00:00
00:00
00:01
Transcript
1/0
Muy bien, entonces vamos a comenzar
este tiempo que el señor nos regala. este tiempo de de oración,
este tiempo de clamor a nuestro Dios, vamos a elevar al señor
una oración. ¿Qué le parece? Bien, oremos. Soberano Dios y Padre, tú que
moras en las alturas de los cielos, en esta noche nosotros alabamos,
glorificamos, y exaltamos tu nombre. Damos las gracias, gracias
Dios por esta oportunidad que tú nos das, de nosotros venir a tener estos
tiempos de oración, estos tiempos en los cuales pues podemos ser
también animados y fortalecidos, sabiendo, Señor, de que cuando
elevamos a ti nuestros clamores, nuestras rogativas, nuestras
peticiones, nuestras acciones de gracias, pues tú en tu gran
amor y misericordia y bondad para con nosotros nos muestra
esa perfecta voluntad que siempre es buena, agradable, y perfecta,
y nos conduce por ella, señor. Por eso, queremos pedirte que
en esta noche, nosotros podamos disfrutar de este tiempo de comunión,
los hermanos, los unos a los otros, y donde tú nos estés guiando, donde
tu espíritu santo esté hablando a nuestras vidas, y así, real
y efectivamente, pues, podamos ir siendo transformados a la
imagen y semejanza de nuestro señor y salvador Jesucristo.
Esto te lo pedimos, padre, por Cristo Jesús, nuestro señor y
salvador, amén, y amén. Muy bien, entonces, en esta acerca de lo que es un fiel miembro
de la iglesia como tal vamos a a conversar al respecto y me
gustaría que nosotros antes de entrar en materia pues pudiéramos
entonar un himno eh bienvenida Maciel Dios te bendiga como has
estado siempre tiene problemas con el
internet, no sé por qué siempre los miércoles. Antes ya no tenía
ese problema, parece que cada vez que le doy a entrar la saca
el sistema. Bueno, vamos a entonar el himno
401. Oh amor que excede a todo. Oh amor que excede a todo. Déjeme ver. Ahora sí está, no,
todavía. Entra y sale. Cuatrocientos uno. Gracias. Me presta uno, por favor. Nos dice así, es el primer párrafo. Oh amor que excede a todos, don
del Padre Celestial, pon corona a tus mercedes y entre nos venga
moral. Eres tú, Jesús bendito, todo
amor y compasión. Baja el corazón que sufre, traemos
tu salvación. Amén. ¡Qué bien! Oh amor que
excede a todo. Ese, ese himno pues también,
bienvenidas a su casa. Ese himno, el último párrafo,
pues tenemos una palabra de motivación me gustaría que pudiéramos leerlo
y luego leemos las escrituras. Dice, oh amor, no te separes,
¿de dónde? ¿De dónde no se separe? De la
iglesia terrenal, únela estrechamente con el lazo fraternal, perfecciona
a cada miembro, ilumina nuestro andar, y que el alma se complazca
en tu nombre por esa razón es que eh querido que entonemos
el himno al inicio y que luego del tiempo de oración pues volvamos
a entonarlo porque nosotros como iglesia siempre debemos de orar
por lo que es la unidad para que nosotros podamos madurar
para que nosotros podamos crecer como como Dios me gustaría que puedas escribir
ahí en el chat privado para entonces a tenerte solamente en así fuera
del escenario porque cada vez que trato de añadirte al escenario
pues no se cae, se cae, se sale, te sales. Si me escuchas, me
escribe por favor en el chat. Si no, vamos a ver qué podemos
hacer de aquí ahorita. bien entonces mis hermanos eh
nosotros comenzamos hablando el miércoles pasado acerca de
que alguna de las señales que podemos ver de un fiel miembro
de la iglesia es que debe de tener qué cosa, ¿qué es lo primero
que debe de tener? que hablamos el el miércoles por la palabra, así es. Ok, entonces
si Maciel me dice que sí, que está escuchando, vamos a ver
si de aquí ahorita puede, podemos entrar, entrar ahí a a la parte
donde puedes orar, pero mientras tanto te vamos a dejar ahí en
la, como se dice, en el, en la parte de atrás del escenario.
