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el Evangelio de Mateo y vamos a ir al capítulo número 5 y leeremos como lo hemos estado haciendo durante varias semanas y lo seguiremos haciendo hasta que finalicemos con este pasaje los versos 1 al 12 aunque ya lo ya lo hicimos
pero El propósito de hacerlo repetidamente es que nosotros lo fijemos en nuestra memoria, pero no sólo en nuestra memoria, que lo fijemos en nuestras conciencias y que tengamos un claro concepto de lo que estas palabras significan, de lo que estas palabras nos transmiten para nuestra vida cristiana como hijos de Dios.
Así que vamos a leer Mateo capítulo 5, verso 1 al 12. Dice viendo la multitud subió al monte y sentándose vinieron a él sus discípulos y abriendo su boca les enseñaba diciendo bienaventurado los pobres en espíritu porque de ellos es el reino de los cielos bienaventurado los que lloran porque ellos recibirán consolación bienaventurado los mansos porque ellos recibirán la tierra por heredad Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos porque vuestro galardón es grande en los cielos, porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros. Amén. Amén.
Quisiera que antes de que entráramos a la meditación, hermano, hagamos una oración más. Pidamos al Señor que nos dé más entendimiento de su palabra. Padre, Rogamos que tu palabra, Señor, eficazmente penetre en cada corazón, ante cada necesidad, ante cada petición, y sobre todo, Señor, que penetre para transformarnos a la imagen de nuestro Señor Jesucristo. Gracias, Señor. Amén y Amén.
Hay una relación, hermanos, muy estrecha entre cada una de estas ocho bienaventuranzas. y debemos de comprender algunas cosas muy, muy importantes respecto a ellas. Ninguna de estas bienaventuranzas es una condición para ser salvos. Estas bienaventuranzas no son mandamientos, no son como los diez mandamientos. Estas bienaventuranzas son, pues la palabra lo dice, bienaventuranzas. Es decir, el Señor está haciendo una declaración acá respecto al carácter de los que son súbditos de su reino, al carácter de los que son sus discípulos, sus seguidores, sus redimidos. Y él está declarando bienaventurados a sus redimidos y está describiendo, está describiendo el carácter de sus redimidos.
Así que cuando ustedes lean las bienaventuranzas, no se imaginen que las bienaventuranzas son mandamientos. Las bienaventuranzas son una descripción, más bien. Están describiendo, nos están explicando cómo son los verdaderos cristianos. Y está diciendo que éstos son bienaventurados, que éstos les espera lo mejor, tienen lo mejor y les espera lo mejor, por eso son bienaventurados.
Por supuesto, esto significa, hermanos, que ninguna bienaventuranza existen los inconversos. Ninguna de estas características existen los inconversos. Quizás podríamos decir, alguien podría decir, pastor, pero hay gente misericordiosa que no es cristiana. Y sí, es cierto, hay gente misericordiosa que no es cristiana. Hay gente que no es cristiana y son muy compasivos, son muy sensibles a las necesidades de otras personas. Pero cuando el Señor dice, por ejemplo, bienaventurados los que tienen perdón, bienaventurados, los misericordiosos, él no está hablando de la misericordia natural, instintiva que tienen las personas en general, él está hablando de un don espiritual, de algo que Dios le da a sus elegidos.
Así que esas bienaventuranzas no son mandamientos, no son condiciones para ser salvo, y no son manifestaciones naturales del carácter humano. Por lo tanto, no las tienen los inconversos. Y, por supuesto, estas bienaventuranzas, hermanos, están ligadas la una a la otra, son interdependientes. El que tiene una de estas bienaventuranzas o una de estas características va a tener, tiene que tener las otras. Y no podemos nosotros tener una de estas características y carecer de otra. Los verdaderos cristianos tienen estas ocho bienaventuranzas.
Bienaventurados los pobres en espíritu, bienaventurados los que lloran, bienaventurados los mansos, bienaventurados los que tienen hambre, bienaventurados los de limpio corazón, bienaventurados los pacificadores, bienaventurados, los que padecen persecución por causa de la justicia, los misericordiosos. Es decir, cada una de estas bienaventuranzas, hermanos, está conectada la una con la otra.
Martin Lloyd-Jones escribió un libro sobre las bienaventuranzas y él dice algo muy interesante respecto a ellas. Dicen que son como una montaña. Noten ustedes que son ocho bienaventuranzas. Martyn Lloyd-Jones explica que las primeras tres bienaventuranzas son como las características de como estar al pie de una montaña. Al pie de una montaña están los pobres en espíritu, están los que lloran y los mansos. Esos pobres en espíritu lloran porque son pobres en espíritu y se vuelven mansos porque reconocen su pobreza espiritual. Pobres en espíritu, lloran, son mansos.
Y entonces viene como resultado el hambre y la sed de justicia, el hambre y la sed de las riquezas que no poseen por causa de su pobreza. Y Martin Luther King John explica que es como subir a una montaña y al llegar a la punta de la montaña entonces estamos hambrientos, estamos cansados, necesitados y Dios satisface esa hambre, esa sed. Bienaventurados, dice el Señor, los que tienen hambre y sed de justicia porque ellos serán saciados. Eso es como estar en la punta de la montaña siendo saciados, siendo satisfechos de esa hambre, de esa sed que tenemos.
Y luego comenzamos a descender la montaña, pero al descender la montaña venimos transformados, nos convertimos en personas misericordiosas. Y el Señor dice, bienaventurados los misericordiosos. Venimos transformados, nos convertimos en personas limpias de corazón y el Señor dice, bienaventurados los de limpio corazón. Nos convertimos en personas pacificadoras y el Señor dice, bienaventurados los pacificadores. Es decir, al bajar de aquella montaña venimos transformados.
