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hoy vamos a empezar una una pequeña
serie vamos a orar entregándole este tiempo al señor y pidiéndole
que él nos ayude que nos dé gracia señor te damos gracias gracias
por la iglesia gracias por tu palabra gracias por la obra de
tu espíritu obrando en creyentes para santificación Señor muchos
estamos con la mente, con muchos asuntos ocupando la mente, algunos
con agotamiento físico, Señor ruego que Tú estés ayudándonos
a prestar atención a lo que Tú nos enseñas, a lo que Tú nos
estás mostrando Señor, ruego que realmente Tu gracia nos sostenga,
Tú nos ayudes a comprender Tu Palabra, a tener ese enfoque bíblico,
señor, a ir creciendo en el enfoque bíblico. Te ruego para que me
des la gracia también para la exposición. Y en mis hermanos,
señor, ruego también la gracia para poder prestar atención a
tu palabra, señor. Que tú seas obrando con tu palabra
de principio a fin, en el nombre de Jesús. Amén. En sus boletines tienen el título
de nuestro sermón, Más allá de uno mismo, el impacto en la Iglesia
del individualismo excesivo. Y esto formará parte de una serie
donde estaremos abordando la contracultura, la Iglesia en
el mundo o el mundo en la Iglesia. ¿Por qué? Porque en un sentido,
perdón, en varios sentidos, Cuando nosotros nos volvemos al Señor
nos damos cuenta que hay cosas que creíamos mal, sí, que pensábamos
mal, y Dios nos ayuda en su gracia a comprender, por ejemplo, que
la salvación no es por obras que nosotros podamos hacer, que
nosotros en un sentido no nos podemos ganar el cielo, ¿no? Y tendemos a corregir a las personas,
a decirles eso, a transmitir eso. Y así, a lo largo de nuestra
vida cristiana, el Señor nos va mostrando áreas donde nosotros
debemos ir trabajando, como por ejemplo en la familia, en los
matrimonios, en nuestro rol de padres, de hijos, de esposos. Pero lo cierto es que hay una
batalla cultural muy fuerte, donde constantemente somos bombardeados
por ideas y pensamientos que lo que quieren es, sí, adoctrinarnos. Y eso se ve en los colegios,
se ve en las universidades, en cualquier otro entorno se logra
ver esto. Hay cuestiones de las cuales
nosotros nos damos cuenta, nos percatamos o nos informamos,
pero hay áreas también que probablemente no nos percatamos. Por eso que
sentí la carga de compartir esto, porque entiendo también que es
algo que primero debo de trabajar en mí, obviamente, pero que también
es pertinente que como iglesia podamos considerar. El primer
punto de nuestro Boletín, señor, ¿se titula La Iglesia en el Mundo
o El Mundo en la Iglesia? La importancia de reflexionar
en esta pregunta. Los cristianos debemos de considerar
seriamente las implicaciones de las palabras de Jesús cuando
Él oraba diciendo, no somos de este mundo. ¿Recuerdan cuando
Jesús estaba, si me acompañan con sus Biblias, Juan 17, el
Evangelio de Juan, capítulo 17? Jesús está orando por lo que
se le viene, sí, lo que se le viene no solamente a él, sino
también a sus discípulos, y les dice, y está orando, y en medio
de la oración dice, yo les he dado tu palabra, y el mundo los
ha odiado. Juan 17, verso 14. Yo les he
dado tu palabra, y el mundo los ha odiado, porque no son del
mundo como tampoco yo soy del mundo. No te ruego que los saques
del mundo, sino que los guardes del maligno. Ellos no son del
mundo como tampoco yo soy del mundo. Vean, esta idea es repetida
dos veces. Santifícalos en la verdad, tu palabra es verdad. Los cristianos debemos considerar
seriamente las implicaciones de las palabras de Jesús cuando
dice que no somos de este mundo. La pregunta es si eso afecta
a la forma en que nosotros estamos viviendo y cómo nos relacionamos
con el mundo y cómo nos relacionamos con la iglesia. creo que no hemos reflexionado
lo suficiente en la importancia de tener cada vez una cosmovisión
cristocéntrica. Y esto hasta se vuelve un eslogan. Escuchas mucho, un tiempo escuchabas
en las iglesias o en entornos cristianos hablar de sana doctrina,
y resultaba que incluso a personas que se denominan así mismo apóstoles,
están diciendo que promueven la sana doctrina. Y así también
muchos se llenan la boca diciendo que somos cristocéntricos. La
pregunta es si realmente somos cristocéntricos en lo que abordamos
nuestra vida, en nuestra fe que profesamos y en la forma en que
vivimos. Y esto obviamente es afectado por la cosmovisión que
tenemos. Obviamente hay muchas cosas que
no van a cambiar de la noche a la mañana. No debemos ser ilusos,
pero sí que deberíamos ir creciendo en esto. conforme a cómo vamos
madurando en la fe. Nos podemos llenar la boca de
decir que ahora somos cristianos, que no nos inclinamos ante estatuas
de yeso, que adoramos al único Dios vivo y verdadero, que la
salvación no es por obras que nosotros hagamos, sino que es
por gracia, por poner nuestra fe en Jesús y por la obra que
Él ya echó en favor de sus escogidos. Pero también es cierto que la
iglesia cristiana, especialmente contemporánea, y especialmente
la iglesia occidental, en el ánimo de querer alcanzar al mundo,
más bien ha ido cediendo terreno en áreas que no debería haber
cedido terreno. Porque como dice Jesús, Él no
le pide a Dios Padre que nos quite del mundo, sino que nos
guarde del maligno. La oración de Jesús va en el
sentido de que seamos santificados en la verdad de su palabra. y
que como iglesia podamos resplandecer en un mundo de tinieblas, donde
los valores, los principios son en muchas ocasiones contrarios
a los de la palabra. Son frecuentes los recordatorios
de que como creyentes, al ser parte de la familia de Dios,
hemos sido santificados, hemos sido apartados para Dios. Ya no somos de este mundo, sino
que somos extranjeros, que somos peregrinos, que nuestra ciudadanía
está en los cielos. Si me acompañan con sus biblias,
por favor. Filipenses 3.12. Filipenses 3.12. No que ya lo haya alcanzado,
que ya haya llegado a ser perfecto, sino que sigo adelante a fin
de poder alcanzar aquello para lo cual también fue alcanzado
por Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no considero
haberlo ya alcanzado. Pero una cosa hago, olvidando
lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está delante, prosigo
hacia la meta para obtener el premio del supremo llamamiento
de Dios en Cristo Jesús. Así que todos los que somos perfectos
tengamos esta misma actitud. Y si en algo tenéis una actitud
distinta, eso también os lo revelará Dios. Sin embargo, continuemos
viviendo según la misma norma que hemos alcanzado. Verso 17. Hermanos, sed imitadores míos
y observad a los que andan según el ejemplo que tenéis en nosotros.
