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Seguimos en el libro de Efesios. Es el libro que hemos estudiado todo el año pasado y queremos retomar, porque habíamos hecho una pausa. Entonces, hoy vamos a continuar con el capítulo 5, versos 22 al 24 de Efesios.
Lo que vamos a hacer es ver la importancia de los roles dentro del matrimonio y nos vamos a enfocar en el rol de la esposa. Y el rol de la esposa, la Biblia lo describe como un rol de sumisión. Ya hemos visto su origen, lo voy a repasar un poco sus características, vamos a ver su motivación y el ejemplo y los efectos que la sumisión de una mujer casada tiene, que son beneficiosos para su familia y para la sociedad.
Algo tan esencial y tan importante en todo lo que Dios ha diseñado para la humanidad, viene de Él. Lo vamos a ver en tres puntos. El mandamiento perfecto, la motivación suprema y el ejemplo ideal.
Voy a leer el texto de Efesios 5, 22 al 24. Dice así: "las mujeres estén sometidas a sus propios maridos como al Señor. Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, siendo Él el mismo salvador del cuerpo. Pero así como la iglesia está sujeta a Cristo, también las mujeres deben estarlo a sus maridos en todo".
Padre, gracias por que nos das este texto tan precioso, tan valioso, Señor, en la escritura tan importante, de tanto aprecio a tus ojos, y tan esencial. Oramos, Señor, que nos ayudes a entenderlo, a estudiarlo, aplicarlo, nuestras hermanas que están casadas, los varones, a apreciar lo que significa esto y hacerlo más posible con nuestra actitud y buen liderazgo.
Enséñanos, Señor, ayúdanos a poner fuera de nuestra mente lo que el mundo nos ha dicho por años, de una manera tan intensa contra esta verdad. Y dejar que la verdad de tu palabra, Tú prometiste que conociendo la verdad seríamos libres. Oramos, Señor, que hallemos la libertad que da Tu Espíritu al entender lo que Tú has comunicado aquí, Señor, y la importancia que tiene.
Te lo pedimos, Padre, en el nombre de Jesucristo. Creemos que estás escuchándonos. Creemos que esta es Tu palabra perfecta. Y creemos que Su autoridad gobierna nuestras vidas. Y oramos pidiendo ayuda para responder así: obedeciendo lo que Tú nos enseñas hoy, Señor, y haciéndolo en espíritu de amor hacia Ti, Señor, en el nombre de Jesucristo. Amén y Amén.
La vez pasada mencioné la dificultad que hay con este tema de la sumisión, la razón por la cual se ha hecho difícil entender el origen de dónde viene la sumisión, por qué Pablo habla así a los efesios. Creo que está en la mente de Pablo el último mensaje que prediqué sobre este tema. Está en YouTube; usted lo puede buscar. Cubro todo esto y le doy un sentido muy completo a por qué la mujer debe responder así en su matrimonio.
Entonces, para enseñar esta parte, el apóstol Pablo lo que ha estado haciendo con los efesios es hablarles acerca de la necesidad de vivir llenos del Espíritu. Es el contexto inmediato: llenos del Espíritu Santo. Y esta llenura del Espíritu Santo lleva al creyente a una vida de agradecimiento, una vida de adoración, edificación y sumisión mutua.
Entonces, la sumisión es el elemento principal que sostiene todas las relaciones. Y eso es lo que Pablo está haciendo aquí. Él comienza con la relación del esposo y la esposa como la primera ilustración de la sumisión. Después pasa a hablar de los hijos a los padres, de los empleados a sus empleadores y viceversa. Y siempre muestra que en toda relación hay un orden, hay una diferencia en funciones. Entonces, alguien lidera y alguien se somete; en este caso, comienza con la esposa.
Ahora, fíjese: cuando Pablo habla de esto, en esta sección del verso 21 hasta el capítulo 6, verso 9, él está presentando en qué consiste la sociedad en sí. La sociedad consiste de estos elementos. ¿Cómo relacionarse correctamente en la sociedad? ¿Pero por dónde empieza? Por la esposa, por la sumisión de la esposa.
Una de las áreas más atacadas en nuestra sociedad es precisamente la esposa, la mujer, el lugar de la mujer, el modelo que la mujer debe seguir, los ideales que una mujer debe tener en su vida; todos están diseñados para destruir, atacar y dañar el propósito de Dios. Y ustedes, mujeres, tienen esa lucha. Y esa lucha no comenzó el año pasado o en estos días. Esa lucha comenzó desde Génesis. Y Dios, cuando habla a la mujer en Génesis 3, lo vimos la última vez, Él le habla allí en el contexto de su misión. Y al hombre le habla en el contexto del liderazgo. Dios nunca lo cambia. Y la Escritura todo el tiempo así habla; el mundo nos trae otros mensajes.
Por eso el mensaje de la homosexualidad, el lesbianismo, del género, la confusión de género es lo que es: LGBT, y eso sigue, creo que hasta la Z va por allá. Es eso, es destruir específicamente, empezando por el lugar de la mujer, destruirlo, ensuciarlo, hacerlo oscuro, difícil de entender y darle a la persona la opción de que la persona quiera elegir. Entonces, una vez que se hace eso, lo que se logra, una vez que se destruye el fundamento del matrimonio, se destruye todo lo demás. Todo lo demás va a destruirse. La manera de destruir una nación es esa principalmente. No se necesita una guerra. Se necesita una gran guerra de ideas. Es todo lo que se necesita. Y esa guerra de ideas, desde kindergarten, antes de kindergarten, ya los niños la están recibiendo en las escuelas públicas. En muchas escuelas públicas, yo sé que eso varía, según los principios y los maestros, pero generalmente es lo que está sucediendo. Y en el mundo se celebra.
Entonces necesitamos mirar este mensaje, los mensajes que Dios nos habla. Esto es clave para la iglesia del Señor. Ahora, el libro de Efesios, acuérdese, ¿cuál es el tema principal de Efesios? Es la iglesia, la estructura de la iglesia, cómo Dios formó la iglesia, cómo salvó a las personas, en qué consiste la iglesia, la unidad que él trae a través de Cristo Jesús, donde no hay diferencia entre judíos y gentiles. Y nos presenta la estructura de la iglesia, en el liderazgo de la iglesia, la función de los líderes y de los miembros. Y después entramos aquí y él está hablando de la familia. ¿Cambió el tema? No. La iglesia está formada por familias y principalmente por matrimonios. De ahí viene. Y aunque haya una persona soltera aquí, usted viene de un matrimonio o viene de una relación de un hombre y una mujer. Entonces, esto es esencial. Esto es esencial.
Ahora, si los matrimonios en la iglesia están fortalecidos, la iglesia está fortalecida. Algunos de ustedes lo tomaron seriamente y tomaron un curso de 21 semanas. Algunos de ustedes terminaron todo el curso para fortalecer sus matrimonios y han visto la evidencia de seguir la verdad de Dios en sus vidas. Necesitamos estas verdades.
Entonces vamos al punto número uno. El mandamiento. El mandamiento perfecto. Verso 22. Las mujeres estén sometidas a sus propios maridos como al Señor. Entonces, de nuevo, estén sometidas, y lo puse en sus notas, está entre corchetes.
porque la razón es que eso fue agregado para darle sentido, pero no cambia el significado de la Escritura. Lo toman del verso 21: "Sométanse unos a otros en el temor de Cristo". Las mujeres, a sus propios maridos; después, en el capítulo 6, versículo 1: "los hijos a sus padres"; en el capítulo 6, versículo 5: "siervos a sus amos". Pero se le agregó "sométanse" para darle sentido, porque se alarga y hay que tener en cuenta que el primer mandamiento es estar sometido.
Entonces, las mujeres estén sometidas a sus propios maridos como al Señor. El verbo "someter" indica un mandamiento para el creyente, en este caso, la mujer casada. ¿Estamos de acuerdo? ¿Es un mandamiento? No es una opción. No es una opción. ¿Cierto? Entonces, las mujeres dicen: "Sí, vamos a estar sometidas". Como en inglés dicen: "Say it again, bro, say it again".
