00:00
00:00
00:01
Transcript
1/0
lo que vamos a estar trabajando es segunda de samuel capítulo 11 y capítulo 12 pero vamos a ir al libro de hebreos porque allí se mienta al hombre protagonista de esta historia protagonista principal de esta historia hablando de hombres es david en segunda de samuel 11 y 12 pero también david se mienta en muchas partes de la escritura pero en particular quiero ir al libro de hebreos capítulo 11 versículos 32 y 34 porque el autor de hebreos nos presenta a David como un héroe de la fe entonces pero las páginas que vamos a leer en el libro en el libro segundo de samuel son páginas muy tristes son páginas y líneas que quisiéramos nosotros que nunca hubieran tenido que ser leídas o vividas por nuestro hermano David.
Ahora, el libro de Hebreos no nos está presentando a David precisamente como un ejemplo moral, pero nos está presentando como un héroe de la fe, como un hombre que terminó creyendo en el Señor a pesar de todo, de todo lo que vino a su vida. Y allí nos dice, Hebreos 11.32, lo siguiente.
¿Y qué más digo después de haber dado tantos ejemplos. ¿Y qué más digo? Porque el tiempo me faltaría contando de Gedeón, de Barak, de Sansón, de Jefté, de David, así como de Samuel y de los profetas que por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerza de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros.
Horemos al Señor, incluyamos en nuestra oración la predicación de la palabra de Dios, oír la palabra de Dios, aplicarla a nuestro corazón, y también oremos por nuestro pastor y lo que está pasando en Nicaragua.
Padre, estamos delante de Ti en este día maravilloso, Señor. Y estamos delante de Ti, Señor, y estamos parados aquí, dignos, Señor, y dispuestos, pero no por nuestra propia justicia, sino por la justicia de nuestro maravilloso Cordero de Gloria, nuestro Señor Jesucristo. Su sacrificio nos hizo aceptos en el amado y ahora somos hijos adoptados delante de este padre maravilloso que nos amó desde antes de la fundación del mundo y tenía un plan de enviar a su hijo, a nuestro Redentor, al santo al perfecto, al justo, y también envió su espíritu a nuestros corazones. Y ese nos llamó y aplicó la palabra a nuestra vida. Y hoy estamos aquí, Señor, deseosos de oír tu palabra.
Si somos realmente regenerados y adoptados, tenemos tu espíritu y hay un anhelo en el corazón, Señor. Y en él confiamos. Señor, que nos ayude en esta mañana. Que nos ayude, Señor, a escuchar. Que nos ayude, que me ayude a mí a exponer tu palabra santa, Señor, y eterna. Dios mío, sé con nosotros, Señor, sé con los hermanos que están en diferentes situaciones de enfermedad, de conflictos, de lucha, de batalla, Señor. Ten misericordia de ellos y responde conforme a Tu voluntad.
Oramos, Señor, por esta obra de gracia tan preciosa en la iglesia de Managua, Señor, y nuestro hermano Daniel allí siendo ordenado también con un diácono y te damos gracias. Le damos gracias por esta obra preciosa, Señor. Bendice esa iglesia y afírmala, Señor, hasta que Tú vengas, Señor. Ten misericordia, Señor, de Tu pueblo, y en Tus manos nos ponemos, Señor. Ablanda nuestros corazones, Señor, y que Tu palabra pueda ser aplicada, Señor, a nuestra vida. y podamos salir de aquí transformados para tu gloria, señor. Confiamos todas estas cosas, señor, no en nosotros, en nuestra capacidad, ni en intelecto, ni nada por el estilo, sino solamente, señor, en tu obra maravillosa en nuestros corazones. En Cristo Jesús oramos. Amén.
Como les decía, hermanos, estamos delante de un texto. En Segunda de Samuel, capítulo 11, es un texto muy triste la escritura, es un texto que a muchos conmueve, y son páginas oscuras en la vida de nuestro querido Rey David, el dulce cantor de Israel. Pero esas cosas están allí, hermano, como ejemplo para nosotros. Y yo le puse como título al sermón, pecado y arrepentimiento de un héroe de la fe. Así quise ponerle
Y vamos a ver ese sermón bajo tres encabezados. Vamos primero a enfocarnos en el adulterio y el asesinato de David, cómo ocurrieron estas cosas. Y luego vamos a ver que vino a David una amonestación del Señor por parte del profeta Natán. Y luego, finalmente, una obra de gracia en el corazón de David porque hubo en él arrepentimiento y hubo para él consuelo en Dios.
Pero ahí me quise poner ese título, hermanos, porque después de haber leído que David es un héroe de la fe, ¿podemos nosotros no pasar por el lado de él y seguir caminando y solamente decir, mira este hombre lo que hizo? Sino que nosotros, hermanos, debemos pararnos junto con él y tener en la mente y decir, si este hombre que es un hombre tan notable de la escritura, un hombre que era conforme al corazón de Dios, un hombre llamado por Dios, un hombre al que le fue dado su espíritu, fue capaz de cometer estas atrocidades.
Hermanos, tenemos nosotros que velar mucho nuestra vida, tenemos nosotros que cuidar mucho nuestra vida del pecado, y el pecado es muy peligroso, es muy insidioso, es muy engañador. y puede provocar grandes, grandes males a nuestra vida.
También tenemos que, hermanos, pensar en la bondad de nuestro Señor. Nuestro Dios, hermanos, es un Dios maravilloso. No pasa por alto nuestro pecado, pero está dispuesto a perdonar a los que se arrepienten, a los que vienen delante de Él. y entonces hermanos pero envía su palabra y a su palabra debemos considerar su palabra debemos considerar sus mandamientos debemos considerar un día como este en que estamos escuchando la palabra de dios porque es un medio en el que el señor nos restaura en que el señor envía su palabra para que miremos veamos el pecado corrijamos y caminemos con él
Así que vamos a adentrarnos en este texto y vamos a ver ahí Segunda de Samuel, capítulo 11. Vamos a ver en primer lugar la triste realidad del adulterio y el asesinato de David.
Dice el texto en el versículo número uno que aconteció al año siguiente en el tiempo que salen los reyes a la guerra que David envió a Joab y con él a sus siervos y a todo Israel y destruyeron a los jamonitas y sitiaron Rabá pero David se quedó en Jerusalén.
