte por la eternidad. Pero entonces es un
amor no sólo de anchura, longitud, profundidad, pero un amor alto,
que es un amor espiritual, no es un amor sólo carnal como los
hombres. Es un amor alto y sublime, espiritual,
y es un amor que nos lleva al cielo para vivir con el Señor
para siempre. De tal manera amor, De tal manera
amó Dios. El único que pudo amar de esta
manera es Dios. ¿Conoces este Dios? ¿Amas este
Dios? ¿Te has entregado este Dios?
¿A quién ama? Él es el que ama, Dios. Pero
¿a quién ama? ¿A quién demuestra su amor? De
tal manera amó Dios. al mundo. Los amados demuestran
cuán grande es el amor del que ama. Si es una persona no fácil
de amar y alguien le ama, se ve cuán grande es el que ama
por amar a uno que es indigno de amor. Y este es nuestro Dios
que ama al mundo. Da su regalo por gracia, como
digo, que es un amor de gracia a los que no merecen. Esto Es
un buen padre este Dios. Un buen padre da por causa de
su amor, no por la dignidad de los hijos. Muchos de los hijos
han sido rebeldes durante el año, y el mundo canta de Santa
Claus, el ve cuando eres bueno, el ve cuando eres malo, ¿verdad? No, Dios, al que sabe todo, no
da siempre conforme a lo que merezcamos, como este canto de
Santa Claus, no. Dios da apogracia a los pecadores. Como usted un buen padre, usted
no mira siempre si tu hijo ha sido bueno o malo este año. Usted
no da porque el niño ha sido bueno como un premio de su buen
comportamiento. Usted da porque usted es un padre,
porque usted le ama. El regalo viene de tu amor, no
viene de la dignidad del que recibe el regalo. y así es nuestro
Dios. Que él da por su amor, no por
nuestra dignidad. Aquí es un Dios que ama a los
más malos. Recuerdo lo que dijo Mephibosheth,
el hijo de Jonatán, cuando David iba a recibirle a su palacio.
Él dice, ¿Cómo me recibes a mí en tu palacio, David? Tú eres
el rey, y yo soy nada más un perro muerto. Un perro tirado
al lado de la calle, muerto, por desobediencia, y correr a
la calle. Y el Señor dice, sí, le veo,
sinceramente, como un perro muerto. No puedes cambiarte a ti mismo,
no puedes hacer nada por ti mismo, solo has sido rebelde. Pero yo
amo a los perros muertos y les doy vida, si creen en mí. Y así
que les restauro, les hago mis hijos y les doy la vida eterna
en el cielo conmigo para siempre. Dios llama a Israel, que Israel
vino de la persona Israel, el papá de las doce tribus. Pero primero, antes de llamarse
Israel, su nombre era Jacob, engañador. Y muchas veces cuando
Dios habla de los israelitas como rebeldes, Él dice, yo te
he amado con amor eterno. gusano de Jacob. ¡Qué nombre! Somos gusanos de un padre engañador. Significa que nosotros tenemos
la tendencia de engañar, de mentir, de ser egoístas, de ser orgullosos. Ustedes nada más un gusano de
Jacob. Y te amo. Yo te amo. Si tu puedes ser humilde para
confesar que eres un perro muerto, un gusano de Jacob, que no mereces
mi amor. Yo he venido para sanar a los
enfermos, no a los sanos. Muchos no quieren confesar que
están enfermos, que son gusanos o perros muertos, grandes pecadores. Yo no soy tan malo, mira fulano,
él es malo. No, pero Dios dice, he venido
para salvar a los pecadores. Yo le amo si usted es un enfermo. Le amo con amor que muestra mi
amor. No miro lo que tú eres, sino
lo que soy yo, Dios de amor. Y así, por causa de mi amor,
te amo y te voy a cambiar de gusano. de un perro muerto le
voy a cambiar en Israel. Príncipe con Dios. Le voy a dar
