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Muy buenos días, hermanos. Alegre
siempre de verles en la Casa del Señor para disfrutar de la
Palabra del Señor. Vamos a Filipenses, el capítulo
4. Esta hermosa epístola. Capítulo 4 de Filipenses. Regocijo y pasen el Señor. Así
que, hermanos míos, amados y añorados, oso y corona mía estén así firmes
en el Señor amados. Ruego a Evodia y a Sintike que
vivan en armonía en el Señor. En verdad, fiel compañero, también
te ruego que ayudes a estas mujeres que han compartido mis luchas
en la causa del Evangelio, junto a Clemente y los demás colaboradores
míos, cuyos nombres están en el Libro de la Vida. Regocíjense
en el Señor siempre. Otra vez lo diré, regocíjense.
La bondad de ustedes sea conocida de todos los hombres. El Señor
está cerca. Por nada estén afanosos. Antes
bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias,
sean dadas a conocer sus peticiones delante de Dios. Y la paz de
Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará sus corazones y sus
mentes en Cristo Jesús. Por lo demás, hermanos, todo
lo que es verdadero, todo lo digno, todo lo justo, todo lo
puro, todo lo amable, todo lo honorable, si hay virtud alguna
o algo que merece elogio, en esto mediten. Lo que también
han aprendido, recibido y oído y visto en mí, esto practiquen,
y el Dios de paz estará con ustedes. Me alegré grandemente en el Señor
de que ya al fin han reavivado su cuidado para conmigo. En verdad,
antes se preocupaban, pero les faltaba la oportunidad. No que
hable porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme cualquiera
que sea mi situación. Sé vivir en pobreza y sé vivir
en prosperidad. En todo y por todo he aprendido
el secreto tanto de estar saciado como de tener hambre. de tener
abundancia como de sufrir necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me
fortalece. Sin embargo, han hecho bien en
compartir conmigo mi aflicción. Ustedes mismos también saben,
filipenses, que al comienzo de la predicación del Evangelio,
después que partí de Macedonia, ninguna iglesia compartió conmigo
en cuestión de dar y recibir, sino solamente ustedes. porque
aún a Tesalónica enviaron dádivas más de una vez para mis necesidades. No es que busque la dádiva en
sí, sino que busco fruto que aumente en su cuenta. Pero lo
he recibido todo y tengo abundancia. Estoy bien abastecido, habiendo
recibido de Epafrodito lo que han enviado. Fragante aroma,
sacrificio aceptable, agradable a Dios. y mi Dios proveerá todas
sus necesidades conforme a sus riquezas en gloria en Cristo
Jesús. A nuestro Dios y Padre sea la gloria por los siglos
de los siglos. Amén. Saluden a todos los santos
en Cristo Jesús. Los hermanos que están conmigo
los saludan. Todos los santos los saludan,
especialmente los de la casa de César. La gracia del Señor
Jesucristo sea con el espíritu de ustedes. Oremos. Gracias Señor por la vida cristiana
que tenemos en Cristo Jesús. Gracias porque tú eres un Dios
que desde que fuimos concebidos hasta este día eres un Dios de
provisión y en manera especial en el corazón de tus hijos, porque
sabemos que todo proviene de ti. Aún las aflicciones, aún
los momentos de escasez y necesidad, pero también hemos probado tu
abundancia y sabemos que esa abundancia permanece y es para
vida eterna. Bendice a tu pueblo, da corazón
generoso a tu pueblo. Bendice a tu pueblo cualquiera
que sea sus necesidades, tanto materiales como espirituales,
emocionales, sean de dolores del cuerpo, sean de dolores del
alma, sea por algún pecado, sea simplemente por una aflicción
de la carne. Tú eres el Dios de toda provisión.
