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Libro de Génesis, el capítulo
18, vamos a leer los versículos 1 a 15. Génesis 18, 1 a 15. Después le apareció Jehová en
el encinar de Mamre, estando él sentado a la puerta de su
tienda en el calor del día, y alzó sus ojos y miró... Está hablando
de Abraham, el contexto. Y alzó sus ojos, y miró. Y aquí
tres varones que estaban junto a él. Y cuando los vio, salió
corriendo de la puerta de su tienda a recibirlos. Y se postró
en tierra, y dijo, Señor, si ahora he hallado gracia en tus
ojos, te reo que no pases de tu siervo. que si traiga ahora
un poco de agua, y lavar vuestros pies, y recostaros debajo de
un árbol, y traeré un bocado de pan, y sustentar vuestro corazón,
y después pasaréis. Pues por eso habéis pasado cerca
de vuestro siervo. Y ellos dijeron, haz así como
has dicho. Entonces Abraham fue de prisa
a la tienda asada, y le dijo, toma pronto tres medidas de flor
de harina, y amasa y haz panes cocidos debajo del rescolo. Y
corrió Abraham las vacas, y tomó un becero tierno y bueno, y lo
dio al criado, y éste se dio prisa a prepararlo. Tomó también
mantequilla y leche, el becero que había preparado, y lo puso
delante de ellos. Y él se estuvo con ellos debajo
del árbol, y comieron. Y le dijeron, ¿dónde está Sara,
tu mujer? Y él respondió, aquí en la tienda.
Entonces dijo, de cierto, volveré a ti. Y según el tiempo en la
vida, y aquí que Isara tu mujer tendrá un hijo. Y Isara escuchaba
la puerta de la tienda que estaba detrás de él. Y Abraham y Isara
eran viejos de edad avanzada. Y a Isara le había cesado ya
la costumbre de las mujeres. Se rió, pues, Isara entre sí,
diciendo, después que envejecido tendré delete, siendo también
mi señor ya viejo, Entonces Jehová dijo a Abraham, ¿por qué se ha
reído Sara? Diciendo, ¿será cierto que debe
dar a luz siendo ya vieja? ¿Hay para Dios alguna cosa difícil? Al tiempo señalado, volveré a
ti. Y según el tiempo de la vida, Sara tendrá un hijo. Entonces
Sara negó, diciendo, no me reí, porque tuvo miedo. Y dijo, no
es así, sino que te has reído. Vamos a orar para preparar nuestros
corazones para este mensaje. Nuestro Padre, necesitamos la
obra del Espíritu Santo para tomar Tu Palabra e iluminar nuestros
ojos y aplicarla a nuestros corazones. El mero ser humano no puede,
solamente Tú puedes aplicar Tu Palabra y enseñarnos lo que necesitamos.
¡Hazlo! Te pedimos en nombre de Cristo.
Amén. En Mateo 19, 26, Cristo dijo
algo a sus discípulos, que todo cristiano dice que cree. Para
los hombres, esto es imposible. Mas para Dios, todo es posible. Para Dios, todo es posible. ¿Tú crees esto? Primero ponga
atención. Segundo, escucha. ¿Tú crees esto? ¿Cuántas personas aquí creen
que para Dios todo es posible? Levan las manos. Bien. Pero ¿sabes qué? Esta respuesta
es fácil. Muy fácil. Por supuesto vas a
decir que crees que todo es posible para Dios. Por supuesto vas a
decir que no hay nada que no puede hacer. Todos nosotros,
por lo menos todos los creentes aquí el día de hoy, creen en
la verdad general que nada es imposible para Dios. El problema
es cuando pensamos más específicamente en cuanto a nuestras vidas y
nuestros problemas. ¿Tú crees que para Dios todo
es posible? Sí. ¿Tú crees que es posible sanar
tu matrimonio? Uh, más difícil. ¿Tú crees que, tú dices que para
Dios todo es posible, pero crees que es posible bendecirte aún
con todos tus pecados del pasado? Más difícil. ¿Tú dices que para
Dios todo es posible, pero crees que Él puede salvar a tus hijos
y rescatarles de ellos de sus decepciones pecaminosas? Más difícil. O tú puedes poner
cualquier situación personal y específica. Es fácil decir
con la boca que creemos en esta verdad, pero mucho más difícil
creerla en verdad cuando tiene que ver con algo en nuestras
vidas que parece imposible arreglar. Yo empiezo citando ese versículo
en Mateo 19, porque en nuestro pasaje de hoy encontramos la
misma verdad. En el versículo 14 del capítulo
18 de Génesis, tenemos las palabras de Dios mismo. Una pregunta a
Abraham, debido a la incredulidad de su esposa, ¿hay para Dios
alguna cosa difícil? Y aquí, eso es tal vez aún más
fuerte de lo que Cristo dijo en Mateo. Porque eso no es una
pregunta de si Dios puede hacer cualquier cosa o no. Es una pregunta
diseñada para que entendamos que no hay nada ni difícil para
Dios. No hay nada imposible para Dios.
