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gran privilegio de predicar la
palabra de Dios en este lugar, gran privilegio de verlos a todos
ustedes, gran gratitud por su apoyo y gran gozo en nuestros
corazones conocer al pueblo del Señor de habla española aquí
en este lugar. Romanos, la epístola la epístola
a los romanos capítulo 1 versículos 14 a 16 romanos 1 versículos de 14 a 16 y mi título
es la predicación del evangelio Leamos la palabra de Dios. A
griegos y a no griegos, a sabios y a no sabios, soy deudor. Así
que en cuanto a mí, pronto estoy a anunciaros el Evangelio también
a vosotros que estáis en Roma. Porque no me avergüenzo del Evangelio,
porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree,
al judío primeramente y también al griego. Señor, te pido que
tú bendigas ahora la proclamación de tu verdad. Pido que tú me
empoderes. Pido que tú hagas la obra que
sólo tú puedes hacer. Pido que tú me ayudes a no llevar
al error a nadie, que tú me guardes de errores a mí, que tú hables
a nuestros corazones, incluido al mío propio. Pido, Señor, que
bendigas la predicación de tu palabra, que nos animes y que
nos transformes. En el nombre del Señor Jesús
te lo pido. Amén. Los entendidos no están de acuerdo
sobre el tema de la epístola a los romanos. Algunos sostienen
que la justicia de Dios es el tema del libro. Otros dirían
que es la justificación por fe lo que se enfatiza más que otros
temas. Otros dicen el tema simplemente
es el evangelio. Me enfocaré precisamente en el
evangelio en esta mañana porque nuestro pasaje trata sobre el
Evangelio. En el capítulo en el que nos
ubicamos en esta mañana, Pablo después del saludo y la introducción
da más detalles sobre el pecado y la culpabilidad de la humanidad
ante Dios y continúa desarrollando este tema a lo largo de los capítulos
2 y 3. Primero arremete contra los gentiles
y luego contra los judíos, que saben más que los gentiles, más
que los paganos, pero actúan como paganos. Se esperaba que
los judíos fueran mejores que los gentiles, pero no lo eran,
ya que, conociendo los mandamientos de Dios, no los guardaban. Todos necesitan la salvación.
Los judíos, los gentiles, todos están en el pecado, todos necesitan
la salvación. Y es por eso que estoy predicando
el evangelio, dice el apóstol Pablo, a todos ellos. Además,
no sólo el hecho de que todos necesitan la salvación lo obliga
a Pablo, y a nosotros también con él, a predicar el evangelio,
sino que el evangelio es el único camino y el poder de Dios para
la salvación. Y eso es lo que impulsa a Pablo
a ir a predicar el Evangelio. desarrollaré este pensamiento
en tres pasos, como el propio texto creo que nos lo sugiere.
Primero hablaremos de nuestro deber de la predicación del Evangelio. Este es, era el deber de Pablo
el predicar el Evangelio. Soy deudor, está diciendo Pablo,
y esa es nuestra deuda también como discípulos, como seguidores
de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, hemos recibido el mismo mandamiento
de predicar el Evangelio a toda criatura Eso no es cuestión de
elección, eso es nuestro deber, eso es cuestión de la obediencia. En segundo lugar, veamos lo que
Pablo tiene que decir sobre el alcance de la predicación del
Evangelio. Lo que está tratando de comunicar
en el pasaje es que a todos, sin distinción, debe ser predicado
el Evangelio. a griegos, a bárbaros, a sabios,
no sabios, romanos, judíos, en fin, los españoles, los mexicanos,
los guatemaltecos, los ucranianos, los norteamericanos, gente educada,
gente sin educación, pobres, ricos, hombres, mujeres, niños,
jóvenes, ancianos, el evangelio debe ser predicado a todos. Soy
deudor a todos. Ese es el alcance de la predicación
del evangelio, el mundo entero. Id por todo el mundo y predicad
el evangelio a toda criatura. Y finalmente, también abordaremos