Y al llegar al pie de la montaña, encontramos, hermano, que el mundo desprecia todas esas cosas y viene persecución. O sea, todo esto, hermano, es contraintuitivo, es decir, es en contra de lo que la intuición humana, de lo que la lógica humana podría imaginarse. Es la vida de un verdadero creyente, una vida en contra de la corriente del mundo. Una vida en la que la pobreza espiritual, las lágrimas, la mansedumbre son características. Y luego el hambre y la sed de justicia que el Señor sacia. Y luego la transformación, convirtiendo a los creyentes en misericordiosos, en personas limpias de corazón, en personas pacificadoras. Y luego la persecución. En realidad, hermanos, cuando miramos estas bienaventuranzas, en ellas podemos contemplar la persona de nuestro Señor Jesucristo. Él es la encarnación misma de las bienaventuranzas.
Bueno, hemos visto bastante, hermano, acerca de las bienaventuranzas previas y hoy nos vamos a concentrar en esta que encontramos en el versículo 8. Bienaventurados, los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurado los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.
Y para comprender esta bienaventuranza, vamos a considerar qué quiere decir el Señor cuando habla de corazón. ¿A qué se refiere la Biblia cuando habla del corazón? ¿Qué simboliza el corazón? ¿Y qué quiere decir cuando habla de un limpio corazón? ¿Qué es un limpio corazón? Y luego, ¿cómo se guarda el corazón limpio? ¿Cómo se puede mantener un limpio corazón para ser bienaventurados?
Comencemos hermanos, entonces, considerando qué es lo que la Biblia simboliza cuando habla del corazón. Dice el libro de Proverbios 4.23, sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón, porque de él mana la vida. Es uno de los versículos más importantes probablemente en relación al corazón, junto con este versículo que estamos considerando. Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón, porque de él mana la vida. Guarda tu corazón. Ese sí es un mandamiento, guardar el corazón. Y es una declaración acerca del corazón, diciendo que del corazón mana la vida. La vida verdadera, la vida espiritual, la vida de Dios brota del corazón. Pero es Dios el que pone esa vida en el corazón de los creyentes.
En la Biblia el corazón es usada como una metáfora, como un simbolismo del interior del hombre, de la vida interior del hombre, de lo más profundo que hay en cada uno de nosotros, de lo invisible, lo que los hombres no pueden ver, a eso le llama el Señor el corazón, el corazón. No está hablando del corazón físico, por supuesto, está hablando de una manera simbólica, figurada, acerca de lo que hay en el interior, del hombre interior, de la vida espiritual, el corazón. La Biblia lo usa así.
Por ejemplo, la Biblia habla del corazón de Dios. Dice que David era un hombre conforme al corazón de Dios. Por supuesto, Dios no tiene corazón. Pero cuando dice que David era un hombre conforme al corazón de Dios, lo que está queriendo decir es que David era un hombre que satisfacía lo que Dios espera de los hombres. Era conforme al corazón de Dios, porque el corazón de Dios es un corazón santo, un corazón puro. Y David era un hombre que satisfacía eso que Dios espera de los hombres.
Así que cuando la Biblia habla del corazón de Dios, por supuesto no está hablando de un corazón físico, está hablando del corazón en el sentido de lo que Dios es en su esencia. La Biblia habla, por ejemplo, del corazón del mar. Dice que cuando Jonás fue tragado por aquel gran pez, en el capítulo 2, dice que él llegó hasta el corazón de los mares. El corazón de los mares es, por supuesto, la profundidad de los mares, a donde los hombres no han podido llegar. Y se nos dice ahora que los hombres no han sido capaces de alcanzar, de llegar hasta el fondo del mar. a la verdadera profundidad del mar o sea cuando la biblia habla de las profundidades de la mar en el salmo 46 dice Dios es nuestro amparo y fortaleza nuestro pronto auxilio en las tribulaciones por tanto no temeremos aunque la tierra sea removida y se traspasen los montes al corazón del mar por supuesto el mar no tiene corazón pero lo que nos está queriendo decir hermano que eso que los hombres hoy no han podido alcanzar el fondo del mar allí allí es a lo que se refiere la escritura. El corazón del mar se refiere a las profundidades, lo invisible, lo que los hombres no pueden alcanzar.
Hermanos, nuestro corazón es algo que ni siquiera nosotros lo conocemos. Nuestro corazón es algo que los hombres no pueden ver. Nuestro corazón es muy profundo. El corazón del hombre sin Cristo dice la Biblia que es lo más perverso que hay, que es lo más engañoso que hay. El corazón es perverso, es engañoso, es profundo, nadie lo conoce. Así como nadie conoce el fondo del mar, así como nadie conoce el corazón de Dios.
Así que cuando la Biblia habla del corazón, está hablando de esa parte de nuestro ser, esa esencia de nuestro ser que nadie sino solamente Dios conoce. El corazón entonces en la Biblia hermano simboliza todo lo que una persona es por dentro. lo que no se ve, pero que sin embargo es lo primordial del carácter del hombre. Allí en el corazón donde nadie puede entrar sino Dios, allí están las verdaderas intenciones, allí están los pensamientos que nadie puede conocer sino solamente Dios. Allí están los deseos los motivos, las inclinaciones de una persona. A eso se refiere la Biblia cuando habla del corazón.
Las emociones, los pensamientos, los deseos, la conciencia, eso es el corazón. Allí está la memoria, las inclinaciones, Así que cuando la Biblia habla del corazón, hermano, habla de algo muy simple, pero a la vez muy complejo. Es la simplicidad y lo complejo de nuestro ser interior. Y aunque se habla del corazón, este corazón, hermano, se manifiesta con diferentes funciones. Es como el timón del barco de nuestras vidas. Es lo que marca el rumbo, el curso de nuestra vida. Como está nuestro corazón, así es nuestra vida.