En el capítulo antes estamos viendo también que David y Jerusalén está sometiendo a sus enemigos y están logrando tremendas victorias contra sus enemigos. Y Dios le está dando a su pueblo autoridad, hegemonía sobre otras naciones, cumpliendo su pacto, el pacto que él ha hecho con ellos, de que él iba a estar con ellos y él le iba a dar la victoria donde quiera que fueran. Y David está experimentando ese momento floreciente en que ve la espada de Dios levantada y Dios ganando batallas a derecha y a izquierda. Entonces, hermanos, para ver aquí un poco más detenido, tenemos que darnos cuenta que la última línea del versículo número uno dice que mientras todo esto estaba aconteciendo y los generales en guerra, y dice que era el tiempo en que los reyes salen a la guerra, David se quedó en Jerusalén. Esto es notorio. Y aquí comienza el deslice, aquí comienza David a patinar. Este es el primer momento, el primer destello de descuido de David.
Y sí, hermano, sí es cierto que David no debía estar en Jerusalén. Después, en el capítulo número 12, en el versículo 27, y dice, En el versículo 29, dice, después que pasa toda la historia que vamos a ver, en el capítulo 12, versículo 29, dice, y juntando a David a todo el pueblo, fue contra Rabá y combatió contra ella y la tomó. Después que pasaron todos los eventos que vamos a ver, David, entonces, toma el pueblo y fue contra Rabá y combatió con ella y la tomó.
Quiere decir, hermanos, que quedarse en Jerusalén Aquello que parecía algo normal, aquello que parecía un tiempo de descanso apropiado para un rey estropeado de la guerra, aquello que pudiera parecer algo que es provechoso, era realmente un gran peligro y se convirtió en un gran peligro para David.
Obviamente, Pablo nos dice, todo me es lícito, pero no todo me conviene. Hay muchas cosas que son lícitas, que son adecuadas, que son correctas, que están bien. Pero hermano, tenemos que caminar con mucho cuidado. Tenemos que caminar con mucho cuidado.
Y si dice que sucedió, entonces lo que sucede es, bueno, esta es una historia que estamos todos, la mayoría familiarizado con ella, que se levantó David de su lecho, se paseaba sobre el terrado de la casa de Real mientras estaba en este tiempo de vacaciones. Y vio a una mujer que se estaba bañando, la cual era muy hermosa. Envió a David a preguntar por aquella mujer y le dijeron aquella es Betsabe, hija de Eliam, mujer de Urias, Eteo. Y envió David mensajeros y la tomó y vino a él y durmió. Y él durmió con ella. Luego ella se purificó de su inmundicia y se volvió a su casa.
Y sucedió que entonces, en el versículo 5, que ella concibió y envió a saber a David diciendo, estoy en cinta. Entonces, quiere decir que todo esto está ocurriendo en secreto, pero ahora en los secretos de esta mujer, está creciendo un testigo. Un testigo que no va a hablar con palabras cuando nazca, pero es definitivamente un testigo y un testigo que habla más que mil palabras, ¿no? Y es el niño que le atrae en su vientre, y ese niño es de David.
Entonces, hermanos, a David se le apagó la luz, digamos, se le unió el cielo con la tierra, y ahora se ve que está en gran problema, porque ese testigo va a nacer. Y entonces, Va a haber que determinar quién es su papá, pero su padre está en la guerra. Su padre no ha tenido contacto con Betsabe, o su supuesto padre, si lo quisieran así poner, pero él no tuvo contacto con ella. No se le puede atribuir ese testigo a Urias.
Hermanos, entonces, David, tiene un plan y el plan es no arrepentirse, el plan es no venir delante de Dios hermanos, el plan es arreglar el asunto con sus propias manos y entonces Dice que me dio a decir a Joab, envíame a Urias Eteo, y Joab envió a Urias a David. Y cuando Urias vino a él, David le preguntó por la salud de Joab, por la salud del pueblo y por el estado de la guerra. Después dijo, Urias, desciende de tu casa. Y entonces él estimula a Urias a que vaya a su casa, que coja un descanso de la guerra, que vaya y se encuentre con su esposa y que descanse un poco. Ahora, lo que sucede es, que Urias durmió a la puerta de la casa del rey con todos los siervos de su señor y no desundió a su casa. No fue a casa y no se encontró con Betsabe. Hicieron saber esto David diciendo, Urias no ha descendido a su casa. Y dijo David a Urias, no has venido, no has venido de camino. ¿Por qué pues no descendiste a tu casa? Y Urias respondió a David. Muy importante lo que va a decir Urias. Dice, el arca de Israel y Judá están bajo tiendas, y mi señor Juab, y los siervos de mi señor en el campo. ¿Y había yo de entrar en mi casa para comer y beber y a dormir con mi mujer? Por vida tuya y por vida de tu alma que yo no haré tal cosa.
Urias resalta como un hombre íntegro, hermanos, como un hombre piadoso, como un hombre de carácter, al menos de un carácter militar, pero es un hombre íntegro. Y dice, por ninguna razón yo voy a coger vacaciones, yo soy un hombre de guerra, estoy asignado a la guerra, pero Urias trae palabras muy importantes porque dice, el arca, el arca e Israel y Judá están bajo tiendas y mi señor Joab y los siervos de mi señor en el campo. No tengo nada que hacer en mi casa.
Hermanos, David no alcanza a ver la bajeza del acto que está haciendo y la pureza, el carácter de este hombre que le está hablando. No logra captarlo. O si lo logró captarlo, no sabemos, pero no hace un efecto, ¿no? Hermanos, muchas veces nosotros como creyentes estamos en nuestra vida, hermanos, y hay impíos que actúan con un carácter y con una resolución notable. No es que estoy diciendo que Urias era un impío, pero podemos ver ese contraste y debemos ver ese contraste y decir, ¿dónde yo estoy? ¿Dónde yo estoy? Si este hombre, como dijo Judá de su nuera, esta mujer es más justa que yo.
Entonces, sucede entonces que David se dispone a continuar con un plan diferente. Entonces, dice, quédate aquí hoy y mañana te despecharé. Y se quedó Guría en Jerusalén aquel día y el siguiente, y David lo convidó a comer y a beber con él hasta embriagarlo. Esto es un hombre recto, esto es un hombre de carácter, pero si yo lo emborracho y cuando uno se, cuando el hombre se emborracha pierde la atención, el carácter se relaja y empieza a hacer otras cosas que no son las correctas. Si yo entro allí, él va a ir allá y me va a salir bien el plan. Y entonces dice que lo embriagó. Dice el versículo 13. Y él salió a la tarde a dormir en su cama con los siervos de su Señor, mas no descendió a su casa. Ni borracho Guría se ascendió a su casa.