Bien, mis hermanos, entonces, eso es lo primero, que hay que
tener hambre por la palabra. Ahora, Si hay que tener hambre
por la palabra, ¿cómo se manifestaría esa hambre por la palabra de
un fiel miembro de la iglesia? De manera práctica, ¿cómo se
manifestaría esa hambre por la palabra? Sí. Exactamente. Exactamente. Una asistencia fiel a la adoración
comunitaria. Eso es lo que demuestra de que
esa persona tiene hambre. El hambre de oír la palabra se
expresa públicamente mediante una fiel asistencia a los servicios
de adoración. Vamos a leer un pasaje que conocemos,
que siempre hemos repetido muchas veces acá. Pero como les dije,
creo que fue el mismo miércoles pasado. Nunca está de más volverlo
a leer. ¿Por qué? Bueno, porque el señor
dice, bueno, el señor hablando a través de sus apóstoles, del
apóstol Pablo y Pedro, pues él decía nunca me cansaré de repetir
lo mismo. Entonces, si eso quedó allí registrado
es palabra de Dios, ¿verdad? Así que no nos cansemos de repetir
lo mismo hasta que Cristo venga. Hebreos capítulo 10, versos 23
al 25. Hebreos capítulo 10, versos 23 al 25. Nos dice así la palabra del Señor. Mantengamos firme la profesión
de nuestra esperanza, sin vacilar, porque fiel es aquel que prometió. Consideremos cómo estimularnos
unos a otros al amor y a las buenas obras, no dejando de congregarnos
como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos unos a otros
y mucho más al ver que el día se acerca. Hebreos 10.25 dice
que no debemos dejar de congregarnos en adoración comunitaria. la adoración cristiana bíblica, la real, ¿verdad? Porque podríamos
decir que hay muchos que dicen que hay adoración que se adora
de esta forma, que se adora de aquella forma, pero sabemos que
conforme a la palabra tendríamos razones más que suficientes para
dudar de que es una adoración bíblica pero la adoración bíblica
la la que es acorde a la palabra pues estará llena de palabra
y ella nos llevará a ser llenos de la palabra Colosenses capítulo
tres verso dieciséis nos dice de la siguiente forma en abundancia en ustedes, con
toda sabiduría, enseñándose y amonestándose unos a otros. ¿Con qué? ¿Con qué nos vamos a enseñar
y amonestar? Eso es, cantando a Dios con acción
de gracia en sus corazones. Eso es. Charles Spurgeon dijo, este famoso
predicador, príncipe de los predicadores, él dijo, no hay mejor adoración
a Dios que escuchar un sermón. Atiza todos los carbones de fuego
en tu espíritu y los hace arder con una llama más radiante. Bueno, y precisamente eso yo
lo puse allí en mi estado, Ya vi algunos que le dieron me gusta.
Gracias. Mis hermanos. Es necesario. Como decíamos el miércoles pasado,
es necesario que nosotros. Le pidamos al señor que no esté
hambre por la palabra. Que haya en nosotros. Ese anhelo
de nutrirnos de la palabra. y que eso se comience a ver con
esa buena disposición de llegar a los cultos. Que no lleguemos
por obligación. Que no lleguemos por bueno, porque
el pastor me dijo e insiste tanto que voy a tener que sacar ese
tiempo para que no siga insistiendo. No lo hagamos por eso, porque
no tenemos ningún tipo de recompensa con ello. Pero cuando nosotros
llegamos y participamos de los servicios de adoración, pues
también debemos de llegar con ese ánimo pronto para tener una
atención activa a la palabra. Es decir, venimos, cantamos,
escuchamos la palabra, pero debe de haber una disponibilidad de
que no solamente el cuerpo esté en esa reunión, sino que también
la mente, todo mi ser, todo mi sentido estén atentos a lo que
se está exponiendo. Si entendemos que en ese lugar
se está predicando la palabra, ¿verdad? Cuando nosotros nos
vamos a las escrituras, en la parábola del sembrador, Jesús
describe cuatro tipos de oyentes de la palabra, cuatro tipos de
oyentes. De esos cuatro tipos de oyente,
¿cuánto la recibe y persevera en la fe? De esos cuatro. ¿Cuántos? Uno solo. Vámonos, vamos a leerlo. Vamos a leerlo. Lucas, capítulo
18. Capítulo 8, perdón. Capítulo 8, verso 4, en adelante. ¿Lo tenemos todos? Si alguien
se puede poner aquí con Helena. Ah, está bien. Dijimos Lucas 8. a partir del
verso 4 en adelante. Habiéndose congregado una gran
multitud y los que de varias ciudades acudían a Jesús, entonces
se les habló por medio de una parábola. El sembrador salió
a sembrar su semilla. Al sembrarla, una parte cayó
junto al camino y fue pisoteada y las aves del cielo se la comieron. Otra parte cayó sobre la roca
y tan pronto como creció se secó porque no tenía humedad. Otra
parte cayó en medio de los espinos y los espinos, al crecer con
ella, la ahogaron. Y otra parte cayó en tierra buena
y creció y produjo una cosecha a ciento por uno. Al hablar estas
cosas, Jesús exclamaba, el que tiene oídos para oír, que oigan". Sus discípulos le preguntaban
qué quería decir esta parábola y Él respondió, a ustedes se
les ha concedido conocer los misterios del reino de Dios,
pero a los demás les hablo en parábolas para que viendo no
vean y oyendo no entiendan. La parábola es esta, la semilla,
¿qué es? Es la palabra de Dios. Muy bien,
ya sabemos por dónde vamos, ¿verdad? La semilla es la palabra de Dios. Aquellos a lo largo del camino
son los que han oído pero después viene el diablo y arrebata la
palabra de sus corazones para que no crean y se salven. Ese
es el primer grupo, ¿verdad? Aquellos sobre la roca son los
que, cuando oyen, reciben la palabra con gozo, pero no tienen
raíz profunda. Creen por algún tiempo y en el
momento de la tentación que ocurre, sucumben. Ese es otro grupo. La semilla que cayó entre los
espinos son los que han oído y al continuar su camino son
ahogados por las preocupaciones, las riquezas y los placeres de
la vida y su fruto no madura. Ese es otro grupo. Pero la semilla en la tierra
buena son los que han oído la palabra con corazón recto y bueno
y la retienen y dan fruto con su perseverancia. Y ahí sigue el señor hablando
de otros asuntos que tienen mucho que ver con lo que es la palabra.