De hecho, no hay nada difícil para Él. Y otra vez, antes de que tú inclines
tu cabeza y digas, por supuesto, Dios es omnipotente. Dios es
Dios. Dios puede hacer lo que quiere
hacer. Yo entiendo eso. Ok, pero quiero que tú dejas
de pensar de manera general y empiezas a pensar de manera específica,
personal, en cuanto a tus problemas que parecen imposibles de arreglar. Piensa en tus problemas personales,
emocionales, familiares, laborales. ¿En verdad crees que no hay nada
difícil para Dios incluyendo los problemas fuertes en tu propia
vida? Es lo que este reciclo quiere
expresar. Aquí en otro pasaje, esta verdad
se expresa en forma de una pregunta. Es una pregunta retórica, que
significa que la respuesta es obvia. ¿Hay alguna cosa difícil
para Dios? ¡Claro que no! La frase aquí,
cosa difícil, es algo que puede ser traducido como algo extraordinario,
como algo maravilloso. La pregunta realmente es, ¿existe
una cosa tan extraordinario, existe una cosa tan maravillosa
que Dios no puede hacerlo? ¡Claro que no! Porque nuestro
Dios ES extraordinario, nuestro Dios ES maravilloso. Y eso es
fácil para creer en tiempos normales. Pero cuando venga la prueba,
aunque con la boca seguimos diciendo que creemos que Dios puede hacer
todo, nos desanimamos tanto o nos preocupamos de manera pecaminosa
tanto que demostramos que en verdad no creemos completamente
que nada es imposible ni difícil para Dios. Con la boca sí, con
las acciones negamos, Es fácil cuando la situación
y el problema es de otra persona. Es fácil para ti acercarte a
tu hermano y decir, está bien, no hay nada difícil para Dios.
Sí, porque no es tu vida. Cuando venga la prueba en tu
vida, ¿crees lo mismo? ¿En verdad crees lo mismo? ¿Demuestras
por tu vida que crees lo mismo? Lo dudo mucho. Cuando es tu vida, cuando es
tu familia, cuando es tu hijo, cuando es tu trabajo, de repente
ya no tienes tanta fe que dices que tienes, de repente no confías
en Dios, de repente buscas frenéticamente alguna solución humana, o eches
la culpa a otra persona, o haces excusas, o lo que sea. Por eso,
cada cristiano aquí, el día de hoy, necesita aprender algo de
esta historia en las vidas de Abraham y Sara. Porque aquí en
este capítulo, vemos que Dios les prueba otra vez. Vemos que
Dios viene a Abraham y Sara para enseñarles otra vez la necesidad
de confiar en Él y en sus promesas, aun cuando parece imposible.
Y sí, yo sé que hay personas que están aquí y dicen, no, eso
estudiamos cada semana. ¿Ya lo entiendes? ¿Ya lo aplicas a tu
vida? No, entonces vamos a seguir estudiando
lo mismo hasta que entendamos en verdad y cambiemos la manera
en la cual vivimos. Aun cuando no parece posible, no
hay nada difícil para Dios. Para ver mi sala, aunque no parecía
posible para ellos, podían disfrutar la comunión con Dios podían creer
que sus promesas iban a ser cumplidas. Y nosotros también, aunque no
parece posible a veces, el Hijo de Dios sí puede disfrutar una
comunión íntima con Dios. Y sí, todas sus promesas van
a ser cumplidas. Tenemos que dejar de ser tan
incrédulos en la vida diaria. Decimos tantas lindas palabras
los domingos, es increíble. Pero al momento, entre semana,
con la prueba venga, todo cambia. Y ya no creen. Vamos a estudiar
este pasaje y a entender, a aprender que para Dios no hay nada imposible,
no hay nada difícil. Y específicamente vamos a aprender
que la plena comunión con Dios sí es posible. y que el cumplimiento
de sus promesas también es posible, aun cuando parece imposible. Primero, entonces, vamos a ver
la intimidad y la comunión plena con Dios es posible. En los primeros ocho versículos
de este capítulo leemos de una comida, ¿verdad? Leemos en mucho
detalle cómo Abraham proveyó la comida para sus tres varones.
Leemos en mucho detalle la manera en la cual demostró su hospitalidad
para quienes son desconocidos. Abraham estaba en su tienda,
dice, vio a tres vadones, les recibió, les pidió que se quedaran
para refrescarse, para tomar agua, tener sus pies lavados,
recostarse debajo del árbol y comer con él. Abraham y Sarah juntos
hicieron mucha buena comida para esas visitas. Dice, panes, un
becero, mantequilla, leche. Y ellos, Abraham y los tres varones,
comieron juntos. ¿Sí? Es lo que leemos, ¿verdad?
