El título del sermón es El Dios que envía la lluvia y ofrece su gracia. Escritura Primera de Reyes 18, 41 al 46. La serie El Reino Eterno. Amén. Vamos a leer del 41 al final del capítulo. Si lo tienen y quieren ponerse de pies una vez más y pueden hacerlo, gloria a Dios. Esta es la palabra del Señor.
Y Elías dijo a Cabo, sube Come y bebe porque se oye el estruendo de mucha lluvia. Acap subió a comer y a beber, pero Elías subió a la cumbre del Carmelo y allí se agachó en tierra y puso su rostro entre las rodillas. Y dijo a su criado, sube ahora y mira hacia el mar. Y él subió, miró y dijo, no hay nada. Y Elías dijo siete veces, vuelve a mirar. Y sucedió que la séptima vez, Él dijo, veo una nube tan pequeña como la mano de un hombre que sube del mal. Y Elías le dijo, sube y dile acá, prepara tu carro y desciende para que la fuerte lluvia no te detenga. Al poco tiempo, el cielo se oscureció con nubes y viento y hubo una gran lluvia. Y acá montó en su carro y fue a Jezreel. Y la mano del Señor estaba sobre Elías, quien ajustándose el cinturón, corrió delante de Aqab hasta Jezreel.
Padre, te damos gracia por tu palabra. Bendícenos, Padre, con entendimiento. Enséñanos la importancia de la oración, la importancia de tu gracia, de la importancia de tu carácter. Si hay alguien aquí, Padre, inconverso, Padre, que tú lo salve y que el cristiano salga de esto, Padre, lleno de tu gloria, Padre, alabándote por quien tú eres, Padre, con un deseo de honrarte por medio de la oración. Pedimos todo esto en el nombre de Jesús y para tu gloria. Amén.
Ya me pueden tomar asientos, amados. Amados, el pasaje de hoy nos revela mucho acerca de Dios. Nos invita a maravillarnos ante el Dios que reina sobre el cielo y la tierra. El Dios que se deleita en la misericordia, cuya gracia alcanza incluso a los más indignos. Es lo que vamos a ver hoy.
Usted recuerda el pasaje anterior, el profeta se levantó en el monte Carmelo, desafió, retó a Baal, los profetas de Baal, 450 de ellos, cantando y pidiéndole a Baal que mandara fuego para consumir el sacrificio de ellos. Pasaron todo el día gritando en extasia, pidiendo, orando, se empezaron a cortar con cuchillos, ¿se recuerda? para señalar que serio era. Miramos a Elías en la esquina burlándose de ellos. Córtense más, griten más. Ciertamente Baal es un dios. A lo mejor está en el baño, ocupado. Es posible que esté de viaje, a lo mejor está durmiendo. Levántenlo, sigan, griten, riéndose de ellos.
Y cuando vino el tiempo de la ofrenda de la tarde, era el turno del profeta Elías. Él preparó el altar, Puso el sacrificio, la leña, el sacrificio. Echaron agua sobre el altar. ¿Se recuerdan? Cubetas y cubetas. Y él oró una simple oración y cayó un fuego divino, ardiente, increíble. Era la pureza de Dios, la santidad de Dios y el juicio de Dios. Cayó sobre el altar, consumió el sacrificio, la leña, el agua y aún las piedras, dice la palabra de Dios, se derretieron. tan intenso el calor y la fervente santidad de nuestro Dios.
El pueblo miró, pudo entender que el verdadero Dios era el Dios del cielo que ellos habían abandonado. Pudieron entender que no habían tenido lluvia por tres años, porque estaban orando a Baal y el Señor les dijo a ellos, si ustedes quieren orar a Baal, siguen orando a Baal, cuando él te manda la lluvia y Baal no pudo. Y ahora pueden entender que este es el verdadero Dios. El Dios de la Escritura, el Dios de sus padres, de los antepasados. El pueblo cae, se recuelda con cara en la tierra. El Señor, Él es Dios. El Señor, Él es Dios. Y los profetas falsos fueron matados, ejecutados.
Y ahora queda la segunda parte. Ahora el Señor tiene que mandar lluvia. No solamente el Señor ha enseñado que Él es el verdadero Dios, pero tiene que mandar lluvia. Nuestra primera parte en el versículo 41, a la primera parte del versículo 42, miramos aquí si están tomando notas, el Dios sustentador, el Dios sustentador. Dice la palabra de Dios, Elías dijo a Capz, sube, come y bebe, porque se oye el estruendo de mucha lluvia. Capz subió a comer y a beber.
Al comenzar nuestro pasaje, Elías aún se encuentra como siervo de Dios en el monte Carmelo. Allí, si recuerdan, el Señor se había revelado como el único Dios verdadero y viviente mediante el fuego santo. Pero en la siguiente escena vemos algo más. Dios no solamente demuestra que Él es el Dios verdadero, el Dios real, sino que también muestra su bondad. Qué bueno, no solamente que servimos al Dios Todopoderoso, pero que el Dios Todopoderoso es bueno. Amén. Imagínense si fuera algo diferente. Qué terrible sería la situación.
Él es el Dios que sustenta, que envía vida en forma de lluvia cumpliendo su promesa, la promesa que él había hecho en el versículo uno. ¿Usted recuerda esa promesa? Ve, dice él, enséñate a Kab. Dice, después de muchos días, la palabra del Señor vino a Elías en el tercer año de la sequeza. ¿Recuerda?
Diciéndole, ve, muéstrate a Kab, lean conmigo. y enviaré lluvia sobre la superficie de la tierra Dios había prometido mandar lluvia es por eso que vino Elías es por eso que Elías retó a los profetas porque el Señor había prometido mandar lluvia pueden ver aquí la hermosura de nuestro Dios amados Juan bondadoso en misericordia es nuestro Dios
el pueblo de Israel se había apartado de él se habían vuelto idólatras Se esclavizaron a dioses falsos y eran cegados por su propio pecado. Por lo tanto, la sequía que padecieron fue una justa consecuencia de su rebelión, un recordatorio divino de que la vida sin Dios es vacía y seca. Sin embargo, incluso en el juicio, la misericordia triunfa. Que el pueblo de Dios diga amén.