Hermanos. Muy notable eso. Muy notable. Qué tremendas convicciones tenía este hombre. Ahora, ultimadamente, hermano, Dios gobierna sobre todos. Dios gobierna sobre todos. Entonces, David, al salirle mal esta parte, dice, bueno, tengo que eliminar físicamente a este hombre. Lo voy a eliminar. Hermano, perdón. piensen por un momento dónde este hombre está llegando, dónde el primer pecado de contemplar algo. Maduró, halló lugar en su concupiscencia, cometió un pecado, pero esto es como una bola de nieve que está avanzando y está avanzando y está avanzando y ahora está en mano, va a escribir una carta, tomó un papel, va a escribir una carta y en esa carta está dando las instrucciones para que maten a Urias, pero Urias lleva la carta.
Perugría le dijo a él por vida tuya y por vida de tu alma que no haré tal cosa tenía en alta estimada a mí hermanos el pecado es muy muy peligroso que dios nos ayude a no jugar con él muy peligroso y entonces el tercer intento escribió en la carta poner a Urias al frente en lo más recio de la batalla y retirados de él para que sea herido y muera. Bueno hermanos esto sucedió así mismo y Juan mandó un mensajero a David y el mensajero tenía Una noticia negativa, porque era que algunos cayeron del ejército, de los siervos de David, y entonces Joab le dijo al mensajero, cuando acabas de contar al rey, versículo 19, todos los asuntos de la guerra, si el rey comenzara a enojarse, tú le vas a decir esto, ¿por qué?
Y si el rey comenzase a enojarse y te dijera, ¿por qué acercaste demasiado a la ciudad para combatir? ¿No sabías que lo que suelen arrojar desde el muro ¿Quién hirió a Bimelec, hijo de Jorobal? ¿No echó a una mujer del muro un pedazo de una rueda de molino y murió en Tevez? ¿Por qué vas a acercarte tanto al muro? Entonces tú le dirás, también tú si esburrias, este hijo es muerto.
Joab sabía. cómo iba a hacer también. Y Joab le dijo, cuando el hombre se ponga bravo, cuando el rey entra en cólera porque hicimos una operación militar arriesgada y eso provocó que mataran hombres, y cuando él se encolerice por eso, Porque parece que era un hombre en manos de guerra, era un hombre que sabía cómo guerrear, David, un hombre que tenía perspicacia para evitar que Israel, los hombres, murieran. Y aquí había habido un error táctico. Y él le dijo, cuando él oiga ese error táctico y él se enfurezca, dile, Uriah se murió. Que ese, en otras palabras, Jobá está diciendo, cuando tú le digas eso, él se va a poner contento. Porque se le va a acabar. el tormento que tiene en su cabeza de resolver este problema.
Y así fue. Entonces, fue el mensajero y le dijo el mensaje a David. Y le dijo, prevalecieron contra nosotros los hombres que salieron contra nosotros. Y David dijo al mensajero, así dirá Joab. Dice, pero los flecheros tiraron contra sus siervos desde el muro y murieron algunos de sus siervos. Y el rey, del rey, y murió también tu siervo Urias, Eteo. Y David dijo al mensajero, así dirás a Joab, no tengas pesar por eso. Porque la espada consume hora uno, hora otro. Refuerza tu ataque contra la ciudad hasta que la rindas y tú aliéntate. No pasa nada, Joab. No tienen ningún problema aquí. Las flechas cogen a cualquiera. y en la batalla cualquiera muere.
Hermano, qué momento de indolencia, qué momento tan frío en la vida de este hombre. Hermano, tenemos que tener cuidado. Ahora dice en el versículo 27, y pasando el luto envió a David y la trajo oyendo a la mujer de Uriah, que su marido Uriah era muerto y hizo duelo por su marido, versículo 26. Y pasado el luto, envió David y la trajo a su casa, y fue ella su mujer, y le dio a luz un hijo.
En versículo 27, A tiene una sección A y una sección B. La sección A es la sección terrenal, la sección B es la sección celestial. Entonces la sección A dice, pasó el luto, envió David y la trajo a su casa, y ella fue su mujer y le dio a luz un hijo. La historia terminó feliz. La historia terminó bien. Todo está cuadrado, todo está resuelto. Terrenalmente, todo está bien. Un happy ending, como dicen, o un final feliz.
Oh, pero hay una parte B que es la parte celestial. Es de que los ojos son llamas de fuego y dice, pero esto que todavía había hecho, fue desagradable ante los ojos de Jehová.
Algunas aplicaciones, hermanos. Tenemos que tener cuidado del descuido espiritual. Tenemos que reconocer que aunque todo luce bien, que hay batallas que se están ganando, los enemigos terrenales están sometidos, digamos que estamos ganando batallas, Dios nos está dando sabiduría, estamos prosperando, todo está saliendo bastante bien, estamos ganando ciertas batallas. Hay una batalla mucho más peligrosa hermano, que es la batalla contra el pecado, esa es la batalla de las batallas, hermanos. La batalla contra las acechanzas del diablo, que no podemos ignorar sus imaginaciones.
Siempre, hermanos queridos, todo va bien, Esto luce muy bonito. Abra sus ojos. Vaya caminando alerta. Vaya caminando alerta. Usemos los medios de gracia.
Considera como el pecado muchas veces, como le decía, es como una bola de nieve que comienza muy pequeña desde la cima de la montaña pero que va creciendo y cuando va bajando va haciendo algo devastador.
Nosotros tenemos, digamos, entre los matrimonios tenemos que ser esposo, esposa transparentes, no usar de astucia, no coger este rumbo de maquinar, de resolver. Muchas veces la mujer puede estar sometida aparentemente, hermanos, pero está moviendo sus peones por detrás para lograr algo de su esposo que no es legítimo. o el esposo en el matrimonio quiere establecer una autoridad, pero es una autoridad mandada, y porque así dice la Biblia, pero no es un hombre que es autoridad en su casa, no es un hombre de oración, no es un hombre que busca a Dios, no es un hombre piadoso, es un hombre que es mundano. Entonces, esa autoridad que estamos ejerciendo sobre ella es una autoridad impuesta, pero no tenemos, como Pablo le dice a Timoteo, seis ejemplos, seis ejemplos. tenemos que cuidarnos de esas cosas.
A veces habla con la mamá, que si le habla con la mamá... Bueno, hay cosas legítimas, hermano, y muchas veces nosotros los hombres somos tan tercos que... que a veces la esposa tiene que realmente, como hizo Bérzabé misma y Natán con David, que David estaba enfermo y se me estaba olvidando el sucesor del reino, y ella habló con Natán y le dijo, oye, el hombre está enfermo, el hombre está en la cama y se le ha olvidado que es Salomón y hay un rival allí para el reino que va a ser muy problemático, y entonces ellos tuvieron que venir, Natán y ella, para que David despertara, despertara su alma, su conciencia. Dijeron, tengo que tomar una decisión.
