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Jeremías capítulo 17. Vamos a leer los versículos del 5 hasta el 8. Nos dice la palabra del Señor. Así ha dicho Jehová, maldito el varón que confía en el hombre y que pone carne por su brazo y su corazón se aparta de Jehová. Será como la retama en el desierto y no verá cuando viene el bien, sino que morará en los sequedales. en el desierto, en tierra despoblada y deshabitada. Bendito el varón que confía en Jehová y cuya confianza es Jehová, porque será como el árbol plantado junto a aguas, que junto a la corriente echará sus raíces y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde. y el año de sequía no se fatigará ni dejará de dar sus frutos. Amén.
Padre, gracias por traernos nuevamente a tu palabra. Te rogamos que nos guíe, que nos bendiga al estudiar esto y que nuestra confianza en ti sea fortalecida y animada por tu palabra. En Cristo lo pedimos. Amén y Amén.
Yo sé que muchos de ustedes cuando escuchan este texto su mente solo se queda en ese versículo 5 y tiene que ser uno de los versos más mal interpretado en toda la historia de la iglesia. La mayoría de la gente de hecho cita este texto sin entender el contexto donde está escrito y lo que quiere significar pero casi todo el mundo mira el verso 5 maldito el varón que confía en el hombre. Y nosotros lo parafraseamos en dominicano, decimos, maldito el hombre que cree en el hombre. Lo dejamos hasta ahí. Pero no leemos el contexto, y la mayoría de las personas que lo usan, hermano, yo creo que también es la ignorancia de conocer las escrituras y de leer el contexto en el que este pasaje se escribe.
Pero mi propósito no es hablar de este texto de manera aislada, sino ver todo el contexto de los versículos en los que se encuentran estos tres pasajes. porque es particularmente rico para el creyente en medio de sus aflicciones en medio del dolor en medio de la incredulidad por la que continuamente estamos atravesando en medio hermano de la batalla cultural en la que estamos viviendo ya no hay esa gran población que profese una confianza como cantábamos hace un momento, sino que su dependencia está en la riqueza, en el poder, en las circunstancias económicas en las que las personas viven.
Pero el texto nos enseña grandes verdades que nosotros debemos meditar. Y esa gran verdad que podemos encontrar resumida en todo este pasaje es cómo la confianza en Dios es un medio seguro para el creyente. Cómo la confianza en Dios es un medio para nosotros caminar seguro. Y cómo la ruina del hombre está en confiar en cualquier otro medio fuera del Señor. Si tú quieres arruinar tu vida, queda tu confianza en Dios y ponla en lo que sea. En dinero, en hombre, en bienes, en riqueza, en lo que sea. Y pronto verás cómo viene tu ruina. Y es precisamente esto lo que Jeremías quiere tratar con el corazón de su pueblo, con el corazón del pueblo de Dios.
Y para poder entender bien este pasaje, hermanos, vamos a dividirlo en tres partes. Vamos a ver primero el contexto del pasaje para que podamos entenderlo, luego las consecuencias de confiar, y finalmente vamos a estar viendo unos detalles adicionales de este texto.
¿Cuál es el contexto en el que Jeremías escribe en este versículo, en este capítulo 17? Él está hablando a Judá y Judá se había apartado del Señor y había entrado en un trance idolátrico en el que ellos en su idolatría fueron groseros delante del Señor. Habían hecho tantas cosas malas delante del Señor que en el versículo 1 del capítulo 17 Dios le habla a ello de una manera muy directa y dice cómo los pecados en lo que ellos habían ofendido a Dios estaban escritos. Noten el versículo 1 dice el pecado de Judá Escrito está con cincel de hierro y con punta de diamante, esculpido en la tabla de su corazón y en los cuernos de los altares, dice Jehová. Noten con qué se escribió, hablando de una escritura perenne que no se va a borrar, que va a estar allí para el día del juicio sacarla en contra de Judá y ponerle en su frente.
Y noten, hermanos, que Dios no solamente sentencia ese abandono claro, sino también las tristes consecuencias que va a traer a su vida el abandonar la confianza en Dios.
Y lo cierto es que a Jeremías, y nosotros leímos todo el libro de Jeremías en la lectura sistemática, no hace tanto tiempo le tocó vivir en una época, en una de las épocas más terribles de Judá a nivel de apostasía. Jeremia tuvo que vivir la peor de las apostasías que este pueblo vivió.
Porque este hombre creció en la época de tal vez el peor rey que Judá había tenido, Manasés. Ustedes recuerdan todo lo que hizo Manasés. Manasés llegó a pesar de que era hijo de un buen hombre, él no anduvo en los caminos de su padre, lo abandonó. Más bien aprendió y practicó las costumbres abominables de los pueblos paganos a tal punto que este hombre llegó a sacrificar a sus propios hijos en el fuego para ofrecérselo a esos dioses.
