Música Música Música la palabra de nuestro buen y gran señor en la epístola a los hebreos capítulo número 2 versículo número 18 y dice pues recordemos que estamos hablando de cristo pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado es poderoso para socorrer a los que son tentados
quienes son tentados ¿Sólo somos tentados los hijos de Dios o son tentados todos los hombres? Todos somos tentados. Por tanto, todos necesitamos apelar a la gracia del Señor, particularmente al socorro que Dios nos da en Cristo Jesús Rey y Señor nuestro. Por ende, creo que el título de este sermón no podría ser otro que
Cristo socorro en la tentación Cristo socorro en la tentación y como tenemos por costumbre mis amados vamos a proceder de manera expositiva y consecutiva a partir del versículo Número 16 dice la palabra del Señor, porque ciertamente no socorrió a los ángeles, sino que socorrió a la descendencia de Abraham.
Recordemos que el autor de esta carta ya les había dicho a los hermanos que Cristo era el autor de la salvación de ellos. Ustedes pueden ver esto en el versículo número 10. Bueno, en este versículo el autor a la carta reafirma la misma idea de que Cristo es el Salvador de sus almas usando otra palabra, usando la palabra socorro.
Y para que nosotros podamos dimensionar bien el significado de la palabra socorro, lo que significa en su original, bueno pensemos en un alpinista, en una persona que está escalando una montaña que desafortunadamente resbala y que queda prendido solo de un borde. Yo creo que todos, de alguna manera, tenemos esa imagen en la mente. Luego llega un socorrista y ¿qué hace? Le tiende, muchas veces, le tiende la mano con fuerza, con poder y lo jala hacia él y lo rescata.
Bueno, exactamente la idea mental que usted se acaba de formar con esta ilustración es lo que significa la palabra socorro. Socorrer es echar mano de. es prenderse a, es aferrarse. Así que cuando nosotros hablamos de Cristo como nuestro socorro en la tentación, lo que estamos haciendo es literalmente con un espíritu de súplica diciendo Señor, socórrenos. Esa es la idea, que el Señor está extendiendo su diestra de poder y nos está llevando hacia Él.
Entonces lo que les dice a los hebreos en efecto es que Cristo es el socorro de ellos. que Cristo es quien se ha aferrado a ellos para librarlos de la muerte que Cristo es quien ha extendido su diestra de poder para echar mano de aquellos que a causa de sus pecados estaban destituidos de la gloria del Señor recuerden estamos aquí equiparando la palabra salvación con socorro entonces en ese orden de idea Cristo nos ha socorrido, nos ha sacado de ese lodo cenagoso en el cual estábamos Cristo ha extendido su diestra de poder y nos ha salvado por eso hablamos de Cristo Jesús como nuestro Salvador
y algunos versículos para terminar de completar esta idea algunos versículos en el Antiguo Testamento nos ilustran muy bien la idea de salvación en términos de la palabra que estamos considerando de la palabra socorro y les voy a leer solamente dos de muchos versículos para que usted lo vea.
Éxodo 6.6 Por tanto dirás a los hijos de Israel yo soy Jehová y yo sacaré de debajo de las tareas pesadas de Egipto dice y os libraré de su servidumbre y os redimiré con brazo extendido ese o redimiré con brazo extendido ilustra muy bien esa palabra socorro que nosotros estamos considerando Dios sacó a los hebreos con su diestra de poder los socorrió esa es la imagen mental que yo quiero que tengamos
o les voy a leer otro otro versículo salmos 138 versículo 7 nos dice si anduvieres yo en medio de la angustia tú me vivificarás contra la ira de mis enemigos, extenderás tu mano y me salvará su diestra. Vuelvo, insisto entonces, la idea que nosotros debemos tener en mente de la palabra socorro es esa. que el Señor se aferra a nosotros para no dejarnos perder. Aquí no es tanto yo me aferro al Señor, por supuesto que entendemos eso, aquí es más el Señor, la manera como Él se aferra a nosotros, cómo nos agarra para salvarnos.
Bueno, ahora bien, con la idea de que Cristo es aquel que socorre con su diestra, que salva con poder, la pregunta es ¿a quién socorre? Esa es una pregunta muy importante ¿A quién socorre? Bueno el versículo 16 dice Porque ciertamente no socorrió a los ángeles Entonces estamos viendo la respuesta de manera negativa El Señor, el Hijo Eterno, Rey de Reyes y Señor de señores, tomó forma de hombre, asumió naturaleza total y verdaderamente humana para socorrer, para salvar, no ángeles, sino a criaturas caídas como nosotros, hechas a imagen y semejanza del Altísimo. Eso es lo que dice el versículo, es transparente, usted lo puede ver, solamente que trate de robustecer cuando usted lee.
La salvación no es para los ángeles, la salvación es ofrecida de manera gratuita y libre para todos los seres humanos, sin excepción alguna. Pero pastor, entonces los ángeles que se confabularon contra Dios, los ángeles que se reunieron que aunaron esfuerzos con Satanás, con Lucifer. ¿Esos ángeles qué? ¿Quedaron sin esperanza? Sí, hermanos, quedaron sin esperanza. Para ellos no hay esperanza. Los ángeles caídos, los ángeles que se revelaron, no tienen el chance. Han escuchado el evangelio, pero ellos están condenados desde el momento que cayeron.
Noten ustedes, hermanos, qué privilegio el de la raza humana. Por muchas cuestiones, pero noten esto hermanos, el Señor no vino a salvar ángeles ni arcángeles, el Señor vino a salvar hombres y mujeres hechos a su imagen y semejanza, caídos a causa del pecado. El Hijo Eterno, sigamos enfatizando, tomó cuerpo y alma humana para socorrer, dice el texto, a la descendencia de Abraham. Eso es lo que dice el texto. Usted lo puede leer en el versículo 16. La descendencia de Abraham.