has provisto para nuestra salvación eterna y todavía sigues proveyendo
mientras estamos en este cuerpo de humillación, provees para
nuestro cuerpo. Gracias, Señor, porque todas
las cosas te pertenecen y porque todas las cosas provienen de
ti. Así que esperamos que tú también en esta mañana bendigas
a todo tu pueblo, tanto presente aquí como los oyentes y videntes
que se encuentran en otros lugares, y que seamos obedientes siempre
a tu palabra. en el nombre de Jesucristo. Amén. Amén. Siempre es bueno leer toda
la epístola y poder estar atentos. este último capítulo que es la
toxología, lo que es la oración reverente y sincera, ha tocado
diferentes temas de la armonía, ha tocado diferentes temas de
la unidad que debe haber en la iglesia, y ahora Pablo como una
epístola pastoral también saca, sigue sacando de su corazón las
diversas exhortaciones. y vamos a aclarar un poquito
más qué es lo que el apóstol quiere decirnos en cuanto a estas
últimas exhortaciones que encontramos aquí y es en número 7 que debemos
prestar atención a lo que permitimos entrar en nuestra mente y esto
a base de cómo es que podemos tener paz mental una paz en un
mundo esquizofrénico en el cual nosotros vivimos Entonces cuando
uno mira la manera como las personas viven, realmente nos damos cuenta
que esto es una tristeza. El problema de los calmantes,
de cómo calmar la ansiedad y lo que la gente vive. No dudamos
de que pueden haber personas que tengan algún problema biológico. fisiológico y que necesiten de
estas pastillas, pero ciertamente hay un problema grande con todas
las drogas que existen en el mundo hoy en día, legales y no
legales. Pero el creyente tiene su manera,
es que lleva todo en oración a Dios. Así que vamos a ver seis
todos que nos dan paz mental, como una parte que nos quedó
de la vez anterior, y seguir entonces con todo el pasaje.
Todo lo que es verdadero, todo lo que es digno, todo lo justo,
nos dice el versículo 8, todo lo puro, todo lo amable y todo
lo que es honorable, todo aquello, en esto tenemos que meditar,
en esto tenemos que pensar, es lo que el Señor nos manda. ¿Cuáles son las partes de la
oración? Las tienen ustedes anteriormente.
Pero este es un versículo que todo creyente, nuevo o no nuevo,
antiguo o no antiguo, debe aprender de memoria. Porque lo que está
aquí pasa acá al corazón, lo que tú eres y es lo que expresas
a lo demás. Por eso es que las cosas que
hacemos deben salir del corazón bueno que el Señor ha puesto
allí, las cosas de su Palabra, de la Escritura. ¿Por qué tenemos
que estar enseñando y predicando? Porque nuestra mente es corrupta.
Cuando tú vas de aquí a tu trabajo o vas a tu casa, ¿qué es lo que
continuamente estás leyendo? ¿Qué es lo que continuamente
estás viendo? Entonces Pablo le dice a la gente de su tiempo,
mira, estas son cosas que nos van a dar paz, la famosa paz
que encontramos nosotros en el versículo 7, y la paz de Dios
que sobrepasa todo entendimiento, guardará sus corazones y sus
mentes en Cristo Jesús. ¿Por qué esa dualidad en el sentido
de que lo interno y lo externo importan? La mente aquí se refiere
a lo externo, porque tú vas a hacer lo que tú crees, tú vas a hacer
lo que tú piensas, Tú vas a ser aquello que está grabado en tu
mente, en tu corazón y que se forman como hábitos. Y al creyente,
Dios siempre le exhorta, no solo por las epístolas, sino también
por la iglesia y los hermanos, en sus estudios, de que tenemos
que hacer énfasis en el nuevo hombre. El nuevo hombre debe
estar revestido de Cristo. Hemos nacido de nuevo porque
en nuestra vida, como ciudadanos del cielo, todo está ligado en
filipenses. Tiene una manera de ser, tiene
una ética. Entonces, en nuestro ejercicio personal es ¿qué pones
en tu mente? ¿Qué permites que entre por tus
ojos? ¿Qué permites que después eso se exprese? ¿Cuál es el pensamiento
intrincado que hay en tu mente? Algunos podemos tener demasiada
malicia, ser paranoicos, todas las excusas que tú quieras poner,
pero Dios nos manda a que pensemos en todo lo que es verdadero.