Se dice que el corazón es el primer órgano que vive cuando un ser humano es engendrado. Y es lo último que muere cuando una persona pierde la vida. En el corazón está la vida. Romanos 1.21 habla del corazón. Como si fuera el entendimiento, dice, su necio corazón fue entenebrecido, profesando ser sabios se hicieron necios. En otras palabras, el corazón incluye la lógica, la razón humana. Incluye la mente. Cuando la Biblia habla de corazón, está hablando de la mente. Pero no sólo está hablando de la mente y la lógica y la razón, está hablando también de la memoria, por ejemplo. Dice David, en mi corazón he guardado tus dichos para no pecar contra ti. Con eso quiere decir David, yo voy a tener en mi memoria tus dichos, tus mandamientos para no pecar contra ti, pero él dice en mi corazón. O sea, el corazón se refiere a nuestra lógica, a nuestra mente, a nuestro intelecto, pero se refiere también a nuestra memoria.
en mi corazón he guardado tus dichos", se refiere a la conciencia también, a los deseos. En otras palabras, hermanos, el corazón es el centro de actividad interna, el centro de actividad emocional, intelectual, moral, que los hombres no podemos ver. Yo no sé qué es lo que hay en tu corazón esta mañana, Yo no sé qué es lo que estás pensando, pero Dios lo sabe, qué es lo que estás deseando, qué es lo que te preocupa, qué culpabilidad estás sintiendo, qué carga tienes sobre tu vida o sobre tu corazón, pero Dios lo sabe. Dios conoce el corazón y Él escudriña todos los corazones, dice, para recompensar a cada uno según su conducta. Dice Jeremías capítulo 17, engañoso es el corazón más que todas las cosas y perverso, está hablando de los corazones inconversos Y aún del corazón del creyente, porque el corazón del creyente todavía puede ser engañado, todavía queda un resto de pecado en nosotros y aunque nuestros corazones han sido transformados, sin embargo todavía el viejo hombre está allí invadiendo o tratando de invadir.
engañoso es el corazón y perverso más que todas las cosas ¿quién lo conocerá? dice Jeremías y el Señor responde diciendo yo Jehová que escudriño que escudriño a la mente que pruebo el corazón para dar a cada uno según su camino según el fruto de sus obras Es decir, ¿quién escudriña el corazón? ¿Quién conoce lo que hay? Sólo el Señor. El Señor sabe lo que hay en tu corazón, lo que hay en mi corazón.
Así que, hermanosa, en vista de esto, cuando el Señor dice, bienaventurado, lo de limpio corazón, Él está hablando de algo muy importante en la vida cristiana. porque del corazón brota la vida sobre toda cosa guardada guarda tu corazón porque de él mana la vida pero puede ser una vida perversa o puede ser una vida santa
los fariseos tenían hermano un corazón falso y el señor lo conocía ellos criticaban al señor hermanos por cuestiones puramente ceremoniales Porque el corazón de ellos no estaba con Dios, el Señor les dijo en una ocasión en Mateo capítulo 15 les dijo hipócritas Isaías profetizó de vosotros muy bien cuando dijo a este pueblo de Labios me honra pero su corazón está lejos de mí Qué peligroso ¿no? honrar al Señor de Labios y que el corazón esté lejos con razón el Rey David decía sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti porque el Señor le dice a los fariseos y nos dice a todos nosotros si a eso nos corresponde hipócritas, hipócritas Este pueblo de labios me honra, pero su corazón está lejos de mí.
Es decir, es algo de lo cual tenemos que cuidarnos, sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón. Dice el Señor, en vano me honran enseñando doctrinas y mandamientos de hombres. Y el Señor le dijo a sus discípulos lo siguiente, escuchen hermanos, en Mateo 15, verso 12, el Señor dijo a sus discípulos, Saben que los, perdón, los discípulos le dijeron al Señor, ¿sabes que los fariseos se ofendieron con esta palabra? Y el Señor les responde, dejadlos, toda planta que no plantó mi Padre Celestial será desarraigada, son ciegos, guías de ciegos, y si el ciego guiaría al ciego, ambos caerán en un hoyo.
Y el Señor les explica que el problema de ellos es que su corazón está contaminado, Y que de un corazón contaminado, dice el Señor, salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias. Dice el Señor, estas cosas son las que contaminan al hombre. El comer con las manos sin lavar no contamina al hombre. Lo que contamina al hombre es lo que sale de su corazón. Lo que hay en el corazón. Y el Señor sabe lo que hay en el corazón.
Decía John Flavell, un puritano, el corazón del hombre es su peor parte antes de ser regenerado. Y es la mejor parte después de ser regenerado. Porque en él está el asiento de los principios y la fuente de las acciones. Porque sólo el Señor puede cambiar el corazón. el corazón es la peor parte de aquellos que no son regenerados el ojo de Dios hermanos está puesto sobre el corazón y nuestros ojos nuestra atención debería estar centrada en la condición de nuestro corazón examinar nuestro corazón Esta es la manera en que la escritura, hermanos, habla del corazón. Esto es importante, muy importante para nosotros tenerlo en cuenta. Pero en esta bienaventuranza el Señor se refiere específicamente no sólo al corazón, sino a un corazón limpio. Él dice, bienaventurado, los de limpio corazón. Porque ellos verán a Dios. Los de limpio corazón. ¿Y qué es un limpio corazón? ¿Qué se refiere la Biblia cuando habla de un corazón limpio?
