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Bueno, regresamos a nuestros
estudios en Segundo Reyes. Por favor, acompáñenme en sus
vídeos a Segundo Reyes esta tarde, a Segundo Reyes 23. Segundo es capítulo veintitrés.
Ya hemos llegado a nuestros últimos dos mensajes en el libro esta
tarde. Hoy y si quieres, señor, el otro
domingo. Hoy estamos lendo de capítulo
veintitrés treinta y uno hasta capítulo veinticuatro versículo
veinte capítulo veintitrés versículo treinta y uno hasta capítulo
veinticuatro versículo veinte. No no un pasaje fácil para nosotros
leer y procesar. Seguramente no hay nada aquí
en cuanto a nadie. No mucho de ánimo. No es uno
de esos lugares en que necesitamos aferrarnos a la verdad de que
no solamente es toda la palabra de Dios respirar a Dios, a nosotros,
por ellos, a nosotros, sino que todo es de ganancia. y las partes
que sentimos que sean y obviamente son así, pero también las partes
que no tan obviamente son a nosotros. Así que déjenos por la fe que
Dios tiene bendición por nosotros. Aquí déjenos leer el pasaje. Juan Caz tenía 23 años cuando
comenzó a reinar y reinó tres meses en Jerusalén. El nombre
de su madre era Amodal, hijo de Jeremías de Libna. Y hizo
lo malo ante los ojos del Señor. Conforme a todo lo que habían
hecho sus padres y se fueron a caos, lo puso en prisión en
Ribla, la tierra de Amat, para que no reinara. Y Jerusalén le
puso una multa sobre la tierra de cien talentos de plata y un
talento de oro. Farón necao hizo rey a Elekim,
hijo de Josíes en lugar de Josíes su padre, y cambió su nombre
por el de Joaquín, pero Tomájoacasi lo llevó a Egipto y ahí murió.
Y Joaquim, Joasim, mandó la plata y el oro a Farón e impuso contribuciones
al país para entregar el dinero conforme al mandato de Farón.
Exigió la plata y el oro del pueblo de la tierra a cada uno
conforme a sus bienes para dárselo a Farón Necao. Joaquim, Joasim,
tenía veinticinco años cuando comenzó a reinar y reinó once
años en Jerusalén. El nombre de su madre era de
Buda, hija de Pedaías de Roma, hizo lo malo ante los ojos del
Señor, conforme a todo lo que habían hecho sus padres. En los
días de Joacim, subió el náufrago de Nosor, rey de Babilonia, Y
Guaixin fue su siervo por tres años. Después se levantó y se
rebeló contra él y el Señor envió contra Guaixin bandas de caldeos,
bandas de arameos, bandas de muevitas y bandas de amonitas
y las envió contra Juda para destruirla, conforme a la palabra
que el Señor había hablado por medio de sus siervos, los profetas. ciertamente por mandato del Señor.
Sucedió esto contra Judah para quitarlos de su presencia por
los pecados de Manasés, por todo lo que había hecho y también
por la sangre inocente que derramó. Pues llenó a Jerusalén de sangre
inocente y el Señor no quiso perdonar los demás hechos de
Joisim y todo lo que hizo. no están escritos en el libro
de las Crónicas de los Reyes de Judá. Y durmió Joacim con
sus padres y su hijo Joaquín. Joaquín reinó en su lugar y el
rey de Egipto no salió más de su tierra porque el rey de Babilonia
había tomado todo lo que todo lo que pertenecía al rey de Egipto
desde el torrente de Egipto hasta el río Eufrates. Joaquín tenía
18 años cuando comenzó a reinar y reino tres meses en Jerusalén.