Si nosotros vamos al segundo libro de crónica, capítulo 33 y versículos 5 y 6, noten lo que llegó a ser Manasés. Verso 5 dice, así mismo edificó altares a todos los ejércitos del cielo. Oígame. ¿Usted sabe lo que es eso? O sea, que en siendo estrella, astro, todo, este hombre lo adoraba. le hizo altares a todas esas cosas, y puso a sus hijos en fuego en el valle de Inón, del hijo de Inón, y observaba los tiempos, miraba en Agüero, era dado a las divinaciones, consultaba a los adivinos y encantadores, se excedió en hacer lo malo ante los ojos de Jehová, hasta encender su ira.
Este hombre, en lenguaje dominicano, era un brujo. Le encantaban la brujería, la hechicería, las adivinaciones, todas esas cosas. Hermanos, nos reímos, pero mire, oiga el final del pasaje. Se excedió en hacer lo malo ante los ojos de Jehová hasta encender su ira. Eran cosas malas, muy malas. Dios que dice el mismo que él es, Paciente, tardo para la ira, grande en misericordia. Este hombre colmó la paciencia de Dios con todo lo que hacía. Colmó la paciencia, encendió la ira de Dios.
Y aunque Jeremías fue llamado a su ministerio profético durante el reinado de Josías, quien de hecho fue un buen rey, trató de limpiar la tierra de toda idolatría, Definitivamente que sus descendientes hicieron todo lo contrario. Pero esto le permitió a Jeremías de una manera muy particular ver los resultados de aquellos que confiaron en Dios y aquellos que no confiaban en el Señor. Jeremía pudo ver cuán importante era poner en las manos del Señor su vida y confiar de todo corazón en el Señor y ver también el resultado de aquellos que abandonaron a Dios.
Él vio, por ejemplo, como Joacín, quien era malo, buscaba alianza política con todo lo del alrededor. No quería que le hablen de Dios. Confió en los egipcios, en los asirios. Y cuando la cosa se puso fea, ¿saben qué hizo Osasín? Se vendió al mejor postor. Al que podía cuidarlo. Al que podía hacer algo por él. Y con este breve recuento histórico nosotros podemos entender entonces la expresión del profeta.
Maldito el varón que confía en el hombre y pone carne por su brazo y su corazón se aparta de Jehová. Tanto este verso como lo que siguen, noten cuál es la palabra que marca la pauta, confianza. Es confiar. Porque confiar es el acto de la voluntad del hombre sobre algo que va a traer o bendición o maldición. Así que la confianza tiene implicaciones.
Cuando el profeta habla aquí de confiar, la palabra es refugio. Es la acción de refugiarte en algo, de correr hacia algo para encontrar allí un apoyo. Tiene la connotación de depositar nuestra confianza en el propósito de ser favorecidos.
yo deposito mi confianza en ti esperando que tú me guardes como cantábamos hace un momento no sé por qué la gracia del señor un día nosotros no alcanzó pero yo sé quien he creído y que declara el himno así que es que yo sé en quien he creído en quien he puesto mi confianza y donde deposite esa confianza que yo espero que haga que me cuide entonces declaro es poderoso para guardarme
Noten que cuando hablamos de confianza está esa connotación de cuidado, de guardarnos. Implica seguridad, refugio. De modo que cuando hablamos de confianza estamos dando por sentado que hay un ejercicio de fe. Cuando hablamos de confianza damos por sentado que hay un ejercicio de fe allí.
nos apoyamos, nos refugiamos con el propósito de estar allí guardados y seguros y cuando el profeta Jeremías habla a esta gente en el versículo 5 en la profecía que le deja ver claramente a ellos que si su confianza no está en Dios ellos iban a ser destruidos
Le viene diciendo desde el capítulo 5, si quitan sus ojos de Dios van a ser destruidos. Por más que se escondan en lugares fortificados, nada puede compararse con el poder de Dios. Noten el capítulo 5 versículo 15. Él le dice, aquí yo traigo contra vosotros gente de lejos o casa de Israel, dice Jehová. Y noten la cualidad de esta gente, gente robusta, gente antigua, gente cuya lengua ignoras y no entenderás lo que hablare.
Verso 16, su aljaba como sepulcro abierto, todos valientes y comerán tu miez y tu pan. comerán a tus hijos y tus hijas, comerán tus ovejas y tus vacas, comerán tus viñas, tus higueras, a espada convertirán en nada tus ciudades fortificadas en la que tú confías.