Ok, vamos a decirlo de nuevo: "Estén sometidas". Esa es una condición. Fíjense que el verbo está en presente: "Estén sometidas", que se arrastra desde el verso 21. "Estar sometidas" es un verbo en presente que no limita su cumplimiento, sino que es una acción que continúa, es una acción permanente. Es una manera de vivir.
Por ejemplo, cuando alguien quiere hacer un cambio físico y dice: "Voy a hacer una dieta". Yo no soy experto en dietas, no soy médico ni nada de eso, pero siempre digo: "No hagas una dieta, cambia tu estilo de vida". Es todo lo que tienes que hacer. Una dieta la haces, bajas y después al año entrante estás peor que como estabas. Pero si haces un cambio de estilo de vida y permaneces allí. Esto es lo que está diciendo la Palabra: "Estén sometidas". Es un estilo de vida.
Y la manera como está el verbo "sométanse" es en voz pasiva. Es otra característica del verbo. Voz pasiva quiere decir que la persona a la que se le dice esto recibe la acción. Recibe la acción del sometimiento. Esa persona no provoca el sometimiento. Esa persona no se ingenia el sometimiento. Esa persona no pone ciertas características para que esto suceda. Esa persona entra voluntariamente dejando que esto suceda.
Ya lo vimos la vez pasada que prediqué sobre esto porque ese es el orden que Dios estableció en la creación. Dios creó al hombre como cabeza y creó a la mujer como ayuda idónea para él. Por eso Adán, cuando ve a la mujer, dice: "Esta es carne de mi carne, hueso de mis huesos, porque fue tomada de mí; por tanto, será llamada varona", así dice en hebreo. Él es varón, ella es varona. Entonces, él está declarando y Moisés también declara allí lo que Dios estableció.
Entonces, un hombre es un hombre y una mujer es una mujer. ¿El valor cambia siendo que uno lidera y el otro se somete? ¿Cambia el valor? No, ¿verdad? Es el mismo valor. Dios los creó a los dos a imagen y semejanza de Él. No cambia el valor. ¿Qué es lo que cambia? Ayúdenme, ¿qué es lo que cambia? La función. Cambia la función. Eso es lo que cambia, pero no el valor.
Entonces, la función de la mujer es muy importante que la mujer la tome del Señor, no que el mundo le diga. Dios aquí le está diciendo a ella lo que él espera de ella para que sea una mujer admirable. Lo admirable en una mujer. Mire, el atractivo de una mujer no es su físico. El mundo les dice que es el físico y pone modelos y las pone bajo cargas innecesarias. Es el carácter de la mujer. Ese es el atractivo de la mujer para su esposo. Porque una mujer no tiene que atraer a nadie más que a su esposo. Eso es el atractivo: el carácter. Y el carácter de la mujer casada tiene que ver con una actitud de sumisión. Esto es muy importante. Es muy importante y es comprensible si consideramos el orden de la creación, como lo vimos en el mensaje anterior. Entonces, la mujer casada no crea las condiciones ni tampoco determina en qué circunstancias someterse. Ella no establece eso. Dios lo establece. Estas ya fueron establecidas por Dios cuando creó a Eva en el Edén. Es decir, que estamos hablando del orden de la creación.
Cuando hablamos del orden de la creación, lo encontramos en Génesis. ¿Y eso gobierna qué? Todas las culturas, todos los tiempos. Y cuando estudiamos las culturas, generalmente eso es lo que sucede aún en culturas donde Dios no es conocido o no es exaltado en su palabra. Entonces, eso es lo que estableció Dios para gobernar a todas las personas en todo el mundo, en todas las circunstancias. No es un asunto de modas o de preferencias.
Yo mencionaba la vez pasada el término de la madre, las mamás que se quedan en casa, a las que llaman supermamás. Es una farsa, es algo falso, es un concepto erróneo. Una mujer que se queda en casa cuidando a sus hijos no es una supermamá, es una mamá. No es una supermamá. Decir que es una supermamá quiere decir que está sacrificando lo que la mujer del mundo busca: su carrera, sus planes, sus propios propósitos, y se quedó en casa; entonces, viene a ser una supermamá. No es una supermamá. Es una mujer. Es lo que es. Ese es el orden de Dios.
Entonces, la sumisión es parte del carácter de la mujer como Dios la creó. Cuando la mujer no entra en esta característica, está luchando de continuo contra Dios. Está luchando de continuo contra el orden de la creación. Tiene que luchar de continuo contra lo que es natural y vivir en lo que es contra naturaleza. Y hacer eso siempre trae muchas consecuencias, mucho dolor, mucha infelicidad. Mucha infelicidad.
Yo recuerdo que hace años conocimos a una persona, una esposa la conoció, una persona con mucho dinero. Y esta señora se sentó con mi esposa y le dijo: "¿Cómo quisiera tener lo que tú tienes? No el dinero que yo tengo ni los logros que yo he tenido, pero una vida sencilla dedicada al hogar". Eso le impresionó mucho a mi esposa, porque la mujer piensa que, cuando tiene esos logros económicos, esos logros de sus títulos y esos logros de sus sueños, como que logró llegar a la cima. No es cierto. La cima de la mujer está aquí, en una actitud de sumisión a su esposo. Lo que el mundo le ofrece se lo pinta como que está aquí, pero está allá. Está abajo. Es contra la naturaleza, es contra Dios. Es contra Dios.
Entonces, lo que Dios nos comunica en las Escrituras es el corazón de Dios y es la sumisión de la mujer casada, que es muy importante en el plan de Dios. ¿Para quién? ¿Para ella? No, para toda la humanidad. Para toda la humanidad.
Cuando la mujer es tentada en Génesis por la serpiente, ¿qué es lo que hace ella? Se aparta. Dios la crea a ella en la plataforma de su misión a Adán. Dios le da a Adán en el capítulo 2 de Génesis todas las instrucciones de cómo cuidar la creación, de cómo obedecerlo a él y qué no hacer con ese árbol que no deben comer. Ella no escucha eso; Adán lo escucha y se lo comunica a ella. Ella debe estar bajo sumisión de su marido, y cuando Satanás la tienta, la serpiente la tienta, ella se aparta de esa plataforma y toma otra plataforma y empieza a razonar con Satanás y le obedece a Satanás y a sus propios sentidos en lugar de a su esposo.
Cuando ella hace eso, quiebra su relación con Dios, quiebra el propósito de Dios y quiebra lo natural que Dios ha puesto en ella por algo que no es natural. Obviamente, el hombre también peca cuando la escucha a ella haciendo eso. Pero el propósito del deseo de Dios en amor es que la mujer funcione desde una plataforma de sumisión y no tomando decisiones independientemente.
Lo vemos allí en Génesis 3; ahí hay una gran respuesta. Porque eso llevó consecuencias para toda la humanidad.
Por otro lado, cuando la mujer es sumisa, viene a ser de mucha bendición. ¿Para quién? Para toda la humanidad. La sumisión suya, como mujer, afecta a su esposo, a sus hijos, a sus vecinos, a sus familiares y a su comunidad. A todos les va a afectar de alguna manera. Dios así lo usa para hacer bendición.
Un ejemplo que podemos mirar es el de María, la madre del Señor Jesús en su humanidad. Cuando ella era virgen, concibió del Espíritu Santo al Mesías. ¿Y qué hizo María? Frente al mensaje del ángel que Dios le había mandado a través del ángel, ella fue sumisa a ese mensaje. Ella fue sumisa y dice que guardaba en su corazón lo que Dios le había dicho. Ella no cuestionó a Dios. Ella le creyó a Dios y se sometió al plan de Dios.
