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Versículos del 9 al 16, quiero
agradecer al Pastor Acevedo, la iglesia local, el hermano
Garlick y el hermano Fernández que no pudo estar por razones
de enfermedad. Es una bendición estar aquí con ustedes, hermanos.
Gracias por todas sus finas atenciones. Hemos comido, comido y comido.
Y eso nos gusta, ¿verdad? Le damos gracias al Señor. Bueno,
voy a leer ahí, Jueces, capítulo 10, hermanos, Jueces capítulo
10, versículos 9 al 16. Lo voy a leer yo, hermanos,
y terminando de leer, entonces vamos a hacer una oración para
entrar leyendo el mensaje. Faltan 10 para las 9. ¿Qué significa
eso, pastor? Nada, nomás que faltan 10 para
las 9. Leo yo, hermanos. Y los hijos de Amón pasaron el
Jordán para hacer también guerra contra Judá y contra Benjamín,
y la caza de Efraín, y fue afligido Israel en gran manera. Entonces
los hijos de Israel clamaron a Jehová, diciendo, Nosotros
hemos pecado contra ti, porque hemos dejado a nuestro Dios y
servido a los baales. Y Jehová respondió a los hijos
de Israel, ¿no habéis sido oprimidos en Egipto, de los amorreos, de
los amonitas, de los filisteos, de los de Sidón, de Amalek, de
Mahón, y clamando a mí, no os libré de sus manos? A vosotros
me habéis dejado, y habéis servido a dioses ajenos. Por tanto, yo
no os libraré más. Andad y clamad a los dioses que
os habéis elegido, que os libren ellos en el tiempo de vuestra
aflicción." Y los hijos de Israel respondieron a Jehová, hemos
pecado, haz tú con nosotros como bien te parezca, sólo te rogamos
que nos libres en este día. Y quitaron de entre sí los dioses
ajenos y sirvieron a Jehová. Y él fue angustiado a causa de
la aflicción de Israel. Vamos a orar, hermanos. Padre,
bendice, por favor, la lectura de Tu Palabra y bendice la predicación
de ella. Señor, nos hemos reunido en Tu
nombre y sabemos que estás aquí no solamente en nosotros, sino
estás con nosotros. Padre, te pido que al salir de
aquí salgamos diferentes. Recompensa a Tu pueblo que ha
venido esta noche. Algunos hermanos, algunas familias
han venido directamente de sus trabajos pagando un precio para
llegar aquí. Otros han viajado muy lejos.
Los niños están aquí. Mañana tendrán escuela. Hay trabajo. Pero, Padre, te pido que vayamos
contentos y gozosos que vinimos delante de tu presencia. Usa
a tu siervo, Señor, para hacerle bendición a ellos. En el nombre
de Cristo Jesús te lo pedimos todo. Amén. Mi mensaje, el título
de mi mensaje es Buscando un avivamiento. Buscando un avivamiento. No es una contradicción, el avivamiento
lo trae el Señor, pero no hay nada malo que nosotros busquemos
este avivamiento. Avivamiento no debe basarse en
resultados. Aunque cuando ha habido avivamiento
hemos visto resultados, el avivamiento no es resultados. El avivamiento
es creyentes regresando hacia Dios. Los efectos o resultados
no necesariamente son iguales siempre. Por eso es que no podemos
imitar o tratar de evaluar un avivamiento de acuerdo a resultados,
porque no siempre los resultados fueron iguales. Por ejemplo,
vaya conmigo a Hechos, deje una seña ahí en Jueces 10, Pero vaya
conmigo a Hechos capítulo 2. Si me sigue con atención, vamos
a salir más temprano. Así que vaya pronto a Hechos
capítulo 2. Versículo 4, dice la palabra
del Señor, Y fueron todos llenos del Espíritu Santo. ¿Se fija? ¿Sí está ahí? Ahí vemos,
hermano, un grupo de creyentes que fueron llenos del Espíritu
Santo. Ve el versículo treinta y siete.
Al oír esto, se compungieron, ¿qué dice? De corazón. ¿Estamos ahí, hermanos? Al oír
esto, se compungieron de corazón y dijeron a Pedro y a los otros
apóstoles, barones, hermanos, ¿qué haremos? Versículo cuarenta
y uno. Así que los que recibieron su
Palabra fueron bautizados y se añadieron aquel día como tres
mil personas. Siganme hermanos, fueron llenos
del Espíritu Santo, se predicó la Palabra de Dios, se compungieron
de corazón, les hablaron, les explicaron que era necesario
entregar su vida a Cristo, aceptan a Cristo, se bautizan, tres mil
personas y fueron añadidos a la Iglesia. ¡Qué tremendo resultado,
no! Personas siendo salvas, personas
siendo bautizadas, personas siendo añadidas a la iglesia. Hermanos,
más adelante habla que la iglesia crecía y el Señor añadía a la
iglesia los que habían de ser salvos. Tremendo movimiento del
poder del Espíritu Santo. Pero vea más allá en Hechos 7,
Hechos capítulo 7, versículo 55. Dice, pero Esteban lleno del
Espíritu Santo, puesto los ojos en el cielo, vio la gloria de
Dios y a Jesús que estaba a la diestra de Dios. Hermano, vemos
aquí también a Esteban lleno del Espíritu Santo, versículo
54, oyendo estas cosas, oiga, se enfurecían, ¿qué dice? En
sus corazones. ¿Ustedes tienen otra versión
o no tienen la Biblia ahí? Oyendo estas cosas se enfurecían en
sus corazones y mira lo que hacía, crujían los dientes contra él. ¡Qué tremendo hermanos! Vemos
Pedro y los demás llenos del Espíritu Santo hablaron de Cristo,
tres mil fueron salvos, tres mil bautizados, tres mil añadidos,
porque Dios sobró en el corazón de ellos. Aquí también dice que
estaba Esteban lleno del Espíritu Santo, pero aquí, aunque les
tocó el corazón, aquí se enojaron Y crujían, dice la Palabra de
Dios. ¿Están conmigo, hermanos? Crujían los dientes contra Él.
Versículo 57. Entonces ellos, dando grandes
voces, se taparon los oídos y arremetieron a una contra Él. Y echándole
fuera de la ciudad, le apedrearon, y los testigos pusieron sus ropas
a los pies de un joven que se llamaba Saúl. Aquí vemos, hermanos,
que había llenura del Espíritu Santo, hubo predicación del Evangelio,
hubo toque de corazón, pero los resultados fueron diferentes.