Ahora bien, hermanos, tenemos que aprender a pensar tranquila, sosegada y bíblicamente. ¿Quién es la descendencia de Abraham? ¿Ok? Es cierto que el autor inspirado le está hablando a los hermanos hebreos, a los judíos que habían creído en Cristo y ellos entendían todas estas frases, esta terminología, eso es cierto. Pero tenemos que hacernos la pregunta ¿Qué es lo que significa descendencia de Abraham? Bueno, muchos dicen hermanos que La descendencia de Abraham es un término que el autor inspirado usa para querer mostrar que está hablando a toda la raza humana. Bueno, ¿eso es verdad o no es verdad? Eso no puede ser verdad. Porque si la descendencia de Abraham significara toda la raza humana, eso quiere decir que Cristo vino a socorrer, a salvar a toda la raza humana y por ende no habría ningún condenado. Y como sabemos que eso no es realidad, luego concluimos que eso no puede significar el versículo, si me comprenden.
Muy bien, entonces tenemos el segundo punto. Muchos dicen que la descendencia de Abraham es solamente los judíos y nosotros esta mañana ya lo vimos afirmar que la descendencia de Abraham sean solo los judíos es hablar de que Cristo vino a salvar a una etnia o a una nación en particular entonces tampoco eso es correcto que entonces ya nos queda solamente una opción que entonces significa Cristo vino a socorrer a la descendencia de Abraham. ¿Quién es Abraham primero que todo? Es el padre de la fe. Muy bien, luego nosotros podemos deducir que Cristo vino a socorrer a todos los hijos de Abraham en la fe, no a la descendencia en la carne, no a esa Israel nacional, sino a toda su descendencia en la fe entre los cuales habían algunos de la Israel nacional entonces tenemos que tener eso en claro mis amados hermanos entonces quienes son los de la simiente de la fe de Abraham son tanto judíos como gentiles que tuvieron fe una fe salvífica verdadera En la promesa del Salvador y a quienes cuya fe se le fue contada por justicia así que hermanos nosotros el versículo 16 lo podemos leer porque ciertamente estamos hablando de Cristo porque ciertamente Cristo nos socorrió no salvó a los ángeles sino que salvó a la descendencia de Abraham entendiendo por descendencia de Abraham tanto judíos como gentiles que tienen la fe puesta en el Señor Jesucristo.
Versículo 17 Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos. Ya hemos hablado muchísimo de esto hermanos y es que noten que una y otra vez el autor inspirado está haciendo referencia a esto, a la semejanza que tomó el Dios Altísimo asumiendo un cuerpo verdadero de hombre, un alma racional, genuina, verdaderamente humana, y de cómo haciendo esto se identifica, ojo con esto, El Dios eterno al asumir nuestra naturaleza, no solamente mis amados hermanos, y esta parte es muy importante, no solamente lo está haciendo para asumir su rol como mediador, él lo hace para identificarse en todo con nosotros, salvo en el pecado.
Entonces luego cuando tenemos a un mediador que ha condescendido y ha tomado nuestra naturaleza para identificarse con nosotros, nosotros podemos estar seguros hermanos. Si mi mamá no me entiende, si mi amigo no me entiende, si el hermano no me entiende, nosotros tenemos la dicha de tener un Salvador que no solamente nos ha socorrido, sino que nos entiende porque Él vivió en esta carne. Nos entiende en todo, nos entiende en las necesidades que tenemos, nos entiende en las dificultades que tenemos, nos entiende en las luchas que tenemos, en las tentaciones que tenemos. Ese es el punto de lo que vamos a ver hoy. Tenemos un sumo sacerdote que nos entiende, que sabe que es ser tentado. Tenemos a un Cristo bendito y hermoso que experimentó en carne propia que es ser tentado. Y eso debe ser un consuelo para nosotros.
Mis amados hermanos, regresamos al versículo 17 hermanos. Estas cosas son maravillosas, por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos. ¿Cómo así? ¡Claro! Tenía que ser en todo semejante a nosotros salvo en el pecado. ¡Claro! Ustedes lo entienden. Porque hablar de una semejanza plena y absoluta, incluyendo el pecado, entonces descalifica a nuestro bendito Señor para ser nuestro mediador, nuestro representante en la cruz del Calvario y aquel mediante el cual nosotros somos justificados. Entonces tenemos que limitar ese semejante en todo, semejante en toda nuestra humanidad, semejante en todos los asuntos.
¿Pero por qué, hermanos? Usted se ha preguntado, y yo espero, hermanos, que el Señor nos conceda un tiempo, un tiempo de devoción mientras escuchamos la palabra. No solamente escuche la palabra y pásesela entera, no, medite en estas cosas hermosas. No estoy diciendo de que mis palabras lo sean, pero son verdades hermosas independiente de quien las exponga. Entonces, hermanos, ¿por qué? ¿Por qué tenía que ser semejante a quienes salvó? Bueno, por varias razones. La primera, para representarnos verdaderamente delante de Dios, para hablar de un mediador, tenemos que hablar de alguien que tenga nuestra misma naturaleza. Y ahí ustedes entienden que no podemos hablar de un ángel mediador, porque no estamos hablando de la misma naturaleza. Entonces el Señor, el Dios Eterno, asumió nuestra naturaleza para ser nuestro representante.
Tenía que asumir nuestra naturaleza, nuestras debilidades, tenía que exponerse a la tentación, algo que, y esto es profundamente teológico, algo que era nuevo para Él, si ustedes me entienden el punto. El Señor conocía las maquinaciones de los hombres, pero no las conocía en carne propia. Estas son cosas profundas y hermosas y el condesciende, digamoslo así, a nuestro nivel, asume nuestra naturaleza y entonces es partícipe de todas estas cosas. Entonces un mediador para nosotros poder decir me voy a presentar a pedir perdón de pecados en el nombre o por medio de este mediador. Entonces tenemos que hablar de un mediador que sea también de nuestra naturaleza. Sin una verdadera humanidad, él no podría ser nuestro sumo sacerdote. Pongámoslo de esa manera.
La segunda razón. Hermanos, recuerdan que esta mañana hablábamos de que el perdón de pecados Digo, la salvación es una sola, es un acto soberano del Señor, de eso hemos hablado. Pero hablamos de esos dos aspectos o de esas dos caras, digamoslo así, de esa única moneda de la salvación. Hablamos, hermanos, del perdón de pecados que nosotros tenemos sobre la base de la obra de Cristo Jesús en la Cruz del Calvario, asumiendo, tomando nuestros pecados, sufriendo allí eternamente por nuestros pecados, muriendo por nuestros pecados, derramando su sangre a causa de esos pecados. Pero luego hablamos de otro aspecto, esa es como la otra cara, y fue la aceptación. Y esa aceptación Es decir, nosotros somos aceptados por el Padre sobre la base de la obediencia perfecta del Señor Jesucristo.