el poder del evangelio para la salvación. La gente escucha el
evangelio. Algunos de ellos creen en él,
creen en Jesucristo predicado a través del evangelio, y son
salvos por el poder de Dios que los libera del poder de las tinieblas
y los traslada al reino de su amado Hijo en quien tenemos redención
por su sangre, el perdón de pecados. Así que la predicación del evangelio
el deber, la extensión y el poder, el poder salvador que trae. Primero,
entonces, el deber de la predicación del Evangelio. El apóstol Pablo
actúa como un deudor, y su deber es múltiple. Primero, Pablo es
deudor porque él mismo es salvo. Él era un pecador, fue un perseguidor
dijo de sí mismo que no era digno de ser llamado apóstol él se
nombró a sí mismo primero de los pecadores por eso Pablo escribe
luego en Efesios capítulo 3 versículo 8 Efesios 3.8 dice, a mí que
soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada
esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de
las inescrutables riquezas de Cristo. Y ahora Pablo no vive
para sí mismo. Él no era digno. Él dice, todo
lo que ha obtenido le fue dado inmerecidamente por gracia. Y
por eso se siente con deuda. Ahora Pablo no vive para sí mismo,
sino para aquel que murió por él, quien perdonó todos sus pecados,
quien le dio la paz, quien le dio vida eterna. Pablo dijo en
otro lugar, en 2 Corintios 5,14,15 Segunda Corintios 5, 14, 15,
Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto, que
si uno murió por todos, luego todos murieron, y por todos murió
para que los que viven ya no viven para sí, sino para aquel
que murió y resucitó por ellos. Ya no viven para sí. Cristo murió
para redimir a los escogidos de Dios, es decir, a los que
en el tiempo llegan a creer en Cristo por la gracia soberana
de Dios, todos ellos y así todos ellos ya no se pertenecen a sí
mismos, sino a Cristo que se entregó a sí mismo por ellos.
Esa también es nuestra condición. Todos somos indignos de la vida
eterna, merecemos cosas contrarias, somos enemigos de Dios, no es
que solo que no merecemos el favor de Dios, sino que merecemos
cosas contrarias, merecemos el infierno. Y si no
es por gracia, si no es por el amor, si no es por la bondad,
si no es por la misericordia de Dios, no podemos existir ni
un instante, ya que nos rebelamos contra el Dios soberano, infinito,
eterno, santo y justo. Pero ahora tenemos el favor de
Dios sobre nosotros. Ahora somos perdonados en Cristo.
En Él somos aceptados, completamente aceptados. Ahora somos hijos
de Dios, donde Cristo es el primogénito entre muchos hermanos. Somos
parte de la familia de Dios. Una vez fuimos pecadores perdidos
pero ahora somos salvos somos santificados somos justificados
en el nombre del señor jesús y por el espíritu de nuestro
dios primera corintios 6 11 no nos motiva esto no nos motiva
esto hermanos a vivir ya no para nosotros mismos sino para cristo
y su reino proclamando su verdad Esa es nuestra deuda de servir
a Cristo, ya que recibimos favores inmerecidos de Dios. Aquellos
a quienes Dios salvó no pueden permanecer callados sobre el
Evangelio. Dicen como los leprosos de Samaria en 2 Reyes 7, 9. Aquellos dijeron, no estamos
haciendo bien. Hoy es día de buena nueva, y nosotros callamos.
Y si esperamos hasta el amanecer, nos alcanzará nuestra maldad.
¡Vamos pues! ¡Vamos pues ahora! Entremos y
demos la nueva. Tenemos la salvación en Cristo
y tenemos que decirle a otras personas que hay salvación en
Cristo del pecado y de la muerte. Nuestro deber consiste en esto,
en responder a la gracia de Dios. Somos salvos por la gracia de
Dios y respondemos a ella predicando el evangelio, hablando de la
gracia a otros. En segundo lugar, la gente va
al infierno y es nuestra deuda de decírselos. Todavía estamos
hablando del deber de Pablo y nuestro deber de predicar el Evangelio?
Eso es nuestro deber, advertir a todos con quienes tratamos.