Verso 19. Cuyo fin es, perdón, verso 18.
Porque muchos andan, como os he dicho muchas veces, y ahora
os lo digo aún llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo.
Verso 19. Cuyo fin es perdición. cuyo Dios
es su apetito y cuya gloria está en su vergüenza, los cuales piensan
sólo en las cosas terrenales. Verso 20, porque nuestra ciudadanía
está en los cielos, de donde también ansiosamente esperamos
a un Salvador, al Señor Jesucristo, el cual transformará el cuerpo
de nuestro estado de humillación en conformidad al cuerpo de su
gloria. por el ejercicio de poder que
tiene aún para sujetar todas las cosas a sí mismo. Nuestra ciudadanía está en los
cielos. Acompáñenme con sus Biblias a
Primera de Pedro, capítulo 2. Primera de Pedro, capítulo 2,
verso 11. Primero de Pedro, capítulo 2,
verso 11. Amados, os ruego como a extranjeros y peregrinos que
os abstengáis de las pasiones carnales que combaten contra
el alma. Mantened entre los gentiles una
conducta irreprochable, a fin de que en aquello que os calumnean
como malhechores, ellos por razón de vuestras buenas obras, al
considerarlas, glorifiquen a Dios en el día de la visitación. Verso
15. Porque esta es la voluntad de
Dios, que haciendo bien, hagáis enmudecer la ignorancia de los
hombres insensatos. Andad como libres, pero no uséis
la libertad como pretexto para la maldad, sino empleadla como
siervos de Dios. Honrad a todos, amad a los hermanos,
temed a Dios, honrad al Rey. Repito el último verso que hemos
leído, honrad a todos, amad a los hermanos, temed a Dios. Otra vez, ya no somos de este
mundo que si no somos extranjeros en este mundo, somos peregrinos. Y a veces escuchaba el consuelo
para algunos, decían, sí, ya no somos de este mundo, pero
es que todavía vivimos en este mundo. Como si eso implicaría
que nosotros nos nacionalicemos otra vez de este mundo. Peregrino
es aquel que anda por tierras extrañas. Es decir, ya no está
en su nación, sino que más bien está en tierra extranjera. Por
tanto, debe andar con cuidado. Más aún, sabiendo que somos llamados
embajadores y que estamos representando a nuestra nación. En nuestro
caso, la ciudadanía celestial. Estamos representando al rey. Somos embajadores del reino de
Dios, pero muchas veces parece que por los afanes de este mundo, los afanes nos seducen. Los afanes nos distraen. Y en vez de que nosotros vayamos
al mundo para hacer luz y sal, hemos hecho que el mundo entre
en las iglesias. Y ojo, yo sé que varios en este
punto pueden pensar y decir, ah, sí, conozco iglesias que
se han vuelto tipo discotecas y cosas así, o donde se dice,
enseña este u este otro. En este caso, no solamente estoy
hablando de falsos pastores, de sectas, de falsas iglesias, sino de iglesias que en algunos
casos, poco a poco, como en algunas de las iglesias relatadas en
los capítulos 2 y 3 de Apocalipsis, han cedido ante el mundo, queriendo
hacerse como iglesias locales más amigables para el mundo,
pero sacrificando la esencia misma del Evangelio o la columna
principal de la palabra de Dios. En otras palabras, queriendo
conciliar lo que es irreconciliable, queriendo hacer compatible lo
que es incompatible, han terminado cediendo ante el mundo. Y esto
no solamente es una responsabilidad de aquellos que enseñan, de aquellos
pastores que enseñan, sino del cuerpo de la iglesia, de la membresía. En vez de que las iglesias iluminen
el mundo con la luz de Cristo, el mundo ha entrado en las iglesias,
socavando la autoridad infalible de la palabra, diluyendo los
mandamientos bíblicos, diluyendo los principios bíblicos, hasta
llevarlos a simples valores éticos. Pero en ese punto, los mensajes,
porque estás diluyendo, estás sacando lo esencial, lo que distingue,
lo que diferencia a las iglesias. Por tanto, ¿qué queda? Si solamente
son valores éticos, probablemente los mensajes van a ser semejantes
a los de cualquier elocuente orador impío, porque está sacando la sustancia. Dios, en su misericordia, va
abriendo los ojos de creyentes, haciéndolos volver al Evangelio
verdadero, volviendo a las bases fundamentales de la fe, como
son la autoridad inspirada, infalible, inerrante, lo que decimos generalmente
en la declaración antes de empezar con el sermón. Autoridad infalible, inspirada,
inerrante, viva, pertinente, eficaz de la palabra de Dios,
cuyas verdades son innegociables, son absolutas, son eternas, son
aplicables a toda situación práctica de la vida, no sólo en el contexto
en la época de Jesús hace dos mil años, sino ahora casi a fines
del 2023. Y parte de este mover, de este
obrar de Dios es lo que tiene que ver con la fe reformada que
Dios ha obrado en Latinoamérica en estos tiempos recientes de
la cual probablemente nosotros somos parte. Gracias a esta misericordia de
Dios, muchos hemos caído en cuenta de las implicaciones del Evangelio
en nuestras propias vidas, de cómo obra la soberanía de Dios
sobre todo, de nuestra responsabilidad, de su eficacia en su obra, y
podríamos ir pensando cada uno en áreas que Dios nos ha ido
abriendo los ojos. Sin embargo, todavía hay áreas que debemos
trabajar y cambiar en el Señor, áreas en las que hemos permitido
que la cultura de este mundo, que la cultura que este mundo
promueve, penetre en la Iglesia. Resultado,
trayendo vicios de nuestra vida anterior sin Cristo a la Iglesia
de Cristo, pero que son muy propias de este mundo caído. y que además
son ampliamente fomentadas por la cultura actual. Podríamos
pensar en cosas tan sencillas de identificar como el chisme,
la murmuración, el feminismo, la manera de afrontar o no afrontar
los conflictos interpersonales, o lo que lleva el tema de hoy,
el excesivo individualismo, aunque seguramente podríamos hablar
de otros puntos más. ¿Pero qué dice la Palabra? ¿Será
que la Iglesia debe acomodarse los tiempos sacrificando lo esencial? Romanos 12, 1. Este pasaje que
probablemente muchas veces lo hemos leído. Romanos 12, 1 en
adelante. Por consiguiente, hermanos, Os
ruego por las misericordias de Dios que presentéis vuestros
cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable a Dios, que
es vuestro culto racional. Verso 2. Y no os adaptéis a este
mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente. para que verifiquéis cuál es
la voluntad de Dios, lo que es bueno, aceptable y perfecto.