Así que hermanos, Era indispensable que la segunda persona de la Trinidad tomase nuestra naturaleza para obedecer perfectamente a favor de nosotros y para que nosotros pudiésemos ser los receptores humanos de esa perfección que Él obtuvo también en su humanidad. Entonces, hermanos, si Cristo no hubiera sido hombre, no hubiese podido cumplir la ley como hombre. Y si no hubiera cumplido la ley como hombre, tampoco entonces podría su justicia haber sido consignada a la cuenta de los hombres. Entonces, noten eso. Cuando usted piense por qué el Señor tomó naturaleza humana, al menos usted ya tiene dos argumentos. Primero, porque necesitábamos que ese representante, que ese mediador, fuese verdadera y completamente humano. Segundo, porque necesitásemos que aquel que habría de obedecer a favor de nosotros, pues nosotros no podemos obedecer a Dios como Él lo demanda, también fuese hombre.
Note esto, John Owen, de una manera muy hermosa dice, Él tomó nuestra naturaleza para que en esa misma naturaleza pudiera obedecer lo que nosotros no podíamos y sufrir lo que nosotros merecíamos. Eso es lo que dice John Owen, muy al punto.
Tercera razón. Aquel que socorre a los elegidos del Padre tenía necesariamente que ser verdadero hombre de la misma naturaleza de aquellos a quienes vino a salvar. De otra manera no podría hablarse de que él llevó realmente sobre sí el castigo, el sufrimiento y el dolor físico y espiritual que recaían justamente sobre los pecadores que representó. Entonces vamos hermanos teniendo un conocimiento más amplio de Cristo y yo les quiero animar hermanos a que estas palabras no queden simplemente en un sermón o no queden plasmadas en su cuaderno o en su libro de notas sino para que meditemos en esto hermanos.
Nosotros muy a menudo hablamos de Cristo y glorificamos a Cristo, pero de repente debemos robustecer más, más bíblicamente quién es Cristo y por qué el Dios Eterno tomó forma de hombre para hacer lo que hizo. hermanos, son pensamientos que nos llevan a un sobrecogimiento increíble, benéfico también para nuestras almas.
Entonces, hermanos, el Dios eterno asume forma de hombre para convertirse en ese mediador, porque de otra manera no nos podemos relacionar con Dios, sino por un mediador perfecto. En segundo lugar, toma forma de hombre para obedecer perfectamente y ganar la justicia que el hombre debe tener por gracia mediante la fe. Tercero, el Señor Jesucristo asume la naturaleza de hombre porque es en esa naturaleza humana que él tenía que sufrir en nombre de todos los hombres que creen en el cuarto. tenía que asumir nuestra naturaleza, ya que la muerte es propia de la naturaleza humana.
El Hijo Eterno de Dios Encarnado tenía que asumir naturaleza humana para poder morir por ellos y resucitar real y humanamente como el primero o el primogénito entre ellos. Entonces también era necesario que el Señor asumiera esa naturaleza humana para morir, para gustar la muerte por nosotros. Hermanos, nadie nos puede librar del temor de la muerte salvo aquel que pasó por la muerte y que venció la muerte.
Entonces miremos todas estas cosas hermosas en resumen hermanos para el cumplimiento de su obra mediadora ese hijo eterno tomó un alma racional y un cuerpo físico verdadero y se sujetó voluntariamente a las mismas debilidades que nosotros con un propósito hermanos pensemos en esto tenía Cristo la necesidad digámoslo así en su gloria eterna recibiendo lores y alabanzas de los ángeles. ¿Tenía Cristo la necesidad de hacer todo esto? Bueno, no la tenía. Sólo que como se comprometió con el Padre a salvar los elegidos del Padre, entonces tenía en ese orden de ideas que asumir esa naturaleza humana para compadecerse de nosotros.
Vuelvo y le repito, el Señor no solamente asumió esa naturaleza humana para cumplir con sus labores, sino para compadecerse de nosotros. Hermanos, nos gozamos, tenemos cierto confort cuando un hermano se compadece de nosotros, cuando un familiar tiene misericordia de nosotros. Pero qué gran consuelo para el alma que Cristo mismo en virtud de esa asunción de la naturaleza humana se compadezca de nosotros. Es que él mismo sabe las cosas por las que pasamos. Es que él mismo sabe, hermanos, las dificultades. ¿Tienes carencia? Él mismo sufrió carencia en carne propia. ¿Tienes dificultad en el lugar donde trabajas? Él mismo fue sujeto a discriminaciones en medio de su sociedad. ¿Tienes temores o tienes tentaciones? ¿Quién entre nosotros no la ha tenido?
Entonces miremos la hermosura mis amados hermanos de tener un Cristo que asumió nuestra naturaleza para compadecerse de nosotros. Hermanos, en ocasiones alguien nos dice algo, nos cuenta algo y de repente nosotros tratamos de tener una empatía, nos ponemos en los zapatos del hermano o de la hermana, pero nosotros no podemos sentir lo que ella está pasando. Bueno, Cristo sí siente lo que nosotros estamos pasando. Él comprende lo que nosotros estamos pasando. Ese es el propósito de esta parte, hermanos, que tenemos un mediador, no solamente un sumo sacerdote, como lo vamos a ver ahora, fiel y misericordioso y eficaz en todo su sacerdocio, sino compasivo.
Hermanos, yo no sé a usted, pero cuando yo pienso que mi Cristo conoce las dificultades, me entiende cuando yo, cuando yo medito en que frente a una tentación, mi Cristo sabe de qué estoy hablando. Eso para mí representa confort en el alma.
Estamos hablando de que Dios se identificó plenamente con nosotros, como ya lo dijimos. Versículo 17, volvamos a repetirlo. Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos. Ya vimos esta parte. Ahora, noten esto. Para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere para expiar los pecados del pueblo.