el derecho de llamarse hijo de Dios. Y tú vas a ser mi hijo
adoptado y nacido en mi familia. Yo le amo. No importa cuán malo
haya sido. No importa cuán rebelde haya
sido. Yo le amo. y quiero cambiar tu
vida y darte regalos de vida eterna y perdón, salvación y
el cielo eternal en mi presencia. De tal manera amo Dios al mundo,
a los pecadores indignos de este mundo. De tal manera amo Dios. Su manera de amar no es solo
una manera de hablar te amo, como ya hemos dicho, es que de
tal manera amo que Dios, Muchos hablan, pero Dios da. Y no cobra
por su regalo de amor. Da como regalo. Si yo tengo que
pagar mi esposo o mis hijos mañana por el regalo que me puedan dar,
ya es una compra, no es un regalo. pero regalo de Dios es vida eterna
en Cristo Jesús Señor nuestro. Dios lo compró, lo pagó con la
sangre de su hijo, nuestra salvación, nuestra vida eterna, de tal manera
Dios amó el mundo que dio un regalo gratuito por gracia. Y así es una cosa que yo no puedo
trabajar para merecerlo, no puedo yo decir yo he sido religioso,
así que yo lo merezco, no. Tengo que decir, señor. ¿Tú quieres
darme algo tan grande como la vida eterna, mansiones de oro,
calles de oro? Señor, yo no. Y Dios dice, es
lo que quiero. Nada más un corazón humilde que
sabe que no merece nada, que sabe que ha sido rebelde y lo
confiesa. ¿Quieres que yo le cambie? Y
por eso, si le doy algo, tienes que recibirlo solo como un regalo
que tú nunca jamás puedes merecer. Hay varios que tú irás al cielo,
les pregunto, o si yo, porque yo he sido bueno, yo he sido
religioso, o qué bueno, tú mereces mansiones de oro porque tú has
sido tan bueno, tan religioso, qué bueno eres tú, que tú mereces
el cielo. No. ¡Tontería! Es que no merecemos
nada. Y cuando uno cree que irá al
cielo porque ha sido buena gente, porque ha hecho buenas cosas, Hable al alcalde de San Francisco. ¿Tú has sido buena gente? El
cielo es mucho más grande que San Francisco. Decirle al alcalde,
yo quiero la ciudad de San Francisco como mi propiedad, por favor,
porque yo he sido buena gente. ¿Y quién es tú? ¿Quién eres tú
para decir que tú mereces todos los millones y billones de dólares
que está en San Francisco para ti, porque tú dices que has sido
bueno? Pero tú vas a ir al Dios de Dios,
el Señor de señores, Rey de reyes, y decir, oh Señor, déjame el
palacio en el cielo porque yo he sido buena gente. ¿Y quién
eres tú? Solo cuando venimos como el mundo,
pecadores, y decimos lo que merezco es el infierno, Señor, y me ofreces
el cielo? Merezco condenación y me ofreces
perdón? Merezco que me abandones y tú
dices, nunca te dejaré? Nunca te desampararé? ¿Merezco
estar en una prisión solitaria y tú dices, siempre estoy contigo? ¡Qué amor tan grande es esto! Sólo a los que confiesen que
son mundanos del mundo, rebeldes contra Dios, pero quieren que
Dios les cambie, les perdone, pueden recibir este regalo porque
es un regalo que Dios dio al mundo. No al que merece, sino
al que es mundano, rebelde, que no lo merece. Dios dio y no es
un dar normal. David un día estaba después de
una plaga queriendo comprar un terreno donde ofreciera a Dios
para que Dios, mirando su arrepentimiento por su gracia, Dios podría apagar
la plaga. Y entonces un señor dijo, el
dueño del territorio del monte que David quería comprar posiblemente
era el mismo monte Calvario más tarde. Y David dice, no, yo no
quiero recibir eso de usted. Yo no daré a Dios lo que otro
ha comprado. No daré a Dios lo que no me cuesta
nada. Y eso es para dar algo a Dios.
