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Quiero pedirles que busquen en
sus Biblias el Salmo 51. Salmo 51, vamos a leer los versículos
1 al 5. Ten piedad de mí, oh Dios, conforme
a tu misericordia, conforme a lo inmenso de tu compasión, borra
mis transgresiones, lávame por completo de mi maldad y límpiame
de mi pecado, porque yo reconozco mis transgresiones y mi pecado
está siempre delante de mí. Contra ti, contra ti solo he
pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos, de manera que eres
justo cuando hablas, y sin reproche cuando juzgas. He aquí yo nací
en iniquidad, y en pecado me concibió mi madre. Vamos a tener
un momento de oración. Padre, alabamos Tu gracia que
nos salvó de las tinieblas del pecado del mundo. Alabamos Tu
poder inmerecido que manifiesta Tu amor hacia nosotros en Cristo. Te damos gracias por la provisión
que en Cristo tenemos Te damos gracias porque en Él hay perdón
para nosotros. Te suplicamos que al considerar
nuevamente el Salmo 51, nuestras almas reciban la luz, el conocimiento
que nos permite a tratar correctamente con nuestros pecados. Te suplicamos
que nos enseñes algo más de lo que es una verdadera confesión
de pecados. Que seamos animados a hacer lo
que David hizo en el Salmo 51. Te suplicamos que tu pueblo sea
edificado, que el Espíritu de Cristo descienda sobre nosotros. y esto sea para la santificación
de nuestras almas, para la salvación de los perdidos. Te lo suplicamos
en Cristo, el Mediador Salvador de Su Iglesia. Amén. El Salmo 51 es la oración de
un alma penitente de un alma arrepentida que reconoce y confiesa
su pecado para que Dios le perdone, le sane, le limpie y le restaure. Esta oración nos enseña los elementos
esenciales de una verdadera confesión de pecado. Los elementos esenciales
de una verdadera confesión de pecado. En el versículo 3 del
Salmo 51, David confiesa con dolor con dolor la presencia de su
pecado. Él dice, mi pecado está siempre
delante de mí. En el versículo 4, David reconoce
la naturaliza de su pecado. Por esto él dice, contra ti,
contra ti he pecado. El pecado es rebelión contra
el gobierno de Dios. Esta rebeldía y oposición se
manifiesta cuando el hombre desprecia la ley de Dios, cuando no se
somete a la ley de Dios, cuando desprecia la ley. Esto fue lo
que David hizo cuando cometió adulterio con Betsabé y mató
a Urias con la espada de Amón. Esto fue lo que David confesó
al reconocer la naturaleza de su pecado. David también reconoció
con dolor el origen de su pecado. En el versículo 5 él dice, He
aquí yo nací en iniquidad, y en pecado me concibió mi madre. He aquí los tres elementos de
una confesión verdadera. Y no podemos decir, bueno, eso
fue David, Tal cosa aparece en el Antiguo Testamento y no tiene
nada que ver con nosotros. Si piensas así, te equivocas. Las cosas escritas fueron escritas
para nuestra amonestación y enseñanza. Y tú como creyente, si en verdad
eres un creyente, entiendes que todavía tú tienes que tratar
correcta y bíblicamente con tu pecado. Y que Dios en su palabra,
en la primera epístola de Juan, nos dice en el capítulo 1, versículo
9, si confesamos, si confesamos nuestro pecado. De manera que
lo que se enseña en el Salmo 51 tiene que ver con nosotros
hoy. Si confesamos, si presentamos una verdadera confesión de pecado
al Señor, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados,
¿y qué más? y limpiarnos de toda maldad. Pues, en el Salmo cincuenta y
uno, encontramos los tres elementos esenciales de una confesión,
de una verdadera confesión. Cuando Tú y yo confesamos nuestro
pecado, debemos reconocer dolorosamente la realidad de nuestro pecado. Nuestra rebelión contra Dios
y el origen de nuestro pecado. Hoy nos concentraremos en el
tercer elemento de la confesión de la verdadera confesión. Este aparece en el versículo
5 que leímos, donde David declara, He aquí, yo nací en iniquidad,
y en pecado me concibió mi madre. Aquí David reconoce la corrupción
innata de su corazón. En otras palabras, el origen
de su pecado. David dice, el origen de mi pecado
se encuentra en lo que yo soy, que soy un pecador, un ser con
una naturaliza moral corrupta. ¿Y en qué momento comenzó David
a ser pecador? un pecador, desde su concepción,
desde los primeros instantes. desde la perspectiva de David,
desde los primeros instantes de mi ser. ¿En qué momento comencé
a ser un pecador? Desde mi concepción, desde los
primeros instantes de mi ser. ¿He aquí yo nací o fui formado
en iniquidad? Lo que sigue explica lo que esta
declaración significa, y en pecado me concibió mi madre. Spurgeon
declara, la fuente de mi vida está contaminada ya en su comienzo. Desde ese momento esta naturaleza