El nombre de su madre era Neusta, hija de el Natan de Jerusalén,
e hizo lo malo ante los ojos del señor, conforme a todo lo
que había hecho su padre. En aquel tiempo, los siervos
de Náhuac no lo sabían. El rey de Babilonia subieron
a Jerusalén y la ciudad fue sitiada. Y el abocoronazor Rey de Babilonia
llegó a la ciudad mientras sus siervos la tenía seteada y Joaquín,
rey de Juda, se rindió al rey de Babilonia, él y su madre y
sus siervos, sus capitánes y sus oficiales. El rey de Babilonia
lo opresó en el año octavo de su reinado. Sacó de él todos
los tesoros de la casa del señor, los tesoros de la casa del rey,
y destrozó todos los urtensilios de oro que Salomón, rey de Israel,
había hecho en el templo del señor, tal como el señor había
dicho. Y se llevó en cautiverio a todo Jerusalén, a todos los
capitanes, a todos los hombres valientes, 10.000 cautivos, y
a todos los artesanos y herreros. Nadie quedó, excepto la gente
más pobre del país. También se llevó a Joaquín. En
cautiverio a Babilonia a sí mismo, a la madre del rey y a las mujeres
del rey, a sus oficiales y a los poderosos del país, se los llevó
en cautiverio de Jerusalén a Babilonia. Todos los hombres valientes,
siete mil, y los artesanos y guerreros, mil, todos fuertes y aptos para
la guerra, también a estos el rey de Babilonia llevó en cautiverio
a Babilonia. Entonces el rey de Babilonia
puso por rey en lugar de Joaquín a su tío Matanías y cambió su
nombre por el de Sedequías. Sedequías tenía veintiún años
cuando comenzó a reinar y reinó. Once años en Jerusalén. El nombre
de su madre era Ambotal, hija de Jeremías de Libna. E hizo
lo malo ante los ojos del señor conforme a todo lo que había
hecho Joaquín. Por causa de la ira del Señor
sucedió esto en Jerusalén, en Judea, hasta que los echó de
su presencia y se elegías, se rebeló contra el rey de Babilonia. Y aquí terminamos nuestra lectura
en la palabra de Dios que la bendiga a nosotros esta tarde.
Pues yo creo que Tolkien lo hubiera dicho así. que las sombras están
alargando sobre el reino de Judea. En otras palabras, los días de
reinado están acabando y casi completados. Mientras vemos nuestro
pasaje hoy, hay algo notable que está sucediendo aquí. notable
aquí que está sucediendo. Hemos visto, a través de mucho
tiempo, pecados particulares de diferentes reyes en particular,
y el enfoque ha sido, en gran forma, observan esos pecados
y aquellas transgresiones, cómo les honran al Señor. Pero aquí,
esta tarde, algo está cambiando. Ya no se trata del pecado Se
trata de las consecuencias del pecado. Si nos dice que cada
uno de estos reyes, que cada uno hizo mal ante los ojos del
señor, pero no nos dicen detalles en sentido. No importa ya no
más. Ya ha sido decidido. El señor
ha decidido, ha resuelto y dicho que su paciencia ya se acabó
y que el cautiverio está por venir. para con su pueblo, el
pueblo de Judá. Así que el pecado ya no está
descrito, sino las consecuencias de ello. No miren qué sonrante
es el pecado, sino qué destructor, qué tan destructoras son las
consecuencias del pecado. Y es aquí donde quiere enfocar
nuestra atención el autor del libro. en esos versículos, las
consecuencias del pecado. Las consecuencias del pecado
entre esta gente. Estos reyes hicieron maldad. pero el enfoque está sobre el
resultado o las consecuencias de aquella maldad. Vamos a llegar
a esto en unos momentos, pero solamente brevemente decir algunas
palabras sobre lo que acabamos de leer. Este pasaje que acabamos
de leer cubrimos alrededor de 22 años básicamente los últimos
22 años en la historia del pueblo de Dios. Así que si te gustan,
las fechas son alrededor del año 609, cuando se murió Josías,
hasta el año 587 antes de Cristo, cuando por fin se cayó Jerusalén. Y esta caída viene en varias
etapas. Hay varias deportaciones del
pueblo de Dios. Daniel nos dice al principio
de su libro que estaba en la primera onda, no? Y luego Ezequiel
nos dice al principio de su libro que está en la segunda onda.
