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Les invito a que vayan abriendo
en sus Biblias, en el libro de Nehemias. El capítulo 1. Y antes de leer el capítulo,
el capítulo entero vamos a tratar hoy. Vamos a orar, por favor. Señor, te damos gracias por esta
mañana el poder reunirnos. Y qué privilegio, Señor, otra
vez estar juntos congregados en tu nombre para recibir tu
palabra también y alabarte, tener comunión. entre hermanos. Te pido, Señor, que bendiga,
Señor, tu palabra, que me ayudes a proclamarla como debe ser. Y gracias, Señor, por mis hermanos
que están acá. Conoces las dificultades de todos
ellos, Señor, pero pueden estar aquí. Y eso es testimonio de
que Tú los mantienes firmes, como a mí y como a todos mis
hermanos. Gracias, Padre, en el nombre
de Jesús. Amén. Vamos a leer el capítulo 1. Dice
así. Palabras de Nehemias, hijo de
Acalías. Aconteció que en el mes de Israel,
en el año 20, Estando yo en la fortaleza de Susa, vino Anani,
uno de mis hermanos, con algunos hombres de Judá y les pregunté
por los judíos, los que habían escapado y habían sobrevivido
a la cautividad y por Jerusalén. Y me dijeron, el remanente, los
que sobrevivieron de la cautividad allí en la provincia, están en
gran aflicción y oprobio. Y la muralla de Jerusalén está
derribada y sus puertas quemadas a fuego. Y cuando oí estas palabras,
me senté y lloré, e hice duelo algunos días y estuve ayunando
y orando delante del Dios del Cielo. Y dije, te ruego, oh Señor,
Dios del Cielo, el grande y temible Dios, que guarda el pacto y la
misericordia para con aquellos que le aman y guardan sus mandamientos. Que estén atentos tus oídos y
abiertos tus ojos para oír la oración de tu siervo que yo hago
ahora delante de ti día y noche por los hijos de Israel, tus
siervos, confesando los pecados que los hijos de Israel hemos
cometido contra ti. Sí, yo y la casa de mi padre
hemos pecado. Hemos procedido perversamente
contra ti. Y no hemos guardado los mandamientos,
ni los estatutos, ni las ordenanzas que mandaste a tu siervo Moisés. Acuérdate ahora de la palabra
que ordenaste a tu siervo Moisés diciendo, Si sois infieles, yo
os dispersaré entre los pueblos. Pero si volvéis a mí y si guardáis
mis mandamientos y los cumplís, aunque vuestros desterrados estén
en los confines de los cielos, de allí los recogeré y los traeré
al lugar que he escogido para hacer morar allí mi nombre. y ellos son tus siervos y tu
pueblo, los que tú redimiste con tu gran poder y con tu mano
poderosa. Te ruego, oh Señor, que tu oído
esté atento ahora a la oración de tu siervo y a la oración de
tus siervos que se deleitan en reverenciar tu nombre. Haz prosperar
hoy a tu siervo y concédele favor del ande de este hombre. Era
yo entonces coopero del rey. El título del sermón de hoy le
puse por nombre el inicio de una gran restauración. El pueblo de Israel está volviendo
de la cautividad y si vemos un poco la historia, la nación se dividió en dos cuando
tomó el poder el hijo de Salomón, Roboán, y habla un poco de la
carga pesada que estaba llevando el pueblo con los impuestos que
Salomón le había puesto y eran muy altos y ahora viene su hijo
Y en vez de equilibrar las cosas, porque el pueblo estaba clamando...
al rey que les disminuían los impuestos, eran demasiado altos
y fuertes. Pero, ¿qué hace el rey? El rey
Roboán consulta primero con los ancianos y eso estaba muy bien,
pero los ancianos le dijeron, haz esto, baja esto y el pueblo
te lo va a agradecer, va a ser fiel a ti. Y él no estaba conforme,
así que consultó a los jóvenes. y los jóvenes le dieron un mal
consejo. No es que todos los jóvenes den
mal consejo, pero estos sí eran muy malos. Y le dijeron que aumentase
los impuestos. Este rey le dijo al pueblo, si
el peso de los impuestos era como un dedo, yo voy a añadir
toda la mano sobre ustedes. Y ese fue el principio de la
división. se dividieron entonces el Reino
del Norte con Israel y el Reino del Sur con Judá. Y entonces fueron llevados cautivos
después. El Reino del Norte fue llevado
cautivo por los Asirios primero, luego el Reino del Sur también
fue llevado cautivo por los Babilonios. Los Babilonios conquistaron y
ellos conquistaron todo también a los asirios, así que todo ya
estaban bajo la cautividad bajo el imperio babilonio y en ese
ámbito está el pueblo. Ellos están cautivos, están clamando
al señor también por liberación y Y ahí llegamos entonces a Esdras,
un poquito antes, porque ahí comienza a regresar al pueblo
cautivo. Es una primera ola de los cautivos
que están regresando a Jerusalén y lo hacen bajo Zorobabel. Eso fue en el año 538 a.C. esa fue la primera, por decirlo
así, la primera ola que volvió, y ellos volvieron, edificaron
el altar, el templo, y entonces ahí queda esa parte, abarca como
unos 80 años, luego en Ezra, el capítulo 7, comienza otra
ola con Ezra mismo, y esta ola ya viene llevando muchas personas
también, pero se encarga ya no del templo, sino se encarga de