Dios no permitió que su pueblo pereciera por su pecado con amor y santidad los llamó de nuevo a sí mismo y a través del profeta Lías reveló su poder y les dio corazones nuevos esto se confirma si se recuerda en la oración de Lías en el capítulo en este mismo capítulo del versículo 37 donde él ora lo siguiente para que este pueblo sepa que tú oh Señor eres Dios y que has hecho volver sus corazones que es el punto delías en esta oración todo lo que ha ocurrido todo lo que yo ha dicho el sarcasmo santo y divino que lo escucharon el construir el altar el orar todo lo que yo he hecho lo he hecho por tu palabra tú has hecho esto porque tú tienes la intención de volver el corazón de tu pueblo así a ti que buenos dios
Ellos habían abandonado a Dios, ellos habían hecho todo lo peor, todo lo que era prohibido El Señor no les dice váyanse al infierno, el Señor les dice no, los amo Y el Señor, solo el Señor puede cambiar un corazón, amén
Hay una gran pelea, discusión, debate en la iglesia de que si el hombre es el que viene a Dios o si el Dios trae al hombre Y aquí podemos mirar claramente, dice Elías, que tú has trastornado sus corazones, tú has cambiado sus corazones y por eso el pueblo viene, por eso el pueblo confiesa, porque miraron al Dios del cielo revelarse en el fuego santo y sus corazones fueron por la mano del Señor movidos hacia Dios y confiesan, el Señor, Él es Dios, el Señor, Él es Dios.
Fue una hermosa, fue un hermoso momento de reconciliación. Dios aceptó el sacrificio ofrecido por el profeta como sustituto de los pecados del pueblo. En lugar de destruir al pueblo, recibió la ofrenda y apartó su ira. Es lo que miramos en la primera parte del capítulo. Cuando cayó el fuego consumió el altar y el sacrificio No solamente era Dios revelándose como el verdadero Dios Sino aceptando un sacrificio de sustitución por el pueblo
El pueblo debe de morir La ira de Dios, el fuego no debe caer sobre ese substituto, debe caer sobre ellos. Ellos abandonaron a Dios. Ellos le dieron la espalda. Ellos se fueron a la idolatría. Ellos estaban orando por tres años a Baal que mandara agua. Ellos rehusaron a arrepentirse. Ellos, ellos, ellos en el pecado. El fuego no debe caer sobre el toro, no debe caer sobre el sacrificio, debe caer sobre ellos. Pero Dios deja que su ira caiga sobre el substituto. para mover sus corazones hacia sí.
Y aquí, amados, encontramos una hermosa imagen del Evangelio, porque es exactamente lo que ocurre con Cristo Jesús. Amén.
Nosotros merecemos ¿qué? El infierno. Nosotros hemos pecado contra Dios. ¿Cuál de aquí no diría que somos mentirosos de nacimiento? Hemos mentido en nuestras vidas. ¿Cuál de aquí no diría que somos asesinos desde el nacimiento? Hemos odiado, hemos querido pegarle a alguien, nos hemos enojado y con coraje que no es santo ¿Cuántos de aquí no admitiremos que hemos robado aunque sea una idea, algo chico en nuestras vidas? ¿Cuál de aquí no puede admitir que somos idólatras de corazones, que hemos amado a cosas o personas más que a Dios? ¿Cuál de aquí no puede admitir haber quebrantado completamente los 10 mandamientos?
Todos somos pecadores, somos idólatras, todos nos hemos descarriado dice Isaías, nos hemos ido por nuestro propio camino y el Señor pone sobre Él el pecado de nosotros es lo que dice Isaías, es lo que se encuentra aquí en el Evangelio y es lo que nos enseña el Nuevo Testamento El santo furor, la santa ira de Dios sobre el pecado No cae sobre usted amado, no cae sobre mí Pero cae sobre el sacrificio, el substituto perfecto, el substituto inocente Él es el que se quema con el fuego, la ira de la indignación del furor de Dios sobre el pecado Él es el que sufre, Él es el que es consumido para que usted y yo vivamos
Aquí encontramos en el Antiguo Testamento el Evangelio en toda su gloria Encontramos una foto hermosa de Jesús Y miramos que es el Dios del cielo que cambia los corazones Que trae a un pueblo Un pueblo que quería irse más y más a la idolatría Él es el que le interviene Él es el que da un nuevo corazón Él es el que salva Él es el que provee el substituto Él es el que acepta el substituto Él es el que derrama su ira sobre el substituto Para no derramar la ira sobre aquellos que Él dice yo voy a salvar
Es algo increíble Bueno, eso es lo que había ocurrido en el capítulo antes y ahora en el versículo 41 vemos como el perdón se desborda en bendición Aprendemos que el Dios que perdona los pecados también provee para su pueblo La misma mano que retuvo la lluvia en señal de juicio ahora se abre para derramar gracia en abundancia Enviará la lluvia no sólo para regar la tierra, sino también para mostrar a su pueblo que Él es la fuente de toda vida y de toda bondad.
Cuando Dios salva, cuando Dios perdona, cuando Dios te hace un hijo, empieza a derramar sus bendiciones aún más de gracia sobre tu vida. Proveer, cuidarte, enseñarte, discipularte, abrirte los ojos a la palabra del Señor. ¡Qué bueno es Dios! ¡Qué bueno es Dios! Nuestro pasaje nos enseña que Dios es bueno, se deleita en el perdón, la bendición, la restauración y la renovación. El Dios que salva es también el Dios que sustenta. Gloria sea a Dios por ello.
La única razón que nosotros seguimos día tras día buscando de Cristo, amando a Cristo, leyendo Su Palabra, regocijándonos en lo que nos enseña con un corazón que quiere orar y buscar el deseo de Dios es porque Dios nos sustenta cada día. No solamente nos da la gracia de salvación, pero la gracia de poder vivir en obediencia a Él. Este es el Dios del Cielo. Dios provee.
Bueno, en el versículo 42 Dejamos el tema de la grandeza de Dios, regresaremos a él al final, pero ahora nuestra atención se tiene que ir a la oración, a la oración. Mire el versículo 42, la segunda parte donde aprendimos que la oración requiere humildad. Otra vez, la oración requiere ¿qué? Humildad. Elías subió a la cumbre del Carmelo y ahí se agachó en tierra y puso su rostro entre las rodillas en un acto de oración. Aquí está el profeta, el que desafió al rey Acab, cuando Acab le dio, tú eres enemigo, no, tú te has hecho enemigo de Dios. El que estaba en la cumbre y le dio a los profetas, miren, griten más, griten más y van a gritar a los profetas falsos. Pero lo encontramos delante de Dios en sus rotillas, con la cara en el polvo, rogándole a Dios.
Es algo mucho, el lenguaje corporal de Elías lo dice todo. Él está dependiendo completamente de Dios, arrodillado con el rostro en la tierra, en una postura de oración intensa y concentrada, humilde delante del Señor. El mismo profeta que se enfrentó con valentía ante el rey Acap y se enfrentó contra los falsos profetas, ahora se inclina ante el rey de reyes y el Señor de señores en humilde y silenciosa suplicación.
que hermosa foto tenemos aquí amados es posible que tendamos la tendencia de mirar a Elías como un super profeta como profeta arrogante un profeta que patea puertas y entra y ustedes se tienen que arrepentir y llamo fuego del cielo y oren más y sacrifiquen más a ver si su Dios es un Dios verdadero lo miramos como un profeta de gran valentía con super poder Después de todo, habló con audacia, denunciando la idolatría y llamando a Israel al arrepentimiento. Y recordamos a Elías burlándose de los profetas de Baal con una santa ironía. Sin embargo, recordemos lo que él nos dice. Yo he hecho todo esto porque tú me has dicho que yo lo haga. Las palabras que hablé son tus palabras, oh Dios. Era Dios que se estaba burlando de los falsos profetas. Era Dios el que estaba demandando a Israel que se arrepintiera.