Y lo verdadero no puede venir si no es por la palabra. Entonces
tú ves siempre el énfasis una y otra vez la Escritura, la Palabra
del Señor, y cuando habla de lo verdadero es sin engaño, no
hay malicia, no hay rebuscos, no hay una segunda intención,
y por eso debe estar en tu nevera, es un versículo clave que todo
creyente debe tener, repetirlo continuamente, sobre todo si
tienes la tendencia a ser ansioso. si tienes la tendencia de que
las cosas no están saliendo por A o B motivo, pero tú eres un
creyente que confías en que quieres hacer la voluntad de Dios. Entonces,
no hay nada en tu vida presente y en tu vida futura que Dios
no esté en control, porque tú lo quieres así. Entonces, Dios
nos enseña a través de todas estas meditaciones, escritura,
a través de tus devocionales personales, a que todo aquello
que es verdadero que es sin engaño, que no procede de una segunda
malicia, de un segundo proceder, tú pienses en esto. Entonces,
cuando hablamos y predicamos la verdad de Dios, es parte de
lo que forma esto. Porque hemos sido formados mal.
Toda la manera como tú te has formado, a lo mejor antes de
ser creyente, es algo que Dios está combatiendo y cambiándolo
para formar unas nuevas avenidas y costumbres y buenos hábitos
en tu mente. Entonces la idea es que hay otra
manera en que la palabra de Dios llega a tu mente y llega a tu
corazón. Es la verdad de Dios. Y siempre que estemos en el púlpito
o que tú estés en tu boico, tú estás hablando de la verdad de
Dios, de lo que Dios te manda. Todo lo que es verdadero. Todo
lo que es digno. O sea, todo lo que proviene de
honestidad. Porque, por ejemplo, pueden haber
mucha gente que vienen y citan la Biblia pero no son honestos.
no son honestos en que si esto es sincero, en que si esto es
algo que es correcto, y por eso habla de todo lo que es digno,
habla de todo lo que es justo porque es correcto. Eso es lo
que la Biblia, la Palabra de Dios, lo que tú, Dios, nos enseña
a través de la Escritura. No es un manual en que, como
manejar carros, o guiar carros, no es un manual en que, ah, esto
sí, esto no, esto sí, esto no. Es muy fácil para mucha gente
en cuanto a la religión. Esta es una manera de vivir,
en que tú eres honesto y haces lo que es correcto delante de
Dios. Siempre buscamos avenidas para
que, aun lo que no parezca tan correcto, sea correcto. Y por
eso la Escritura nos manda a nosotros, a que esto sí es justo, en esto
es lo que tenemos que pensar. todo lo puro, con modestia, con
inocencia, todo lo que es amable, todo lo que es aceptable, todo
lo que es amistoso. Porque cuando ya no es amable
y se convierte en algo como ebodia y síntique, que no es que busca
la amistad, entonces es una desarmonía. Ya no es amable, no estás poniéndolo
eso en tu mente. Cuando tú buscas simplemente
diferenciar o buscar la razón o ganar en cualquier otra circunstancia,
no eres amable. Pero la vida del creyente siempre
es una vida amable, siempre es honorable. Tiene que tener buena
reputación. Y eso es todo lo que los cristianos
tenemos realmente. No solo el pastor o algunos líderes.
Es que tu reputación debe ser honorable. Debe ser creíble. Por eso la gente te pide que
ores por algo. O a veces oyes a la gente lo contrario y dices,
mira, pero dice que es creyente y mira lo que hace. No es honorable
lo que está haciendo. Entonces Dios nos pide a nosotros
que para tener paz mental, que todas las cosas que estamos pidiendo
en oración a Dios van a ser contestadas conforme a su voluntad, porque
nosotros estamos poniendo estas cosas en nuestra vida. Estamos
alimentándonos. No es que simplemente tú vienes
a cumplir por eso un servicio religioso o como la gente iba.