La bendición de una mujer que fue sumisa es el Salvador, el Mesías. La salvación de nuestras almas. ¡Una eternidad garantizada en vida eterna! Es muy valioso el lugar de la mujer en el plan de Dios cuando la mujer entiende y abraza el plan de Dios. Es de mucha bendición. Es clave esa postura para recibir bendición.
Miremos el significado de esta palabra que en griego es hupotasso, someterse, sometanse, hupotasso. Es sujetarse, estar al servicio de, someterse voluntariamente. Una persona que está en sujeción no es menos, simplemente está cumpliendo una función específica.
Y quiero mostrar el contraste porque el verbo, sométanse, está en voz pasiva. Presente, pasivo. Es algo que la mujer entra para que suceda sobre ella; ella no lo causa. Pero quiero mostrar dos tipos de sumisión: la sumisión impuesta con autoridad y la sumisión dada por voluntad propia, dejándose en ese ámbito.
Dos textos que quiero utilizar son Romanos 8:20. Romanos 8:20. Esta es la sumisión que no es voluntaria; Romanos 8:20. Y no es mala, esto dentro del propósito de Dios, pero no es esta la que Dios le pidió a la esposa. Quiero contrastarla.
Dice: "porque la creación fue sometida. Una pausa ahí. ¿La creación se sometió o la creación fue sometida? Fue sometida. a vanidad, no de su propia voluntad, sino por causa de aquel que la sometió, en la esperanza de que la creación misma será también liberada de la esclavitud de la corrupción a la libertad y la gloria de los hijos de Dios."
No es algo malo, pero esto es otro tipo de sumisión. Este no es el tipo de sumisión que Pablo le dice a las esposas.
Un texto más. Primera de Corintios 15:28. Primera de Corintios 15:28. Esto nos da un poquito más de luz. Cuando dice: "y cuando todo haya sido sometido a Él, ¿a quién? A Cristo Jesús. Cuando todo haya sido sometido a Él. Jesucristo es Rey de reyes y Señor de señores. Todo va a estar sometido a Él."
Cuando todo haya sido sometido a Él, entonces, también el Hijo mismo se sujetará. Aquí están los dos tipos de sujeción. Todo sometido a Él. Y dice, Él se sujetará a Aquel que sujetó a Él todas las cosas para que Dios sea todo en todo.
El Hijo, Jesucristo, se somete al Padre. Entonces, ¿es menos que el Padre? ¿Porque Él se somete al Padre? No. Él es igual que el Padre. Jesucristo es Dios. Él es el principio, el fin, el alfa, el omega. El creador de todas las cosas. El que sostiene todo con su palabra de autoridad. Ese es Jesucristo. El que tiene en sus manos las llaves del Hades y de la muerte. Ese es Jesucristo. Rey de reyes y Señor de señores.
Él no es menos que el Padre, pero cumple una función de sumisión en relación con el Padre .Así, la función de la mujer es una función de sumisión, pero es algo voluntario. La mujer cede, cede derechos, cede su voluntad y se pone bajo ese liderazgo que Dios le da, que es su esposo. Así como Dios lo diseñó, tenemos el ejemplo del Señor Jesucristo.
Entonces, en todas las relaciones entre creyentes, como hermanos en la fe, es necesaria la sujeción unos a otros. Nos sujetamos unos a otros, nos pedimos cuentas unos a otros. ¿Y uno es menos porque se sujeta a otro? No. Simplemente funcionamos en esa relación para edificación mutua. Y en particular en relaciones donde esa sumisión está establecida entre sumisión y liderazgo.
La iglesia tiene un equipo de líderes que somos tres ancianos. Cuidado con lo de los ancianos, hermanos. Quiero que tengamos cuidado con las definiciones. Esto es un paréntesis. La iglesia no tiene un pastor y dos ancianos. La iglesia tiene tres ancianos. Tenemos la misma autoridad los tres. Tenemos la misma autoridad de acuerdo a la Palabra. No hay ninguna distinción. Un pastor y dos ancianos no es cierto. Somos tres ancianos. De los tres ancianos, hay uno que dejó todo para dedicarse al ministerio y le decimos pastor. Pero los tres somos pastores en esencia. Somos diáconos. Somos supervisores. Somos tres ancianos.
Estoy regresando al texto. Dios establece un orden de autoridad. Entonces, ¿qué hace la iglesia con los ancianos? Se somete al liderazgo de ellos. ¿Cómo es el liderazgo de los ancianos a la iglesia? ¿No es algo impuesto? ¿No es algo a la fuerza? Es un liderazgo de servicio, de servirle a la iglesia para que la iglesia crezca en la fe, para que la iglesia conozca mejor al Señor Jesucristo, para atenderlos en sus necesidades, para orar por ustedes, para presentarles la verdad de Dios, pero en una relación de sumisión y de liderazgo.
En el matrimonio así es la relación. Entonces, unos se someten y otros sirven liderando. Fíjense cómo lo estoy diciendo. Aquí usted tiene que hacer a un lado el concepto del mundo. En el mundo, el líder se sirve de los que se someten a él. En la iglesia, en el reino de Dios, no es así. Jesucristo le dijo a sus discípulos: "El que quiera ser mayor tiene que hacerse el menor entre ustedes. Es el que más tiene que servir." ¿Qué dijo él de Juan el Bautista? "No hay hombre más grande que Juan el Bautista." ¿Y Juan el Bautista qué hacía? Servir. Servir. ¿Y cómo murió? Sirviendo. ¿Qué tipo de muerte? ¿Le cortaron la cabeza? Eso es un líder.
Entonces, en el matrimonio así es. El hombre lidera sirviendo a su esposa y ella sigue ese liderazgo sometiéndose a él. Mira lo que dice en cuanto a las autoridades. Que ahora usted tiene que luchar para creerle a Dios con este texto y con muchos textos que hablan de esto. Porque el mundo le está diciendo a usted exactamente lo contrario a lo que voy a leer. No deje que eso le gane, porque le va a ganar en su matrimonio también; le va a afectar en su relación como pareja si usted no tiene cuidado con esto.
Sométase toda persona a las autoridades que gobiernan. ¿Qué están haciendo en este tiempo con las autoridades? ¿No le están tirando piedras? ¿No le están queriendo atropellar con carros? ¿No le están queriendo matar? Eso es diabólico.
No hay autoridad que no haya sido establecida por Dios. Dice: "Sométase toda persona a las autoridades que gobiernan, porque no hay autoridad sino de Dios; y las que existen, por Dios son constituidas" (Romanos 13:1). Y Pablo dice: "El que se resiste a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y el que lo resiste, contra sí mismo toma sentencia" (Romanos 13:2). ¿Por qué va a querer alguien creyente hacer eso? Por eso el creyente no participa de protestas públicas, por eso el creyente no se va en contra de la autoridad, se somete a las autoridades.
Si usted lee el libro de Hechos, los creyentes estaban bajo Nerón, bajo emperadores malvados, hombres perversos, corruptos. Y usted lee el libro de los Hechos y esas autoridades no son mencionadas. ¿Por qué? Porque son irrelevantes cuando se trata de predicar el evangelio. Pero la actitud del creyente es sumisión.
Esto se trae dentro del matrimonio. Entonces, el concepto general de sumisión lo estoy mostrando así, amplio. Es amplio. Usted lo tiene que llevar a su hogar. Pero si usted quiebra uno de estos principios, no crea que lo va a poder lograr en su hogar. Sería un hipócrita decir que se va a someter en casa y no a las autoridades que Dios ha puesto sobre usted.
Dice Tito: "Recuérdales que se sujeten a los gobernantes y autoridades, que sean obedientes y estén siempre dispuestos a hacer lo bueno" (Tito 3:1). Tito presenta aquí dos aspectos de la sumisión: la sumisión y la obediencia. Pablo le dice a Tito que enseñe esto a las iglesias de Creta. Recuérdales que estén sujetos a los gobernantes, a las autoridades. ¿Qué estén qué? Sujetos, en sumisión. ¿A quién? A los gobernantes, a las autoridades. Que sean obedientes, que estén preparados para toda buena obra. Que estén sujetos y que estén qué? Obedientes. ¿Cómo se muestra la sujeción? Con la obediencia.