Esas son cosas legítimas. Pero hermanos, sabemos nosotros cuándo es algo ilegítimo y cuándo es algo legítimo. Sometámonos y establezcamos autoridad genuinamente.
Considera que esto le ocurre a un héroe de la fe. Pablo, me gusta mucho que dice, que él golpea su cuerpo y lo pone en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, él mismo venga a ser descalificado. Ahora está claro de que yo soy un apóstol, yo he sido dotado con todos estos dones para el ministerio apostólico, yo soy el perito arquitecto que he puesto fundamento, pero yo tengo mucho cuidado de mí mismo, no vaya a ser que yo vaya a ser descalificado.
Considera en las situaciones tan difíciles que puede ponernos el pecado, hermano, al punto que podemos llegar, por eso es que no debemos darle puerta. Considera el poder que tiene en los ojos, una mirada que hizo este hombre y le dio curso, se convirtió en una ruina, una ruina para toda su vida, hermano, esto fue una ruina para toda su vida, en su casa.
Ahora, pensemos esto, hermano, vivimos una cultura, miren esto, donde se ha aprovechado el poder de las imágenes. Aunque esto es provechoso, en muchos casos puede convertirse en un arma mortal para el alma. Vivimos una cultura que las imágenes están por todos lados y tenemos en las manos un artefacto que tiene una pantalla y entre más grande la pantalla mejor y aquí corren miles de imágenes semanal, miles de imágenes. Y esto es muy provechoso, obviamente. Esto es muy provechoso. Si le queremos enseñar a nuestro hijo el Samo 23 y ellos no saben lo que es un pastor, nosotros le buscamos una foto aquí de un pastor con una oveja y un callado y le podemos hablar a nuestros hijos, mire lo que es un pastor. Es un hombre que cuida ovejas. Así nuestros dioses se presentan a nosotros como un buen pastor. Y está usando un medio extraordinario. Eso está buenísimo.
Pero, hermano, puede ser muy peligroso. Las imágenes inapropiadas salen, salen de pronto en nuestras pantallas. Mientras ves una correcta, aparecen decenas de imágenes que son impropias, que son corruptas. Esto despierta apetitos carnales. Va creando en ti una percepción de la realidad distorsionada. Estas imágenes pueden hacernos daño. Y estas imágenes entonces definen qué es una persona saludable, qué es una persona enferma, qué es una persona bonita, cuál es una persona fea, cuál es una persona inteligente, cuándo es una persona... Y eso va definiendo en nuestra mente qué cosa es todas estas cosas y no tiene nada que ver muchas veces con la definición que Dios tiene.
Tenemos que cuidar a nuestros hijos de lo que están mirando. Tenemos que cuidarlos. Los jóvenes tienen que tener cuidado de estas cosas. Mucho cuidado. deben someterse a sus padres. Sus padres a veces pueden ser muy incisivos y quizás pueden ser muy sobreprotectores y quizás podemos como padres estar por encima y más allá y quizás es tanto el temor que caemos en un pánico. Pero hijos, escuchen a sus padres porque les están guardando su inocencia, están guardando sus propias almas. Sométense a ellos.
Debemos tener mucho cuidado, hermanos. Podemos prescindir y podemos limitar nuestras redes sociales, nuestra exposición a estos medios, pero de lo que no podemos prescindir, hermanos, es de la santidad y de lo que no podemos darnos el lujo, hermanos, es de pecar indolentemente. Cuidemos nuestros ojos, hermanos. Cuidémonos. Estamos expuestos constantemente. Hay imágenes que no te puedes librar, obviamente. Tú vas por la autopista y a veces ves una imagen, una valla. No te puedes librar, hermano, de esa que no te puedes librar, el Señor te ayudará, pero la que te puedes librar, hermano, ten cuidado, a no ser que nos deje y nos abandone a nuestro pecado. Que Dios tenga misericordia de nosotros.
Una mirada de este hombre, hermano, arruinó su vida. Lo arruinó, hermanos. lo arruinó, no arruinó su vida de fe, por eso yo tenía primero le tenía puesto caída y arrepentimiento, pero dije voy a quitar caída porque este hombre no cayó, este hombre pecó pero no cayó, Dios lo sostuvo hasta el final y ahora es un héroe de la fe y quité esa caída para no crear ninguna confusión, pero hermanos sí pecó y hubo consecuencias muy graves, hermanos cuidémonos, tengamos cuidado, tengamos mucho cuidado hermanos.
Ahora este hombre está en esta condición y están pasando los meses y el tiempo y el niño está creciendo y todo va bien hermanos. Pero recuerden que del cielo hay uno que no está de acuerdo, hay uno que ha dicho que es desagradable a él. Y ese que está en los cielos hermanos ha de actuar consecuentemente. Pero Dios actúa consecuentemente con todos sus atributos. actúa consecuentemente con su justicia, actúa consecuentemente también con su misericordia y con su gracia y también con su juicio. Entonces, hermanos, se piensa que durante este tiempo. Y esta amonestación del Señor puede haberse dado de dos maneras. Hay una definitivamente y la otra creo que también si vamos al Salmo 32, y es que hay una obra interna del Espíritu y hay una obra del ministerio de la palabra. Y en el Salmo 32, muchos dicen que puede estar David haciendo referencia a este pecado. Y David en el Salmo 32 nos dice así. Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada y cubierto su pecado. Bienaventurado el hombre a quien Jehová no culpa de iniquidad y en cuyo espíritu no hay engaño. A esa sección vamos a ir luego. Porque hay iniquidad y hay engaño en este hombre.
Pero mira entonces dice, versículo 3 y 4. Mientras callé, se envejecieron mis huesos en mi gemido todo el día, porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano, se volvió mi verdor en sequedades de verano. Pensamos, hermanos, y pienso que a pesar de que le sale bien a David todo su plan, no estaba tranquilo David. No estaba tranquilo, David. Su conciencia no lo dejaba tranquilo. Había un hijo que era producto de un adulterio y había un hombre muerto. Entonces, estaba en aquella batalla y es lo que él nos está diciendo ahí, de una manera poética.