moral corrupta comenzó a desarrollarse. Cuando David estaba en la etapa
fetal de formación en el vientre de su madre, su naturaleza corrupta
se desarrolló. Por lo tanto, al momento de nacer,
David nació con una naturaleza moral corrupta. Él reconoce que
todos sus pecados proceden de esta fuente. Ahora, como Spurgeon
dijo, esto David no lo dice con la intención de justificarse,
sino más bien de completar su confesión. Es como si dijera,
no solo he pecado esta vez, sino que soy por mi propia naturaliza
un pecador. Por lo tanto, David, dice, he
aquí nací en iniquidad y en pecado me concibió mi madre. Por tanto, David no inculpa a
Eva, la madre de toda la raza humana, por su comportamiento
pecaminoso. Tampoco culpa a su madre de su
pecado. sino que él vuelve a los primeros
instantes de su ser para reconocer las raíces profundas de su pecado. Las palabras del versículo 5
tampoco indican que su corrupción era parte integral de la sustancia
de su alma. Si la sustancia del alma fuera
pecaminosa, tendría que ser reemplazada por una nueva sustancia en la
regeneración, pero en la regeneración del pecador. esa obra regeneradora
del Espíritu de Dios no destruye ni reemplaza la sustancia del
alma. la regeneración del pecador. Eso que otros llaman el nuevo
nacimiento, ese impartimiento de vida espiritual, no destruye
el corazón humano, ni lo reemplaza, sino que le imparte un nuevo
principio moral que pasa a gobernar su corazón, sus pensamientos
y su vida. La corrupción moral del hombre
es algo que mora en el alma del hombre, pero no es parte de la
sustancia del alma. Palabras de David tampoco significan
que él era un bastardo, hijo de dos personas que no estaban
casadas. Si David hubiera sido un bastardo,
un hijo ilegítimo, no le hubieran permitido entrar en la congregación
del Señor, de Autonomio 23, versículo 2. Sin embargo, David a menudo
se encontraba en esta asamblea deleitándose de las manifestaciones
especiales de Dios. Él dijo, nosotros que juntos
teníamos dulce comunión, que con la multitud andábamos en
la casa de Dios, Salmos 55, 14. En el versículo 5, David tampoco
habla sobre el pecado actual que él cometió. Pues en este
versículo él no menciona la palabra transgresión o pecado. Las palabras de David en el versículo
5 tampoco condenan el acto conyugal. En el matrimonio esto es un acto
santo, es un don de Dios al hombre para preservar y propagar la
raza humana. y para la comunión y el placer
e intimidad de los cónyuges. Génesis capítulo 2 veintiocho
proverbio cinco versículo quince al diecinueve y primera los corintios
capítulo siete versículo uno al cinco. Lo que David dice en
el versículo cinco no lo dijo para justificar su pecado, ni
para que él fuera visto tratado como una víctima. Él no usó estas
palabras para indicar que no pudo evitar hacer lo que hizo. Él no se vio a sí mismo como
una víctima, sino como una criatura moral responsable de sus acciones. Esto es lo que él confiesa en
los versículos 3 y 4. David tampoco inculpó a sus padres
de su pecado. Él no dice que si no hubiera
sido porque sus padres le transmitieron su naturaleza pecaminosa, él
no hubiera pecado. Tampoco dice que sus decisiones
y comportamientos fueron el fruto de sus desilusiones, frustraciones,
heridas, traumas o los maltratos que recibió cuando le criaron. Estas acusaciones no hubieran
sido consecuentes con lo que él explícitamente declara cuando
reconoce su culpa, sus transgresiones y su maldad personal. David desde el principio del
Salmo reconoce y acepta su culpa, acepta su responsabilidad. Pequé y soy responsable, yo,
de lo que hice. Cuando Él dice que Él nació,
o que fue formado en iniquidad, lo que Él dice es que Él hizo
lo malo por lo que Él es. Él es un pecador. y porque es un pecador hizo lo
malo. En este Salmo David no solo lamenta
su pecado actual, lo que hizo contra Bezabed y Urias, sino
también él lamenta lo que él es. En pecado me concibió mi
madre, lamento lo que soy, David en el versículo cinco confiesa
su naturaleza corrupta, su naturaleza moral corrupta. Él confiesa la
corrupción de su corazón. Él confiesa su depravación. O en el lenguaje que nosotros
usamos para referirnos a nuestra naturaleza remanente de pecado. Él confiesa su pecado remanente
porque él era un creyente. Oh Señor, yo pequé por lo que
soy, un pecador. Y lo que soy no comenzó ayer,
no comenzó cuando tenía a Bezabé en mis brazos. No comenzó cuando pequé con traurías,
sino que comenzó desde mi concepción y formación en el vientre de
mi madre. Esta naturaleza pecaminosa, o
lo que los teólogos llaman el pecado original, es la fuente
de donde se originó el pecado actual de David. Ahora, es necesario