Nadie enciende una lámpara y la cubre con una vasija o la pone
debajo de una cama, sino que la pone sobre un candelero para
que los que entren vean la luz. Pues no hay nada oculto que no
haya de ser manifestado, ni secreto que no haya de ser conocido y
salga la luz. Verso 18, la clave, esa primera
parte. Esa primera parte donde está
el primer punto y coma. Por tanto, Tengan cuidado, ¿de
qué cosa? De cómo oyen. Sólo que el Señor nos dice a
nosotros, pero que tengamos cuidado de qué, de oír qué. La palabra, esa es la idea, esa es la invitación que nosotros
tenemos. Seamos cuidadosos al oír la palabra. ¿Cuándo? En todo momento, sería. Siempre
que estemos expuestos a la palabra, y en este caso cuando alguien
le está hablando, pues tenemos que tener cuidado de cómo escuchamos. ¿Y cómo eso comienza? Sencillamente,
mis hermanos, el sábado. Comencemos a prepararnos para
la adoración dominical. Comencemos a prepararnos pidiéndole
a Dios que que que que nos abra su palabra y que nuestro corazón
también se abra a la palabra. Cuando vamos camino a la iglesia,
recordemos que estamos yendo al trono de Dios para para escucharlo
hablar. a través de esos dones, como
vimos el miércoles pasado, esos dones que Dios le ha dado a la
iglesia. Juan Calvino dijo en una ocasión,
cada vez, y porque lo dijo no tiene que ser como una gran cosa,
¿verdad? Pero tiene gran verdad. Cada vez que el Evangelio es
predicado, es como si Dios mismo viniera a estar entre nosotros.
Cada vez que el Evangelio es predicado, es como si Dios mismo
viniera a estar entre nosotros. Cuando nosotros nos ponemos delante
de un predicador, vamos a estimular nuestras mentes
para escuchar activamente como alguien que escucha la voz viva
de Dios. Un hombre, una mujer adulta,
adultos, sentirían vergüenza si vinieran a darle la comida
en la boca, ¿verdad que sí? ¿Eh? O si le dieran con un biberón,
¿verdad? ¿Qué dirían? Entonces, ¿qué ocurre? Muchas personas en el aspecto
espiritual, pues no pasan de ser niños, tienen años y todavía
hay que seguirle dando el alimento en un biberón. La invitación
es que nosotros seamos maduros para tomar la palabra,
para nosotros masticarla. Y debemos de entrenar nuestra
alma así como un Un deportista se entrena para
las competencias, ¿verdad? Dedica tiempo a eso. Dedica tiempo
a esos ejercicios en el gimnasio para ser más fuerte, para ser
más rápidos, para ser más habilidosos. Pues así mismo nosotros deberíamos
anhelar ese proceso de crecimiento espiritual
para que la palabra habite en abundancia en nosotros. Entonces,
¿cómo yo puedo lograr ser fuerte espiritualmente hablando? ¿Cómo
yo puedo lograr que yo tenga músculos fuertes espiritualmente
hablando? ¿Quién me dice? Espiritualmente
hablando. ¿Ah? ¿Leyéndola? Sí, eso es algo, exacto. Eso es importante. OK, OK. ¿Y en el contexto de
la iglesia? ¿Cómo yo me ejercito? Escuchando con atención es uno,
¿qué es otro? Teniendo cuidado cómo escucho.