Sin embargo, quién va a acusar a Esteban de decir, Esteban,
tú no tienes poder, Esteban, a ti te está yendo mal, mira
los resultados, nadie fue salvo, al contrario, te apedrearon,
tú no tienes el poder. Y hoy en día, cuando no vemos
resultados que nos satisfacen a nosotros, pensamos que no hay
avivamiento. Porque estamos, hermanos, basados
en resultados, lamentablemente, y no debemos de basarnos en resultados. Hermanos, el ayudamiento es un
asunto del corazón. Los resultados están en las manos
del Señor. La mañana enseñaba yo a los pastores que hay que
hacerlo correcto, sin esperar resultados. Los resultados el
Señor los va a dar, pero hay que concentrarnos en hacer lo
que el Señor nos manda de hacer. Sigamos adelante. El ayudamiento
es predecible. Si a usted le enseñaron diferente,
pues le mintieron. El avivamiento es predecible,
y puede ser esperado, oiga, cuando se busca de acuerdo
a la Palabra de Dios. Es que pensamos que el avivamiento,
lo han descrito, uno es como una visita inesperada del Señor,
un oleaje que llega a la iglesia, una visita de parte de Dios. No, hermano. El avivamiento,
si lo hacemos de acuerdo al plan de Dios, como acabamos de aprender,
puede ser predecible. Yo soy de los que creen que la
vida cristiana es simple. Yo soy de los que creen que la
vida cristiana es muy sencilla, es muy práctica. y que si nosotros
hacemos como Dios dice, podemos esperar los resultados, que el
Señor también dice. Por ejemplo, nosotros que nos
hemos vuelto muy místicos, nos hemos vuelto buscando una profundidad
donde no hay profundidad, y empezamos a buscar atrás de lo que está
ahí. Cuando el Señor nunca intentó eso, Él nos dio Su Palabra y
esperó que le obedeciéramos a Su Palabra, y en respuesta a cumplir
con el plan de Dios, Él va a derramarle su bendición. Sigamos adelante. Jueces lo demuestran. Muestra que se puede esperar
ayudamiento en respuesta, oiga, a nuestro arrepentimiento, debido a la naturaleza del corazón
de Dios. Porque hermano, míreme acá, Dios
tiene una manera de pensar, una manera de actuar, y cuando vemos
en la Biblia que el pueblo de Dios se arrepintió, siempre vino
un ayudamiento. Por la naturaleza de Dios, porque
el ayudamiento es de Dios. Tiene que ver con la naturaleza
de Dios, Dios es un Dios de amor, Dios es un Dios de misericordia.
Sí, hermanos. Salmo 85, 7, véalo ahí. Salmo 85,7. Son las nueve ahora. Hasta porque está diciendo la
hora, para que ustedes no estén viendo el reloj, yo se lo voy a ir diciendo
cada diez minutos. Salmo 85,7. ¿Está ahí conmigo? Dice, muéstranos, oh Jehová,
tu misericordia. ¿Y qué dice? Danos tu salvación. Hermano, Jehová, Dios, es un
Dios de misericordia. Salmo 89, 1. La misericordia
de Jehová cantaré perpetuamente de generación en generación. Haré notoria tu fidelidad con
mi boca. Hermano, Dios es un Dios de misericordia.
Ve ahí en el 89. Perdón, en el Salmo 106 se encuentra
la palabra misericordia, en el Salmo 107 encontramos la palabra
misericordia, en el Salmo 118 encontramos la palabra misericordia,
y míreme acá, 26 veces, 26 veces en un Salmo, en el Salmo 136,
encontramos la expresión, para siempre es su misericordia. Entonces, hermanos, cuando nosotros
nos arrepentimos, y debido a la naturaleza del corazón de Dios,
que es un Dios de misericordia, siempre Él traerá un avivamiento. Buscando un avivamiento. En nuestro
tiempo, deberíamos de buscar un avivamiento. Yo no sé usted,
hermanos, pero yo tengo hambre, sed, de
un avivamiento en lo personal, en lo corporativo y a nivel general. Hermanos, nuestro mundo clama
por un avivamiento, pero el avivamiento no va a venir, ¿verdad?, nomás
por accidente, hermanos. Tiene que el pueblo de Dios,
a propósito, buscar este avivamiento. Yo no puedo predicar un avivamiento. Yo no puedo motivar un avivamiento. Lo que puedo hacer, y lo que
usted puede hacer, es, hermanos, examinarnos y venir delante de
Dios y arrepentirnos del pecado, que tengamos que arrepentirnos,
y una vez que nos arrepintamos, alistémonos, porque Dios nos
va a visitar a través de su amor, de su misericordia, de su bondad. Pero lo que pasa es que no estamos
dispuestos a hacer nuestra parte. Haz lo tuyo, y Dios hará lo de
él. pero queremos que Dios obre primero.
Esta es la mentalidad que tenemos, mire, si Dios trajera un avivamiento,
yo me pondría bien con Dios. Y Dios está diciendo a gritos,
no, si te pusiera bien conmigo, entonces yo traería el avivamiento.
Pero el pueblo no está experimentando un ayudamiento porque no hay
arrepentimiento, porque no hay, hermanos, sinceridad delante
de Dios, porque el pueblo de Dios está jugando al cristianismo
y nos hemos vuelto religiosos y no hay una verdadera comunión
con nuestro Padre Celestial. Últimamente en mi iglesia he
experimentado fenómenos que se dan en las iglesias. Esta iglesia
tiene cuarenta y dos años ya de existencia. Yo tengo miembros
ahí que desde que se fundó en el año mil novecientos sesenta
y seis están ahí. Me preguntaban, hermano, ¿qué número es usted
pastor ahí? Yo le dije, bueno, soy el segundo
pastor. El fundador que pastoreó veinticuatro años y su servidor
que en enero cumple diecinueve años. También, como dijo el hermano
Córdoba, por la gracia de Dios le he dicho a los hermanos Yo
me voy a morir aquí. Yo le voy a ganar al pastor que
comenzó las obras. Pero entonces vemos que muchos
miembros, como ya son los hermanos antiguos de la iglesia, y son
los que tienen más tiempo en la iglesia, no me están creando
problemas, pero ellos se están creando problemas para sí mismos.