Verso 2, otra vez repito. Y no os adaptéis a este mundo,
sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente. Hoy, precisamente vamos a considerar
ese mal que aqueja, carcome, debilita y hasta divide la iglesia
del Señor. El individualismo excesivo. Siguiente punto. cuestión de
colectivismo o de individualismo. Gran parte de este punto lo consideré
a partir de un artículo bastante atinado del sitio web GotQuestions,
que es algo así como ¿tienes preguntas? y a que éste aborda
este punto. Según este sitio web, se puede
definir el individualismo como colocar los intereses del individuo
por encima del grupo. En cambio, la idea de colectivismo
es que las necesidades del grupo prevalecen sobre las de cada
persona. Hay culturas enteras que tienen una inclinación hacia
una de estas dos filosofías. Por ejemplo, los Estados Unidos
históricamente han promovido el individualismo, mientras que
la cultura de Corea del Sur se inclina más hacia el colectivismo. La pregunta es, ¿uno es mejor
o peor que el otro desde un punto de vista bíblico? ¿Qué es lo
que nos interesa? Y la respuesta no es un simple,
así ha dicho el Señor. La verdad es que la Biblia nos
va a dar ejemplos de uno y de otro, de individualismo y de
colectivismo. El individualismo se centra en
hacer lo que sea mejor para mí, independientemente del efecto
que pueda tener sobre el grupo. El colectivismo se enfoca en
hacer lo que sea mejor para el grupo, sin tener en cuenta los
efectos que pueda tener sobre las personas dentro de cada grupo. Desde una perspectiva bíblica,
ninguna de estas dos ideologías, cuando se lleva a cabo en toda
su extensión, va a ser lo que Dios quiere. Vamos a ver algunos ejemplos.
que están en la Biblia, ¿no? Juan once cuarenta y nueve, los
voy a leer rápido, así que tal vez solamente anotas el pasaje. Juan once cuarenta y nueve cincuenta.
Pero uno de ellos, Caifás, que era un sumo sacerdote ese año,
les dijo, vosotros no sabéis nada, ni tenéis en cuenta que
os es más conveniente que un hombre muera por el pueblo y
no que toda la nación perezca. Este pasaje que acabamos de leer
muestra un ejemplo de pensamiento colectivista, ¿no? Es mejor que
esta persona sea sacrificada y no que todo el pueblo sea sacrificado. Otro pasaje, y especialmente
vamos a encontrar mucho de esto en el libro de Hechos con la
Iglesia Primitiva, Hechos 2, 44-45. Todos los que habían creído estaban
juntos y tenían todas las cosas en común. Vendían todas sus propiedades
y sus bienes y los compartían con todos según la necesidad
de cada uno. Y aquí, ¿de quién está hablando? De la iglesia
del Señor. Hechos 4.32 en adelante. La congregación de los que creyeron
eran de un corazón y un alma, y ninguno decía ser suyo lo que
poseía, sino que todas las cosas eran de propiedad común. Con gran poder los apóstoles
daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús y abundante gracia
hacia sobre todos ellos. No había pues ningún necesitado
entre ellos porque todos los que poseían tierras o casas las
vendían, traían el precio de lo vendido y lo depositaban a
los pies de los apóstoles y se distribuía a cada uno según su
necesidad. Como acabamos de leer en la Iglesia
Primitiva en Jerusalén, los hermanos reunían sus recursos y daban
a los necesitados, a los hermanos necesitados de la iglesia para
que a nadie le faltara nada. O, por ejemplo, en 2 Corintios
8, 12 al 14, que igual lo pueden anotar, no lo voy a leer, Pablo
le anima, no obliga, anima a la iglesia de Corinto a dar financieramente
a la iglesia de Jerusalén. Por si acaso este era un asunto
de elección, no de obligación. Entonces vemos en estos pasajes
un enfoque, una idea colectivista. Pero también vamos a ver el valor
del individuo en la Biblia. Por ejemplo, en las parábolas,
no en Lucas 15, Jesús va a narrar la parábola de un pastor que
va a dejar al rebaño en busca de qué? De la oveja perdida. Después de eso, vamos a encontrar
otra palabra donde se habla de una persona que pone su casa
de cabeza para encontrar una moneda perdida. Ahí ya también
cuál es la idea, el pensamiento, el valor del individuo. Y en esos dos, por lo menos en
esas dos parábolas, se encuentra el valor de Dios, que Dios coloca
a la persona por encima incluso de un grupo. Entonces, como podemos
ver, no es tan fácil como decir yo abrazo el colectivismo y siempre
el grupo por encima del individuo, o al contrario, siempre el individuo
por encima del grupo. Es más, algunos tomando estas
ideas de individualismo y de colectivismo han propuesto incluso
sistemas sociales. Probablemente es la primera vez
que has escuchado de ideas como el colectivismo como tal, pero
con toda seguridad has escuchado de estas propuestas sociales
que tienen que ver con la parte ideológica, con la parte política,
como son el capitalismo y el socialismo. Cada una de esas
va abrazando más lo que es al individuo y los intereses del
individuo, o por el contrario, el área grupal. Pero ambas la abrazan y se van
a los extremos. Porque, por ejemplo, en el socialismo
ya no es voluntario, sino es coerción, es obligación. Ya no es que te naces, es que
tienes que hacerlo. te guste o no te guste, estés
de acuerdo o no estés de acuerdo. Y es tan interesante como por
desconocimiento y a veces por las pasiones de nuestro corazón,
hay creyentes que abrazan más estas ideologías y que se enamoran
tanto de estas ideologías políticas o sociales y que las abrazan
más aún de lo que la Biblia enseña. Y son más capitalistas que cristianos
o son más socialistas que cristianos. ¿Por qué otra vez estos dos son
extremos? La pregunta entonces es ¿Cuál
es la respuesta bíblica? Mateo 6.33 Tal vez para algunos
cuando he dicho Mateo 6.33 inmediatamente ha venido a la mente incluso
tal vez repetir el versículo de memoria. Pero buscad primero su reino
y su justicia y todas estas cosas os serán añadidas. Esta es una
verdad importante. Lo que Dios quiere es lo que
es mejor para Dios y su reino, considerando que Dios ha creado
todo para su propia gloria. Isaías 43, 7. a todo el que es
llamado por mi nombre y a quien he creado para mi gloria, a quien