¿Cómo yo tengo cuidado cómo escucho? Wendy, Wendy usa algo especial
ahí. Sí. Ah, exactamente. tomando notas, prestando atención
a los puntos principales, las referencias bíblicas, las aplicaciones
personales que se van enseñando, escuchar la palabra con deleite
también, venir delante del Señor con un
apetito santo, un corazón enseñable, sentando ante la palabra con
atención, recibiéndola con docilidad, asimilándola con fe, orando,
orando la palabra, practicándola. Lo que decíamos el domingo en
la escuela dominical, otra cosa que nos ayuda a crecer. Eso sí, eso lo dijimos hace un
tiempo, pero el domingo pasado, el domingo pasado. Eso está bien.
Hay que recibirla con humildad. Enseñando a otro, exacto, compartiendo
la palabra con otro. Dice que nosotros leíamos el miércoles pasado y el antepasado
en Efesios 4, donde nos dice que ese Cristo exaltado edifica
su iglesia mediante su palabra y que ese Cristo resucitado proveyó
esos dones a la iglesia que se manifiestan a través de los apóstoles,
profetas, evangelistas, pastores y maestros. que Dios dio esos
dones, Dios dio esos regalos a la iglesia. Entonces nosotros
como miembros de esa iglesia debemos de ser fieles recibiendo
y sacando provecho de ese ministerio de la palabra. Sacándole provecho a ello, siguiendo
estas sugerencias que nosotros podemos encontrar con base bíblica. Entonces, esa es la invitación.
Que nosotros podamos, luego de pedir al Señor que nos dé hambre
por la palabra, que eso se manifieste con una asistencia fiel a la
iglesia, que eso se manifieste a través de prestar atención
a una atención fiel también, si se puede decir ese término,
a lo que se expone utilizando de estos medios que el señor
ha puesto a nuestra disposición. De hecho, hasta las grabaciones,
pues deben de sernos de ayuda para ese crecimiento. Por qué?
Porque quizás alguien dice Bueno, yo no soy bueno para escribir.
No hay problema. Ahora en estos tiempos tenemos
esa facilidad de que usted puede volver al sermón, de que usted
puede dedicar un tiempo para volver a repasar esos temas que
se están tratando y hacer preguntas, hacerse preguntas usted mismo
y hacer preguntas también, si algo no quedó claro, si algo
no se entendió, con toda confianza. Y eso es una señal inequívoca
de que real y efectivamente pues usted tiene hambre por la palabra
y no es para demostrarlo tampoco, pero que es cosa que se que salen,
¿verdad? Que salen. No es que yo, bueno,
yo voy a decir, yo tengo ahí, yo tengo tanta hambre, la palabra
que voy para la iglesia y no me puedo quedar. No es eso, no
es eso, porque también eso, esa sería una actitud eh eh hasta
cierto punto de vanagloria, una actitud pecaminosa, pero Cuando
una persona tiene hambre por la palabra, pues. Eso se le va
a notar a leguas cuando una persona no está en nada. Eso también
se nota leguas. Y el problema es que la persona
piensa que está engañando a otro, pero a fin de cuentas a quien
le va a dar cuentas es a Dios y podrá engañar a todo el mundo.
Pero. Todo el mundo no va a. Cómo le digo nosotros como creyentes,
no. Está bien, yo soy llamado a mostrar testimonio a la gente,
pero de nada me sirve yo tratar de engañar a los demás cuando
aquel a quien yo voy a dar cuentas, pues no se puede engañar. Esa es la idea. Entonces vamos
a orar, vamos a orar, vamos a aclamar a Dios. Vamos a pedirle al Señor
que tenga misericordia de nuestras vidas y que nosotros podamos
ser esos hombres y mujeres de la palabra, que podamos ser personas
que manifestemos hambre por la palabra, un hambre que sea saciada
por la palabra y no por los deleites temporales de esta vida. Yo quiero pedir entonces nuestra
hermana Marta, que está por ahí, para que ella comience orando
y luego vamos a ver si Maciel puede después orar. Eso sería primero. Marta, Maciel,
entonces vamos a comenzar por acá. Wendy, José Miguel, Rachel,
Smirna, Yacely, Yancy, Tana, Cintia, Rubén, Elena. Sí o todavía? Elena. horas. Sí, excelente. Eso es. Entonces, adelante mi
hermana Marta, puede usted comenzar. OK, orando por la iglesia. Sí,
para que el señor para que el señor no esté hambre por la palabra
y que eso se manifieste con una asistencia fiel a la iglesia,
que eso se manifieste con ante todo con prestar atención cuando
nos reunimos en acá en la iglesia, la palabra, que no seamos descuidados
en ese aspecto. Amén, amén. Adelante. Padre bueno y Dios, Padre bueno
y Dios, tú que more en las alturas de los cielos, mi Dios, venimos