Es que cuando recibes la palabra, te cambia. Ese es el poder que
solo tiene la escritura. Vienes y asistes porque la escritura
nos cambia, nos muestra cómo ser prósperos, cómo florecer
en la vida cristiana, cómo ser bienaventurados. Porque si vienes
simplemente y te sientas y bueno, cantamos los himnos, qué bendición,
o escuchamos la palabra, pero te entra por aquí y te sale por
acá, que Dios no te está hablando a ti personalmente. Ah, ya contenté
al pastor porque ya llené una silla que está vacía. O ya cumplí,
ya vi a mis demás hermanos y los saludé y te vas. Bueno, esa es
parte del propósito, pero no es el propósito principal. El
propósito principal es que Dios te habla a ti para que esto esté
correcto en tu mente, porque no es, pon estas cosas en la
mente de mi esposo o mi cónyuge. No pongas esto en la, pon esto
en la mente de mis hijos. No, primero tiene que estar en
tu vida. Y dice, en esto medíte. Entonces esto llévalo, porque
muchas veces podemos decir, ay hermano, paran perdiendo el tiempo
en novela y a usted le gusta y hasta pone su a grabar cualquier
otra película. Pero en esto mediten. ¿Hay alguna
de estas cosas en lo que tú ves que sea verdadero, digno, honesto,
correcto, con modestia y con inocencia? Bueno, la verdad es
que algunos tenían razón de romper el televisor, o no ir al teatro,
o no ir al cine. Quizá estamos siendo extremistas
en esto. Pero ¿cómo te ayuda eso? ¿Cómo te edifica? Y eso
va para cualquier cosa, para cualquier punto, cualquier asunto,
para que tú y yo podamos entender que la vida cristiana consiste
de principios, no en legalismo, en hacer o no hacer o dejar de
hacer. Así que mucho nos ayudará que
nosotros podamos tener esto en mente. Por otro lado, la segunda
razón que encontramos es porque lo que uno piensa, lo que uno
cree, luego lo practica. O sea, tú practicas lo que crees.
Hay mucha gente que, por ejemplo, puede decir, yo soy ateo, soy
agnóstico, porque ya lo ha pensado, lo tiene en su mente, está acostumbrado
a su vida, y entonces se siente contento y satisfecho en la manera
como él está viviendo. Y ahora, en relación a la paz,
ellos no tienen esa paz, porque todo lo que Pablo está hablando
aquí para nosotros es para creyentes. O sea, el creyente vive en una
perfecta paz con Dios, no en el sentido de emociones. Está
viviendo en armonía con Dios. Estoy haciendo lo que es tu voluntad.
No es como el buen matrimonio que se lleva, no es que no tenga
sus altercados, pero se lleve en armonía. Más son las cosas
buenas que las cosas negativas. Más son las cosas en comunión
que se gozan y se alegran y no las cosas tristes que puedan
venir a ocurrir o de amargura o de pleitos. O sea, usted ve
iguales con la paz de Dios. O sea, no es que no vengan cosas
que nos turben, Pero estamos haciendo lo que es correcto.
Entonces el resultado es que yo vivo en paz con Dios y Dios
está en paz conmigo. Ese es un resultado de la salvación.