Cuando miremos a Elías, miremoslo tal y como realmente es, un hombre humilde. No un hombre arrogante, un hombre humilde. Después de todo, podemos ver en él, en el capítulo 17 y 8, si miramos y trazamos subidas, miramos en él esta humildad. Encontramos no a un profeta arrogante, sino a un hombre humilde, un siervo humilde. Elías se ve continuamente reducido a la impotencia, llorando y pidiéndole a Dios. Se acerca a Dios como todos debemos hacerlo, como necesitados. Se recuerda en el capítulo 17, Elías oró para que el hijo de la viuda volviera a la vida. Tres veces se acostó sobre él. Tres veces suplicó Dios, trae vida. Oh Señor, si tú no traes vida, este niño se queda aquí. muerto, no era arrogante, no demanda, no llama, sino que pide. Y en el capítulo 18, él oró para que cayera fuego del cielo. He escuchado pastores decir, Elías llamó fuego del cielo, pero eso es incorrecto, él no llamó nada, él pidió, o el Señor manda fuego. ¿Pueden ver la diferencia? Él no está clamando nada, él está pidiendo señorar lo que tú has prometido. Hay una humildad de Él
Y aquí en este pasaje ahora Él está pidiendo lluvia No una vez, no dos veces, tres veces, cuatro veces, cinco veces No seis veces, pero siete veces orando Siete veces, ay mira, he orado Ve, ve a ver mi siervo Hay algo que, no hay agua, no hay nada Ok, sigamos orando, sigamos orando, sigamos orando Sigamos pidiendo humildemente al Señor O cuando ustedes miren a Isaías Miren a un hombre de Dios humilde Cada una de estas ocasiones, Elías reconoció que él no tenía poder para obrar ningún milagro. Él no puede dar vida a lo muerto. Él no puede enviar fuego santo del cielo y él no puede hacer que caiga la lluvia. Él no es un súper profeta como algunos lo imaginan. En cambio, es un hombre humilde que depende completamente de la mano soberana de Dios. La fuerza de Elías no radicaba en su habilidad, sino en su humildad.
Amados, la verdadera oración siempre comienza aquí. La oración es un acto de humildad. Nos desboja de la autosuficiencia y nos enfrenta a nuestras necesidades y nos trae cerca al Dios soberano.
Elías se inclinó con el rostro entre las rodillas porque sabía que las bendiciones provienen únicamente de la misericordia de Dios lo pueden ver ahí hincado en el pueblo con la cara en la tierra suplicándole a Dios siete veces para que el Señor mandara lluvia siete veces pidiendo por favor oh Dios cumple tus promesas para que este pueblo pueda ver que tú eres Dios el Dios que los cuida oh Señor por favor oh Señor por favor lo pueden ver amados un hombre humilde
Y cuando nosotros nos incamos a orar ¿Qué estamos diciendo? No somos suficientes nosotros mismos Te necesitamos a ti Como dice Cristo en Juan 15 Aparte de mí ustedes pueden hacer que nada
Y si usted me puede indicar cómo está su vida de oración Yo puedo indicarle a usted cómo está su vida espiritual ¿Usted depende en sí? Usted dice yo puedo, yo lo necesito, yo lo hago todo Usted dice, yo soy, yo soy, sé quien soy, soy un hombre necesitado. Oro porque no hay habilidad en mí, porque necesito de Dios.
Así pues aprendemos, amados, que si queremos ver la obra de Dios en nuestras familias como hombre, en nuestras iglesias, en nuestras comunidades, si queremos ver la mano de Dios hacer grandes cosas, también debemos aprender a inclinarnos con gran humildad.
La intercesión no consiste en muchas palabras elocuentes, sino en un corazón humilde que reconoce su dependencia. El Señor se complace en responder a las oraciones de quienes acuden a Él de rodillas con las manos vacías. Oh, Señor, necesito que Tú lleves mi mano, que Tú me des algo. Sin Ti no puedo. Amén.
Amados, los orgullosos oran poco porque creen que no necesitan a Dios. y su ayuda. Los humildes oran mucho porque saben que necesitan todo que venga de él. ¿Pueden ver la diferencia?
Entonces, ¿cómo está su vida de oración? Es una buena pregunta. ¿Usted depende en el Señor? ¿Cada día, para cada cosa, todo que venga de la mano del Señor?
Bueno, la oración requiere humildad, pero también la oración requiere fe en las promesas de Dios. Elías estaba seguro de que llovería porque Dios lo había declarado, lo había prometido en el versículo 1 enviaré lluvia sobre la tierra esa es una promesa de Dios verdad cuando Dios dice ve y preséntate acá porque hoy voy a mandar que lluvia Dios ha declarado algo es cierto Dios lo ha dicho es imposible que no ocurra porque lo que Dios decreta se cumple sin embargo
Aquí en el versículo 42 encontramos a Elías inclinándose en ferviente oración por aquello que Dios ya había prometido. Y esto plantea una importante cuestión teológica en nuestras vidas. ¿Por qué es que Elías necesitaba orar si la voluntad de Dios es segura?
O, mejor dicho, si Dios es soberano y sin duda cumplirá todo lo que Él decreta, ¿qué papel desempeñan las oraciones del pueblo de Dios?
Es una acusación que se trae con aquellos que creen las doctrinas de las gracias como nosotros. Ustedes dicen que Dios es completamente soberano, sobre todo incluso la salvación, que nada está fuera del ámbito del control de Dios, que Dios ha decretado todo, que todo está moviéndose de acuerdo a la voluntad de Dios.
Entonces, ¿por qué? Ustedes ni creen en orar. Si Dios va a hacer lo que va a hacer y nada lo puede impedir, ¿qué importa si qué? Si oramos. ¿Pueden ver?
A lo mejor una pregunta que usted ha considerado en su propia ¿Y por qué estoy orando? Si Dios es soberano, si todo lo que Él diga va a hacerse ¿Y por qué voy a estar llorando, gastando mi tiempo en esa manera?