Bueno, mis amados, aquí tenemos que explorar un poco, les advierto, solo un poco Porque más adelante vamos a hablar mucho más a fondo acerca del glorioso sacerdocio de nuestro Señor Jesucristo. Lo vamos a hacer en el contexto de esta carta a los hebreos, pero ahorita es importante comenzar a tener claro qué es un sacerdote.
Bueno, lo primero que tenemos que señalar es que hablar de un sacerdote es hablar, ya lo conoces, es hablar de un mediador. Hablar de un sacerdote es hablar de un mediador. La palabra del Señor representa al pueblo de Dios como un real sacerdocio. Eso quiere decir que nosotros no necesitamos ningún tipo de sacerdocio humano para presentarnos delante del Señor. Nosotros nos presentamos delante de Dios por medio de y gracias a la labor intercesora y sacerdotal de nuestro Señor Jesucristo.
Entonces, hablar de un sacerdote es hablar de un representante tomado de entre los hombres y que actúa delante de Dios en favor de esos hombres y que ofrece sacrificios en nombre de esos hombres delante de Dios. ¿Sí me comprendió? Hablar de un sacerdote es hablar de, estamos hablando en los términos más generales, no estamos hablando de sumo sacerdote ni de los levitas, que no eran sacerdotes sino eran otro tipo de servicio consagrado al Señor hablar de sacerdote en el sentido más básico mis hermanos es hablar de un representante humano tomado entre los hombres que actúa en nombre de ellos delante de Dios y que esto es importante y que ofrece sacrificios en nombre de ellos, delante de Dios, clamando la misericordia delante de Dios para los que representa. Espero que ya haya quedado claro.
Pero mis amados hermanos, como les dije, todavía no nos vamos a adentrar mucho en este asunto. Cuando hablamos de sacerdocio, entonces hablamos de dos asuntos, de la oblación, oblación y de la intercesión. No se le olviden estas dos palabras, de la oblación y de la intercesión. La oblación es el término un poquito técnico para hacer referencia al sacrificio hecho en favor del pueblo. Eso es oblación, el sacrificio hecho por el sacerdote a favor de aquellos que son representados por ese sacerdote.
Bueno hermanos cuando nosotros pensamos podemos deducir del versículo 17 que Él expió los pecados del pueblo y esto es muy importante hermanos esto ya lo tocamos esto es muy importante porque no solamente Cristo es el cordero sin mancha. No solamente Cristo es la ofrenda misma por el pecado, sino que ese mismo Cristo es a la vez el sacerdote que presenta la ofrenda delante de Dios. Si me comprende el punto. Entonces hablar de Cristo Jesús no solamente es hablar del sacrificio mismo, de su sacrificio en la cruz del Calvario, del derramamiento de sangre, sino que es también hablar del sacerdote, ustedes me perdonan la manera como lo voy a narrar a continuación, del sacerdote que toma esa sangre producto de su sacrificio, entra al lugar santísimo La derrama, la trae, la rocea delante del trono De gracia para aplacar la ira de Dios en Cristo Jesús
Entonces nosotros tenemos el Cordero sin mancha, el sacrificio perfecto Y el sacerdote perfecto que lo ofrece ¿Qué sucede? que habiendo ofrecido delante de Dios su propia sangre como sacrificio acepto a favor de aquellos que estaba representando. Ahora viene la otra labor que caracteriza el sacerdocio. ¿Cuál es? La intercesión.
Entonces primero es el sacrificio, la oblación. Señor, me he entregado por completo por los que tú me diste subí a la cruz del calvario tomando los pecados de quienes tú me diste y sufrí bajo tu diestra de poder y de justicia lo que ellos merecían señor he aquí la sangre del cordero sin mancha que quita el pecado de los que represento ahora hermanos una vez hecha La ofrenda, ahora viene la intercesión continua delante del trono de gracia para que la eficacia de esa ofrenda continúe sobre los representados.
Entonces hablamos de ofrenda y de intercesión. La intercesión, nuestro Cristo es nuestro mediador, nuestro sacerdote, es aquel que nunca se agota, es aquel que nunca le da sueño a sus ojos, porque hay una labor continua que Él cumple y es el ruego, es la súplica constante delante del Altísimo, a favor de los suyos, mis amados.
Mediante esa intercesión, Cristo obtiene. Tenemos que tener cuidado con esto porque no es una intercesión como la nuestra. Señor por favor, por favor Padre amado me puedes dar salud en este aspecto. Y nosotros sabemos que Dios tiene el poder para darnos salud, pero no tenemos la certeza si nos la va a dar o no, no es así. Bueno, la intercesión de Cristo es una intercesión en la que hay ciertísimamente una respuesta positiva de parte del Padre a los ruegos del Hijo. ¿Sí me comprende eso? O sea, la intercesión de Cristo nunca es, será Padre que tú me puedes conceder esto. No, estamos hablando de Señor concede esto y esa es una oración que Cristo hace constantemente, no a menudo, constantemente a favor de nosotros.
Oye hermano, comience a contar las bendiciones por favor. De gracias por la persona de Cristo. De gracias por lo que hizo el Hijo Eterno por usted. Cuente las bendiciones de gracias por la manera como Él se identificó con usted. De gracias que usted no tiene a un hermano mayor. ¿Se acuerdan que ya hablamos de eso? Usted no tiene a un hermano mayor lejano ni distante. Usted tiene un hermano mayor que está ahí para socorrerlo en medio de cualquier dificultad que usted tenga.
Ya nos socorrió en el sentido pleno de la palabra al salvarnos, pero nos sigue socorriendo a diario cuando el tentador nos tienta. Es que hermanos queridos tenemos a un mediador que vivió en carne propia lo que nosotros pasamos y muchas otras cosas podemos decir.
Entonces la intercesión de Cristo es efectiva, es eficaz porque le garantiza hermanos esa o nos garantiza esa remisión continua de los pecados de los creyentes. Recuerden que esta mañana estábamos diciendo que todo aquel que se acerca a Cristo Jesús en verdadero arrepentimiento y genuina fe, tiene perdón de pecados. ¿Perdón de pecados hasta el punto del día y la hora en el que Dios me salva? No, perdón de pecados continuo. Bueno, nosotros sabemos desde ningún punto de vista esto es una licencia para pecar. Eso nosotros lo sabemos. De hecho, en el sermón de esta mañana hablamos de que la persona que se acerca a Dios para pedir perdón de pecados en el nombre de Cristo es una persona que ya tiene un firme deseo de no pecar más.