El hecho es que Dios demuestra en dar y no va a dar lo que no
le cuesta nada. Es fácil para Dios darme montones
de oro. Puede crear una estrella, exprimir
la estrella, ¡pum! Ya, inundar toda la tierra con
montes de oro. Eso es fácil. No le cuesta mucho. Pero le costó todo cuando dio
a su hijo unigénito en la cruz del Calvario para morir por nosotros. Dios dio en sacrificio lo mejor,
lo máximo, lo completo, mucho más que dar los caramelitos que
vamos a dar en Navidad, que regalos temporales, parece nada, parece
pura basura, ¿verdad? al lado del regalo de su Hijo,
Jesucristo, y la salvación eternal que nos ofrece. Y si Él nos da
a su Hijo, Romanos 8, 32, dice, si nos dio su Hijo, ¿cuánto más
nos dará? Todas las cosas con Él. Si me
dio Su Hijo, ¿cuánto más? Si necesito pagar un bill, Él
me ayudará con los billes. Si me dio Su Hijo, si yo estoy
enfermo y Él quiere sanarme, me dará la sanidad. Si Él es
tan rico y tan bueno que me dio Su Hijo, ¿cuánto más me dará
la mansión de oro o cualquier otra cosa que Él quiera darme?
El que dio a su hijo, ¿cuánto más? Daría cualquier cosa. Nunca
podremos decir, como dijeron en Malaquías 1.3, ¿Cómo nos amó
Dios? ¿Cómo nos amó? Estuve con una
persona en España que tenía una buena casa, y muchos no tenían
buenas casas en esa parte de España. Y estuve allí donde él
tenía un buen trabajo y era 25% o 30% paro, ¿verdad? De gente
que no tenía trabajo. Él tenía una buena esposa, buenos
hijos, tenía un carro y muchos en Rota no tenían ni carros,
¿verdad? Él tenía todo esto y dice, ¿qué
ha hecho Dios para mí, pastor? Dios nunca me ha dado nada. No
le ha dado fuerza, energía, la inteligencia para trabajar. No le ha proveído este trabajo
y la oportunidad. Pero eso no es nada. Cosas materiales,
nada. Dios le ha dado mucho más que
eso. Nos ha dado su Hijo Unigénito. Así que cuando uno dice, Dios
no me ama. ¿Qué ha hecho Dios para mí? El
amó, apuntó a un momento, a un lugar, a un acto de crucificar
su hijo en la cruz. Y dices, Dios no me ama. Dios te amó con el amor completo
en Calvario, hace dos mil años. Mayor amor no tiene ningún hermano
que dar su vida por su amigo. o hermano, o en este caso para
un gusano de Jacob, un perro muerto. Mayor amor no tiene nadie
que dar su vida por otro. ¿Qué más puede hacer Dios para
demostrar su amor? Le da perdón, vida eterna, su
presencia, el cielo. ¿Qué más puede hacer Dios que
pagar por ti, por todos tus pecados? Perdonarte todo y aceptarte para
ser su hijo. Y le costó su sangre, la vida
de su hijo. ¡Oh, qué amor tan grande! No
da lo que no cuesta. ¿Qué amor es esto? Si usted tuviera,
a lo mejor algunos tienen 12 hermanos y los padres han tenido
14 hijos o 16 hijos. Estuve leyendo en Cuba, no me
acuerdo, uno de los países allí, que esta semana ha hablado de
una mujer que acaba de tener su hijo número 20, ¿verdad? Digamos
que usted tiene una docena o quince hermanos o hijos. Usted tiene
veinte hijos. Y hay un vecino que le van a
asesinar, pero si tú quieres culpar a alguno de tus hijos
por lo que el otro hizo, usted puede entregar su hijo y dejar
al vecino libre de su pena de muerte. ¿Cuál de los veinte hijos
va a entregar usted? Creo que ninguno. Pero Dios tenía un Hijo único,
unigénito, Jesucristo, que era Dios en la carne, que no entendemos.