Mientras callé, ¿qué pasa? Se envejecieron mis huesos en mi gemir todo el día. Entonces, ese silencio, ese pecado oculto hace que él se debilite espiritualmente, está con comido en sus entrañas, su conciencia lo está acusando y aquel verdor se convirtió en sequedad de verano. Ahí estaba él en esa condición, pero todo estaba pasando y no pasaron una semana, meses, alguien dice que un año y medio. duró esto. Hermano, pero el hombre estaba ahí, callado. Estaba en esa guerra interior, pero estaba callado. Y Dios no se había enterado de la boca de él lo que estaba pasando. Porque esa es la cosa del arrepentimiento. Dice, si confesar es tu pecado, tenemos que confesar nuestro pecado. Entonces, Dios lo sabía, Dios lo ve todo, pero no lo escuchaba de la boca de él. Dios necesita escuchar de nuestra boca, hermanos, la confesión de nuestros más viles pecados. Que lo escuche de nuestra boca, hermanos. Y confesarlo. Y venir delante de él.
Ahora, hermanos, esta obra interna del Espíritu estaba allí. Y David estaba callado. Entonces, entramos al capítulo número 12, que dice, Jehová envió a Natán a David, y viniendo a él, le dijo, habían dos hombres en una ciudad, el uno era rico y el otro pobre. Jehová envió a Natán a David. Noten eso. Callado en su pecado, Todo le salió bien, todo está en secreto. Pero hay una obra de gracia. Jehová envía el ministerio de la palabra a ese hombre.
Ahora hermano, Natán es obediente. Jehová lo envía. Natán es valiente porque ya Natán sabe lo que sucedió. Es el único que lo sabe quizás en todo el reino. Y Joab sabe que hay una, que hubo Un complot, ¿verdad? Pero la historia completa la tiene Natán. Y ya Natán sabe que David mató a un hombre. Y mano, ¿y puede matar a otro? Porque el hombre está en rebeldía, está obstinado. Y Jehová lo está mandando a ponerle el dedo en la llaga.
Natán es un profeta valiente. Natán es un predicador sabio porque viene con una parábola, a donde está aquel rey que tiene cólera, es un hombre que se aira, se enoja, pero también Natán es un hombre contundente, con un sermón aplicativo. a la vida de David pero como David necesita esto hermano eso es lo más precioso de esto como David necesita precisamente un hombre que vaya donde está él enviado de Dios un hombre obediente un predicador valiente un predicador sabio con una aplicación contundente hermano eso es lo que necesitamos nosotros
nosotros los pecadores no necesitamos un poco un poco de refresco ahí para pasar la mañana del domingo necesitamos hermano la palabra de dios gracias a dios por como la recibimos porque nosotros para ser transformado y restaurado necesitamos predicadores fieles dios sabe que eso es lo que necesitamos porque nosotros hay en nosotros aún pecado remanente necesitamos crecer en la gracia, en el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo, dice que la voluntad de Dios es nuestra santificación.
Y ahí Natán llega a enfrentarse a que el hombre Y entonces Natán usa esta historia, ¿no? Habían dos hombres en una ciudad, uno rico y el otro pobre. El rico tenía numerosas ovejas y vacas. Eso todo representa a David. Pero el pobre no tenía más que una sola corderita que él había comprado y criado y que había crecido con él y con sus hijos juntamente, comiendo de su bocado y bebiendo de su vaso y durmiendo en su seno. Y la tenía como a una hija.
Ese es suría celeste. No va aumentado en nombres. Solamente viene con una historia. Y vino uno del camino al hombre rico y este no quiso tomar de sus ovejas y de sus vacas para guisar para el caminante que había venido a él, sino que tomó la oveja de aquel hombre pobre y la preparó para aquel día que había venido a él y no tuvo nada que seguir.
David mismo le corta su predicación y dice entonces se encendió el furor de David en gran manera contra aquel hombre y dijo a Natán vive Jehová que el que tal hizo es digno de muerte y debe pagar la cordera con cuatro tantos porque hizo tal cosa y no tuvo misericordia hermano miren el celo de David Si hubiéramos estado allí, hubiéramos visto, hubiéramos visto aquello y diría, bueno, qué celo tiene este hombre. Qué celo por los santos. No me ha dejado terminar mi sermón. Se levantó, imagínese ese rey con toda su pompa de su trono, se levantó airado, dice que, miren cómo dice, se encendió el furor de David. No sé si cogió la espada y dijo, ay, vamos, ¿quién es? Vamos a justiciar a este hombre y vamos a quitarle todo lo que tiene y que pague cuatro veces a ese que le han quitado. Ese fue, hermano.
Pero, hermanos, es interesante como nosotros, oyendo un sermón de un hombre que Jehová envió y llenarnos de fudor, de un celo, pero de un celo que no es genuino. Es un celo que no lo está guiando el arrepentimiento, es un celo que él no está aplicando a su vida. Él se está quedando estéril de aquella predicación, totalmente. Eso puede pasar. Si nosotros hermanos no tomamos carta en el asunto, podemos... Mira lo que quiero leerle. Imagina cómo podemos estar escuchando la palabra de Dios tan ligeramente, hermanos. Podemos estar siendo negligentes y escuchar de la diligencia y llegar a la casa, distraernos en las responsabilidades y olvidarlo. No les está hablando un enviado del cielo, les está hablando un hombre de la tierra. Yo soy de la tierra. Escucha un sermón y llega a tu casa, te entretiene con las cosas de la vida y se te olvidó el lunes y lo que pasó el domingo se quedó ahí, hermano. Es la realidad. Eso es pecado. Eso es ser como David. Está bien. Eso es para otro. Maten a ese y cóntenle en la cabeza que le quiten, quítenle todo y justícienlo. Pero no es para mí. No hay una introspección. No, estoy escondiendo mi pecado.
Hermanos, tenemos que aceptar eso y actuar consecuentemente. Consecuentemente, hermanos. Fíjense, entonces, que Él responde con mucho coraje, pero su corazón está aún en tinieblas. Se esperaría. Ahora, hermanos, cualquiera que vea a David estaría satisfecho. Eso es importante para los predicadores. Cuando predicamos a nuestros hijos en la casa, ¿verdad? Y nos dicen un texto bíblico de memoria. No debemos estar satisfechos porque ese texto puede haber pasado por la cabeza pero no por el corazón. No podemos estar satisfechos ni con nosotros mismos a veces en la manera que tratamos la verdad de Dios, ni podemos estar satisfechos en la manera que quizás nuestras esposas están viendo la verdad de Dios.