Porque creen que porque ya son más tiempos de ser cristianos,
porque tienen más tiempo en la iglesia, se pueden dar ciertas
libertades y no se dan cuenta que podrían darse libertades
como miembros de la iglesia, pero no tienes libertades delante
del Señor Jesucristo. Yo los he visto que se han conformado,
se han acostumbrado a tener un sistema de vida cristiana suficiente
para no meterse en problemas. suficientes para mantener su
posición en la iglesia. Y, hermano, quizás usted pensará, y están complacidos con lo que
son, con lo que tienen, con lo que hacen no están en un pecado
necesariamente muy malo pero sin embargo hay una tibiez espiritual
y hermano por eso la iglesia no camina y son los que se ponen
a hablar y decir ay es que la iglesia ya no es igual es que
el hermano ya no es igual es que la iglesia ya no es como
antes y tu piensas que la iglesia ha cambiado pero eres tu quien
ha cambiado has perdido tu primer amor algunos hasta piensan que
Dios ya los abandonó. Algunos hasta han dicho, es que
Dios ya no obra como antes obraba. Es que ya no siento como antes
sentía. Quizá usted también siente esa
necesidad de un avivamiento. El pueblo de Israel experimentó
un avivamiento en medio de una gran aflicción, en medio de una
gran necesidad. Y hermano, yo estoy sorprendido,
independientemente de su orientación política, y no quiero meterme
a política, pero veo, hermano, la complacencia y la dirección
que nuestro país está tomando. Es algo increíble. A lo bueno se le llama malo,
a lo malo se le llama bueno. En California, hermano, seis
millones de ciudadanos votamos Es una ley que el matrimonio
sólo era entre un hombre y una mujer y cuatro jueces liberales
ignoraron la voluntad de seis millones de votantes y hermanos,
cuatro jueces cambiaron la ley y dijeron que sí se puede casar
un hombre con un hombre, una mujer con una mujer. Noviembre tenemos la proposición
número 8 para hacer una enmienda a la Constitución del Estado
donde claramente va a decir el matrimonio es reconocido solamente
en un hombre y una mujer en el Estado de California. Pero así
está el mundo. Un hombre golpeó a una mujer, va a corte y Le preguntaron desde cuándo comenzaron
los problemas, desde cuándo su marido le empezó a abusar. Ella
dijo, desde que me confesó que era un homosexual. El juez dijo,
entonces detengo los procedimientos. No corte. Él es inocente, de seguro
lo maltrataste y de seguro tú lo abusaste a él porque te confesó
que era homosexual y ahora él tiene más derechos que tú. Así está el mundo. El mundo está
loco. Nuestra fe no está en las leyes. Nuestra fe no está en jueces. Nuestra fe no está en la sociedad. Nuestra fe, hermanos, perdónenme,
no está en la Casa Blanca. Nuestra fe está en el Señor Jesucristo. Necesitamos un ayudamiento. mire
ahí hermano por favor en el versículo 9 jueces 10 9 son las 9 y 10
10 9 9 y 10 está ahí conmigo y los hijos de Amón pasaron el
Jordán para hacer también guerra contra Judá y contra Benjamín
y la casa de Efraín y dice y fue afligido Israel en gran manera
Les recuerdo, hermanos, que en Hebreos 11, 32, Jefe está en
la lista de los grandes héroes de la fe. Porque fue usado por
el Señor para, en este tiempo, ponerse como caudillo de Israel
y libró, hermanos, con la mano poderosa de Jehová al pueblo
de Israel de esta gran aflicción. Déjenme decir de antemano que
tuvieron una gran victoria. Usted puede leer eso más en otro
tiempo en su casa, puede ver de la gran victoria que el Señor
trajo, y entonces usted es un gran hombre de Dios que vino
a liberar o a libertar el pueblo de Israel en medio de gran aflicción. ¿Pero qué hizo el pueblo? ¿Qué
caracterizó esta búsqueda por un avivamiento? Hermano, yo anhelo
un avivamiento. a los estándares de este mundo. Nuestra iglesia
está progresando, está caminando. Dios la está bendiciendo. Pero
yo quiero ver un animamiento más grande. no solamente a nivel
personal, a nivel corporativo de una iglesia local, pero hermano,
a nivel general. La verdad es que tristemente
vemos una iglesia que sobresale y nos admiramos y decimos ¡No!
¡Qué tremenda iglesia! Hermano, es la voluntad de Dios
que todas las iglesias experimenten un ayudamiento y no solamente
una iglesia aquí, otra iglesia allá. ¡No hermanos! Un ayudamiento
general es lo que necesitamos. Pero no lo deseamos. No lo buscamos. Realmente no lo queremos. Porque
pensamos que tengo que sentarme y esperar que el avivamiento
venga. Pero tenemos que tomar una actitud activa. ¿Qué es lo
que yo tengo que hacer para traer un avivamiento? ¿Qué es lo que
yo como cristiano, como miembro, como pastor, como ministro del
Evangelio, tengo que hacer para que el Señor me visite y esperarme,
hermanos? Primero, hubo confesión de pecado. Yo sé que esto es muy sencillo,
pero muchos de nosotros no creemos que seamos capaces de tener algún
pecado. ¡No puede ser! ¿Será el pecado
de alguien más? ¿Será el pecado de otro? No,
mi hermano. Tenemos que examinarnos delante de Dios para ver si hay
un pecado en el cual usted necesita arrepentirse. del pecado que
usted y Dios saben. Mira ahí el versículo 10, es
el versículo clave de mi mensaje, jueces 10-10, y son las nueve
y doce minutos. ¿Está ahí jueces 10-10? Acuérdese
que el 9 dice que estaban en gran aflicción. Entonces los
hijos de Israel clamaron a Jehová, diciendo, nosotros hemos pecado
contra ti. Hermanos, estaban en gran aflicción.
Venía un pueblo enemigo a atacarnos, a destruirnos. Estaban en gran
aflicción. ¿Qué hicieron? Señor, hemos pecado
contra ti. E interpretaron su calamidad,
su aflicción, que la causa era el pecado. Mira el versículo
15. Y los hijos de Israel respondieron
a Jehová, hemos, ¿qué dice? Pecado. ¿Cuándo vamos a llamar
el pecado, pecado? La gente me dice, pastor, es
que estoy desanimado. Pastor, es que ando un poco mal. ¿Por qué no dices, pastor, estoy
en pecado? ¡Pastor! ¡He hecho mal! ¡Perdóname! Hermano, por eso yo no puedo
orar. Es que cuando no confesamos nuestro pecado y no nos arrepentimos
del pecado, lo que es, es falta de sinceridad, porque Dios ya
lo conoce. A Dios no lo agarramos por sorpresa.
Podremos todos en la iglesia no saberlo, pero Dios ya lo sabe. Quizás su esposo, su esposa,
sus hijos, su pastor, su papá, su mamá, no saben, pero Dios
sí sabe. Y ellos no esperaron más, estaban
afligidos en gran manera y no tuvieron otra cosa más que reconocer
que habían pecado, hubo confesión de pecado. Hermano, la palabra
de Dios en 1ª de Juan 1.9 nos habla de ese tema. Se lo voy
a leer y dice, ya lo sé, no me importa. Porque hermano, el pueblo no
está pereciendo por lo que no sabe, el pueblo perece por lo
que sabe y no hace. Primera de Juan 1.9 dice, si
confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar
nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad. Aquí viene el
error más grande que un cristiano puede cometer. si decimos que
no hemos pecado le hacemos a él mentiroso y su palabra no esté
en nosotros hermano míreme acá el pecado del pecado es el pecado
de blasfemar contra Dios y decirle a Dios que él es un mentiroso
porque usted cuando ha cometido pecado cuando yo he cometido
pecado tenemos el Espíritu Santo que nos dice estás mal y usted
y yo lo ignoramos, le llamamos a Dios en su cara, eres mentiroso
Dios. No, pastor, yo nunca haría eso, cómo no. Cuando Él en el
Espíritu Santo, en tu interior te dice, estás mal, estás en
pecado. Y cuando tú no te arrepientes
y dices, mentira, Espíritu Santo, no es cierto, no estoy en pecado. Y por eso Dios no puede traer
ayudamiento, mi hermano, porque en su cara lo estás insultando.