Y él dio a su hijo un ingénito, no por un amigo, no por un vecino
cualquier, sino por uno que ha escupido al Señor en la cara
con nuestro rechazo, con nuestro desinterés, falta de interés
en las cosas del Señor. Y él dice, te amo tanto que voy
a dar mi unigénito hijo para ti. Si tú hubieras sido la única
persona en la tierra, si usted era Adán, si usted era Eva, no
hay otras personas en la tierra. Cristo hubiera muerto por ti
y solo por ti. Su amor es para todo el mundo. Pero es para cada mundana, para
ti y para mí. Un amor tan grande, que cuando
nosotros no daríamos ni uno de 20 hijos, Él da a su unigénito
Hijo a pagar, no por un amigo, sino por Romanos 5, 6, Cristo
murió por los enemigos. Hemos resistido al Señor. Muchas
veces el Señor dice, tú debes levantarte y ir a adorarme el
domingo. ¡Oh, yo estoy cansado! Así que, aquí es el campo de
batalla, mi cuerpo. Dios dice, usa tu cuerpo para
ir y adorarme. Yo digo, voy a usar mi cuerpo
para descansar, ¿verdad? Así estoy en batalla contra el
Señor. ¿Quién va a ganar con el uso
de este cuerpo? Y muchas veces hemos sido enemigos
del Señor y dice que Cristo murió por los enemigos, por amor. No importa, Él ama a los enemigos,
a nosotros. Él nos ama para perdonar el peor. ha sido mujeriego que importa
para Dios, él pagó por ese pecado. Ha sido asesino que importa para
Dios, él pagó por los asesinos y cada asesinato. Ha sido mentiroso,
ladrón, no importa, orgulloso, no importa, Dios pagó por todo
ese pecado. Así es un amor de Dios Si te ves como pecador en necesidad
de cambio, si tú dices, yo no soy nada de estas cosas, yo soy
gente buena, ok. Tú no necesitas salvación de
Jesucristo. No necesitas entregarte al Señor. Suerte. Porque no creo en suerte
y tampoco creo que tú confiando en suerte vas a llegar al cielo.
Creo que uno tiene que decir, yo soy pecador. No puedo cambiarme,
pero Cristo puede, porque me ama. Porque me amó allí en el
Calvario. No puedo decir que no me ama,
porque siempre me apunta al Calvario. Mira, que te amó, yo te amé. De tal manera, Dios amó. Si alguien
dice, Dios no te ama, apúntales al Calvario. Donde Dios les amó. Si les amó allí, sigue amándolos. De tal manera que dio, de tal
manera que dio para todo aquel que en él cree. No importa si
usted es un niño, si ustedes son ancianos, para todo aquel
que se reconoce pecador y quiere entregarse al Señor para cambiar
su vida y vivir por Él. Para religiosos o inmorales,
para todo aquel, no importa si usted va cada domingo a una iglesia
y siete veces la semana a un templo, Cristo murió por ti. o inmoral, no importa si es religioso
o inmoral, para todo aquel que en él cree. Para todo aquel,
no importa tu religión, si eres hindú o si eres católico, o protestante,
o lo que sea, de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su
Hijo unigénito, para todo aquel. Todo aquel. No importa religión, moralidad,
religiosidad, niños, ancianos, lo que sea, Cristo murió por
ti. Cristo te ama a ti. Todo aquel,
pero solamente da regalo con una condición, ¿verdad? Dios,
Dios dijo, para todo aquel que lo merezca, que ha hecho buenas
obras, que ha sido religioso. No, no, no, no, no. Para todo
aquel que Creer. Que creer. Creer es una palabra
de tiempo presente. Seguir creyendo. No es una cosa
que, bueno, un día yo creí en el Señor Jesús para salvarme,
así todo está bien. No. Es uno que sigue creyendo
en el Señor Jesús. Y creer no es una cosa solo de
mente, porque dice Santiago II que los diablos creen y tiemblan. Es que es una cosa creer en la
mente, pero el fundador de la universidad que asistía era el
evangelista, y dijo, muchos van a perder el cielo por unos 18
pulgadas. La distancia entre la mente y
el corazón. Porque creen en la mente, pero
no en el corazón. de todo aquel que cree. No es
una fe superficial, no es una fe Que solamente en la mente,
esta es una fe que sigue creyendo en el Señor para cambiar tu vida
cada día más. Algunos creyeron según ellos. Y luego, nunca aparecen en la
iglesia, nunca se bautizan, nunca están predicando palabras, nunca
están enseñando para el Señor, nunca están dando sus dieznos.