Y luego la última onda es la que está escrito en capítulo
24 y versículos 13 al siguiente. Así que tenemos cuatro reyes
y en realidad más de nada son reyes tributarios, reyes esclavos
bajo el yugo o el dedo de otra persona. Están bajo el control
primeramente del farón en Egipto y luego el rey de Babilonia,
Nabo Koronosor. Así que estamos viendo estos
últimos años de los reinados de los reyes de Judá. Y a lo
mejor te interesa saber también que tres de esos cuatro reyes
son hermanos. Claro, estamos acostumbrados
al trono yendo generación a generación. Y eso es lo que el diseño normal,
pero en ese tiempo en que fuerzas exteriores estaban haciendo sesiones
y eligiendo reyes, encontramos a tres hermanos que llegan al
trono, todos hijos de Josías y un rey de Joacim llamado Joaquín. Y a lo mejor quisiera recordar
el tiempo cuando ministraba Jeremías. Creemos que Jeremías era el autor
de este libro y en este tiempo está ministrando Jeremías en
sus últimos años, últimos días de reino. Así que, por ejemplo,
si recuerdan la historia de Jeremías escribiendo su profecía en un
rollo, Y aquel rollo yendo al rey, llegando a manos del rey,
el rey era Joesim. Y a lo mejor recordarán qué hizo
con aquel rollo, lo tiró en la fogata, ¿no? Recuerdan que lo
quemó. Y a lo mejor recordarán de los
últimos días de Zedekiel, el último de esos reyes que estamos
viendo hoy, que es el que está muy, muy como que débil, dependiendo
cómo se despertaba, a quién hablaba. Es el que aventaba a Jeremías
en un hoyo a causa, una fosa a causa del testimonio fiel de
Jeremías. Así que Jeremías conoce muy bien
a estos hombres. Entonces, esta tarde quiero hacer
por ustedes dos puntos. Dos puntos que vemos aquí. Yo
creo que esas palabras nos llevan a esto. Dos puntos. El primero
es esto. Guarden sus corazones porque
el pecado es destructivo. Guarden sus corazones porque
el pecado es destructivo. Más de todo es el punto principal
del pasaje de hoy esta tarde. Las consecuencias están por venir
y están cayendo como un montón de ladrillos sobre el pueblo
de Dios al regresar los puyos a a la casa se puede hacer. Y
lo que el autor quiere que descubramos aquí, la palabra Dios quiere
que descubramos aquí, es que hay verdaderos efectos concretos
al pecado no arrepentidos. Hay efectos concretos verdaderos
al pecado no arrepentidos. ¿Por qué digo el pecado no arrepentido? Pues claro, hay consecuencias
de todo pecado, ¿no? Y sin embargo, estamos Estamos
fijándonos en el pecado muy entregado, muy metido en el pueblo de Dios. Hay un remanente fiel, claro,
pero ellos están casi no mencionan estas últimas hojas del Libro
de Reyes y la gran mayoridad. La mayoría están aquí siguiendo
en idolatría, siguiendo en su inmoralidad. Están ellos profundamente
aferrados a sus caminos de pecado y entonces vemos a Dios teniendo
que traer consecuencias muy pesadas sobre ellos, sobre su pueblo. Si sus corazones son suaves en
su pecado y están viviendo en un lugar cerca a Dios, Si estás
confesando tus pecados y lamentando tus pecados, él está lleno de
compasión y bondad. Y el Señor siempre está mitigando
los efectos de nuestros pecados y nuestra estupidez, los efectos
de nuestra tontería y nuestra pecaminosidad, pecaminosidad.