Si yo estoy manejando en la autopista y veo que viene un policía atrás y lo reconozco y digo: "Ah, ese hombre habla con maldiciones, yo no me voy a someter, voy a manejar como yo quiera", ¿qué cree que me va a pasar? Dios lo puso a él, y yo voy a pagar las consecuencias. Yo no determino quién es la autoridad sobre mí; eso lo determina Dios. Lo que sí puedo determinar es someterme a esas autoridades.
La esposa no determina si ella se somete o no, ni quién es su autoridad; eso lo determinó Dios. Cuando usted entró al matrimonio, entró a algo que Dios ya había instituido: entró en un pacto. En un pacto con Dios, donde usted entró aceptando y abrazando el plan de Dios dentro del matrimonio. El mundo le dice que no, que se salga, que haga lo que usted quiera. No. Es Dios quien estableció este orden, y los creyentes así procuramos vivir.
Entonces, de acuerdo con Tito, la secuencia de la sumisión es la obediencia. Este es el mismo concepto que Pablo usa para la sumisión de las mujeres casadas a sus propios maridos. Por lo tanto, la sumisión de la esposa tiene que ver con la obediencia a su esposo. Ahora, cuidado aquí. Esto no quiere decir que la sumisión de la esposa signifique que no pueda opinar o tomar decisiones; claro que sí puede. Pero el responsable de ese hogar es él, no ella. Él es quien le dará cuentas a Dios.
¿Qué pasa en ese hogar? Cuando algo está mal en una casa, el consejo siempre es: "Es que mis hijos son así", no, tú eres la cabeza. O "Es que mi esposa", no, tú eres la cabeza. Tu hogar es donde tú vas a liderar y Dios te va a pedir cuentas a ti principalmente. Entonces la mujer entra bajo ese liderazgo.
¿Qué puede hacer ella? mi esposa es muy creativa, ella es buena con los números. Yo pongo los versículos al revés a veces; si han visto que lo hago. Entonces yo me apoyo en ella en esas áreas. Ella me ayuda mucho en esas áreas.
La sumisión no quiere decir que la mujer no funciona a plenitud, al contrario. Al contrario, mire. Miren, mujeres, escuchen, y hombres también: cuando la mujer funciona teniendo fe en lo que Dios dice aquí en la plataforma de sumisión, es cuando más brota su inteligencia, es cuando más fluye su capacidad, su creatividad, es cuando más fluye su amor, es cuando más fluyen los dones del Espíritu, es cuando más fluye como la mujer de Dios.
Pero cuando la mujer se resiste a este orden que Dios estableció, tiene que luchar tanto contra el Señor, nunca puede ganar, siempre va a perder. Y no puede aportar más que muerte y destrucción en su propia casa. Entonces la mujer tiene que valorar esto como algo muy grande.
Miremos dónde las Escrituras indican la sumisión de las mujeres casadas. Ahora vimos las cosas sujetas por Dios, que eso no es voluntario. Cristo sujetándose a Dios. La sujeción de los creyentes a las autoridades. Ahora miremos otros textos que hablan de la sujeción.
En Colosenses 3:18, el apóstol Pablo está ahí seguido. Si usted sigue unas 3 o 4 páginas, ahí está. Colosenses 3:18 dice: "Mujeres, estén sujetas a sus maridos, como conviene en el Señor". ¿A qué se refiere "como conviene en el Señor"? Está en la voluntad de Dios. Está en la voluntad de Dios.
Una persona decía, la voluntad de Dios es muy difícil de entender. Yo decía, no, ahí está. A una mujer yo le decía, allí está, sometase. Allí está la voluntad del Señor. ¿Le va a dar Dios el poder para hacerlo? Sí. ¿Le va a dar Dios la capacidad para hacerlo? Sí. Pero usted lo tiene que buscar. ¿Cómo? En oración, en ruego, en súplica. Usted tiene que buscar esto porque para Dios esto es de suma importancia. Y fuera de aquí usted no va a poder funcionar bien.
Primera de Pedro 3.1. Mira lo que dice Primera de Pedro. Y este responde a las circunstancias, este texto. ¿Cuándo se somete la mujer? ¿A qué tipo de hombre se va a someter? ¿A su esposo? Pero es que no es un inconverso. Leamos qué dice la firma de Pedro 3.1. Así mismo ustedes, mujeres, estén sujetas a sus maridos, de modo que si algunos de ellos son desobedientes a la palabra, puedan ser ganados sin palabra alguna por la conducta de sus mujeres. Esto afirma lo que la escritura dice, que la mujer no tiene autoridad sobre el hombre.
Usted no tiene autoridad sobre su esposo. No lo quiera tratar a él como un niño al que usted le va a decir qué tiene que hacer y qué no hacer. No lo quiera tratar a él como que usted va a escoger lo que él tiene que hacer. No lo haga. Respete a su esposo. Sométase a él.
¿Qué pasa cuando usted hace eso?
Me gusta usar esta ilustración. Aquí está el esposo. Aquí está la esposa. El esposo es desobediente. ¿Qué le dice Dios a la esposa? Sometase. ¿Qué dice Dios? Dios tiene una flecha marcada contra el corazón de este hombre para lidiar con él.
Pues la mujer dice, no, es que él es muy desobediente, yo me voy a someter aquí, yo voy a tomar estas decisiones, yo voy a hacer esto. Dios nunca puede dejar ir esa flecha contra él. Porque usted se está oponiendo. Y no va a ver la mano de Dios. No la puede ver, no la va a ver. No puede causar que Dios obre cuando usted se resiste a Él. Más bien, usted es la que va a recibir esa flecha después.
Ahora, si usted se somete, cede voluntariamente, entonces es un blanco perfecto para el Señor y Él va a tratar con ese corazón. Usted hace mucho más confiando en Dios y sometiéndose a la autoridad de su esposo, que queriendo arreglarlo a Él. Muchas mujeres fallan en eso; piensan que pueden arreglar a sus esposos. Y no es así.