Por supuesto, hermanos, si el corazón del inconverso es la peor parte en la vida de esa persona inconversa, y el corazón regenerado es lo mejor en la vida de una persona salva, pues obviamente la limpieza de corazón no la podemos lograr nosotros por nosotros mismos. Señor dice bienaventurados los de limpio corazón y los de limpio corazón hermanos solamente pueden tener un corazón limpio si han sido lavados con la sangre de nuestro Señor Jesucristo Él es el único que limpia el corazón Él es el único que nos da a nosotros la limpieza con su sangre preciosa de todos nuestros pecados Él es el único que con su espíritu quita el corazón de piedra y pone un corazón de carne y lo purifica
Por eso dice el escritor de Hebreos, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia. Y la purificación del corazón de mala conciencia solamente la brinda la sangre de nuestro Señor Jesucristo. Si andamos en luz, dice Juan, como Él está en luz, tenemos comunión unos con otros y la sangre de Jesucristo, Su Hijo, nos limpia de todo pecado, nos limpia La sangre es la que limpia el corazón. La sangre de Cristo, dice Hebreo 9.14, mediante el Espíritu Eterno, limpia nuestras conciencias de obras muertas para que sirvamos al Dios vivo. Limpia nuestras conciencias de obras muertas.
O sea que cuando el Señor dice, bienaventurados los del limpio corazón, está hablando de creyentes. Cuando él dice bienaventurados los pobres del espíritu está hablando de creyentes que reconocen su pecado, los que lloran, lloran porque reconocen su pecado, los mansos se doblegan porque reconocen su miseria, su pobreza y han llorado su pobreza y su miseria y se doblegan y se vuelven mansos y se vuelven misericordiosos por eso dice el Señor bienaventurados los misericordiosos ellos recibirán más misericordia y luego dice bienaventurados los de limpio corazón es decir todo ese proceso hermanos va limpiando el corazón pero todo comienza con la sangre de Cristo todo comienza con esa limpieza divina, sobrenatural, exclusiva, que solamente la sangre de Cristo puede realizar.
Corazón limpio solamente se obtiene si tú vienes al Señor Jesucristo arrepentido, de otra manera tu corazón es un corazón corrupto, engañoso, perverso, es un corazón que ofende a Dios. Además, un corazón limpio Es un corazón que cree, un corazón que tiene fe, que ha recibido vida.
Dice el apóstol Pablo, si confesares con tu boca que Jesús es el Señor y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de entre los muertos serás salvo porque con el corazón se cree para justicia más con la boca se confiesa para salvación.
Un corazón limpio es un corazón que tiene fe en Cristo, que se aferra a Cristo, ha sido limpiado por la sangre de Cristo, pero viene a Él, reconoce el sacrificio de Cristo y se somete a Él, se refugia en Él y permanece en Él, su vida es Cristo. Esa es la manera de tener un corazón limpio.
cuando el Señor dice bienaventurados los de limpio corazón está hablando de creyentes que han sido limpiados que han venido a la sangre de Cristo y que viven en Cristo y que se mantienen en el Señor Jesucristo creen en Cristo
pero por supuesto hermanos no solamente es un corazón limpio es un corazón que tiene motivaciones correctas que lo que está buscando en Cristo es lo correcto y lo que nosotros debemos buscar en Cristo lo que Cristo nos manda a buscar en Él
hermanos es la gloria de Dios nos manda a buscar la presencia de Dios porque el pecado nos aleja de Dios el pecado nos desfigura, el pecado nos corrompe, nos degrada y cuando una persona se da cuenta de su pecado y de la maldad y la perversidad y el engaño de su corazón entonces se acerca a la sangre de Cristo en fe pero con motivos correctos buscando el perdón de sus pecados
hoy día hermanos muchos se acercan a las iglesias a buscar a Cristo pero lo que buscan de Cristo es salud, gozo, alegría bendiciones, resolución de problemas pero no vienen con el motivo correcto muchos venían al Señor Jesucristo no con el motivo correcto y el Señor no los recibió a ellos el joven rico no vino con el motivo correcto y el Señor le demostró que sus motivos eran incorrectos por lo tanto se fue triste por la palabra que Cristo le dijo otros que quisieron seguirlo el señor dijo dejad que los muertos se entierren a sus muertos porque ellos querían primero resolver sus problemas y después seguir a cristo buscando algún tipo de beneficio personal
tenemos que venir con motivos correctos para tener un corazón limpio el señor dice bienaventurados los de limpio corazón los que buscan al señor por motivos correctos bienaventurados los de limpio corazón que tienen deseos santos eso es una parte importante también de tener un limpio corazón deseos santos tener anhelo por la santidad decía el salmista haz bien a tu siervo que viva y que guarde tu palabra vean conmigo hermanos al salmo 119 vean ustedes las palabras las expresiones los anhelos de alguien que que tiene deseos santos y que de esa manera mantiene un corazón limpio.
Dice el Salmo 119, verso 1, bienaventurados los perfectos de camino, los que andan en la ley de Jehová, bienaventurados los que guardan sus testimonios y los que con todo el corazón le buscan, pues no hacen iniquidad los que andan en sus caminos. Y entonces el salmista dice lo siguiente en el verso 4 Tú encargaste que sean muy guardados tus mandamientos Y en el verso 5 expresa su deseo, su necesidad, dice Ojalá fuesen ordenados mis caminos para guardar tus estatutos Ven ustedes, deseos santos El sanmista comienza diciendo bienaventurados los perfectos, bienaventurados los que andan en la ley de Jehová, bienaventurados los que guardan sus mandamientos y luego dice ojalá yo fuese de ellos ojalá fuesen ordenados mis caminos para guardar tus estatutos
En el verso número 9 dice como que limpiará el joven su camino con guardar tu palabra con todo mi corazón te he buscado no me dejes desviarme de tus mandamientos no tengo ustedes el clamor, la necesidad La súplica, el deseo, la manera de tener un corazón limpio hermanos es primero ser limpios con la sangre de Cristo, es creer en el Señor Jesucristo, es tener motivación correcta, es tener deseos correctos también, deseos santos, tener deseos santos, sinceros estar doblegado ante esa necesidad.