Muchos de ellos no conocen el Evangelio. En un país como Estados
Unidos, con una enorme herencia evangélica, con gente habiendo
tenido trato con la Biblia en sus hogares, asistido a los cultos
y la escuela dominical, los campamentos, escuchando las canciones Country
Gospel, Southern Gospel, y así sucesivamente, en un país Como
este, la gente a menudo se convierte con solo leer un folleto evangélico
que les recuerda lo que ya habían oído y sabido durante años. Esto
no funciona tan fácilmente en Europa. El profesor Gerard Barthes
de Cameron Theological Seminary observó que en países como Japón
o Francia, el tiempo promedio que toma una conversión desde
el primer contacto con un creyente bíblico hasta la conversión en
sí es de unos 10 años. Vamos, que se valora Se valoran
todos los creyentes, todos los que se han convertido, y pues
se valoró el tiempo promedio de todos, algunos más, otros
menos, se valoró el tiempo que tomó a cada uno de convertirse
al Señor. Pues en Francia y Japón sería 10 años, y para Inglaterra,
él dijo, sería 6 años, en los Estados Unidos 4 años. Pero yo
pregunté a una mujer española creyente si España sería como
Francia en este aspecto, como su vecino geográfico y culturalmente
similar, Y la hermana respondió, no, España es peor. Así que,
si hemos hablado del evangelio con alguna persona, muchas veces
tenemos que volver a repetirlo, tenemos que insistir. Y la predicación
del evangelio no se reduce al simple, Jesús te quiere. Hay
que hablar del pecado, hay que hablar de la ira de Dios, hay
que hablar de la necesidad de la expiación. Que un ser inocente
muere por tus pecados, si no quieres morir tú. En el sacrificio
de Jesucristo no sólo se mostró el amor de Dios al mundo, sino
que la ira de Dios se ha derramado sobre su Hijo por nuestros pecados.
Tenemos que volver a hablar del Evangelio, porque para mucha
gente, mucha gente no tiene aún claro el Evangelio. Recientemente
vi un video en el que el Papa no podía decir por qué murió
Cristo. Más exacto, por qué Dios dejó crucificar a su Hijo. Y
que tampoco hay respuesta a esto. Pues Juan 3.16 claramente nos
dice por qué el padre envió a su hijo. La Biblia lo dice claramente,
pero mucha gente no sabe la respuesta de por qué vino Cristo y por
qué Cristo murió en la cruz. Tenemos que hablarles del evangelio.
Además, se están difundiendo rápidamente muchos evangelios
falsos. Un evangelio falso puede decir, ven a Cristo porque Él
te hará rico. Ven a Cristo porque él te hará
sano y así sucesivamente. El verdadero evangelio enseña
ven a Cristo porque vas a perecer si no vienes a él con fe y arrepentimiento. Ese es el evangelio. Necesitamos
recordarles el mensaje que Cristo vino a salvar a su pueblo de
sus pecados, de sus pecados, no en sus pecados. Si eres salvo,
acabaste con la vida vieja en el pecado. Y que en Cristo hay
perdón de pecados. En Cristo hay paz con Dios. En
Cristo hay vida eterna. Debemos decir esto. Si no se
les dice, no conocerán la verdad Si nadie les dice, si no conocen
la verdad, no pueden creer, y sin fe es imposible agradar a Dios
porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le
hay y que es galardonador de los que le buscan, Hebreos 11.6.
Es nuestro deber decirle a la gente La verdad, porque sin conocerla
van a morir. Romanos capítulo 10, versículo
14, ¿Cómo pues invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y
cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin
haber quien les predica? Predique. Y versículo 15, ¿Cómo
predicarán si no fueron enviados? Este es nuestro deber, llevar
el Evangelio a la gente. En tercer lugar, predicar el
Evangelio es el mandamiento de Cristo, y es por eso que es nuestro
deber. Si no predicamos el Evangelio, es un acto de desobediencia.
Nuestro deber, el mandamiento de Dios como motivación para
predicar el Evangelio, nos libera de la pereza, nos libera del
egoísmo, de la negligencia, de la ociosidad, de la televisión,
de las conversaciones inútiles y vacías, y así sucesivamente.
Tenemos el deber de ir por todo el mundo y predicar el Evangelio
a toda criatura. Se nos manda a predicar el Evangelio.
No todos están llamados a predicar en el sentido del Ministerio
Público de la Palabra, pero todos los cristianos están llamados
a predicarlo en privado, cada uno en su círculo donde Dios
lo colocó y promover el Evangelio universalmente, ya que la Gran
Comisión abarca hacer discípulos a todas las naciones. Predicar
el Evangelio es nuestro deber. Si lo hacemos, habremos hecho
lo que teníamos que hacer. Si no predicamos el Evangelio,
somos desobedientes y eso significa que lamentablemente estamos perdiendo
la pasión por Cristo. En esto consiste nuestro deber
de predicar el Evangelio. Encontramos pan y debemos decirles
a los demás dónde está. Tuvimos gracia, tenemos que compartirla
con otros. También sabemos que si a los
inconversos que nos rodean no se les dice dónde encontrarlo,
morirán. Bueno, morirán incluso si se les dice y no creen. Pero
para creer, primero deben saber. Es nuestro deber predicar el
Evangelio a todos porque Jesús nos lo ordenó. Y nos encanta
hacer esto. Nos encanta obedecer a nuestro
Señor Jesús. Amamos a nuestro Señor Jesucristo.