delante de ti, Señor, en esta hora, Padre, a través de la distancia
nos comunicamos contigo, Padre, te pedimos, Dios, que tú seas
con nosotros cada día, Padre, que a través de la predicación,
Señor, nosotros podamos poner atención, que podamos poner atención
a la palabra predicada, Dios mío, que nosotros no nos debiemos,
Señor, en el momento de la predicación de tu palabra, que nosotros podamos
poner atención, Padre, y ser más eficiente, Señor, a tu palabra,
ser más fiel a ti, Señor. Tomar nota, Padre, de si algo,
Dios mío, no queda, no, no, no queda claro, Señor, que nosotros
podamos tomar nota para hacer alguna pregunta a la que no es
tan clara, Dios mío. Te pido, Señor, que tú pongas
en nosotros esa C, Dios mío, de curriñar la escritura, padre,
y cualquier duda, padre, que puedan ser aclarada, Dios mío,
ya que tú ha puesto al pastor para que nos enseñe cada día,
padre, y que cualquier duda, Señor, pueda ser aclarada, Dios
mío, te pido cada día, Señor, que sea tú poniendo en nosotros
esa hambre, señor, ese deseo, padre, ese anhelo cada día, señor,
y que a través de la predicación de tu palabra, señor, no haya
nada que nos distraiga, señor, que sea tú, Dios mío, poniéndonos,
señora, a atender, señor, que ningún ruido, señor, no no distraiga,
padre, ningún sonido raro, ni cuando llega una persona, Dios
mío, a la iglesia, que nosotros estamos que nosotros estamos
tomando la predicación de tu palabra, señor, que no haya nada,
Dios mío, que nos de concentre, señor, al momento, señor, de
estar en comunión contigo, de tu hijo amado Jesús. Amén
y amén. Amén, amén. Muy bien, Maciel. Parece que es cuando ella prende
el micrófono. Parece que tiene algún problema
con el micrófono. Desde que ella le da como abrir
o algo, se cae. Pues vamos a vamos a seguir orando
de este lado. Seguimos con Germana Bueno. Te agradecemos por este día,
por tu amor, por tu fidelidad, por tu bondad. Padre, en el nombre
de Jesús, te presentamos esta a tu iglesia, Señor. Te pedimos,
soberano Dios, que tú puedas trabajar en nuestras vidas. que
tu señor ponga la disposición de buscar, de escuchar con atención
tu palabra, de atesorarla en nuestro corazón como un tesoro. Y de esta manera, señor, pues
nosotros podamos crecer espiritualmente, señor, y compartir con aquellos
que no te conocen. Señor, en el nombre de Jesús,
sé tú glorificándote, Dios, sé tú, señor, poniendo ese deseo
de congregarnos, sé tú, señor, poniendo ese deseo, Dios mío,
de compartir tu palabra con aquellas personas que aún no te conocen,
señor, y también socializarla con de esta manera cualquier duda
pues eh podamos aclararla en por medio de la luz de tu palabra
señor que tu palabra sea Dios quien nos dirija en todo que
nos lleve a puertos seguros señor en el nombre glorioso de tu hijo
amado Jesucristo Adorado Dios, Señor, te adoramos,
te bendecimos, Padre, y que estás en gloria, Padre, delante de
ti estamos, a esta hora, Dios mío, van nuestras peticiones
de oración, Padre Santo. Presentamos, Señor, nuestras
vidas, Padre amado, delante de ti, Dios mío, pidiéndote, Señor,
perdón primeramente, Padre, por nuestros pecados, Padre. Señor,
te damos gracias, señor, en este día, porque en tu gracia, en
tu misericordia, Dios, nos has dado, señor, la luz, señor, de
la oportunidad de ver la luz, señor, de este día, padre, nos
has dado, señor, el privilegio de como iglesia, señor, reunirnos,
señor, para estos que Dios su cada día más en tu
misericordia padre nos lleve cada día más a ti padre Dios
mío que nosotros podamos señor a través de el estudio de tu
palabra Dios mío crecer más en ti padre que nosotros podamos
tener más hambre de ti Dios mío que nosotros señor así como respiramos
así como nos da nosotros sintamos esa hambre
espiritual, Dios mío, de estar en tus caminos, padre, de estar
conectado contigo en oración, padre, de estar reunido aquí
como un cuerpo, padre amado, Dios mío. Pido, Dios mío, que
esa, padre, que esa sed, Dios mío, de ti, esa necesidad, padre,
así mismo nosotros podamos, Señor, reflejarla, Señor, al mundo,
Dios mío, a través de de un estilo de vida, padre, Dios mío agradable
señor a ti Dios mío Padre Santo conforme a tu palabra que nosotros
podamos dar testimonio señor de lo que tú has hecho en nuestras
vidas señor le pido padre que nos ayude señor cada día más
señor a crecer Dios mío crecer como hijo tuyo padre que ese
crecimiento padre nosotros podamos señor transmitirlo a otro padre
a través de la evangelización Pido que cada día, Señor, nos
