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Marcos y el capítulo 6, versículos
30 a 56. Entonces los apóstoles se juntaron
con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y lo que
habían enseñado. Él les dijo, venimos nosotros
aparte a un lugar desierto y descansar un poco, porque eran muchos los
que iban y venían, de manera que ni aún tenían tiempo para
comer. Y se fueron solos de una barca a un lugar desierto. Pero
muchos los vieron ir, y le reconocieron. Y muchos fueron allá a pie desde
las ciudades, y llegaron antes que ellos, y se juntaron a él.
Y salió Jesús, y vio una gran multitud, y tuvo compasión de
ellos, porque eran como ovejas que no tenían pastor. Y comenzó
a enseñarles muchas cosas. Cuando ya era muy avanzada la
hora, sus discípulos se acercaron a él diciendo, el lugar es desierto
y la hora ya muy avanzada, despídelos para que vayan a los campos y
aldeas de alrededor y compren pan, pues no tienen que comer.
Respondiendo él, les dijo, dales vosotros de comer. Ellos le dijeron
que vayamos y compremos pan por doscientos denarios y les demos
de comer. Él les dijo, ¿cuántos panes tenéis?
Id y verlo. Y al saberlo, dijeron cinco y
dos pesos. Y les mandó que hiciesen recostar
todos por grupos sobre la hierba verde. Y se recostaron por grupos,
de ciento en ciento, de cincuenta en cincuenta. Entonces tomó los
cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo,
bendijo, y partió los panes, y dio a sus discípulos para que
los pusiesen delante, y repartió los dos peces entre todos. Y
comieron todos, y se saciaron. Y recogieron de los pedazos doce
cestas llenas de lo que sobró de los peces. Y los que comieron
eran cinco mil hombres. Enseguida hizo a sus discípulos
entrar a la barca, e ir delante de él a Bethsaida, en la otra
ribera, entre tanto que él despedía a la multitud. Y después que
los hubo despedidos, se fue al monte Ahoraj. Y a venir la noche,
la barca estaba en medio del mar, y él solo en tierra. Y vino
les remar con gran fatiga, porque el viento decía lo contrario.
Cerca de la cuarta vigilia de la noche, vino a ellos, andando
sobre el mar, y quería adelantárseles. Viéndole a ellos andar sobre
el mar, pensaron que era un fantasma y gritaron, porque todos le veían
y se turbaron. Pero enseguida habló con ellos
y les dijo, Tener ánimo, yo soy, no temáis. Y subió a ellos en
la barca y se calmó el viento. Ellos se asombraron en gran manera
y se maravillaban, porque aún no habían entendido lo de los
panes, por cuanto estaban endurecidos sus corazones. caminaron la travesía,
vinieron a tierra de Gessenaret y arribaron a la orilla. Y saliendo
ellos de la barca, enseguida la gente le conoció, y recorriendo
toda la tierra de alrededor, comenzaron a atraer de todas
partes enfermos en lechos a donde oían que estaban. Y dondequiera
que entraban, en aldeas, ciudades o campos, ponían en las calles
a los que estaban enfermos, y le rogaban que les dejase tocar
siquiera el borde de su manto, y todos los que le tocaban quedaban
sanos. Amén. Esa es la palabra de Dios
para nosotros en este día. Vamos a orar a Dios. Vamos a
pedirle su ayuda en este mensaje. Padre, muchas gracias que tenemos
la Biblia, que es tu palabra, que no son palabras de hombres
de hace muchos años, que no se aplica a nosotros, sino es tu
palabra inspirada y perfecta. Es para nosotros hoy. Por eso
te pedimos que quites toda distracción, que abras nuestros ojos y oídos
para entender y que nos enseñes de tu Palabra lo que necesitamos.