Él dijo, Si me amáis, guardad mis mandamientos. Juan 14, 15.
Si amamos el Evangelio, obedecemos el llamado a predicarlo. Si amamos
al Señor, le obedecemos. Nuevamente, tenemos el deseo
de predicar el Evangelio, porque amamos a Jesús y porque su Espíritu
habita en nosotros. Una de las funciones del Espíritu
Santo es esta, como dice Jesús en el Evangelio de Juan, Juan
15, 26, Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré
del Padre el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él
dará testimonio de mí. Entonces, cada vez que quieras
compartir el Evangelio con la gente, eso es una señal de que
el Espíritu de Dios está en ti, el Espíritu, porque el Espíritu
testifica acerca de Jesucristo. Ahora ya no vivimos para nosotros
mismos. Vivimos para Cristo y hacemos lo que Cristo nos ha ordenado. partieron de Inglaterra a tierras
salvajes para predicar el evangelio a los paganos. Sus amigos les
dijeron, ¿Cómo ustedes no tienen miedo? Después de todo, estos
salvajes los matarán y ustedes morirán antes de tiempo. Uno
de ellos respondió, ya hemos muerto antes de decidir marchar. Es nuestro deber predicar el
evangelio. Ahora, la extensión de la predicación
del A continuación, Pablo dice en nuestro pasaje, a griegos
y a no griegos, a sabios y a no sabios, soy deudor, así que en
cuanto a mí, pronto estoy a anunciaros el evangelio, y también a los
que están en Roma, a los que estáis en Roma, porque no me
avergüenzo del evangelio. ¿Quiénes son todas estas personas
a las que Pablo debe predicar el evangelio? Estos son todos,
sin distinción, griegos, bárbaros, romanos, judíos, todos los pueblos,
todas las naciones. Los griegos eran más sofisticados,
la sociedad griega estaba más avanzada en muchos aspectos en
comparación con los bárbaros en música, en filosofía, en literatura,
en economía, en política, y así sucesivamente. Los bárbaros vivían
de forma más primitiva y menos organizada. La mera palabra griega,
barbaros, apunta a un idioma desconocido. Su lenguaje, perdón,
le sonaba a los griegos algo así como bar-bar-bar, y de ahí
es donde puede haber venido esta palabra, bárbaro. Ella describe
todas las naciones que no hablaban griego, y Pablo era deudor de
todos, a todos los gentiles, a todas las naciones, a todos
a los que el Señor pusiera en su camino. El apóstol añade que
está dispuesto incluso ir a predicar en Roma, el centro político,
el centro del imperio, que es la mayor potencia política, económica
y militar del mundo en su tiempo. Era una locura atreverse a ir
y desafiar a esta potencia con el Evangelio. no desafiar para deshacer el orden social, ni
mucho menos, sino el orgullo y la potencia que desvanece frente
al Evangelio. Roma era una ciudad de carácter
mundano. Allí se encontraban filósofos y grandes hombres de
su época. Pero Pablo no tuvo miedo en su
corazón de predicar allí. Debo predicar el mismo mensaje
a todos sin distinción y a todos sin excepción. Este mensaje del
evangelio se adapta a todos y debe ser predicado a todos y en todas
las partes. Todos son pecadores. Todos están
muertos en delitos y pecados. Solo hay un camino de salvación.