Muchas consejerías suceden así. Las mujeres vienen para que arreglemos a sus esposos, pero resulta que la que necesita arreglo tal vez es ella. O los dos. Los dos. Y hay situaciones donde el Señor viene y cambia a ese esposo. Viene a hacer un nombre de Dios y la mujer empieza a protestar. Porque la gracia de Dios ahora está sobre él. Entonces, es un asunto de una lucha interna que la mujer tiene que pelear en su corazón y en su mente. Su parte es creerle a Dios. Y Pablo dice en Tito 2.5, para que la palabra de Dios no sea blasfemada. Si usted no toma una postura sumisa, la palabra de Dios está siendo blasfemada. Está siendo blasfemada porque su matrimonio está siendo... Usted no puede esconder su matrimonio, en otras palabras. Usted no puede esconder su matrimonio. Usted tiene que vivir su matrimonio a la luz del día. y va a ser blasfemado por sus hijos, va a ser blasfemado por sus nietos, por sus sobrinos, por sus familiares, por sus amigos, si usted no se somete. Eso es lo que causa. Mi pregunta sería, ¿por qué provocar la ira de Dios contra usted? Contra su matrimonio, contra sus hijos. ¿Por qué? ¿Por qué tomar esa postura? El mundo alimenta a la mujer para que lo haga, lo celebra, le hace fiesta. Dios no. Dios quiere que usted tenga un corazón sumiso. Usted necesita luchar por eso. Luchar. Mire, Getsemaní es el ejemplo perfecto para ustedes. ¿Qué dijo el Señor Jesucristo a sus discípulos? Mi alma está angustiada hasta la muerte. ¿Por qué? ¿Por la cruz? No es por la cruz. ¿Por el sufrimiento de los clavos? No. ¿Por la humillación que la gente le va a dar? No, no es por eso. Es porque él tiene que ceder su voluntad a la voluntad del Padre. Y al hacer eso, el Padre lo va a abandonar. Esa es la mayor lucha que Jesús tiene en Getsemaní durante sus 33 años. Ese es el momento clave en todo el ministerio terrenal de Señor Jesucristo. ¿Y la oración de Él cuál es? Si es posible, pasa de mi esta copa. Pero no se haga mi voluntad, sino tu voluntad. Esa es la sumisión del Señor Jesucristo. Entonces, la sumisión no denigra ni degrada a una mujer, no. El Señor Jesucristo se está sometiendo, la palabra dice en Filipenses 2, que Dios por eso lo exalta a lo sumo, porque se despojó. ¿Para hacer qué? Obediente. ¿Hasta dónde? Hasta la muerte. ¿Qué significa sumisión? Obediencia. Y vamos a mirar un poquito más de detalles. Ahora, esposo, usted preste atención. Sumisión es un verbo presente en voz pasiva. Usted no puede hacer que eso suceda en su esposa. Usted no tiene autoridad para hacer que eso suceda en su esposa. Usted no tiene poder para hacer que eso suceda en su esposa. Usted no tiene que decirle eso a su esposa a menos que esté orando con ella. Usted lo que puede hacer es hacer que sea más fácil para ella someterse a usted. Cuando usted le da un buen liderazgo, cuando usted se sacrifica por ella, cuando usted realmente está allí en las necesidades que ella tiene, y lo vamos a estudiar, el siguiente mensaje nos va a llevar allí. Pero usted no le puede exigir eso a su mujer. No. Esa es una orden de Dios a ella. Dios a ella. ¿Dios le dice eso a ella? No usted. No se vaya a equivocar con eso, tenga mucho cuidado, porque el otro extremo es la rebelión de la mujer cuando no es sumisa y el otro extremo es el machismo del hombre cuando quiere imponerse, no es así. Entonces, la sumisión de la esposa es presentada como la postura principal y dominante en la vida de una mujer casada en relación con su esposo. Es la principal, exalta al Señor, exalta la palabra del Señor, es su mejor arma para ganar el corazón de su esposo, aún cuando él es un incrédulo. Cuanto más, si es un creyente que está portandose mal, Dios va a hacer maravillas si usted le cree a Dios, pero usted le tiene que creer a Dios. Entonces, ¿por qué? Si esta es la verdad, lo que estamos viendo, ¿por qué la postura de la sumisión de la mujer es tan atacada, menospreciada y también llega a ser abusada? Porque Satanás quiere destruir el plan de Dios. Satanás es un enemigo de la humanidad. Y él sabe que si él destruye el fundamento del matrimonio, él destruye a toda la sociedad. ¿Cómo está la sociedad hoy en día? ¿Cuántas mujeres No están en casa. ¿Cuántas mujeres no están en casa, no están dedicadas a su casa hoy en día? Y se toma como natural, como norma. ¿Cuál es el producto de esto? ¿Cómo están esos hogares? ¿Qué pasa en esos hogares? Yo veo muchas veces, a la vuelta, a la esquina de mi casa había una señora que cuidaba niños pequeñitos. Yo miraba cuando dejaban a sus niños. Estas parejas están pagando para que les cuiden a sus niños, para que ella se vaya a trabajar en lugar de quedarse en casa. Cuando esos niños crecen, a sus papás, que están viejos, los meten en los nursery homes y nadie los cuida, porque los papás hicieron lo mismo con ellos. Están destruyendo sus propios hogares porque quieren tener un mejor carro, porque quieren hacer más viajes, porque quieren tener mejor ropa o mejor estatus. Eso es un ataque del diablo. Yo no digo que la mujer no puede trabajar, ya lo vimos en Proverbios 31. Pero si trabaja, que no afecte la integridad de su hogar. Tiene que tener mucho cuidado y hacerlo bajo la sumisión de su marido. Él es la persona que Dios va a usar para guiarla tomando las mejores decisiones, pero no independiente de él. No, no es así. Entonces, la sumisión de la esposa a su esposo es fundamental para el funcionamiento de toda institución en la sociedad. Es la ventana principal que deja ver todo el propósito de Dios para la humanidad, es la sumisión de ustedes. Imagínense el nivel de importancia que esto tiene. Con razón Satanás está tan ocupado para atacar esa parte de sus vidas, con razón. Pregunta, antes de seguir, ¿cuántas de ustedes no levanten la mano, están orando diariamente, apasionadamente por su sumisión a su esposo? Por favor, no levanten la mano. Mi percepción es que tal vez no hay mujeres que estén orando así. Puedo ser muy equivocado. Dios quiera que no. Pero si esto es verdad, yo les suplico en el nombre de ese Señor Jesucristo que usted adopte esto como una oración esencial en su vida diario, porque es lo principal que Dios le está pidiendo a usted en las escrituras. Y usted va a ver mucha bendición en su hogar si usted le crea al Señor Espíritu Santo lo va a guiar. Este propósito es presentado en el plan de Dios entonces para la iglesia y de allí se deriva para toda institución. ¿Es importante, entonces, la sumisión de las mujeres casadas a sus propios maridos? ¿Sí o no? Sí es, sí es. Es muy importante, es muy importante, mucho. Demuestra la distinción de funciones dentro del hogar, siendo la de ella la de sumisión voluntaria al liderazgo de su esposo. Y el texto no dice qué clase de esposo, recuerden eso, más bien a un, si es un converso, Está la única postura como la esposa debe tener con él, aún para ganárselo para el Señor. No es que ella le dé bibliazos o que le diga, no. Es que ella sea sumisa. Dios va a usar eso. Quiere decir entonces, presten atención, quiere decir que la sumisión suya tiene un poder penetrante en el corazón de su esposo. Tomándolo del otro lado, al revés. La rebelión de una mujer que no se somete a su esposo. Tiene un poder poderoso para humillarlo, para robarle el lugar que él tiene, para impedir que él crezca en el liderazgo que Dios le ha dado. Jala para abajo. Usted tiene algo poderosísimo en usted, que es la sumisión, si usted le crea al Señor. Usted tiene que escuchar a su esposo, aceptar el liderazgo que Dios le dio a él, porque no hay autoridad que no haya sido puesta, sino de parte de Dios. Ahora fíjense, en el orden que Pablo presenta a la sumisión para comenzar, las mujeres estén sometidas a sus propios maridos como al Señor, regresando allí a nuestro texto base. Entonces, la sumisión está dirigida de manera exclusiva al marido. Ese es el problema de las mujeres que se van a trabajar afuera. Es ese el problema. Porque ella va a estar sometida a otro tipo de liderazgo que no es el del marido. Y si eso así es, y ustedes como pareja lo han determinado, tienen que tener mucho cuidado en su corazón. Mucho cuidado. Porque Dios le dice que se someta a su propio marido. Dice a sus propios maridos como al Señor. Dos cosas. No son llamadas a estar sujetas fuera del hogar a ningún hombre. No en este sentido. También es de notar que al decir sus propios maridos, está usando un término de propiedad. Su propio marido. Él es suyo. Es su propiedad, eso es lo que está diciendo el texto. Su propio marido, él es suyo, como ustedes de él. Cuando ustedes se casaron, eso fue lo que ustedes entraron. en un pacto delante del Señor, entregándose el uno al otro. Pablo habla de esto en 1 Corintios 7, no voy a ir ahora allí por cuestión de tiempo. Entonces, cuando Pablo dice, esté sujeta a su propio marido, está manteniendo un contexto de máxima intimidad relacional. Nadie más en su vida, en su corazón, ocupa ese lugar, nadie más. Si Dios lo estableció, ¿quién cree usted que es el que va a cuidar y que va a ver que así sea? No es Dios. No es usted, es Dios. La parte suya es, en voz pasiva, entrar en esa sumisión, aceptar el propósito de Dios, tener fe, orar por eso, cuidar eso diario, crecer en esa área, y usted va a ver la mano del Señor allí. Nada hay superior a esta relación entre esposo y esposa, al punto que él es de ella y ella es de él. Fue lo que sucedió cuando los dos entregaron el matrimonio delante del Señor en una relación de pacto para toda la vida hasta que la muerte los separe. Se pertenecen el uno al otro siendo iguales en valor e importancia delante del Señor. Y es una entrega mutua, el uno por el otro, donde el esposo la ama, la cuida, la protege, la defiende y se sacrifica por ella porque ese es el liderazgo del esposo. Ella se somete a esto. Ella entra allí. Usted dirá, no, pero es que usted no conoce a mi esposo. No, yo no lo conozco, pero Dios sí. Y Dios le dice, sométase. Dios le va a ayudar. Someterse no es borrarla ni cancelarla a usted. No tiene nada que ver con eso. Es cuando usted más va a fluir. Es cuando usted va a estar en su cúspide, créanme, porque la palabra lo dice.