Es una buena pregunta para hacer Y creo que los que hacen esa pregunta no son completamente honestos con sí mismos Lo que ellos dicen, yo quiero un Dios que yo pueda cambiar la mente de Dios Yo quiero que mis oraciones puedan mover a Dios a hacer lo que yo quiero que Él haga
Pero imagínense Usted puede mover a Dios, cambiarle la mente a Dios, para que haga lo que usted quiera que haga. Vamos a cambiar la mente de un Dios santo a lo que es menos santo, un Dios perfecto a lo que es imperfección, que es nosotros.
Oh amados, no queremos ese Dios. Un Dios que haga lo que yo quiera sería un Dios terrible. Necesitamos el Dios Santo
Entonces ¿Cómo podemos contestar estas preguntas? Bueno, tenemos una pista de la constancia en el versículo 36 Si quieren regresar al versículo 36 Donde Elías dice lo siguiente Oh Señor Dios de Abraham Aquí Él está orando Dios de Isaac y de Israel Que se sepa hoy que Tú eres Dios en Israel Que yo soy Tu siervo Y que he hecho todas estas cosas por palabra Tuya
No sé si miraron, captaron lo que le está diciendo, pero es un punto increíble. Yo estoy haciendo lo que tú prometiste que se iba a hacer. Yo estoy haciendo lo que tú has decretado. Señor, enseña al pueblo que ese es el propósito de la oración.
Amados, la confianza de Elías no reside en su propia oración, sino en la palabra de Dios, en las promesas de Dios. Dios había decretado enviar la lluvia. Nada podía cambiar eso. La lluvia iba a caer ese día, pero también había decretado que su propósito se cumpliera mediante la intercesión de Elías.
Es algo increíble lo que estamos mirando aquí. El mismo Dios soberano que ordena el fin, también ordena los medios porque ese fin se va a alcanzar. Esto es uno de los grandes misterios, privilegios de la oración. Dios no nos necesita a nosotros para cumplir su propósito. Dios no dice ya no puedo cumplir mi propósito porque el hermano tal y tal no quiere cooperar conmigo Imagínense sería un Dios limitado Dios no nos necesita a nosotros pero en su gracia Dios elige usarnos en sus propósitos Dios se deleita en hacer su voluntad en respuesta a las oraciones de los santos.
Por lo tanto, la oración no es un intento de cambiar la voluntad de Dios o la mente de Dios. Es el canal designado a través de cual se cumplen los decretos de Dios, las promesas de Dios. Es un canal en que nos alineamos con su voluntad. Entonces, yo no oro para cambiarle la mente a Dios, yo oro para alinearme al propósito de Dios. Como Cristo oró, se recuerda Padre, si es posible que pase esta copa de mí, pero no que mi voluntad, sino la que la tuya. No hagas lo que yo quiero en este instante, sino lo que tú vayas a hacer. Ese es el propósito de oración.
Si usted recuerda, Pablo nos dice en Corintios, nosotros ni sabemos lo que orar. Dice, pero el Espíritu Santo nos enseña cómo orar por la voluntad El Espíritu que conoce las profundidades de Dios Dice, nos enseña cómo orar Entonces, ¿por qué oramos? Oramos, amados, para alinearnos a la voluntad de Dios Oramos las promesas de Dios Oramos que Dios haga aquellas cosas que ha prometido hacer Y nos alineamos a ese propósito de Dios
Vemos esta misma verdad reflejada al final de las Escrituras ¿Usted recuerda haber leído este versículo en Apocalipsis 22, 20? El Señor Jesús declara, si vengo que pronto ¿El Señor va a venir amados? Si ¿Cómo sabemos? Aquí lo promete, hay algo que pueda ¿De estorbar el plan de Dios? ¿Estorbar el plan de Dios? ¿Hay alguien que pueda cancelar el plan de Dios? Esto es un decreto desde el Señor. Si que vengo pronto, eso no va a cambiar, no hay nadie que lo pueda cambiar, no hay nadie que lo pueda cancelar. Es un decreto divino, va a ocurrir porque Dios lo ha decretado. Amén.
¿Y qué hace Juan cuando oye esto? El regreso del Señor es seguro, ha sido decretado soberanamente. Sin embargo, Juan responde de inmediato en oración. Amén. Ven, Señor Jesucristo. El Señor hace promesas, un decreto. Yo vengo pronto, que dice Juan. Déjame orar las promesas de Dios, oh Señor, ven pronto. Amén. Y así somos nosotros. Es usted y yo en oración.
Oh Señor, salva a mi hijo. Oh Señor, salva a mi hija. Oh Señor, que mi vecino pueda ver la gloria de quien tú eres Oh Señor, que mis hijos crezcan en un hogar que te ame Que ellos puedan ver la importancia Oh Señor, mira a mi hijo mayor No tiene afinidad, no tiene afección por las cosas de Dios Está entretenido en todas estas cosas Va a la iglesia pero no tiene corazón Oh Señor, por favor, salva a ese hijo mío Enséñale a arder en favor por las cosas del Señor Oh Señor Mira esta necesidad. Oh Señor, mira la iglesia. Oh Señor, ven pronto Jesucristo, ven pronto. Mira que tan terrible está este mundo. Oramos que las promesas de Dios. El Espíritu nos enseña a orar. Vengo pronto, que dice Juan. Amén, ven Señor, ven.
Empieza inmediatamente a orar por la cumplición, por el cumplimiento, perdón, de esa promesa. Oh Señor, amén, ven, ven, ven, ven, por favor. Gloriese a Dios por ello. Juan no nos dice por ¿Qué voy a orar? Si el Señor dijo que Él viene, Él viene. ¿No hay nada que yo pueda hacer? Él dice, no. Si el Señor dice que Él viene, vamos a orar, que el Señor cumpla sus promesas. ¿Ven la belleza de todo esto, amados? Porque Dios lo ha prometido a su pueblo ahora. Él revela su voluntad y luego conmueve los corazones de sus hijos para que busquen su voluntad mediante la oración. Esta es la intercesión divina. Se anuncia la voluntad de Dios, la promesa de Dios, el Espíritu Santo despierta las oraciones del pueblo de Dios y se cumplen los propósitos de Dios tal como Él ha decretado.
Así que sí, amados, esta comprensión dignifica la oración. La oración es un acto de obediencia y una expresión de fe, una unión de nuestros corazones a la voluntad soberana de Dios. Este Padre misericordioso Cuando oramos las promesas de Dios, estamos orando la voluntad de Dios. Amén.
Amados, oren, oren mucho. Bueno, tenemos que traer humildad en la oración, tenemos que traer fe en las promesas de Dios. El versículo 43 al 44 enseña que tenemos que traer, la oración requiere paciencia, la oración requiere paciencia. a su criado, sube ahora y mira hacia el mar. Y él subió y miró y dijo, no hay nada. Y Elías dijo siete veces, vuelve a mirar. Y sucedió que a la séptima vez él dijo, veo una nube tan pequeña como la mano de un hombre que sube del mar. Y Elías le dijo, sube y dile acá, prepara tu carro y desciende para que la fuerte lluvia no te detenga.
