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El Salmo 46 Dios es nuestro refugio
y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto,
no temeremos aunque la tierra sufra cambios, y aunque los montes
se deslicen al fondo de los mares, aunque bramen y se agiten sus
aguas, aunque tiemblen los montes con creciente enojo, hay un río
cuyas corrientes alegran la ciudad de Dios, las moradas santas del
Altísimo. Dios está en medio de ella, no
será sacudida, Dios la ayudará a romper el alba. Bramaron las
naciones, se tambalearon los reinos, dio él su voz y la tierra
se derritió. El Señor de los ejércitos está
con nosotros. Nuestro baluarte es el Dios de
Jacob. Venid contemplar las obras del
Señor, que ha hecho asolamientos en la tierra, que hace cesar
las guerras hasta los confines de la tierra, quiebra el arco,
parte la lanza y quema los carros en el fuego. Estad quietos y
sabed que yo soy Dios. Exaltado seré entre las naciones
y exaltado seré en la tierra. El Señor de los ejércitos está
con nosotros. Nuestro baluarte es el Dios de
Jacob. Vamos a orar. ocasión miramos nuevamente al
trono de tu gracia y misericordia para encontrar ayuda y socorro
en esta hora. Que tú suplas a tu pueblo de
la gracia y de la presencia de tu espíritu para que todos nosotros
podamos oír entender Tu Palabra, y que
Tú nos des la gracia para aplicar. Te damos gracias por las promesas
del Salmo 46, por lo que tú nos revelas de tu ser, de la relación
que tú sostienes con nosotros, tu pueblo, aún en tiempo de tribulación. Te suplicamos que tú ayudes a
este tu siervo, a que en esta mañana él pueda, según la verdad,
proclamar la verdad para la edificación de la iglesia y la salvación
de los perdidos. Y que tú seas exaltado, perdona
nuestros pecados, límpianos con la sangre de tu Hijo. Que nosotros
vivamos para ti, conforme a las enseñanzas del Salmo cuarenta
y seis. Y así te glorifiquemos, esto
te lo suplicamos, en el nombre de Cristo. Amén. La semana anterior consideramos
el propósito de la repetición que encontramos en el Salmo cuarenta
y seis. El versículo once repite la afirmación
del versículo siete. Y esto es así porque la repetición
es un medio dado por Dios para que no olvidemos lo que Él ha
revelado. En este caso en particular, la
repetición es necesaria para que no nos olvidemos de la realidad
de la existencia de Dios en la. tribulación, y para que nos recordemos
de la relación que Él, en ese tiempo, todo tiempo, Él continúa
sosteniendo con Su pueblo. para que también recordemos el
compromiso que Él ha hecho de cumplir todas las promesas de
Su pacto. En segundo lugar, la repetición
en este Salmo es necesaria porque una mayor comprensión de la revelación
de Dios exige un nuevo y más profundo reconocimiento. Este nuevo reconocimiento no
sólo expresa la fe del pueblo de Dios, sino que también fortalece
la fe. En tercer lugar, la repetición
es necesaria para subrayar lo que Dios quiere que recordemos,
lo que Él quiere que sobre todo nos recordemos, lo que es importante
e indispensable, especialmente en las tribulaciones, una cosa
que el pueblo de Dios no debe olvidar, sea cual sea. la intensidad de su sufrimiento,
aflicción, prueba o tribulación, y es que el Señor de los ejércitos
está con nosotros. Nuestro baluarte es el Dios de
la gracia, es el Dios de Jacob. Después de considerar el propósito
de la repetición que encontramos, en el Salmo 46 comenzamos a considerar
el significado de las palabras del versículo 11. Aquí encontramos
dos afirmaciones importantes. En primer lugar, este versículo