Te pedimos en nombre de Cristo. Amén. Tenemos dos historias aquí,
en la segunda parte de este capítulo. Dos historias muy conocidas en
la Biblia. La alimentación en los cinco
mil, y Cristo andando sobre el mar. Aún muchos no cristianos
conocen estas historias, han oído de estos dos milagros. Yo
sigo enfatizando que aquí en ese libro, Marcos tiene un propósito
en la manera en la cual escribe y estructura su libro, sus historias. Aquí también vemos que no solamente
son dos historias que muestran el poder de Cristo, sus milagros,
sino que también las dos historias están conectadas. ¿Cómo sabemos? En el siglo 52. Después de que
Cristo anduvo sobre el agua y ayudó a sus discípulos, leemos, ellos
estaban asombrados, se maravillaban, porque aún no habían entendido
los panes por cuanto estaban endurecidos sus corazones. Entonces,
en la historia de Cristo andando sobre el mar, Marcos hace referencia
a la historia anterior. la historia de la alimentación
de la multitud, ayudarnos a reconocer que hay una conexión entre las
dos historias. Aquí, lo que Marcos quiere no
es solamente enseñarnos que Cristo es Dios. No solamente mostrar
su poder divino en crear más comida y en andar sobre el agua. Sin duda, es parte de lo que
quiere enseñarnos, pero no todo. También hay una aplicación importante
aquí para cada hijo de Dios. de tener cuidado de cómo respondemos
a los milagros de Dios que vemos, cómo responder al poder de Dios
cuando lo vemos obrando en nuestras vidas. Y digo, esta es una aplicación
muy importante para nosotros porque, así como los discípulos,
nosotros hemos visto muchísimo del poder de Dios. Muchísimo
en nuestras vidas, en nuestras familias, en nuestra iglesia,
Y por lo que hemos visto, por lo que Dios ha hecho en nosotros,
no deberíamos dudar nunca, para nada, no importa lo que pase
en la vida. Pero seguimos luchando con las dudas. Seguimos luchando
con el pecado de la incredulidad. El problema es que cada vez que
vemos más el Poder de Dios, nos sorprende. ¿Por qué nos sorprende? El problema es que cuando otra
vez vemos la prueba o la tormenta, tendemos a regresar a los malos
hábitos de antes, y no creer, y no confiar, y no pensar en
lo que Dios ha hecho en nosotros antes. Es un problema que tenemos,
todos nosotros, pero no solamente nosotros. Porque pasó aquí con
los discípulos también, diciéndonos que es una lucha normal para
el pueblo de Dios. No es una excusa. Entonces, por
eso tenemos el mensaje de hoy para aprender este pasaje, cómo
entender lo que Dios ha hecho y cómo aplicar un entendimiento,
lo que Dios ha hecho a nuestras vidas para poder pasar la siguiente
prueba, para descansar en Dios en la siguiente tormenta. Todo
este pasaje nos llama a la acción como iglesia local. Porque así
como los discípulos, aquí nosotros hemos visto mucho del poder divino
en nuestras vidas y en nuestra iglesia. Tenemos que entenderlo. Tenemos que aprender que los
milagros y la providencia que hemos visto son de Dios y son
para siempre. Tenemos que cambiar. Tenemos
que vivir de manera diferente por lo que hemos visto. más confianza,
más descanso en lo que Dios está haciendo, en vez de caer en el
mismo desánimo y depresión como antes. Este pasaje nos anima,
nos fortalece, porque vamos a ver el poder divino de Cristo otra
vez y reconocer que es para nosotros también. Este pasaje también
nos confronta, nos avisa en contra de tener mucha experiencia de
ver el poder de Dios, pero seguir en incredulidad. Cada cristiano
necesita aprender a confiar en el poder milagroso de Dios que
ha visto en el pasado, para poder enfrentar las pruebas actuales
de la vida. Vamos a ver las dos historias.
En primer lugar, concedemos el milagro de alimentar a los cinco
mil, o a la multitud. La hemos empezado en el siglo
XXX, que los apóstoles habían regresado de su misión, dieron
el reporte a Cristo de lo que habían hecho, lo que habían enseñado,
y Cristo y ellos decidieron salir, descansar en un lugar aparte
por un momento, porque había tanta gente que ni tenían tiempo
para comer. entra en la barca para salir
pero la gente los vio y la gente de pie van caminando por la orilla
del mar hasta que el lugar en donde Cristo y los discípulos
iban a descansar entonces cuando llegaron no podían descansar
había una multitud y Cristo vio la multitud y con gran compasión
empezó a enseñarles muchas cosas y pasa que les enseñó por muchas
horas, por ese versículo 35 que la hora era muy avanzada Los discípulos llegaron a Cristo
con mucha hambre, diciendo, Maestro, ya es tiempo de comer. Por favor,
despida a la multitud, para que ellos se vayan, para que encuentren
comida, y nosotros ya, por fin, podemos descansar un poco. Esa
es la idea que recibimos de sus palabras aquí. Y Cristo responde,
sin contrarrestar, diciendo, dadles vosotros de comer. Ellos dijeron, que vayamos y
compremos pan por doscientos denarios y les demos de comer.
Estaban un poquito molestos. Pasó cuando dijeron, es imposible.
Hubiera requerido 200 denarios. Un denario era lo que una persona
hubiera ganado en un día. Entonces, el sueldo de un día.