Es Jesucristo mismo. Solo hay un evangelio verdadero
y se adapta a todos. Pablo no tiene miedo de esta
grandeza mundana de Roma. Pablo llegó una vez a Corinto,
y le preocupaba cómo acercarse a estas personas. Él les escribió
más tarde, en 1 Corintios 2, versículo 3, Él dice, Y estuve
entre vosotros con debilidad, y mucho temor, y templor. ¿Qué
decir a esta gente? dice Pablo. ¿Qué voy a decir
a esta gente? ¿Cómo puedo convencerlos? Y finalmente
decidió no saber nada entre ellos, excepto a Jesucristo y Él crucificado,
2. Pues me propuse no saber entre
vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a este crucificado. Simplemente
predica el Evangelio. Sea quien sea tu auditorio, pero
predícales el Evangelio. Porque el Evangelio mismo es
poder de Dios para la salvación, no lo hábil, no lo maestral que
nosotros lo podemos adaptar a nuestro contexto. Es nuestro deber predicar
el Evangelio y es nuestro deber predicarlo a todas las naciones,
a todos a los que el Señor pone en nuestro camino, como dice
la Gran Comisión, hablando precisamente de la predicación del Evangelio
a todas las naciones, por tanto, y de hacer discípulos a todas
las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo
del Espíritu Santo, Mateo 28, 19. Debemos enseñar a todas las
naciones. Y sabes que la gran comisión
se ha cumplido. ¿Cómo es que se ha cumplido ya?
Pues bien, cuando vamos a Apocalipsis capítulo 5 versículo 9 vemos la siguiente imagen ahí
Apocalipsis 5 9 Nos dice, y cantaban un nuevo
cántico, diciendo, digno eres de tomar el libro y de abrir
sus sellos, porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos
has redimido para Dios de todo linaje y lengua y pueblo y nación. ¡Wow, eso es fuerte! Juan ya
vio a los santos. en el cielo alabando al Señor,
santos de todas las naciones, de todas las etnias, todos los
idiomas. Gente de todas las naciones vendrá
al Cordero que los redimió. Si queremos el cumplimiento de
la gran comisión, nuestros esfuerzos misioneros no serán en vano.
Los misioneros que murieron por el Evangelio no murieron en vano.
Habrá creyentes en todos los lugares. de todos los lugares. El resultado de la predicación
del Evangelio está garantizado por la Palabra de Dios porque
vemos a las personas redimidas de todas las naciones cantando
al Cordero. Tenemos que predicar el evangelio
a todas las naciones. Habrá salvos en todas las naciones. Tenemos que promover el evangelio
en todas las naciones. Nosotros, los portadores del
evangelio, estamos en deuda con el evangelio ante todas las naciones. ¿Saben por qué Pablo quería llegar
a España? No fue por las buenas playas
que hay. Bueno, ahora no son muy buenas.
Nosotros no vamos a la playa. Probablemente él anhelaba el
cumplimiento de las palabras de Jesús de que sus seguidores
serían testigos hasta lo último de la tierra, y España era considerada
la parte más remota del mundo conocida en su tiempo en el continente
europeo. Oswald Smith dijo, Hablamos de
la segunda venida de Cristo. La mitad del mundo nunca ha oído
hablar de la primera. Quizás en la época de Oswald
Smith, la mitad del mundo nunca ha oído hablar de Jesucristo,
y hoy el Evangelio ha avanzado tremendamente, pero todavía hay
una gran cantidad de personas que aún no conocen el Evangelio,
que no pueden definir el Evangelio, que si les preguntas cómo llegar
al cielo, no te sabrán decir. Debemos pensar en todas las naciones
y llevar el Evangelio, incluso en las partes donde creemos que
la gente entiende el Evangelio. Pregunta, ¿cómo es que puedes
tener vida eterna? Habrá muchos que no te darán
respuesta correcta, respuesta bíblica. En uno de los viajes
misioneros a Rusia, en un viaje a Siberia, cerca de la frontera
con China y Mongolia, nos dijo una vez el pastor y misionero
que nos supervisaba. Por cierto, sólo un comentario,
así como he dicho en el testimonio, el porcentaje de creyentes evangélicos
en Ucrania es más alto que en Rusia. En una de las guías misioneras
leí que en el momento del colapso de la Unión Soviética aproximadamente,
o casi la mitad de los creyentes evangélicos de toda la Unión
Soviética permanecían en Ucrania, es decir que las 15 repúblicas
soviéticas, de las 15 repúblicas soviéticas, una se llevó poco
menos que la mitad de todos los creyentes en la Unión Soviética. En nuestro tiempo es posible
que el panorama ya se haya igualado hacia cierto punto y creo que
ahora, si no me equivoco, Moldavia gana a Ucrania en el porcentaje
de los evangélicos. Entonces este pastor nos dijo,
algunas personas se oponen a ir a predicar en Rusia o en cualquier
otro país. mientras que todavía hay muchas
personas que no son salvas en Ucrania. Y yo he oído esto, ¿para
qué vas a ir a otro país si todavía hay mucha gente que no cree en
Jesucristo en tu propio país? Pero les diré, dice este pastor
que fue el líder de nuestro grupo en Siberia, le diré que debemos
mirar la imagen del mundo en su totalidad en comparación con
otros países, con algunos otros países de nuestra región, Ucrania
es un ramo de flores en las manos de Dios. Hay países donde la
situación es mucho peor. Hay que predicar el Evangelio
allí también. El Evangelio tiene que ser predicado
a todas las naciones. El alcance de la predicación
del Evangelio es todas las naciones. Y finalmente, ya hemos hablado
de nuestro deber de predicar el Evangelio. También hemos abordado
el alcance de la predicación del Evangelio, es decir, todas
las naciones en toda la tierra, como el Señor nos ha mandado.