¿Qué le está diciendo el Señor a través de Jeremías? Te podrás meter en la fortaleza de Osama. y eso va a ser nada para la gente que voy a traer para ejecutar mi juicio sobre ustedes los lugares que ellos consideraban fuerte que ellos consideraban seguro Dios le dice ni de allí te salvará de esos que vendrán contra ti
y interesante hermano porque al principio del capítulo 5 Dios le dice soy yo que lo voy a traer No es que ellos van a venir porque van a pasar por aquí y verán que aquí hay algo bueno. No, no hermanos. Dios en su juicio a Israel traería a los sirios para que barran con Israel. Y no iba a quedar nada. Se llevaron hasta el rey encadenado. Más adelante en el capítulo 17 ven cómo se fue Joacín. Ciego. Se lo llevaron ciego.
Ahora hermanos, consideremos cuál es el peligro de poner nuestra confianza en el lugar equivocado. Hay un peligro que Jeremia quiere que veamos allí. En la versión de la Samarita dice, así dice el Señor, maldito el hombre que confía en el hombre y hace de la carne su fortaleza y del Señor aparta su corazón. El texto indica que no es a cualquiera. La idea no es que maldito el hombre que cree en el hombre y punto, como la gente parafrasea, no. Es el hombre que pone en otro hombre su confianza y su corazón que hace, se aparta del Señor.
Ya yo no necesito al Señor, para eso yo tengo a Guzmán, un hombre que tiene contacto en todas las altas esferas. Así que ya yo no tengo que orar al Señor, ¿para qué? Ahí tengo yo al hermano Tuto, el hombre que con poner la llave sabe todo lo que tiene un vehículo. Ya yo no tengo que ir, señor, mira, dirige al hermano Tuto para, muéstrame que tú quieres que yo compre.
No, no, no, no. Si ese hombre me dice por ahí, mire, aunque me compre un lesu, le suena todo, ¿verdad, Tuto? Pero ahí nos montamos. Hermanos, nos reímos. Es a eso. A veces, aun en nuestra humana debilidad, tenemos a alguien cercano a nosotros que es muy bueno en lo que hace, y llegamos al punto de que confiamos más en eso, que en honrar al Señor para que diría nuestros pasos.
Cosas sencillas, pero que pasan en nuestras vidas. La gente usa regularmente este texto cuando se trata de dinero, pero esto va mucho más allá. no es confiar o poner mi confianza únicamente en cualquier cosa sino que es maldito el hombre que confía en aquellos que no confían en el Señor que ni siquiera buscan al Señor.
Nosotros debemos, amados hermanos, mirar bien nuestras alianzas con los hombres. Porque mucha gente se acerca a nosotros para hacer cualquier negocio. Y hermanos, son gente que abiertamente no creen en Dios. Y nos asociamos con gente que no cree en Dios. Caminamos con gente que no cree en Dios. Depositamos nuestra confianza en gente que abiertamente niegan a Dios.
Y muchos de estos reyes hacían eso. ¿Ustedes recuerdan lo que le pasó a Josafá? Un hombre con el que no tenía nada en común, pero que su hijo se había casado con la hija de ese rey, lo llevaron a tal punto que el pobre Josafá, si no es por la misericordia preservadora de Dios, a pesar de la torpeza de su siervo, le salvó la vida.
Óigame, el rey lo vistió con la ropa de él para que lo maten y el tipo se dejó vestir, hermano. Se dejó vestir y se fue a la guerra y casi lo matan. Pero qué bueno es Dios que aun con nuestra torpeza tiene misericordia de nosotros. Este hombre confiaba en Dios, Josafat, pero fue simple. Se alió con los impíos y pagó la consecuencia. Casi pierde la vida.
Debemos examinar muy bien nuestras alianzas, hermanos. Porque muchos de los hombres hoy en día tienen su confianza en los baales de esta generación. Que son muchos. En los baales de esta generación. Y no es nada más dinero, poder, bienes. No sé mucho, Maury, predicaba aquí ahora de esto que andan tras la la fuente de la eterna juventud.
Solo los que vimos piratas del Caribe sabemos a qué me refiero. La fuente de la eterna juventud. Y se montan en su perla negra tras esa fuente. Hermanos, ese es su Dios. Ese es su Bajal. He hacer todo para mantenerme lo sano. ¿Dónde está su confianza? Su confianza está en lo que puedan ver, lo que puedan hacer.
El Señor da una advertencia. Hay de los que descienden a Egipto por ayuda. que en los caballos buscan apoyo que confían en carro porque son muchos y en los jinetes porque son fuertes le dice el señor a ellos pero no miran al santo de israel ni buscan al señor donde están poniendo su confianza en los misiles hermanos y hoy mire en estos días cambia estos caballos por misiles Ahora hablamos, este texto lo pudiéramos parafrasear entero. Hay de los que descienden a Israel por ayuda, ¿de qué? Del domo de hierro. El mejor armamento para repeler misiles. Hay de los que buscan en su caballo su fuerza. Oiga cómo se llama uno de los misiles rusos más poderosos, Satán. Ya usted puede ver. Esos son los caballos de esta generación, porque ahora no salimos a pelear en caballo. Satán, Sarmat, Patriot.
