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Continuamos nuestro estudio de
Romanos capítulo 11, acercándonos al final de lo que es toda la
presentación doctrinal que hace Pablo del Evangelio, para luego
pasar en el capítulo 12 a lo que será la aplicación más práctica
de todo esto. Vamos a seguir en los versículos
22 al 24, solamente tres versículos para esta mañana, dice así la
palabra del Señor, mira pues la bondad y la severidad de Dios.
La severidad, ciertamente, para con los que cayeron, pero la
bondad para contigo, si permaneces en esa bondad. Pues de otra manera,
tú también serás cortado, y aún ellos, si no permanecían en incredulidad,
serán injertados, pues poderoso es Dios para volverlos a injertar. Porque si tú fuiste cortado,
del que por naturaleza es óligo silvestre, y contra naturaleza
fuiste injertado en el buen olivo, cuanto más estos, que son las
ramas naturales, serán injertados en su propio olivo. Oremos. Dios, ilumina esta palabra en
nuestros corazones, te pedimos. Sabemos que nuestro entendimiento
es limitado, nuestras mentes son distraídas, nuestros afectos
están dirigidos en otras direcciones y necesitamos que tu Espíritu
Santo nos acomode, que tu Espíritu Santo trabaje en nosotros y haga
esa obra que de por sí ha prometido hacer. dependemos de ese cumplimiento,
de esa promesa, de que lo que tú empezaste en cada uno de nosotros,
lo perfeccionarás hasta el día de Jesucristo. Confiando en tu
poder para cumplir, ahora nos preparamos para escuchar
tu palabra predicada. Mira pues la bondad y la severidad
de Dios. Considere, observe, tome nota
de esto con mucha atención, dice Pablo. He aquí, aquí pueden ver,
aquí pueden observar con claridad la bondad y la severidad de Dios. de Dios es una cualidad suya,
verdad, y hablamos de que Dios es bueno, y en ese sentido hablamos
de su bondad, la bondad de Dios porque Él es bueno, pero también
podemos hablar de la bondad de Dios como algo que Él nos da,
hablamos de sus bondades para con nosotros, y en este contexto
puede ser cualquiera de las dos. Y no había ningún problema, yo
creo, nada muy problemático en términos de la interpretación.
Estamos hablando de que Dios es bueno, y Él, por ser bueno,
nos da cosas buenas. Entonces, podemos ver Su bondad,
tanto en el hecho de que Él es bueno, como en lo que ha hecho
con nosotros, y propiamente la bondad que nos ha mostrado. Podemos ver Su bondad, pero podemos
ver también, dice, la severidad de Dios. La dureza o lo estricto
que es Dios. Porque Dios tiene un sentido
de justicia inflexible. Dios tiene un sentido de justicia,
de oposición a la maldad que es inflexible. Él trata con dureza
y trata con severidad a los pecadores. Él trata con dureza, se toma
muy en serio el pecado y va a tratar el pecado como el pecado merece
ser tratado. Él nunca va a hacerse de la vista
gorda. Este es un mensaje poco popular
en la actualidad. Esto que dice Pablo, solamente
en esas primeras palabras. Mira pues la bondad y la severidad
de Dios. Un mensaje muy poco popular.
A la gente le gusta el Dios bonachón. el Santa Claus del Cielo, el
Dios que ama a todos por igual, el Dios que es sólo bondad, sólo
amor, sólo cariño, el Dios que es sólo gracia y perdón, y para
ellos es inimaginable pensar en que Dios jamás podría enviar
a alguien al infierno. Porque Dios, porque Dios no es
así, porque Dios no es castigador, Dios es perdonador, Y por lo tanto Él va a perdonarlos
a todos, porque Él es bueno, Él es amor, Él es compasivo. El Dios que envía gente al infierno,
el Dios que castiga, ese es el Dios del Antiguo Testamento,
dicen. Pero lo cierto es, mis hermanos, que Dios es inflexiblemente
justo. y eso no ha cambiado, lo era
en el Antiguo Testamento, lo es hoy y lo será por los siglos. Dios no tolera el pecado, Dios
no ignora el pecado, Dios no se hace de la vista gorda, el
pecado es tan contrario a su naturaleza que Él no puede habitar
con el pecado, no puede tener comunión con el pecado. El pecador
no se puede presentar ante Él sin ser fulminado por su ira
santa. Él es un Dios severo. No sería
Dios si no fuese así. No sería Dios si dejara pasar
el pecado. Por lo tanto, sí, Él es bueno,
pero también es severo. y eso lo hace un Dios temible,
lo hace un Dios digno de reverencia, de adoración, no uno con el que
podemos jugar y andar ahí jugueteando con el pecado. Cuando se trata
del pecado, Dios lo toma en serio. Y específicamente en este contexto,
estamos hablando del pecado del pueblo judío, al rechazar a Cristo. Y como ellos rechazaron a Cristo,
entonces se ve la severidad, y Pablo nos da el ejemplo de
severidad específica, ciertamente para con los que cayeron, dice. Existen sólo dos experiencias
humanas, dos experiencias, y usted y yo vamos a participar de una
o de la otra, no hay un término medio y no hay una tercera opción.