Bueno, no nos desviemos hermanos. Esa intercesión de Cristo también ¿qué obtiene? Hermanos, nos concede a nosotros el derecho libre, gozoso, de presentarnos delante del trono de gracia en el nombre de Cristo. No necesitamos ninguna mediación humana. No necesitamos el favor del hombre. Nosotros podemos apelar al trono de gracia sin ningún tipo de mediación.
Bueno, cosas maravillosas. Y también algo de lo que nos gusta hablar. Esa intercesión continua de Cristo. Hermanos, sobre esa base nosotros estamos seguros para siempre. La preservación de los representados por toda la eternidad es una dádiva de gracia que emana de esa intercesión eficaz y continua del Señor Jesucristo.
Bien dice el texto bíblico, abogado tenemos para con Dios Jesucristo el justo. Este es un abogado que nunca falla, hermanos. Este es un abogado que no le dice a ninguno de sus hijos hoy no te represento o no te quiero representar o estoy ocupado o cualquier otra razón que se nos pueda ocurrir. Este es un abogado efectivo. Este es un abogado que vivió como nosotros. y que vivió a favor de nosotros.
Por eso toda acusación, todo reproche de Satanás de que hemos roto la ley del Señor, de que hemos transgredido, quebrantado la ley del Señor. Ahí en los cielos a la diestra del Altísimo tenemos un Cristo que vivió la vida perfecta que nosotros no podemos vivir y Dios entonces por medio de la fe le consigna la justicia de Cristo, de esa obediencia perfecta a quien cree cosas hermosas hermanos
pero luego dice el mismo versículo luego dice que él se hizo semejante a nosotros en todo para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote misericordioso y fiel hermano hoy este sermón está como muy aplicativo bueno muy bien está bien eso no es nada mal nos hemos centrado mucho en en el contexto de los hebreos y seguiremos haciéndolo pero, pero, pero piense ¿Quién es su sacerdote? Vuelvo y le digo Cristo Jesús ya la palabra lo describió como nuestro hermano ¿No es así? Como nuestro hermano mayor Ya la palabra lo acaba de describir como ese sacerdote esa ofrenda pero también ese sacerdote que presenta esa ofrenda de manera efectiva y eficaz mediante la cual somos nosotros perdonados dice la palabra es un sacerdote misericordioso porque habiendo sido hecho semejante a nosotros en todo se compadece de los que padecemos
Cuando usted esté pasando una situación difícil, cuando usted esté pasando una angustia, cuando a usted lo desprecie su familia, acuérdese de Cristo, Él vivió todo eso. Cuando usted no tenga mucho que comer, acuérdese de Cristo. Cuando usted le tallen sus almohadas, acuérdese de que el Hijo del Hombre no tuvo donde reposar su cabeza. Cuando usted sufra por una tentación, acuérdese de Cristo, porque si alguien fue tentado, fue Cristo.
Entonces, mis amados hermanos, tenemos no solamente a un sacerdote que de manera eficaz intercede por nosotros, sino que es misericordioso. Él se compadece. Ojo, no nos tiene lástima, no se compadece de nosotros. Y además porque ese sacerdote es fiel al Señor. ¿Fiel en qué sentido? Fiel porque vivió perfectamente la ley del Padre. Fiel porque cumplió perfectamente todo lo que el Padre le encomendó durante su ministerio terrenal. Y fiel ¿Por qué? Porque continúa intercediendo sin falta por aquellos que representa
¿Y qué implica eso? Ya lo dijimos, eso implica que nosotros podemos estar seguros hermanos De ahí no podemos derivar que no vamos a volver a tener ningún problema del hecho de que Cristo sepa lo que nosotros pasamos. No podemos derivar que bueno, como él ya lo sabe, seguramente no lo voy a pasar o él me va a librar de que lo vaya a pasar. Oh no, nada de eso. Nosotros no podemos creer eso.
Lo que nosotros somos llamados a creer, a abrazar, es que cuando pasemos por esas cuestiones inherentes a esta naturaleza humana caída, ¿cuáles son? ¿Sed? ¿No tuvo Cristo sed? Hambre, carencia, dificultades, ataques, menosprecios, contradicciones, calumnias. Cuando nosotros sepamos hermanos o experimentemos eso, sepamos entonces y aprovechémonos del consuelo de que nuestro sacerdote Cristo Jesús es fiel. Él continúa intercediendo por nosotros y nosotros estamos seguros mis amados hermanos.
Pero sigamos hablando del sacerdocio de Cristo. Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere para expiar a los pecados del pueblo. Bueno, aquí ya podemos ver cómo ya se utiliza la palabra sumo sacerdote. De eso vamos a hablar más adelante Cristo Jesús es nuestro sumo sacerdote.
Bueno aquí hay algo hermanos que recordar del Antiguo Testamento. Una de las labores de el sumo sacerdote. Era hacer la ofrenda en nombre del pueblo. y entrar a un lugar al que no le era permitido entrar ni a él ni a nadie más salvo una vez al año ustedes bien lo recuerdan cierto y ese lugar especial se llama el lugar santísimo y dentro del lugar santísimo debía dirigirse para esparcir para rociar un elemento llamado el propiciatorio ¿Cierto? Ya eso lo hemos dicho muchas veces.
Hermanos queridos, Cristo, nuestro sumo sacerdote, es infinitamente más glorioso, más grande en honor, que todos los sumos sacerdotes de la antigua dispensación judía. ¿Por qué? Si le preguntan usted, ¿qué dice? Entonces nosotros, hermanos, debemos pensar en la grandeza del sacerdocio de Cristo Jesús en términos de su superioridad, primero, de su superioridad en lo que respecta a la persona del sacerdote. Nosotros, hermanos, tenemos a Cristo Jesús, nuestro sumo sacerdote, que es infinitamente superior a todos los sumos sacerdotes porque Él es superior en lo que respecta a la persona.