Hermanos, ¿dónde está su confianza? En el poderío militar. De que va a prevalecer el fuerte y a ello le podemos decir, pero no miran al santo de Israel ni buscan al Señor. ¿Cuál es el pecado condenado aquí, hermanos? Es la confianza en estas cosas. Es depositar su confianza en el poder militar. en el favor que los hombres pueden hacer. Vaya y pregúntele a Selenki en Rusia cuál es su esperanza. Que Trond diga que vaya a la guerra con él contra Rusia para acá. ¿Esa es su esperanza, hermano? ¿Esa es su confianza? No miran a Dios.
Hermano, ¿qué nos enseña todo esto? No debemos poner nuestra esperanza en los hombres. Bien cantábamos ahorita. Nuestra esperanza y protección. ¿Quién es? Dios, no los hombres. Y lo cantábamos ahorita. Él es nuestra esperanza y protección, nuestro eterno hogar.
Dice un comentarista, no debemos pensar en hacer de ninguna criatura lo que Dios es para nosotros. Les repito. No debemos pensar en hacer que ninguna criatura sea para nosotros lo que Dios ha prometido hacer. Y es triste que muchos cristianos buscan hacer prosperar sus negocios en base a las relaciones con los hombres. No en la oración delante de Dios para que Dios sea quien prospere y abra tus puertas. Y por eso sucumben rápidamente a dar sobornos para lograr beneficios. ¿Qué están haciendo? Confiando en el depositario de ese soborno. Si yo le doy a ese hombre tanto, seguro que me gano esa licitación. Si oro, está complicado que el Señor pueda con estos corruptos.
Hermanos, ese es el pensamiento que subyace detrás de esa práctica de un cristiano pagar soborno. Cuando un cristiano paga soborno, lo que está diciendo es, Dios no puede hacerlo, por lo tanto, yo pongo mi confianza en el hombre que sí puede hacerlo. Usted me lo podrá explicar de mil maneras, hermanos, pero al final vamos a llegar a esa misma conclusión. No confías en el Señor y confías en el hombre.
La palabra maldito que usa el texto aquí es la misma palabra que se traduce en otro texto como miserable. Es miserable el hombre que confía en el hombre y su corazón se aparta de Jehová. Y ciertamente, amados hermanos, que somos miserables cuando ponemos nuestra confianza en el lugar equivocado. cuando creemos que las soluciones a nuestros problemas están en el hombre, en los eventos que ocurren, en el próximo presidente que vamos a tener, en si es de derecha, si es de izquierda, si es del centro.
Y hermanos, miren, muchos de nosotros andamos... No estoy diciendo que el creyente no debe involucrarse en política. No es eso lo que quiero decir. Lo que quiero decir es que si Dios no tiene misericordia de nosotros, puede ser ultra derechita, ultra izquierdita, ultracentrista, y hermano, no vamos a tener solución. Por eso es que el apóstol Pablo llama que oremos por nuestros gobernantes. ¿Para qué? Para que Dios lo haga sensible y vivan en esta tierra como los que tienen que dar cuenta delante de Dios. Pero nuestra confianza nunca debe estar puesta allí. Porque cuando ponemos nuestra confianza allí, somos miserables. Somos miserables.
¿Cuáles son los frutos que muestra nuestro pasaje de aquellos que confían en el hombre? Noten el verso 6. Será como un arbusto en lugar de solado. No verá cuando viene el bien. Habitará en pedregales en el desierto. Una tierra salada y sin habitante. Así es el que no confía en el Señor. El que pone su confianza en los hombres.
El que pone su confianza en el hombre se engaña a sí mismo. Lo primero es que el que confía en el hombre se lleva muchas decepciones. Pero muchas decepciones. A veces hermano, nos creamos expectativas de las personas, obviando la naturaleza propia del ser humano.
Hermano, ¿qué es lo que yo espero de cualquier ser humano? que me falle por la batalla con su pecado ahora cuando yo digo no mire ese hombre tan santo que mire Pedro era muy santo y negó al Señor Pedro era muy santo y negó al Señor David era un hombre que desde antes de nacer ya Dios había dicho de él que era como conforme a su corazón y vaya a la escritura y vea los hechos de David. ¡Cuánta decepción! Me daría leer la historia de David si a Dios lo sacáramos de ese escenario. ¡Qué tristeza la vida de Jacob si no fuera porque Dios le escribió!
No nos creemos expectativas de los hombres más allá de la que Dios nos ha dado. Junto con el apóstol Pablo podemos decir, somos lo que somos por la gracia de Dios en nosotros. Y su gracia en mí no ha sido en vano. Porque de lo contrario, ¿cómo somos? Albusto en un lugar desolado.