¿Cuál es el punto de estos reciclos? Deberíamos aprender este pasaje
que es importante demostrar la hospitalidad. Deberíamos dar
lo mejor lo que tenemos para visitas. ¿Esa es la aplicación? No. Ok. En otras partes de la
Biblia, obviamente la Biblia enseña que tenemos que demostrar
hospitalidad. En otras partes de la Biblia,
si nos enseña, debemos dar lo mejor a otros. El no es el punto
aquí, que no es la aplicación de esos recícolos. Quiero demostrar
que este visita y la comida cual hemos aquí. Tiene un verdad espiritual
que se puede aplicar a nosotros el día de hoy. En primer lugar,
debe de ser obvio, cuando leemos, empezando en el versículo 9,
que esos hombres no fueron cualquier visita. ¿Verdad? En el versículo
9 preguntaron a Abraham, ¿dónde está Sara, tu mujer? Una pregunta
muy rara, la verdad. Vamos a pensar. Si esos varones
realmente fueron desconocidos, visitas a la tienda de Abraham,
¿cómo sabían de Sara? En el versículo 6 dice que ella
estaba en la tienda. Pero aún si la habían visto,
¿cómo sabían su nombre? Y el nombre nuevo que apenas
había recibido. Porque la semana pasada cambió
su nombre de Sarai a Sara. ¿Cómo sabían que era Sara? O
vamos a pensar, o tal vez Abraham introdució a su esposa a ellos.
De todos modos, en el versículo 10, Uno de esos varones dijo,
de cierto volveré a ti. Y según el tiempo de la vida,
aquí quizá tu mujer tendrá un hijo. Entonces no es cualquier
hombre. Cierto que este momento prendo
la luz para Abraham. Este hombre que me está hablando
es Dios. Estoy en la presencia de Dios. Como dijo volveré a
ti, yo volveré a ti para darte un hijo. Solamente Dios puede
hacer eso. Esa es la promesa exacta que Dios había dado a
ellos en el capítulo anterior, la promesa de un hijo a través
de Sara. Y para estar completamente seguro,
en versículo 13, este hombre se llama Jehová, ¿viste? Entonces Jehová dijo a Abraham,
entonces llama al nombre de este hombre, ese es Jehová, ese es
Dios mismo. Entonces, obviamente, esas tres personas no fueron
cualquier ser humano, sino Dios y dos ángeles. Como dos ángeles,
vamos a ver eso en ocho días. Eso tiene que ver con la siguiente
parte del Capítulo. Entonces, vamos a pensar aquí. Abraham fue muy bendecido. Porque
Dios mismo vino y se sentó y comió con él. Abraham no se dio cuenta de esto
inmediatamente. Cuando vinieron los hombres y
cuando comió con ellos, no sabía, pero estaba experimentando un
gran privilegio de compartir la comida con Dios mismo. el
privilegio de literalmente sentarse con Dios y comer con Él. Imagínense. Digo que era un gran
privilegio porque esta es la única vez que eso sucedió antes
de que Cristo vino con bebé en Belén. En el Antiguo Testamento,
sí vemos varias veces cuando Dios aparece en forma de ser
humano, cuando Cristo viene antes de su encarnación, pero nunca,
a excepción de este pasaje, se sentó para comer. A veces los
seres humanos dieron comida y fueron ofrecidos un sacrificio, como
fuego. Pero es la única vez, antes de que Cristo viniera,
que una criatura, un Hijo de Dios, tiene el privilegio de
sentarse y comer con su Creador. Qué gran privilegio, qué gran
bendición recibió Abraham en esta historia. Esa es la única
ocasión cuando Dios se dignó a sentarse con un ser humano,
comer con él. El hecho de que Dios se sentó
para comer con una de sus criaturas, con Abraham, un hombre de fe,
pero no un hombre perfecto. Eso nos habla de la intimidad
y la plena comunión que un hijo de Dios puede tener con su padre. En el mundo antiguo, el sentarse
a comer con alguien demostró algo de cercanía e intimidad. En Levítico hablamos de un sacrificio
que fue nada más una comida de acción de gracias cuando todo
el pueblo se sentó juntos para comer juntos en paz y en comunión
con Dios. Entonces aquí es obvio que fue
un gran privilegio para Ram el poder comer con su Dios. Demostró,
por medio de esta ilustración, la intimidad y la plena comunión
que el Hijo de Dios puede tener con su Padre. El propósito de
este honor, el propósito de esta comida, fue para que Dios otra
vez pudiera hablar de la promesa que había hecho Abraham y Sada.
Otra vez, a veces personas se quejan de que, no, tú pastor,
tú repites mucho. Sí, claro, pero Dios también.