Él te está diciendo, estás mal, estás en pecado. Antes de que
venga el ayudamiento, el pueblo de Dios tiene que decir, he pecado
contra ti, he pecado, perdóname, Señor. Es que cometí un error, decimos.
Es que me equivoqué en algo. Es que fallé en esto. Hermano,
no fue un error, es pecado. y el pueblo, en medio de gran
aflicción, confesó su pecado. Sigamos adelante. Número dos. Hubo sumisión a la
voluntad de Dios. Este versículo se me hace muy
interesante. Ve el versículo quince. ¿Estamos ahí? Y los hijos de
Israel respondieron a Jehová, hemos pecado. ¿Se fija? Pero mire lo siguiente, haz tú
con nosotros como bien te parezca. Hermanos, se estaban poniendo completamente en las manos de
Dios. Mírame acá. para que Él hiciera
de acuerdo a Su voluntad. Mírame acá, hermano, sin condiciones. Yo tengo aquí en mis notas que
debemos de aceptar la voluntad de Dios para nosotros y tengo
Romanos 12, 1 y 2. No voy a ir ahí porque vamos
a tener una tremenda exposición de los versículos. Pero fíjate,
quiero recalcar la verdad. Ellos dijeron ¡Hemos pecado contra
ti! ¡Hemos pecado! Señor, haz como
a ti te parezca. Mírame acá hermano. Nosotros
creemos que necesitamos un avivamiento para hacer la voluntad de Dios.
Eso es lo que nos han enseñado por hasta siglos puede ser. Mírame acá. Pero vemos aquí algo
diferente, un modelo diferente. Empieza a ser la voluntad de
Dios, punto. Cuando has reconocido tu pecado. Mírame acá. Es que si Dios me
tocara, yo me arrepentiría. Y Dios dice, no, reconoce tu
pecado y arrepiéntete. y ponte mis manos para hacer
mi voluntad, entonces yo voy a traer un avivamiento, entonces
te voy a dar la victoria. ¡Eh, lo hemos cambiado, mi hermano! Tienes que ponerte en las manos
de Dios sin condiciones. ¿Usted ha oído esto? Señor, si
me concedes esto, te sirvo fielmente. Señor, si sanas a mi hijo, me
entrego totalmente a Ti. Yo digo a la gente, no, hermanos,
no le pongas condiciones a Dios, porque tú debes y tienes que
servirle a Él, aunque no te sane a tu hijo, aunque no te conceda
lo que le pidas, tú tienes que someterte junto a la voluntad
de Dios. Por eso el movimiento pentecostal
carismático que venden milagros no es bíblico, hermano, hasta
dicen en la televisión, dicen, si mandas una ofrenda de 200
dólares, una ofrenda de 1000 dólares, ¿se te va a conceder
el milagro? No, hermano, es como que si le estamos comprando el
milagro a Dios, tú le puedes pedir a Dios sin mandar dinero,
y cuando Dios te da el milagro, en agradecimiento le quiere dar
agua al Señor, que bendice el nombre del Señor, pero no es
condicional. Pero nosotros estamos esperando
que Dios obre para entonces servirle. Que Dios obre para entonces vivir
en su voluntad. Y Dios dice, no, yo te estoy
esperando. ¿Quién cree que se va a cansar más pronto? ¿Quién cree que va a sufrir?
Yo creo que el Señor está en el cielo mirándonos y diciendo
tanta maldad en el mundo, tanta maldad en su ciudad, tanta maldad
en su país, y esperando que yo lo visite, pero no quieren hacer
mi voluntad, no quieren hacer lo que yo les he pedido ya, no
se ponen a hacer lo correcto. Si se pusieran a hacer lo correcto,
si se repintieran de su pecado, si comenzaran a hacer mi voluntad,
entonces yo lo visitaría. Pero quizás no estás todavía
en gran aflicción. Qué triste es que cuando viene
la gran aflicción, que está tan lejos de Dios, que todavía culpas
a Dios. Ay, no sé por qué Dios me hace
esto. Porque tienes tus conceptos equivocados. Y tú esperabas que
haciendo maldad, viviendo en pecado, te fuera bien todavía.
Yo tengo miembros de mi iglesia que les ha ido mal a causa de
su pecado, a causa de su rebeldía, y cuando les va mal, me han dicho
en mi cara y en la cara de Dios, todo lo hice bien, Dios me falló.
Si no, Dios no te ha fallado, no blasfemes. Blasfemia sobre
blasfemia. Hubo sumisión a la voluntad de
Dios. ¿Qué tanto usted está dispuesto a ser la voluntad de Dios? Mi
suegra, una tremenda cristiana, vino a Cristo ya muy avanzada
en su edad. Ella apenas sabía leer poco,
pero aprendió a leer para leer y leyendo la Biblia. Mi suegra
leía tres veces la Biblia, hermanos, completamente. Y no a la manera
de Basilio Alfaro, sino a lo derecho. Sí, de veras. Mi suegra, en su
sencillez, me dijo un día, pastor yo no entiendo, ¿por qué los
cristianos no hacen lo que la Biblia dice? Pastor me dijo,
¿por qué no todos ganan almas? En su sencillez una viejita de
78 años murió. ¿Por qué no ganan almas? ¿Por
qué no diezman? ¿Por qué no vienen a la iglesia?