Yo no sé cuánto han caminado mucho el sur profundo, y no me refiero a la bella y hermosa costa de Barabona. sino a un pueblecito que hay saliendo de Tamayo y camino a Neiva y en el camino, oigan cómo se llama el pueblo, el salado. ¿Usted sabe por qué es el salado? Porque ahí solo se da una mata que se llama vallahonda en lugares secos y áridos. Y cuando suele hacer una brisita, mire, la sal sube de la tierra. Y usted la puede recoger con la mano así. los que no han ido, si un día van a Neiva, pregunten donde es el salado, o hablen con Doña Leida para que le den una clase.
Hermanos, si usted ve ese lugar y lee este texto, dice, uy, ha perdido un asunto serio, hermano, ahí no se da, mire, solo esa mata, y tiene unas espinas, para colmo, para que si con mucho calor de recuerda de ella también te pinche.
El texto dice, es como un arbusto en lugar de solado, no verá cuando venga el bien, habitará en pedregales en el desierto, una tierra salada y sin habitantes. Ahí no hay forma de vivir. Observen qué tétrica condición nos deja esto. Si vives confiando en la sabiduría humana, en la sabiduría de los hombres, apoyado en tu propia opinión o en sus propias opiniones o su fuerza, tú estás como un árbol en ese lugar.
Pero considera el contraste glorioso que nos muestra el versículo 7. Bendito el varón que confía en Jehová y cuya confianza es Jehová, porque será como árbol plantado junto a las aguas. Ya empieza a sonar el Salmo 1 en los oídos de una vez. Empieza a sonar el Salmo 1 en nuestros oídos.
que junto a la corriente echará sus raíces y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde. Y el año de sequía no se fatigará ni dejará de dar frutos. Si el otro era un hombre miserable, ¿cómo es este? Un hombre dichoso. Este es un hombre dichoso. El que sabe poner sus dudas, sus temores, sus ansiedades Aún las tentaciones de este mundo sabe depositarla En Dios y esperar en Él Por eso es que David clamó ¿De dónde vendrá mi socorro? Hermano no era una poesía David la estaba pasando difícil Y cuando miró hacia su alrededor, le dijo, ¿de dónde vendrá mi socorro? Hermano, ¿cuál fue la declaración de confianza? Mi socorro viene de Jehová. ¿Y cómo consoló su corazón, David? Ese Jehová, en este lugar desértico, en esta dificultad donde andan buscando mi vida, ese Jehová creó los cielos y la tierra. En Él yo confío.
Su gracia nos sostiene, Su Espíritu Santo es que nos guía y nos encaminará a buen puerto hermanos Por eso es que es dichoso el hombre y la mujer que no necesita ver para creer Es dichoso el hombre y la mujer que no necesita ser como Tomás Hasta que no vea y no meta ¿Cuál fue la resolución de Tomás? No creeré. En otras palabras, no confiaré. ¿No confiaré en qué? ¿En que Él resucitó? ¿En que Él resucitó?
Y nuevamente el Señor muestra su misericordia, le dice a Tomás. Crees porque viste, pero qué bueno que lo curó. Ya no seas incrédulo, sino creyente. Un hombre que confía
Es bendito el varón que imita la fe del centurión en Capernaum. Este hombre fue a Jesús en busca de ayuda. Y hermanos, ¿qué fue lo que le dijo él en Mateo 8, 8? Señor, yo no soy digno de que entres a mi casa, que entre bajo mi techo. Hermanos, ¿qué declaración? Solo di la palabra.
Hermanos, ¿qué tenía este hombre? Confianza. En que Dios podía sanar a su siervo con solo decir la Palabra le dijo solamente di la palabra y mi siervo Sanará eso es confianza eso es fe Eso es confiar en la palabra poderosa del Señor. El Señor no tenía que ir allá. El Señor no tenía que ponerle la mano. El Señor no tenía que hacer un acto espectacular, extraordinario, para que este hombre creyera que el siervo podía ser sano.
¿Recuerdan lo que le pasó a Eliseo con aquel general? ¿Qué fue lo que molestó al general? o que él pensó que el profeta iba a salir, le iba a poner la mano, iba a hacer un espectáculo y sería sano. Y este hombre lo que lo manda a la baña es el Jordán.
Hermanos, pero muchos de nosotros somos como ese hombre, como ese general. Queremos los actos extraordinarios, eventos extraordinarios para poder confiar en Dios. Pero vemos en las Escrituras que una fe sencilla como la de este hombre Señor, di la palabra. ¿Y mi siervo qué? Sanará. Eso es confianza hermanos.