Bueno, Cristo es sacerdote perfecto. Los sacerdotes de la antigua dispensación no lo eran. Ellos tenían que hacer sus sacrificios y tenían que orar e interceder por los que representaban y por ellos mismos. Cristo Jesús no. Cristo Jesús hace el sacrificio e intercede por los que representa, pero siendo él el cordero sin mancha, él no hace o no eleva petición por sus propios pecados. Así que para hablar. de la superioridad del sacerdocio de Cristo. Recordemos, Cristo es superior a los profetas, Cristo es superior a los ángeles, Cristo es superior a los sumos sacerdotes, de lo cual hablamos y continuamos hablando ya hermanos Dios mediante.
La próxima vez vamos a hablar de la superioridad de Cristo, incluso sobre Moisés. Bueno, pero de eso ya hablaremos en su debido tiempo. Entonces Cristo es superior en cuanto a la persona del sacerdote. Pero no solo eso, los sacerdotes morían y eran reemplazados. Cristo vive eternamente. Cristo es superior o su sacerdocio es superior en cuanto al sacrificio ofrecido. Y esto es muy importante porque los sacrificios de la antigua dispensación. Y ese es el punto, hermanos, que yo creo que el autor inspirado les quiere recalcar a estos hermanos.
Oiga, ustedes se van a volver a un sistema de ceremonias imperfecto, tan imperfecto que se tenía que repetir cada año. Ese parece ser el punto. Es que los sacrificios de los sacerdotes del antiguo pacto se debían repetir, pero el sacrificio del Cordero sin Mancha es perfecto, único y suficiente. Cristo Jesús derramó en la Cruz del Calvario la sangre que selló o que ratifica las bendiciones del nuevo pacto.
¿Pacto? Hermanos, superior al antiguo. El sacrificio de Cristo fue hecho una vez Y para siempre fue un sacrificio hermanos No tanto que no se pueda repetir y no se puede repetir, sino irreemplazable. Entonces el sumo sacerdocio de Cristo es superior al de la antigua dispensación. Cierto a la que algunos de estos hebreos quizás estaban siendo tentados a regresar y les dice Oiga, ustedes se van a o parece decirles ustedes se van a volver a un a un a un sistema antiguo que está a punto de desaparecer, les dice.
Ustedes se van a devolver a un sistema sumo sacerdotal donde quien se presenta con el sacrificio tiene que pedir perdón por sus pecados se van a devolver ustedes a un sistema donde la misma ineficacia de esos sacrificios es probada en el hecho de que tiene que repetirse cada año van ustedes a regresar bueno mis amados hermanos y es superior por supuesto en lo tocante al santuario recordemos esto la labor del sumo sacerdote el hombre en la antigua dispensación un ser humano un pecador traía entraba al lugar santísimo y traía consigo la sangre del sacrificio y ya hemos visto como cada uno de esos aspectos tipificaban la obra de cristo
Y ya ha venido Cristo, y habiendo Él cumplido con todas sus labores, sumos sacerdotales, para que regresara lo que ya no sirve. Si ya tenemos la foto de alguien, ¿para qué quiere usted ver el negativo, si me comprende el punto? Ya tenemos la foto, está en pleno color. ¿Para qué quiere usted el negativo donde difícilmente va a poder usted distinguir a las personas? Y ese es el punto, hermanos, si es que me comprenden la ilustración.
Cristo Jesús es muy superior en lo tocante a su sacerdocio porque los antiguos tenían que entrar a un tabernáculo hecho de manos de hombres. Cristo Jesús entró al tabernáculo que no es hecho de manos de hombres, entró al cielo mismo hermanos queridos es superior a todas luces pero más que demostrar hermanos aquí ya entramos como a esa parte de la aplicación más que demostrar la superioridad del sacerdocio del Señor Jesucristo el propósito inmediato del apóstol es consolar y fortalecer a sus lectores.
¿Y cómo lo hace? Bueno, recordándoles que tienen un sacerdote misericordioso y fiel, de muchas otras maneras, pero principalmente, hermanos queridos, el autor quiere animar a los hermanos a perseverar bajo toda clase de pruebas y tentaciones pero particularmente los anima a no ceder frente a la tentación de retroceder de nuevo a las viejas ordenanzas y ceremonias del antiguo pacto, débiles e ineficaces, como ya lo sabemos que estaban a punto de desaparecer.
Entonces, la manera como el apóstol quiere animarlos, aquí la tenemos en el versículo 18, pues o de la manera en la que Cristo mismo padeció siendo tentado, eso es lo que nos dice, Él es poderoso para socorrer a los que son tentados. ¡Qué asunto maravilloso hermanos! No solamente tenemos a un bendito Salvador que se hizo como uno de nosotros para socorrernos de la condenación por el pecado, sino que haciéndose como nosotros nos socorre de caer en el pecado. Vuelvo y se lo repito. Esto es clave. Qué bueno que usted lo pudiera abrazar en su corazón.
En Cristo Jesús no sólo tenemos a un bendito Salvador que se hizo como nosotros para socorrernos de la condenación eterna del pecado, sino que haciéndose como uno de nosotros, nos socorre de la tentación y de caer en el pecado. ¿Saben qué quiere decir eso? Que Cristo nos salvó de nuestros pecados, pero en Cristo mismo tenemos aquel que también nos puede socorrer de las tentaciones que nos conducen a los pecados. Esto es increíble, hermanos.
Y le voy a decir algo que se lo voy a repetir, creo, al terminar este sermón. Cuando el cristiano cae en pecado, cae porque quiere caer en el pecado. No se le olvide eso nunca. Cuando usted cae en el pecado, cae porque usted quiere caer en el pecado. O si lo quiere ver de esta manera, Cristo no solamente nos socorrió del pecado para salvación, sino que nos sigue socorriendo todos los días de la tentación del pecado para santificación.
Mis hermanos, ¿qué es la tentación? ¿Qué es en sí la tentación? Para ponerlo de manera clara, la tentación puede ser definida simplemente como la invitación a transgredir la ley de Dios o la inclinación a transgredir la ley de Dios. Hablar de tentación es hablar de la atracción o de la incitación para hacer algo contrario a la voluntad revelada por Dios en su palabra.