Entonces, 200 denarios, como 7 meses. Entonces, piensen. Es decir, necesitamos 7 meses
de sueldo para comprar comida para toda esa multitud. Nos dice
cuántas personas había en ese tiempo. Y ellos dijeron, imposible. Ellos no podían ni imaginar la
posibilidad de dar comida a tanta gente. Jesús les preguntó cuantos
panes tenían. Y como leemos en el libro de
Juan, ellos encontraron un muchacho con cinco panes y dos peces.
Casi nada. Un discípulo podría haber comido
eso. Era la comida de un muchacho. Pero Cristo mandó a todos sentarse
por grupos, tomó la comida, la bendijo, la partió para que sus
discípulos pudieran repartirla entre todos. Y el milagro se
ve en el versículo 42. y comieron todos, y se saciaron. Comieron todos. En Ezequiel 44
dicen que los que comieron eran 5.000 hombres. Aquí hombres en
contraste con mujeres, no seres humanos. Había 5.000 hombres.
Si pensamos en las mujeres y los niños que seguramente también
estaban, estamos hablando de 10.000, 15.000 personas, fácilmente.
Y todos comieron. Era un milagro. Pero aún más
dice que comieron todos y es un milagro. No comieron todos
una migaja de pan para que Cristo pudiera haber dicho, yo voy a
comer a todos. Comieron tanto que estaban saciados
y había 12 cestas sobrando después. Increíble. Aquí podemos ver,
ante cualquier otra cosa, el poder divino de Cristo. Él creó
más comida de la comida que tenía. Mostró su poder creador como
Dios mismo. También vemos aquí algo del simbolismo
del Antiguo Testamento. Aquí es importante para nosotros
leer todas nuestras Biblias. Pues si tú no lees el Antiguo
Testamento, no vas a ver aquí el simbolismo muy claro que encontramos.
Cristo es el mejor profeta, el mejor mediador, profetizado por
Moisés. Moisés también tenía que alimentar
a todo el pueblo de Israel, ¿ustedes recuerdan? Millones de gente. Moisés oró y Dios provió el manar. este pan del cielo. Y después
los hijos de Israel otra vez se quejaron, querían otro tipo
de comida. Estamos hartos de este pan del cielo. Y Moisés
oró en desesperación, ¿se degollarán para ellos ovejas y bueyes que
les basten? ¿O se juntarán para ellos todos
los peces del mar para que tengan abasto? Y Dios respondió diciendo,
¿acaso se ha acortado la mano de Jehová? Ahora verás si se
cumple mi palabra o no. Y Dios mandó los cordonices,
esos aves que se pueden comer. Pero mandó tantos que estaban
cubriendo la superficie de la tierra hacia casi un metro de
profundidad. Dios dijo, ¿quieren carne? Ahí
está. No es difícil para mí mandarles
lo que necesitan o lo que quieran. Y Cristo es mejor que Moisés. Cristo no solamente provió la
multitud aquí con comida, sino que Él es el maná del cielo. Él es el pan del cielo. Y se
sacrificó a sí mismo para que su pueblo no solamente tenga
suficiente comida física, sino para que tengamos la vida eterna.
Y eso es simbolizado en la sanción del Señor. Cada vez que tomamos
la cena, Él nos alimenta espiritualmente con Su Cuerpo, proveyendo para
mucho más de 5,000 personas, proveyendo más que comida física,
sino comida espiritual para todo Su Pueblo. Cristo es mejor. También vemos aquí una relación
con el simbolismo en Isaías 55, cuando Dios dijo, a todos los
sedientos, venid a las aguas, y a los que no tienen dinero,
venid a comprar y a comer, venid a comprar sin dinero y sin precio
vino y leche. ¿Por qué gastáis el dinero en
lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no es sacia? Oídme
atentamente y comed el bien, y se le leterá a vuestra alma
con grosura. Es decir, la comida física no
nos va a saciar para siempre. Aquí en Marcos era un milagro
increíble, pero esta misma multitud también tenía que comer el siguiente
día, y el siguiente día, y el siguiente día. Lo que todos necesitan
antes de cualquier otra cosa es el alimento espiritual. Todos
necesitan a Cristo. Intentamos llenarnos con cosas
que no lo pueden hacer. y Cristo y Isaías nos llaman
a venir a Él, beber de sus aguas, comprar pan sin dinero, sin precio. ¿Por qué perdemos todo en cosas
que no podemos saciar? Ven a Cristo para recibir lo
que tú necesitas para tu vida espiritual. Que comamos de Dios,
que recibamos lo que Él tiene para nosotros, porque es mucho
mejor. Pero también creo que nos ayuda mucho ver la motivación
detrás de ese milagro de Cristo. Recuerden que Cristo estaba con
sus discípulos con la intención de apartarse y descansar, pero
la gente les seguía. Y Cristo no se quejó. Cristo
no se enojó con ellos. Cristo no dijo a ellos que tenían
que dejarse en paz, que regresaran el siguiente día. Leemos aquí
en el versículo 34. Y salió Jesús y vio una gran
multitud y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas
que no tienen pastor y comenzó a enseñarles muchas cosas. Era
la compasión de Cristo que le llevó a mostrar su poder para
los conejos. Los vio como ovejas sin pastor,
es decir, desviadas, perdidas, en necesidad, y por eso mostró
su compasión. La segunda historia en este pasaje
es el milagro de salvar a los discípulos. Después de alimentar
a la multitud, leemos en el siglo cuarenta y cinco, que enseguida
hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él
a Bethsaida. Y Marcos no nos dice por qué,
pero en el libro de Juan leemos que la multitud quería hacerle
rey. no estaba interesado en empezar
una revolución contra los romanos en ese tiempo, su reino era espiritual,
no físico. Por eso que parece que casi a
fuerzas mandó a sus discípulos a entrar a la barca. Porque sabemos
que ellos también no entendían completamente todavía, ¿verdad?