Pero ¿saben qué? Ese Dios que sanó a ese hombre y al que ese centurión le habló es el mismo Dios que nosotros servimos hoy en día. ¿Qué te lleva a ti a no ir delante del Señor y a decir Señor mira este es mi problema y yo sé que está en tus manos y yo quiero hacer tu voluntad? haz conforme a tu voluntad porque yo sé que si es tu voluntad se hará por eso son benditos los que ponen su confianza en el señor ellos creen en jesús y lo que él dijo todo lo que ustedes pidan al padre en mi nombre él lo oye él está allí para hacerlo sabemos que él es poderoso para ser conforme a su propósito y a su bondad para con nosotros
por eso hermanos son benditos porque su único refugio es el dios de jacob su único refugio es el dios de jacob son benditos porque para ellos no hay dios fuera de jehová ni el dinero
Por eso, hermano, cuando tenemos situaciones graves de enfermedad aquí, ¿por qué no hacemos una colecta para buscar al mejor médico? Porque nuestra confianza no está puesta en el dinero. Se enfermó José Luis, está grave. No sabemos qué vamos a hacer con él. Y sus pulmones están colapsados. Vamos a hacer un telemaratón para juntar el dinero y ver si lo llevamos a Miami. Y allá el pastor Víctor García con sus relaciones no va a conseguir el mejor neumólogo que hay en todo Estados Unidos.
No, hermanos. Fue eso lo que hicimos. Rodilla. Rodilla. Aquel que podía proveer todo para la cirugía, incluyendo el mejor neumólogo. Pero más allá, aquel que podía sanarlo hasta sin el doctor, como en efecto lo hizo. ¿Dónde está nuestra confianza, hermanos? estas cosas nos turban nos agobian pero dónde está tu confianza dónde le estamos poniendo y hermano dios nos da ejemplo como esos para fortalecer nuestra fe y aún así dudamos es que somos duros en el salmo 37 maravillosamente el señor tratando con nuestro corazón dice no te impaciente a causa de los malignos ni digas ni tengas envidia de lo que hacen iniquidad y escuchen bien hermanos porque como la hierba serán pronto cortado y como la hierba verde se secarán
versículo 3 confía en jehová Haz el bien, y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad. Deléitate a sí mismo en Jehová, y Él te concederá las peticiones de tu corazón. Encomienda a Jehová tu camino, y confía en Él, y Él hará.
Nos lleva a confiar en el Señor. Hermano, no nos dejemos seducir. por los encantadores de este mundo, ni por la feria de la vanidad que ofrece bienestar y seguridad. Hoy en día hay tantos anuncios ofreciendo tantas maravillas, que a veces hablando con mi esposa yo le digo, mira, todo lo que tú veas demasiado bueno, dúdalo. Dúdalo. Porque nadie anda regalando nada en este mundo, así por así. el único que dice, venid a mí y sed salvos del Señor Jesucristo. Pero fuera de ahí, hombres débiles, corruptos, ofreciéndote villas, maravillas y castillas.
Hermanos, este hombre que estuvo preso ahí en Monteplata, Y será que él es tan atractivo que le pusieron ese nombre o tan suave. Salió de la cárcel y adivine qué pasó. Hermanos, volvió y engañó a un grupo. ¿Dónde está la confianza de ese grupo? En las filosofías, que estos vendedores de filosofía. Hermano, esa gente tiene un poder increíble para seducir y convencer. Mire, si fueran evangelistas, No hubieran inconverso en la zona de ellos. Por el arte que tienen para hablar y convencer a la gente. Pero esos ofrecen seguridad, ofrecen bienestar. ¿Y qué hace la gente, hermano? Compra esas ideas. Pero cuando vamos y le hablamos del evangelio una y otra vez. No, no quiero el evangelio. Eso no me ofrece lo que yo quiero escuchar. ¿Qué es lo que tú quieres escuchar? Que Dios es una máquina tragamonedas, que yo le pido y él me da, yo le pido y él me da, yo le pido y él me da.
Dios no dará nada para un bien eterno a nadie que no sea su hijo. Óigame bien, Dios no dará nada para un bien eterno a nadie que no sea su hijo. Porque los que no son su hijo y disfrutan de la gracia común de Dios en riqueza. Noten lo que dice el versículo 1 de este pasaje que leíamos en el Salmo 37. No te impaciente a causa de los malignos y tenga envidia de lo que hacen iniquidad. Porque como la hierba serán pronto, cortados, se secarán. Y cuando Asaf vio la prosperidad de los impíos, y eso lo estaba llevando a cuestionar a Dios, entró en el santuario, ¿y qué dijo? Y entendí cuál era el final de ellos.