A primera vista, oponerse a los profetas de Baal parecía más fácil que interceder por lluvia, del Señor, cuando primeramente oró Elías, Señor manda fuego como has prometido, inmediatamente cayó, ¿por qué? Para que el pueblo mira la diferencia entre Dios y Baal, que no puede contestar. Pero aquí Dios está trabajando ahora con el profeta, no con un pueblo que está cambiando su corazón. Y aunque Dios había prometido voy a mandar lluvia, ve, preséntate acá, hoy voy a mandar lluvia, el profeta tiene que orar.
y el profeta ora y la primera vez que el ora dice oh señor por favor manda la llumia que has prometido para que el pueblo pueda ver que tú lo sustentas para que el pueblo sea refrescado algo así tuvo que haber orado y cuando subió su siervo y miró hacia el mar dice nada Elías entonces ora la segunda vez el siervo sube y le dice que nada la tercera, la cuarta, la quinta, la sexta vez nada, nada, nada, nada, nada A veces es difícil orar. Amén. Nada, nada, nada. Fue la séptima vez que el Señor dice, aquí mando la lluvia.
Aquí está Elías de rodillas en oración, escuchando repetidamente el mismo informe. No hay nada. Elías, como usted y yo, tiene que aprender a ser persistente en la intercesión, en la oración. La oración fiel requiere paciencia, perseverancia y confianza, incluso cuando nada parece suceder. Observe cuán diferente es la respuesta de Dios en los momentos diferentes de oración. En el Monte Carmelo, el fuego llegó de inmediato en respuesta a la oración de Elías, vindicando decisivamente el nombre del Señor. Pero aquí la respuesta tarda en llegar, incluso la espera parece ser dolorosa. Nada, nada. El profeta en rodillas, comiendo polvo en su cara. Nada, nada, nada.
Aquí se nos recuerda, amados, que Dios responde a las oraciones siempre. A veces la respuesta es sí. A veces la respuesta es qué. No. Y a veces la respuesta es a lo mejor y espérate. Amén. Y tenemos que estar orando y buscando la voluntad del Señor. Sí, se nos cuelga que Dios responde a las oraciones, pero no siempre de inmediato ni de forma predecible. Aprendemos que la demora de Dios no es señal de su ausencia o de debilidad en Dios o impotencia en Dios, sino parte de su plan soberano. Dios usa la demora para fortalecer la fe, la paciencia y dependencia de Elías en Él. El Señor a menudo nos enseña a esperar, a velar y a confiar en Él. Incluso cuando no vemos nada ocurrir. Eso es donde aprendemos a aferrarnos a Dios.
Oh Señor, te necesito, ayúdame. Nada. Oh Señor, por favor, ayúdame. Nada. Oh Señor, aún más pido. Nada. Oh Señor, aún más pido. La paciencia, el carácter de Dios se empieza a hacer en nosotros. Empezamos a mirar cuánto realmente lo necesitamos. Así que aprendemos que los cristianos deben persistir en la oración, incluso cuando no ven nada.
Número dos, los cristianos deben confiar en la soberanía de Dios, incluso cuando hay demora.
Número tres, los cristianos deben orar con fe y no por vista. Señor, si tú no haces cuando yo quiera que tú hagas, ya yo no voy a seguir orando.
Número cuatro, los cristianos deben aceptar el proceso de purificación de Dios. A veces Dios se demora para hacerte más como Cristo, más dependiente en Él, para enseñarte cuántas veces tú realmente lo necesitas. ¿Y a quién de nosotros le gusta oír un no de Dios? A nadie. Oh Señor, yo quiero tal y tal cosa. No. ¿Cómo que no? No. Porque el plan mío supera tus planes y tu visión, lo que tú creas que debe ser. Recuerde que Cristo oró, Padre, si es posible, pasa esta copa. Y la respuesta a Cristo fue, no es posible. Y si Cristo puede recibir un no, claramente usted y yo podemos recibir un no de Dios. Amén. Es algo increíble.
Miremos el versículo 45, la primera parte. Aquí vamos a ver nuestro último punto de la oración. Dios sostiene a su pueblo mediante la oración. Dios sostiene a su pueblo mediante la oración. Al poco tiempo, dice el versículo 45, el cielo se oscureció con nubes y viento y hubo gran lluvia. ¿Usted recuerda la escena? Nada, nada, nada, nada. De momento viene el silbo, mira, mira, mira una nubecita chiquita, como un puñito allá afuera, pero no, no, no hay nada que decir. Se levanta el día y dice, es suficiente. El Señor prometió, aquí ha cumplido. Es el empiezo del del Señor cumpliendo sus promesas. No necesito seguir orando. Ahí está la señal de que el Señor va a hacer lo que va a hacer. Y esa nube empieza a crecer y a oscurecerse y a hacerse más grande y más grande y más llena de agua. Dice que las nubes estaban negras, cargadas con agua. Empezó un viento y aquí viene un deluvio, vamos a decir. No fue que, como la lluvia que a veces recibimos aquí en el desierto, que escupe un poquito y se va. Esta fue, esta fue, pero una lluvia que cayó. Las carreteras se hicieron lodo y se recuerda que la tierra no había recibido agua por tres años, todo estaba seco. Esto fue, cayó una lluvia que roció todo y todo estaba, todo estaba bajo agua, vamos a decir. Aquí el Señor provee.
Sabemos que la lluvia trae vida, riega los campos, provee alimento para las personas, nutre a los animales y ayuda a las cosechas crecer. Y aquí vemos que Dios no solo es el Dios de lo dramático, como enviar fuego del monte Carmelo, sino también el Dios que suple nuestras necesidades cotidianas y lo hace a través de la oración. Es un punto muy importante.
¿A cuánto de nosotros no nos gusta lo dramático de Dios? Una columna de fuego que cae del cielo, quebrantando las leyes físicas, devorando y consumiendo un sacrificio el pueblo gritando Dios, el Señor es Dios, Él es Dios, el Señor Él es Dios cuando no nos gusta lo dramático señales de gran poder de Dios el mar rojo abierto, Israel pasando en seco como nos gusta leer esas historias amén de lo dramático de Dios, lo milagroso de Dios ah diríamos si yo pudiera ver algo así mi fe estuviera increíblemente grande Si pueda ver el maná caer del cielo y comer este pan sin tener que trabajar pero que glorioso un pan que baja del cielo eso es algo dramático, imposible si puedo ver la tierra abierta y tragárselos los de Israel que no querían alabar a Dios correctamente que eso sería algo dramático para nos gusta lo dramático y tomamos las bendiciones diarias como que si no son importantes
Pero yo estoy aquí para recordarles que el Señor suple nuestras desidades. Sí, esta lluvia era dramática en el aspecto que no había llovido en tres años, pero sabíamos que la lluvia iba a llegar a un punto o no, ¿verdad? La lluvia siempre viene.