afirma que el Señor está con su pueblo, el Señor Jehová, el
Dios del pacto, Jehová de los ejércitos, el Rey, el Soberano,
el que no cambia, el que se ha comprometido a bendecir, sostener,
proveer, proteger a su pueblo. Él está con su pueblo. En segundo lugar, este versículo
once afirma que el pueblo de Dios goza de la continua protección
divina. El Señor de los ejércitos está
con su pueblo, no sólo como su defensor, gobernador y proveedor,
sino también como su posesión más valiosa. Aunque la tierra
sufra cambios catastróficos, aunque la iglesia sea fuertemente
atacada por sus enemigos, aunque nos despojen de nuestros bienes,
posesiones y comodidades, aunque se debilite o se pierda nuestra
salud, aunque nuestra vida corre peligro, nosotros como el salmista,
basado en lo que Dios es, Tenemos que decir, no temeremos. No temeremos, porque el Señor
de los ejércitos está con nosotros. Él es nuestra posesión más valiosa,
posesión que nadie ni ninguna otra cosa puede quitarnos. Por tanto, en la muerte podemos
decir como Juan Wesley, lo mejor de todo, Es que Dios está con
nosotros. El versículo 11 no sólo afirma
que el Señor está con su pueblo, también afirma que el pueblo
de Dios goza continuamente de la protección divina. El texto declara, nuestro baluarte
es el Dios de Jacob. El título, el Dios de Jacob,
habla sobre el pacto que Dios hizo con Abran, Génesis 12, versículo
2 al 3. Luego Dios apareció a Isaac,
padre de Jacob, para confirmar este pacto, Génesis 26, 24. Después el Señor se apareció
a Jacob para reanudar este pacto que anteriormente había establecido
con Abraham e Isaac, Génesis capítulo 28, versículos 12 y
15. Quiero leer esa porción bíblica. Dice, Y tuvo un sueño, y aquí
había una escalera apoyada en la tierra, cuyo extremo superior
alcanzaba hasta el cielo, y aquí los ángeles de Dios subían y
bajaban por ella, y aquí el Señor estaba sobre ella, y dijo, Yo
soy el Señor, el Dios de tu Padre, Abraham, el Dios de Isaac. y
la tierra en la que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia. También tu descendencia será
como el polvo de la tierra, y te extenderás hacia el occidente,
hacia el oriente, hacia el norte, hacia el sur, y en ti y en tus
simientes serán benditas todas las familias de la tierra. y
aquí yo estoy contigo y te guardaré por doquiera que vayas y te haré
volver a esta tierra porque no te dejaré hasta que haya hecho
lo que te he prometido despertó Jacob de su sueño y dijo ciertamente
el Señor está en este lugar y no lo sabía Recordemos la clase de persona
que Jacob era la primera vez que Dios se le apareció. Su nombre
describe su carácter. Jacob significa el que suplanta. Él era un intrigante, engañador. Le llevó casi una vida para aprender
a confiar en Dios. Dios no reanudó su pacto con
Jacob porque era una persona encantadora, íntegra, honrado,
porque sus obras eran dignas de mérito. Él reanudó su pacto
con Jacob por pura gracia. Este es un favor inmerecido,
un don para aquel que merecía lo contrario. Jacob no merecía
nada de Dios porque era un hombre pecador, un engañador. Se encontraba en aquella ocasión
corriendo y huyendo. ¿Por qué? Por lo intrigante. Por sus engaños. Sin embargo,
la gracia de Dios en Cristo le buscó y le salvó y le dijo, no
te dejaré, no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he prometido. Esa es la gracia de nuestro Dios. Aquel que comienza la buena obra
en nosotros, él la terminará. El Dr. Packer tenía razón cuando
escribió, la gracia de Dios es amor libremente manifestado hacia