Pero cuando seguimos adelante en el pecado con corazón endurecido,
encontramos el Señor respondiendo. en formas más severas y más graves
y eso es lo que encontramos esta tarde. Así que déjame mencionar
tres consecuencias que vemos aquí en esos versículos y vamos
a repasar brevemente cada uno. La primera consecuencia que vemos
es que el pecado no arrepentido es algo que te hace muy pobre.
nos roba y observen los primeros versículos en nuestro pasaje
versículo treinta y tres del capítulo veintitrés que el farón
lo pone bajo bajo. tributo, tiene que pagar un talento
de oro. Es una tasa muy alta y 100 talentos
de plata. Ese precio empezó durante el
tiempo de Juás y es seguido hasta el reino de Joaicin en versículo
35. Vemos que Joaicin tiene que imponer empuestos muy altos sobre
el pueblo para levantar a una cantidad tan grande. Luego vamos
a observar en capítulo 24, versículo 13. Mientras cuando llegan los
babelonios en la ciudad, están vaciando a los tesoros de la
casa de rey, están vaciando, quitando el tesoro de la casa. Señor, el pecado en pobreza quita
lo que nosotros valoramos más de nada. El pecado no arrepentido
va a afectar nuestra relación con Dios. va a perder su vitalidad,
va a perder su vida, a perder su gozo. El pecado no arrepentido
quitará el gozo, quitará la felicidad de nuestras relaciones con los
demás. También la familia, la familia, las amistades, miembros
de la iglesia nos quita. Nos quita nuestra naturalidad,
nuestra productividad, nos quita nuestra creatividad. Estamos
enfocados en una cosa, en el pecado que ha llegado a conquistar,
dominar nuestra vida, que casi ni podemos pensar en otra cosa.
Nos roba, nos quita y aún nos hace empobrecer nuestra personalidad. El pecado nos aplasta, nos aplasta,
hace plano nuestra personalidad. En cambio, encontramos a Cristo
llenándonos y causándonos a hacer todo lo que somos creados a hacer. El pecado nos aplasta, nos quiere
poner en su mulde y nos hace conformados a su imagen y vamos
a ser como si fueran zombis en búsqueda de una erección al pecado. El pecado nos roba, el pecado
nos quita. Y segundo también es, nos hace
débiles, nos hace más débiles. Y para probar ese punto, la única
cosa que tengo que mostrarles es, pues, ¿cuáles son los poderes
verdaderos de nuestra historia? Estamos hablando de personas,
¿verdad? ¿Esos reyes no son los figures de poder aquí? Las personas
de, perdón, ¿poder? No. A lo mejor están sentados
en el trono, pero ¿quién en realidad tiene poder? ¿Son el farón y
el rey Navacoronazor? Ellos son quienes deciden. Los reyes judas han llegado a
ser nada más esclavos y cada esfuerzo que hacen para quitar
el yugo pierden. ¿Qué tan débiles son? Son tan
débiles. Fíjense en versículo 2 de capítulo
24. Varios grupos de personas eran
grupos débiles. reinos conquistados por Judá
antes, en los viejos tiempos antiguos. No, y ahora ellos están
atacando esos reinos débiles, están atacando y ganando a Judá
porque ha perdido Judá su fuerza. Yo no sé quién primera vez dijo
esto, pero probablemente han escuchado, lo han escuchado. El pecado te llevará más allá
de que quieres, de donde quieres te te obligará a quedarte más
tiempo que quieras y te va a costar más que estás dispuesto a pagar. El pecado nos hace más débiles. No solamente nos hace pobres,
sino nos hace débiles. Y número tres, nos hace esclavos. Hay un aspecto de esclavitud
al pecado, ¿verdad? Y eso llega al frente mientras
vemos capítulo 24 y 3 adelante. Vemos esa palabra repetida creo
que cinco veces. La palabra es cautiverio o cautivos. El pueblo de Dios está siendo
llevado, en verdad está siendo llevado cautivo, llevados, robados. llevados desde sus hogares hasta
una tierra lejana. Y no solamente la gente experimentando
ese tipo de esclavitud, sino aún los reyes. Usarán que varios
de estos reyes tienen los nombres Tiene el nombre que su padre
y su madre le dieron. Pero ahora tiene un nombre que
el rey de Babilonia les dado, que el rey de Egipto le ha dado. Qué mejor forma de cómo comunicar
que una persona sea tu propiedad, sino decirles ahora es tu nombre. Ahora tú te correspondes a mí. Es lo que el pecado nos hace.