Cuando Pablo habla el romano diciendo justificado, pues por
la fe tenemos paz para con Dios. O sea, una vez que tú y yo hemos
creído en el Señor Jesucristo, comenzamos a vivir esa vida de
paz. comenzamos a vivir y practicar lo que creemos. Y mientras tú
practicas y vas poniendo en tu mente las cosas que crees, tú
ves como las demás cosas vienen en armonía. Es como el árbol
plantado junto a corrientes de aguas, lo que hemos hablado anteriormente. Tu fruto da a su tiempo, floreces
a su tiempo. Eres bienaventurado en todas
las cosas que hacemos porque Dios y tú andan de la mano en
paz, en plena comunión. Como cuando decimos, estamos
andando en comunión con Dios. Así que el no creyente no tiene
paz. No tomaré tiempo para leerles
Isaías, y eso es igual como que Dios te ama, no, tómalo por la
paz, porque hemos sido reconciliados con Dios por medio de creer en
Él, antes éramos enemigos en la carne. Éramos enemigos con
Dios. Éramos enemigos mentales y enemigos
de corazón. O sea, no solamente lo pensábamos,
sino que lo actuábamos. Nuestra vida era una vida de
pecado. Pero una vez que hemos venido al Señor, aprendemos a
diferenciar. Dice que la vida de limpio no
tiene paz. Es una desarmonía al final cuando
viene la crisis. Son como el mar que espuma en
su propia vergüenza. Pero el creyente es amado por
Dios y el creyente tiene paz. Se dice de dónde proviene y por
qué dicha paz divina es nuestra posesión. y tiene que ver con
el resto, de lo cual el apóstol Pablo va a hablarnos a nosotros.
Dice el versículo 7, la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento,
guardará sus corazones y su mente en Cristo Jesús. ¿Por qué? Porque
dice, afanosos, por ello no debemos estar en nada afanosos, y en
todo debemos ponerlo en la oración y súplica. Y nota ahora que cuando
habla de este versículo 8, de todo lo amable, todo lo puro,
el versículo 9 dice, Lo que también han aprendido y recibido y oído
y visto en mí, esto practiquen, y el Dios de paz estará con ustedes.
O sea que cuando imitamos y vemos las buenas obras y las personas
como han aprendido ciertas cosas del Señor, tómalo por ejemplo
algo básico, elemental. No sabías buscar en la vida.
A lo mejor tenías pena buscar en la Biblia porque no querías
pasar pena o vergüenza, pero es una pena y vergüenza real,
o sea, no tienes por qué pasarla porque si te hubieran criado
en el Evangelio y hubieras ido a la iglesia continuamente y
el pastor está hablando continuamente de la Biblia y la Escritura y
tú nunca la has leído, nunca sabes dónde están los libros
de la Biblia, ni siquiera dónde está el Génesis y el Apocalipsis,
bueno, ahí sí debieras tener más pena. Pero si no tienes una
cultura bíblica, entonces llegas, esto es algo totalmente nuevo
para ti. Entonces, la etimología o las palabras o cómo están,
nos ayudan en ese aspecto. Cuando uno comprende y entiende
que la escritura es clara para enseñarnos a nosotros, no solamente
con lo que debemos poner, sino lo que quieren decir y entender,
la escritura ha sido puesta de tal manera para que sea fácil
Y vamos aprendiendo poco a poco, mandamiento tras mandamiento.