definir lo que es el pecado actual, y la diferencia entre este pecado
y el pecado original. Según Birkhoff, el pecado actual,
los pecados actuales, incluyen no sólo las acciones externas
que se ejecutan por medio del cuerpo, sino todos aquellos pensamientos
conscientes y voliciones que fluyen del pecado original. Son los pecados individuales,
de hecho, a diferencia de la naturaleza humana heredada. y su inclinación. El pecado original
es uno, el pecado actual es de muchas clases. El pecado actual
puede ser interior, tal como una consciente duda en particular,
o un designio perverso de la mente, o una concupiscencia consciente
particular, o deseo del corazón. Pero también puede ser exterior,
por ejemplo, el robo, el adulterio, el asesinato, el engaño. Cuando
David dice aquí, yo nací en iniquidad y en pecado me concibió mi madre,
él no se refiere al pecado actual. Él no se refiere al pecado de
adulterio con Betsabe, al pecado de mandar a matar a Urias, no. David se refiere al pecado original
o a su naturaliza moral corrupta que mora en él. Señor, pequé,
pequé, porque soy un pecador. De esta manera, en este Salmo,
David no sólo confiesa su culpa o su pecado, sino también su
corrupción interna o su pecaminosidad personal. Desde mi concepción
y mi niñez, yo tengo un corazón malo y pecaminoso. Ahora llegué a mis cincuenta
años de edad, y todavía tengo un corazón pecaminoso. Cuando
David era un incrédulo, la gracia especial o salvadora de Dios
no estaba presente en su corazón. Pero cuando Dios le salvó, esta
gracia que le salvó, esta gracia que lo libró del dominio totalitario
del pecado para que David sirviera al Señor, esta gracia continuó
obrando en su corazón, esta gracia por medio de la palabra y otros
medios concedidos a David, fortalecía y capacitaba a David fortalecía
y capacitaba a este hombre. ¿Para qué? Para dirigirlo en
el camino de la santidad, santidad sin la cual nadie verá al Señor. Esta gracia que obraba en él
le guiaba, dando luz por medio de la palabra para que David
siguiera el camino de la santidad. Esta gracia, obrando por los
medios que Dios da al creyente, ayudó a David a subyugar la corrupción
moral interna de su corazón. Esta gracia se fortalece cuando
el creyente usa deliberadamente los medios provistos por Dios. para ese mismo fin. Si el creyente
descuida estos medios de gracia, esta gracia en él se debilitará,
y en esta condición el creyente es vulnerable a ceder a cualquier
tentación. Lamentablemente, David descuidó
estos medios. A pesar de los grandes privilegios
que gozaba, las experiencias maravillosas de carácter espiritual
que tuvo, David cayó, y cayó en un pecado escandaloso. Al
descuidar estos medios de gracia, él descuidó su corazón. Al descuidar su corazón, su corrupción
natural, en el caso de él como creyente, el remanente de corrupción
en él se fortaleció, ganó fuerza y gran influencia sobre su mente,
sobre sus sentimientos, sobre sus pensamientos y sobre su voluntad. Cuando la tentación llegó, David
fue una presa fácil. En su debilidad espiritual se
entregó al poder de la tentación y a los deseos pecaminosos de
sus ojos, los deseos pecaminosos de su corazón. Esto nos enseña
que no importa cuánto tiempo hemos servido al Señor, Recuerden,
cuando yo mencioné 50 años, eso fue algo aproximado. Lo que quise
decir con esto es que él no fue un jovencito. Ya era un hombre
avanzado en edad. Avanzado en el andar con Dios. Un hombre maduro. Un profeta. que habló por inspiración divina. Un hombre que había visto el
poder de Dios como pocos hombres lo han podido ver y conocer en
su propia experiencia. Lamentablemente David se descuidó. Descuidó su corazón. Y descuidó su corazón porque
descuidó los medios que Dios ha provisto. ¿Para qué? Para
que podamos fortalecer nuestra fe, para que podamos fortalecer
nuestro amor por Dios, para que podamos fortalecer las gracias
espirituales, para que podamos resistir la tentación. ¿Dónde
estaba David cuando llegó la tentación? Pues el libro, el
primer, a ver, el segundo libro de Samuel, en el capítulo 11,
11, nos dice que cuando llegó el tiempo para que los reyes
salieran, ¿a qué? A la guerra, David, ¿dónde estaba? Él no estaba en el lugar que
Dios había escogido para él, no. Él se quedó en Jerusalén. Estaba ocioso. Observen lo que
dice la Palabra de Dios en el segundo libro de Samuel
capítulo 11. Dice la Palabra del Señor Y aconteció que en la primavera,
en el tiempo cuando los reyes salen a la batalla, David envió
a Joab y con él a sus siervos y a todo Israel. Y destruyeron
a los hijos de Amón y sitiaron a Rabá. Pero David permaneció
en Jerusalén. Y a la tarde se... Estaba ocioso.