Ellos también estaban esperando un reino físico, una conquista
de los romanos. Y seguro que ellos no querían
dejar a 15.000 personas que querían ser Cristo Rey. Seguro que querían
quedarse, aprovechar la oportunidad. y Cristo les hizo, es muy fuerte
la palabra aquí, les forzó, es la idea, a entrar en la barca.
Ellos entraron en la barca, empezaron a cruzar el mar, mientras Cristo
se fue al monte Ahoraj. Y pobres discípulos con este
mar, ¿verdad? La barca estaba en medio del mar, dicen. Ellos
estaban remando con gran fatiga toda la noche, porque el viento
estaba al contrario. No había tormento como antes.
No estaban en peligro sus vidas. Pero deberían haber tomado de
una hora cruzar el mar y toda la noche estaban remando, remando,
remando. No podía avanzar casi nada. Y
Cristo vio su cansancio, su fatiga, y vino a ellos, andando sobre
el mar. Los librados hoy en día quieren
decir que había, no sé, algo de tierra en esta parte, algo
de arena, entonces, por eso no estaba andando sobre el mar,
sino, pues no, estaba andando sobre el mar. Era un milagro,
Cristo mostrando su dominio sobre la naturaleza otra vez. se acerca
la barca de los discípulos, espantados, ellos gritan, pensaban que era
un fantasma, y Cristo inmediatamente dicen, tener ánimo, yo soy, no
temas, y adentra la barca, se calma el viento, y llegan a la
orilla del mar, donde otra vez había mucha gente esperándoles.
¿Qué aprendemos aquí? Otra vez, sin duda, que Cristo
es Dios, que tiene poder divino, andaba sobre el mar, los elementos
tenían que obedecerle, porque Él es su Creador. Y también cuando
llegó a los discípulos, que estaban asombrados y asustados, Él dijo,
tengan ánimo, Yo soy, no teman. La pregunta es, ¿por qué podían
tener ánimo? ¿Por qué los discípulos no tenían
que temer? pues Cristo dijo, el yo soy estado
con ellos. Ustedes ya recuerdan esta frase,
¿no?, que estudiamos el libro de Juan y estaban todos lados.
Yo soy el pan, yo soy la puerta. Pero tenemos que regresar primero
a Éxodo. Porque en Éxodo, cuando Moisés pregunta a Dios, ¿quién
voy a ser que me manda a los israelitas? Él dijo, yo soy.
Mi nombre es, yo soy, yo te mando. ¿Qué significa yo soy? Es el
Dios eterno, el Dios del pacto, es el Dios personal, quien siempre
cumple su promesa con su pueblo. Cuando Cristo viene aquí, no
solamente está diciendo, yo estoy aquí con ustedes, dice, yo soy. Aquí
estoy, Dios mismo, con ustedes. No tema. Hermanos, el yo soy
todavía está con nosotros. En la Navidad celebramos Emanuel. Emanuel significa Dios con nosotros. No, pero Cristo ya no está con
nosotros. Pero Él dijo, les conviene que yo me vaya porque voy a dejar
otro Consolador. Y en vez de estar en cuerpo físico,
limitado en espacio y tiempo, el Espíritu Santo ya va a estar
en cada Hijo de Dios. Si eres cristiano, el Yo Soy
vive en ti. Por eso, ten ánimo, y no temas,
porque Dios está contigo. También vemos algo aquí muy similar
a lo que vimos en Marcos 4, en la otra situación con discípulos
con el mar. En esta historia también, en Marcos 6, así como
vimos en Marcos 4, la única razón por la cual los discípulos estaban
en esa barca, es porque Cristo les mandó a estar en la barca.