Ahora ya eres un experto, ahora ya aprendes a leer. Porque éramos
analfabetos espirituales de la Biblia. Porque a lo mejor agarrabas
un periódico y podías leer tu magazine, podías leer Vanidad,
podías leer Hola, podías leer muchas cosas. Pero cuando vienes
a la Biblia, la lectura es otra. Necesitas el Espíritu Santo,
necesitas que alguien te explique, por eso está la iglesia, porque
ahí es como comenzamos a aprender de dónde viene nuestra paz. No
te vas a poner pues así mentalmente porque ahora está de moda el
Tai Chi, Tong Ting, etcétera, tantas cosas que la gente dice
vamos a meditar en aquello. La Biblia te enseña cómo orar,
la Escritura nos enseña a nosotros en qué pensar y esta es una posición
porque es una relación que tenemos con Dios. Es la relación con
Dios que hace todas estas cosas y se nos dice a nosotros, y por
eso el versículo 9 está hablando. Lo que han aprendido y recibido
y oído y visto en mí, esto practiquen. Comienzas a practicar a leer
la Biblia. Comienzas a practicar la oración,
que antes, una de las cosas que mucha gente tiene miedo es cómo
orar. Porque es nada más fácil a lo mejor agarrar tus bolitas
de rosario y repetirlas. pero orar a Dios con un sentido
consciente y personal es otra cosa pero el Espíritu Santo nos
ayuda y entonces estamos en paz con Dios porque tú como Él como
Padre y nosotros como Padres a lo mejor aquí terrenales o
con gente de mayor experiencia sabemos, no te estás dirigiendo
bien a Dios no sabes todavía es como cuando estás criando
a tu hijo y que tu hijo le llame Padre a otra cosa que no seas
tú que eres su Padre y aprendemos practicamos por eso en este sentido
como es la práctica de la vida cristiana y el dios de paz estará
con ustedes porque el señor está allí donde están dos o tres reunidos
el señor está ahí nos comprendemos nos entendemos Y pasamos a la
última parte entonces de este epístola, que tiene que ver con
todo lo que hemos hablado anteriormente, pero es el corazón pastoral de
Pablo y que tiene una nota de gratitud hacia los filipenses.
Y por supuesto, vamos a aprender tú y yo principios de contentamiento,
porque hay mucha gente Ustedes habrán dado cuenta que uno aprovecha
lo que toca para que pueda uno enseñar lo que es la verdad de
Dios en cuanto a ser agradecido delante de Dios y generoso, como
tener un corazón agradecido y generoso. Obviamente tiene que ver con
la manera como servimos a los demás. en cuanto a la gente de
experiencia que tenemos que escuchar, así que les voy a pasar mucha
de mi experiencia, como siempre lo hago, de todas las cosas en
el Señor. Así que los corazones de Pablo,
el corazón de Pablo estuvo agradecido, no porque todo el mundo se alegra
que recibe un dinero, sino por la actitud, el corazón generoso
que debemos formar a nuestros niños, a nuestros hijos desde
temprano, sea parte de nuestra enseñanza, de nuestra disciplina
para los niños, no es solamente que sean honestos, respetuosos.
Parte de ser honestos y respetuosos es cómo se trata la economía.
No quiero mencionar solamente lo monetario, el dinero, pero
tiene que ver con eso. Es toda la economía de cómo tú
vives, cómo tratas las cosas de Dios. Y es muy interesante
que la Biblia tenga tanto que decir en la manera como tú usas
la economía. Lucas en manera especial, Lucas
y Hechos están relacionados en cuanto a eso. Y ahora Pablo está
hablando y dice mucho me alegre. ¿Por qué? Por la actitud que
veía en lo que hemos leído de los filipenses hacia el apóstol
Pablo y en relación a la obra del Señor. Así que el corazón
agradecido de Pablo amplía el motivo de gratitud que tiene
tanto los versículos 10, 11, 14 como los versículos 15 y 20. Así que se alegró no por la ofrenda
recibida sino de quién y cómo provenía dicha ofrenda. En el
versículo 17 encontramos lo siguiente. No es que busque la dádiva en
sí, sino que busco fruto que aumente en su cuenta. Y luego,
también encontramos nosotros que Dios mira el corazón. O sea,
Dios mira el corazón. Él no mira lo que tú das. Y voy
a hablar, a aclarar muchas cosas que la gente a veces tiene revuelta
o tiene mal, tiene manga por hombro, porque o no da lo que
debe dar y busca siempre muchas excusas. Y probablemente ustedes
que tienen años aquí sabrán que cada año o dos años, tres años,
si la ocasión lo amerita, toco este punto, que simplemente es
común todos los domingos en toda iglesia o prendes el televisor