muestre, Señor, nos guíe, Señor, hacia tu senda, Padre. Que no
permita, Señor, que nosotros nos desviemos, ni a izquierda,
ni a derecha, Padre. Que así, Padre, como el norte
está establecido, Dios mío, así sea tú siempre nuestro norte,
Padre amado, a seguir. digamos gracias señor padre te
pido por esta tu iglesia dios mío que nos ayude señor a crecer
espiritualmente padre que nos ayude padre a crecer en número
padre que provoque nosotros señor un avivamiento padre espiritual
padre madre dios mío que se pueda ver en una transformación padre
eficaz señor en esta sociedad señor a través de las personas
que nos rodean en nuestros hogares, señora, en el entorno de trabajo,
padre, en la calle. Dios mío, mire esta iglesia está
en tus manos, señor, te pido por ella, por la predicación
de cada domingo, padre, por los cursos de los miércoles, te pido
por aquellos hermanos, señor, que de una forma u otra, señor,
no pueden llegar, padre, te pido por por aquellos, señor, que
tienen fatiga espiritual, padre amado, Dios mío, que se le hace
difícil, pesado, Dios mío, te pido a Dios mío que tú les dé para poder conectarse señor o
venir padre presencialmente mire el pastor Dios te pido por el
padre para que tú señor les dé fuerza señor discernimiento padre
que les dé señor sabiduría padre para que pueda seguir llevando
a cabo esta obra señor de guiar tu redil por el camino de la
verdad gracias Señor Jesús, vengo delante de
ti esta noche agradeciéndote por habernos dado la oportunidad
de un día más de conocer más de tu palabra. Vengo delante
de ti esta noche pidiéndote que seas tú ayudándonos a prestar
atención cuando la palabra tuya sea expuesta, que seas tú quitando
todo distractor que haya y nos ayuda a enfocarnos más en ti.
En nombre de Jesús, amén. Señor Jesús, te doy gracias por
habernos permitido reunirnos a conocer un poco más de tu palabra.
En esta noche vengo a ti reconociendo tu poder y tu grandeza. Vengo
ante ti para pedirte que seas tú dándonos el hambre para cancelar
tu palabra, que seas tú permitiendo que no solamente vengamos aquí
a ocupar una silla, sino también a conocer de ti, está realmente
dispuesta a conocerte a ti y asimismo podamos compartir tu palabra.
Todo esto te lo pido en el nombre de Jesús. Amén. Señor Padre, tú que mores a las
alturas de los cielos, Señor, te damos gracias por permitirnos
estar aquí esta noche una vez más, Padre. reunidos tanto de
manera presencial como virtual, padre. Te damos gracias porque
tú has puesto en nosotros esa disposición de venir aquí, señor,
o conectarnos a esta reunión, padre. Te pedimos que tú sigas
poniendo en nosotros ese deseo por ti y tu palabra, señor. Que
seas tú poniéndose en nosotros esa dependencia de ti, padre,
y de conocer y saber más de ti. Señor, que así también seas tú,
avivando nuestro espíritu y nuestra fe en ti, Padre. Y que seas tú,
trayendo a esos hermanos y personas que no vienen a la iglesia por
pereza o porque no les interesa, Padre. Que seas tú, ayudándolos,
a ellos y a nosotros, a conocerte más y mejor cada día más. En
nombre de sus, amén. Padre nuestro que estás en gloria,
Señor. Te damos gracia una vez más, Padre, por este día, Señor,
que tú nos has brindado, Padre, y que el día de mañana, Señor,
venga lleno de tu gracia, Señor, y de tu misericordia para con
cada uno de nosotros, Dios. En esta noche, Señor, ponemos
tu iglesia en tus manos, Padre, que tú estés trabajando con nuestros
corazones, Señor, que seas tú llenándonos de tu amor, Padre,
que tú nos estés dando discernimiento espiritual cada día, que tú estés
poniendo, Señor, ese deseo ardiente, Padre, escuchar tu palabra, señor,
los domingos, padre, los miércoles, padre, y que podamos, señor,
fijarnos, señor, también en los estudios bíblicos, señor, que
pongamos atención, Jehová, Dios mío, porque tú eres Dios. Ayúdanos,
señor, porque nosotros solo no podemos, señor, si tú no estás
con nosotros, nada podemos hacer, Jehová, Dios mío. enseñando,
señor, humillarnos delante de ti con un corazón constrito,
señor, sabiendo, señor, que tú eres nuestro Padre Celestial,
Jehová, Dios mío, y que todos debemos pedirte una oración a
ti, Padre Santos. A veces hacemos nuestras oraciones,
padre, solo pidiendo, señor, por nuestras cosas personales,
Jehová, Dios mío, pero lo importante, padre, es que tú nos des de tu
Espíritu Santo, señor, y que tú toques nuestras vidas, padre,
que podamos tener ese deseo, señor, por ti, Padre Celestial,