¿Cuándo fue la última vez que usted miró lluvia aquí en el desierto y se le dijo, esta es la bendición de Dios para nosotros? Tomamos como que si es nada, pues es lluvia, es lo que ocurre. El agua sube, ¿verdad? El agua baja. está en un ciclo natural del agua estas son cosas que ocurren y no miramos que las bendiciones de cada día estas bendiciones, bendiciones chicas cotidianas realmente son lo dramático en nuestras vidas todos queremos mirar un milagro grande y cada día el Señor nos da millones de milagros la verdad que usted pudo despertarse hoy está respirando aire puede vivir su corazón está funcionando su mente abrieron los refrigeradores sacaron los huevos hicieron chilaquiles todas estas son bendiciones de Dios amén usted me dirá pero yo fui a trabajar para para esos chilaquiles y le digo sí pero tienes la salud para qué trabajar sabemos que de inmediato puede cambiar tu salud puede haber un accidente ya no puedes trabajar tu familia lo pierde todo queda destituido como mucha gente queda amados hasta la salud, la bendición, la seguridad.
¿Cuántas veces usted esta semana hubiera muerto si no hubiera sido por la mano de Dios? Y usted manejando sin saber, todo normal, todo regular para usted y no le damos gloria a quién? A Dios. Esta lluvia cayó, es un milagro, pero no lo miramos como el fuego cae del cielo, eso sí es un milagro. Lluvia, pues, eso son cosas naturales.
Amados, no debemos ser así. debido al amor de Dios Dios suple nuestras necesidades y lo hace a través de la oración debido al pecado Israel había perdido las bendiciones del sustento diario de Dios ahora en su gracia Dios restaura estas bendiciones cuando ellos querían darle la gloria a Baal Dios dice que Baal te dé agua que Baal te dé tus bendiciones que Baal haga todo crecer y si Baal te suple lo que tú necesites continúa con Baal pero te miraré en tres años Cuando tú puedas mirar que Baal no es nada y no puede darte ni lo necesario ni lo imposible. Baal no pudo mandar fuego del cielo porque no existe, pero tampoco pudo mandar lo necesario de cada día. Dios sí puede hacerlo.
Un comentarista escribe lo siguiente, Israel aprendería nuevamente hoy que el Dios que envía fuego para convertir sus corazones también enviaría lluvia para refrescar y nutrir sus cuerpos. Qué hermoso, amén. Amados, aprendemos entonces que Dios es quien sostiene la vida de su pueblo. Como le dio nuestro hermano Juan, hoy dirigiendo el servicio, Salmo 65, 9. Tú visitas la tierra y la riegas en abundancia. En gran manera la enriqueces. El río de Dios rebosa de agua. Tú les preparas su grano porque así preparas la tierra. Este es Dios. El agua, el ciclo del agua, las bendiciones, llueve, no llueve, todo viene de la mano de quién? De Dios y todo para el bien de su pueblo.
Cuando dejamos de ver nuestras provisiones diarias, cotidianas, como dones de Dios, comenzamos a adorar el don en lugar del dador y esto es balismo moderno, es idolatría. Cuando esperamos lluvia nada más porque la esperamos, bueno, es lo que ocurre. Cuando vamos a la tienda y compramos en el supermercado la comida que vamos a comer y es lo que ocurre, siempre tenemos, nunca falta, aquí siempre está y todo. Y no paramos a decir esta es la mano de Dios. Somos como la gente que adoraba a Bale, esperando que el mundo provee todo lo que realmente viene de quien? Dios dándole la gloria al mundo y las cosas naturales y no dándole gloria a quién? A Dios.
Amados, incluso las cosas ordinarias, la lluvia, la comida, las provisiones diarias, la ropa que usted tenga puesta, son dones preciosos que revelan el cuidado fiel y la bondad de Dios. Son su respuesta misericordiosa a la oración de dependencia que Cristo enseñó a su pueblo a pedir.
¿Se recuerdan esta oración? Danos hoy el pan nuestro de cada que. mire que no estamos orando por fuego divino, no estamos orando por milagros increíbles no estamos hablando por el mal que se abra en dos pedazos sino Señor danos que el pan nuestro de cada día, lo diario y mire que no estamos pidiendo Señor dame el pan de este mes o por este año sino el pan nuestro de cada que cada día dependo yo quien en Dios el desayuno, el almuerzo, la cena, los snacks que comemos cada día, todo proviene de la mano de ¿quién? De la ropa que tengo puesta, la salud que tenga, buena o mala, todo proviene de ¿quién? De Dios.
¿Cuándo fue la última vez que usted le dio gracias a Dios por lo ordinario, por los anteojos que le ayuda a ver? Amén. Soy ciego sin los míos. ¿Cuándo fue la última vez que usted le dio gracias a Dios por la lluvia, por el cabello, por todo lo que Dios ha dado en su vida?
Bueno, el versículo 45, la segunda parte del 46, ahora dejamos la oración y vamos a ver otra vez a este Dios increíble, a un Dios de gracia increíble. Y acá montó en su carro y se fue a Jezreel, él salió primero. Y la mano del Señor estaba sobre Elías quien ajustándose el cinturón corrió delante de acá hasta Jezreel
Elías se levanta de la oración y comienza a correr Sus pies golpean el suelo con fuerza divina y supera el carro de acá mientras la lluvia cae torrencialmente ¿Pueden ver la foto en su mente? Una lluvia torrencial que está cayendo Elías se faja, dice la Palabra de Dios Acaba, está en su carro con los caballos Él empezó primero Es imposible que yo pueda correr en esa situación alcanzar el carro, superar el carro y estar en frente es algo imposible y la lluvia y el lodo y todo y ahí empieza, empieza Elías se empieza a correr, dice la Palabra de Dios
¿Lo pueden ver? Más rápido que cualquier hombre ha corrido en todo el universo Todos los tiempos. Gana todas las medallas de oro en las Olimpiadas. Nadie puede con él. Está corriendo. ¿Lo pueden ver, amados? Es algo increíble. Esto no fue un simple esfuerzo humano, ni un arrebato de velocidad natural. ¿Por qué Elías corre tan rápidamente? Dice la palabra de Dios, simplemente la mano del Señor estaba sobre Elías.
Ese es un correr milagroso, lo pueden ver, el profeta ya a lo mejor avanzado, está corriendo delante del carro. Dice, es imposible que un hombre corra así, ahí va él. Pueden ver la cara de acá, cuando lo mira en el espejo, vamos a decir, ahí viene corriendo, él dice, ¿pero qué es eso? Cuando lo mira al lado de él, pero eso es imposible. Y cuando lo mira superar, y él dice al ginente del carro, ve más rápido, a ver si lo alcanzamos. Pero mientras más rápido vaya el caballo, más rápido va Elías y no lo pueden alcanzar, él va enfrente. Es algo increíble, ¿verdad que sí?