Porque podemos estar asintiendo con la cabeza, pero estar en otro mundo, estar en otra página, estar entendiendo otra cosa y proyectándonos diferente. Pero hermanos, pero Natán sabe del pecado que se ha cometido y sabe que aún la palabra de Dios no ha tocado, la fibra del corazón de David que tiene que tocar para que el hombre abandone ese pecado, se arrepienta y sea restaurado, que eso es lo que quiere Natán. Pero no lo ha logrado todavía, a este punto.
hermano, si somos predicadores que estamos satisfechos solo con una respuesta externa, estamos desperdiciando el tiempo. Nosotros, es nuestra oración, hermano, que la respuesta sea una respuesta del corazón. Asegúrese como creyente que su respuesta a la palabra de Dios es de corazón, no es con la cabeza, no es con las manos, hermano, es de corazón, porque si Dios, por su espíritu, conquista el corazón del hombre, por su espíritu, hermano, ahí hemos ganado la batalla.
No necesitamos oír si es verdad, necesitamos ver hombres y mujeres viviendo la verdad. Ahí donde está la cosa. Ahí donde está. Pero Natán, pero no olvidemos que el Señor no está agradado, pero el Señor quiere restaurar a este hombre. Hermano, qué maravilloso. Porque ¿a cuántos nos dejó así? ¿Cuántos oyeron y los profetas hablaron y los dejó?
Hermano, el Señor quiere restaurar a este hombre. El Señor quiere restaurarte, quiere perdonarte, quiere que tu vida cambie, que mi vida cambie, que seamos cristianos genuinos, que vivamos una vida, como Él dice, plena. Y entonces, ahí entra Natán, en el versículo 7, y le dice, tú eres ese hombre. Tú eres aquel hombre. Se desplomó. Se le acabó el celo. Se le hermano. Se abrió el sobre. Salió la carta volando. Y ya no hay nada que hacer. Qué tremendo, mano.
Pero Dios quería cambiar el corazón de este hombre. está bajo el pacto y es un elegido, no olvidemos eso. Eso es un gran beneficio de lo que Cristo ha llamado, que el que comenzó en nosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo. Yo no te dejaré, yo no te desampararé. Mis ovejas están en mi mano, pero esas ovejas a veces, hermanos, esas ovejas, nosotros, ovejas del Señor, muchas veces necesitamos nuestros golpes, necesitamos. ¡Qué Señor! Pero bendito sea Dios.
Que en el propósito de Dios, cuando Él le dice a su pueblo, yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, pensamientos de bien y no de mal, para daros el fin que esperáis. No, ahora están bajo la prueba, ahora sí los voy a llevar a Babilonia. Sí, van a ser, voy a hacer mi juicio sobre ustedes en Babilonia, pero entiendan que el final, el último final, es que ustedes son mi pueblo, que yo quiero que ustedes estén al lado mío, que ustedes sean mis elegidos, adorándome en un lugar donde yo he establecido para ustedes. Ese es mi deseo final, que ustedes sean transformados, su santificación tú eres aquel hombre y entonces hermanos ahí viene ahora la amonestación a david y es una palabra aplicada tú eres aquel hombre que dios nos dé ese coraje hermanos Y entonces hay dos cosas importantes que trae a la luz Natán y son dos puntos y es que David tenía que en ese momento, y nos puede servir a nosotros, es que en primer lugar David debía considerar la bondad y la gracia de Dios hacia él. Y en segundo lugar debía tener en alta estima la palabra de Dios.
El primer argumento que trae Natán de parte de Dios, él dice, yo te ungí por rey sobre Israel y te libré de la mano de Saúl. Yo te ungí. ¿Qué cosa era aquel hombre? Aquel hombre estaba despreciado a su familia y mientras había una gran celebración con el profeta, él estaba allá con las ovejas de su padre y ni su padre tenía consideración de él. Los fuertes de la cárcel eran los hombres que que valía la pena tener allí con Samuel. Pero David, ese chiquillo, que se quede con esas ovejas. Era un hijo, a veces, era un hijo despreciado por sus padres.
Y Dios está diciéndole, yo te ungí por rey sobre Israel, cuando nadie te miraba, cuando tú estabas allá desechado, yo, el rey supremo, te vi. Hermano, cuando estábamos en pecado, en nuestra inmundicia, el Señor nos vio, nos salvó. nos redimió de nuestros pecados. Eso es lo que está sucediendo.
Considera, David, la bondad. Te libré de la mano de Saúl. No fue por tu fuerza, no fue por casualidad, no fue por que las cosas te salieron bien. Fui yo quien te libré de Saúl. Y ahora tú matas a Urias y yo te libré de Saúl. Y te di la casa de tu Señor. Y las mujeres de tu Señor en tu seno. Además, te di la casa de Israel y de Judá. Y si esto fuera poco, te habría añadido mucho más.
Es como que le está diciendo, David, yo tenía un corazón dispuesto para ti, para bendecirte, pero en abundancia. Tú no sabes contra quién tú has pecado. No has considerado mi bondad. Y luego se le dice, ¿por qué pues tuviste en poco la palabra de Jehová haciendo lo malo delante de sus hombres? Aburrías e te obriste espada, y tomaste por mujer a su mujer, y a él lo mataste con la espada de los hijos de Amón.
Mano, yo no me puedo imaginar ese hombre allí sentado y aquel profeta declarando todas aquellas cosas, hermanos, es como si hubiera estado allá. Hermanos, es tan claro lo que está diciendo. Él dice, por lo cual ahora no se apartará, ahora viene un juicio sobre él.
Ahora aquí, hermanos, siempre que leamos la escritura o estemos expuestos a un sermón, no corramos de la reprensión, no corramos de las palabras, de los imperativos de la palabra de Dios. Yo recuerdo una vez que estaba leyendo la historia de David y era un momento difícil de mi vida. Estaba leyendo la historia de David y de Saúl y yo estaba leyendo toda aquella narrativa y mientras leía y leía y leía, no cansaba de aplicarme la vida de David. El hombre que Saúl está persiguiendo, y David está sufriendo, y David está buscando al Señor, y ahí salen sus mejores salmos, y ahí sale su mejor adoración. Y yo me estaba envolviendo con David.
Tú pare, gracias a Dios por su espíritu, que pare. Y dije, no, un momento, Leibel, para, porque tú tienes un poco de David, gracias a Dios, pero tú tienes mucho de Saúl. Detente. Revísate. Mírate. Mira tu ego. Mira la soberbia. Tenemos que tener esa postura como creyentes, llegar a la escritura y decir, mi corazón en la luz de esto, ¿cómo está?