Porque necesitamos la repetición. Abraham y Sada, ¿cuántas veces
ya Abraham había recibido esta promesa? Varias veces. Otra vez
Dios viene. Dios vino porque sabía que Abraham
y Sara los dos necesitaban otra vez, otra vez la misma promesa
para confiar más en él. Pero antes de pensar en la reacción
de Sara, que es la otra parte del capítulo, creo que nos enfoquemos
ahora un poquito en la aplicación para nosotros, pensando en cómo
esta comida nos habla de Cristo y su obra por nosotros. Esta
idea de una comida, esa idea de sentarnos juntos con Dios
en este tipo de comunión íntima, es algo que vemos también en
el Nuevo Testamento. Si están pensando cuando la Sena
del Señor. Recuerden, Cristo estaba antes
de su muerte, se sentó con sus discípulos, lavó sus pies, comió
con ellos, estableció la Sena del Señor que todavía celebramos
hoy en día. Es una gran ilustración de la
comunión que tenemos con Cristo. Cristo mismo en Juan 6 nos enseña
de la necesidad, escuchen, de comer su carne y beber su sangre. que estudiamos aquí el año pasado
o algo, que parece muy raro. No está hablando de canibalismo,
por supuesto. No está hablando de comer su
cuerpo físico o beber su sangre física. Está hablando de la necesidad
de una relación tan íntima, tan cercana con Él, que participamos
en quién es y en lo que hizo por nosotros. Hay una unión con
Cristo que cada persona necesita, que es parte de la salvación,
que es parte de ser adoptado en la familia de Dios y hecho
parte del cuerpo espiritual de Cristo. Si tú no comes la carne
de Cristo y no bebes su sangre, no tienes parte en él, que significa
si no tienes comunión con Cristo, si no tienes esta plena comunión
por la salvación en él, tú no eres salvo. recibimos una intimidad
y plena comunión en la salvación por la sangre de Cristo que sobrepaso
cualquier comunión e intimidad en ese mundo temporal. Y como iglesia, cuando sentamos
juntos a tomar la cena del Señor una vez al mes, estamos demostrando
la comunión que tenemos unos con otros y la unión que tenemos
con Dios. Leemos en Apocalipsis 3, 20.
Dios dice a la iglesia tibia de Laodicea. Y aquí yo estoy
a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la
puerta, entraré a él y cenaré con él y él conmigo. Este versículo
ha sido mal interpretado por muchas iglesias. Esto no es una
imitación para creerlo. Eso no tiene que ver con la salvación. Es una demostración de la plena
comunión e intimidad que un hijo de Dios tiene con su padre y
privilegio de tener tanto comunión con él que puede sentarse y cenar
con él. Más adelante en Apocalipsis leemos
de las bodas del cordero con el futuro. Vamos a sentarnos
todos juntos, todos cristianos con Dios. Este banquete eterno,
¿De qué hablo? ¿Vamos a comer para siempre?
No. Habla de la comunión e intimidad que vamos a tener con Dios en
el cielo para siempre. Esa ilustración de comida, de
comer juntos, es una buena ilustración en toda la Biblia de la comunión
e intimidad que podemos tener con Dios como sus hijos. Lo que
quiero decir es esto. Nosotros, aún siendo meros seres
humanos, podemos disfrutar la intimidad con el Dios Todopoderoso
y vivir en plena comunión con Él para siempre. Si seamos honestos, eso no parece
posible. Dicen, eso no es posible. ¿Cómo?
¿Cómo es posible que una criatura puede no solamente conocer, sino
disfrutar la intimidad con su Creador? Que una persona rebelde
y pecador no puede ser solamente salvo, si también puede vivir
en plena comunión con su Salvador. Que una persona todavía no perfecta
puede participar en la bendición de una relación personal e íntima
con el perfecto y eterno Dios, no parece posible humanamente
hablando. ¿Pero hay para Dios alguna cosa
difícil? No. Todo es posible para Dios,
incluyendo el regalo de la comunión con Él para siempre. Yo sé lo que están pensando.
Yo no puedo ver sus mentes, pero yo sé lo que están pensando.