Creyeron según ellos. pero parece que no siguen creyendo,
creyendo que el Señor va a cambiar mi vida. Creer es una cosa de
decir, yo no puedo. Yo no creo en mí mismo, en mis
buenas obras, yo creo en él, en su muerte por mí, y sigo creyendo
para que él siga cambiando mi vida cada día más. Y creer no está en la mente,
está en apoyarse en el Señor. El hecho es la palabra creer,
significa apoyarse en el Señor para creer que lo que Él dice
es lo mejor. Lo que pasa es que tú crees que
servir al Señor es lo mejor. La mayoría no viene mucho a la
iglesia porque no creen que eso es lo mejor para hacer. Mira,
es más importante, es mejor ganarme un poco de dinero en vez de venir
para adorar al Señor, ¿verdad? Es mejor tener una gran fiesta
en mi borraquera, mi cerveza, en vez de entregarme en santidad
para alabar a Dios mi vida santa. No creo que la vida santa que
da Dios es la mejor vida. El Señor dice, cree que la vida
que yo doy es la mejor vida. y cree que tus obras no te pueden
salvar, tu religión no te puede salvar, cree que yo, Cristo,
Dios, puedo cambiarte, salvarte, bendecirte, y creer que seguirme
a mí es la mejor cosa que puede hacer, la mejor vida, apoyar,
seguir apoyándose en mí, no solo decir, un día, me apoyé en Cristo,
para decir, señor, perdóname, ya no tengo que hacer para seguir creyendo que su vida
es la mejor vida, que sus bendiciones son las mejores bendiciones,
que servir al Señor es lo mejor que puede ser, y creer en Él
para cambiar este Jacob engañador en un Israel, para cambiar este
Saúl que significa el orgulloso, el presumido, el rey, el nombre
de rey, primer rey de Israel. Y así lo tenía otro Saúl en el
Nuevo Testamento. Dice, mira, yo acepto al Señor
Jesús y no quiero llamarme presumido, el orgulloso, nombre de un rey. Quiero llamarme pequeño. que es Pablo. Y cambió su nombre
de Saúl a Pablo por su humildad. Y así encontramos aquí que el
Señor cambia Saúl en Pablo, cambia Jacob en Israel en gañadores,
en príncipes con Dios. ¿Y cómo lo puede hacer? Muchas
veces cantamos el coro en el campamento. Solo creer, solo
creer, todo posible es. Solo creer, solo creer, solo
creer, todo posible es. Solo creer. no merecer, sino
creer, apoyarse en Jesús, entregarse a Jesús, acercarse a Jesús. Juan seis veintitrés dice que
es un regalo esto de creer, creer que el Señor me va a dar el regalo.
Cuando invoco el nombre del Señor, creo que Él cambia mi vida, perdona
mis pecados. Me promete el Cielo. Estoy tan
agradecido por haberle recibido que me entrego a Él. Así dice
Juan 1 12, otra vez, que dice que Él vino a lo suyo, su creación,
y los suyos, los religiosos, no le querían aceptar, pero los
que le recibieron, que creyeron en su nombre, a ellos les dio
potestad de llegar a ser hechos hijos de Dios. Creer es recibir. Es recibir el regalo de Jesucristo
y su perdón, su salvación, su poder para cambiarte. Recibir
a Jesús es entregarse a Jesús para transformar su vida creyendo
que eso es el mejor regalo. Y terminamos con el destino doble
que Él promete en este regalo. De tal manera amó Dios al mundo
que dio a su Hijo unigénito para que todo aquel que creyera en
Él, primero, no se pierda, y segundo, que tenga vida eterna. Muchos
regalos que usted y yo a lo mejor recibimos esta Navidad, la miramos
como inútiles. ¿Por qué me dio esto? ¿Qué me
sirve esto? ¿Verdad? Y ya no lo miramos con
el precio. Parece que es sin importancia
para nosotros. Y si es un regalo que nos gusta
al principio, en poco tiempo nos aburre. Nos cansamos de este
regalo que nos ha dado, de esta ropa que nos ha dado. Pero el
regalo que da Dios no es inútil. No es sin importancia. No vamos
a cansarnos de este regalo. No nos va a aburrir este regalo. El regalo que Él da es vida eterna
que no se pierde. No pierde interés. Es eternal. No se pierde. Es tiempo ahorista
también. Preterito. Que una sola vez.