O les empatizo que Cristo hizo a sus discípulos entrar a la
barca. Ellos no querían. Cristo casi
les forzó. Y cuando ya estaban en la barca,
empezó el viento. Empezó el problema. No podían
llegar a donde querían llegar. Otra vez, no estaban en sus vidas
esta vez. Era muy, muy difícil. Estaba
tardando mucho más que normal cruzar el mar. Y de hecho, no
sé si se dan cuenta, pero vemos al final que ni llegaron al lugar
a donde originalmente querían llegar. ¿Lo vieron? ¿Vieron conmigo en el versículo
45? Enseguida hizo a sus discípulos entrar a la barca y ir delante
de él a Bethsaida. Entonces, su destino era Bethsaida. Pero en el versículo 53 terminaron
la travesía, vinieron a la tierra de Cenadete, no ese mismo lugar.
Ellos terminaron en diferente lugar, pero todo era el plan
de Cristo. Todo era el plan de Cristo. Él
quería que sus discípulos tenían que luchar contra el viento toda
la noche, y Él quería que ellos terminaran en otro lugar de lo
que habían planeado. Y es lo mismo para nosotros.
Estamos en la prueba porque Dios quiere que estemos en la prueba.
No es coincidencia. No es porque Dios nos ha olvidado,
sino porque Él sabe que el mejor lugar para nosotros es estar
en la vaca, enfrentando la tempestad y el viento y remando y llegando
a ser fatigados. Es lo que Dios quiere para ti
y para mí. Y también a veces nosotros no
llegamos al lugar a donde queremos llegar. A veces tenemos un destino. Y empezamos hacia el destino.
Y Dios dice, yo quiero que estés allá. Entonces te manda el viento,
te manda la tempestad, te manda la prueba para moverte. Y termina en Gesenedet en vez
de Bethsaida. Y dice, Dios, ¿qué pasó? Yo quería
estar allá en Bethsaida. Y Dios dice, no, pero yo quiero
que estés en Gesenedet. Una cosa pequeña aquí, pero qué
increíble esta aplicación, ¿verdad? Pensamos que Dios se equivocó
porque no terminamos en donde queremos terminar. Pensamos que
Dios ha arruinado todo porque mi plan no ha sido cumplido,
pero el plan de Dios ha sido cumplido, es lo incomportante.
No es fácil aceptar eso. Así es la verdad para nuestros
vidas. También vemos aquí muy claramente
que Cristo nunca nos abandona. Esta vez mandó a sus discípulos
solos en la barca y se fue al monte para orar. Pero desde allí
vio a sus discípulos en la lucha, en la tribulación. ¿Y qué hizo?
No se quedó allá. No dijo, bueno, espero que estén
bien. Vino. Vino en su poder, vino andando
sobre el mar. El hecho de que Cristo te fuerza
a entrar en la barca, que te fuerza a entrar en la tribulación,
no significa que no está contigo. y no significa que estás mal,
o que estás viviendo en desobediencia, o que algo va mal en tu vida.
Muchas veces simplemente que Él sabe que esta es la tribulación
que tú necesitas para fortalecerte, hacerte como Él, y santificarte. Y cuando piensas que ya no puedes
más, cuando has estado remando con gran fatiga toda la noche,
Él viene a ti, calma el mar, y te lleva al otro lado. No siempre cuando queremos, pero
siempre lo hace. Tenemos que confiar en Él. Por
eso no te rindas en medio del mar. No te rindas durante la
prueba. Cristo sí está contigo. Y en
el momento perfecto, te va a llevar al otro lado. Ahora vamos a pensar
en varias aplicaciones. En primer lugar, fíjense en lo
que sucedió antes de cada historia. Antes de la primera historia,
antes de alimentar la multitud, Cristo había recibido a sus discípulos
de su misión. Ellos le contaron lo que habían
hecho, lo que habían enseñado, y Cristo dijo, ahora vamos a
descansar. Fíjense que Cristo no dijo, muy
bien, lo hicieron muy bien, ahora váyanse para hacerlo otra vez.