Aquí está lo dramático otra vez, lo dramático. Dios, quien acaba de responder con fuego y lluvia, ahora capacita a su siervo para correr con la fuerza de su espíritu. Pero, ¿por qué está esta historia aquí? ¿Por qué necesitamos mirar a Elías correr? una carrera imposible. ¿Qué significa que Elías corriera, alcanzara e incluso se adelantara al carro de Acab? ¿Qué es lo que Dios está comunicando?
Bueno, algo profundo. Dos lecciones, si me permiten el tiempo. Primero, que Elías corriera adelante de Acab como heraldo del rey significa que el profeta de Dios fue llamado a servir, no a ponerse al rey. Se recuerda que cuando acá miró a Elías, dijo, aquí estás tú, enemigo de Israel, tú que te opones, tú que... No lo vio como amigo, él no miraba al profeta como un amigo de Dios, él lo miraba como un enemigo por su idolatría. Es más, mandó, si se recuerda, a todos los reinos a buscarlo para que lo traieran en cadena para matarlo por la lluvia que faltaba.
Y aquí va Elías enfrente de él como un heraldo. en frente del rey. Ahí va Elías, el profeta, anunciando, aquí viene ¿quién? El rey. ¡Qué cosa más linda podemos encontrar aquí! Esta imagen representa la posibilidad de armonía entre el trono y la palabra de Dios, una visión de lo que podría ser si el corazón de Acabs arrepiente. Si Acap se humilla ante el Señor, Elías no se alzará como su adversario, sino como un fiel compañero, ayudándolo para guiar a Israel de regreso a la verdadera adoración y la fidelidad al pacto.
Elías como heraldo de Rey Acap. Aquí viene el rey. Elías no tiene que oponerse a él. Elías puede ser su amigo. Arrepiéntete Acap, dice Dios. Arrepiéntete. Mira, mira tu pecado, ven a Cristo, arrepiéntete, acepta el sustituto y el profeta puede ser tu amigo La palabra de Dios te puede guiar
La palabra de Dios va enfrente de ti, gloria sea a Dios por ello
Segundo, que Acab siga a Elías simboliza la restauración del orden en la nación del pacto El rey debe seguir al profeta porque el profeta representaba la palabra del Señor. En otras palabras, la palabra de Dios, no el poder humano, ni la autoridad política debe guiar a una nación o a un cristiano. El Señor le exige claramente acá al rey que no debe actuar independientemente de la palabra de Dios, sino someterse a la palabra divina. Aquí está, mientras más quiera el rey no puede alcanzar a quien. a Elías porque la Palabra de Dios va en frente de este Rey. La Palabra del Rey debe seguir al frente de todo. Y amados, esta es una buena lección para usted y para mí. Amén.
Para ustedes que tienen poder, autoridad, hombres que tienen familias, que deben liderar, recuérdense en su liderazgo no viene en su propio poder, debe venir ¿qué? Mientras usted siga la Palabra de Dios. Como único usted puede hacer lo correcto. Recordemos que delante de nosotros siempre tiene que ir que la Palabra de Dios
Imagínense esposos, si ustedes siguen la Palabra de Dios, que armonía debe haber en su familia Imagínense madres, si ustedes disciplinan a sus hijos, no como ustedes les gusta o creen que debe ser, sino por la Palabra de Dios Sus hijos crecerán y les llamarán bendecida, dice la Palabra de Dios Imagínense iglesia, si enfrente de nosotros no va lo que nosotros queremos, sino la palabra de Dios. ¿Cómo debe ser una iglesia? No como la queremos, no con los entusiasmos que nosotros queremos, pero ¿cómo es que Dios dice que debe ser la iglesia? ¿Cómo si nos comportamos de esa manera? ¿Qué tipo de gente vamos a ser?
Amados, la palabra de Dios debe guiar a todo cristiano, debe guiar a este rey y todo esto Ahora deja a Cabe en una decisión crucial que tiene que hacer. Es un momento decisivo para él. Israel tuvo su momento en el Monte Carmelo. ¿Se recuerda el profeta? Si ustedes quieren seguir a Baal, sigan a Baal. ¿Hasta cuándo dice usted van a estar entre dos opiniones? Si Baal es Dios, sigan a Baal y vayasen a qué? Al infierno. Y si Dios es Dios, paren de servir a Baal, síganlo a él y vean la bendición. Hagan una decisión, hoy es el día de salvación. ¿Se recuerdan esas palabras del profeta?
Ha llegado el momento para quien? A CAB. El Señor mandó fuego, el Señor mandó lluvia, el Señor lo supera. Elías corriendo delante de él. Aquí se le ofrece al Rey una oportunidad de arrepentirse. Es algo increíble. Todo esto deja CAB con una decisión para hacer. Siguirá a Baal hacia la destrucción, se humillará y confesará como Israel confesó El Señor, Él es Dios
Y aquí nos maravillamos que Dios le ofrezca la salvación a este hombre, amén Que hombre más malvado De todos los reyes en el Antiguo Testamento, en ambos el Norte y el Sur, Acab es el peor de todos Esa no es mi opinión, lo dice Dios Dice, no hubo un rey más peor que él Ni antes ni después de él, es ciertamente lo que... Él fue el peor rey del norte, el más pecaminoso, el más que ofendió a Dios, el más que impactó a Israel para lo que es terrible. Antes de él era Jeroboam, era el peor. Viene acá y dice como que si los pecados de Jeroboam fueran chicos, le aumentó, se fue aún más lejos de Jeroboam. Este es el peor hombre que ha existido en el Antiguo Testamento que se hizo rey. Y nos hacemos la pregunta, si seamos honestos, ¿cómo el Señor va a perdonar a tal hombre como este? De cierto, este hombre ha hecho mucho para ser perdonado. Nos maravillamos constantemente a la increíble gracia de Dios. Él ofrece las riquezas de la gracia incluso a los pecadores más viles.
Vamos a considerar a Cab. Fue a Cab el que quien permitió el culto de Baal, aprobó la construcción del templo de Baal y el altar de Baal, y incluso participó en la adoración idólatra de Baal. Fue a Kab que permaneció impasible mientras su esposa asesinaba a los profetas de Dios y derribaba los altares de Dios. Él le dio permiso para hacerlo. Fue a Kab que habló a Elías con odio, llamándolo enemigo, y sin embargo, Dios ahora le ofrece su gracia.
a este pecador impenitente, dándole la oportunidad de conocer el Evangelio, mostrándole el camino del arrepentimiento y ofreciéndole la ayuda de Elías. ¡Qué Dios servimos a nosotros! Y esto ofende nuestro sentido de justicia. ¿Cómo podría Dios perdonar a un hombre tan terrible? Seguramente hay quienes están demasiado perdidos, demasiado manchados por el pecado para que Dios los perdone.