pecadores culpables a pesar de lo que merecían, o mejor dicho,
a despecho de su falta de mérito. Es Dios manifestando su bondad
hacia personas que sólo merecen severidad. y que no tenían razón
alguna para esperar otra cosa que severidad. El Dios de la
gracia, el Dios del pacto, se reveló a Jacob. Se reveló para
rescatar, salvar y santificar a este hombre, para volver a
repetir lo que antes había prometido Abraham y Isaac. Él, a pesar
de lo que es el hombre, él, Dios, cumpliría su pacto y sus promesas. Por su gracia, Dios hizo un pacto
con Jacob y su descendencia. Esa gracia le guió, le cuidó,
guió a Jacob, le cuidó, le animó, le fortaleció, le protegió, le
guardó como la niña del ojo de Dios. Le libró de todos sus enemigos
y lo preservó. Dios fue el amparo de ese hombre. Dios fue el que lo protegió. Pues ese Dios de gracia soberana,
queridos hermanos, el que no cambia, ese es también nuestro
Dios. Ese es en Cristo nuestro Dios. Lo que él fue para Jacob, él
también es para nosotros. Por su gracia, él es nuestro
baluarte. Eso fue lo que conoció en su
misma experiencia Jacob, cuando Dios lo protegió, no sólo de
Saúl, sino también de Labán y de todos sus enemigos. a lo último
de su vida, él podía decir o llamar o describir el trato de Dios
como su persona, como aquel que me ha pastoreado, ha sido mi
pastor. Pues Dios fue para acobaluarte. Ese Dios es nuestro valuarte. Él es torre alta, fuerte, impenetrable,
torre a la que podemos todos los creyentes acudir para encontrarnos
a salvo. dependemos totalmente de esa
torre para nuestra protección y preservación. El salmista dice,
nuestro baluarte, torre fuerte, impenetrable, segura, es el Dios
de Jacob. ¿Qué le llevó al salmista a decir
esas palabras? A la luz de lo que él dijo anteriormente,
se puede decir que el salmista dijo estas palabras porque él
prevé que hasta el final de sus días, él y el pueblo de Dios
van a estar en un estado de conflicto, de guerra espiritual. Sion será
atacada por sus enemigos. A veces el ataque será leve,
en otras ocasiones será muy grande. En tales tiempos el pueblo de
Dios será maltratado, abusado, perseguido, despojado. Algunos serán despojados de sus
bienes y de sus derechos civiles. Pero gracias al Señor, especialmente
en tales tiempos, Él, Dios de Jacob, el Dios de gracia, que
es fiel a su pacto y sus promesas, será la torre al que ellos pueden
ir para refugiarse. Ahora, si consideramos la implicación
de esta verdad, nos daremos cuenta que buscar refugio en una torre
generalmente no es lo que hacen los héroes. Estos, confiados en sus propias
capacidades, fuerzas, recursos, oportunidades, destreza y experiencia,
Ellos, como Goliat, salen a la guerra para destacarse y llegar
a ser héroes de renombre. En la guerra espiritual, entre
la luz y las tinieblas, no es la intención divina de hacer
héroes como los hombres de este mundo llegan a ser héroes. El héroe en esta gran batalla
espiritual contra las huestes del mal y los enemigos de Sion
o de la Iglesia es Dios. Él es la torre al que el creyente
debe ir a refugiarse. Él es la torre que el creyente
necesita para su protección, para protegerse de sus enemigos
o ser sostenido en la tribulación. Sin este amparo, sin esta protección,
el creyente ni el pueblo de Dios puede provalecer contra sus enemigos. Ni puede obtener la guerra, ni
puede obtener la victoria en la guerra espiritual. El reconocer a Dios como el Dios
de Jacob, como Baluarte o Torre Fuerte, a la que uno puede correr
y estar a salvo, queridos hermanos, es una confesión de debilidad.