Dicen, no, ahora vamos a descansar. Y el descanso que experimentaron
no es lo que esperaban, por supuesto. Aquí vemos el principio. cuán
importante es para nosotros también poder apartarnos a veces y descansar. Es importante para todos. Es
muy importante reconocer que no podemos hacer todo en todo
momento. No podemos trabajar sin descanso. Necesitamos un tiempo aparte
para descansar con Dios. Y aun si no puedes ir de vacaciones
como quieres, Por lo menos, Dios ha apartado un día cada semana
para tu descanso. El domingo. El día del Señor.
No lo menosprecias. Es un día esencial para ti, para
no trabajar como entre semana, para poder fortalecerte espiritualmente. Entiéndeme, porque a veces yo
que digo eso, ah, sí, el pastor, pero tiene mucho dinero y va
en avión... No, sí, pero tal hermano sí tiene lugar donde
puede ir de vacación, tiene dinero, y yo, pues, ¿a dónde? No, para
apartarte, Pastor, cada semana, cada domingo, tienes un día y
un lugar para descansar. Si no lo aprovechas, no es la
culpa de Dios. No es porque otro aquí tiene
más dinero o más recursos. Tú tienes lo que necesitas para
poder apartarte y pasar tiempo con Dios. Háganlo, hermanos,
que lo hagamos. Como menciona la lectura de la
ley, lo necesitamos. Es para no ser bien. Cada uno
de ustedes necesita apartar todo el día, el domingo, porque ustedes
están en las pruebas, en las tribulaciones, con los problemas,
y necesitan apartarse para descansar. Que lo hagamos juntos, con mucho
gozo y muchas ganas, cada domingo. También es importante para personas
en el ministerio poder apartarnos y descansar. Nosotros tampoco
podemos hacer todo. Nosotros tampoco podemos trabajar
y trabajar y trabajar sin descanso. Hay tanto que hacer en una iglesia
que podríamos trabajar sin descanso 24 horas al día, 7 días a la
semana y 365 días al año. Fácil. Pero no es sano para nosotros
ni para la gente que queremos ayudar. Por favor, entiendan
cuán importante es para un pastor también poder apartarse a veces
a descansar. Para su propio bien, para el
bien de la Iglesia, para que pueda regresar animado y fortalecido
para poder continuar la obra. Al mismo tiempo, aquí también
reconocemos que aún cuando estamos muy cansados y muy fatigados
en el cuerpo, de todos modos tenemos que pensar también en
otros. Porque Jesús y sus discípulos intentaron apartarse o descansar,
pero la multitud les seguía. Entonces, Cristo empezó a enseñarles,
después alimentarles. Y aquí puedes ver una línea muy
fina, porque otra vez, como dije, tenemos que descansar, necesitamos apartarnos,
pero tampoco podemos solamente enfocarnos en nosotros e ignorar
las necesidades de otros. La otra cosa que vemos aquí es
lo que sucedió antes de la segunda historia. Después de alimentar
a la multitud, Cristo mandó a sus discípulos en una barca y Él
se fue al monte para... Orar, es lo que hemos visto varias
veces aquí en Marcos. Entonces, no es nada nuevo, pero lo repito
otra vez. Si el mismo Hijo de Dios estaba en necesidad de apartarse
y orar con su Padre, ¿cuánto más nosotros? Eso hemos visto
varias veces, ¿pero lo estamos haciendo? ¿Es una prioridad para
nosotros? Pero la aplicación más importante
de este pasaje, es lo que vemos en Ezequiel 52. Aquí está el enfoque de este
pasaje. Aquí Marcos nos dice que, ¿por qué los discípulos
estaban asombrados? ¿Por qué se maravillaban cuando
vino Cristo andando sobre el mar? Dice, en el versículo 52,
¿por qué aún no habían entendido los panes por cuanto estaban
endurecidos sus corazones? Vemos aquí claramente que Marcos
quiere que veamos una relación entre lo que pasó con la alimentación
de la multitud y lo que los discípulos deberían haber aprendido para
poder enfrentar su siguiente prueba cuando estaban en la mar.
Es decir, si pudiéramos hablar con Marcos y preguntarle, Marcos,
¿qué quieres que aprendamos aquí en esta parte del capítulo 6
de tu libro? ¿Qué es tu motivación en darnos estas dos historias
juntas en este capítulo? Parece que él nos diría, quiero
que ustedes entiendan lo que Dios ha hecho. sus milagros,
su providencia, su poder, para que tengan la capacidad de enfrentar
las pérdidas de la vida y no estar tan sorprendidos cuando
Dios viene para ayudar. Es precisamente lo que quiero
para nosotros aquí también. Porque por un lado, tú puedes
estar aquí y estar pensando, pues no hay nada nuevo en este
mensaje. Hemos visto todo esto antes. Cristo es Dios, tiene
mucho poder, y siempre está con nosotros, etc. Y no, pues no
hay nada nuevo en este mensaje, en este sentido. Es el punto. Por un lado, sí entendemos. Por
un lado, sí entendemos muy bien que Cristo es Dios, que es soberano,
omnipotente, entendemos que nos ama, entendemos que nos salvó.