Están los que experimentan la severidad de Dios. Los que caen,
los que desobedecen al Evangelio, los que no creen en Cristo, ese
grupo va a experimentar quizá una medida de bondad en este
mundo. ¿Cierto? Vida, familia, trabajo, amor,
alegría. pero eso será lo mejor que experimentará. Esa será su más grande bendición,
porque lo que les aguarda en la eternidad es la severidad
del juicio de Dios. Enfrentarán justicia. Y está el otro grupo de personas.
La bondad dice, Pueden ver la bondad para contigo, dice Pablo,
para los que experimentan la bondad de Dios, los que obedecieron
el Evangelio, los que creyeron en Cristo, los que fueron injertados
en ese olivo cultivado. De nuevo, en este mundo, esos
creyentes puede que tengan que sufrir algún grado de adversidad,
de penalidad, de tristeza. Estamos en un mundo que está
bajo maldición. y vamos a enfrentar dolor, vamos
a enfrentar pérdida, vamos a enfrentar enfermedad, vamos a enfrentar
desastres naturales, vamos a enfrentar choques y tobillos inflamados,
pero eso es lo peor que vamos a enfrentar. Las penalidades
que suframos en este mundo va a ser lo peor que vamos a enfrentar,
porque lo que nos espera a los que hemos creído en Cristo es
una eternidad de bendición. Es cierto que de este lado del
cielo experimentaremos los efectos del pecado, los efectos de la
maldición sobre el pecado, una lucha constante con nosotros
mismos, el hecho de tener que poner a muerte nuestro pecado,
Eso es difícil, el juicio de Dios que dice Pedro debe empezar
por la casa de Dios. Nosotros tenemos que sufrir,
tomar nuestra cruz todos los días, negarnos a nosotros mismos,
efectivamente morir a nosotros mismos, y eso es doloroso. Pero lo cierto es que somos vasos
de misericordia y lo que nos aguarda en la eternidad, aunque
por ahora tengamos que sufrir un poco. es la bondad infinita
de Dios. No hay condenación para los que
están en Cristo. Y la prueba de que esos vasos
de misericordia son vasos de misericordia, la prueba de que
hemos creído verdaderamente, es que permaneceremos en la fe. Y es lo que continúa diciendo
Pablo, dice que para nosotros, nosotros podemos ver la bondad
de Dios, Dice si permaneces en esa bondad. Y suena un poco condicional,
¿verdad? El punto es si continuamos, si
perseveramos en esa bondad, si nos aferramos a esta fe que hemos
abrazado y seguimos en pos de nuestro Señor y Salvador, si
creemos en Él y seguimos creyendo en Él, Si confiamos sólo en Él,
de principio a fin, así como creímos la primera vez, abandonando
todo recurso propio para aferrarnos a lo que Cristo hizo por nosotros,
así debemos continuar nuestro andar cristiano, confiando solamente
en Él, creciendo en obediencia y santidad por gratitud a Él,
no por trueque. Y es que al final de eso se trata
la vida cristiana. Se trata de dependencia, podemos
resumirlo en esa palabra, creo que lo hemos dicho ya varias
veces, dependencia de Dios en humildad, dependencia de la obra
de Cristo, dependencia de su gracia, dependientes de que si
Él no hubiese hecho lo que hizo y no estuviera haciendo lo que
está haciendo, nosotros no tendríamos ninguna esperanza. no tendríamos
ninguna seguridad, no tendríamos ninguna herramienta en nuestras
manos para crear lo que Cristo ha hecho por nosotros. Entonces,
reconocemos que la salvación que tenemos es por la bondad
de Dios en nosotros, porque Él ha mostrado su bondad en nosotros,
es lo único que nos salva y es lo único que nos mantiene salvos.