Amados hermanos, los que confían en Dios y ponen su confianza en Él, nunca, nunca, pero nunca serán avergonzados. No lo digo yo, lo dice su palabra. Salmo 34, vayan conmigo. Ese no está en las notas, pero recordé un pasaje muy interesante que hay allí. Noten el versículo 4, Busqué a Jehová y él me oyó, y me libró de todos mis temores. Lo que miraron a él fueron alumbrado, y sus rostros nunca serán avergonzados. Nunca serán avergonzados. Cuando todos te abandonen, Dios está ahí. Salmo 27, versículo 10, Aunque padre y madre me dejen, ¿qué hace Dios con sus hijos? los recogerá. Hermanos, dejemos ya de confiar nuestro bienestar a los políticos. Hermanos, dejen de confiar su bienestar a los políticos. Oremos para que el Señor nos dé gobernantes que nos permitan vivir quieta y sosegadamente. Pero nuestro bienestar ha de estar, debe estar y debemos estar conscientes que debemos ponerlo siempre en las manos de Dios.
Salmo 118, versículo 8. Mejor es confiar en Jehová que confiar en los hombres. Mejor es confiar en Jehová que confiar en los príncipes.
y ponga ahí gobernantes y hermanos miren una nota de balance muchas personas pueden ser de bendición para nosotros y en efecto lo son y en efecto lo son Dios usa a muchas personas para traer grandes bendiciones a nuestra vida pero no te quedes mirando el medio mira más allá ¿Cómo Dios ha usado aún a esa persona para bendecirte? Porque si te quedas mirando a la persona prontamente, tú vas a poner tu confianza en el hombre y no en el Dios que envió a ese hombre para bendecirte. Por eso es que la confianza es un ejercicio de fe y obediencia.
Es interesante, hermanos. La confianza es un ejercicio de fe obediencia en fe porque creo que Dios puede hacerlo y un ejercicio de obediencia porque aunque todo pinta en contra yo voy a obedecer a Dios y voy a esperar en Dios
un ejemplo en las escrituras que nos muestran esto está en el primer libro de reyes capítulo 17 versículo 12 ¿Recuerdan aquel encuentro de Elías y aquella pobre mujer que iba a comerse lo que tenía y echarse a morir? Noten lo que dice el verso 12. El profeta le manda a decir, prepara una torta para mí y la señora lo único que tiene Es un poquito de aceite y un poquito de harina. Y le manda a decir al profeta en el versículo 12, y ella respondió, vive Jehová tu Dios, que no tengo pan cocido, solamente un puñado de harina tengo en la tinaja y un poco de aceite en la vasija. Y ahora recogía dos leños para entrar, prepararlo para mí y para mi hijo, para que lo comamos y nos dejemos Morir.
Hermano, su situación era crítica. Comámonos esto, hijo mío, y sentémonos a morir. Y elía le dijo, no tengas temor, ve, haz como has dicho, pero hazme primero una torta, hazme a mí primero de ello una pequeña torta cocida debajo de la ceniza y tráemela, y después hará para ti y para tu hijo. Porque Jehová, Dios de Israel, ha dicho así, la harina de la tinaja no escaseará y el aceite de la vasija no disminuirá.
Hermano, hasta ahí está bien. El profeta dio la palabra, pero ella no ha hecho nada. Ella pudo haber dicho, después que el profeta coma, menos para mi hijo y para mí y nos morimos. Acabo de decirle que la confianza en Dios tiene dos elementos, fe y obediencia. Fe y obediencia. Lo primero es que esta mujer creyó lo que dijo el profeta. Creyó lo que dijo el profeta. Y luego obedeció lo que dijo el profeta. ¿Cuál es el resultado? Versículo 15. Entonces ella hizo como le dijo Elías y comió él y ella y su casa muchos días. Y la harina de la tinaja no escaseó y el aceite de la vasija no mengó conforme a la palabra que Jehová había dicho a Elías.
Hermano, ella creyó. Ella pudo haber seguido confiando en ella, en su poquito de harina, e irse a morir. Pero la confianza en Dios tiene esos dos elementos, fe y obediencia. Y hermanos, Dios nos ha mostrado en su palabra por muchos pasajes y muchos ejemplos como eso, que Él es fiel a su palabra. hermanos es que Dios es fiel a su palabra de hecho a veces tenemos que hablar a nuestra alma y decirle una y otra vez repetirle hasta el cansancio a nuestra alma alma Dios es fiel a su palabra y el diablo te va a susurrar sí pero mírate cómo tú está él es fiel a su palabra sí pero no ha venido por ti él es fiel a su palabra sí pero hacen varios días y no llega él es fiel a su palabra y hermano va a tener que repetirte eso muchas veces
¿Saben qué hizo Martín Lutero un día? Orando, esperando en el Señor, y el diablo insistiéndole, insistiéndole y poniendo dudas, se paró de la mesa y con el tintero se lo tiró a la pared con todo. Para que el diablo lo dejara tranquilo, porque él seguía confiando en el Señor. Hermano, a veces tenemos que, no literalmente así, pero tenemos que hacerlo. Porque ¿sabe qué? Satanás no va a dejar de susurrar a nuestros oídos.