Segundo, son llamadas a estar sujetas a sus propios maridos como al Señor. Es decir, someterse al marido es una respuesta voluntaria. ¿A quién? Al marido, es la voluntad del Señor, como al Señor. Usted está respondiendo a esa acción a Dios. Por eso el marido no le puede decir a su esposa, sometete. No, no le queda al esposo. Porque es Dios el que le está diciendo a ella. El puede orar por ella. Yo oro por esa área, por mi esposa a diario. Señor, ayúda a mi esposa en el área de la sumisión. Ayúdala en el área del respeto. Ayúdala en el área de la ayuda idónea. Y ayúdame a mí en el área del amor, como Cristo amó a su iglesia. ¿Por qué? Esa es la esencia de la relación. La diferencia de funciones, así lo estableció Dios. Entonces, la mujer se somete a su propio marido como al Señor porque le está obedeciendo a Dios. Está cediendo voluntariamente a la voluntad del Señor al ceder todos sus derechos de independencia a su esposo.
La mujer no debe moverse independientemente del esposo. Es súper dañino eso para un matrimonio. Súper dañino. Su sumisión la lleva a no buscar su propia independencia y voluntad, sino a cederlos al Señor, sometiéndose a su propio marido. Esto es lo que reina en el corazón de una mujer casada. Honrar al Señor a través de su sumisión a su propio marido. Eso es lo que debe reinar. Entonces, estar sometida a su propio marido es estar sometida ¿a quién? Al Señor. Al Señor. Entonces, su relación con Dios, si no es sumisión, está truncada, hay un distanciamiento. No va a poder escuchar bien del Espíritu Santo, no va a poder entender con claridad las Escrituras, no va a poder. Es como cuando la Biblia dice en Proverbios, el que debe, es un esclavo de su acreedor. Y el Señor dice, si no eres fiel en lo material, no te va a dar lo espiritual. Entonces, si el creyente no es libre de deudas, mientras no sea libre de deudas, no puede entender muchas verdades que la palabra contiene. No la va a poder entender. ¿Por qué? Porque es un esclavo de alguien más que no es el Señor. Entonces, al final, ese creyente tiene que ser sabio en vivir así. Así es en la relación matrimonial. Entonces, cuando la mujer entra en sumisión, a su esposo, se está manifestando como esclava de Cristo. Cuando no lo hace, ¿es esclava de quién? de Satanás. Él es el que promueve eso, no Dios. La rebelión de la mujer es Satanás el que la promueve. Ahora, esa rebelión tiene muchas maneras. Cada mujer debe discernir eso y entender cómo la guía el Señor a no moverse en rebelión, sino en sumisión. Entonces, ser sumisa igual a amar al Señor. No sumisa es rebelde contra el Señor. ¿Qué dice Dios contra los rebeldes? Hoy los niños están estudiando acerca del rey Salomón. Ellos están en esa clase ahora mismo. El rey Salomón fue un rebelde contra el señor, aunque Dios le dio toda la sabiduría máxima que cualquier hombre pudiera tener. Pero él se rebeló contra el señor, tuvo muchas mujeres, fue un idólatra. ¿Y qué hizo Dios? Lo castigó y su hijo no pudo sostener el reino. Dios le dividió el reino y le dio una parte, que fueron 10 tribus, a un siervo. y dos tribus a él. Y empezó la división en toda la nación. Dios lo castigó.
La rebelión es como el pecado de la desobediencia, es como el pecado de brujería. En primera de Samuel capítulo 15. Cuando Samuel le dice al rey Saúl, ¿por qué has desobedecido a Dios? Dice, yo no desobedecí, yo hice, mira, yo he hecho todo lo que Dios me dijo. Y le dice, sí, ¿por qué oigo las ovejas balar y el ganado hacer su ruido? Oh, no, no, es que el pueblo quiso tomar, entonces la aplicación es una mujer puede decir, no, no, es que mis hijos son los que hicieron, o es que mi esposo no está haciendo bien, entonces yo no me voy a someter a eso. ¿Y qué le dice el profeta Samuel a Saúl? Tú eres un rebelde y tu desobediencia es igual que el pecado de brujería. El pecado de brujería está ligado con Satanás. ¿Qué indica el pecado de brujería? El pecado de brujería tiene que ver cuando una persona quiere tomar el control de, pero Dios le dice a usted, no tome el control, cédalo. Cédalo. Créale a Dios. Igual al esposo, el esposo tiene su función también.
Entonces la mujer casada está sometida a su propio marido como al Señor. La sumisión es un mandamiento del Señor y los mandamientos del Señor son en amor, son buenos, no son una carga. Segundo. La motivación suprema. Verso 23a. Dice, porque el marido es cabeza de la mujer. El anterior fue, la mujer esté sometida a su propio marido como al Señor. El que sigue es, porque el marido es cabeza de la mujer. Aquí nos está dando la motivación. ¿Por qué se somete la mujer al esposo? Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia. Entonces, esto habla de la motivación para someterse a su propio marido. Él es quien dirige la familia, es el pastor del hogar, él es la cabeza suya, esposa cristiana.
¿La cabeza dirige qué? Todo el cuerpo. ¿El cuerpo qué hace? El cuerpo sigue a la cabeza. ¿Podría faltar algún miembro del cuerpo y todavía funcionar ese cuerpo? Sí, de manera limitada, pero no si falta la cabeza. Entonces, debe someterse de una manera no limitada, sino absoluta, obedeciendo en todo. Porque si falta la cabeza, falta todo. Y si la cabeza es golpeada, todo el cuerpo va a sufrir. Entonces, la esposa no va a lograr su potencial máximo como persona, a menos que se relacione correctamente con la cabeza. Esa es la ilustración que Pablo está dando aquí.
¿Qué causa entonces si una mujer no se somete a la cabeza? Imagínense que el cuerpo piensa hacer algo, la cabeza piensa hacer algo y el cuerpo dice: "No, no voy a obedecer al cuerpo, no voy a obedecer a la cabeza". Es una parálisis. No se logra nada, no se hace nada, no se va a ningún lugar, no hay movimiento, es una parálisis. Crea un nivel alto de conflicto y disfunción que afecta ¿a quién? A la esposa, sí, la primera. Al esposo, ahí está. ¿Y a quién más? A los hijos, a los nietos, a los bisnietos y a todas las generaciones. Hay un efecto. Es inescapable, hay un efecto. Entonces, mejor creerle a Dios.