No, pastor, no es posible. He hecho cosas tan malas. He
vivido en tanta desobediencia a Dios por toda mi vida que no
creo que sea posible que yo pueda tener comunión con Dios. Yo no
creo que él se sentara conmigo para que pueda disfrutar la intimidad
de una relación cercana con el Dios que hizo todo. No es posible. Bueno, tú no mereces tan grande
bendición. En esto estás correcto. Así es
posible. No hay nada, no hay nadie demasiado
malo. No hay un pasado demasiado oscuro. Dios ha salvado a homicidios,
a adulteros, a borrachos, a homosexuales, a violadores, cualquier tipo
de pecador. Cristo en su ministerio terrenal
se sentó para comer con publicanos y pecadores. Tú no eres la excepción
a la regla. Por medio de la salvación de
Jesucristo, tú puedes ser un hijo de Dios y tú puedes disfrutar
la plena comunión con Él. Oh, tal vez dices, Ah, por supuesto
tengo comunión con Dios. Por supuesto, él se ha sentado
conmigo para que podamos disfrutar la eternidad juntos. Yo no soy
muy malo. Yo amo a Dios. Yo voy a los pobres. Yo amo a mi familia. Yo voy a
la iglesia. Tal vez los malos no merecen
la comunión con Dios, pero yo sí. El estado de mi alma no me
preocupa porque estoy seguro que Dios me ama y va a aceptarme
en el cielo. Bueno, tú tienes el problema
opuesto. El primer paso a la salvación es entender que no
eres bueno, que necesitas un Salvador, que en cuanto depende
de ti, vas al infierno, porque es lo que mereces. La comunión
con Dios sí es posible, pero solamente para la persona que
ve su necesidad y se postra a los pies de Dios, rogando su misticordia
y gracia en la salvación. Yo me imagino que hay personas
aquí de los dos lados. Personas que piensan que son
demasiado malos para ser salvos, personas que piensan que no necesitan
nada. Soy bueno. O si eres un cristiano, si Dios
sí te ha revelado tu pecado y cuán malo eres sin él, si tus pecados
han sido lavados por la sangre de Cristo, tienes la confianza
de vida eterna. La confianza de esta historia
de Abraham para ti es que este tipo de intimidad y comunión
plena es tuyo en Cristo. No tienes que buscarlo tanto,
ya es tuyo, ya la tienes. No la mereces, claro, en ti mismo
no eres bueno, sigues cayendo, pero tienes que entender que
tu vida cristiana es un banquete perpetuo con Dios, o debe de
ser, por lo menos, porque la mayoría de los cristianos no
viven así. Tu vida cristiana debe ser un banquete perpetuo
con tu Dios. No, pero no lo merezco. Por supuesto. Ok. Olvídate de eso. No lo mereces.
Puedes haber estado por gracia, no por obras, pero ya quieres
algo. Y ahí que estás en Cristo, ya
tienes, ya tienes la comunión plena con Dios y la intimidad
con él. Ya formas parte del cuerpo de
Cristo. No hay nada ni nadie que puede quitarte. Y otra vez,
yo entiendo muy bien, a veces esto te parece imposible. ¿Verdad? A veces esto te parece
imposible. A veces caes tanto, o a veces
te caes tan profundamente que dices, yo no puedo disfrutar
la plena comunión con Dios. Es imposible que hay intimidad
entre Dios y yo por tan malo que soy, por mis tantos pecados
cada día. Pero si eres un hijo de Dios,
Parte de la salvación es tu posición en Cristo. Parte de la promesa
de la salvación no es solamente la vida eterna y la comunión
con Dios para la eternidad y el futuro, sino es el privilegio
de una relación íntima con Dios en cada segundo de cada día de
tu vida aquí. Otra vez, no porque lo mereces,
no porque es perfecto, sino porque estás en Cristo. Pero muchos
cristianos no entienden esto. piensen si yo voy a tener comunión
con Dios perfecta para siempre, yo voy a disfrutar intimidad
con Dios cuando yo esté en el cielo. Tú estás perdiendo parte de la
bendición de la vida cristiana. Claro, esperamos algo mucho mejor
en el futuro, pero tú puedes tener la comunión plena con Dios
y la intimidad con él ahora. Ahora. Así como Abraham y Sara, como
hemos visto, cayeron muchas veces en pecado, falta de fe, falta
de confianza, las promesas de Dios. De todos modos, ellos fueron
bendecidos en este pasaje con esta bendición de la comunión
e intimidad con Dios. Y así tú puedes disfrutar tu
relación actual con Dios y no solamente esperar hasta que estés
en el cielo sin pecado. Ahora, hoy, a partir de este
día en adelante, como un hijo de Dios, tú puedes disfrutar
la intimidad y la plena comunión con Dios, porque no hay nada
difícil para Él. Difícil para ti, no es difícil
para Él. Si no lo crees, si no puedes
aceptar que esto puede ser posible, es porque o no eres cristiano,
o porque tú todavía tienes muchísimo orgullo y piensas que tienes
que arreglar algo en tu vida antes de que Dios pueda amarte
de esta manera. Ese es orgullo. Y personas me
dicen, no, yo pienso que soy malo. No, ese es orgullo. Es
orgullo, no es humedad. A rechazar la promesa de Dios
porque tú piensas que tienes que cambiar algo. Dios te acepta
como eres en Cristo. Te amo en Cristo. Dios no te
ama porque eres bueno. Dios no te ama porque eres bueno. Dios no te ama porque eres perfecto.