Oh, hermano fulano, y no que Dios es bueno. ¿Cómo fue que le dijo a Job? ¿Acaso le dijo el diablo a Dios? ¿Y acaso cree Job a Dios de balde? Él pensó como que Dios era Job y iba a coger esa filosofía, hermanos. Job mostró una confianza inquebrantable en Dios, una obediencia inquebrantable en Dios, y Dios honró su palabra para con él. Ese es el ejemplo que vemos en las escrituras.
Con la luz que tenemos de la palabra hermanos y con todos los pasajes que Dios nos ha dado allí como ayuda nosotros debemos aprender a cantar como el salmista en el Salmo 46 Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza. nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, confianza, no temeremos aunque la tierra sea removida y se traspasen los montes al corazón del mar.
Hermano, ¿usted entiende esa imagen? Yo no pudiera ver la montaña metiéndose al mar y estar tranquilo. Y el salmista dice, aunque sea la tierra removida y se traspasen los montes al corazón. Usted se imagina usted mirando un espectáculo del Pico Duarte entrándose al mar. A veces tenemos que imaginar lo que el texto dice porque lo que ese pasaje está describiendo es una condición de intranquilidad tal en el alma de un evento sobrenatural y decirte aún en medio de ese evento sobrenatural que tus ojos nunca han visto sigue confiando en Dios. Eso es lo que el salmista está diciendo. Aunque bramen y se turben las aguas Yo no sé cuántos de ustedes han tenido la oportunidad de estar en una playa, en un lugar, cuando una tormenta entra.
Hermanos, en mi luna de miel, yo pensé, en nuestra luna de miel, yo no estaba solo. No recuerdo qué tormenta fue que entró, no recuerdo si fue holga. La tormenta holga, un diciembre, una cosa normal. Y hermano, nosotros felices llegamos a nuestro hotel y al otro día entró Olga por el este. Hermano, mire, este pasaje tomó mucho sentido. El mar brama y silba como una gente cuando te silba en los oídos. Y esas ventanas hacían tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu Hermano, pero es una experiencia que no es agradable. No es agradable. Nosotros estábamos en un quinto piso y se inundó de toda el agua que entró por la ventana. Hubo que mudarnos a todos de ese bloque. Hermanos, una tormenta suena feo si usted está al lado del mar. Eso suena terrible. La sensación que da es que usted va a volar con todo y lo que se vuele. Y Él dice, aunque bramen las aguas y se turben las aguas y tiemblen los montes a causa de su braveza. Versículo 7 Jehová de los ejércitos está con nosotros. Nuestro refugio es el Dios de Jacob.
Hay un hermoso himno que quisiera que cantemos al final. No sé qué número es, pero yo sé que ese himno parafrasea sé bien que Dios conmigo está y aquel que espera en él en paz descansará sé bien confiado estoy sé bien dice ese himno oígame sé bien ¿dónde estaba la confianza del himnólogo? ciertamente yo sé que Dios conmigo está y aquel que espera en él en paz descansará esperando el auxilio de Dios.
Amados hermanos, Dios honra a los que le honran. Dios honra a los que le honran. Y quiero dejar este salmo en su cabeza para que te aferres a este tipo de confianza a la que Jeremia dice que trae bendición.
Volvemos al Salmo 37 que leíamos ahorita pero ahora el versículo 23 hasta el 28 y ahí terminamos. Dice este pasaje hablando de la providencia de Dios y el cuidado de Dios para con sus hijos.
Por Jehová son ordenados los pasos del hombre y él prueba su camino. Cuando el hombre cayere no quedará postrado porque Jehová sostiene su mano. Fui joven y he envejecido y no he visto un justo desamparado ni su descendencia mendigando pan. En todo tiempo tiene misericordia y presta y su descendencia es para bendición.
Apártate del mal, haz el bien y vivirás para siempre. Porque Jehová ama la rectitud y no desampara a su santo. Para siempre, para siempre serán guardados. Esa es la confianza que tenemos en Dios.
Padre, gracias por tu palabra, gracias por tu misericordia y gracias por tu bondad. Ayúdanos en nuestra debilidad a poder seguir confiando, esperando en ti, a ejercer fe y a ser obediente para que en todo podamos nosotros disfrutar y probar la bendición que hay de poner nuestra confianza en ti.
de poner nuestras vidas en tus manos y de esperar que tú hagas con nosotros conforme a tu voluntad y conforme a las múltiples riquezas de tu gracia para con nosotros. En Jesús te lo pedimos. Amén.
Cómo la confianza en Dios es un medio seguro
Cómo la confianza en Dios es un medio seguro
| Sermon ID | 11242543436841 |
| Duration | 52:00 |
| Date | |
| Category | Sunday - PM |
| Bible Text | Jeremiah 17:5-8 |
| Language | Spanish |
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