¿Ven ustedes la conexión entre un limpio corazón y las otras bienaventuranzas? No puede haber un limpio corazón si no hay pobreza de espíritu. No puede haber pobreza de espíritu sin lágrimas, lágrimas de arrepentimiento, lágrimas de necesidad. y no puede haber pobreza de espíritu y lágrimas sinceras sin un corazón doblegado porque una persona que realmente reconoce su pobreza y que llora su pobreza es una persona que se doblega y se vuelve mansa y el señor dice bienaventurado los mansos por supuesto el que reconoce su pobreza y llora y se ha doblegado en mansedumbre tiene hambre y sed de lo que él no puede alcanzar de lo que él no puede comprar con dinero y con precio pero el Señor está dispuesto a satisfacer a los que tienen hambre y sed de justicia el dice, el profeta dice a todos los sedientos venid a las aguas y a los que no tienen dinero venid, comprad y comed sin dinero y sin precio venid, comprad vino y leche inclinad vuestros oídos y venid a mí oíd atentamente y se deleitará con grosura vuestra alma todo eso va conectado hermanos y esa hambre y sed de justicia cuando es saciada nos vuelve misericordiosos porque nosotros hemos experimentado la miseria, la necesidad, el dolor y hemos experimentado la misericordia de Dios por lo tanto nos volvemos misericordiosos y el Señor dice bienaventurados los misericordiosos porque ellos alcanzarán misericordia y todo eso hermanos queridos purifica el corazón todo eso purifica el corazón
El proceso de la purificación comienza en nuestra conversión Comienza cuando somos limpios de pecado Se mantiene cuando nosotros creemos en Cristo Se incrementa cuando nuestras motivaciones son sinceras Y crece y se fortalece hermano cuando tenemos deseos santos Y mantenemos deseos santos
Por eso el Salmo 119 Y si ustedes notan el Salmo 119 Que habla centralmente hermanos casi exclusivamente solo de las escrituras de la palabra de la ley de los juicios de los mandamientos del señor es una oración el salmo 119 es una oración es una oración en la cual el salmista está expresando su admiración por la palabra su anhelo por la palabra y le pide al señor que él sea uno de los que guardan la palabra en el verso 17 del salmo 119 dice haz bien a tu siervo haz bien a tu siervo y que guarde tu palabra. ¿Qué es eso hermanos? Son anhelos, son deseos santos. ¿Quieres tener un corazón limpio? Tienes que tener anhelos santos. Y tienes que tener motivaciones correctas. Y tienes que haber sido limpio con la sangre de Cristo. Y vivir en Cristo. Caminar con Cristo.
Decía el salmista en el verso 18, abre mis ojos Verso 18 del Salmo 119. Abre mis ojos y miraré las maravillas de tu ley. Abre mis ojos y miraré las maravillas de tu ley. Forastero soy en la tierra, no encubras de mí tus mandamientos. Quebrantada está mi alma de desear tus juicios en todo tiempo.
Aquí tenemos a un hombre hermano, a David, un hombre quebrantado, pero está quebrantado ¿por qué? Porque desea la santidad. pero el deseo de santidad es algo muy doloroso hermanos queridos es algo agónico porque el deseo de la santidad es algo que está más allá de lo que nosotros podemos alcanzar y cuando alguien desea la santidad comienza a mirarse a sí mismo y lo que ve es una corrupción y una impotencia y una indignidad humillante que nos hace llorar que nos hace entender cuán pobres somos, cuán miserables somos y por eso el Señor dice el Señor dice bienaventurado los pobres en espíritu porque esos pobres en espíritu son los que van a tener un corazón limpio precisamente por reconocer su pobreza esto es lo que nos está diciendo el Salmón 119 Así que, ¿qué es un corazón limpio? Es un corazón lavado con la sangre de Cristo. Es un corazón que cree en Cristo y se aferra a Cristo. Es un corazón que tiene motivaciones correctas, que tiene deseos santos. Un corazón doblegado, sincero. Es un corazón como el de Cristo, hermanos.
Señor Jesucristo dijo aprendez de mí que soy manso y humilde de corazón. Él agregó ese aspecto. Aprendez de mí que soy manso y humilde de corazón. Tiene que ser de corazón. Y ahí haréis descanso para vuestras almas. Bienaventurados los limpios de corazón. Y el Señor dice aprendez de mí. Yo tengo un corazón limpio.
corazón limpio hermano es un corazón como el de Cristo es un corazón que como Cristo guarda el primero y más grande mandamiento que es amar a Dios sobre todas las cosas amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón con toda tu alma con todas tus fuerzas y en los testamentos agrega con toda tu mente Porque el corazón, hermanos, es todo eso. El corazón es la mente, los deseos, los afectos, las intenciones, la conciencia, nuestro hombre interno. Y eso es lo que Dios está buscando. Dios está buscando tu corazón. Por eso Él dice, sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón.
Dice el Salmo 24, ¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo? El limpio de manos y puro de corazón. El que no ha elevado su alma a cosas vanas, el que no ha jurado con engaño, él recibirá bendición de Jehová y justicia del Dios de salvación. Tal es la generación de los que le buscan, de los que buscan tu rostro, oh Dios de Jacob. ¿Quién subirá al monte de Jehová?
Ven, hermanos, la tarea de tener un corazón limpio, repito, es algo agónico, es algo difícil. Y esto nos lleva a nuestra tercera consideración. ¿Cómo se guarda un corazón limpio? Una vez que hemos obtenido un corazón limpio, ¿cómo nosotros, qué tenemos que hacer para mantener esa limpieza de corazón? para recibir con toda plenitud esa bienaventuranza, porque todo aquel que ha sido limpio con la sangre de Cristo es bienaventurado por haber sido limpio con la sangre de Cristo.