Eva fue tentada por Satanás, cierto? y Adán fue tentado por Eva. De ese modo afirmamos que la tentación, préstale atención a esto, puede venir desde afuera de nosotros. Pero la palabra nos dice que también se levanta desde adentro de nosotros. Santiago 1, 14, sino que cada uno es tentado cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. ¿Para qué? No para orar, sino para quebrantar la ley de Dios. Entonces, tengamos esto en cuenta.
Hablar de tentación es hablar, hermanos, de una inclinación, de una incitación, de una invitación a violar la ley del Señor, a transgredir la ley del Señor. Y que esas tentaciones no solamente vienen desde afuera, Tenga cuidado con sus amistades, mis amados. Tenga cuidado con aquellos que lo rodean a usted. Las malas tentaciones corrompen las buenas costumbres de los cristianos. Tenga cuidado, porque el que está fuerte, mire que no caiga. Entonces las tentaciones vienen de afuera de nosotros.
Y el ejemplo más clásico lo tenemos en el tentador, en Satanás. Él es el tentador. El oficio de Satanás es confundir, acusar, pero también es tentar. ¿Por qué? Ya lo vimos la semana pasada. Porque él sabe. que si nos tienta y si nosotros cedemos, caemos en el pecado y al caer en el pecado desacreditamos el nombre de Dios. Pero también él sabe que si tienta a una persona que no es cristiana, la tienta, la induce hacia el pecado y legítimamente le puede reclamar a Dios. Señor, merece la muerte. Y es verdad. Recuerdan que eso ya lo vimos la semana pasada.
Pero otro asunto que podemos aprender de la tentación es que debemos diferenciar bien entre tentación y prueba. La prueba siempre viene de Dios. La tentación puede que Dios la permita para sus propósitos sempiternos Pero la tentación nunca viene de Dios. Usted tiene que ser sabio para hacer esta diferencia. La palabra del Señor nos dice en Santiago 1. 13. Cuando alguno sea tentado, no diga que es tentado de parte de Dios, porque Dios no puede ser tentado ni Él tienta a nadie. Entonces diferenciemos entre prueba y tentación.
Muy a menudo, mi amado hermano, la prueba es una providencia que Dios permite en su vida para mirar cómo está su fe. En ocasiones las pruebas que Dios extiende o presenta delante de los cristianos a medida que el tiempo pasa tienen propósitos, unos los conocemos, otros no. Pero uno de los propósitos de las pruebas es reconocer que necesitamos de Dios.
La prueba está allí primero para que nosotros podamos reconocer Señor no soy capaz. No soy capaz de lidiar con este asunto en mis fuerzas. Necesito de tu ayuda. Luego, el punto número dos de las pruebas está para que nosotros dependamos de Dios. Por eso, hermanos, es que una prueba mal conducida nos puede llevar a la tentación de depender más en los carros y en los caballos que en Dios mismo. Una prueba mal manejada por nosotros nos puede llevar a la tentación de buscar ayuda en terceros y no en Dios, hermanos.
Podríamos hablar muchas cosas, hermanos. La prueba, una prueba que viene del Señor, por supuesto, no tiene como propósito hacernos mal. La tentación sí. La tentación nunca va a ser de bien para tu alma, al menos de que con el poder de Cristo la venzas, pero nunca va a ser buena para tu vida. La prueba sí.
Bueno, me voy a saltar un poco varios asuntos, mis amados hermanos, pero ¿qué otra cosa podríamos decir de la tentación? Bueno, esto también es importante. La misma tentación no es pecado. La misma tentación, o sea, ser tentado no es pecado. La tentación lo que sí hace es presentarnos un objeto o un camino que es contraria a la ley de Dios, pero no se constituye en pecado mientras no busquemos seguir ese camino. ¿Sí me comprende?
Usted puede ser tentado a no venir a la congregación. Si frente a esa tentación que le está Presentando su cama, sus cobijas calientitas Y todas las demás comodidades Si frente a esa tentación usted le da mente Y ahí es donde viene el problema Usted le da mente, usted la contempla Usted no clama el socorro de Cristo entonces Cuando usted ya desea la tentación, desea el cuerpo de la tentación, entonces usted ya, aún sin haberla cometido, ya pecó. ¿Sí me comprendió el punto hermanos?
Pero cuando la tentación viene, quédate en casa, mira el programa, mira lo bueno. Y cuando frente a esa tentación, yo resuelvo clamar el socorro prometido aquí en la palabra, entonces hermanos, no he caído en pecado. Lo que les estoy diciendo es, hermano, mientras no aprobemos seguir ese camino, mientras no deseemos, mientras no inclinemos nuestra voluntad a querer, a anhelar el objeto de la tentación, no hemos pecado.
Es cuando ya lo deseamos, que ya pecamos muchas veces aún sin consumar el propio acto. Es decir, entre tanto el corazón tentado no desea voluntariamente obtener el objeto con el que es tentado, o no se incline a seguir el camino contrario a la ley, entonces no se puede hablar de pecado. De modo que la tentación en sí misma no nos hace culpables.
El peligro real con la tentación es que cuando somos tentados, bien sea desde adentro, dentro de esas concupiscencias no mortificadas o desde afuera, y no buscamos de inmediato ser socorridos por aquel sacerdote que puede librarnos de ese trance, es probable que la caída sea inevitable. Nótese la promesa, sólo Cristo nos puede ayudar en la tentación. Note eso, sólo Cristo. Ni sus técnicas, ni sus planes, ni sus propósitos ni su fuerza de voluntad nada dice las sagradas escrituras solamente aquel que vivió la tentación y que venció la tentación es el único que nos puede ayudar a nosotros a honrar a Dios venciendo también la tentación
Así que la victoria sobre la tentación no está ni en procesos, ni en los cinco puntos, no está en ninguna técnica humana, está es en la persona de Cristo. Y hermanos los creyentes tenemos en Cristo Jesús no sólo un fiel y misericordioso sumo sacerdote que nos representa de manera eficaz delante del Padre, sino que también tenemos un hermano mayor que se compadece de nosotros cuando somos tentados porque Él fue tentado.
No, no, no especule más de lo que la palabra dice. ¿Sí me entiende el punto? Al buen entendedor pocas palabras. No especule más de lo que la palabra dice.