la restauración espiritual del pueblo y a volver a enseñar la
ley porque muchos se habían apartado, se habían casado con mujeres
extranjeras, estaban violando el día de reposo. Y así que eso
es lo que hace Esdras. Luego, unos 14 años después,
viene Neemías. Antes quisiera leerles los primeros
versículos. Dice, en el primer año de Ciro,
rey de Persia, para que se cumpliera la palabra del Señor por boca
de Jeremías, el Señor movió el espíritu de Ciro, rey de Persia,
y éste hizo proclamar por todo su pueblo y también por escrito
diciendo, así dice Ciro, rey de Persia, el Señor, el Dios
de los cielos, Me ha dado todos los reinos de la tierra y Él
me ha designado para que le edifique una casa en Jerusalén que está
en Judá. Así comenzó. El Señor ya había
dado la profecía y aquí comienza a cumplirse. Y entonces ahí vamos a los primeros
versículos de Nehemias, el 1 y el 2. Ese punto yo le llamé la preocupación
de Nehemias. Palabras de Nehemias, hijo de
Acalías. Aconteció que en el mes de Kislev
en el año 20, estando yo en la fortaleza de Susa, vino Anani,
uno de mis hermanos, con algunos hombres de Judá y les pregunté
por los judíos, los que habían escapado y habían sobrevivido
a la cautividad y por Jerusalén. Neemías dice aquí que al final
del capítulo 1 era copero del rey. Neemías era el copero del
rey. El trabajo que realizaba era
muy peligroso. Él se encargaba principalmente
de cuidar que el rey no fuera envenenado. Para muchos yo creo
que está familiarizado el oficio de Neemías en películas, muestran
la forma como alguien tenía que probar primero el vino que se
le iba a dar al rey para aserciorarse de que no fuera envenenado y
entonces el que tenía que probar era Neemías y era un oficio importante también
porque el estar al lado del rey significaba que también tenías
que tener preparación en temas de política de estado y y todas
esas cosas con relación a la nación. Así que, y este es Neemías,
el que está ahí trabajando junto al rey. Y así que entonces, Neemías no
solamente tenía un buen trabajo, también era un hombre de confianza.
Porque llegar hasta ese punto, a trabajar con el rey, estar
junto a él todo el tiempo, Y pensando yo, en mi mente carnal, no decía,
feliz de neemías, él antes de que probara el rey, él ya había
probado, así que por esa parte estaba bien, ¿no? Pero en ese
tiempo la mayoría de los reyes moría, ya sea porque lo envenenaran
o porque otro quería tomar el poder y al tomar el poder tenía
que aniquilar a toda la familia del rey para excepcionarse que
no quede ningún heredero. Y entonces todos esos peligros
enfrentaban enemías y el Señor los iba guardando. Ahora que
tenemos una idea de quién era Nehemias en lo laboral, podemos
decir que era un hombre exitoso. Tenía un trabajo muy reconocido
y peligroso a la vez. Su nivel de vida era muy alto,
considerando a sus hermanos de Judá que vivían en la ruina en
todo sentido. Y es aquí cuando vemos la preocupación
de Neemías. Pero Neemías tenía una preocupación
pareciera contradictoria que tuviera que preocuparse por algo.
Él tiene todo lo que necesita para vivir económicamente bien.
Hasta podríamos decir humanamente hablando que Neemías tenía su
futuro asegurado. Él no tenía que preocuparse qué
iba a comer mañana. con qué iba a sustentar a su
familia. Mientras el rey esté en su trono,
las cosas para enemías estaban bien. Pero a mí me llama mucho
la atención de que un hombre en tal posición, con tal estilo
de vida, tuviera una preocupación. Y era la preocupación por su
pueblo y por su gente. Entiendo que, por el sentido
de la historia, que Neemías tenía un poco de conocimiento de lo
que estaba pasando allá, por lo que ya había pasado antes
con Sorobabel, ahora con Esdra, y Neemías está preocupado que
la obra del Señor continúe. Y eso me lleva al título de una
gran restauración, el inicio. En este sentido, por Neemías,
porque ya había comenzado antes también, Y para tener un contexto también,
todo este tiempo, desde Sorobabel hasta Neemías, encierra como
100 años. Y humanamente es mucho tiempo,
¿no? Una obra y ver los frutos. Si yo estuviera en los zapatos
de Neemías, hubiera pensado, ya no hay que hacer, no se puede. La ciudad está quemada, sus murallas
están quemadas, y algo que yo descubrí hace poco, cuando fuimos
a limpiar en la librería, y estábamos quemando algunas ramas, y habían
piedras ahí en el fuego, y a cierta temperatura las piedras habían
explotado por la calor. Y bueno, Un detalle en eso es
que las piedras de la muralla eran de una piedra caliza y con
la fuerte temperatura eso se volvía polvo. Y eso es lo que había pasado
con las piedras ahí en el muro. O sea, era una ruina total, sin
contar que el templo había sido destruido, habían sido llevados
cautivos. Y en esto, Nehemias está ahí
en el palacio, en la fortaleza, dice de Susa, y él está bien,
está trabajando bien. Y algo también que, para información,
sobre Babel, su significado era hijo
de Babilonia, o sea, estaba representando a la descendencia que había nacido