Dice, pastor, ¿por qué tiene que predicar usted? ¿No bastaría
con que lo leyeran ahí y lo hicieran? Yo le dije, suegre, el problema
es que no todos son espirituales como usted. El problema es que
no todos están dispuestos a obedecer a Dios, no porque alguien se
lo predica, no porque alguien se los exige, sino porque el
Señor lo manda. Y además todavía queremos sabiduramiento. Y el
Señor dice, ¿Cuál avivamiento? ¿Para qué lo quieres? No estás
haciendo nada, ni siquiera me obedeces en lo mínimo. ¿Cómo
me vas a obedecer en las cosas grandes? La Palabra de Dios claramente
dice que, hermanos, los que quieran hacer la voluntad de Dios conocerán
la verdad. ¿Cómo te voy a enseñar yo la
verdad? Si no vas a hacer nada con ella. El pueblo de Israel,
hermano, confesó su pecado. El pueblo de Israel se sometió
a la voluntad de Dios, lo que viniese sin conocerla, sin que
hubiese venido. Míreme acá, el truco. Ellos ya
habían dicho, vamos a hacer lo que tú quieras que hagamos. No
le dijeron condiciones. Haz como a ti te parezca. Tercera cosa, Zonas 9 y 25. Mírame
acá. hubo oración. Y son cuatro puntos
a propósito. Mira ahí el versículo quince,
por favor. ¿Están ahí? Y los hijos de Israel respondieron
a Jehová, hemos pecado, haz tú con nosotros como bien te parezca. ¿Está ahí? Solo te rogamos. que nos libres en este día. Más no hubo oración, hubo oración. Hace veinticinco años, puede
ser más, leí un libro acerca de la oración. Había un predicador
aquí en Canadá, un gran predicador, que experimentó en su vida, en
su ministerio, grandes y él hablaba acerca de la oración y hermano
miren acá, él decía hace 25 años que había personas que no experimentaban el poder
y los milagros del Señor y hasta enseñaban que ya Dios no hablaba
milagros como antes lo hizo en el Antiguo Testamento que estamos
en otra era, en otra época, en otra edad de la historia de Dios
para la humanidad y él decía que los que hablan de esa manera
no es que Dios ya no obra, lo que pasa es que ya los cristianos
no oran como debemos de orar. Mírenme acá, les voy a asustar,
pero aquí en los Estados Unidos se hizo una encuesta entre predicadores. Se les preguntó cuánto tiempo
dedicaban a la oración. Los resultados son muy feos. El pastor común ora
cinco minutos a la semana. Y lo que voy a decir está más,
da más susto todavía, incluyendo el tiempo que ocupan para orar
por los alimentos. Casi te podría decir que los
pastores no oramos, en generalmente yo creo que sólo con los alimentos
tanto que comemos los pastores ahí se van los cinco minutos y tal vez la oración que hacemos
aquí en el púlpito pero de que un pastor a propósito
se ponga a orar por su iglesia, por su familia, por su ministerio
hermano, es menos de cinco minutos a la semana y si los pastores
andamos así cómo andaremos nosotros los miembros y me están viendo
como que Lo que he dicho no es verdad,
pero tú sabes que es la verdad. Y a propósito, si usted ora más
de cinco minutos o una hora al día, no me venga a reclamar,
porque estoy hablando en términos generales. No sea tan sensible. Pero por si acaso se ofende,
de una vez le pido disculpas. Perdona, Flor, si te marchité. Perdóname por haber lastimado
tus pétalos. ¿Alguien está aquí? ¿Cuánto hora? ¿Cuánto le pide
a Dios? Miren lo que dice 1ª de Juan
5, 14. Son cuatro puntos, este es el tercero, y ya voy a terminar
el tercero y vamos al cuarto. ¿Está conmigo? No mire su reloj
todavía, al ratito le doy la hora. Primera de Juan 5, 14. Está ahí. Dice, y esta es la
confianza que tenemos en Él. Y si pedimos alguna cosa conforme
a Su voluntad, la Biblia dice, Él nos oye. Hermanos, si no tenemos
las peticiones contestadas, es porque no pedimos. Versículo 15 dice, y sabemos
que si Él nos oye en cualquier cosa que pidamos, sabemos que
tenemos las peticiones que le hayamos hecho. Y hemos dejado
de contestar. Ore por mí, decimos, porque yo
sé que Dios a usted le contesta. También a usted, mi hermano.
Lo que pasa es que usted no ora. Usted no pide. Alguien me dijo,
pero es que no sé qué pedir. Hermano, pide, si eres casado,
por tu mujer. Mujer, si eres casada, por tu
marido. Ora por tus hijos, por nombre,
por la necesidad de cada uno. Si eres pastor, ora por tu esposa,
por tus hijos, por tu iglesia, por los ministerios. Guarde de decir, ay, está pasando
eso en la iglesia. Le voy a predicar. ¿Por qué no
te arrodillas y le pides al Dios del Cielo? Pero no oramos. No oramos, hermano. Ay, yo no sé qué le pasa a mi
pastor, dicen los miembros. Todo así, ¿qué le pasa? Tú no
oras por él. Tú no oras al Señor, no le pides
a Dios que te ayude. Pero ¿qué no tiene sed y hambre
de un avivamiento? Hermano, yo estaba bendiciendo la iglesia
y yo sentía una necesidad, yo sentía que la cosa caminaba y
aunque Dios estaba bendiciendo, gente siendo salva, gente bautizada,
personas estaban siendo llamadas al ministerio, 70 estudiantes
en el instituto bíblico. Hermano, míreme acá, yo sentía
una necesidad y yo decía, Señor, dame un mensaje, un mensaje que
llegue y que cambie. Y el Señor me dijo, no necesitan
otro mensaje, parada. Si es lo que necesitas, ponte
a orar. Pídeme a mí. Es que si te doy
un mensaje y tú no predicas, estás confiando en que ellos
se aviven, en que ellos se arrepientan. No, tú pide ¡Ora! Amén. Amén.
Amén. Y hermano, estamos en un avivamiento
de arrepentimiento, de confesión de pecado. de someternos a la
voluntad de Dios y de ponernos a orar. Es que cuando hagamos
eso, Dios va a poner en tu corazón el diezmar. Dios va a poner en
tu corazón el ganar almas. Dios va a poner en tu corazón
a amar a tus hijos, a perdonar a tu enemigo. Entonces, Él va
a obrar con facilidad en tu corazón. ¿Por qué? Porque el avivamiento
es un asunto del corazón, hermano. Es que Dios obra en el interior.
y no es de lo exterior a lo interior, es de lo interior a lo exterior. Hubo confesión, hubo sumisión,
hubo oración, y número cuatro es una nueve y media, hubo arrepentimiento. Mira ahí jueces 10, 16, Hace un rato dije que el versículo
10 es la clave, pero no, hermanos, el 15 es la clave. Discúlpenme,
pero hasta los perfectos nos equivocamos. Está en el versículo
16. Y quitaron de entre sí los dioses
ajenos. ¿Y qué hicieron? Y sirvieron
a Jehová. ¡Eso me encanta, hermanos! Hermano,
mírenme acá, el pueblo de Israel había hecho mal. Sí, habían hecho
mal, habían seguido a los dioses ajenos. Es más, le clamaron a
Jehová, y Jehová dijo, vayan y pídenle a sus dioses, no me
vengan a buscar. Les declaró y les dijo, no los
voy a librar. ¿Sí o no? Nos leímos. ¿Y qué hicieron ellos? ¿Pecamos? Nos ponemos en tu voluntad y
te rogamos que nos libres. Cuando Dios les había dicho,
no los voy a librar. ¿Sabes qué dijeron ellos? No
importa lo que Dios diga. Vamos a confesar el pecado, vamos
a ponernos en sus manos y vamos a rogarle. Y a alguien se le ocurrió, oigan
hermanos, ¿por qué no quitamos a los dioses? Sería buena idea,
¿no? Porque si en verdad hemos confesado Si en verdad nos hemos
puesto en la voluntad de Dios, si en verdad estamos rogándole
que Él haga algo, vamos quitando esos dioses, vamos quitando los
vaales. ¿Y se pusieron a servir a Dios?