he formado y a quien he hecho. La Biblia es clara cuando se
refiere a la importancia de velar por la comunidad de creyentes. No se trata de abrazar el colectivismo
o el individualismo como forma de vida. sino de hacer que el
reino de Dios se extienda en nuestras vidas y en nuestra comunidad
de fe. La importancia es crecer en el
reino de Dios. Por tanto, buscaremos primero
que Él gobierne nuestras vidas, que el reino de Dios se expanda,
se extienda, y que su voluntad prevalezca incluso por encima
de nuestra voluntad. Cuando Dios es glorificado, todos
se benefician, las personas y el grupo. Otra vez cito el artículo
del sitio web gotquestions.org. Dios valora tanto al individuo
como al colectivo. En realidad, la Biblia no aboga
ni por el individualismo o el colectivismo como la ideología
correcta. Por el contrario, ofrece algo
totalmente distinto. como se ilustra en la descripción
del cuerpo de Cristo que está en primera de Corintios 12. Vamos
a pasar a ese pasaje, ese pasaje es muy importante para lo que
estamos viendo. Primera de Corintios 12. Primera de Corintios 12, porque
así como el cuerpo, desde el verso 12 voy a leer. Porque así como el cuerpo es
uno y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo,
aunque son muchos, constituyen un solo cuerpo. Así también es Cristo. Pues por
un mismo espíritu todos fuimos bautizados en un solo cuerpo,
y a judíos o griegos, y a esclavos o libres. Y a todos se nos dio
a beber del mismo espíritu. Porque el cuerpo no es un solo
miembro, sino muchos. Si el pie dijera, porque no soy
mano, no soy parte del cuerpo, no por eso dejará de ser parte
del cuerpo. Y si el oído dijera, porque no
soy ojo, no soy parte del cuerpo, no por eso deja de ser parte
del cuerpo. Si todo el cuerpo fuera ojo,
¿qué sería del oído? Si todo fuera oído, ¿qué sería
del olfato? Ahora bien, Dios ha colocado
a cada uno de los miembros en el cuerpo según le agradó. Y si todos fueran un solo miembro,
¿qué sería del cuerpo? Sin embargo, hay muchos miembros,
pero un solo cuerpo. Y el ojo no puede decir a la
mano, no te necesito. Ni tampoco la cabeza, los pies,
no os necesito. Por el contrario, la verdad es
que los miembros del cuerpo que parecen ser los más débiles,
son los más necesarios. Y las partes del cuerpo que estimamos
menos honrosas, a estas las vestimos con más honra. De manera que
las partes que consideramos más íntimas, reciben un trato más
honroso. ya que nuestras partes presentables
no lo necesitan. Mas así formó Dios el cuerpo,
dando mayor honra a la parte que carecía de ella, a fin de
que en el cuerpo no haya división, sino que los miembros tengan
el mismo cuidado unos por otros. Y si un miembro sufre, todos
los miembros sufren con él. Y si un miembro es honrado, todos
los miembros se regocijan con él. Ahora bien, vosotros sois
el cuerpo de Cristo y cada uno individualmente un miembro de
él. Como se ilustra en la descripción
del cuerpo de Cristo en primera de Corintios 12, el pasajo que
acabo de leer, Pablo nos dice que los creyentes
sean como las partes de un cuerpo donde cada uno desempeña un papel
muy importante y que es vital para el éxito del cuerpo de Cristo. Las distintas partes de un cuerpo
funcionan sólo cuando son una parte de todo el cuerpo. Es decir,
no hay un pulmón funcionando solito fuera del cuerpo. Un pulgar
puede hacer cosas que ninguna otra parte del cuerpo puede hacer,
pero sólo cuando está conectada a la mano. Asimismo, el cuerpo
en general es un organismo impresionante, pero sólo cuando todas las partes
son atendidas de forma individual. Otra vez, por tanto, no es tan
fácil como decir yo abrazo el individualismo o yo abrazo el
colectivismo en toda su extensión, porque ninguno de esos extremos
es bíblico. Como ya dijimos antes, lo bíblico
es lo que Dios quiere, lo que es mejor para Dios y su reino. Considerando que todo ha sido
creado para la gloria de Dios, no nuestra gloria. Entonces ya sabemos que es algo
de cuidado, no es una respuesta superficial, sin pensar, sin
reflexionar. Pero además debemos ponernos
a pensar qué es lo que la cultura promueve en la actualidad. Y es interesante cómo élites
socialistas en la actualidad, incluso gobiernos de turno, promueven
en la cultura, no el socialismo, sino el individualismo. Y esto
con un propósito, de dividir a las personas y que no haya
una unidad de propósito de grupo. Por eso es que en esos lugares
muchas veces incluso las iglesias cristianas son prohibidas, porque
hay un propósito de grupo. Porque en el individualismo cada
uno va a estar velando por sí mismo. Por tanto, las personas
van a ser más manejables. No sé si a ti te han enseñado,
cuando te han mostrado el tema del trabajo en grupo, te han
hecho la dinámica de los palitos de fósforo, ¿no? Donde te dan
un palito y te dicen quebralo, y tú agarras y lo quiebras con
facilidad. Pero después te dan un grupo,
todo unido, amarrado, y te dicen quebralo, partilo, y tú intentas
partirlo y te va a costar. No, no lo vas a poder hacer. Porque hay una estrategia famosa
que se ha usado en guerras, se ha usado en todo, que es divide
y vencerás. y esta estrategia incluso mencionada
en la Biblia. La cultura actual intencionalmente va a promover,
y no sólo a nivel de valores, sino más bien a un nivel mucho
más profundo. Hablamos de cosmovisión bíblica, pero a ese mismo nivel
va a ser promovido como filosofía de vida, como algo de supraimportancia,
el amor propio. Yo me animaría a decir que el
80% de los famosos coaches que hoy en día están dando talleres,
capacitando a niños, a jóvenes y adultos, en todos los círculos,
en círculos académicos, en círculos empresariales, están hablando
de esa importancia de amarte a ti mismo, a nivel de filosofía
de vida. Niños, jóvenes que están acá,
probablemente están siendo bombardeados por esto. Un amor propio donde te dicen
que lo más importante es que te ames a ti mismo. Por encima
del amor que le puedas tener a tu pareja, a tus hijos, es
el amor propio. Por encima del amor que le puedas
tener a Dios mismo. Añadamos un ingrediente más.