Entonces, dice Dios, al menos tres juicios, va a haber una gran violencia en la familia de David, según el versículo 10. No se apartará jamás la espada de tu casa. por cuanto me menospreciasteis. Miren cómo usa Dios, cómo es el lenguaje de Dios en cuanto a toda esta situación. Me menospreciasteis. No me tuviste en cuenta. Y luego le dice, ¿vas a contemplar tus mujeres? Dice así. Y aquí yo haré levantar el mal sobre ti de tu misma casa. Obviamente, ya sabemos después la historia que su propio hijo le dio un golpe de estado. Y hubo otras más cosas que pasaron. Yo tomaré tus mujeres delante de tus ojos y las daré a tu prójimo, el cual yacerá con tus mujeres a la vista del sol, porque lo que tú hiciste en secreto, yo lo haré eso, delante de todo Israel y a pleno sol.
Entonces, está este rey que primeramente estaba lleno de celos, pero no era un celo genuino. Y luego Natán viene con una predicación aplicativa y le dice, tú eres aquel hombre. Natán describe todo el pecado y declara sus juicios.
Ahora viene un aspecto característico de los elegidos. Y es que no, no esconden hermano, no sé. Él dice, mire lo que dice el versículo. El versículo... Entonces... Versículo 13 dice... Entonces, David... Dijo David a Natán... Pequé contra Jehová. Ya. Ese fue mi pecado. Tú sabes que, hermano, se liberó al hombre. Llegó la liberación. Llegó el reposo. Se acabó el quebranto.
Ahora es la primera parte del Salmo 32. Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada y cubierto de su pecado. Bienaventurado el hombre en quien Jehová no ocupa de iniquidad y en cuyo espíritu no hay engaño. Ahora llegó. Responde, hermanos, a la amonestación. Y dice, y él le dice, también Jehová ha remitido tu pecado, no morirás. Porque había suficiente evidencia para que David fuera ajusticiado. Y ya lo había pedido David justamente contra el personaje de la parábola que usó Natán.
Y David, pero Dios le dice, Jehová ha remitido tu pecado. Bueno, es tremendo. Él dice, pequé contra Jehová. Y Natán le dice, Jehová ha remitido tu pecado. El que confiesa su pecado. El que lo oculta no prosperará, pero el que lo confiesa y se aparta alcanzará misericordia. Y le dijo, no vas a morir. Mas por cuanto con este asunto hiciste blasfemar a los enemigos de Jehová, el hijo que te ha nacido ciertamente morirá. Y Natán se volvió a su casa. Y Jehová hirió al niño que la mujer de Urias había dado a David y enfermó gravemente.
Pero hermanos, fíjense cómo esta historia cambia drásticamente cuando viene la reconciliación, el perdón, cuando salimos de esa trampa del pecado en que nos ciega y nos destruye y cuando cubrimos el perdón de Dios. Pero este perdón viene a través del ministerio de la palabra, a la que debemos escuchar, a la que debemos responder. por un predicador como Natán con las características que nos está dando ahí.
Entonces, hermanos, fíjense cómo entonces Dios declara esto y le dice, ese niño no va a vivir. Hermanos, ya son palabras también mayores. Es un hijo, o sea, como padres sabemos cuánto amamos a nuestros hijos. Y esto era, obviamente, un hijo concebido en pecado, hermanos, pero era su hijo. Y dice, Entonces David robó a Dios por el niño y ayunó David y entró y pasó la noche acostado en tierra. Y vemos entonces su arrepentimiento. Dice que pasó la noche acostado en tierra. Se levantaron los ancianos de su casa y fueron a él para hacerlo levantar de la tierra. Mas él no quiso. Ni comió con ellos pan. Al séptimo día murió el niño. Y temían los siervos de David hacerle saber que el niño había muerto, diciendo entre sí. Cuando el niño aún vivía y le hablábamos. y no quería oír nuestra voz. ¿Cuánto más se afligirá si le decimos que el niño ha muerto? Mas David, viendo a sus siervos hablar entre sí, entendió que el niño había muerto, por lo que dijo, dijo David a sus siervos, ¿ha muerto el niño? Ellos respondieron, ha muerto. Entonces David se levantó de la tierra, siete días en tierra, lamentando su pecado. Siete días, hermano, en la tierra. Dice que se levantó de la tierra, y se lavó, y se ungió, y cambió sus ropas, y entró a la casa de Jehová, y adoró. Después vino a su casa, y pidió, y le pusieron pan, y comió.
Y le dijeron a sus siervos, ¿qué es esto que has hecho por el niño viviendo aún? Ayunabas y llorabas, y muerto él, te levantaste y comiste pan, y él respondió, viviendo aún el niño, yo ayunaba y lloraba, diciendo, miren, quizás sabe si Dios tenga compasión de mí, y vivirá el niño. Más ahora que ha muerto, ¿para qué hay de ayunar? ¿Podré yo hacerle volver? Yo voy a él. Más no, más él no volverá.
A David. Consoló David a ver su mujer y llegándose a ella, durmió con ella y ella le dio a luz un hijo. Llamó su nombre Salomón, el cual amó Jehová y envió un mensaje por medio de Natán, profeta. Así llamó su nombre, Jedi Díaz, a causa de Jehová y ese nombre tiene un significado y es que ese niño es un niño favorecido y ese niño es Salomón.
Entonces fíjense hermanos cómo responden los héroes de la fe a la reprensión de la palabra de Dios, Peque contra Jehová. Y miren hermanos, Y probablemente en esos siete días en la tierra es que sale el Salmo 51, que es el Salmo del arrepentimiento de David. Y dice así. Ahora nosotros leemos ese Salmo, pero ¿cómo sería esa oración con un hombre un rey en tierra gimiendo. Y todo el mundo en el palacio viendo al hombre en la tierra tirado siete días gimiendo, clamando a Dios con una noción clara, yo quizás tenga misericordia de mí. Qué tremendo, hermano. Pecó, viene la palabra de Dios, pide perdón, y ahora dice, quizás Dios tenga misericordia de mí.
Y dice, entonces ese salmo, ten piedad de mí, oh Dios, conforma tus misericordias, ve. Conforma la multitud de tus piedades, borra mis rebeliones, lávame más y más de mi maldad, y límpiame de mi pecado. Y la palabra lávame, la palabra límpiame se repite durante todo el salmo, y ese es el sentido que quiere ser lavado, que quiere ser limpiado.
Hermanos, Ante la amonetación del Señor con nuestra maldad, sólo una palabra es suficiente. Pequé contra Jehová. Es esa, hermano. Es esa. Esta amonetación puede venir de otra persona. Debemos estar dispuestos a recibirla. Puede venir aún hasta de nuestros hijos. Debemos ser humildes. Debemos oír la palabra de Dios. y actuar consecuentemente.