El Dios que les acaba de decir, no me voy a librar, no, no, no. ¿Saben qué hicieron ellos? No
importa, te vamos a servir. Y la siguiente frase, es cuando tú llegas y tocas el
corazón, la naturaleza de Dios. Yo siento ganas hasta de llorar,
hermano, porque nuestro Dios es un Dios personal. Mira lo que dice, hermano, mira
lo que dice, y Él fue angustiado a causa de la aflicción de Israel. Algunos creen que Dios no puede
cambiar su palabra. Perdóname, yo sé que en el Instituto
Bíblico te enseñaron diferente. Pero sería bueno que de vez en
cuando leyeras la Biblia. Dios acaba de decir, no te voy
a librar. Pero ellos dijeron, pero mi aflicción
es muy grande, Señor. Es cierto que te fallé. Es cierto
que pecamos, Señor. Nos confesamos, es más, Señor.
Nos ponemos en tus manos. Haz lo que quieras con nosotros.
Lo que venga, Señor. Yo reconozco mi pecado. Es nuestra
falta. Es lo malo que nos he hecho.
Yo me pongo en tus manos. Te rogamos, líbranos. Señor, ya me dijiste que no lo
vas a hacer, pero yo voy a quitar estos males. Yo me he arrepentido
y voy a hacer algo del asunto. Señor, aunque no me des la liberación,
yo te voy a servir. Y el Señor en su corazón, dice
la Biblia, se afligió. porque es un Dios personal, un
Dios que siente, un Dios que ama, un Dios bueno. Y Él sintió
y dijo, mira, que el pueblo se está doliendo ese pueblo, verdaderamente
están arrepentidos. Mira, se han puesto en mis manos
lo que yo quiero hacer con ellos. Mira, al fin han votado esos
dioses. Tanto yo les amé, tanto yo que
los he librado antes, tanta misericordia que les he mostrado. Y mira ahora,
se están volviendo a mí. Mano, Dios no es tan diferente
a nosotros. Nosotros fuimos hechos a la imagen
de Él. Mi hijo tiene 18 años. Tengo
dos mujeres, dos varones. El de los varones, él es el mayor,
18 años. Estábamos en la mañana. Nuestro servicio empieza hasta
como a las 11.50 de la mañana. Por eso el día que me levanto
más tarde es el domingo. Estábamos viendo, él había grabado un juego
de los Lakers. en la pre-season y a las ocho
de la mañana mi hijo estaba ahí viendo el juego porque en la
noche le dije acuéstate temprano hijo para que descanses mañana
es domingo dice papi puedo ver el juego no hijo no lo puedes
ver descansa entonces lo apagó y en la mañana se le ando temprano
después de haber descansado bien a las ocho para ver el juego
yo me levanté esa hora antes pero llegué ahí oí ruido fui
allá le dije hijo que estás viendo estoy terminando de ver el juego
me senté con él un rato y entonces me dice papi y mami tu mami todavía
no se ha levantado hijo, déjala que descanse que le dije, ¿tienes
hambre? pues si hijo, que se levante
a darnos desayunar le dije hijo, déjala que duerme un rato, un
rato le hablamos para que nos haga un desayuno porque a mi también
se me antoja comer algo pero vamos a esperar un rato me fui
a mi habitación y empecé a trabajar en la computadora, arreglar los
últimos asuntos de mi mensaje y oía ruido está cocinando. Y mi hijo de 18 años, hermanos,
me hizo unos huevitos fritos, abrió una lata de esa salsa del
pato. Había hecho yo una carne asada
el sábado de la noche. Calentó la carne y me trajo a
mi cuarto huevitos con salsa, un pan francés y la carne. Y me dijo, aquí está viejo, Me
llama el viejo. Viejo, mira, aquí está. Y me
dice, para el café no te lo pude hacer porque no sé hacerlo. Hermano,
eso me dio gusto a mí. Que un jovencito de 18 años,
nacido en los Estados Unidos, hispano, porque hoy todos creen
que deben de ser pandilleros y deben de andar en drogas, y
deben de ser rebeldes porque son hispanos, porque son nacidos
en Estados Unidos. Y aquí va este joven, sirviendo a su papá. Hermano, no me diga que eso no
toque el corazón de un padre. Yo me estaba tan feliz, orgulloso
de mi hijo. ¿Pasó porque le trajo comida?
No, hermano. Es el acto, el corazón de servir a su padre. Eso es
lo que me gusta. Si este joven de 18 años me está
sirviendo y quiere complacerme, cuando él esté grande y yo esté
bien anciano y viejito, yo creo que me va a cuidar, me va a amar.
Hermano, así nos ama Dios a nosotros. Ese muchacho no hay nada que
me pida que yo se lo niegue. Bien difícil. Él sabe cómo trabajar
a su papá. Cuando me vine para acá en la
noche del día domingo, le dije, hijo, ya, vamos a dormirnos.
Acuérdate, tienes que ir a la universidad, al colegio mañana.
Y dice, papi, yo estoy bien descansado. Recuerda que la noche anterior
lo había mandado temprano a dormir. Estoy bien descansado. He dormido mucho.
No, hijo, necesitas dormir más. Ok, papi. Sin discusión. se fue a dormir y me dice ven
para acá y me da un abrazo y me da un beso casi tengo que tener
cuidado porque si no me da en la boca el beso y me da un beso
y me dice entonces te veo el jueves si hijo te quiero hijo
yo también papi que hermoso que un hijo de 18 años te agarre
te bese no hay nada que el me vaya a
pedir que sea bueno para él, que yo se lo voy a negar. Y hermano,
si en la carne un hijo te puede trabajar así, que Dios no se
dé cuenta, también puedes trabajar a Dios. ¿Cómo? ¿Puedes trabajarlo diciéndole
Señor, no soy perfecto, he pecado contra tu Padre, perdóname. Perdóname
Señor, es más yo me pongo en tus manos para que hagas como
tú quieras, como a ti te plazca. Y padre, te ruego, ayúdame, te
ruego, dame sabiduría, te ruego, provee mis necesidades, te ruego
por mis hijos, te ruego por esto, te ruego por aquello. Y Señor,
si no lo hace, no importa, yo te voy a servir. Y voy a hacer
lo que tú quieres que yo haga. Y dice la Biblia que Dios se
afligió. Qué tremendo, hermano. Yo creo
que eso es una prueba tremenda de amor, porque el pueblo lo
que merecía era que los enemigos viniesen y le dieran una paliza
para que se acordaran que hay un Dios en el cielo y que ellos
lo habían abandonado. Y el Señor mismo les dice, fíjense
la naturaleza de Dios, ve y busca a tus dioses. Me dejaste a mí
y ahora me andan buscando, ve, búscalo a ellos, a ver si te
libran. No le voy a hacer. Ah, pero cuando el pueblo hizo
las cuatro cositas estas, el corazón de Dios cambió. Padre, perdóname, lo que voy
a decir, sin blasfemar contra Dios, el Señor conoce mi corazón.