Cuando nos entregamos al pecado, cuando una y otra vez formamos
hábitos de pecado que llegan a ser costumbres parte de nuestra
vida, el pecado dice, tú eres mío ahora. La única cosa en que
podemos pensar es nuestro enfoque completo, nos quita todo el margen
de nuestro tiempo y el espacio en nuestra cabeza. Nosotros, mucho tiempo, tenemos
los perros silvestres en nuestra colonia, pero una vez, el otro
día lo vi, estaba atrás de nuestra casa, en un espacio atrás de
nuestra casa. No había ninguna persona a 100 metros por todos
lados. Ninguna persona, pero había un
perro ahí en el espacio, y su camino Su camino parecía al azar,
¿no? Igual como los perros andan,
¿no? Pero si conocen bien los perros,
sabrán que no tenía un camino al azar porque estaba oliendo
a todos lados, ¿no? Estaba oliendo, buscando algo,
una sola cosa que tenía en mente. No le importaba dónde le llevaba.
No le importaba que su camino estaba chueco. Tenía una sola
cosa en mente y descubría lo que olía. Era la única cosa que
tenía en su mente. Así que después de cinco minutos
se fue, ¿no?, persiguiendo el olor. Así somos nosotros. Cuando
digamos ser esclavos al pecado, la única cosa que podemos pensar
es nuestro enfoque total. Es la única cosa que queremos.
Así que el pecado nos quita, nos roba, nos hace débiles, nos
hace esclavos. Y quiero que pensemos esta tarde
más en nosotros, solamente en nuestros pecados, pero igual
como estamos hablando de una nación, hay ciertamente un paralelo
que nosotros como un país, mientras vemos a nosotros como un pueblo
que nos entregamos a cumplir nuestros propios deseos, a cada
vicio. Debemos esperar la misma cosa
que nosotros como país llegamos a estar pobres, que nosotros
como país llegamos a estar débiles, que nosotros como país llegaremos
a perder nuestra libertad. A lo mejor te preguntas por qué,
por qué aquí hay consecuencias, por qué es que Dios trae esas
consecuencias? Nada más es un enojón y no tiene
lo que quiere. Dice su pueblo que haga nada,
pero en cambio hacen B y ahora tienen que castigarlos. No, no,
nada que ver, no es el caso por nada. Un puritano le dijo así,
dijo el pecado trajo aflicción al mundo. Cuando Adán pecó, trajo
aflicción al mundo y desde aquel entonces el señor está usando
el pecado, está usando aflicción, perdón, para quitar el pecado
del mundo. Usa aflicción, usa las consecuencias
del pecado para empujar o quitar el pecado de las vidas de su
pueblo. Es lo que está haciendo en las
vidas de su gente aquí. Está usando la aflicción para
quitar, para expulsar el pecado de sus vidas. Así que el Señor
está advirtiéndonos. Vemos que tenemos esos versículos
aquí. A lo mejor piensas, pues no hay
gran cosa en esos versículos. ¿Por qué están aquí? ¿No hubiera
dejado eso en silencio? No, quiere rogar a ti y a mí
que veamos las consecuencias, que veamos a los efectos horribles
del pecado y alejarnos de aquellos caminos y arrepentirnos de nuestro
pecado y buscar a la gracia del Señor y su ayuda. Jeremias Burroughs,
Jeremiah Burroughs, nos da este consejo valoroso. Dice, humillate
por los fallos de pasado y pecados o vas a caer nuevamente en ellos. Luego sigue diciendo esto, dice,
debes isolarte y aplicar las lágrimas saladas de humillación. Si quieres ver el pecado quitado
de tu vida, debes lamentar que los pecados delante de Dios aplica
las humillaciones a tu vida. Humilde delante de Dios, lamenta
el pecado delante del Señor y vas a encontrar su gracia listo para
ayudarte. Y esto me lleva a la otra mitad
de esto, porque aquí es consecuencia de los efectos no solamente para
quitar el pecado a su vida, sino también para atraernos, para
que para que veamos que Dios tiene un mejor camino por nosotros.