cautiva ya ahí, y el nombre de Ezra es Ayuda. Y creo que todo
esto tiene sentido porque el Señor de alguna forma les está
mostrando. Yo estoy con ustedes a pesar de que ustedes han abandonado
mis mandamientos. Yo he prometido algo y lo voy
a cumplir. Y el Señor era enviando profetas,
en este caso a Ezequías, Esta preocupación revela dónde
está el corazón de Nehemias y muestra lo que realmente es importante
para él. Nehemias necesitaba saber sobre
la condición de sus hermanos y por Jerusalén. Esto lo lleva
a preguntar al grupo que vino a la fortaleza en Susa sobre
el pueblo y su situación. Y otro detalle también aquí es
que en Esdras 7, en los primeros versículos también dice, después
de estas cosas, en el reinado de Artajerjes, Rey de Persia,
subió Esdras, hijo de Seraías, hijo de Hazarías, hijo de Ilcías,
hijo de Salún, hijo de Sadog, hijo de Aitob, hijo de Amarías,
hijo de Hazarías, hijo de Merayot, Hijo de Seraías, Hijo de Usti,
Hijo de Buki, Hijo de Avisúa, Hijo de Fines, Hijo de Eleazar,
Hijo de Harón, Sumo Sacerdote. Es que aquí en el caso de Esdras,
él tiene una genealogía que viene de los sacerdotes, hasta Harón
llega. Y cuando leemos sobre Nehemias,
sólo nombra el nombre de su papá y no de la descendencia, de dónde
viene, qué está haciendo, o sea, la relevancia que tenía para
el pueblo. Y es interesante que Neemías simplemente era un hombre
común y corriente, como cualquiera de nosotros. Escribí también
aquí algunas preguntas. Dice, ¿qué diferencia hay entre
Neemías y tú? ¿Qué cosas son importantes para
ti? ¿Te preocupa el pueblo de Dios? ¿Realmente importa la condición
de nuestros hermanos? A veces, hablando también personalmente,
cuando pasan cosas tristes, delicadas, nos dolemos. Podemos orar al
Señor un tiempo, Pero luego se nos pasa porque si tenemos para
comer, si tenemos nuestras necesidades suplidas, parece que está todo
bien, ¿no? El hermano que está sufriendo
allá, que Dios lo ayude y que Dios se encargue, ¿no? Pero viendo
el corazón de enemías es muy distinto. Él está preocupado. Él tiene todo resuelto en su
vida, pero algo no le deja tranquilo. Así que cuando llegan estas personas,
Él pregunta, ¿Cómo está mi pueblo? ¿Cómo están mis hermanos? Y les invito también a que vayan
a Filipenses 1, versículos 22 al 26. Y este es Pablo. Quería leerles
estos versículos porque Pablo también muestra una preocupación
por sus hermanos. Y lo verán aquí a medida que
lo leamos. ¿A qué nivel? Dice, pero si al
vivir en la carne esto significa para mí una labor fructífera,
entonces no sé qué escoger. pues de ambos lados me siento
apremiado, siento el deseo de partir y estar con Cristo, pues
eso es mucho mejor. Y sin embargo, continuar en la
carne me es más necesario por causa de vosotros. Y convencido
de esto, sé que permaneceré y continuaré con todos vosotros para vuestro
progreso y gozo en la fe, para que vuestra profunda satisfacción
por mí abunde en Cristo Jesús a causa de mi visita otra vez
a vosotros. Y este es el corazón de Pablo
por sus hermanos, por la iglesia ahí en Filipense. Algo que me llama la atención
aquí es que Pablo dice, es muchísimo mejor estar con Cristo, pero
en lo que él dependía, él quería estar con sus hermanos. Y pareciera
que él estuviera menopreciando el estar con Cristo por estar
con sus hermanos, pero no es así. Si lo vemos, un poquito
más profundo y a la luz también en Nehemias. O sea, vemos a Pablo
que él dice, yo quiero estar con ustedes. Yo quiero que la
gloria de Dios siga expandiéndose. Y lo mismo hace Nehemias. Él
está bien. Él decía, yo no quisiera ir allá. Pudiera haber dicho eso, ¿no?
Pero no dice eso. Él hubiera dicho, que se encargue
de los sacerdotes de hacer una obra allá. Pero no, sino que
la preocupación en él lo llevó hasta allá. Y lo vamos a ir viendo
en las siguientes predicaciones cómo es esa travesía que él hizo. Pero lo que quería resaltar aquí
es que la gloria de Dios es más importante. Y nuestra respuesta
a ella hará que nuestras acciones den gloria al Señor. Mi punto dos. Una noticia muy
dolorosa. Volvamos otra vez a Nehemias.
Versículos tres y cuatro. Y me dijeron. El remanente, los
que sobrevivieron a la cautividad. Allí en la provincia están en
gran aflicción y oprobio. y la muralla de Jerusalén está
derribada y sus puertas quemadas a fuego. Y cuando oí estas palabras,
me senté y lloré, e hice duelo algunos días, y estuve ayunando
y orando delante del Dios del cielo. Neemías había preguntado
por sus hermanos y la respuesta que recibió fue muy dolorosa. Le dijeron que el remanente que
sobrevivió a la cautividad está en una condición miserable, humillante
y dolorosa. La condición de la ciudad era
deplorable debido a que la ciudad no tenía murallas y tampoco puertas,
porque habían sido quemadas y no pudieron ser reconstruidas. Y cuando vemos la condición de
la ciudad y vemos también que las murallas
representan protección, las puertas representan protección también.