Y si usted piensa así, ¡cuidado! Claramente, yo sé que Dios puede perdonar a pecadores, pero no a ese, ese se pasó, como se dicen ahí, no te pases, ese se pasó, ha ido muy lejos, ha hecho tanto. No sé si ustedes están al tanto a la historia, la historia del pasado. Diríamos, el Señor no puede perdonar a un hombre como Hitler, mató a 12 millones de gente, seis millones de judíos claramente Dios no puede perdonar a un hombre como este ¿verdad que sí? Satanás en carne vamos a decirlo pero ¿qué tal si se hubiera arrepentido? no que lo hizo pero ¿qué tal si se hubiera arrepentido? hay perdón en Cristo para un hombre tal así recordemos el apóstol Pablo pero diríamos no pero el apóstol Pablo es una dulzura pero no cuando era salo de Tarso él dice de todos De todos los hombres del mundo que son pecadores, yo soy el que, el peor, porque yo mataba a los cristianos.
Dejé muchos huérfanos, destituidos, destruí familias. Yo estaba ahí cuando a Esteban lo apedrearon y yo di mi aliento que lo apedrearan o lo mataran al mártir del Señor. Salve de Tarso, era un hombre horrible. Amén. terrible, temible, la palabra lo llama un dragón, echando fuego, Saulo estaba como un dragón, dice, escupiendo fuego a la Iglesia de Dios, pero el Señor viene y lo salva, en el camino de Damasco, lo hace el apóstol Pablo y escribe 48% del Nuevo Testamento, es imposible que Dios salve a un hombre así, ¿verdad que sí? exactamente, es imposible que Dios salve a cualquier hombre, ¿qué dice Cristo? Dice la salvación para el hombre es que imposible, pero no hay punto final en una comilla, le damos gracias a Dios por una comilla, pero para Dios todo es que posible, gloria a Dios.
Lamentablemente entonces aquí tenemos a este hombre ofreciéndose el perdón y nosotros es posible que nos ofenda, pero no debemos objetar Pues todos somos pecadores por notar al Ese. Ninguno merece la gracia. Y creo que aquí está el punto cuando decimos al Señor no puede perdonar a Ese. Estamos diciendo secretamente yo soy mejor que Él. El Señor me puede perdonar a mí porque soy mejor que Ese. Ese sí es malo. Y no creemos que nuestros pecados son tan mal como si lo son. No creemos que cada ofensa es tan terrible como la es. Pero ¿cuántos de nosotros no merecemos el infierno? Amén.
Y la razón porque usted no se ha comportado como acá, usted no ha hecho lo que acá ha hecho, sí porque no ha tenido el poder ni la oportunidad que tuvo acá. Pero sin Cristo y con poder y oportunidad todos iríamos que a los puntos que fue acá había un peor. No hay nadie aquí que no haga algo terrible si la oportunidad y si la gracia no está, si la oportunidad no está en su vida y la gracia no está en su vida. Cada uno de nosotros haríamos lo terrible. La razón porque amamos a Cristo y servimos a Cristo es porque Cristo primeramente nos amó a nosotros. Amén.
Entonces no debemos objetar. La gracia es un don gratuito y merecido de Dios para quienes jamás podrían merecerlo. Lamentablemente a Cabe se le ofreció el Evangelio, pero se negó a doblegarse. Podemos leer en el futuro, vamos a leer, Cabe eligió sus ídolos y por lo tanto eligió la separación eterna de Dios. Eligió a Baal. con todo lo que se enseñó y con una última oportunidad elegió a quien? a Baal y por eso el profeta va a venir en los próximos capítulos y dice tu eres un hombre muerto los perros lamberan tu sangre y tu esposa los perros se la van a comer viva no va a quedar ni pedazo para enterrar se te dio una última oportunidad y no la tomaste es triste, es triste Porque acá está gritando en las llamas del infierno aún hoy. Era un hombre real y realmente está donde dice la palabra de Dios, en el infierno. No lo podemos oír, pero está gritando aún hoy. Amargo.
Después de miles de años en el infierno y nunca tendrá una vacación, un tiempo de paz. ¿Usted no cree que en su mente está ocurriendo una que otra vez todas las oportunidades que él malgastó? Qué torpe fui, perdonen la palabra que voy a usar, qué estúpido fui. Se me ofreció, miré el fuego caer del cielo, se me ofreció la oportunidad una vez más y qué terrible, qué terrible mi corazón. Y para él no hay esperanza. Pero hoy a usted también se le ofrece el perdón en Cristo. Mi pregunta para ustedes es la siguiente. ¿Se arrodillará usted delante de él? ¿Se volverá usted a él mientras la misericordia aún le llame? o como acaba de elegir a continuar en su propia idolatría a mi nadie me dice nada ok pero el fin de eso es muerte una muerte eterna pues que tengo que hacer pastor para venir a Cristo bueno si usted me hace esa pregunta es que Dios ya está cambiándole corazón hacia él Dios está haciendo ese trabajo el hombre natural nunca nada quiere con Dios si usted dice yo necesito a Cristo es porque Cristo ya le ha cambiado el corazón arrepiéntase y dígale a Arsenio Cristo murió por mí, por mis pecados. Hace la justicia de él. Transforma y cambia mi vida. Quiero vivir para él para siempre.
Y mire lo que el Señor hace. Si alguien está en Cristo, nueva criatura es. Las cosas viejas han pasado. Aquí todas son obras hechas que muevas. Amén.
Padre, te damos gracias por tu palabra. Y pedimos, Padre, que el cristiano sea alentado por lo que hemos aprendido. Que miren la necesidad de humildad, fe, paciencia y súplica en nuestras oraciones. Admirar que todo proviene de ti. Admirarte como el Dios que sustenta a tu pueblo, que no solamente nos salvas, pero provees. Y el Dios que ofrece gracia a la impenitente, Padre. Damos gracia por quien tú eres, enséñanos a amarte aún más. Y se haga de aquí un converso, Padre, que hoy sea el día de salvación. Que hoy Padre pueda doblegar la rodilla, abandonar su orgullo, abandonar sus ideas de lo que creen y aceptar lo que la Biblia enseña y pedir el perdón por sus almas antes que sea muy tarde. Que ellos no sean como Acap que desperdició todas las oportunidades hasta que ya no hubo más oportunidades. Pedimos Padre que haiga salvación. Te damos gracias por todo en el nombre de Jesús para tu gloria. Amén.