Él, quien Él es y lo que Él está haciendo, no es un derecho, Él
no nos debía su bondad. no nos debía su gracia, no está
obligado a ser bondadoso con nosotros, pero lo es y ese es
nuestro fundamento. Lo es y esa es la base de nuestra
seguridad, su sublime gracia, su amor imutable, su bondad. Estamos seguros y no seguros por quién Él es. Así que permanezcamos en esta
posición de humildad, eso es permanecer en su bondad, eso
es permanecer en su gracia, permanecer en una posición que reconoce
siempre, cada segundo de cada día, que todo lo que somos y
todo lo que tenemos es sólo por su gracia. Y dice, de otra manera,
si no permaneces en esa bondad, dice, serás cortado. Y suena como que se puede perder
la salvación. ¿Cierto? Cuando uno lo lee así
nomás suena como que podemos perder la salvación. Pero sabemos
por el contexto de las Escrituras que los que son cortados Los que salieron de nosotros,
dice Juan en Primera de Juan, no eran de nosotros. Primera de Juan 2.19, salieron
de nosotros, pero no eran de nosotros. Porque si hubiesen
sido de nosotros, habrían qué? Permanecido. Allá está esa palabra
de Juan. Habrían permanecido con nosotros,
pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros. La marca definitiva de que el
creyente es verdaderamente creyente es que permanece creyente hasta
el final. Esa es la marca. Esa es la marca definitiva. Y
esa permanencia, ese permanecer en la fe, No es una obra del
creyente, aunque el creyente colabora en alguna medida, pero
quien lo persevera, quien lo preserva, quien lo sostiene es
Dios. Quien lo sostiene es esa promesa
de la que hablamos ahora al principio, que el Espíritu Santo dijo, que
iba a completar la obra que estaba empezando en cada uno. y la va
a completar hasta el día de Jesucristo. Entonces, el que no permanece
en la fe es porque nunca tuvo verdadera fe. Esa es la realidad,
el que no permanece en la fe es tratado con severidad y es
cortado, es removido del árbol, es removido de la comunidad del
pacto y es condenado y es rechazado definitivamente. Esto debe inspirar un grado de
temor en nosotros y yo creo que es sabio tener ese temor. Una de las advertencias más fuertes
en este sentido la encontramos en Hebreos capítulo 6 versículos
del 4 al 6 y presten atención con sobriedad hermanos porque
es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron
del don celestial y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo,
y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes
del siglo venidero, y recayeron, sean otra vez renovados para
arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo
de Dios y exponiéndole a Vituperio. Esta es una advertencia solemne.