Ahora, por ende, Pablo enfatiza el poder del Evangelio, porque
es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree, el judío
primeramente, y también el griego. Consideremos por un instante
el poder del Evangelio de Jesucristo. Es poderoso porque es efectivo.
El evangelio cambió a Pablo de perseguidor al creyente. El evangelio
nos hace creyentes. El evangelio no hace posible
la salvación, sino nos salva. En efecto, Dios a través del
evangelio nos salva a todos aquellos que ponen su fe en Jesucristo.
Por eso el evangelio es poderoso. En Cristo está la expiación y
la reconciliación con Dios. Todas las bendiciones que el
pueblo de Dios recibe en los lugares celestiales se les dan
en Cristo y por medio de Cristo. Y es por eso, es por eso que
el Evangelio se llama, el Evangelio se llama el Evangelio de Jesucristo
mismamente. Romanos capítulo 1 versículo
9 dice, Porque testigo me es Dios a quien sirvo en mi espíritu
en el Evangelio de su Hijo. Cristo es el contenido del Evangelio.
Él es la verdad. Él es el camino. Él es la vida.
Él es el pan de vida. Él es la luz del mundo. Él es
la resurrección y la vida. En el Evangelio se trata de Cristo. No se trata de banquillos. No
se trata de instalaciones. No se trata del lugar del culto.
No se trata de programas. Se trata de Jesús. El Evangelio
se centra en Cristo. Predicar el Evangelio es predicar
a Cristo. recibir el Evangelio es creer
en Cristo, y ser salvo es estar en unión con Cristo. El problema
de la apostasía se debe mucho al hecho de que muchos asistentes
a la iglesia nunca conocieron a Cristo, o mejor dicho, nunca
fueron conocidos por Él. Me gusta escuchar de vez en cuando
Generations Radio, dirigido por Kevin Swanson, de Parker, Colorado. En uno de sus programas, él habló
del tema de las personas que se apartaron de la fe después
de ser los miembros más activos de la iglesia. Comentó que Jesús
está algo ausente en sus historias. Cuando hablan su testimonio,
cuando cuentan su historia, Sus historias carecen de Jesús.
Esas personas podrían decir que habían memorizado grandes pasajes
de sus Biblias King James, que han sido muy activos en sus congregaciones,
que les gusta estudiar la Biblia, pero por lo general no dicen
ni una palabra de su experiencia personal con Jesús. Ese es el
problema, que sin Jesús no hay salvación. No importa cuál religiosa
sea la gente, Jesucristo mismo es el corazón del Evangelio.
El Evangelio es poderoso porque Cristo es el que salva a su pueblo.
Él realmente lleva a cabo su salvación, y los que son salvos
no carecen de nada en Cristo. Y luego, hablando del poder del
Evangelio, nosotros no creímos por accidente. El Espíritu de
Dios ha tenido poder sobre nosotros. En el texto original, la palabra
griega dynamis o dinamis, dependiendo de la pronunciación que ustedes
cojan, de la cual proviene la palabra española dinamita, se
traduce como poder. Eso es un poder tremendo, como
una dinamita. Nadie puede oponerse a ello.
Dios es el que salva. El poder no está en el predicador.