No tenía mucho que hacer. Estaba ocioso. Había descuidado los medios de
gracia. Y al atardecer, David se levantó
de su lecho y se paseaba por el terrado de la casa del rey.
Y desde el terrado vio a una mujer que se estaba bañando.
Y la mujer era de aspecto muy hermoso. Y este hombre, en vez
de hincarse a orar y mirar sus ojos y decir, ¡No! Dejó que el pensamiento, la mirada,
controlara su corazón, encendiera su lujuria. Descuidó su corazón,
su corrupción natural se fortaleció, ganó fuerza. Esto nos enseña
que no importa cuánto tiempo hemos servido al Señor, O cuántas
hayan sido nuestras experiencias espirituales, o cuántas veces
hayamos vencido el mal en el pasado, o cuántas veces el Señor
nos haya usado. Si descuidamos el corazón en
el presente, caeremos en algún pecado escandaloso, como David
cayó Y no me vengas a decir a mí. Y no me vengas a decir a mí.
Si tú eres consciente de la realidad y de lo que significa el pecado
original y la depravación del hombre y el remanente de corrupción
que todavía resta en el creyente, que tú puedes contemplar y entregarte
a todo ese mundo de películas, mostrando esto, aquello y lo
otro, y como que nada va a pasar. Tal vez en ese instante nada
va a pasar. Pero yo te aseguro a ti que si tú sigues entregándote
a tales cosas, tarde y temprano, poco a poco, estará consumiendo
y desintegrando las fibras espirituales y aquello en ti que está fuerte,
de tal manera que cuando el diablo conozca que ha llegado el momento,
tú te creerás un machito y un fuerte. Puedes exponer tus ojos
a cualquier cosa. Llegará el momento que no tendrás
fuerza, porque toda la fuerza que tú pensabas tenía se fue. Y cuando pienses cómo pensó Sansón a decir venían sus enemigos
sobre él. Ah, los venceré como en otras
ocasiones. Sí, estuvo jugando y coqueteando
con mujeres, mirando para donde no tenía que mirar. Cuando pensó
que podía ser frente al enemigo, cayó. David se quedó tranquilo. No
tenía nada que hacer. Prendió la televisión. Al vivo. Eso no me afecta a mí. Ninguno aquí es tan maduro y
tan fuerte como David. Y cayó como un huevo en el sápten. Se derritió. La Biblia, que es la palabra
de Dios, nos dice, por tanto, el que cree que está firme, ¡cuidado! No sea que caiga. No, no, pero si yo me puedo entregar
a ver toda esa clase de películas y no va a haber ningún problema.