Pero hay un proceso adicional a esa purificación inicial, el proceso adicional es el proceso de santificación, de crecer en santidad, de crecer en obediencia, de crecer en frutos espirituales. de crecer en que nuestro corazón sea más y más limpio. Decía Flavio, el puritano que acabo de mencionar, que escribió un libro llamado ¿Cómo guardar nuestro corazón? Él decía la mayor dificultad en la conversión es ganar el corazón para Dios y la mayor dificultad después de la conversión es mantener el corazón con Dios.
Es muy difícil ganar un corazón para Dios. Bueno, es imposible en realidad, pero para nosotros los seres humanos. Y es tan difícil, hermano, que el Señor tuvo, el Señor Jesucristo tuvo que venir en carne para ganar el corazón de los pecadores. Y una vez que Él ha ganado el corazón de un pecador, después de la conversión es una dificultad muy grande mantener ese corazón limpio, porque nosotros nos contaminamos constantemente con nuestros pensamientos, nos contaminamos constantemente con nuestras relaciones, nuestra vida cotidiana, nuestros problemas, nuestras tentaciones, nuestros deseos carnales.
Es una batalla constante, constante, Pero en la pureza de corazón, hermano, es donde radica el fuego, la llama y la esencia de la vida espiritual. Pero esta pureza de corazón a la que el Señor se refiere aquí, hermanos, es la que hace el camino del cristianismo un camino angosto y la puerta del cielo una puerta estrecha. El Señor dice que la puerta es estrecha y el camino es angosto y son pocos los que caminan por ella. El hecho de ser evangélico, de ir a una iglesia, de disfrutar la música en la iglesia o de disfrutar las bendiciones de la iglesia no hace a una persona limpia de corazón. La limpieza de corazón es del corazón. Y como lo vimos al principio hermanos, cuando la Biblia habla del corazón está hablando de algo muy, muy profundo, de algo que nadie conoce, de algo que solo Dios conoce, ni siquiera nosotros mismos hermanos conocemos nuestro corazón.
¿Cómo se guarda ese corazón limpio? Requiere, por supuesto, hermanos, un compromiso sincero y firme. Dijo Josué, yo sé que ustedes, cuando entren a la tierra, se van a desviar, pero decidanse de una vez, si van ustedes a adorar a los dioses que adoraron sus padres, del otro lado del río o a los dioses que adoran los paganos acá pero yo y mi casa serviremos a Jehová Josué hizo una determinación personal dijo yo y mi casa serviremos a Jehová el salmista expresa eso hermanos En el Salmo 119 que acabo de citar Él dice por ejemplo en el verso 57 Mi porción es Jehová He dicho que guardaré tus palabras E inmediatamente Él dice Tu presencia supliqué de todo corazón Ten misericordia de mí según tu palabra
No tengo ustedes hermanos Por un lado está diciendo el salmista Yo he dicho que voy a guardar tus palabras Pero inmediatamente Él dice Tu presencia Señor ten misericordia de mí porque hermano las determinaciones que nosotros hacemos de serles fieles al señor son vanas en realidad nosotros no somos capaces de guardar las determinaciones que hacemos y en realidad lo que nosotros necesitamos hermanos para mantener un limpio corazón para ser persistentes en la oración para ser santos no es disciplina no es eso lo que necesitamos lo que necesitamos es una conciencia de nuestra necesidad y un apego total al Señor Jesucristo eso necesitamos tener una determinación de reconocer quiénes somos y de aferrarnos a Cristo
Porque hay creyentes que se glorían de su disciplina, son muy disciplinados para comer, para acostarse temprano, para hacer ejercicio, para sus devociones. Pero es que nuestra vida espiritual, hermano, nuestro corazón, no está gobernado por nuestra disciplina, está gobernado por la pobreza y por la necesidad y por el anhelo y por el hambre y por la mansedumbre, que es la que limpia nuestro corazón. Y todo eso está fundamentado en la sangre de nuestro Señor Jesucristo.
Pero tiene que haber una determinación de nuestra parte. El apóstol Pablo dice, ocupados en vuestra salvación con temor y temblor. Ocúpense de esto, mantengan ahí la mirada. Si ustedes han muerto y han resucitado, pongan la mira en las cosas de arriba y no en las de la tierra. Porque muertos sois y vuestra vida está escondida con Cristo el Dios. Es decir, tenemos que tener ese enfoque puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de nuestra fe.
El corazón se guarda limpio, hermano, cuando hacemos un compromiso sincero y firme. Y esto requiere que nosotros nos examinemos a nosotros mismos con regularidad, con frecuencia. Que reconozcamos y confesemos nuestra indignidad, nuestros pecados, nuestra ignorancia. Vean cómo lo expresaba el salmista, hermanos, en el Salmo 139. Él los dice de esta manera.
examíname oh Dios examíname y conoce mi corazón él se ponía delante de Dios a pesar de que él sabía que Dios Dios lo conoce porque el Salmo 139 comienza de esta manera oh Jehová tú me has examinado y conocido o sea Dios nos conoce Dios nos examina Pero el salmista termina este salmo hermanos diciéndole a Dios que haga eso precisamente le dice examiname oh Dios y conoce mi corazón ¿Cómo es eso que si Dios nos examina y nos conoce de por sí porque Él es Dios? El salmista le dice examíname y conóceme porque lo que está denotando hermanos es que nosotros tenemos que tener esa actitud tenemos que venir ante Dios y dejarnos examinar, examinarnos a nosotros mismos delante de Dios
examíname oh Dios y conoce mi corazón, pruébame y conoce mis pensamientos eso es doloroso hermanos queridos Porque esos pensamientos que a veces tú tienes son ofensivos para Dios. Esos pensamientos que yo tengo son sucios, son despreciables, vergonzosos. Si pudiéramos nosotros leer la mente los unos de los otros, Si pudiéramos saber lo que hay en la cabeza, lo que tú estás pensando acerca del hermano, acerca de mí, acerca de tu vecino, o lo que yo pienso, los pensamientos que se me cruzan en la cabeza, sería muy vergonzoso, sería muy terrible. Pero Dios los conoce.