No se pierde. Dios da la promesa y se queda
estable como la roca de Gibraltar. No se pierde. Tenga fe en el
Señor que este regalo de gozo de poder para vivir una vida
santa va a durar para siempre. Mas tenga vida eterna. La palabra eterna significa una
vida que no se acaba, pero es mucho más que eso. Porque muchos
de nosotros con enfermedades y sufrimientos y dolores cada
día, ¿quieres vivir eternamente con esos dolores y sufrimientos
y problemas? No, no es solo una vida que no
se acaba. Es una vida diferente que no
se acaba. Es un nuevo cántico que pone
en tu boca, en tu mente, en tu corazón. Es un cambio de tu vida. Todo viejo pasó. Todo está hecho
nueva. Nuevas criaturas. Nueva creación
somos en Cristo Jesús. Y esto es una cosa que nos cambia
de triste en gozoso. De pecador en santo. De rebelde en sumiso. Y nos cambia con un cambio eternal. Una cosa que no se va a cansar
de estar en el Cielo. Nunca va a cansarse de estar
con el Señor y con los hermanos. Ahora mismo, ¿verdad?, nos cansamos
a veces de estar unos con otros, y otros siempre hablan la misma
cosa, ¿verdad? Pero en el Cielo vamos a ser
todos santificados. Nunca cansarnos ni unos de otros,
y menos de la presencia del Señor con nosotros. La santidad que
él obra en mi vida comienza cuando yo recibo al Señor Jesús por
fe, que me va a perdonar y cambiar, y es un cambio, un gozo que entra
en mi vida, que sigue y sigue y sigue y sigue eternamente. Es vida. He venido para que tengan
vida, que la tengan en abundancia, y que la tengan eternamente. Esta vida nueva y diferente. Qué gozo es seguir a Cristo,
entregarse a Cristo, recibir a Cristo, todos de pie, para
repetir una vez más Juan 3, 16. De tal manera, amó Dios al mundo,
que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él
cree no se pierda, mas tenga vida eterna. Amén. A lo mejor usted está aquí esta
mañana y dices, un día yo creí en el señor Jesús, pero realmente
no estoy apoyándome en él cada día por todas mis necesidades,
en mucha oración, confiando en él para cambiar mi vida, hacerme
más santo cada día, casi me he olvidado del señor, y creo que
es porque nunca he recibido al Yo necesito creer en el Señor
Jesús, confiar en él para perdonarme, cambiar mi vida, y seguir confiando
en él. Yo necesito una fe que dura para
siempre, que no se canse de amar al Señor y servir al Señor. Hay
muchos que comienzan con el Señor, pero como las parábolas del Señor
Jesús, la semilla se queda allí, empieza a brotar y se marchita. Hay muchos que vienen a las iglesias
y dicen, oh Señor, yo te recibo, qué bonito será esto de tener
perdón, pero luego pierden su interés, se marchitan. Pero la
fe verdadera es una fe eterna. cambia tu vida, transforma tu
vida. Oh, sí. No es que de hoy a mañana
ya soy perfecto, ni mucho menos. Pero ya estoy con una semilla
plantada que me lleva poco a poco a poco a mejoramiento. La fe
de santidad de mi corazón. Y eso no comienza hasta que recibes
a Cristo. Dices, Jesús, yo te recibo para
perdonarme, ser mi salvador, Entra en mi vida. Cámbiame. Sálvame. Ayúdame a vivir por
ti. Y ayúdame a creer en ti todos
los días de mi vida, que tú me vas a regocijar, bendecir, santificar,
y llevar al cielo donde estaré feliz para siempre contigo. ¿Usted
quiere oración esta mañana para saber que usted es algo? Pido
que un diácono esté abajo y si hay personas abajo que están
mirando esto de la capilla, usted puede pasar delante si hay un
diácono allí abajo delante. y pedir que él ore por usted