Qué poco conoces tu corazón. que poco conoces lo que la Biblia
habla sobre la doctrina del pecado original y de la total depravación
de la cual muchos hablan hoy. Ser un verdadero calvinista no
es el poder entrar en una discusión intelectual y teológica con alguien
acerca de los asuntos de la soteriología. Ser calvinista, verdaderamente
calvinista, es entender la implicación de la deprobación total. Cualquier hombre, cualquier persona
que se entrega a alimentar su alma una y otra vez, sin ser
cuidadoso, sin alejarse de lo que debe de alejarse, sino que
decir aquí estoy yo, querido amigo, querida amiga, poco a
poco, lentamente, pero seguramente, esas fibras espirituales, esa
gracia que antes te llevaba a salir como un león, se debilitarán. estarás en las manos del pecado,
del diablo y del mondo. Estas cosas fueron escritas para
vetirnos. Fueron escritas para nuestra
amonestación. Por consiguiente, la palabra
de Dios dice, por tanto, el que cree que está firme, tenga cuidado,
no sea que caiga, punto. Yo puedo estar con cualquier
muchacha en cualquier lugar. Yo soy hombre fuerte. Esto y
lo otro. Y a mí eso no... Tú no conoces el poder de tu
propia pecaminosidad. Sin darte cuenta, en un momento
dado, esa chica te hizo... Y en un momento dado, la chica
luce... Antes parecía una bruja, pero
en ese momento... el diablo con sus hechizos, el corazón débil. De momento el corazón comienza
a despertar cosas que uno ni conocía. Es la corrupción que
se está levantando en el corazón. Mi amigo la Biblia dice que tenemos
que ser diligente en el cuidado de nuestro corazón. El que cree
que está firme tenga cuidado, no sea que caiga. ¡No! Siempre tenemos que estar vigilando. ¡Velad y orad para que no caigáis
en tentación! Queridos hermanos, en este nuevo
año debemos esforzarnos por usar diligentemente los medios de
gracia que Dios nos ha dado para que guardemos nuestro corazón, debemos ver la importancia de
estos medios y planificar deliberadamente el uso de ellos para que no nos
desviemos del Señor. Por un lado, no proveáis para
los deseos de la carne. ¡Cambia tus ojos! ¡Mueve tu corazón! ¡Busca aquello
que es sano! Si descubres que hay cosas que
no, ¡salte de ahí! En este nuevo año, a la luz de
la enseñanza bíblica del Salmo 51, tenemos que esforzarnos por
usar diligentemente los medios de gracia. ¿Para qué? Para que guardemos nuestro corazón
a fin de que cuando aparezca la tentación podamos en el nombre
de Dios resistir. Esto implica que debemos entregarnos
a la oración secreta, diaria y pública. Tenemos que entregarnos a buscar
al Señor. Mateo capítulo 6, versículo 6,
el Señor supone que vamos a orar, que vamos a entrar en el aposento. Vemos el ejemplo de aquel hombre
bien ocupado, de aquel hombre que era estadista, de aquel hombre
que tenía muchas responsabilidades, pero una cosa estaba clara, en
el momento que en el momento designado para buscar al Señor,
leer su palabra y orar, Daniel lo hizo. Daniel capítulo 6, versículo
10. El salmista buscó al Señor en
el Salmo 55, 17, dice de la siguiente manera. Salmo 55, versículo 17. Tarde mañana y mediodía me lamentaré
y gemiré, y él oirá mi voz. Queridos hermanos, Dios nos dijo
por medio de su sierva, en la exposición de su palabra, que
no es suficiente que nuestra causa sea justa y que tengamos
los recursos para promover esa causa. El pueblo de Israel fue
a la guerra pensando, tenemos recursos, nuestra causa es justa,
entreguémonos, pero no buscaron, independieron totalmente de Dios.
Nosotros podemos tener una causa justa, podemos tener los recursos
para promoverla, pero si nosotros, por medio de la oración, la oración
donde nos postramos aún en tierra, la oración como iglesia pública,
donde venimos a confesar que dependemos de nuestro Dios, que
sin Él nada podemos hacer, no importa cuán válida sea nuestra
causa, ¡fracasaremos! Después, cuando fracasemos, empezaremos
a decir, bueno, tal vez estamos haciendo algo malo. Tal vez no
es suficiente, tenemos que... Mira que él como tiene tanta
gente en la iglesia. Y mira que el otro que tiene
esto, 20 mil cámaras, y conoce, y tiene programa de esto, y programa
de aquello, y mira cómo están prosperando, y la gente, y mira
cómo llenan los estadios. No, el problema no es que nuestra
causa no sea justa. El problema no es que no tengamos
nuestros recursos o que no tengamos recursos. El problema es que
no estamos dependiendo enteramente de Dios. Y a mí me preocupan
algunas cosas, donde probablemente nosotros, calvinistas y reformados,
estamos cayendo en el arminianismo. Nos estamos dejando arrastrar
por Fini todavía. Donde usted usa los métodos correctos,
y si usted usa los métodos correctos, entonces usted tendrá que, aquí
los grandes resultados, tendrá mayor influencia. tenemos que tener internet, tenemos
que tener cámaras, tenemos que hacer esto, tenemos que hacer
aquello, tenemos que hacer lo otro, que si lo... hermano, yo no estoy
diciendo que estas cosas no tengan su uso correcto, yo estoy diciendo
que fácilmente podemos llegar a pensar que una iglesia es iglesia
y está en algo y está realmente sirviendo al Señor y promoviendo
su causa cuando tiene todas esas cantalitas y todas esas cosas El Señor y los discípulos no
lo tuvieron. La iglesia en Jerusalén tampoco. La iglesia en Antioquía tampoco.