El Señor cambió lo que acababa de decir. Porque su naturaleza, Esto está
pesado, hermano. Su naturaleza pudo más. Su esencia, que es el amor, el
perdón, la misericordia, pudo más que lo que había dicho. Y
fue movido a misericordia. Bueno, si puedes cambiar, aun
cuando mereces que te venga lo peor, la gracia de Dios es mayor, más
grande que tu pecado. más grande que nuestra infidelidad. Yo sé que estoy golpeando algunas
creencias teológicas, pero ahí está la Biblia. Él acababa de
decir, no os liberaré más. Clama a tus dioses que ustedes
eligieron, que los libren ellos en esta aflicción que tienen.
Y dijeron a Jehová, no, es que esos dioses no nos pueden ayudar,
contra ti pecamos, nos ponemos en tus manos, haz como te parezca,
te rogamos, líbranos. Y empezaron a quitar a los dioses
ajenos, sirvieron a Jehová, y él fue angustiado a causa de la
aflicción de Israel. ¡Qué tremendo, hermanos! Entonces
se juntaron los hijos de Amón, y acamparon en Galajas, listos
para atacarlos. Y estos fueron a buscar a Jefté.
Míreme acá, usted lea la historia después. Míreme acá, ya voy a
terminar. Fueron a buscar a Jefté, que era de sus hermanos, pero
era hijo de una ramera. Y lo habían tirado, hermano.
Y el Señor tiene manera de humillar a su pueblo. Le tuvieron que
ir a rogar a aquel que habían tirado y sacado. Y le dijeron,
ven, ayúdame. Y Jefté se puso los moños. Si
usted lee, va a decir, ah sí, con que ahora sí me quieren,
ah, ah, ah. Le tuvieron, se tuvieron que
humillar. Pero cuando la aflicción es grande, no importa lo que
tengas que hacer, con tal de conseguir lo que tú necesitas. Y como dije al principio, lo
que pasa es que no creemos que necesitamos un ayudamiento. Lo
que pasa es que no estamos convencidos que necesitamos una visita del
Señor. Pero el día que la iglesia reconozca su estado, su aflicción,
el día que el cristiano reconozca su estado y esté afligido, y
entonces Dios te va a llevar a ese punto donde no te queda
otra, más que recurrir al que debiste haber ido hace mucho
tiempo, que es nuestro Dios, nuestro Señor. ¿Está conmigo? Y entonces que usted acepta del
versículo 1 al 6 en jueces 11 y en el 9 dice Jefe entonces
dijo a los ancianos de Galab si me hacéis volver para que
pelee contra los hijos de Amón y Jehová, esto me encanta de
Jefe y Jehová, nos entregará delante de mí, seré yo vuestro
caudillo hermano, él está diciendo ahora me quieren ¿verdad? ajá
dice si aceptaré ir y aquí está la clave y Jehová me usara a
mí me van a poner como su jefe y en efecto así lo hicieron y
miren lo que pasó en el versículo 32, está ahí conmigo? y fue Jeftease
los hijos de Amón para pelear contra ellos, oiga, y Jehová
los entregó en su mano y desde Aroer hasta llegar a Minid veinte
ciudades y hasta la Vega de las Viñas los derrotó con muy gran
destrado Así fueron sometidos los samonitas por los hijos de
Israel. Y hay más en la vida de él. Pero
mi mensaje no es sobre la vida de Jefeté. Mi mensaje es sobre
el pueblo de Israel, que reconoció su pecado, confesó su pecado,
se sometió a la voluntad de Dios, hizo oración y se arrepintieron. ¿Qué va a hacer usted con lo
que he escuchado? Porque, hermano, Si no hay negamiento
no es por falta de conocimiento, es por falta de arrepentimiento. ¿Qué va a hacernos? ¿Está consciente? ¿Está necesitado de la visita
divina en su vida, en su familia, en su ministerio? Siente que
su iglesia necesita una visita de parte del Señor. Entonces
ahí está. Necesitamos un arrepentimiento
real, verdadero, que nos asinceremos y nos pongamos honestos delante
de Dios. Yo sé que usted está pensando
en el otro hermano y la otra hermana, pero Dios no tiene a usted en
la mira. Y lo peor que puede hacer es decir, que el bueno
estuvo, y quedarse igual. Y usted está como algunos miembros
de mi iglesia, confortables, complacidos, tibios. Y el Señor dice, ojalá fueras
frío o caliente, pero por cuanto eres tibio y creas que está bien,
que no necesitas, te vomitaré de mi boca. Porque si usted estuviera
frío, correría a humillarse delante del Señor. Si usted estuviera
caliente, diría, Señor, quiero mantenerme así. Y correría otra
vez a humillarse delante del Señor. Pero el tibio dice, yo
estoy bien. Mira nomás allá aquel. Mira aquella. Yo estoy bien. Y por eso usted
está deteniendo el ayudamiento que su iglesia, su ciudad, su
familia tanto necesita. Vamos a orarnos. Padre Santo, bendice la invitación.
Todos ojos cerrados, nadie mirando. Habrá una persona aquí que diría,
Pastor Parada, yo no soy cristiano, yo no soy hijo de Dios, pero
Dios me ha hablado a mí. Yo quiero tener el perdón de
pecados, quiero tener la vida eterna. Quiero saber que cuando
muera yo iría al cielo con Dios. Si alguien aquí quisiera saber
cómo ir al cielo con Dios, cómo tener sus pecados perdonados,
ahí donde está, levante su mano. Habrá una persona así, que quiera
hoy entregarle su vida a Cristo, levante su mano. Habrá una persona
que diga, Pastor Parada, yo ya entregué mi vida a Cristo, pero
no soy bautizado. Levante su mano. Quiero bautizarme. Quiero
obedecer al Señor. Todos puestos de pie, mis queridos
hermanos. El altar está abierto para aquellos que tengan necesidad
de venir a hablar con el Señor. Es mi deseo que cada uno de nosotros
reconozca la necesidad que tenemos nosotros de buscar el rostro
del Señor, todos puestos de pie. Pueden venir al altar, hermanos.