Dios tiene un mejor camino para nosotros. Lo que nos da a nosotros
son el opuesto de esas consecuencias horribles. Él no nos hace más
pobres. Él nos bendice con las riquezas de Cristo. Él no nos
hace más débiles, sino pone fuerza en nuestro carácter. Él no nos
hace esclavos, sino nos da libertad verdadera. A través del Evangelio,
él quiere mostrarnos. Mira, ¿por qué escogerías aquel
camino cuando yo puedo bendecirte con algo mucho mejor? Así que
el Señor nos dice a nosotros, guarden sus corazones, porque
el pecado es destructor. Pero luego tenemos esto también. debemos tener consolación porque
Dios es ser consolados, porque Dios está activo. Dios está activo
aquí, verdad, en nuestro pasaje. Ahora voy a decirles algo que
a lo mejor es algo sutil, que lo vemos comunicado a nosotros
en el pasaje, una forma sutil que su actividad es comunicada
a nosotros. Es la estructura, la forma del
pasaje mismo. Por un tiempo tan caótico, el
pasaje es muy ordenado. Hay mucha repetición. Hay muchas declaraciones formulaicos
que forman y dan estructura a nuestro pasaje. Hay un patrón de un rey
que sirve 3 meses, el siguiente rey que sirve 11 años, el siguiente
sirve 3 meses y luego el otro sirve 11 años también. una forma sutil que Dios nos
recuerda que él tiene control aquí, que hay orden en medio
de ese caos. Y solamente para mencionar un
detalle más del libro de Reyes desde una perspectiva más lejos.
Cuando ves todo el libro, hay siete, siete despojos del templo
y acabamos de leer del séptimo, siete veces que el templo del
Señor es despojado y Y vemos que hay un orden a lo que el
señor está haciendo aquí. Y la otra semana voy a mencionar
algunas otras cosas del libro de Reyes completamente por entero. Mientras terminamos nuestro estudio
en este libro, es una forma sutil, no? Pero hay una forma aún mucho
más obvio. Fíjense en versículo dos y tres
del capítulo veinticuatro. Y el señor envió contra él bandas
de caldeos y arameos, etc. El envió al señor, los envió
contra Judá para destruirlo. Según la palabra del señor que
el señor había hablado por medio de sus siervos, los profetas
y por si acaso no los no lo escuchamos. Versículo 3 dice Ciertamente
por mandato del señor sucedió esto contra Judá. El Señor advirtió que iba a suceder
en su palabra. Y ahora a su mandato, él envió
estas tribulaciones y dificultades sobre el juicio, sobre el pueblo
de Dios, para disciplinarlos. Eso es expresado en la forma
más explícito posible. El Señor muestra sobre él, sobre
esos eventos. Debemos entender si has leído
algo sobre la caída de Jerusalén a los babelones. Era algo horrible,
un tiempo miserable. Mucha gente se murió y mucha
gente sufría horriblemente. Y Dios está haciendo. Él estaba
atrás de eso. Él estaba usando ese viento horrible
para su propia gloria y su bien. Y eso de recordatoria a nosotros
no lo vemos a través de todas las escrituras que Dios puede
traer lo mejor fruto de los peores eventos. Él tiene buenos propósitos
en mente a través de esos eventos. Él está castigando, purificando,
disciplinando a su pueblo, preparándolos que sea un pueblo bendecido por
el Señor. Alguien comprometido al Señor. ¿Y qué ánimo alentador es eso? Aunque tú y yo arruinamos completamente
las cosas, aunque tú y yo hemos pecado y hemos pecado gravemente,
nos hemos metido en un un desastre, a ver si el Señor
puede usar aún así nuestro gran desastre para traer bien a nosotros
y gloriar a sí mismo. El Señor envió estas cosas contra
su pueblo, no porque los odiaba, sino porque los amaba. Y podemos
aplicar eso a nosotros mismos, verdad, en todas las dificultades
de nuestras propias vidas, como el Señor sigue haciendo esto
por nosotros. Pero no pasen por alto esto. Esto sobrevive por nosotros,
la pecaminosidad de nuestro propio pecado, verdad? Que Dios iría