Debemos de considerar que el ser humano, a partir del pecado
original de Adán y Eva, y que el pecado se ha introducido en
él, es decir, tiene naturaleza pecaminosa, va a tender a ser
egoísta, va a tender a pensar en sí mismo. Quita ese ingrediente y nos habríamos
ahorrado muchas guerras entre países, entre naciones. Quita
ese ingrediente y nos habríamos ahorrado muchos asesinatos, muchos
robos, muchos divorcios. Entonces veamos el escenario
completo. Por naturaleza el ser humano
es egoísta. Tiene un alto amor propio, por
más que lo disfracemos de muchas cosas. Lo cierto es que el ser humano
se ama más a sí mismo que a Dios y a su prójimo. Y para colmo
ahora, la cultura actual promueve a nivel de filosofía de vida
ese individualismo. Por tanto, es demasiado pertinente
preguntarnos qué es lo que Jesús ha enseñado como prioridad. ¿Y
cuál debe ser nuestra meta? Ya hemos hablado, ¿no? Es el
reino de Dios. Pero acá otra vez podemos caer
en una pseudo espiritualización de esto y creer que solamente
se trata de mí y Dios. Cuando le preguntan a Jesús cuál
es el más grande de los mandamientos, ¿qué es lo que Jesús ha respondido?
¿Lo ha resumido en un solo mandamiento? ¿Por qué? ¿Por qué Jesús no podía
resumirlo en un solo mandamiento? ¿Por qué no solamente podía decir
que ames a Dios por encima de todo? Mateo 22, 36, 39. Si estás tomando
apuntes, anótate este pasaje. Mateo 22, 36 al 39. Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento
de la ley? Y Él le dijo, amarás al Señor
tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu
mente. Este es el grande y el primer mandamiento, y el segundo
es semejante a este, amarás a tu prójimo como a ti mismo. Este versículo da por sentado
el amor propio, el amor a uno mismo. Porque con la entrada
del pecado, y esto ya hemos hablado, el hombre se va, a partir de
que se ha apartado de Dios, se va a buscar apartar de la voluntad
de Dios y va a buscar hacer su propia voluntad. El ser humano ha intentado por
todos los medios hacer su propia voluntad, buscar sus propios
intereses con fines egoístas. En otras palabras, aunque suene
duro, es ser su propio Dios. Como dijimos antes, muchos conflictos
se habrían evitado en matrimonios o incluso guesos entre naciones
si no habría este ingrediente, esta sobreabundancia de amor
propio. Jesús nos dice que tanto como
nos amamos a nosotros mismos, debemos amar a nuestro prójimo. Por tanto, considerando la importancia
individual de las personas, nuestra mayor lucha en la actualidad
es, sin dudas, el abrazar el excesivo individualismo. Niños,
jóvenes, adultos, adultos mayores han sido afectados por abrazar
a diferentes niveles el individualismo. Y la verdad es que debemos partir
considerando esa realidad. Cuando haces por ejemplo análisis
empresarial o cualquier tipo de análisis organizacional, siempre
partes de un diagnóstico. Igual cuando vas al médico, primero
que hace el profesional, diagnostica cuál es tu situación actual.
Pues bueno, ¿por qué hemos hablado de todo eso? Porque queríamos
mostrar desde dónde estamos partiendo. Cuál es nuestra situación actual. Pero a la vez también debemos
ver cuál es nuestra situación actual y a la vez cuál es nuestra
meta. para que podamos avanzar contra la cultura. Y no más bien que nosotros hagamos
lo que es más fácil, lo que es más natural para nosotros, arrastrar
la cultura a la iglesia. Tercer punto. Más allá del yo,
las repercusiones del excesivo individualismo en la vida cristiana. La pregunta que ahora hacemos
es, ¿cómo afecta este individualismo excesivo en el creyente y cómo
afecta en la iglesia? Otra vez tomando las dos dimensiones,
la parte individual y la parte colectiva. Vamos a pasar por
varios pasajes, especialmente del libro de Gálatas. Primero
por Gálatas 6, y no nos cansemos de hacer el
bien, pues a su tiempo, si no nos cansamos, cegaremos. Así
que entonces hagamos bien a y especialmente a los de la familia
de la fe. Otra vez leo el verso 10. Hagamos
bien a todos según tengamos oportunidad y especialmente a los de la familia
de la fe. Hermanos, tal vez no tan conscientemente,
pero como dijimos en los anteriores puntos, hemos permitido que la
filosofía humanista entre en las iglesias. La gran mayoría de nosotros hemos
llegado a la iglesia con la expectativa de lo que la iglesia nos puede
dar. Y precisamente incluso la razón
para escoger una iglesia muchas veces es lo que la iglesia me
puede dar. No es que en esa iglesia no me
siento bien, es que en esa iglesia esto, es que en esa iglesia este
otro. Lo que estoy recibiendo de la
iglesia, como si esto fuera un mero asunto transaccional. No
es que como tanto estamos todo el tiempo en comerciar cosas,
en transacciones, entonces creemos que esta es una transacción más.