Spurgeon tampoco. Sin embargo, Dios utilizó el
ministerio de aquellos que proclamaron la verdad. ¿Por qué? Porque Spurgeon
tenía una congregación que sin calorar Usó los medios dados por Dios
para hacer la obra de Dios. La iglesia no dependió de sus
recursos. La iglesia enteramente dependía
de Dios. ¡De Dios! ¡De Dios! Así dice el Señor que hizo la
tierra. El Señor que la formó para establecerla,
el Señor es su nombre, clama a mí y yo te responderé y te
revelaré cosas grandes e inaccesibles que tú no conoces. Clamemos a
Dios por nuestras almas. Señor, cuida mi corazón. Señor, ayúdame y da mi gracia
para cuidar mi corazón. Señor, mi esfuerzo es débil,
pero en Ti dependo, ten misericordia. Ayúdame, cuídame, que yo por
medio de Tu Espíritu, obedeciendo Tu Palabra, resista la tentación
de muerte a mi pecado. Señor, te pido por mis hijos
Estos no buscan al Señor. Su religión es una religión nominal. No conocen como David lo que
es el dolor y el quebranto y la vergüenza por su pecado. Señor,
ten misericordia. Ven y haz algo. Guarda a nuestros
ministros. Que estos hombres sean hombres
de Dios íntegros. Que estos hombres den muerte
a su pecado. Que estos hombres se entreguen
a hacer la obra de Dios. ¡Clama a mí! ¡Clama a mí! ¡Clama a mí, iglesia! Yo te responderé
y te enseñaré cosas que otros con mayores recursos, que otros
con otras cosas no podrán conocer ni entender. Clámame y yo te
responderé. ¿No es lo que Dios nos ha dicho?
¿O es que venimos aquí a oír al predicado y decimos, bueno,
eso es otra charla? Oiga bien, como están llamando las predicaciones
hoy, ¡una charla! Cristo no me llamó a mí a charlar,
Cristo me llamó a mí a ser un heraldo del Rey, un heraldo,
un predicador. ¡Qué triste cómo el discernimiento
se ha embotado! Clámame, Iglesia, y yo te responderé. Busquemos el lugar para apartarnos,
no descuidemos el culto de oración. Sabemos que estamos pasando,
sí, por un tiempo de enfermedades y cosas, pero no dejemos que
otras cosas nos quiten de venir a este lugar a clamar al Señor
y a clamar con fe, con esperanza, clamar trayendo la enseñanza
bíblica y las promesas de Dios. No solamente tenemos que buscarle
en oración, también tenemos que leer y estudiar su palabra. La Biblia nos dice que el varón
bienaventurado es el que aquel que se deleita en la ley del
Señor. Y en la ley del Señor bendita
día y noche será como árbol firmemente plantado junto a corrientes de
agua que da su fruto a su tiempo y su hoja no se marchita y en
todo lo que hace prospera. Es, por decirlo a mi manera,
un rol es un árbol firmemente plantado. Llegan los vientos de las pruebas,
llegan los vientos del sufrimiento, de los malos entendidos. La gente
quiere hacer esto y los pastores dicen eso no es bíblico. Ah,
pues entonces enojo, ataque. ¿Qué es eso? Una guerra. Pero el hombre de Dios y el pueblo
de Dios está firme en la prueba, en la aflicción, en el tiempo
de dudas, en el tiempo de incertidumbre, en el tiempo de inestabilidad. El pueblo de Dios está firme
porque conoce la Palabra de Dios, conoce al Dios de la Palabra.
¿Por qué? Porque el pueblo de Dios considera,
estudia, medita en la Palabra. Además, la Biblia nos enseña
que nosotros tenemos que vivir manteniendo
continuamente una buena conciencia. El mantenimiento continuo de
una buena conciencia con una honradez que tome en cuenta el
día del juicio es otro medio de gracia. Hechos 24, versículo
16, Pablo se esforzaba por mantener una conciencia irreprensible
delante de Dios y de los hombres. Hay pecado que confesar, hay que
confesarlo. Aún más otro medio de gracia
es un autoexamen periódico. y santo conducido con oración
por la norma de la palabra de Dios. Salmo 139, versículos 23
y 24. Segunda de Pedro, capítulo 1,
versículo 10 al 11. Primera de Juan, capítulo 5,
13. Estas cosas están escritas para
que sepas que tenéis vida eterna. ¿Cómo sé que tengo vida eterna? ¿Cómo sé que no me estoy engañando?
¿Cómo sé que mi religión no es mera apariencia? Porque en aquel
día muchos me dirán, señor, señor, oye, pero se van en ese momento
aquí a frustrar, pero con una frustración profunda que no tiene
remedio. Él les declarará, no os conozco,
vuestra religión fue vuestra religión. pero no el temor de
Dios en tu corazón. ¿Entonces estas cosas fueron
escritas para qué? Para que sepamos que tenemos
vida eterna. ¿Cuáles son esas cosas? ¿Lo que
está ahí es lo que está aquí? ¿Es lo que se ve en mi vida?