Y la manera de conservar un corazón puro, hermanos, es dejando que Dios nos examine. Pero eso requiere un compromiso sincero y firme, permitiendo que Dios nos examine, reconociendo hermanos nuestros pecados, nuestra indignidad, nuestra impotencia. Así que el salmista dice, examíname oh Dios y conoce mi corazón, pruébame y conoce mis pensamientos y ve si hay en mi camino de perversidad y guíame por el camino eterno.
En otras palabras este hombre hermano que se examinaba a sí mismo, no confiaba en sí mismo, no confiaba que por el hecho de que no veía perversidad, no la tenía. Ve si hay en mí camino de perversidad y guíame por el camino eterno. Por supuesto, esto hermanos lleva inevitablemente al arrepentimiento. Cada vez que nosotros nos examinamos a nosotros mismos y nos ponemos delante de Dios para que Él nos examine, vamos a necesitar arrepentirnos. Vamos a encontrar en nosotros perversidad. Y tenemos que reconocer y mirar esa perversidad, pero inmediatamente que miremos esa perversidad, hermano, tenemos que mirar a Cristo.
Decía un puritano, por cada 10 pecados que tú veas, mira 10 veces a Cristo. porque si tú te quedas mirando tu pecado hermano no lo vas a soportar, te va a aplastar te va a destruir tu pecado, tu indignidad si tú te pones delante de Dios, te examinas sinceramente y comienzas a ver tu corazón como realmente es eso puede ser devastador incluso puede alejar a alguien de Dios de hecho hermanos muchos cristianos se alejan de Dios porque saben que están mal y no quieren enfrentar esa realidad es una realidad demasiado devastadora pero debemos de enfrentarla e inmediatamente poner la mirada en Cristo Jesús
Porque si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad. Estas cosas están escritas para que no pequéis, pero si alguno hubiese pecado, abogado tenemos para con el Padre a Jesucristo el justo. Pablo decía en el Romano 7 dijo, miserable de mí, ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? Gracias doy a Dios por Jesucristo porque el vio a Jesucristo pero inmediatamente volvió a la realidad y dice así que yo con la mente sirvo a la ley de Dios pero con la carne a la ley del pecado
esa lucha va a continuar aunque tengo a Cristo pero esa lucha continúa pero no hay condenación para los que están en Cristo Jesús no hay condenación pero hay batalla, hay batalla no hay condenación pero hay batalla y Pablo hermanos se remonta al decreto soberano, eterno de Dios cuando dice a los que antes conoció predestinó para que sean hechos conformes a la imagen de su Hijo y a los que predestinó llamó y a los que llamó justificó y a los que justificó glorificó ¿qué diremos a estos si Dios por nosotros? ¿Quién contra nosotros? No nos negó a su propio Hijo ¿cómo no nos va a dar todas las demás cosas? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios si Dios es el que nos justifica? ¿Quién nos condenará si Cristo es el que murió y resucitó y está sentado a la diestra del Padre e intercede por nosotros? Nada nos puede separar del amor de Cristo. Nada.
Pero es una realidad, es una batalla real. Y el Señor dice, bienaventurado los de limpio corazón. Los de limpio corazón no son perfectos. Hermanos, David no era perfecto, David cometió pecados muy graves, sin embargo llegó a ser un hombre conforme al corazón de Dios. ¿Por qué? ¿Por qué llegó a ser un hombre conforme al corazón de Dios? Porque a pesar de que en ciertos momentos él cometió pecados reprochables, dañinos, sin embargo era un hombre que había hecho un compromiso serio y firme delante de Dios, de buscarlo.
y en algún momento de su debilidad en algún momento en su peregrinaje él tropezó, cayó, falló pero su intención era seria de buscar a Dios su vida no era una vida consistente de pecado era una vida consistente de santidad y de obediencia, de sinceridad era un hombre que se examinaba y era un hombre que se dejaba examinar y le pedía a Dios que lo examinara era un hombre que supo arrepentirse Por eso la Biblia dice que era un hombre conforme al corazón de Dios, no porque era perfecto, sino porque era sincero, porque era firme en su decisión, porque se examinaba, porque reconocía sus pecados, dejaba que Dios lo examinara, se ponía al frente a la palabra de Dios, se arrepentía de sus pecados, se lavaba con la palabra de Dios, se fortalecía con la oración, buscaba la comunión del pueblo de Dios.
y el Señor dice bienaventurados los limpios de corazón tú necesitas la iglesia hermano, necesitas la iglesia para mantener tu corazón limpio necesitas la palabra, alabarte con la palabra, necesitas ponerte delante de Dios llegar que Él te examine, necesitas examinar tu corazón y arrepentirte de tus pecados hermanos queridos la limpieza de corazón es una batalla porque cuando viene la prosperidad el corazón se contamina se llena de orgullo porque Dios te ha bendecido porque luces bien porque te va bien porque tienes éxito tienes comodidad y el corazón se corrompe con la prosperidad guarda tu corazón sobre toda cosa guardada guarda tu corazón en la prosperidad en la adversidad el corazón se corrompe también en la adversidad el corazón comienza a dudar de Dios a cuestionar a Dios a buscar soluciones carnales, humanas, terrenales, mundanas se aparta del Señor ¿y por qué dejaste de venir a la iglesia? es que las pruebas son muchas porque no me ha ido bien Y entonces comienzas a inclinar tu corazón hacia lo terrenal.