Y no tenía todo eso y la gente que había quedado ahí y la que
había vuelto también estaban sufriendo. pareciera contradictorio
ver a un remanente que confía que Dios los va a restaurar,
los va a ayudar, pero cuando ven su situación están dando lástima, por decirlo
así. Están dando pena. Los vecinos ven a la ciudad y
solo se burlan de ellos. Y los ladrones la saquean cuando
quieren porque no hay protección, no hay quien la cuide tampoco. Esa condición de gran aflicción
y oprobio fueron las consecuencias de abandonar a Dios y olvidar
sus mandamientos. O sea, desobedecieron a Dios. Y en esta parte estaba viendo
también que Hay consecuencias y van a ser muy difíciles, muy
duras a consecuencia de nuestro pecado y que el volver a hacer
las cosas bien, a obedecer al Señor también va a costar y va
a costar mucho. Pero lo increíble de todo esto
es que Dios está con nosotros. Cuando Vemos en Ezra, comenzando
con el rey Siro, que el Señor había puesto en su corazón, y
luego en Emías a Artajerjes, y yo me daba cuenta de que todos esos eran reyes, tenían
control de muchas cosas, pero Dios les estaba recordando que
ellos iban a pasar, que el que gobernaba realmente era Él. Y creo que cuando uno conoce
esas verdades, uno encuentra fortaleza para
atravesar las situaciones como lo está haciendo este pueblo. Y me ponía a pensar también en
las situaciones difíciles que atravesamos en la vida y Y lo fácil humanamente, y en
lo personal también lo hablo, es que olvidamos la fidelidad
del Señor. Olvidamos su testimonio, sus
palabras, y nos sumergimos solamente en las cosas que nos están pasando,
las situaciones duras, pareciera que nos vuelven ciegos de las
cosas que el Señor ha hecho y está haciendo. El hecho de que estemos
sufriendo demasiado me costaba reconocer que Dios está ahí igual. Y para mí es glorioso el escuchar
a Nehemias que él, aunque la ciudad está en ruinas, él clama
a Dios, clama con confianza, con fortaleza, y aunque le duele,
él hace ayuno y oración. Pensando también, cuando recibimos
malas noticias, cuando algún hermano tal vez está pasando
por una situación difícil, humanamente imposible, ¿cuál es nuestra reacción
por nuestros hermanos? ¿Oramos un tiempo? Luego, si
el hermano no comenta nada, no dice nada, ¿dejamos de orar?
Porque tal vez pensamos, ya el Señor arregló las cosas. y veía
lo importante que es que podamos tratar los asuntos con la seriedad
que merecen. Y cuando pensaba en este libro, un hermano me preguntó cuando
terminé Filemón y qué has pensado para el siguiente. El Señor había
puesto en mi corazón Nehemias, pero le dije, hay muchas cosas
muy difíciles que no entiendo ahí y no sé si voy a hacer eso,
pero tengo eso. Y luego volvimos a reunirnos con el mismo
hermano y le digo, he tomado Nehemias. Y no lo tomé por porque
tuviera la capacidad de enseñarlo o de explicarlo de la mejor forma
posible que pueda hacerlo, sino porque es algo personal. Creo que el
Señor me está llamando no solo a estar en la iglesia, sino también
a analizar mi vida realmente con la seriedad que merece, en
la situación que estoy, cómo la estoy llevando, cómo estoy
llevando a mi familia, y comparado con la nación de Israel, su condición
en la que estaban, y yo creo que para muchos en
especial para mí. Hay murallas que levantar, hay
muchas cosas que trabajar con nosotros. Y lo importante de
aquí también es que el trabajo no comienza, ah, no, al hermano
le toca cambiar esto, al otro hermano esto, y de último yo,
¿no? Sino que comienza aquí en lo
personal con el mío. Y creo que también antes de pensar
en el hermano debería comenzar con nosotros, ¿no? comenzar,
cómo estoy yo, cómo estoy sirviendo. Mi vida realmente está caracterizada
por preocuparme por los demás, orar por los demás y tomar el
asunto y tratarlo seriamente. Y Algo aquí que escribí, el pueblo
mostraba, o mejor dicho, debía mostrar la grandeza de su Dios
como testimonio a las naciones, pero estaban en ruinas, tanto
la ciudad como sus ciudadanos. Y al pensar en manera general,
¿cómo está nuestra ciudad? cuando uno ve, o al menos yo
veo mucho sobre la ley de género y todas esas
ideologías como están abarcando el mundo y lo están haciendo
de una manera muy feroz y también vemos a otros unos cuantos que
están luchando en contra de eso. Y cuando vemos la iglesia también,
la situación de la iglesia, qué está haciendo, cómo está mostrando,
reflejando la grandeza de nuestro Señor, su gloria a los demás,
a veces uno pensará que el Señor no estuviera haciendo mucho,
¿no? Y otra de las cosas también que
Quisiera decirles y quiero decirles es que Neemías estaba allá en
la fortaleza de Susa. Y a veces nosotros, yo inclusive
pensaba antes que si el Señor quería hacer algo conmigo, tenía
que ponerme en un lugar alto, en una posición en que pueda
influir a otros. Pero lo que vemos aquí es que
Neemías no estaba ya en Jerusalén, no era sacerdote, él estaba trabajando. Estaba en el lugar que el Señor
lo agarró y le dice, mira, así está la nación, así está la gente.