¿Es lo que se ve en relación con mis hermanos? ¿El que odia a su hermano? no
está en la verdad. El que aborrece a su hermano
no está en la verdad. Yo no lo aborrezco, pero no puedo vivir
con él. Ellos allá y nosotros acá. Ellos allá y yo aquí. Así
es cualquiera ama. Así cualquiera ama. Queridos hermanos, Tenemos que
cuidarnos en cuanto a la observancia del Día del Señor. Eso es otro
medio de gracia, por algo Dios se instituyó. ¿Estaba Juan en
el Día del Señor? ¿Dónde? ¿Haciendo negocios? ¿Jugando
por ahí? ¿Trabajando por allá? ¿Haciendo
esto, aquello o lo otro? ¡No! El Día del Señor es el Día
del Señor. Dios dio este medio para que
nosotros viniéramos y juntos, como iglesia, como un edificio
espiritual, ofreciéramos sacrificios espirituales delante del Señor,
y al acercarnos a Él con las manos llenas de tales sacrificios,
Él nos ha prometido que Él se acercará a nosotros con bendición
para sostener nuestras almas, para ayudarnos, para bendecirnos,
para fortalecernos, No juegues con el día del Señor.
El día del Señor es el día del Señor. El jefe esto, tú tienes
que hablar con el jefe y decir, jefe, mire, usted tiene dudas,
hable con sus pastores. No sea usted como un perro rialengo
si usted es miembro de esta iglesia. Hay cosas que nosotros entenderemos,
la Biblia explica y se aplicarán, pero usted no ande por ahí como
un perro rialengo. Esta es una comunidad de creyentes.
Dios exige orden en su iglesia porque Él es un Dios de orden. Estos medios Dios nos los ha
dado ¿para qué? Para fortalecer nuestras gracias
espirituales, la fe y todo aquello necesario en nuestras mentes
y corazones para que podamos resistir al diablo que quiere
matarnos, que quiere destruirnos. quiere deshacernos como iglesia. No, pastor, yo creía que el evangelio
era simplemente Cristo me salvó, ya soy salvo y se acabó, y al
cielo, y una vez salvo, siempre salvo. No si los medios de gracia,
si tú no usas los medios de gracia para perseverar, es su indicación
que Dios nunca te salvó. que tú estás perdido, tú estás
engañado, y de esos hay muchos que se creen que son y no son.
No han descansado en Cristo. No se han arrepentido verdaderamente
de sus pecados. Su confesión no ha sido una verdadera
confesión. Y como están muertos, no les preocupa
lo que el pastor Piñero predica sobre los medios de gracia. Porque la Biblia enseña sobre
estas cosas y cuán necesarias son. Queridos hermanos, al comenzar
este nuevo año, conscientes de la doctrina del pecado original,
que no se quedó colgando allá en el año pasado, sino que entró
con nosotros aquí en este año. por más ocupados que estemos,
saquemos tiempo, saca tiempo, hombre de Dios, en tu casa para
buscar a tu Dios, entender su palabra. Si no, caerás como David
cayó. Quebrantarás el corazón de tu
mujer o tu mujer quebrantarás el corazón de tu marido. quebrantarás el corazón del pueblo
de Dios y el corazón de tus pastores. Y habrás ofendido al Señor Jesucristo,
aquel que te compró con su preciosa sangre. En este nuevo año nos
urge a la luz de las enseñanzas bíblicas, a la luz de la doctrina
del pecado original. Usar con diligencia los medios
de gracia para guardar nuestro corazón. Con toda diligencia
guarda el corazón porque de él manan los asuntos de la vida. Final aplicación. Tengo dos más. Una. En este nuevo año Tenemos
que hacer un esfuerzo por aumentar deliberadamente nuestra comunión
con el Cuerpo de Cristo. Tenemos que hacer un esfuerzo
deliberado para aumentar, no disminuir, sino aumentar nuestra
comunión con el Cuerpo de Cristo. El enemigo desea que tú disminuyas
tu relación con el Cuerpo de Cristo local, que tú te sientas satisfecho
con el pastoreo de tu Internet y computadora. Dios no nos hizo islas. Él salva
y une a sus hijos en la manifestación local legítima de la Iglesia
Universal, la Iglesia local. Aquellos que fueron salvos que
se arrepintieron, fueron compungidos. Dice la Biblia, en hechos dos,
fueron añadidos. Y usted va al nuevo testamento
y que usted encuentra gente que quiere tener comunión con el
pueblo de Dios. Comían juntos, con armonía, con
sencillez, con alegría. Llegó el momento de necesidad. Vamos a vender esto. ¿Para qué?