Y Pablo compara el liderazgo del hombre como cabeza de su esposa cuando dice: "Así como Cristo es cabeza de la iglesia". El esposo es cabeza sobre usted. ¿Cómo? Así como Cristo es cabeza de la iglesia. ¿Con quién lo está comparando? Con Cristo. Con Cristo. Entonces, el esposo como cabeza, Dios no lo pone como si es cabeza y ya. No, está diciendo que es como Cristo. Mire, vamos a llegar a una parte de ese texto donde ustedes se van a... Bueno, yo me maravillo cuando llego allí. Es la parte más corta de toda esa porción. Donde Pablo dice: "Esto es un misterio. Pero yo estoy hablando de Cristo y la iglesia, y la iglesia y Cristo". Es glorioso lo que esto demuestra. ¿Por qué? Al que está reflejando es a Cristo. Entonces, el esposo está reflejando a Cristo como cabeza de la iglesia. Y la esposa, cuando se sujeta a él, está entrando en esa gloria. La iglesia fue formada por Cristo. Ella es su novia. Él es la cabeza y ella es el cuerpo. Es igual con el esposo y la esposa.
¿Qué pasa con una iglesia donde no se obedece a Cristo? Me gusta usar una ilustración muy sencilla. Una iglesia que tiene una pastora es una iglesia que no tiene pastor. Así de sencillo. ¿Y por qué una iglesia puede llegar a tener una pastora? Porque Cristo no es la cabeza de esa iglesia. Alguien más. Y no es Cristo. No es Cristo la cabeza. Entonces es un caos. Eso abre las puertas para los divorcios. Eso abre las puertas para el lesbianismo. Eso abre la puerta para todo lo que se opone al propósito de Dios.
Cristo es la cabeza. El esposo es cabeza, como Cristo es la cabeza del cuerpo. Entonces, ¿por qué se somete la esposa al esposo? Porque Dios así estructuró el matrimonio, donde el esposo es la cabeza, así como Cristo también es la cabeza del cuerpo. El cuerpo nunca dirige a la cabeza, el cuerpo sigue a la cabeza. Mire, si a usted le duele la cabeza, ¿qué pasa? Es un dolor fuerte de cabeza. queda bien limitado en sus funciones. Todo el cuerpo es afectado por un dolor de cabeza. Si a usted le duele un dedo, todo su cuerpo va a ser afectado, pero usted puede seguir trabajando, puede seguir adelante, puede seguir hablando, puede seguir pensando, tomando decisiones, pero no si es al revés. Entonces, el cuerpo no funciona sin la cabeza, el cuerpo obedece a la cabeza, está sometido. No es menos valioso porque la cabeza no es nada sin el cuerpo.
Mira lo que Pablo dice a los Corintios, en primera de Corintios 11.3.
1 Corintios 11, 3, 9 y 10, hablando de este punto de la motivación suprema, porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia. Dice el apóstol Pablo en el verso 3, pero quiero que sepan que la cabeza de todo hombre es Cristo. Entonces el hombre no es, no tiene un líder, tiene un líder. Y la cabeza de la mujer es el hombre y la cabeza de Cristo es Dios. ¿Qué está hablando? El hombre está sometido a Cristo, la mujer está sometida al hombre, Cristo está sometido al Padre. Hay sumisiones en toda relación y nos da el ejemplo de la Trinidad para tener en cuenta esta sumisión.
Miren el verso 9, ahí mismo. En verdad el hombre no fue creado a causa de la mujer, sino la mujer a causa del hombre. El hombre es la cabeza. Verso 10. Por tanto, la mujer debe tener un símbolo de autoridad sobre la cabeza por causa de los ángeles. Un símbolo de autoridad. Esto es un contexto diferente al de nosotros aquí, pero está hablando que el hombre es la autoridad de ella. Entonces una mujer que quiere funcionar sin su esposo como cabeza, es una afrenta a Dios. Es una afrenta a quien más? Aquí dice a los ángeles, a los ángeles, los ángeles están observando. Los ángeles que van y adoran a Dios en su trono.
Mira Efesios 1, 22 para mirar a Cristo como la cabeza. Todo lo sometió bajo sus pies y a él lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia la cual es su cuerpo la plenitud de aquel que lo llena todo en todo. Entonces si la mujer decide no someterse al esposo que es la cabeza como Cristo la cabeza de la iglesia, ella está negando Con esa acción que Cristo es la cabeza de la iglesia, esa es una ofrenda muy alta. No lo haga. Cuídese. No lo haga. Pero si se somete, está exaltando al Señor.
Entonces, el cuerpo no toma decisiones, las toma la cabeza, el cuerpo no da dirección, la da la cabeza. Es el orden de función diferente entre un miembro del cuerpo y otro, sin disminuir la importancia del uno o del otro, sino que muestra que el uno no es sin el otro, pero de cambiarse los roles solo queda destrucción y ruina. El uno depende del cuerpo, depende de la cabeza. ¿Y qué pasa con una cabeza sin cuerpo? Pues no es nada, no es nada.
La mujer casada debe someterse a su esposo de manera voluntaria y con una actitud amorosa y dispuesta. Someterse debe ser un acto de gozo, de supremo gozo para usted, porque es el diseño que Dios le dio. Debe ser algo de mucho gozo en su vida. Así como Cristo es la cabeza del cuerpo de la iglesia, usted se somete a su esposo como la cabeza. Esto es honroso delante del Señor, es honroso para su esposo, es honroso para su familia, es honroso para la iglesia. La va a llenar a usted y la va a levantar como mujer. Esta es su parte, así la diseñó el Señor. Es la manera como funciona a plenitud.
Es una mentira. Cuando hay ministerios, especialmente pentecostales, que le dicen "Power Women", las mujeres empoderadas, y hablan como si tuvieran autoridad y como si ellas son las que están abriendo terreno. Eso es una mentira de Satanás. Y está dentro de muchas iglesias, tristemente. No. No es eso lo que Dios le dice a usted. No lo acepte. Usted acepte la belleza de este mandamiento sobre su vida.
Entonces, el primero fue la sumisión. Es un mandamiento perfecto. Y segundo, es una motivación suprema.
Tercero y final, EL EJEMPLO IDEAL.
Regresemos a Efesios 5:23-24. Dice así: "Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia; siendo él mismo el salvador del cuerpo. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las mujeres a sus maridos en todo." Como cabeza del cuerpo, como su líder, el Señor, ¿qué hizo? Se sacrificó, por eso dice: "Él es el salvador." Él dio su vida para rescatarla a ella, a su iglesia. Entonces, Jesucristo es el modelo supremo de liderazgo sacrificial. Y usted, cuando se somete a su esposo, le está ayudando a él a crecer en esa área. Cuando usted se resiste, lo tiene ahí abajo. Y tiene mucho poder su falta de sumisión. Créame, tiene mucho. Pero para mal, para destrucción. Como igual, su sumisión.
Él es el modelo supremo de liderazgo sacrificial. Cristo es lo que la cabeza hace. Por eso, la iglesia responde a Él en su misión de manera voluntaria y amorosa. ¿Quién se va a poner aquí a protestar contra el Señor Jesucristo y decirle: "¿Por qué tú tienes que ser la cabeza? ¿Por qué tenemos que hacer como tú dices?" Pero cuando una mujer hace eso en su hogar, es lo que está haciendo. Se lo está diciendo a Cristo. ¿A quien se lo está diciendo? Porque Él es el ejemplo. Si el hombre no está siguiendo ese ejemplo, Dios se va a encargar de él cuando usted se somete. Pero si usted no se somete, son dos rebeldes ahí.