Y yo creo que lo mismo el Señor nos está diciendo hoy, es que
si estás aquí, es porque el Señor te conoce y no necesitas escalar
tanto para que el Señor te diga, vas a hacer esto, sino que el
Señor te va a tomar en donde estás, con lo que eres. Y ahora
pensando en relación de lo profesional, yo decía, de enemías, tal vez
yo no estoy a esa altura, pero al Señor te toma tal y como eres. y él es el que provee los medios
porque vamos a ver que esa posición que tenía Nehemías la tenía que
dejar porque iba a volver a Jerusalén y a reconstruir los muros y iba
a depender completamente de Dios y era el favor de Dios que iba
a hacer que eso prospere, no iba a ser su posición No iba
a hacer todo lo que sabía, sino que el Señor primero. Su gloria
y decir, Señor, es esto todo lo que tengo, pero quiero servirte. El dolor de Noemías era comparado
con el dolor de perder un familiar muy amado. Era un dolor muy intenso
en su alma que lo llevó a hacer duelo por un buen tiempo en donde
ayunó y oró delante de Dios. Yo no sé cuántos de nosotros nos hemos dolido tanto al saber
cómo está haciendo una comparación o cómo está nuestra iglesia,
cómo están nuestros hermanos y de repente saber de que alguien
está atravesando una situación muy difícil. Si tal vez nos hemos
dolido tanto al punto de decir de no tener fuerzas y poder sentarse
porque algo le ha conmovido. Y tristemente Yo no, no he sentido
tanto así. Me he dolido, pero no al punto
de que me afecte tanto y parar de lo que estoy haciendo y orar
al Señor. A veces he orado, no, ahí haciendo
las cosas, pero no me he parado, no me he detenido y decir, Señor,
¿qué hacemos o qué hago? Pero Nehemiah se duele, así como
Jacob cuando sus hermanos de José le dijeron, una fiera lo
ha destrozado, tu hijo está muerto y aquí tenemos la evidencia. Y Jacob se duele muy profundamente
y es este mismo dolor que está sintiendo Nehemiah. Y aquí quiero citarles, el pastor
Eduardo mandó un artículo en el grupo de la iglesia sobre
el ayuno. Quiero leérselos, es una parte
solamente, dice el ayuno cristiano. Número uno, es para abstenerse
de algo, normalmente la comida o la bebida, para dedicar ese
tiempo y energía al Señor de una forma especial, normalmente
a la oración. Aunque no es mandato o sea algo
obligatorio, es una disciplina espiritual muy provechosa que
el creyente practique el ayuno y la oración de forma regular
para fortalecerse en el Señor y para llevar las peticiones
a Él. En la Biblia, el ayuno se practicaba
cuando estaban en situaciones muy difíciles, necesitaban arrepentirse
y volver de un mal camino, pedían perdón muy especial al
Señor, programaban de forma regular y repetida dedicarse al Señor
para orar. Por tanto, dice, el ayuno es
una disciplina espiritual que se practica para acercarse más
a Dios, buscar dirección espiritual, expresar arrepentimiento, interceder
por motivos específicos y algo para aclarar. No es para torcer
la mano de Dios. Hasta aquí la cita. Y estaba meditando también sobre
el ayuno, en lo personal tampoco he ayunado, que recuerde algunas
veces lo hice, pero no con este conocimiento, con este entendimiento
de hacer un ayuno realmente por que me preocupaba la gloria del
Señor, me preocupaba el testimonio de la iglesia o me preocupaba
mis hermanos. Y esto sobre el ayuno, creo que
también es un tiempo en el que el Señor está moviendo, por decirlo
así, a la iglesia, a nosotros personalmente, a que podamos
practicarlo, no por obligación, sino porque hay cosas importantes
y hay cosas que debemos tratar con la importancia que merecen. Quiero que podamos ir al tercer
punto, que es una oración profunda y sublime. Versículos 5 al 11. Y dije, te ruego, oh Señor, Dios
del cielo, el grande y temible Dios que guarda el pacto y la
misericordia para con aquellos que le aman y guardan sus mandamientos. Que estén atentos tus oídos y
abiertos tus ojos para oír la oración de tu siervo que yo hago
ahora delante de ti día y noche por los hijos de Israel. Tus siervos confesando los pecados
que los hijos de Israel hemos cometido contra ti. Sí, yo y
la casa de mi padre hemos pecado. Hemos procedido perversamente
contra ti y no hemos guardado los mandamientos, ni los estatutos,
ni las ordenanzas que mandaste a tu siervo Moisés. Acuérdate
ahora de la palabra que ordenaste a tu siervo Moisés diciendo,
si sois infieles, yo os dispersaré entre los pueblos. Pero si volvéis
a mí y guardáis mis mandamientos y los cumplís, aunque vuestros
desterrados estén en los confines de los cielos, de allí los recogeré
y los traeré al lugar que he escogido para hacer morar allí
mi nombre. Y ellos son tus siervos y tu
pueblo, los que tú redimiste con tu gran poder y con mano
poderosa. Te ruego, oh Señor, que tu oído
esté atento ahora a la oración de tu siervo y a la oración de
tus siervos que se deleitan en reverenciar tu nombre. Haz prosperar
hoy a tu siervo y concédele favor delante de este hombre, era yo
entonces copero del rey. Es muy importante notar y resaltar
que en Eemías No buscó primero la ayuda del rey, ya que por
la posición y la confianza que tenía el rey en él, era muy probable
que recibiera ayuda. Pero Neemíes conocía a su Dios
y también conocía que Dios es soberano sobre todo. Así que
se dirigió directamente a Dios, mostrando así que conocía a Dios
y era temeroso de Él. Creo que en este punto nos muestra
las prioridades de Nehemias. Él estaba en una posición muy
favorable. De hecho, el rey le tenía mucha
confianza a él. Pero lo interesante y lo importante
que él hace es, primero, orar a Dios. Creo que eso muestra
también el tipo de vida que estaba llevando él. Él muestra que su
vida era primero delante del Señor. Y es paradójico ver que él servía
al monarca todos los días, pero estaba consciente de que Dios
es el supremo Rey y su vida estaba por encima de su trabajo. su
relación con Dios. Creo que es una de las cosas
más importantes que estoy comenzando a aprender. Y cuando escuchaba
también ayer en la reunión de matrimonios, el pastor Eduardo
decía que para tratar asuntos muy delicados, algunas formas,
algunas maneras, y él decía, lo primero es tu relación con
Dios, tu comunión con Él. Y eso me llamó mucho la atención,
porque a manera que iba viendo a Neemías, uno ve su relación
con él a través de sus actos. Y eso me lleva a preguntarme, a
preguntarles a ustedes también, sus actos, sus relaciones, ¿qué
muestran? Tal vez cuando llegamos a situaciones
difíciles, lo primero que pensamos es, ah, conozco a tal persona,
puede ayudarme, está en una buena posición, o tal vez soy compañero
de alguien que tiene las posibilidades de ayudarme. Y no digo que esté
mal, solo digo, ¿cuáles son las prioridades más importantes para
nosotros? ir delante del Señor, reconocerle
que Él es soberano en nuestra vida y en la vida de la persona
que tal vez puede ayudarnos. Y yo lo pensaba mucho. Pareciera, decía el Señor, pareciera
que esto es tan sencillo, es reconocerte a ti y ya. Pero el
poner en obra todo esto es lo más difícil. Porque Si pensamos
bien, Nehemías iba a ir ante el rey y él necesitaba que el
Señor le ayude. Ahora, en este punto, un pastor
explicaba, él decía, el presentarse al rey, al monarca era algo muy
peligroso por el contenido, por el mensaje que tenías que darle.