Es una confesión que yo ni la iglesia podemos enfrentar a nuestros
enemigos en nuestras propias fuerzas, no importa cuántos sean
nuestros recursos humanos. Ninguno de ellos nos permitirá
prevalecer. en contra de nuestros enemigos
ni obtener la victoria. Mi seguridad, mi supervivencia,
no radica en ser un cabecilla o un peleón o una mujer peleona
del barrio de la iglesia, sino en reconocer mi debilidad y al reconocerla ir inmediatamente
a la torre que ha de protegerme, defenderme y donde me encontraré
seguro para prevalecer contra el mar. Pablo lo expresa de esta
manera. Él me ha dicho, te basta mi gracia,
pues mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, muy
gustosamente me gloriaré más bien en mis capacidades para
pelear, para aumentar, para esto, para aquello. ¡No! en mis debilidades
para que el poder de Cristo more en mí. Por eso me plasco, dice
Pablo, en sus debilidades. en los insultos que sufre, en
todos los agravios que recibió, y ahí podía ver cuán débil él
era, que no podía prevalecer contra todas aquellas cosas que
atacaban su propio ministerio y donde él se refugiaba, que
fue lo que Dios le dijo, bóstate mi gracia. Las palabras de Pablo en la segunda
epístola a los Corintios, donde el apóstol dice de la siguiente
manera. Por eso me complasco en las debilidades,
insultos, privaciones, persecuciones, en angustias por amor a Cristo,
porque cuando soy débil, entonces soy fuerte. Cuando David enfrentó a Goliath,
¿qué hizo? Antes que nada, corrió a la torre
que le protegería de su enemigo. ¿A dónde corre el creyente para
estar a salvo? Proverbios 18, 10 responde. El nombre del Señor es Torre
Fuerte. A ella corre el justo y está
a salvo. Nombre del Señor representa todo
lo que Él es y ha revelado de su ser, su gloria, propósito
y todo lo que Él en Cristo Él es para su pueblo. David corrió
a esa torre que le protegió. Dijo David al Filisteo, esto
no lo inventé yo, esto está en la Biblia. Dijo David al Filisteo,
tú vienes a mí con espada, lanza y jabalina como un hombre de
guerra. Pero yo vengo a ti en el nombre,
nombre del Señor. Él se refugió en el nombre de
Dios, en el nombre del Señor de los ejércitos, el Dios de
los escuadrones. ¿De quién? De Jacob, Israel. ¿A quién tú has desafiado? Y no hay que contar la historia.
Ustedes saben lo que sucedió. La seguridad, protección, defensa
y victoria de David no se encontraban en sus recursos humanas, sino
en el nombre del Señor. y la relación que Dios sostiene
con su pueblo. Y el pueblo de Israel se había
olvidado de estas realidades y de estas verdades y estaba
atemorizado ante un gozano como Goliat. ¿Qué le dio la victoria? ¿Qué
le dio la seguridad? para hacer lo que Dios le había
llamado a hacer en un tiempo como aquel donde había mucho
en juego. Él corrió a la torre y estaba
seguro. David reconoció su debilidad
y se amparó en Dios. Y, queridos hermanos, escrito
está en el mundo, tenéis tribulación, pero confiad. Jesús, nuestro
Pastor, el Dios encarnado, declara, yo he vencido al mundo, entonces
confiemos en Él. En la tribulación este es el
secreto de la victoria. No es cuántos somos, cuántos
recursos tenemos, sino quién está con nosotros y en quién
nos refugiamos. Y para esto necesitamos humildad
y discernimiento. Esa torre que protege y ampara
no cambia. porque Dios es esa torre. A la luz del significado de la
segunda afirmación del versículo once, debemos considerar algunas
observaciones. La primera, debemos observar
la variedad de problemas que se consideran en este salmo y
la respuesta divina. Debemos observar la variedad
de problemas que se consideran en este Salmo y la respuesta
divina. El salmista prevé convulsiones
en la tierra. Versículos 2 al 3. Conflictos espirituales relacionados
con la ciudad de Sion. Versículos 4 al 6. Percibe intrigas y conspiraciones
en los movimientos de las naciones. Los gobernantes traman unidos
contra el Señor y su pueblo, traman cosas que a un nivel humano
crean preocupaciones, y si el creyente no es cuidadoso, se
convertirá en un hombre y una mujer muy temeroso. Hay mucho más que tú y yo no
podemos ver, ni aún imaginarnos sobre los planes de las naciones
en su lucha por el poder, las riquezas y la gloria. Al percibir
estas cosas, el zarmista declara, el señor de los ejércitos. A pesar de todo ese mundo, todos
esos conflictos, intrigas, ataques, etc., el señor de los ejércitos
está con nosotros. Nuestro baluarte es el dios de
Jacob. En el mundo en que nosotros hoy
vivimos, La gente presiente o tiene la sensación de que algo va a
suceder o de que algo puede suceder. Hay grandes temores en el mundo,
en el mundo de los negocios. Naciones poderosas se encuentran
al punto de la bancarrota. La corrupción de sus gobernantes,
su política insensata, su egoísmo, envidia, su oposición a Dios