Dios te ama porque estás en Cristo. Y ama a su Hijo tanto que nos
ama a nosotros también. La promesa de Dios de la intimidad
y la plena comunión con Él depende de Dios, no depende de nosotros. Pero tenemos que regresar a la
historia para ver lo que pasó con Sara en la otra parte que
Dios quiere enseñarnos. No hay nada difícil para Dios.
La comunión, la intimidad es posible con Él. En segundo lugar,
vemos que el cumplimiento de las promesas de Dios también
es posible, aun cuando parece imposible a los ojos humanos.
Cuando Dios, en el versículo 10, repitió su promesa de un
hijo para Brahma y Sara, nos dice que Sara escuchaba la puerta
de la tienda, que estaba detrás de él. Y Abraham y Sara eran
viejos de edad avanzada. Y a Sara le había cesado ya la
costumbre de las mujeres. Se rió, pues, Sara entre sí,
diciendo, después que envejecido tendré deleite, sino también
mi señor ya viejo. Parece que Sara no confió en
la promesa de Dios. Sara no confió en el cumplimiento
del pacto. Ella se rió. Ella pensaba en
las razones físicas por las cuales simplemente no era posible para
ella tener un hijo. Y si dices, ah, pero en el capítulo
pasado vimos que Abraham se reió también. Sí, la diferencia es
que esto para Abraham fue la primera vez que se había enterado
la promesa que se cumpliría por medio de Sara. En este caso,
en este capítulo, no hay duda de que Abraham ya había dicho
a Sara que Dios prometió un hijo a través de ella, cuando cambió
su nombre. ¿Tú piensas que Sara tenía su
nombre cambiado y Abraham nunca la dijo por qué? Qué ridículo. Por supuesto, Sara sabía de la
promesa de Dios que iba a tener un hijo que se llamaría Isaac. Entonces, cuando Sara se rió,
podemos ver más incredulidad. Podemos ver un poquito más de
resistencia a la posibilidad del cumplimiento de la promesa
de Dios. Humanamente hablando, tiene sentido,
¿verdad? Como mujer, dice, ya no era posible
para ella tener hijos. Físicamente, desde su edad avanzada,
era imposible. Pero no hay nada imposible, ni
difícil para Dios. Debido a la respuesta increíble
de Sara, dice que Dios le reprendió, en los versículos 13 y 14. Entonces
Jehová dijo a Abraham, ¿Por qué se ha reído Sara, diciendo, ¿Será
cierto que he de dar luz siendo ya vieja? ¿Hay para Dios alguna
cosa difícil? Al tiempo señalado, volveré a
ti. Y según el tiempo de la vida,
Sara tendrá un hijo. Y al escuchar esto, dice que
Sara tuvo miedo, porque antes no sabía que era Dios, que lo
había dicho. Ahí estaba en la tienda, recuerden.
No sabía que era Dios. Pero cuando este hombre, supuestamente
este hombre, dijo lo que ella había nada más pensado, entonces
Dios, dice que tuvo miedo y negó, diciendo, no me reí. Pero no
podía, porque la verdad es que Dios sabía lo que pasó, y Dios
le reprendió. La reprensión de Dios a Sara
demuestra que ella estaba actuando en incredulidad continua. No era la primera vez que se
había enterado de este anuncio. No era una reacción de asombro
como la de Abraham. Una falta de confianza, una falta
de fe en el cumplimiento de la promesa de Dios. Pero antes de
que pienses mal de Sara, piensa en ti mismo. ¿No haces lo mismo? A veces, cuando estás leyendo
tu Biblia, o cuando estás aquí en la iglesia, escuchando una
prédica, ¿no te ríes a veces? Sean honestos. Yo digo algo que
es promesa de Dios escrita, o tú lees algo directamente de la
Biblia, que es promesa de Dios mismo, e internamente, en tu
corazón, ¿te ríes? Porque no puedes creer lo que
lees, no puedes creer lo que oyes. No es que estás asombrado
por la grandeza y la promesa de Dios. Es una risa cínica. Tal vez pienses, oh, tal vez
es así para otros, pero no funciona en mi vida. Tal vez una risa
tan cínica como, oh, sí, pastor, para ti, tal vez, tú que eres
estadounidense, obviamente amado por Dios, para ti, sí, pero Dios
no me ama tanto a mí. Mi vida es mucho más difícil
de lo que tú sabes. Y te ríes en tu corazón. Tal vez tu reacción no es tan
cínica, pero de todos modos, es una reacción increíble. Porque
aunque no quieres pensar mal de Dios, aunque tú sabes muy
bien que su palabra sí se cumple, la realidad de tu vida parece
negar las promesas que estás leyendo oyendo. Pero no hay nada
difícil para Dios. Sus promesas son completamente,
sus promesas son ciertas, aun cuando parecen imposibles a cumplir. Tú necesitas creer. y no solamente
decir que crees. Necesitas creer y no solamente
decir que crees. Necesitas tener la fe que obedece. Y Adam, tú puedes esconder tu
actitud incrédula de mí o de tu familia o de tu iglesia. No puedes esconder la de Dios. Con David y con el Salmo 139.