y ves algún programa televisivo dice para oración 1 800 dame
más dinero por favor todo el mundo pide ¿te has dado cuenta? todo el mundo pide entonces ¿cómo
es que el creyente debe dar? ¿cómo es que el creyente tiene
esa gratitud? y de eso estaba agradecido el apóstol Pablo porque
lo que veía en los filipenses era la obra de Dios Y era un
mandato que él había dado, porque, por ejemplo, si podemos hablar
en Gálatas, capítulo 6, versículo 6, él había dicho anteriormente,
en Gálatas, en el capítulo 6, el versículo 6, dice, y al que
se le enseña la palabra, que comparta toda cosa buena con
el que le enseña. O sea, brevemente, rápido, el
obrero es digno de su salario. Yo he oído la cantidad de barbaridades
que tú no tienes que imaginarte. O sea, tú te puedes imaginar,
todas las he oído, de iglesia, de ofrenda, de diezmo, de tesoreros
que roban, de tesoreras que roban, de todo hemos oído, porque la
gente no trata bien la economía o no se basa en principios. El
principio que encuentras ahí, que el dar es una obra de la
gracia. No tengo tiempo para entrar en segunda cuarenta y
ocho, nueve, pero léelo en tu casa porque alguna gente dice
yo doy de lo que trabajo bueno pero cuando vas al principio
en realidad voy a hablarles de algunos puntos que les va a clarificar
no es necesariamente de lo que trabajas y hay algunos que van
a abrir los ojos porque hay muchos cuando digo esquemas es mal traducido
son estrategias la gente siempre busca la manera en cómo no dar
o no dar pero esto es una obra de gracia Y en esto el ejemplo
es de ustedes. Porque ustedes son testigo o
como... Aquí a nadie se le obliga a dar.
Hay otras organizaciones que te obligan. Aquí a nadie se le
obliga. Mi oración es que Dios te dé
un corazón generoso. Que aprendas a tener un corazón
generoso. Y cuando hay alguien que no da
nada, es porque no tiene un corazón agradecido para con Dios. Esto
es una obra de la gracia. Así que yo estoy claro, convencido
de que si Dios te salva a ti, comenzarás a dar. Se te darán algunas indicaciones.
¿Cómo practican? ¿Cómo han practicado ustedes
esto? ¿Han visto a otros? La gente
tiene sentido común. Aun hasta sus familiares que
no son creyentes le han preguntado a ustedes, ¿cómo se ha mantenido
la iglesia durante la pandemia? Porque la gente es consciente
de que hay que pagar un local, hay que pagarle al pastor, hay
algunos salarios, hay todo. Dígame, ¿qué no se puede hacer
en este mundo y en esta tierra sin dinero? Aquí comenzamos a
aprender gratis. Y tú sabes que eso es lo que
más cuesta. No hay nada gratis. Cuando tú ves que hay hermanos
y nosotros regalamos Biblia y la gente te manda, o por lo que
sea, gratis, es porque otro lo ha pagado. No hay nada que sea gratis. El
único que ha dado y ha provisto las cosas para que las manejemos
fue un Señor arriba en los cielos que hizo la creación y dijo,
frutificados y multiplicados. Pero tan pronto hubo la caída
y el pecado entró, dijo sí, pero ahora lo vas a hacer con el sudor
de tu frente. No es gratis. Tienes que trabajarlo. Tienes que hacerlo, por eso el
trabajo es una bendición de parte de Dios. Pero a veces por cultura
no estamos acostumbrados a recibir o queremos que el gobierno nos
dé. Queremos tener un trabajo del gobierno porque estás asegurado
o piensas que el gobierno te tiene que dar. Claro que el gobierno
tiene que velar para la organización y no hay anarquía en el país,
pero tú lo sostienes. No pienses tú que porque Biden
manda ahí uno y nadie está tan contento. Al final de que va
así un trillón de dólares. ¿De dónde crees que sale? Ah,
porque él es millonario. Bueno, Trump pudiera decir eso
o otra gente. Pero sale del trabajo de mucha
gente. Y eso nos lleva a considerar
a personas que reciben todo tipo de ayudas siendo ilegales y no
quieren aportar nada a este país, nosotros se lo damos. Los que
han trabajado aquí. Y no somos discriminadores. Algunos
dicen, ustedes también fueron inmigrantes. No, no, es que esto
es una ruta de economía. Es un engranaje de economía porque
donde tú sacas y no pones, se acaba. Pero al mismo tiempo la
economía viene de diferentes maneras en cómo va en este país. Para mí el Señor es el que tiene
la economía correcta. Quizá una de las economías que
se pueda parecer más a cómo Dios me bendice pueda ser una economía
media capitalista. Pero realmente Dios nos enseña
como ciudadanos del cielo cuál es la economía que debemos seguir.