Usted no se salva por haber profesado fe. Usted no se salva por ser
miembro de la Iglesia. Usted no se salva por fingir
una experiencia o por ponerse una máscara de piedad superficial. quizá en la iglesia usted ha
experimentado y se ha beneficiado de los dones de sus hermanos
y hermanas y efectivamente eso es el Espíritu Santo obrando
en las vidas de los creyentes y en ese sentido un incrédulo
podría estar dentro de la iglesia y participar del don celestial
y participar de los dones espirituales, participar del Espíritu porque
está rodeado de personas llenas del Espíritu Santo y participar
de donde gusta, dice el autor de Hebreo, donde han gustado
la buena palabra, donde han escuchado una sana enseñanza y sana predicación
domingo tras domingo tras domingo, pero eso no es garantía. donde han sido testigos del reino
celestial avanzando, donde han podido ver ese futuro glorioso,
ese siglo venidero manifestándose en la comunidad de la iglesia,
donde crece la obra de Cristo, avanza el reino de Cristo, avanza
y son testigos de eso. Pero no se salvan por ser testigos,
no se salvan. por escuchar todos los domingos
una sana predicación, el que era aparentemente creyente,
pero apostata la fe, no era verdaderamente creyente. Y sin embargo hay otro
caso, que es el del verdadero creyente, que puede caer tan
terriblemente en el pecado, que parezca una apostata, y eso puede
ocurrir también. Nosotros de este lado del cielo
difícilmente podemos notar la diferencia, pero lo cierto es
que el que es verdadero creyente, no importa cuán lejos caiga,
va a ser restaurado, porque si le pertenece verdaderamente a
Cristo, esa pertenencia es definitiva, es irrevocable, es eterna. Pero nosotros no lo sabemos,
cuando vemos a nuestros hermanos y hermanas, no tenemos manera
de conocer los corazones y cuando damos paso al pecado en nuestra
vida, nosotros mismos podemos dudar, nosotros mismos podemos
pensar que tal vez no somos creyentes, aun siéndolos. Y por eso, Pablo
en su carta a los filipenses dice, por tanto, amados míos,
como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente,
sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupados de vuestra salvación
con temor y temblor. Con temor y temblor. Debemos
ocuparnos de nuestra salvación. confiando siempre que el Señor
que ha ordenado el fin, el Señor nos ha dicho cómo termina nuestra
historia, pero ese Señor también nos ha dicho cuáles son los medios
para llegar a ese fin. Y en ese sentido es que la perseverancia
tiene una gran medida de responsabilidad en nosotros, porque tenemos que
aprovechar los medios que Dios ha dejado para llegar a ese fin,
y debemos aprovechar esos medios con temor y temblor. ¿Cómo nos
ocupamos de nuestra salvación? con temor y temblor, usando los
medios de gracia, asistiendo fielmente a la Iglesia, creciendo
en santidad, ejerciendo nuestros dones con amor hacia el prójimo
y para la gloria de Dios, orando individualmente y en comunidad.
Los medios de gracia están allí a la mano, pero nosotros debemos
ocuparnos en ellos, debemos usarlos y aprovecharlos, y nuestra lucha
contra el pecado va a ser clave en nuestro sentido de seguridad
y nuestro avance como creyentes. Si usted tiene dificultades con
los medios de gracia en privado, a los que les gusta leer la Biblia,
a los que les gusta leer la Biblia. memoricen los salvos que estamos
memorizando como iglesia y aprovechemos juntos estos medios de gracia. Eso lo hacemos en comunidad y
puede ayudarnos a forjar el hábito individual, pero si usted no
ora en comunidad, no viene a la iglesia, no lee la Biblia en
comunidad, no estudia, no se prepara, difícilmente lo va a
hacer solo, difícilmente lo va a hacer individualmente. Las mujeres tienen una ventaja
ahorita, creo, para con los hombres, en la reunión de oración. A usted le cuesta orar sola,
ore con sus hermanas, ore con sus hermanas y aprenda de otras
que también están luchando y aprendiendo a orar. Aprovechen ese grupo. La comunidad de la iglesia en
sí es un medio de gracia maravilloso que el Señor nos ha dejado. No
lo desaprovechemos. No dejemos de congregarnos como
algunos tienen por costumbre. Y así ocupémonos de nuestra salvación
con temor y temblor. No porque temamos perder la salvación
que el Señor nos ha dado. pero sí podemos temer, dudar,
de la salvación que el Señor nos ha dado. Y aún ellos, dice el versículo
23, ese aún ellos, ahora otra vez vuelve nuestra atención a
los judíos que habían sido desgajados, ¿se acuerdan? del olivo. Y aún
ellos, dice, si no permanecieren en su incredulidad, pueden ser
injertados de nuevo. Aun los judíos que fueron desgajados
del olivo, ese desgaje no fue definitivo y para siempre. Porque
puede que crean en Cristo. Y puede ser que sean reinjertados.