Oh Jehová, Tú me has examinado y conocido. Tú has conocido mi
sentarme y mi levantarme. Has entendido desde lejos mis
pensamientos. Has escruñado mi andar y mi reposo. Y todos mis caminos te son conocidos. Aún no está la palabra mi lengua. Y aquí, oh Jehová, Tú la sabes
toda. Tú puedes venir a la iglesia
y poner tu máscara y todos piensan que tu vida está bien, tu familia
está bien, todo bien. ¿Para qué? ¿Qué estás intentando esconder?
De Dios no puedes nada, de tu iglesia estamos aquí para ayudarte.
Como dije al principio, a veces olvidamos o rechazamos este medio
de gracia que tenemos. Si leemos la palabra, si oramos
y no participamos en la iglesia. Y no nos abrimos a los hermanos
y por eso no recibimos ayuda. ¿Por qué te ciegas tanto? ¿Qué
es el miedo que tienes? La iglesia está para ti. La iglesia
está aquí, para ti, para ayudarte. Es el medio que Dios usa. Entonces
tal vez ahora Dios te está confrontando con tu incredulidad. Eso no es
para decir que no eres salvo, sino como Sara en este pasaje,
no crees completamente en lo que Dios dice. Tú tienes la tendencia de pensar
que tu vida es diferente, que tú eres único, que tú eres diferente,
que no es posible que las promesas de Dios sean cumplidas en tu
vida. Pero hermano, hermana, no importa tan desanimado o tan
desanimada eres, no hay nada imposible, no hay nada difícil
para tu Dios. Vive a la luz de esta verdad.
Podemos pensar en una historia paralela en Nuevo Testamento.
Cuando el ángel Gabriel fue mandado por Dios a María, esta jovencita,
para decirle que iba a tener un bebé sin relación con un hombre,
este bebé iba a ser Dios mismo. Imagínense. Esta promesa parecía
imposible. Físicamente, no es posible tener
un hijo sin tener relaciones entre hombre y mujer. No es posible. pero Dios lo hizo, Dios lo hizo,
y ni fue difícil para Él. Exactamente es lo mismo. La diferencia es que María respondió
correctamente, en fe, en confianza, en obediencia, y Sara no. Entonces
tenemos dos historias con diferentes respuestas, que nos ayudan mucho.
A veces respondemos con María, en fe, a veces sí, a veces sí. Y muchas veces respondemos como
Sara, y nos reímos porque no parece posible. Pues si Dios
puede mandar a su hijo al mundo por medio de una virgen, pues ¿qué hay que no puede hacer? Nada es imposible para Dios,
nada es difícil para Dios. Un comentarista escribió una
vez, si el pueblo de Dios confiara plenamente en Dios y en sus promesas,
sus vidas estarían completamente diferentes. Eso parece muy obvio,
¿no? Pero sí. ¿Por qué vivimos en
tanto desánimo? ¿Por qué no crecemos tanto? Porque
en verdad no creemos. En verdad no tenemos la fe. Decimos
que tenemos la fe, y cuando Dios nos manda prueba para ver si
tenemos la fe, no. Entonces, hay dos respuestas.
Tú puedes pedir a Dios que deje de mandar las pruebas, O puedes
aprender cómo soportar las pruebas, aprender a través de ellas. Nada
es imposible para Dios. Como dije al principio, claro
que tú crees que Dios puede hacer todo. Claro que crees, en términos
generales, que no hay nada imposible para Dios. Claro que crees que
no hay nada difícil para Dios para el bien de tu hermano. Pero
esta vez para nosotros y para nuestras vidas. Para ti, cristiano,
no hay nada difícil para Dios en cuanto a tu familia, en cuanto
a tu trabajo. No hay nada difícil para Dios. La verdad, hermanos, no necesitamos
más promesas de Dios. No necesitamos nuevas promesas
de Dios. Necesitamos creer en las promesas
que tenemos. El problema con los seres humanos
es que siempre queremos más y más y más. Esa es la atracción en
la iglesia carismática. Dios te habla, Dios te habla,
Dios te habla directamente. No necesitamos más promesas.
No necesitamos nuevas promesas. Necesitamos creer en las promesas
que ya tenemos. Y si personas se quejan, ¿por
qué en la iglesia siempre hablamos de las mismas cosas? Porque todavía
no las hemos aprendido. Porque todavía no las hemos aplicado. Porque todavía no hay cambios.
Entonces, hasta que Dios nos cambie, vamos a hablar lo mismo.