por lo que tú has hecho por nosotros, Jehová, mi Dios. Esta tu iglesia
está en tus manos, Señor. Cada uno de tus hijos está en
tus manos. Que tú estés, Señor, resguardando nuestros corazones
cada día, Padre Santo, que tú nos estés corrigiendo, Señor,
y que podamos ser una iglesia que te adore en espíritu y en
verdad, Señor. Gracias te damos, Padre, en esta
noche, Señor, y bendice cada uno de tus hijos, en el nombre
de Jesús. Amén y Amén. Padre Celestial, hoy en esta
noche, Padre, te agradecemos por un día más que nos concedes
en tu gracia, Padre. Gracias, Padre, porque tú has
puesto aquí en nuestros corazones venir a la oración, Padre. Te
damos gracias porque tú nos cuidas, tú eres el que nos provee todo
el tiempo, Padre. Gracias por tus misericordias,
porque son infinitas, Padre. Te queremos dar gracias, Padre,
por Porque sin ti no somos nada Padre, porque nos demuestra día
a día que nuestra carne es débil y seguimos pecando contra ti
Padre. Gracias padre porque eh tú nos has eh hoy padre dando
un poco de tu palabra padre que podamos escucharla y estar como
con los medios de gracia que tú nos has puesto reunido como
iglesia padre te queremos pedir padre porque tú nos ayudes padre
a como dice tu palabra eh formar en nuestra vida una buena Tierra,
Padre, esa semilla, Padre, que nuestra vida sea con una buena,
un buen fruto, Padre, que podamos tener ese crecimiento espiritual,
Padre, de corazón, Padre. Ayúdanos, Padre, porque solo
no podemos si seguimos pecando constantemente, Padre. pero tú
has dicho en tu palabra que el que todo el que toda persona
que te busca tú lo tú lo tienes tú lo tienes en sus manos tú
vas a él con los brazos abiertos padre te pedimos padre que aviven
nuestros corazones que podamos ser fieles a ti a tu palabra
padre que podamos seguir buscándote de corazón padre que nos des
esa sed de ti padre Que pongamos tus ojos en ti, Padre, que nos
demos cuenta, Padre, que no somos nada sin ti, Padre, y que tú
eres un Dios infinito que puede todo, Padre, y que también pongamos
a ti todas nuestras dolencias o cualquier cosa, Padre, porque
tú tienes el control de todo, tú sabes todo, Padre. También,
Padre, te queremos pedir hoy en esta noche, Padre, que nos
ayudes a poder compartir tu palabra con otras personas, que esta
iglesia tuya pueda crecer, Padre, espiritualmente y también con
personas, Padre, que puedan escuchar tu palabra, Padre, que puedan
ser fieles a ti, Padre, que nos cuides, que nos proveas de cualquier
tentación, Padre. También te pido, Padre, que nos
ayudes, Padre, a hablar con nuestros vecinos, con nuestros amigos,
Padre, de tu palabra, que podamos compartir el amor que tú nos
has dado con otros, Padre. Te pido todo esto en el nombre
de Jesús. Amén. Señor nuestro, así es, te seguimos
dando gracias. Primeramente, cuán grande eres
tú por todo lo que has hecho, Señor, por nosotros. porque has
tenido a bien con descender hacia nosotros señor nos has amado sin que haya nada
en nosotros digno de amar y por eso es que nuestros corazones
están eternamente agradecidos señor porque no te buscamos sino
tú nos buscaste primero y por eso es que podemos llamarte por eso señor te pedimos que
eso no se quede ahí que podamos mostrar los frutos que son consecuencia
de lo que tú has hecho de lo que nuestro señor Jesucristo
ha hecho también señor por nosotros te rogamos que pueda ser evidente no solamente por palabra porque
a veces eso es fácil señor sino por obra reconocemos que no es
fácil para nadie señor porque la vida está llena de afanes
y cada día trae su propio afán reconocemos que La vida a veces
puede tornarse monótona, repetitiva, difícil, Señor. Dura de llevar,
pero justamente es ahí donde tenemos nuestro refugio, nuestra
roca, nuestro defensor. Ayúdanos a buscar eso, Padre. Correr a Cristo siempre. quien es nuestro sumo sacerdote,
quien puede compadecerse de nosotros, pues él sabe exactamente lo que
nosotros sufrimos, señor. Te rogamos que esa hambre y esa
sed se pueda ver evidenciada en nuestra participación activa
en la iglesia, señor. no porque los cultos y porque
las clases sean algo místico, señor, sino porque es un mandato
tuyo primeramente. Y en segundo lugar. Es ahí donde
encontramos nuestro oasis, es ahí donde encontramos nuestro
alimento para estas almas cargadas y atribuladas. Permítenos confiar
en que si venimos a ti, tú nos harás descansar. Te rogamos,
Señor, que te busquemos con cada parte de nuestra existencia.