y le muestre cómo ser salvo. Si usted aquí quiere aceptar
a Cristo, recibir a Cristo, creer en Cristo, ser salvo, ser cambiado,
dar tu vida a Jesucristo porque cree que esto sería la mejor
vida, una vida cristiana entregada a Cristo. Cristo nació aquí en
un pesebre, pero quiere nacer en tu corazón para que tú nazcas
de nuevo. Le invito, mientras que cantamos
un corito, un himno aquí, que tú vengas delante. Tú dejaste
tu trono y corona por mí al venir a Belén a nacer. Si quieres oración
y salvación, venga, oremos y entonces te invito si quieres mover para
aceptar a Cristo. Nuestro Padre Esencial, gracias
por haber dejado tu trono para venir a la tierra y dar salvación
a cada uno que te acepte como Salvador. Te pedimos, Señor,
que muchos que están aquí, que muchos son muy buena gente. Ninguno
puede culparles de vicios y de mucha malicia y maldad, pero
todos somos como gusanos de Jacob, de engaño, y todos somos orgullosos
y actanciosos. solo tú puedes cambiarnos. Y
te rogamos, Señor, que tú, que dejaste tu trono en tresor en
los corazones de muchos aquí, para cambiar sus vidas y darles
el gozo que tú has venido para dar, la vida eterna que has venido
para dar. El regalo de Dios es vida eterna
en Cristo Jesús, Señor nuestro. ayuda a cada uno a recibir a
Jesús y entregarse a Jesús en este momento. En el nombre de
Jesús. Amén. Si usted quiere oración
mientras que cantamos, venga adelante. Párate o rodíete aquí
para que oremos por usted. Un hombre puede ir con un hombre,
si quiere, para mostrarle en la Biblia cómo ser salvo. Una
mujer puede ir con una mujer para orar y ser salvo. Aquí mismo
puedes orar y decir a Jesús, soy un gran pecador, pero recibo
a Cristo ahora para cambiar mi vida y salvarme. Le invito, si
usted quiere dar a Dios el mejor regalo que puede darle en Navidad,
el regalo de tu corazón, de tu vida, de tu alma, de tu fe, a
él que dio el mejor regalo de Jesús a usted. Cantemos. Si quiere oración, venga adelante. Tú dejaste tu trono y corona
por mí, Padrina del reino a nacer. Más allí no fue hora de cuadrar
el sol, y en el cielo y en el cielo nacer. Esta noche tenemos un culto a
las seis y media, pero no tienes que ni esperar hasta entonces.
Puedes hablar con nosotros en la puerta, o usted puede entonces
hablar de un tiempo que podamos vernos juntos y platicar un poco
más si tiene alguna duda, alguna pregunta. A lo mejor quieres
recibir a Cristo, pero necesitas hablar un poco y pensarlo un
poco. Esto es su servicio. Esta tarde, cualquier día de
la semana, en el día de Navidad, si quieres, llámame. Y si quieres
juntarnos mañana, buscaremos una manera de juntarnos para
que tú recibas a Cristo en tu corazón, si quieres. Estamos
aquí para servirle y esperamos que Dios le bendiga grandemente
en esto. Así que vamos a orar en este
momento. Padre, ayúdanos a servirte, glorificarte
y honrarte ahora y para siempre. Que tu mano, Señor, esté exaltado
y glorificado siempre en nuestras vidas. En el nombre del Señor
Jesús, oramos. Amén. Vamos a cantar gracias
Dios por tu salvación y después del himno
Juan 3:16 De tal manera amó
Series Navidad
De tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su Hijo unigénito para que todo aquel que en El creyere no se pierda mas tiene vida eterna.
| Sermon ID | 122517131789 |
| Duration | 48:40 |
| Date | |
| Category | Sunday - AM |
| Bible Text | John 3:16 |
| Language | Spanish |
Documents
Add a Comment
Comments
No Comments
© Copyright
2026 SermonAudio.