Tienes que guardar tu corazón en la prosperidad o en la adversidad, en la contrariedad. Cuando las cosas no salen como tú las habías planeado, has planeado tanto, has invertido tiempo, has invertido dinero, has invertido esfuerzos, tienes planes, todo parece bien y de repente todo se arruina. Tu corazón se puede manchar en ese momento. Tenemos que mantener un corazón limpio. Bienaventurados los de limpio corazón, bienaventurados los que se mantienen con su mirada puesta allí, examinándose delante de Dios, dejando que Dios los examine, arrepintiéndose, lavándose con la palabra, confiando en las promesas.
y que la prosperidad no los corrompe, la adversidad no los corrompe, la contrariedad no los corrompe, la necesidad no los corrompe
en la adoración tenemos que tener cuidado que nuestro corazón se mantenga limpio porque el Señor acusó a los judíos, a los israelitas en el desierto de tener un corazón vago gente que divaga de corazón no han conocido mis caminos están ahí han visto mis obras se han deleitado mis obras son mi pueblo de nombre pero su corazón está lejos de mí divagan de corazón están en el culto y no están en el culto están orando pero no están orando están cantando pero no están cantando
Nuestro corazón hermano, nuestro corazón. Dios mira nuestro corazón. Tenemos que examinar nuestro corazón, guardar nuestro corazón. Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón. Porque bienaventurado lo de limpio corazón, ellos verán a Dios. Tú no vas a ver a Dios si no tienes un corazón limpio. Lo que vas a ver son tus problemas. Lo que vas a ver es la fuerza de tu tentación. Lo que vas a ver es tu prosperidad. Lo que vas a ver son cosas puramente terrenas. No vas a ver a Dios.
Tienes que tener la mirada puesta en las cosas de arriba. Y aún en la adoración hermano, nuestra mente. se contamina por eso el salmista decía sean gratos señor y noten ustedes que es una oración es una oración que nosotros tenemos que hacer y tenemos que buscarla sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti oh señor quiero adorarte con el corazón no quiero venir a cantar simplemente abriendo la boca con el corazón lejos quiero cantarte no quiero venir a orar a ser presencia corporal y que mi corazón esté lejos quiero que te sean gratos los dichos de mi boca una cosa he demandado al Señor y esta buscaré que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida para contemplar la hermosura de Jehová y para inquirir en su santo templo.
¿Para qué venimos acá, hermanos? ¿Por rutina? ¿Por costumbre? ¿Por formalismo religioso? O como decía el salmista, para contemplar la hermosura de Jehová y para inquirir en su santo nombre, en su santo templo.
Pero hermanos, queridos, esto es limpieza de corazón, hacer las cosas con el corazón, en la prosperidad, en la adversidad, en la pluralidad, en la necesidad, en la adoración, en la tentación, cuando somos tentados, qué fácil es cuando la tentación, la fuerza de la tentación, de la impureza, de la codicia, de la envidia, del enojo, cuando esa fuerza llega a nosotros, que nuestro corazón se desvíe, se vaya detrás de la búsqueda del placer, se vaya detrás de las emociones, detrás del enojo.
Bienaventurado lo del limpio corazón, en los peligros, en las controversias, hermano, aún en la iglesia, cuando hay divisiones, cuando alguien nos ofende en la iglesia, cuando hay una falsa doctrina, aún con los hermanos que nos hacen algún daño, ya sea intencional o no intencional, tenemos que guardar nuestro corazón.
Guardar nuestro corazón cuando alguien nos ofende. ¿Qué le pasa a tu corazón cuando te ofenden? ¿Qué le pasa a tu corazón cuando alguien hace algo que a ti te desagrada, con lo que tú no estás de acuerdo?
Bueno, hermanos, nosotros en tales circunstancias, con frecuencia, tenemos que actuar, tenemos que decir y hacer algo pero lo vas a hacer con qué tipo de corazón en algunas ocasiones tienes que dejárselo al señor que sea el señor que se haga cargo de eso pero lo importante es cómo está tu corazón qué hay en tu corazón bienaventurados los de limpio corazón porque ellos verán a Dios yo quiero ver a Dios hermano tú quieres ver a Dios se requiere un corazón limpio limpio con la sangre del Señor Jesucristo un corazón limpio por la fe aferrado al Señor Jesucristo se requiere un corazón hermano que se arrepienta de sus pecados un corazón sincero con una determinación sincera ante lo que sea bienaventurados los de limpio corazón porque ellos verán a Dios vamos a hablar Padre te glorificamos y bendecimos tu nombre por esas bienaventuranzas tan maravillosas que describen el carácter de tus hijos el carácter de los verdaderos redimidos Señor de aquellos que han recibido por la fe la vida eterna y que han sido transformados por tu espíritu que han recibido un corazón de carne cuyo corazón de piedra, Señor, ha sido removido y que ahora tiene en tu palabra y todos los medios de gracia para vivir una vida de santidad, una vida de pureza, una vida que te honre, que te agrade, Señor.
Guárdanos de la hipocresía. Guárdanos, Señor, de la vagancia de corazón. Guárdanos de la ignorancia. Guárdanos, Señor, de la incredulidad. de la impureza danos arrepentimiento danos examinarnos y dejarnos examinar por ti señor lavarnos con tu palabra fortalecernos en la oración y mantener un compromiso sincero delante de ti te lo pedimos en el nombre precioso de nuestro señor Jesucristo
La Bienaventuranza de un corazón limpio
Series Bienaventuranzas
La Bienaventuranza de un corazón limpio
| Sermon ID | 12225185458001 |
| Duration | 1:03:52 |
| Date | |
| Category | Sunday - AM |
| Bible Text | Matthew 5:8 |
| Language | Spanish |
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