Rogamos todo en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén. Amén, amén. Muy bien, vamos a
entonar el himno una vez más. Y luego, entonces, después de
entonar este himno, pues, yo hago la oración para despedir. Seleccionó número 401. O amor que excede a todo. 401. Lo tenemos. Vamos a entonarlo. Oremos, oremos al Señor. Soberano
Dios y Padre, tú que moras en las alturas de los cielos en
esta noche, queremos continuar suplicándote, Padre, de que tu
gracia sea sobre nuestras vidas. Que tu gracia sea sobre nuestros
corazones. Que tú estés que no seamos oídores olvidadizos
de tu palabra, que no veamos a tu palabra siendo predicada
como un fastidio, sino más bien como lo que es tu palabra, la
que nos sostiene, la que nos fortalece, la que nos anima,
la que nos muestra el camino por el cual debemos de andar,
aquella palabra que permanece para siempre, aquella palabra
que nos guía a toda verdad, esa palabra que alimenta nuestras
almas, esa sed, esa hambre existencial que existe en todo ser humano,
que ha sido llenado al venir a Cristo por el poder de tu palabra,
obrando eficazmente en estos corazones. Y así como tú nos
has traído a salvación, pues así, Señor, siempre hay en nosotros
este anhelo de seguir recibiendo tu palabra. Pero también queremos
suplicarte que tu palabra nunca falte en esta tu iglesia. Que
siempre, oh Dios, tú tengas a bien bendecirnos al concedernos esos
dones que has dado a la iglesia. De tal forma, señor, de que este
lugar de reunión o donde sea que como iglesia nos reunamos,
pues pueda ser ese punto de encuentro donde tu gracia sea derramada.
donde vidas sean salvadas, donde vidas sean libradas del poder
del infierno y de la muerte, Señor. Obra, Padre, te lo suplicamos
también en los corazones de aquellos que son fieles, asistiendo a
la iglesia, Padre. Pero a pesar de ello, a pesar
de ello, pues luchan, batallan con debilidades. Batallan con
muchas veces señales de inmadurez en su día a día, dejadez, desidia,
los asuntos del reino, señor, ten misericordia de estas vidas.
Trabaja con estos corazones, señor. Que tu palabra sea eficaz
en estas vidas. Que haya en nosotros ese ánimo
pronto, de venir a tu casa, aprender de tu palabra, nutrirnos de tu
palabra. Que haya en nosotros ese ánimo
pronto también para entonar cánticos a ti, Señor. Cánticos bíblicos,
cánticos que exaltan tu nombre, Señor. Cánticos que están basados
en tu palabra, Señor. Que haya en nosotros ese ánimo
pronto también para enseñar a otros para compartir toda cosa buena
que recibimos con otros, estas verdades, señor. Padre, gracias,
gracias, señor, por este tiempo que tú nos das para meditar en
tu palabra, para considerar este tema. Permítenos, entonces, que
prontamente podamos ponerlo por obra, que prontamente haya en
nosotros, señor, esa buena disposición, esa buena disponibilidad, de
ser expuesto a tu palabra, que tu palabra transforme nuestros
corazones. Gracias, Señor, por esta noche,
gracias por esta reunión. Ahora pedimos, oh Dios, que nos
concedas una noche, un sueño feliz y reparador, donde podamos
retomar fuerzas para el día a día. Esto te lo suplico, Padre, en
el nombre de Cristo Jesús, nuestro Señor y Salvador, Amén y amén. Que Dios nos bendiga, mis hermanos,
estamos despedidos en esta noche. Ven, que la pasen bien. Una pregunta. Claro. Y. Chau!
Culto de oración y meditación 20 11 2024
Series CULTOS
En nuestro culto de mitad de semana, Oramos corporativamente y meditamos bajo el tema: ASISTENCIA FIEL A LA ADORACIÓN COMUNITARIA, basado en el pasaje bíblico de HEBREOS 10:25.
Haznos llegar tus motivos de oración, acciones de gracias o inquietudes en el chat o a través del número: +1(809)234-7795 y el correo electrónico: [email protected]
La versión de la Biblia que utilizamos es la Nueva Biblia de Las Américas (NBLA)
| Sermon ID | 11252405165792 |
| Duration | 1:01:20 |
| Date | |
| Category | Prayer Meeting |
| Language | Spanish |
Documents
Add a Comment
Comments
No Comments
© Copyright
2026 SermonAudio.