Pero por otro lado, en realidad, no entendemos. No entendemos
que es soberano, omnipotente, que nos ama, etcétera. Les explico. Los apóstoles aquí sí reconocieron
que Cristo había hecho un milagro. Por un lado, entendieron, y entienden
muy bien que habían visto un milagro, ¿verdad? Pero por otro
lado, Marcos aquí nos dice explícitamente que ellos aún no habían entendido
lo de los panes. Entonces, ¿cómo? Pues con sus
ojos vieron el milagro, reconocieron que era un milagro, pero no entendieron
bien lo que significó. No entendieron bien cómo ese
milagro debería haber cambiado sus vidas. No entendieron cómo
responder correctamente al milagro que habían visto. Porque en cuestión,
algunas horas después, estaban en el mar y estaban espantados
y asombrados cuando Cristo vino para ayudarles. no habían aprendido
la lección, no habían aprendido que el punto milagro no era tanto
alimentar la multitud, sino cambiar su perspectiva para ayudarles
a confiar más en Cristo para la siguiente prueba. Los apóstoles
habían visto un milagro verdadero, habían visto el poder divino
de Cristo, habían visto gran compasión por la multitud, pero
aún así, aún con toda la evidencia necesaria, no creían, no tenían
el tipo de fe necesario para poder enfrentar la siguiente
prueba. Así somos. Hemos visto milagros. Hemos visto la mano de Dios obrando
en todo momento. Hemos visto personas salvas,
personas rescatadas. Hemos visto lo que Dios ha hecho
en nuestras familias, en nuestras propias vidas. Hemos visto una
iglesia crecer de la nada y ser usado por Dios poco a poco. Y
aún con todo eso, hermanos, a veces ni podemos enfrentar a la siguiente
prueba. ¿Lo ven? Esa es la lección aquí.
Disípulos, ¿qué les pasó? Cristo creó comida, alimentó
a 15,000 personas con 5 panes y 2 peces. Y horas después, en
el mar, ¿no creen? ¿Están espantados? ¿Cómo es posible? Y los discípulos responden, pues
tú haces lo mismo. Piensa ahora, no en voz alta,
piensa en tu cerebro, en tu mente. cuánto de poder de Dios has visto
en tu vida en este año pasado este mes pasado, ayer que hemos visto aquí en la iglesia
pruebas por supuesto pero cosas increíbles lo que Dios ha hecho
cada persona aquí que Dios ha traído es un milagro cada persona
que Dios ha salvado cada vez que estamos aquí lo vemos cada
día en tu familia ves milagros, providencia, el poder de Dios.
¿Lo ves ahora? ¿Estás pensando en eso? ¿El poder
de Dios? Pero mañana, en tu trabajo, en
tu casa, en donde sea, vas a ser tentado y tu primera reacción
es no confiar, quejarte, decirle a Dios Otra vez, otra prueba,
otra vez esta persona. ¿Qué significa? Todavía no hemos
entendido lo que Dios ha hecho por nosotros. Y aquí Marcos nos
dice que los discípulos no habían entendido por cuánto estaban
endurecidos sus corazones. Y tal vez no entendemos eso,
porque si hubiera dicho, Judas no entendió porque su corazón
estaba endurecido, pues, por supuesto, ni el cristiano era
en creerlo. Eso entendemos. Dice, todos los
doce. incluyendo a Pedro, a Jacobo,
a Juan, sus corazones estaban endurecidos. Entonces podemos
ver aquí que no se refiere a un corazón endurecido en el sentido
de no creer en Dios, o rechazar la salvación, o rechazar lo que
Dios vino para hacer. Aquí se refiere a un tipo de
debilidad de corazón que puede estar aún en un cristiano. La falta de fe y la debilidad
de corazón se pueden encontrar aún en los hijos de Dios. Porque
no se refiere a rechazar a Dios completamente. Es una falta de
entendimiento espiritual. Es una falta de creer en lo que
Dios ha dicho. Es una falta de andar por fe
y, en cambio, andar por vista. Los discípulos todavía estaban
enfocados en sí mismos y sus problemas, en vez de estar enfocados
en Cristo y completamente confiados que Él iba a hacer lo correcto
en cada situación. Ellos no estaban en contra de
Cristo. pero todavía no entendían bien quién era, cuán amoroso,
cuán misericordioso, cuán perfecto era. Hermanos, abren sus ojos. Entiendan quién es su Dios. Creen