Porque si tú ibas a decirle, Rey, mira, mi gente está mal
allá, yo necesito ir con ellos y necesito de tu ayuda. Y imagínense,
el rey no era una persona cristiana, una persona piadosa que pudiera
entender tu situación. A él le preocupaba, al rey, era
él mismo. Que si algo pudiera poner en
peligro su autoridad, su majestad, lo quitaba del camino. Imagínense
que el rey hubiera pensado, Nehemias, yo te doy todo aquí. tienes el
mejor alimento, la mejor seguridad que puedas tener, estás junto
a mí, y ahora tú me pides que quieres irte. Y creo que eso me lleva a pensar
a mí, esto es un asunto grande, ¿no? pudiéramos decir nosotros, no,
no llegamos a tantas cosas así, pero hay asuntos grandes también
y pequeños que se deben tratar a la luz de la gloria de Dios. Para mí antes el sentido de la
gloria de Dios era decir, soy cristiano y mira, cumplo estas
cosas, pero no me preocupaba realmente el nombre de Dios,
porque como hablaba el pastor Jaime sobre el sistema que está
corrupto y la forma en que nosotros también nos adaptamos a veces
a la corrupción, porque tal vez nos obliga a las circunstancias.
O sea, es como que realmente no le honramos al Señor como
debiéramos, ¿no? Y lo importante aquí en EMIAS
es eso, que nos está mostrando. o nos está dando el ejemplo de
cómo proceder. Neemíes además conoce las promesas
de Dios y su oración va directo a la presencia de Dios. Neemíes
conoce que Dios es fiel y misericordioso con las personas que le aman
y guardan sus mandamientos. Nehemias pide a Dios que lo escuche
y lo vea, porque él estaba orando día y noche por los hijos de
Israel, confesando los pecados cometidos contra Dios tanto por
el pueblo y por él y la casa de su padre. Yo no sé si al leer esta porción
del tercer punto, se les vino la pregunta, ¿por qué Neemías
se identifica con el pueblo? Hemos pecado, él dice. Y lo que yo estoy diciendo es
aquí, que él está viviendo en comunión con Dios, su vida está
delante de Dios, y él está sirviendo con integridad. Pero él aquí
en su oración está diciendo, hemos pecado. Y lo que yo puedo
entender es que como somos, haciendo comparación
con la iglesia, como somos un cuerpo, si alguien está en pecado,
eso causa dolor a todo el cuerpo. Y creo que el sentido de la oración
también va por ese lado, de decir, Señor, yo soy parte de esto.
Y si hay que llevar las consecuencias de mi hermano, yo estoy aquí. Y yo no sé cuánto de nosotros
oramos así, Señor, mi hermano está lejos, pero si hay que ir
a traerlo, quiero ir. Y si hay que enfrentar consecuencias,
también quiero hacerlo. Y en esta parte yo le pedí al
Señor que continúe ayudándome a entender su palabra, a poder,
como vamos a ver más adelante también en otras predicaciones
de Nehemiah, a poder darle el sentido para mi vida. Nehemias continúa confesando
el pecado del pueblo, incluyéndose él mismo. Él dice, hemos procedido
perversamente contra ti y no hemos guardado tu palabra. También
Nehemias tiene muy presente que si guardan el mandamiento, poniendo
en práctica En sus vidas, Dios se encargará de la restauración.