El poder no está en el que da testimonio. El poder no está
en la retórica. No está en la erudición. El poder de salvar está en Dios
que elige a su pueblo, redime a su pueblo y trae a su pueblo
al conocimiento de él. El Evangelio es divino y es poderoso. Dios mismo obra la salvación
en hombres y mujeres. Así que nosotros no necesitamos
empoderar el Evangelio. Nosotros no podemos empoderarlo
más de lo que el Evangelio ya es poderoso. El Evangelio ya
tiene su poder por Dios que obra a través de él. Y es poderoso. Me gustaría contar algunas historias
de mi experiencia personal de cómo he visto a las personas
ser cambiadas por el poder de Dios. Otro año, Mencioné el viaje
a Siberia, pero otro año durante mis estudios universitarios fui
a una pequeña ciudad en el centro de Rusia, en la parte europea
de Rusia. Yo tenía 20 años. Había una pequeña
iglesia bautista. El pastor local fue de vacaciones
con su familia y yo estaba a cargo de la iglesia en su lugar durante
el periodo de vacaciones. Además de los sermones dominicales,
y dirección de cultos estuve, anduve por las aldeas visitando
a la gente. Por cierto, muchos de los miembros
de las iglesias venían al culto desde las aldeas que rodean la
ciudad. Al visitarlos tuve la oportunidad
de tener contacto con sus familiares y amigos también. Todo este tiempo
caminé, no tenía coche, ni siquiera una bicicleta. y la distancia
entre las aldeas era de aproximadamente 5-10 kilómetros. Caminé grandes
distancias a pie y muchas veces volvía a casa exhausto, sobre
todo en esos días en que además de hablar tenía que ayudar a
la gente en sus labores agrícolas como recogiendo heno y haciendo
otras cosas. Porque la gente, tú le dices,
voy a hablar del evangelio. Ellos están trabajando. Ellos
no te hacen caso porque tienen la idea, claro que nos vas a
hablar del evangelio, no tienes otra cosa que hacer, a diferencia
de nosotros. Entonces tuve que quitar la camisa,
coger la herramienta y ayudarles. Y ahí después en el descanso
ellos se sientan y dices, venga, cuéntanos lo que tienes que decir.
En aquel tiempo, yo alquilaba una habitación en la casa de
una anciana inconversa. Mi cuarto estaba separado del
resto de la casa y tenía una entrada separada, sin conexión
de entrada a la parte principal al resto de la casa. La mujer
tenía 84 años y apenas caminaba con bastón, incluso con dos bastones. No salía de su patio. Y yo todos
los días dedicaba unos minutos a hablar con ella sobre el Evangelio.
Al ver su indiferencia, finalmente le di una serie de folletos.
Al día siguiente, ella me dice, Escuche, Igor, ayer me diste
algunas tonterías para leer. Me he turbado al haber oído aquello.
Tenía ilusión de que esta mujer también conociera a Cristo, y
tristemente todos mis esfuerzos fueron en vano. Pero día tras
día seguí cumpliendo mis deberes pastorales temporales en la ciudad,
y un día al regresar de un viaje agotador de una caminata agotadora,
acostado en mi habitación en la cama, recordé que hoy no había
hablado con la casera sobre el Evangelio como solía hacerlo
antes. Al estar muy cansado, me convencí
de que hoy Hoy yo podría hacer una excepción y descansar un
poquito más, pero entonces un pensamiento me hizo saltar de
la cama. Después de todo, la mujer tiene
más de ochenta años. ¿Qué pasa si no se despierta
mañana y su alma termina en el infierno? Tomé un Nuevo Testamento
de Gedeón y fui una vez más a hablar sobre Jesucristo. Para mi sorpresa,
ella me escuchó con atención. Cité un texto tras otro explicándoles
y al final la mujer creyó en Jesucristo y la diferencia en
ella era obvia. Siempre que citaba otro versículo
uno tras otro, versículos de la Biblia, le preguntaba si realmente
creía en él y ella respondía que sí con seriedad y seguridad,
me quedé impactado. Después de su oración me pidió
que marcara las páginas del del Nuevo Testamento que le iba a
dejar para que ella volviera a encontrar versículos sobre
el perdón de los pecados, sobre la vida eterna, sobre Cristo. Cuando regresé a Ucrania le escribí
una carta a mano rogándole que se mantuviera firme en la fe.