Entonces, ¿qué va a hacer el Señor? Se va a ir contra los dos. Dios no le pide a la esposa que califique cuándo y cómo someterse a su esposo. Le dice simplemente que esa es la plataforma que le ha dado a ella. Para eso la hizo. Y en esta función es como glorifica al Señor. Cuidado con esto. Yo no estoy implicando que una mujer que está en peligro de abuso físico y su vida está en peligro tenga que quedarse allí. Yo no estoy afirmando eso. No tiene sentido afirmar eso. ¿De acuerdo? Hay un sentido común. Pero igual, aunque así sea, la postura de ella es sumisión y puede ser protegida. La iglesia ha hecho eso. Hemos protegido mujeres que necesitan esa protección. Las hemos aislado por periodos de tiempo porque necesitan esa protección. Mientras él recibe ayuda y se da arrepentimiento, siempre se busca la reconciliación. Pero nunca desde una postura donde ella no sea sumisa. Ser sumisa no quiere decir no hacer nada, ni pensar nada, ni opinar nada. No está hablando de eso. Entonces, hemos sido creados con el propósito de glorificar a Dios. Ninguno lo hace a su manera, sino obedeciendo al Señor como lo indican las Escrituras. ¿Cómo adoramos a Dios? ¿Cómo? ¿Cómo se nos ocurre? No. Como Dios dice, Jesucristo le dijo a la mujer samaritana: "Dios está buscando adoradores que le adoren, ¿cómo? En espíritu, porque son nacidos de nuevo, y en verdad. ¿Cuál verdad? La verdad de Dios." ¿Cómo le dice Dios a su pueblo? Que se acerquen a Él. Sacrifiquen esto, ofrenden esto, ofrenden esto, ofrenden esto. Dios es el que dice. Cuando Pablo dice en 2 Corintios 9 acerca de darle a Dios como cada quien propuso en su corazón, en Éxodo capítulo 25, Dios regula lo que el hombre propone en su corazón y le dice qué significa dar como propuso en su corazón. Entonces el hombre, el creyente, no le da a Dios como se le ocurre, sino como Dios dice. La mujer así lo hace también. Es así como Dios dice. Entonces la mujer no puede establecer las condiciones aquí. No, debe entrar en lo que Dios ha establecido, porque eso es un acto de adoración al Señor. Dios la va a honrar, la va a proteger, la va a prosperar y va a obrar en el corazón de su esposo lo que necesita obrar en él ahí. Entonces, el texto nos muestra varias características de una mujer conforme al diseño de Dios. Es dedicada al hogar, porque la sumisión a su propio marido sucede en el hogar, en el contexto del hogar. Porque cuando dice "sujeta a tu propio marido", básicamente es el contexto del hogar. Él es la cabeza de su hogar, no de algo afuera. Es en este contexto que ella funciona y fluye en su máxima expresión como mujer. La manera como se desempeña en el hogar es una disposición continua de sumisión a su cabeza, su propio marido, y lo hace como al Señor, lo hace en todo y lo hace con la intención de bendecir a sus hijos, a su esposo, a la comunidad, a la iglesia, ser testimonio entonces de la bondad del Señor en su vida cuando hace esto. Entonces, siendo tan crucial este aspecto de la vida, para una mujer casada debe tener la sumisión en aplicación. Póngalo como una oración primordial en su vida, día a día. Empiece a orar. Si usted no lo ha hecho, empiece a orar. Hágalo. Sea ejemplo para sus hijas. Sea ejemplo para su esposo. Sea ejemplo para otras mujeres aquí en la iglesia. Hágalo. Ore por esa área y pídale al Señor que le ayude a entrar en esa sumisión que él ha establecido sobre usted. Debe buscar entonces cómo perfeccionar su sumisión para hacerlo como para el Señor y en todo. Imagínese, imagínese si Dios nos diera los planos de un edificio como se los dio a Moisés para construir el tabernáculo. ¿Le haríamos cambios a esos planos? ¿Quitaríamos algunas partes de allí y decir: "Esto no se necesita"? Lo haríamos exacto como nos dijo y le presentaríamos a él lo mejor. Usted haga eso, haga eso. Busque perfeccionar su sumisión para hacerlo como para el Señor. Gócese haciéndolo porque ese es el propósito de Dios, la voluntad de Dios para usted.
Debe considerar esto como el diseño de Dios para su vida y el medio principal en que usted puede bendecir y fluir a plenitud en su relación con Dios, su familia y con la iglesia. Su sumisión en todo a su propio marido como al Señor va a traer mayor felicidad en su hogar, mayor seguridad para sus hijos. Recuerde, ser sumisa a su marido es el fruto de ser una mujer que está llena del Espíritu Santo. No trate de hacerlo en sus propias fuerzas. Usted necesita del Espíritu Santo, estar llena del Espíritu Santo. Usted puede fluir en esto; Él le va a dar el poder, el querer y el hacer.
Entonces, la sumisión es un mandamiento perfecto. No hay error en ese mandamiento; es perfecto, viene de Dios, es bueno. Si es perfecto, es bueno, porque Dios es bueno. Lo segundo que vimos fue que hay una motivación suprema, porque el esposo es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia. Y lo tercero, hay un ejemplo ideal, porque Jesucristo fue el que salvó a la iglesia, el cuerpo. Y así como la iglesia se sujeta a Cristo, entonces la esposa se sujeta al esposo, como la iglesia se sujeta a Cristo, ¿en qué? En todo.
Vamos a orar. ¿Por qué no nos ponemos de pie y cerramos con una oración? Espero por lo menos haber llamado su atención a esta verdad en su vida. Espero por lo menos haber llamado su atención. Esto no es automático, pero es posible, es precioso y es poderoso en el Señor. Es poderoso.
Padre, gracias por la belleza de este mandamiento, mandamiento que es perfecto. Aquí lo escuchamos, Señor, no en el mundo. Aquí lo escuchamos, Señor, no en las mujeres famosas del mundo, artistas o mujeres que han tenido aparentemente éxito en los negocios, no. Lo escuchamos contigo, Señor, en la pureza de tu palabra, que es perfecta, que es pura, que es autoritativa, que es poderosa, Señor. Escuchamos la espada de dos filos, que penetra, Señor, separa los pensamientos, las intenciones del corazón, el espíritu del alma, atraviesa las coyunturas y los tuétanos, Señor, y nada queda oculto delante de ella.
Gracias por lo que tú hoy has sacado a la luz, para nosotros como iglesia. Gracias por lo que tú has llamado la atención, Señor. Yo ruego, rogamos como iglesia que haya arrepentimiento, Señor. Cuando no ha sido esta la postura de la esposa, que haya arrepentimiento y una búsqueda de ayuda en ti, Señor, de consejo en los sabios, Padre, y de una disposición para moverse en esta dirección, porque tú no das otra que la que tú estableciste, Señor. Oro también por los esposos. Esto demanda mucha, mucha consideración de nuestra parte para con nuestras esposas, Señor. Ayúdanos que nuestra actitud y nuestro liderazgo lo hagan más llevadero, más fácil para ellas, al punto de ser un gozo y una alegría en sus corazones diariamente, Padre.
Padre, oro por quienes están aquí. Cristo no es su salvador hoy. Cristo no es su Señor. No es a él al que le obedecen, no es su palabra la que buscan, no hay fe para agradarle a él. Yo ruego al Señor por un cambio en sus corazones, por la convicción de pecado que sólo el Espíritu Santo puede hacer y por la fe que es un regalo que tú das para creer, y que en su voluntad respondan, Señor. Declarándote a ti como Señor y Salvador para recibir el perdón y las recompensas de la vida eterna en Cristo Jesús.
Gracias, Padre. Oramos por nuestros matrimonios, por nuestros hogares, por nuestros hijos, Señor, por nuestra iglesia. Que tú nos permitas funcionar y movernos con fe en lo que tú nos indicas en tu palabra. En el nombre de Jesucristo. Amén y Amén.
Una Mujer Admirable
Series Efesios
- EL MANDAMIENTO PERFECTO v. 22
"Las mujeres [estén sometidas] a sus propios maridos como al Señor" - LA MOTIVACIÓN SUPREMA vs. 23a
"porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia…" - EL EJEMPLO IDEAL v. 23b-24
"…siendo Él mismo el Salvador del cuerpo. Pero así como la iglesia está sujeta a Cristo, también las mujeres deben estarlo a sus maridos en todo"
| Sermon ID | 112262158285607 |
| Duration | 1:09:51 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Ephesians 5:22-24 |
| Language | Spanish |
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