¿Quién más va a venir al altar? La única razón que no vengas
al altar es porque todo está lleno, todas tus necesidades
están llenas, todas tus necesidades están mitigadas. Tú no tienes
nada que hablar con el Señor, ¿verdad? Si no, de lo contrario,
mi hermano, ya deja tu orgullo. Dios no puede obrar en medio
de una alma de un corazón altivo. orgulloso. O vienes voluntariamente delante
del Señor, o un día vendrás como quiera. Pero no esperes a que
te vaya mal. Dios es un Dios de amor, de misericordia. Pero encontramos en Malaquías que también puedes colmar la
paciencia de Dios. ¿Quién más? Ven aquí un hombre,
una mujer, un hombre, un esposo, una esposa, un padre de familia
que venga a orar por su familia, por sus hijos. Ven aquí. Un abuelo que venga a orar por
sus nietos, que están fuera de la voluntad de Dios. Humídate,
hermano. Dios te bendiga. ¿Quién más? Un miembro que venga
a orar por su pastor, por su iglesia. Dios te bendiga. Por un esposo, una esposa, un
hijo rebelde, un familiar que está en las drogas, un maestro
de escuela dominical que venga a orar por su clase de escuela
dominical de niños que están pasando grandes necesidades.
Ven, hermano, humíllate delante del Señor. No delante de Pastor
Parada, delante del Señor. ¿Quién más? Dios les bendiga. ¿Quién más? Hermano, yo no te
estoy rogando, te estoy animando, ni te estoy forzando. Me gustaría
agarrarte del pelo y tirarte al piso. pero no puedo, es un
asunto de mi corazón. ¿Quién más? ¿Quién más? O sea que Dios sobró en los demás
menos en ti, ¿verdad? ¿Ya Dios no obra en tu corazón?
Si Dios no tocó tu corazón, yo estaría de rodillas por lo menos
diciéndole, Señor, ¿por qué ya no me hablas? ¿Por qué ya no
tengo ese deseo de orar? ¿Por qué ya no tengo ese deseo
de venir al altar? ¿Te acuerdas cuando lo hacías?
Cuando tenías tu primer amor, cuando andabas bien con el Señor.
Y ahora que andas más mal, es cuando menos te arrodillas. ¿Quién
más? Es un asunto del corazón. ¿Cómo
está tu corazón, mi hermano? Tu orgullo te dice no. Es lógico,
hermano. ¿Quién crees que te está diciendo
que no? ¿Crees que es del Espíritu Santo que te dice no vayas? Créame
que es el diablo. Y hay una lucha interna en tu
corazón porque también alguien te está diciendo ahí en tu corazón,
ve, arrodíllate y estás teniendo un pleito tremendo y te vas a
ir sin ponerte de rodillas. Porque tú crees que es un asunto
entre tú y el predicador. Yo mañana me voy, hermano. Dios
te bendiga, hermano. ¿Quién más? ¿Quién más se pone
de rodillas? Ya voy a terminar y te vas a
quedar con ese sabor en tu corazón de que debiste haberte puesto
de rodillas y no lo hiciste. Quebrántate, hermano. Hermana,
quebrántese. No puede mantenerse así. Ya tiene
que humillarse delante del Señor. ¿Quién más? ¿Quién más? Joven,
humíllate delante del Señor. Arrepiéntete. Dejes tu pecado. Ya es tiempo. Tú sabes que es
tiempo. Ponte de rodillas y fíjate en el Señor que te ayude. Vamos. Vamos. Hazlo. Créeme que yo no necesito que
tú te arrodilles, pero tú necesitas hacerlo. ¿Quién más? Que Dios te bendiga, hermano.
Que Dios te bendiga. ¿Quién más? ¿Quién más? ¿Quién más? Dios te bendiga, hermano. ¿Quién
más? ¿Hasta dónde vas a seguir peleando contra Dios? Si confesamos
nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros
pecados y limpiarnos de toda maldad. Si decimos que no hemos
pecado, le hacemos a Él mentiroso. Creo que no. Espero que tú no
estés diciendo que Dios te está mintiendo. Si el Espíritu Santo
te está hablando, ponte de rodillas. ¿Quién más? Dios te bendiga. ¿Quién más? ¿Quién más? Espero que tú sientas que no
te estoy forzando, mi hermano. Entiende mi espíritu. ¿Quién más se va a poner de rodillas?
Hazlo porque ya vamos a terminar. Y tú sabes que estás teniendo
esa lucha. Y somos hermanos. Tú y yo somos hermanos en Cristo.
Y yo sé lo que es estar ahí en esa posición. Vamos, ponte de
rodillas. Dice lo que tu alma necesita.
Te vas a quitar un peso increíble de encima. ¿Quién más? ¿Quién
más? ¿Quién más? ¿Qué es lo que te molesta en
tu corazón? Díselo a Dios en oración. ¿Quién
más? Quítate esa carga. Vete de aquí
sin cargas en tu corazón. Pide la ayuda al Señor. ¿Quién
más? Vamos a orar. Oh, Padre. Vemos un ejemplo aquí increíble,
como en cuestión de unos cuantos versículos vemos
que Tú le dijiste a Tu pueblo que no los ibas a liberar. Pero,
Señor, cuando fueron movidos a reconocer el pecado, a confesar
su pecado, a rendir sus vidas a Ti, al rogarte. Y cuando llevaron a cabo lo que
dijeron que iban a hacer, y votaron esos dioses, esos ídolos, y comenzaron
a servirte, Padre, entonces ya no eran ellos los afligidos,
sino que, Señor, ¡qué increíble que Tú, ser Padre Santo, te afligiste
en Tu corazón! por el clamor, por el dolor,
por la angustia de tu pueblo. Y, Padre, nosotros aquí estamos
pidiéndote, suplicándote, Señor. Necesitamos un avivamiento, Padre
Santo. Oh, Señor, visita las familias,
visita los ministerios aquí representados. Padre, trae un avivamiento a
nuestras vidas en lo personal. Señor, nos arrepentimos de nuestro
pecado. nos ponemos a Tu disposición. Padre, haznos la fuerza y la
voluntad para mañana mismo y ahora mismo hacer lo que es correcto
de hacer. Padre, te suplico que veas la aflicción de Tu pueblo. Mira cómo el pecado abunda a
nuestro nuestras familias, nuestros hijos
están cayendo en las garras del enemigo. Por eso pedimos, Señor,
Tu protección. Gracias te doy, Padre, por lo
bueno que eres y por ser tan misericordioso, amoroso y tan
personal con nosotros. Padre, perdóname a mí por no
ser fiel. Yo te agradezco porque no has dado de acuerdo a lo que
yo merezco. sino de acuerdo a tus misericordias,
porque para siempre son tus misericordias, Señor. Gracias, Padre, nos humillamos
en tu presencia. Siga obrando en medio de tu pueblo,
Señor. Gracias. Te amamos, Señor. En el nombre
de Cristo te lo pedimos todo. Amén. Podemos regresar a nuestro
lugar, hermano.
Pasos al Avivamiento
Series Conferencias 2008
| Sermon ID | 112081935406 |
| Duration | 1:07:36 |
| Date | |
| Category | Conference |
| Language | Spanish |
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