y a la ley divina ha creado, todas estas cosas han creado
inestabilidad, inseguridad pública e internacional. Gritos de violencia
se oyen en las plazas, parques y calles y clínicas de aborto. Abunda la maldad, la inmoralidad,
la perversidad, el vandalismo. Abundan los suicidios, las adicciones,
la explotación de niños y mujeres. La sociedad moderna se ve muy
afectada por el caos social, económico y moral. Todo eso es
una manifestación de su condición espiritual y de su oposición
a Dios. Vivimos en días cuando cada uno
hace lo que le parece bien ante sus ojos. Y nos preguntamos cuánto
tiempo más puede sobrevivir una sociedad en ese ritmo de vida. ¿Cuánto tiempo más pueden las
naciones evitar conflictos y guerras? Cuando oímos de guerras y rumores
de guerra, cuando oímos de terremotos, hambre, pestilencia en diferentes
lugares del mundo, cuando la tierra sufre cambios, cuando
vemos que la iglesia está siendo el objeto de ataques violentos
y vemos a la gente mofarse de la verdad de Dios o tratarla
como si fuera algo ridículo, Cuando vemos las naciones animando
a otras naciones a la violencia o a la guerra, ¿qué debemos hacer? Al contemplar y considerar todas
esas cosas, debemos decir y creer que en tal mundo o situación,
Dios es nuestro refugio y fortaliza nuestro pronto auxilio en las
tribulaciones. A pesar de todas estas cosas
que afectan nuestra vida, tenemos que decir, tenemos que creer,
tenemos que decirle al Señor. Escribe esto en lo profundo de
nuestro corazón. El Señor de los ejércitos está
con nosotros. Nuestro baluarte, no importa
la circunstancia, inestabilidad, economía, esto, aquello, lo otro. valorarte, nuestra seguridad,
es el Dios de Jacob. El Salmo 46 anticipa todas las
cosas que mencioné y otras. Este Salmo contempla esta amplia
gama de problemas para asegurarnos, para asegurarte a ti, para asegurarme
a mí, que el Señor no importa cuál sea la tribulación, El Señor
de los ejércitos está con nosotros. Él, en cada una de esas tribulaciones,
es nuestro baluarte. No sólo debemos observar la variedad
de problemas que se consideran en este Salmo en segundo lugar,
debemos tener en cuenta la variedad de realidades que se mencionan
en este Salmo para fortalecer la fe, Debemos tener en cuenta
la variedad de realidades que se mencionan en este Salmo para
fortalecer la fe en las tribulaciones. ¿Qué fortalece o sostiene la
fe del creyente en la tribulación? Pues no son las trivialidades
o tonterías de los predicadores o ministros. no son las imaginaciones
ni dichos ingeniosos de ellos, no son las suposiciones de los
predicadores reconocidos o desconocidos, no son las falsas enseñanzas
de aquellos falsos maestros que sin fundamento bíblico curan
a la ligereza el quebranto de mi pueblo, diciendo paz y paz,
pero no hay paz. fortalece o sostiene la fe en
la prueba o en la tribulación, no es el drama que algunos presentan
al frente de los creyentes, ni las luces o el humo de las plataformas,
ni hoy en día ni las vanas repeticiones, ni el ritmo irreverente de la
música que mueve o invita al movimiento, al baile que apela
a la carne y produce una satisfacción y sensación temporal. No, no es el rap music. que por más teología que supuestamente
exprese, no permite que el oyente, a causa del ritmo, entienda la
verdad que el individuo Cree que está comunicando y sé, y
que está siendo escuchada. Este tipo de música no fue creada
para el cántico sagrado, ni es un medio adecuado para comunicar
la verdad bíblica que demanda análisis, que demanda meditación. viola los principios de 1 Corintios,
capítulo 14, donde dice, así también vosotros, a menos de
que con la boca pronunciéis palabras inteligibles, ¿cómo se sabrá lo que decís? Pues hablaréis al aire. ¿No? Aquello que el salmista usa para
edificar al creyente y fortalecer la fe es la comunicación clara
sobre lo que Dios es, especialmente lo que Él es en relación a su
pueblo. Observen todos los nombres por
medio de los cuales Dios en este salmo describe su ser y su propósito. Elohim, Jehová o Yahweh, Jehová
de los ejércitos, el Dios de Jacob. Estos nombres muestran
la relación salvífica que Él sostiene con Su pueblo. Él es
nuestro baluarte, refugio, pronto auxilio, nuestro ayudador o benefactor. Él es el río cuyas aguas alegran
la ciudad de Dios. Él es nuestro ayudador a rayar
el alba cuando parece que todo está perdido. Allí está Él con
todo su ser para ayudarnos, para sostenernos, para darnos la clave
o el entendimiento a través de su palabra que nos ayudará a
entender lo que debemos hacer en esa situación. O Él obrará
de tal modo en su providencia que nos librará de tal cosa. Como otro dijo, debemos observar
que en este Salmo, debemos observar en este Salmo los múltiples hechos
que se dan en este cántico de fe. Hechos sobre lo que Dios
es. Y he cambiado un poquito esto.