a tal extremo para castigar y disciplinar a su pueblo es lo que tan horrendo
es nuestro pecado. Y la gloria de de su santidad es
sobrevivida aquí por nosotros. Y es a causa de la pecaminosidad,
el pecado y la pureza de su santidad que él dice versículo 24 capítulo
versículo 3 capítulo 24 que los va a quitar a su vista. Y al
fin de capítulo 24 que los rechazará de su presencia. nos da a ti y a mí una idea de
hasta dónde ir a Dios para separarnos de nuestros pecados. Hay una cruz. a una cruz cuya propósito
era exactamente esto. Hay un salvador que tiene su
propósito exactamente eso, para separarnos del pecado, separarnos
de la culpa, el castigo, nuestro pecado, que merece separarnos
del poder de aquel pecado, finalmente separarnos de la presencia de
aquel pecado. Finalmente, completamente Dios
está dispuesto a tomar medidas extremas a separarse de nuestro
pecado, aún enviar su propio hijo, que solamente había hecho
bien como lo recordó la mañana. Nunca pego, siempre decía bien
que este Jesús estaría dispuesto a ser rechazado por la presencia
de la gracia de Padre, que estaría dispuesto a ser quitado de de. la presencia de gracia del Señor
para llegar a ser nuestro. El que y llegar a ser nuestra
maldición, llevar nuestros pecados para que nosotros seamos bendecidos. Yo tomé un poco de consolación
al leer un comentario, comentario de Ralph Davis. Él dice aquí
de nuestro pasaje. Él dice ¿Quién? ¿Quién puede
echar la culpa a un pastor que ve este texto y exclama? ¿Cómo voy a predicar yo estas
cosas? Buena pregunta. Buena pregunta,
pero vale la pena no pasar por la suciedad de esos versículos.
Esos versículos desde cierto punto de vista son tan desalentador.
Es natural que nos recuerden que el pecado no es poca cosa,
que nuestro pecado, especialmente el pecado de que no arrepentimos,
lleva consigo efectos de largo plazo, aun con el creyente. No
efectos eternos, pero efectos en todo este mundo. Y si tú y
yo podemos recordar eso, Y aún más si podemos recordar que Dios está compromisado a ti y
a mí, está compromisado a salvarnos de nuestro pecado, sin importar
el precio, aún hasta la muerte de su propio hijo. Entonces vale
la pena meternos en un pasaje como esto y meternos en profundidades
que si no, a lo mejor nos gustaría saltar a nuestra lectura, ¿no?
Pero gracias a Dios, gracias a Dios que toda su palabra es
respirada por Él y de ganancia para nosotros. Pues déjenos buscar
al Señor en la oración. Por favor pónganse de pie mientras
oramos. Padre, nosotros te damos gracias
por un pasaje como éste porque solemos tanto ser trivial a lo
serio, somos tan acostumbrados a hacer, a elegir, a tomar, a
elegir nuestro pecado a ti, bajar el nivel de tu santidad para
hacernos a nosotros más cómodos. Padre, te damos gracias por recordarnos
de esas cosas. Gracias por advertirnos de estas
cosas del pecado no arrepentido. Gracias por rogar nosotros en
estas palabras, arrepentirnos de nuestro pecado y tener tratos
cercanos contigo y dejar esos caminos y romper con el pecado,
lamentar de una forma en una forma que que estemos marcando
un nuevo punto en nuestras vidas. Y padre, te damos gracias por
recordarnos esta tarde de la gracia en Cristo, que Cristo
haría todo lo necesario para para salvarnos y rescatarnos
de nuestro pecado. Señor, cómo recocijamos en él.
Queremos vivir por él. Queremos agradarlo. Queremos
vivir nuestras vidas en gratitud a él. Danos gracias. Esto pedimos. Danos a un una gratitud que siempre
crezca en el nombre de Jesucristo. Damos esto. Amén.
Los Cuatro Finalistas
Series 2 Reyes
| Sermon ID | 11222159195118 |
| Duration | 36:48 |
| Date | |
| Category | Sunday - PM |
| Bible Text | 2 Kings 23:31-24:20 |
| Language | Spanish |
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