El creyente da su presencia, o en algunos casos su ofrenda,
y la iglesia le hace sentir bien, le hace sentirse amado, le hace
conocer más la Biblia, y hasta cierto punto esto es comprensible. Es comprensible que en un principio
eso esté en nuestra mente. Lo que no debemos permitirnos
es quedarnos con eso en la mente a medida que vamos creciendo
en la fe. No es un tema transaccional. Cuando por medio de Cristo hemos
nacido de nuevo, se entiende que nuestro enfoque ha cambiado. Nos hemos vuelto de nosotros
mismos a Dios. Eso tiene que ver con las raíces
del Evangelio. Volvernos de nosotros mismos
a Dios, eso lo escuchamos muchas veces en nuestra iglesia. Ahora debemos esforzarnos por
someter nuestra voluntad a la voluntad de Dios. Y más que de
nosotros, se trata de Cristo y su cuerpo, de la cual nosotros
somos miembros. Ahora sí, vamos a recorrer varios
pasajes de Gálatas. Acompáñenme, por favor. Gálatas
2, verso 20. Gálatas 2, verso 20. Con Cristo
he sido crucificado, y ya no soy yo el que vive, sino Cristo
vive en mí. Y la vida que ahora vivo en la
carne, la vivo por fe en el Hijo de Dios, el cual me amó y se
entregó a sí mismo por mí. No hago nula la gracia de Dios,
porque si la justicia viene por medio de la ley, entonces Cristo
murió en vano. Otra vez, verso 20. Y ya no soy
yo el que vive, sino Cristo vive en mí. Gálatas 3, 27. Porque todos los que fuisteis
bautizados en Cristo, de Cristo os habéis revestido. No hay judío
ni griego, no hay esclavo ni libre, no hay hombre ni mujer,
porque todos sois uno en Cristo Jesús. Gálatas 4.8. Pero en aquel tiempo, cuando
no conocíais a Dios, erais siervos de aquellos que por naturaleza
no son dioses. Pero ahora que conocéis a Dios,
o más bien que sois conocidos por Dios, ¿cómo es que os volvéis
otra vez a las cosas débiles, inútiles y elementales a las
cuales deseáis volver a estar esclavizados de nuevo? Gálatas 5.3. Porque vosotros, hermanos, a
libertad fuisteis llamados. Sólo que no uséis la libertad
como pretexto para la carne, sino servíos por amor los unos
a los otros. Porque toda la ley en una palabra
se cumple en el precepto, amarás a tu prójimo como a ti mismo.
Pero si os mordéis y os devoráis unos a otros, tened cuidado,
no sea que os consumáis unos a otros. Este pasaje que acabamos de leer
es muy fuerte, sin duda lo vamos a volver a considerar. Gálatas
6.2. Llevad los unos las cargas de
los otros, y cumplid así la ley de Cristo. Cito a José Lomercado. Ya no
somos solo seres individuales y sin dirección en esta vida,
sino que ahora somos parte de un pueblo que vive bajo el Señorío
de Cristo y nuestras vidas están sometidas a él. Gran parte de
este sometimiento y la afirmación de nuestro estado como redimidos
se refleja en nuestro compromiso hacia la comunidad de creyentes. Así vamos en contra del espíritu
de individualismo que permea en nuestra sociedad. Eso es una
vida centrada en el Evangelio y al servicio de Dios. Obviamente para esto incluso
debemos llegar al punto de partida que es el Evangelio. Tengo comprensión
del Evangelio, entiendo esa dimensión, entiendo que el Evangelio implica
e involucra a la Iglesia, porque al nacer de nuevo luego
me hace parte de la iglesia. Tengo comprensión del Señorío
de Cristo sobre su cuerpo, sobre la iglesia y sobre sus miembros,
es decir, sobre nosotros. Si bien va a llegar un día donde
cada uno de nosotros de manera individual va a tener que rendir
cuentas al Dios Santo, Otra vez voy a citar a José Lomercado. No podemos olvidar que nuestra
salvación individual es vivida y afirmada en comunidades de
creyentes. No vamos a la iglesia para no
sentirnos solos o para encontrar personas que nos puedan ayudar
en aspectos prácticos de la vida. Aunque sin duda vamos a encontrar
a personas que nos van a poder ayudar en asuntos prácticos de
la vida. Vamos a la iglesia en primer
lugar para afirmar lo que somos. no simples individuos, sino miembros
del Cuerpo de Cristo. El Evangelio define la realidad
de lo que somos, y lo que somos es parte de una comunidad. Esto
hace imperativo que nuestras vidas estén centradas en una
expresión local de la comunidad universal de creyentes, es decir,
nuestra iglesia local. Hermanos, lo que voy a decir
lo voy a decir con todo el amor y empezando a decírmelo a mí. Debemos crecer en este punto
porque no estamos en este punto. Debemos crecer en dejar el individualismo
excesivo que sólo va a debilitar a la Iglesia del Señor. Cuando vivimos el individualismo
excesivo, Cada uno está batallando como puede, con sus armas, con
sus recursos. ¿No te has sentido alguna vez
solo? ¿No has querido el acompañamiento
de alguien y no has sentido ese respaldo? Y tal vez eso te ha
motivado a tú ser parte de ese individualismo excesivo. Pero no hemos sido llamados a
eso. Y no creamos que Dios está contento con eso, o que eso es
parte de la voluntad de Dios. Debemos ir en contracultura. Debemos asumir cada uno nuestra
responsabilidad como miembros. Porque si bien en esto como debemos
ser ejemplo los pastores, y sin duda tenemos que crecer en eso,
no es solo responsabilidad de los pastores. Es responsabilidad de cada miembro
del cuerpo de Cristo. Y hay muchas aplicaciones que
podríamos pensar al respecto. Por ejemplo, pienso en varios
niños que tenemos que están haciendo educación en casa. Entendemos las motivaciones que
nos han llevado a eso, pero ellos también necesitan comunidad.