Seis meses después tuve la oportunidad de volver a visitar ese pueblo
y, por supuesto, vi a la anciana. Todavía estaba viva, pero a pesar
de la enfermedad de sus pies, brillaba de gozo. Ella me dijo,
casi termino de leer el Nuevo Testamento hasta el final. Oro
por la salvación de mi nieto. ¡Wow! Nadie le había enseñado
esto. Estaba leyendo la Biblia y el
Señor le daba crecimiento. Yo estaba asombrado del poder
de Dios que obraba en ella. La persona llamó el evangelio
una tontería al inicio, hasta que Dios invadió su corazón.
Otro incidente ocurrió con un borracho a quien yo visitaba
a menudo en un pueblo vecino por allá. Este hombre no dejaba
de beber y finalmente su casa ya estaba deteriorada. Él había
vendido muchas cosas por la bebida. Una vez él estaba tan ebrio que
estuvo a punto de perder la vida al caerse y romperse su cabeza,
que quedó completamente cubierta de sangre. Él siempre me estaba
objetando en respuesta a mi testimonio, pero una vez durante nuestra
conversación el Espíritu Santo obró en él inesperadamente para
mí. Yo esperaba otra charla con objeciones, pero al final él
se arrepintió y creyó en Cristo. Regresé a mi habitación alquilada
sin recordar el cansancio porque volé de alegría como si me hubieran
crecido las alas. El hombre dice yo no puedo leer
el Nuevo Testamento porque cada vez que lo empiezo a leer ahí
va la lista de genealogía. Yo le digo, bueno, tendrías que
tener más paciencia, que luego viene ya, se acaba la genealogía. Pero le enseñé el evangelio de
Marcos donde Salta la genealogía y va directamente al ministerio
de Jesucristo. Y él dice, oh, mira, qué bien.
Y cuando hablábamos con él, él dice, yo quiero orar al Señor,
que Él me salve y tal. Pero ¿puedo hacerlo? Y estábamos
hablando en su patio, en la mesita y en el jardín. ¿Puedo ir a casa
solo ahora para que tú no me oigas? Sí, por supuesto, ve.
Y luego regresó. Dice, ya oré. El domingo, este
hombre vino al culto con una apariencia completamente nueva.
El hombre era limpio, bien vestido, de clásico. Cambió su rostro,
me preguntaba si esto realmente estaba sucediendo. No podía creerlo. Antes yo con mis argumentos no
lo podía convencer. Él siempre tenía objeciones.
No podía convencer a nadie. Pero en algún momento algo sobrenatural
comenzó a ocurrir en los corazones de estas personas, algo que desafía
la razón. De repente la indiferencia y
la objeción al Evangelio han sido reemplazadas por un amor
inexplicable a Jesucristo. Sobre esto Pablo escribió, a
quien amáis, sin haberle visto, ¿en quién creyendo, aunque ahora
no lo veáis, vos alegráis de gozo inefable y glorioso? Este
es el poder de Dios para salvación. Y este también fue mi caso. A
la edad de 17 años, aunque había oído el evangelio de la iglesia
evangélica y de su escuela dominical en mi niñez, yo no tenía ningún
deseo de abandonar mi vida de pecado y vicios en mi adolescencia
hasta que el Señor me abrumó poderosamente con su gracia irresistible. En tan sólo un mes, los vicios
han sido reemplazados por la lectura constante de la palabra
de Dios, porque quería conocer a Jesús con muchas ganas. Y eso
es inexplicable. El aburrimiento en el culto ha
sido reemplazado por el deseo de asistir a los cultos, de estar
con el pueblo de Dios, con el pueblo que ama a Jesucristo,
a quien yo amo también. Deseaba alabar a Dios en la congregación
de aquellos que aman a Jesús también, que lo predican, que
le cantan a Él, que viven para Él. No busqué una iglesia porque
necesitase familia, porque me sintiera inseguro o quisiera
que me rodeasen amigos. Fue porque conocí el amor de
Cristo, lo amé, porque Él me ha amado, y quiero estar con
Su pueblo, quiero estar en Su iglesia. Este es el poder de
Dios. Estamos asombrados por el poder
del Evangelio. Este es el poder de Dios para
salvación. Amén.
La predicación del evangelio
Iglesia Bautista Todo Por Gracia
1139 SW 48th St
Oklahoma City, Oklahoma 73109
Nos reunimos en un salón prestado de la Sunnyside Baptist Church.
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| Sermon ID | 11723255452091 |
| Duration | 38:19 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Romans 1:14-16 |
| Language | Spanish |
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