Y me llama mucho la atención como lo plantea Pablo ahorita
en el versículo 24, que plantea una pregunta, pero no me voy
a adelantar. Antes de eso, Hemos hablado de la severidad
de Dios, hemos hablado de la bondad de Dios, pero ahora Pablo
saca a colación otro atributo de Dios que es importante y no
sé si lo notaron en el versículo 23. Aún ellos serán injertados,
pues poderoso es Dios para volver a injertar. Él puede volverlos
a injertar. No es un tema de capacidad para
Dios. Él puede salvar al que Él quiere salvar. No está esperando
las circunstancias correctas. o algo fortuito, o incluso la
voluntad del hombre que se doblegue ante Él. No, el que tiene poder
para salvar es Dios, y Él salvará a quien quiera salvar. No está
limitado, en ningún sentido, no está limitado a salvar. Y
viene la pregunta interesante en el versículo 24. Porque si
tú fuiste cortado del que por naturaleza es olivo silvestre,
y contra naturaleza fuiste injertado en el buen olivo, ¿cuánto más
éstos, que son las ramas naturales, serán injertados en su propio
olivo? Es decir, en palabras de Arsis
Pro, él lo pone así. ¿Qué es más fácil? injertar un
olivo silvestre en un árbol cultivado, o injertar las ramas del olivo
cultivado de vuelta en ese olivo. Ustedes eran ramas silvestres
que pertenecían a otro olivo, un olivo silvestre indomable,
salvaje. Pero vean lo que ha hecho Dios.
Él los agarró a ustedes, olivos salvajes, ramas de un olivo silvestre,
y los injertó en un olivo cultivado. en contra de su naturaleza. ¿Acaso
no es poderoso Dios? para reinjertar a los que ya
de por sí pertenecían a ese olivo, no puede Dios salvar a su pueblo,
no puede Dios llevar salvación a los judíos que han rechazado
a Cristo, por supuesto que puede, y por eso Pablo ha hablado del
remanente entre los judíos, porque hay pueblo de Dios en medio de
los judíos, y Él tiene el poder para agarrarlos de vuelta y volverlos
a injertar en el tronco que es Jesucristo. Dios es poderoso. Dios es poderoso en su severidad
y Dios es poderoso en su bondad también. Si Él tiene el poder
para juzgar el pecado, Él tiene el poder para juzgar la incredulidad
y Él va a juzgar cada pecado de manera perfecta, al final
de los tiempos ninguna injusticia va a quedar sin su paga. Él va
a pagar y va a pagar de manera perfecta y va a pagar absolutamente
a todos. Tiene el poder para hacerlo.
Su severidad no es débil ni competente. Él puede hacerlo. No quedará
a juicio sin ejecutarlo. Pero Dios también es poderoso
en su bondad. Él puede salvar al que Él quiera salvar. Él puede
preservar a los suyos. en su bondad hasta el final,
y lo hará, porque puede hacerlo, y ha prometido hacerlo, y su
gracia es mayor que nuestra debilidad, su gracia es mayor que nuestra
inconstancia, su gracia es mayor que nuestro pecado, su gracia
es mayor que nuestra indignidad. Él tiene poder para salvar, y al
que Él salva, lo salva de manera perfecta y de manera poderosa. y no barre su pecado por debajo
de la alfombra. El mismo Dios que mostró bondad
a sus hijos y que muestra bondad a los creyentes mostró severidad
en la cruz a su Hijo Jesucristo para no tener que ser severo
con nosotros. Fue severo con su Hijo para poder
mostrarnos bondad. Así que veamos su severidad. Como dice Pablo, mira, mira pues. Contemplemos su severidad y temamos. Contemplemos su bondad y postrémonos
en adoración delante de él. Contemplemos su poder y rindámonos
a este Dios que puede salvar. y perseveremos en él por su gracia.
Bondad y severidad
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22 Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios; la severidad ciertamente para con los que cayeron, pero la bondad para contigo, si permaneces en esa bondad; pues de otra manera tú también serás cortado. 23 Y aun ellos, si no permanecieren en incredulidad, serán injertados, pues poderoso es Dios para volverlos a injertar. 24 Porque si tú fuiste cortado del que por naturaleza es olivo silvestre, y contra naturaleza fuiste injertado en el buen olivo, ¿cuánto más estos, que son las ramas naturales, serán injertados en su propio olivo?
| Sermon ID | 1117241439564732 |
| Duration | 27:53 |
| Date | |
| Category | Sunday - AM |
| Bible Text | Romans 11:22-24 |
| Language | Spanish |
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