Nos puede ayudar mucho en la lucha contra el pecado, hermano, considerar las bondades de Cristo hacia nosotros. Que meditemos en sus misericordias. Que veamos lo bondadoso que ha sido nuestro Señor con nosotros en darnos la salvación. Meditemos profundamente en ellas, cuando Satanás venga a tentarnos.
Hermanos, y cuando vemos la vida de este hombre, de este rey y todos los demás héroes de la fe. Me parece, cuando yo veo esta historia de estos hombres de Dios, sobre todo de los reyes y sobre todo de David, hay algo que Dios quiere decir y es, necesitamos un mejor rey. necesitamos un mejor rey porque estos reyes nos fallan. Estos reyes están dejando una estera atrás muy triste y estos reyes apuntan en manos a un rey supremo que es nuestro señor Jesucristo. A él podemos mirar y no hay mancha. A él podemos mirar y es obediencia pura. A él podemos mirar y es santo. Pero no es un santo que repudia, es un santo que intercede por los de él. Y a él podemos ir, hermano.
Y podemos darnos brazo a brazo con David y decir, hermanos, hermano, qué difícil fue la batalla, pero Terminamos haciendo, haciendo también, poniendo nuestra vista en, como nos dice el libro de Hebreos, también que leían, pero ya Hebreos capítulo 12, después que ha hablado, ha hablado de todos los héroes de la fe, el autor de Hebreos nos dice. Por tanto, nosotros también teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos que no testifican de una vida moral. Estos testigos no testifican de una vida moral íntegra. No. Estos testigos hermanos testifican de la fidelidad de Dios a su pacto y cómo los antepasados confiaron en Dios y terminaron su carrera confiando en esperanza, en las promesas del pacto, en la vida eterna.
Y nosotros, hermano, cuando vemos a David, cuando vemos a todos estos hombres, podemos seguir adelante, porque si ellos fueron hombres que lucharon, esta fe preciosa que tenemos nosotros, podemos seguir adelante. Él dice teniendo en deredor nuestro tan grande nube de testigos. Ahora fíjense como dice despojémonos de todo peso y del pecado que qué que te asedia, que me asedia. Este pecado que le asedia a esta gente era la apostasía, era volver atrás, era renunciar a Cristo, que es el peor de los pecados. Dice, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante. Y todos estos hombres son testigos, pero la vista tiene que estar en Jesús. Puesto los ojos en Jesús. Él es el autor y Él es el consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de Él sufrió la cruz, menospreciando lo propio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. Ahí podemos ir. Con David podemos caminar, pero allí tenemos que ir, porque Él es nuestro Redentor, nuestro Señor Jesucristo.
Así que, hermanos, consideremos nuestra vida tengamos temor, hermanos. Pidamos al Señor que nos guarden, que nos guarden por su misericordia. Oremos, oremos un momento. Y si no te has arrepentido de tus pecados y eres un creyente, considera, hermano, el gran amor y la gran misericordia y el poder de perdonar que tiene el Señor. como este hombre con toda esta tiniebla encima, quebranta su corazón ante la palabra de Dios y él le dice, he pecado contra Jehová con un arrepentimiento genuino e instantáneamente el profeta le dice, Jehová ha remitido tu pecado. Si venimos hoy a este Dios que hemos ofendido por la culpa que heredamos de nuestros padres Adán y Eva, si venimos delante de él arrepentido y tenemos un mediador que es nuestro Señor Jesucristo, tenemos una sangre que habla mejor que la de Abel, tenemos una cruz donde nos podemos refugiar y entender que aquel santo por nosotros fue hecho maldición. El que nos conoció pecado por nosotros fue hecho pecado para que nosotros fuéramos justicia de Dios en él. Es nuestro Señor.
Señor, a ti corremos. A ti corremos en esta mañana. Vemos estos episodios. Señor, y nos identificamos allí, quizás no en pecados tan groseros como estos, Señor. Pero definitivamente, Señor, no vemos a David con desprecio, sino que lo vemos como una alarma. Porque si un héroe de la fe está cometiendo, Señor, estas barbaridades, Señor, Señor, ten misericordia de nosotros. Ten mucha misericordia de nosotros, ayúdenos a ser vigilantes, ayúdenos a ser negligentes, ayúdenos, Dios mío, a contar cada paso que damos. Señor, y nosotros, en nuestra carne, así somos, somos negligentes. Señor, pero por Tu Espíritu, por favor, Señor, que Tu Espíritu nos sostenga y abra nuestro entendimiento, nuestros ojos, danos diligencia, que luchemos. usando los medios de gracia. No son inútiles, son de mucho provecho.
Allí aquel hombre se descuidó, Señor, pero Dios mío, la catástrofe fue tremenda. Dios mío, Tú nos has advertido, Cristo, ayúdanos. Ten misericordia de tu pueblo, ten misericordia de nosotros como hombres, ten misericordia de nuestras esposas, nuestras mujeres. Ayuda a los solteros, ayuda a los jóvenes. Sosten, Dios mío, a la viuda necesitado. Dios mío, ten misericordia.
Ábrenos ojos de nuestro entendimiento, que no seamos indolentes o no seamos indiferentes. Quiero decir a la palabra de Dios, Señor, que no nos descuidemos, Señor. Ayuda a cada uno de nuestros hermanos, Señor. Dios mío, salva, redime, obra en el corazón, Dios mío, de cada uno de nosotros.
A Tu nombre, Señor, damos gloria, solamente a Tu nombre, Señor. Gracias por nuestro Señor Jesucristo, que hubiera sido sin Él. Señor, si no es por el amor de pacto que tienes con nosotros, si no hubiera sido por ese amor de pacto, de llamamiento, de elección con David, lo hubiera dejado abandonado, Señor, como Retiraste tu espíritu de Saúl.
Señor, gracias te damos por ser tus hijos. Gracias por habernos elegido. Gracias por mandar tu palabra a tiempo. Gracias por mandar tus profetas. Gracias por tocar la fibra profunda de nuestro corazón. Ayúdanos a responder consecuentemente en Cristo Jesús. Amén.
Señor, les bendiga, hermano.
Pecado y Arrepentimiento de un Héroe de la Fe
Pecado y Arrepentimiento de un Héroe de la Fe
| Sermon ID | 12225195167272 |
| Duration | 1:08:24 |
| Date | |
| Category | Sunday - PM |
| Bible Text | 2 Samuel 11-12 |
| Language | Spanish |
© Copyright
2026 SermonAudio.