No hay ninguna cosa difícil para Dios. Traer o reunir al pueblo
dispuerto eran cosas de la competencia única de Dios y Nehemias lo sabe. La vida de este hombre es muy impactante. Tal vez muchos
no los mencionan como el apóstol Pablo, o como algún otro apóstol. Pero cuando yo comencé a leer
sobre él, veo que realmente Dios estaba con él y él estaba con
Dios. Y una de las cosas que a mí me
llevó a este libro también es eso. Yo le digo, Señor, tal vez
No soy alguien de mucho conocimiento o de muchas cosas que pudieras
ver en mí, pero yo quiero que pudieras usarme como lo hiciste
con Noemías. Y el Señor está está trabajando
en mí. No voy a decirles que el Señor
ya ha trabajado todo esto que les voy a ir compartiendo a medida
que vaya dando otros sermones, sino que el Señor está trabajando
conmigo. Y yo quiero también que el Señor
lo haga con ustedes. Tal vez ya lo está haciendo y
que este libro pueda ser de mucho ánimo. de que les pueda recordar
que Dios reina, que Él es soberano sobre todo, y que también las
cosas se van a poner feas. No es de mucho ánimo saber eso,
pero saber de que Dios es el que nos fortalece, que nuestra
provisión vendrá de Él, yo creo que es lo más importante que
pudiéramos recordar, ¿no? A veces me pregunto, Señor, ¿hasta
cuándo me vas a sostener? ¿Hasta cuándo voy a estar aquí? Y una de las cosas que le pedí
al Señor en este tiempo es, Señor, yo quiero ser parte de tu iglesia,
pero no una parte que no esté haciendo lo que debe hacer. Y
creo que el Señor está respondiendo al darme este libro de Nehemias
como respuesta a eso y pudiera también. Y es mi deseo que el
Señor también esté mostrándole eso a ustedes de alguna forma
o animándoles a continuar. Si es que están haciendo alguna
cosa y el Señor ya le está ayudando, que sea de ánimo. Nehemias conoce los testimonios
de Dios. Sabe que ellos son siervos del
Dios Altísimo y que son su pueblo. Dios los había redimido con gran
poder y con mano poderosa. El ruego de Nehemias está basado
en Dios y la gloria de su nombre. Él quiere que todo el pueblo
se deleite en reverenciar el nombre de Dios. Pero para eso,
Nehemiah sabe que necesita que Dios allane el camino, que le
conceda favor delante del rey, y que resalta al pedir favor,
es que no le llama rey a Artajerjes. Cuando él está en su oración,
que Dios le dé favor ante este hombre, dice. Y... Para mí eso es chocante porque
a veces tratamos a las personas siendo irreverentes con Dios.
Podemos poner nuestra confianza más en alguien que en Dios. Y termina diciendo, dice, era
yo entonces copero del rey. Para ir concluyendo, veremos
algunas aplicaciones. Uno, debemos ver cómo está nuestra
vida cristiana. Tal vez como la ciudad tenía
las murallas caídas, en nuestras vidas hay áreas desprotegidas
y sin puertas. Otro punto, ¿tu testimonio o
tu caminar con Dios reflejan la gloria de Dios o trae afrenta
al nombre de Dios? Y cuando pasamos por el Antiguo
Testamento, desde que Dios sacó al pueblo hebreo desde Egipto,
vemos que Dios lo hizo con mano poderosa, con milagros que que
nunca antes habían visto. Y aún así, ellos olvidaron eso. En cada situación difícil, por
ejemplo, el pueblo hebreo, cuando no había agua, lo primero que
hacían era quejarse. Quejarse contra Moisés, quejarse
contra Dios, decirle a Dios, Tú nos trajiste al desierto para
que muramos aquí. para matarnos acá. Y es tan vergonzoso que tan pronto
nos olvidamos de lo que Dios hace cada día, cada circunstancia
en nuestras vidas, nos libra de muchas cosas. Pero aún así,
cuando llegamos a encrucijadas, tendemos a olvidar eso, a quejarnos
contra Dios, Otro punto, la confesión de pecados
específicos es parte de tu arrepentimiento. Y en este punto de aplicación,
muchas veces oramos generalmente, ¿no? No reconocemos realmente
lo que estamos nosotros haciendo, cómo estamos pecando realmente
contra Dios, contra quién estamos pecando. Y creo que cuando oramos
así, generalmente, Señor, perdónanos, no hemos actuado bien. Pero cuando
le decimos, Señor, te desobedecí, tu mandamiento dice esto y yo
hice lo contrario. Y eso es lo que hizo Neemías.
Neemías le dice, hemos pecado contra ti, el pueblo, yo, mi
casa. Y él reconoce por nombre su pecado
y del pueblo. otra aplicación. Al igual que
Neemías se preocupaba por su pueblo y su gente, ¿tú te preocupas
por la iglesia y tus hermanos? Y otra vez, no de manera generada,
sino de manera personal. En esta semana me reuní con un
hermano y justo era para explicarme que que realmente le importaba mi
vida y que buscaba la forma de cómo
tener mejor comunión conmigo, de cómo conocerme mejor, de cómo
ayudarme mejor. Y yo creo que es la actitud de
cada uno de nosotros, que debería ser así, ¿no? de preocuparnos
personalmente de alguien. Tal vez no podemos hacerlo de
cada uno, ¿no? pero en la esfera de que podamos
tener contacto con alguien, de saber que esto está pasando,
o simplemente de ayudarle. Le ves creciendo y ves cómo el
Señor está obrando en él y decir, ¿cómo puedo seguir ayudándote?