Hechos sobre lo que Dios es y la relación salvífica que Él sostiene
con su pueblo. Los hechos históricos que se
dan sobre las obras de Dios a favor de su pueblo. ¡Venid y contemplad
las obras del Señor! Él también manifiesta su propósito
salvador, los hechos sobre las profecías, promesas y decretos
divinos. Dios le dice a su pueblo, está
quietos y sabed que yo soy Dios, exaltado seré entre las naciones,
en las naciones, exaltado seré en la tierra. Tomar la posición
de la fe en las tribulaciones que descansen un fundamento sólido,
la realidad de Dios y su propósito, no es una tontería o estupidez,
no es una locura, es la única posición que uno puede y debe
tomar por lo que Dios ha revelado de sí mismo y su propósito salvador. Si no alimentamos la fe con estas
realidades y hechos que Dios ha revelado, no podremos fortalecerla. Nos hundiremos en la prueba y
en la tribulación. Solo bebimos la tribulación y
las circunstancias. Nos sentiremos solos y abandonados. Esto nos llevará a pensar o puede
tentarnos a pensar mal del Dios que todavía nos sostiene. Si no alimentamos la fe con lo
que Dios ha revelado de su persona, sus promesas y su relación con
su pueblo, la incredulidad echará raíces en nuestro corazón y se
fortalecerá dirigiéndonos hacia toda clase de mal. Añade, mi
mentor, si tú profesas ser un cristiano, Pero vives aterrado
por los cambios catastróficos en el orden natural, por los
ataques contra acción, por los conflictos internacionales. Si cualquier cosa en este mundo
te afecta materialmente en las regiones más profundas de tu
alma, tú eres culpable en cierta forma de cometer desidio. Oh, hermano, fortalece tu fe. Con todas las realidades y los
hechos que este Salmo te da, resiste la incredulidad. ¡Fortalece
tu fe! No importa que la tierra sufra
cambios, no importa que los montes se deslicen a los profundos de
los mares, no importa que bramen las naciones, no importa que
la iglesia sea atacada y parezca que está por perecer, Dios logrará
sus propósitos en Cristo y eternos. Pero el Señor me está diciendo que a pesar de todos los cambios,
el éxito y la victoria de la Iglesia de Cristo no está en que las cosas permanezcan,
sino en que Dios continúe siendo lo que nunca dejará de ser y
cumpliendo sus propósitos externos. A pesar de nosotros, nuestras
idiosincrasias nuestros temores y pecados y a veces estupideces,
Dios logrará su propósito. Él cuidará y sostendrá a la iglesia. Y cuando Él venga, estará la
iglesia esperándole. El salmista declara, no importa
que la tierra sufra cambios, La tierra en que Dios lleva a
cabo su propósito redentor, aunque todo se venga abajo y lo más
estable sea sacudido, no temeremos, todavía Dios logrará su propósito. Él seguirá sosteniendo en misericordia
y gracia su iglesia y la guardará y cumplirá sus propósitos. Él cumplirá todas sus promesas. Hemos visto el significado de
las palabras. De la segunda afirmación del
versículo 11, nuestro baluarte es el Dios de Jacob. Esto nos
llevó a considerar varias observaciones. Debemos observar la variedad
de problemas que se consideran en este salvo y la respuesta
divina Debemos tener en cuenta la variedad de realidades que
se mencionan en este Salmo para fortalecer la fe. Y en último
lugar, debemos identificar a los que se benefician de las promesas
y bendiciones de este Salmo, los que se benefician. Por una
parte, este Salmo es la herencia de todo creyente. El, Dios de
Jacob, es el Dios de cada creyente. Y así como Él trató a Jacob,
Él tratará con nosotros. No nos dejará hasta que Él cumpla