Entonces, concluyendo, concluyendo, vale la pena creerlo. Para cualquier
persona aquí que no es cristiano, que no conoce a Dios, hoy, deja
atrás tu incredulidad. Deja atrás tu incredulidad en
las promesas de Dios, que puede perdonar tu vida tan mala, tan
perversa, si es posible. Si es posible. Dios puede darte
la nueva vida. Él cumplirá sus promesas. Si
tú te arrepientas y tú crees en Cristo, si dejas de confiar
en ti mismo y en tus obras, en tu iglesia, y vengas a Cristo,
tendrás la vida eterna. Y para el cristiano, también
tenemos que dejar atrás nuestra incredulidad en cuanto a las
promesas de Dios y cómo se aplican a nosotros. Cree, por favor,
no hay nada imposible para Dios en tu vida, nada difícil para
Dios en tu vida, no solamente en mi vida, sino en la vida de
tu hermano, en tu vida. Desafortunadamente, muchas veces
actuamos y respondemos como Sara. De nuestra perspectiva humana
no entendemos, y por eso nos reímos. Tal vez solamente dentro
de nosotros mismos nadie más sabe, pero la verdad es que nos
reímos de la promesa de Dios porque parece absolutamente imposible. Pero no tenemos que dudar de
las maravillosas promesas de Dios porque nuestro Dios puede
hacer maravillas. Eso ya contamos. Y puede hacer
maravillas en tu vida. Puede ser la maravilla de salvar
a tu hijo o hija, tu papá o mamá. Puede ser la maravilla de suplir
tus necesidades físicas, cualquier cosa. No hay nada difícil para
Él. De hecho, si somos cristianos,
ya hemos recibido algo que parecía completamente imposible. La verdad,
la salvación inmerecida y la promesa de la vida eterna. Si
Dios ya nos ha salvado, si Dios ya ha hecho la cosa más difícil,
humanamente hablando, la cosa más grande posible en todo el
universo, ¿por qué dudamos de las necesidades diarias? Leemos en Romanos 8, si Dios
no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos
nosotros, ¿cómo no nos dará también con Él todas las cosas? Dices,
mmm, ¿cuáles cosas? Todas las cosas que necesitas. Todas las cosas, conforme a 2
Pedro 1, que pertenecen a la vida y a la piedad. Todas las
cosas que necesitas para glorificar a Dios con toda tu vida, con
cada parte de tu ser, en gratitud por la salvación que has recibido.
Todas esas cosas son tuyas en Cristo. Entonces, creen en el,
hermano. Cree en Él, hermana. Cree en
Él, joven. Cree en Él, adulto. La plena
comunión con Dios es posible, así como el cumplimiento de sus
promesas que parecen imposibles. Porque nuestro Dios es un Dios
de maravillas. No hay nada ni imposible ni difícil
para Él. Vamos ahora. Nuestro Padre, te damos gracias
por esta promesa increíble que hemos recibido hoy. Que no hay
nada difícil para Ti. Y Señor, Tú sabes muy bien, la
parte difícil ya está para empezar. Todos han escuchado esta verdad. Y ahora es el tiempo para decidir
qué hacer con esta verdad que hemos recibido. Ahora empieza la parte más difícil.
Por eso terminamos en oración, porque solamente tú puedes ayudarnos. Ayúdnos a creer y confiar en
tu palabra y tus promesas, aun cuando no entendemos, o especialmente
cuando no entendemos. Ayúdnos a recorrer tu palabra
a la oración y a la iglesia, para la ayuda que necesitamos
cada día. el Señor ayúdenos a dejar de
engañarnos pensando que yo no puedo, o yo no tengo tiempo,
o yo no tengo fuerzas, que engaños, que mentiras. Si somos salvos, si estamos en
ti, porque tú nos mandas, si es posible,
porque no hay nada difícil para ti. Señor, salva a los incrédulos
aquí. Esto tampoco es difícil para
ti. Siembra la semilla de tu Palabra en sus corazones. No
permitas que duerman. No permitas que sean tranquilos.
Hasta que tú hagaslo en su corazón y salvarles. Hasta que entiendan
su necesidad de ti y la maldad de sus pecados. Y nosotros, los cristianos de
esta iglesia, esta iglesia local, oh Señor, necesitamos cambiar.
Necesitamos cambios verdaderos, cambios diarios, cambios tangibles,
para demostrar que sí creemos que todo es posible para Ti,
que no hay nada difícil. Ayúdanos a vivir a la luz de
esta verdad. Ayúdanos a ser hacedores de esta
palabra y no solamente oyedores. Te pedimos en el nombre de Cristo.
Amén.
¿Hay para Dios alguna cosa difícil?
Series Estudio sobre Génesis
¿Hay para Dios alguna cosa difícil? La plena comunión con Dios es posible, así como el cumplimiento de Sus promesas que parecen imposibles.
| Sermon ID | 117161935390 |
| Duration | 48:17 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Genesis 18:1-15 |
| Language | Spanish |
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