¿Cómo puedo seguir siendo alguien que pueda ser de edificación
para ti? Te veo crecer, te veo bien, tal
vez necesitas más, Porque generalmente cuando vemos a alguien bien,
está creciendo, no nos preocupa tanto, ¿no? Pero yo creo que
debería preocuparnos también. Porque si estás creciendo bien,
eso significa que también estás luchando y fuerte. Y esa es una de las cosas, de
las verdades que estoy aprendiendo. Que si necesitas servir bien
al Señor, las cosas se van a poner difíciles, se van a poner feas. Y yo le decía al Señor, ¿por
qué tiene que ser así? Y una de las cosas que me viene
a mi mente es porque al Señor le gusta glorificarse, es su
gloria. Y Él, si va a demostrar su poder,
lo va a hacer de manera en que Él lo hace. Con el pueblo de
Israel, en nuestra vida. Así que en esa parte también
mi ánimo es que podamos seguir creciendo en la confianza del
Señor. A mí me está costando, yo diría horrores, crecer en
esa confianza, pero veo el fruto, veo un poquito más de la gloria
de Dios y me deja maravillado que el Señor tenga misericordia
conmigo y gracia conmigo. Otra aplicación, ¿cómo tratas
los asuntos difíciles? Así como Neemías, ¿buscas primero
a Dios y su gloria o buscas en el hombre primeramente y dejas
de último a Dios? Otra pregunta, ¿conoces a Dios? En la oración de Neemías vemos
que él sí conocía a Dios. Y aunque estaba sirviendo al
rey, él le llamó hombre delante de Dios porque eso era, era un
hombre. ¿Conoces las promesas de Dios?
¿Estamos familiarizados con eso? Porque va a ser importante conocer
que nuestro Dios ha prometido que no nos dejará, que estará
con nosotros. y nuestra mente es frágil. Yo
pensaba cuando los babilonios conquistaron a los asirios y
por ende también a Judá después. Ellos destruyeron todo, se llevaron
todo, pero una de las cosas que rescató el profeta Ezequías fueron
los pergaminos. Y en el Antiguo Testamento, los
pergaminos eran la Torah, las instrucciones del Señor. Y como mencionaban, estamos en
un tiempo de la Reforma, recordando eso. Y cuando vemos también la historia
de la Reforma, cómo la Palabra trajo luz, Veía la importancia de eso, de
la palabra en nuestras vidas. Y es eso, conocer qué ha dicho
el Señor, qué ha prometido el Señor, qué no ha prometido. Porque
nuestra oración va a ser correcta o va a ser incorrecta, dependiendo
si conocemos realmente lo que el Señor ha dicho. ¿Conoces los mandamientos de
Dios? Otra, ¿la oración y la palabra
de Dios resaltan en tu vida? Y el último, y esto es un deseo
mío, que el Señor nos ayude a seguir el ejemplo de Nehemías, que nuestro
celo por el nombre de Dios crezca, que nuestro amor y preocupación
por nuestros hermanos nos lleve a actuar para que juntos reverenciemos
el nombre del Señor. Amén. Así como en los pergaminos
hablaban de las instrucciones del Señor, de las obras del Señor
que hizo, el testimonio del Señor, también nosotros podamos dar
testimonio de lo que el Señor está haciendo en nuestras vidas,
Es tan importante escuchar cómo el Señor está trabajando en la
vida del hermano o en la situación que está, pero cómo el Señor
está haciendo las cosas, uno va aprendiendo mucho. Y les animo a que podamos ir
meditando mucho en esto y también conociendo más al Señor y dando
testimonio, que podamos animarnos en cada jueves de oración, que
traemos nuestras peticiones y también, como decía Eduard al comenzar
la oración, que si alguien trajo peticiones de gratitud, ¿no?
Y que podamos hacerlo, porque eso es el testimonio que tenemos
nosotros de que Dios está obrando. Y cuando no le damos la gloria
y nos quedamos con eso, no estamos honrando el nombre del Señor
también. Y otra de las cosas también,
creo que el Señor es muy bueno con nosotros, conmigo en especial. Es su gracia los que nos mantienen
en pie, que permite que yo pueda estar hablándoles hoy y que el
Señor continúe haciendo su obra. Y no sé si se han fijado en el
calendario para este mes, qué versículo hay. Y ese versículo
está en 1 Corintios 15, el versículo 58. Y con esto termino. Por tanto, mis amados hermanos,
estad firmes, constantes, abundando siempre en la obra del Señor,
sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano. Oremos. Señor, te damos gracias. Realmente eres bueno, misericordioso señor con tu pueblo ayúdanos a honrarte ayúdanos
a glorificar tu nombre señor con todo lo que hagamos en la
posición que estemos con los recursos que tenemos ayúdanos
a hacer tu obra señor porque es una obra que tú la puedes
hacer señor y nosotros lo sabemos señor pero utilizas instrumentos
como nosotros, Señor. Gente que has salvado, gente
que has rescatado, que has comprado, somos tuyos, Señor. Y como dicen en emías, somos
tus siervos, somos tu pueblo, Señor. Gracias, Señor, por tanta
misericordia, por tanto amor, Señor. y que podamos estar firmes,
Señor, confiando más en Ti, conociéndote más, Señor. Bendice la iglesia,
Señor. Bendice a nuestros pastores que
nos guían. Bendice a nuestros hermanos,
Señor, porque esto es una obra de todos, Señor. Gracias, Señor
Jesús. Nada sin Ti hubiera sido posible,
Señor. Gracias. En tu nombre oramos. Amén.
El inicio de una gran restauración
Series Nehemías
Verdad principal: Nehemías era un hombre celoso por la gloria de Dios, mostró su dolor y sus lágrimas al conocer la condición del pueblo de Dios. La desobediencia a los mandamientos de Dios trajo consigo consecuencias devastadoras para el pueblo de Dios.
Escrituras tomadas de: La Biblia de las Américas® (LBLA®), Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation. Usadas con permiso. www.LBLA.com
| Sermon ID | 113242040283165 |
| Duration | 1:08:03 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Nehemiah 1 |
| Language | Spanish |
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