en nosotros lo que Él se ha propuesto. Alabado sea su nombre. Podemos
fallar, podemos aún pecar. pero Dios obrará en nosotros
como obró en David y nos traerá al arrepentimiento porque aquel
que comienza la buena obra la terminará. Y ese Dios nos trata como trató a Jacob según su gracia
y misericordia. Este salmo es para todos los
ciudadanos de Sion ¿Has pecado tú en esta semana? ¿Te entristece
profundamente en tu alma en que has hecho otra vez lo que no
debías haber hecho? ¿No quebranta esto tu corazón? Mi amigo, no huyas de Dios. Ese
fue el error que cometieron Eva y Adán. ¿Cuándo percibieron a
Dios? ¿Qué hicieron? Se fueron a esconder. No te escondas. Corre a la torre. La seguridad, el descanso, el
alivio, el perdón, la restauración está en la torre. ¡Corre a Cristo! No te dejes engañar por el diablo. que quiere que sigas corriendo
en el camino contrario, ¡corre a la torre! Si confesamos nuestros pecados,
Cristo pagó por esto de una moneda muy cara. si confesamos nuestros
pecados. Él es fiel y justo para perdonar
nuestros pecados y para limpiarnos, no de algunas, sino de P o de
A. Toda maldad corre a la La verdad es, pastor, que he
estado tan atribulado, tan deprimido, tan agobiado, y he dejado que
las circunstancias me gobiernen y he sido un mal testimonio para
mi mujer, para mis hijos. Mi amigo corre a la fuente. Allí
encontrarás socorro, ayuda, misericordia. Y una vez allí, lava tus pecados
en la fuente. Que tus pecados allí sean lavados
en la fuente. Y pide a Dios la gracia para enmendar, para corregir
y para vivir para su gloria. Mi amigo, este Salmo, mi amigo
incrédulo, las bendiciones y las promesas de este Salmo no son
para ti en tu condición impenitente, en tu estado donde tú no te has
arrepentido de tus pecados. Pero, mi amigo, en el nombre
de Cristo, estas bendiciones y promesas pueden ser tuyas.
Porque hoy es el día de la salvación. Si oyes la voz de Cristo, no
sigas endureciendo tu corazón. Al contrario, reconoce tu pobreza
espiritual, tu debilidad, que si tú mueres en tu condición
pecaminosa, que si tú mueres como un rebelde, que si tú mueres
sin Dios y sin Cristo y es el infierno, entonces, mi amigo,
hay una torre que te puede esconder y refugiar de la ira de Dios.
Y esa torre es Cristo. Él murió para aplacar la ira
de Dios y su propiciación. para que Dios en él recibiera
a pecadores, perdonara a pecadores, salvara a pecadores, preservara
y glorificara a pecadores. Qué bueno es vivir en este mundo
con Dios y con esperanza. Y finalmente, al morir decir
lo mejor, lo mejor de todo, es que Dios está con nosotros. Y en ese nuevo mundo en que entramos,
Él seguirá en la eternidad con nosotros. Aleluya. Oremos. Oh, Padre, alabamos Tu santo
y Tu bendito nombre. Tú eres torre fuerte y segura. Te damos gracias porque
en Cristo Tú eres nuestro Dios. Te damos gracias por el cumplimiento
de tus promesas. Mientras escuchamos tu palabra, no solo somos enseñados, sino
que también somos reverguidos. Perdónanos. Te damos gracias
por la torre, fuente inagotable de perdón y de misericordia. Te suplicamos que las verdades encerradas y proclamadas de este
salmo fortalezcan nuestra fe y nos sostengan en el día de
la tribulación para que podamos nosotros glorificarte a ti. Ten
misericordia de nosotros y de tu pueblo. Oh Dios, Dios de misericordia,
manifiesta tu misericordia en Cristo. Amén.
Nuestro baluarte es el Dios de Jacob
Series Salmo 46
| Sermon ID | 1222111129431 |
| Duration | 48:45 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Psalm 46:7-11 |
| Language | Spanish |
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