en Él plenamente. Descansen en Él completamente. Aquí Cristo vio la multitud como
ovejas sin pastor, e hizo que se sentaran sobre la hierba verde. Él es nuestro perfecto y buen
Pastor y nos hace andar por verdes pastos. Nos ha salvado de sus
pecados, de su miseria, nos ha rescatado de cada tormenta, nos
ha reconciliado con Dios, nos ha adoptado en su familia para
siempre. Fija tus ojos en Él y cree y descansa. Es lo que
Dios ha intentado enseñarte a través de todos estos años aquí. Voy
a resumir ocho años en esta iglesia. Dios es todopoderoso, te ama,
confía en Él. Ocho años resumidos tan fácilmente,
¿no? Es lo que Dios ha querido enseñarnos. Y todavía no entendemos. Todavía tenemos corazones endurecidos. Estamos abriendo nuestros ojos
para entender quiénes son los judíos. La solución nunca es
ver más en nosotros. Tú no tienes el poder. La solución
nunca es encontrar la respuesta en otra persona o aquí en el
mundo. Es Cristo. Es siempre Cristo. Te ama. Es confiable. Te va a ayudar. Si estás aquí y todavía no has
recibido esa salvación, si todavía andas como oveja, literalmente
sin pastor, no es imposible para Cristo. Él te puede salvar. Entiende
que es el único salvador, que amó al mundo tanto, que se integró
a sí mismo por sus pecados. Entiende que vino para salvarnos
y darnos la vida eterna. Pero no es suficiente solamente
entender con tu mente. También tienes que confiar. También
tienes que creer en fe. Deja de aferrarte a tus pecados.
Deja de intentar merecer tu salvación. Simplemente cree en Cristo. Confía
que solamente Él te puede salvar y lo va a hacer. Sabes, tal vez
hay personas aquí, una persona aquí que tiene toda la información
aquí, pero no cree y no confía. Y por eso todavía no eres salvo.
Te puedes salvar hoy. te puedes salvar hoy. Pero, por
favor, no esperes un milagro antes de venir a Cristo. Ustedes
no dicen eso, ¿verdad? Si Dios se muestra muy poso en
mi vida, si Dios salva a esta persona de su enfermedad, si
Dios haga eso, ¿voy a creer en Él? No. ¿Sabes por qué no? Porque seguro tú has visto un
milagro de Dios en tu vida, y todavía no has sido suficiente para salvarte. Lo que necesites no son más milagros. El problema es que estás ciego,
duro, y no quieres nada que ver con Dios. Pida que te cambie,
que te regenere, que te salve para siempre. Hermanos, para nosotros, los
hijos de Dios, que aprendamos esa lección. Cada cristiano necesita
aprender a confiar en el poder de Dios, el poder que ha visto
en el pasado, para poder enfrentar la siguiente prueba en la vida.
que Dios nos ayude. Amén. Te pedimos ahora, Señor, que
tú aplices esta palabra a cada corazón, porque es demasiado
fácil para nosotros salir de aquí y olvidar lo que hemos estudiado.
Te pedimos que podamos regresar a este pasaje en la noche, mañana,
en la semana, para recordar lo que hemos visto, para meditar
en quien eres, para recordar lo que nos has llamado a hacer.
Danos más fe, te pedimos, Señor. Hemos visto todo lo que necesitamos
ver para confiar en Ti, para toda la eternidad. No necesitamos
ver más milagros, pero confiamos que vas a seguir haciendo voluntad
aquí entre nosotros. Ayúdanos a recordar lo que hemos
visto y meditar en quién eres, para que podamos enfrentar correctamente
la siguiente prueba en la vida. Te pedimos por todo, Señor, porque
estamos pasando todos por pruebas y tribulaciones y dificultades. Te pedimos que nos enseñes, que
nos des poder y fortaleza, que nos ayudes a confiar. y creer
que todo, en verdad, es para tu gloria y para nuestro bien.
Te pedimos en nombre de Cristo. Amén.
Cuando no aprendes del milagro
Series Estudio de Marcos
Cada cristiano necesita aprender a confiar en el poder milagroso y divino de Dios, para poder enfrentar las pruebas de la vida.
| Sermon ID | 121619156444021 |
| Duration | 40:01 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Mark 6:30-56 |
| Language | Spanish |
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