Para que haya provisión para los demás. ¿Por qué? Porque en
ese momento donde está el espíritu, donde está esa comunión cristiana,
el pensamiento principal no soy yo, que hay ahí para mí. Si no
es aquí, Señor, envíame a mí. Estoy aquí, ¿para qué? Para servir
a Tu pueblo. Como muestra usted, amor, buscando
una mayor comunión con el pueblo de Dios. Queridos hermanos, David
le dice que no os dejéis de congregaros, capítulo 10 de Hebreos, como
algunos tienen por costumbre, por costumbre. La iglesia aquí
ha llegado a una edad, más o menos esa edad donde ya es un poco
madura. Y podemos pensar que ya llegamos.
y que no tenemos que preocuparnos tanto por estar en el culto de
la predicación en la escuela dominicana. No tenemos que preocuparnos
tanto por estar mañana y noche. No, no, no, no, porque nosotros
estamos bien. Además, mire, yo me conecté y
allá me aparece el predicador Talcón, el Talcó, así, ¡ay, qué
bueno, pastor! Mire, y él se predica mejor que
usted, pastor, porque, mire, él se tiene letra. Mire, pastor,
y se tiene profundidad. Sí, sí, pero él no es tu pastor. tus pastores te conocen. Y cuando
el Espíritu Santo habla por medio de ellos, ¿para qué? Para señalarte
tu pecado y tu llaga. ¿Dónde te pica? Aquel que predica allá no sabe
dónde realmente a ti te pica. Además, el lugar para formar
carácter que Dios estableció no fue el Internet, no fueron
los blogs, fue la Iglesia de Cristo. Y juntos, juntos podamos
nosotros mantenernos firmes pues escrito está en Efesios capítulo
4 donde dice de la siguiente manera. para que ya no seamos
niños sacudidos por las olas y llevados de aquí para allá
por todo viento de doctrina, por la astucia de hombre, por
las artimañas engañosas del error, sino que hablando la verdad en
amor unos a otros al haber recibido el ministerio de aquellos hombres
que Dios ha colocado sobre nosotros. Hechos 20, 28. sino que hablando la verdad en
amor crezcamos todos en todos los aspectos en aquel que es
la cabeza, es decir, Cristo, de quien todo el cuerpo, estando
bien ajustado y unido por la cohexión que las coyunturas proveen, conforme al funcionamiento adecuado
de cada miembro, produce el crecimiento del cuerpo para su edificación
en amor. El cuerpo unido crece junto,
crece espiritualmente. No te alejes del cuerpo. Si te alejas, son señales de
síntomas. Hay peligro. Hay una hermana
que se pasa por ahí diciendo, peligro, peligro, peligro. Usted
no la ha oído. Usted no la ha oído. Yo sí. Cuando usted empiece a ver que
usted no siente ni ve la necesidad de, y usted se queda en otros
lugares cuando pudiera estar y participar con sus hermanos,
síntoma. ¡Peligro! ¡Peligro! Dios, Cristo,
no quieren que tú crezcas aparte o aislado del cuerpo. Dice la
Biblia, el que vive aislado busca su propio consejo, su propio
deseo. En este nuevo año usemos los
medios de gracia, esforcémonos por aumentar nuestra comunión
con el cuerpo local de Cristo. David confesó su pecado, la realidad
de su pecado. Confesó también la naturaliza
de su pecado contra Dios y reconoció delante de Dios, hice lo que
hice y me avergüenzo por lo que soy, un pecador. Aquel que confiesa su pecado
alcanzará misericordia. Hijo nuestros, amigos nuestros,
hay misericordia y perdón en Cristo para todo aquel que cree
en el Señor y se arrepiente de sus pecados. Oremos. Oh Padre, alabamos tu nombre. por Tu misericordia para con
nosotros, al haber provisto en Tu Palabra la enseñanza necesaria
para que podamos tratar con nuestro pecado remanente y su manifestación
en el pecado actual, y podamos recibir el perdón, el alivio
y la restauración que nuestra alma necesita para seguir conociendo
nuestra experiencia, el gozo de la salvación. Y todo lo que
esto implica. Te suplicamos, oh Dios, que perdones
nuestros pecados por no usar como debemos los medios de gracia,
por el descuido de nuestro corazón. Te suplicamos que en este nuevo
año esto cambie de una forma radical. Te suplicamos que tú
nos des la gracia para aumentar nuestra comunión y nuestro amor
por nuestros hermanos. Te pedimos esto para el bien
de esta tu iglesia, su prosperidad, santidad, y perseverancia en
Cristo. Amén.
El reconocimiento del origen del pecado
Series Salmo 51
| Sermon ID | 11713956364 |
| Duration | 1:00:40 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Psalm 51:1-5 |
| Language | Spanish |
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