Como padres haremos el esfuerzo para brindarles esos espacios
que ellos puedan tener como comunidad, sabiendo el esfuerzo que eso
implica. Pensemos en el matrimonio y el exceso de individualismo
que muchas veces nos ha llevado a pleitos, riñas, enojos. Pensemos en cómo se debilita
la iglesia. Cada uno cargando con sus cosas
como puede. Santiago 1.25 en adelante. Pero
el que mira atentamente la ley perfecta, la ley de la libertad,
y permanece en ella, no habiéndose vuelto un oidor olvidadizo, sino
un hacedor eficaz, éste será bienaventurado en lo que hace.
Si alguno se cree religioso, pero no refrena su lengua, sino
que engaña su propio corazón, la religión del tal es vana. La religión pura y sin mácula
delante de nuestro Dios y Padre es esta, visitar a los huérfanos
y a las viudas en sus aflicciones y guardarse sin mancha del mundo. ¿Qué hacer para abandonar el
individualismo excesivo? Sin duda, como decía al principio,
es entender la situación desde donde estamos partiendo. Y la
situación desde donde estamos partiendo no es neutral. ¿Somos bombardeados? para que nos amemos a nosotros
mismos y para que lo más importante siempre seamos nosotros mismos.
Además, esa es nuestra inclinación natural. Pero sabemos que esa no es la
meta a la que Dios nos ha llamado. Voy a lanzar algunas ideas o
pensamientos en las cuales deberíamos considerar. Y la primera tiene
que ver con superar ese individualismo, reconocer y resistir la tendencia
que tenemos al individualismo excesivo, recordando que la vida
cristiana se vive en relación con Dios y con los demás creyentes. Otra vez, muchas veces me van
a escuchar decir eso, pero no hay cristianos llaneros solitarios. fomentar intencionalmente la
comunión, buscando activamente la participación y la conexión
con las comunidades de creyentes, con la Iglesia, reconociendo
que el crecimiento espiritual se va a nutrir en el contexto
de relaciones genuinas. Si bien hay una intencionalidad
de la Iglesia, por ejemplo, al promover espacios de compañerismo,
almuerzo de compañerismo, tiempo de compañerismo, sabemos que
esos espacios no son suficientes. Pero si aún no participas de
esos espacios, sé ahí el ánimo para que puedas participar. Servicio mutuo. Practicar el
amor de manera práctica a través del servicio y la ayuda mutua
dentro de la comunidad de creyentes. Respondiendo a las necesidades
de los demás de manera desinteresada. Qué bueno que nazca en nuestros
corazones el poder ayudar a otros. Porque el Señor nos ha llamado
a eso. Pero sí no es concebible que tengamos un corazón para
ayudar a otros y no para servir a nuestros hermanos en la fe,
a nuestra iglesia. Que podamos ir creciendo en eso.
Y sé que a veces no va a ser tan fácil porque una cosa es
ayudar cuando no sabes a quién estás ayudando, cuando solamente
es un desconocido. Que no es lo mismo que tengas
que ayudar a alguien que por ejemplo haya tenido una falta
contra ti. Tu esposo, tu esposa, tu hermano en la fe, tu hermana
en la fe. Desarrollar una espiritualidad
integral. En realidad eso es una verdadera espiritualidad.
Integrar la fe, otra vez como decíamos en Santiago, a cada
área de nuestra vida. No cambiar una religión falsa
por otra religión falsa, sino realmente vivir la fe que profesamos.
El amor a Dios, el amor a nuestro prójimo, en especial a nuestros
hermanos en la fe. Eso creo que es practicar la
sana doctrina. Practicar la humildad y la consideración. Entendiendo que no todos estamos
creciendo a la misma rapidez, a la misma velocidad, que no
todos tienen la misma madurez y no tener esa expectativa falsa
de que así va a ser. Entonces, si tú crees que tú
eres la persona más madura, tú tendrás que hacer mayor esfuerzo,
no al revés. Y esto es duro, hermanos, porque
tendemos a decepcionarnos muchas veces cuando tenemos una expectativa
de cómo debían reaccionar otros o hacer otros, y no reaccionan
y no hacen como nosotros esperamos tener consideración. Oración colectiva. Participar
regularmente en tiempos de oración colectiva. Hermanos, esto es
unánimo. Realmente creo, de parte del Señor, cómo el Señor en su
misericordia nos va hablando y lo que hemos escuchado en el
sermón de la semana anterior. Oración perseverante. Y obviamente,
somos llamados a orar en lo secreto, pero ¿cuán importante es la oración
colectiva? Y que esos tiempos cada vez crezcan
en genuinidad. A veces es sorprendente porque
cuando decimos motivos de oración, cuán difícil es que me anime
a decir los motivos de oración que tengo. Y voy a empezar a
pensar en fulanito o en menganita, o en lo que he visto en la calle,
y no hablar de lo que realmente está cargando mi corazón. Y hay medios, hay formas, he
visto que algunos en sus sobres de ofrendas ponen sus motivos
de oración. Bueno, si ese es un motivo para compartir, para
que la iglesia esté orando por esos motivos. Que nos alegremos con nuestros
hermanos, pero que también nos acongojemos con nuestros hermanos,
que oremos colectivamente. Y en esto que nos esforcemos
genuinamente. que haya transparencia, que podamos
esforzarnos por ser más auténticos. A veces somos proclives, no solamente
los miembros, también los pastores, a querer mostrar una fachada
de piedad, que podamos compartir juntos
nuestras luchas, nuestros logros, que podamos pedir auxilio, que
podamos pedir ayuda. que podamos practicar la paciencia.