Pastor, ¿será que el Señor fue tentado? eso no nos corresponde a nosotros no vaya a ser que por estar pensando en cuestiones que no nos atañen caigamos en una herejía o en un pecado grave hermanos no piense más de lo que la palabra nos lo permite
versículo 18 pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado es poderoso para socorrer a los que son tentados
bueno hermanos Hemos hablado de la grandeza de Cristo. Hemos hablado de la superioridad de su sumo sacerdocio, de la eficacia de esa labor sacerdotal de Cristo. Hemos hablado de la labor del sacerdote, la oblación y la intercesión. Hemos hablado de muchas otras cosas.
Hermanos, traigamos algunos puntos como conclusión, confiando en el Señor que sean de bendición para usted.
Primero, Miren hermanos, hablar de tentación no es hablar de la incitación a transgredir la ley de Dios hoy o de repente la que tengamos mañana. Entre tanto este mundo no se acabe las tentaciones para transgredir la ley de Dios, para mirar lo que no es limpio, para decir lo que no es justo, para pensar lo que no es recto, para desear lo que no es nuestro, siempre estarán a la orden del día.
Pastor, no entiendo. Muy bien. Mientras usted viva, usted será tentado de constante. no solamente porque tenemos al tentador en sus últimos días intentando hacer más daño de lo que ha hecho sino también porque nosotros tenemos un remanente de pecado Y mientras en cada uno de nosotros exista un remanente de pecado, ahí está el fruto propicio de la tentación.
Por eso nosotros decimos que cuando el creyente no mortifica bíblicamente ese remanente de pecado, ese remanente de pecado se va a subir y va a dar fruto a más y más y más y más tentaciones. Y no sólo eso, Nosotros vamos a responder más débilmente, más débilmente,
más débilmente. Entonces no importa si es de día o de noche, si estamos solos o acompañados, si somos niños o ancianos, de cada corazón las concupiscencias brotarán y cada alma aún tendrá que sufrir las tentaciones del enemigo.
Entonces, ¿cómo vamos a enfrentarnos a eso? Miren hermanos, Aquí lo primero es que tenemos que ser consciente de que vamos a ser tentados hasta en el lecho de la muerte Y cuando nosotros nos apersonamos de esa realidad entonces hermanos lo que tenemos que hacer es mirar las escrituras o apelar a ellas para que ellas nos indiquen como y yo les resumo como hermanos en la tentación o hablando de la tentación nosotros tenemos que buscar cuidarnos proactivamente y reactivamente no se le olviden esas dos palabras frente a la tentación nosotros debemos buscar cuidarnos proactivamente, proactivamente y reactivamente es decir antes de la tentación aquí estamos hablando de la parte proactiva Antes de la tentación busque, por amor a Cristo, fortalecerse en los medios de gracia. Aproveche los medios de gracia. Congréguese con los hermanos. Busque al Señor en su casa. Lea la palabra, porque cuando nos fortalecemos y aprovechamos los medios de gracia, estamos no previniendo la ocurrencia de la tentación, sino que estamos minimizando el poder de la tentación cuando venga. Eso lo podemos hacer proactivamente.
Pero también tenemos que buscar cuidarnos de manera reactiva. ¿Qué significa esto? Esto significa que cuando la tentación en el instante en el que seamos tentados, hermanos, no le de mente al asunto, no contemple el objeto con el que es tentado, porque ya hermanos parece que se está inclinando. En el momento en el que usted sea tentado, debe clamar socorro de aquel que sufrió la tentación, que venció la tentación y que es el único que nos puede librar de la tentación. Proactivamente antes de, reactivamente en el momento en el que seamos tentados.
Segundo, Cristo Jesús conoce la tentación, pero la conoce no como quien la observa de lejos, ni tampoco porque como Dios verdadero el todo lo sabe mis amados hermanos nuestro bendito Señor y Salvador conoce la tentación porque la padeció y por esa razón sabe a primera mano que se siente ser tentado y por esa razón Cristo entonces entiende la urgencia Con la que nosotros los hijos de Dios debemos ser socorridos en la tentación
hermanos un Cristo que sufrió la tentación en sí mismo un Cristo que es consciente como ser humano que significa estar bajo tentación usted cree que es un Cristo que se va a tardar Para socorrerlo cuando se ha tentado No mis amados hermanos Los necios somos nosotros Que nos tardamos frente a las tentaciones Para pedir socorro de Cristo Y esa es la razón por la que caemos en las tentaciones Porque meditamos más en el objeto de la tentación Que en el glorioso Cristo que la venció somos nosotros como hijos de Dios quienes frente a la tentación debemos apoyarnos en aquel que la venció triunfante y no en nosotros mismos mis amados
Tercero ya con esto termino por muy grande que sea la tentación o por muy atractiva que sea la fuerza que nos impulse a transgredir la ley de Dios Nunca perdamos de vista que más grande es el Cristo que la vivió, que la venció y que ha prometido socorrernos Entonces en cada tentación acudamos a Cristo sin vacilar porque en Cristo y sólo en Cristo tenemos fuerza para resistir la tentación y deseo de vencerla Eso es algo tremendo ¿Usted es un cristiano? ¿Cómo es posible que nosotros no tengamos el deseo de vencer la tentación? Eso es grave. Ojo con eso porque eso es grave.
En Cristo tenemos la fuerza para resistir la tentación, el deseo de vencer la tentación y la gracia hermanos para hacerlo. Con un Cristo que está dispuesto a socorrernos cuando somos tentados, la caída en el pecado siempre es algo voluntario. O en otras palabras, con un Cristo que está dispuesto a socorrernos cuando somos tentados, caer en el pecado siempre es algo que el cristiano puede evitar, pero lastimosamente en ocasiones no quiere. Sea advertido de eso, mis amados.
Si en las Sagradas Escrituras el Señor no nos hubiese dejado una salida de la tentación, entonces bien, tuviésemos excusa Señor, tú nos dejaste a la intemperie, no había nada que pudiésemos hacer. ¿Vino la tentación? No hermanos, los cristianos tenemos salida de la tentación y esa salida no está en nosotros, está en el Cristo que nos socorre. Bendito sea el nombre de nuestro buen y gran Señor.
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