Este recorrido no es fácil. Vas a avanzar y van a ver cosas
que te van a desanimar. Que te van a desanimar de mí,
que te van a desanimar de tus hermanos en la fe. Pero es la
iglesia del Señor. Y así como el Señor es paciente
contigo, que tú seas paciente con otros. Leo la verdad principal. Resulta
contradictorio abordar la vida cristiana, la fe cristiana y
la comunidad de creyentes desde una perspectiva individualista
y transaccional. El mandamiento divino es claro,
crecer en el amor hacia Dios y hacia nuestros semejantes,
especialmente de manera práctica dentro de la comunidad de creyentes
donde Él nos ha puesto. Ya casi para terminar, ¿vivo
entendiendo que ya no vivo para mí mismo, sino para Cristo? ¿O
es que eso ha funcionado bonito para el momento de mi conversión
y después estoy volviendo a mis motivaciones egoístas? Y esto
no solamente hablando de la comunidad de creyentes, sino en nuestros
hogares, en nuestros matrimonios. ¿Qué importancia real le doy
a la comunión con mis hermanos? ¿O es que seguimos viendo solamente
como que es asistir al culto y luego irme del culto? ¿Me preocupo con diligencia por
el bienestar integral de mis hermanos en la fe? ¿Sabemos por
lo que nuestros hermanos, hermanas están pasando? ¿Qué estoy haciendo
al respecto? A veces nos vamos a llenar la
boca a decir, estoy orando. Pero cuánto me has reconfortado
que hermanos después de tiempo me pregunten, hermano, ¿qué ha
sido de esta situación que me has pedido oración? Porque sigo
orando. Mi servicio y mis ofrendas son
una expresión de mi amor por el cuerpo de Cristo. Ojo, no
podemos decir que amamos a Cristo, pero que aborrecemos su cuerpo. Galatas, voy a leer Galatas 6.1
en adelante para terminar. Hermanos, aun si alguno es sorprendido
en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradlo
en un espíritu de mansedumbre. Mirándote a ti mismo, no sea
que tú también seas tentado. Llevad los unos las cargas de
los otros, y cumplid así la ley de Cristo. Porque si alguno se
cree que es algo no siendo nada, se engaña a sí mismo. Pero que
cada uno examine su propia obra, y entonces tendrá motivo para
gloriarse solamente con respecto a sí mismo y no con respecto
a otro. Porque cada uno llevará su propia carga, y al que se
le enseña la palabra que comparta toda cosa buena, con el que le
enseñe. No os dejéis engañar, de Dios
nadie se burla, pues todo lo que el hombre siembre, eso también
segará. Porque el que siembra para su
propia carne, de la carne cegará corrupción. Pero el que siembra
para el espíritu, del espíritu cegará vida eterna. Y no nos
cansemos de hacer el bien, pues a su tiempo, si no nos cansamos,
cegaremos. Verso 10. Así que entonces hagamos
bien a todos según tengamos oportunidad. y especialmente a los de la familia
de la fe. Oramos. Señor, gracias por tu palabra. Gracias por la obra que tu Espíritu
Santo hace en nosotros, trabajando en nosotros, en nuestras mentes,
en nuestros corazones. Señor, muchas veces lo que tú
sacas a relucir con las situaciones de vida que pasamos nos muestra
todavía las cosas que albergamos en nuestro corazón. Nuestro egoísmo,
nuestro excesivo amor propio, tendiendo a vivir para nosotros
mismos y no para amarte, servirte y servir
a nuestro prójimo. Esa es la realidad, Señor. podemos
disfrazarlo de muchas maneras pero esa es la realidad. Tú sabes
que esa es nuestra lucha, tú sabes que esa es nuestra inclinación,
pero sabemos también por tu palabra que no es eso para lo que tú
nos has llamado. Te pedimos que tu Espíritu Santo
nos dé la gracia, transforme nuestros corazones y nos ayuda
a tomar conciencia de dónde estamos partiendo y hacia dónde debemos
de ir. Señor reconocemos que no se trata solamente de nosotros.
Señor hay matrimonios, hay familias Señor que se debilitan por el
exceso de amor propio que tenemos a nosotros mismos. Señor, ruego
que Tú nos saques de ese excesivo individualismo en el que estamos,
no solamente, Señor, adultos, también jóvenes, niños, Señor,
abrazando lo que este mundo está promoviendo y enseñando, creyendo
que todo se trata de uno mismo, de la satisfacción a uno mismo,
creyendo aún que ser parte de la Iglesia es algo transaccional,
que nosotros damos nuestra presencia Y Señor, vamos a recibir una
bendición tuya. Incluso cayendo en idolatría,
Señor. Creyendo que podemos comprar
tu favor. Creyendo que es trayendo nuestras
ofrendas, Señor, que compramos tu favor. O sirviéndote que compramos
tu favor, Señor. Perdón por eso, Padre. Ruego
que nos ayude Señor a salir de nosotros mismos, a reconocer,
a volver al Evangelio, a reconocer Señor que nos estamos volviendo
de nosotros mismos a ti para algo diferente, para entregarnos
y ser parte de una comunidad de creyentes y entender también
que en medio de eso Señor tú nos vas a usar, que tú has puesto
dones, que has puesto talentos, Que nos das la vida, aun si no
tenemos claridad con los dones que nos has dado, Señor. Que
podamos servirte, Señor, en este propósito. Que nuestra vida no
nos sea apuntando al excesivo individualismo, Señor. Sino que
podamos amar al cuerpo, así como tú lo amas. Así como Cristo,
Señor, ha amado el cuerpo y ha entregado su vida por ella, Señor,
que nosotros podamos amar también a eso. Todas sus representaciones,
incluida también la familia, el matrimonio, Señor. Ruego que
Tú nos ayudes en eso. También, Señor, si Tú nos hablas
de esto, Tú nos vas a dar la gracia, el favor para crecer
y avanzar en el rumbo correcto. Señor, este no es un camino que
debemos recorrer solos, sino es un camino que debemos recorrer
de Tu mano, buscando Tu dirección, buscando Tu voluntad, acompañados
de nuestros hermanos, animando a nuestros hermanos. Señor, que
tú también des una gracia especial en este rumbo, Señor, a esta
iglesia local. Te lo rogamos, Padre. También
te ruego, Señor, porque como liderazgo, como pastores, Señor,
podamos ser ejemplo en esto y podamos crecer en esto, Señor. Pero te
ruego por toda la membresía, Señor, que podamos crecer en
este rumbo. Por cada creyente, Señor, que
está escuchando esta predicación, Señor, te pido también por ellos. porque podamos volvernos de manera
práctica de nosotros mismos a ti, Señor. En el nombre de Jesús
te lo pedimos. Amén.
El impacto en la iglesia del individualismo excesivo
Series Contracultura
Escrituras tomadas de: La Biblia de las Américas® (LBLA®), Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation. Usadas con permiso. www.LBLA.com
| Sermon ID | 1217231930192565 |
| Duration | 1:07:12 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | 1 Corinthians 12:12-27; Matthew 22:36-39 |
| Language | Spanish |
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