Y por supuesto favoreceremos la economía en el mundo que nos
permite practicar a nosotros la economía de Dios. O sea que
si hay una dictadura o hay algunos otros gobiernos que piensan que
ellos son los que tienen que controlar todo y no te dejan
a ti vivir, no te dejan a ti florecer, no te dejan a ti fructificar,
no es de Dios. Y eso ha habido un gran cambio
desde la Revolución Industrial hasta aquí. era porque provenía
de un corazón generoso de parte de Dios. Los filipenses comenzaron
a ayudar al apóstol Pablo, siempre lo hicieron. Así que, no que
hable porque tenga escasez, él había aprendido el contentamiento
cristiano. Todo lo puedo en Cristo, sin
embargo, han hecho bien en compartir conmigo en mi aflicción. Ustedes
mismos también saben, filipenses, que al comienzo de la predicación
del Evangelio, después que partí de Macedonia, ninguna iglesia
compartió conmigo en cuestión de dar y recibir, sino solamente
ustedes, porque aún a Tesalónica enviaron dádivas más de una vez
para mis necesidades. Entonces, primera aplicación.
Si el dar es una obra de la gracia, todos los que hemos experimentado
la gracia de Dios debemos dar. No hay duda de aquello. Se brota naturalmente. Claro,
le cuesta dar lo que debe dar al comienzo porque no está acostumbrado. Está acostumbrado a su limosna.
Ahora, cuando pensamos en dar, o sea, todos debemos dar. No
hay nadie que no deba dar. Y eres obediente a Dios para
dar, porque así muestras tu gratitud y tu agradecimiento. Pero creo
que mucha gente falla. ¿Por qué das? ¿Por qué damos? Bueno, hay que pagarle al pastor.
Hay que pagar el alquiler. No. Hay que pagar la electricidad.
No. El propósito por el cual das
es para que la Palabra de Dios siga siendo predicada hasta que
Jesús vuelva. Y yo creo que este es un punto
en que mucha gente falla. No entendemos, por eso aprendemos
los principios. ¿Por qué das? ¿Por qué damos
a nuestra congregación? ¿Por qué le devolvemos a Dios
parte de lo que Él nos da? Para que la Palabra corra y sea
glorificada. Mira lo que Pablo está diciendo
aquí. Así ha sido. Entonces todo creyente debe dar. Esta iglesia es una corporación
sin fines de lucro y recibe donaciones, perfecto, pero en mi corazón
como pastor o lo que tú quieras es del creyente. Tú has visto
tómbolas aquí, vamos a vender comida, vamos a vender el café,
O sea, cada iglesia es libre de hacer lo que piensa. Y digamos
todo lo que está aquí por lo que ustedes han provisto, porque
hay hermanos que dan con significado, que va a ser lo próximo que voy
a aclarar. El punto es que todas esas cosas ya se me dicen, bueno,
pero esta iglesia no tiene un local. Bueno, pero ha remodelado
su local. O sea, hay cosas que son materiales
y externas. Entonces, lo externo y lo interno
no están desligados en la obra de Dios. Tu economía no está
desligada de lo que es tu corazón. Entonces aquí hay tres grandes
principios. El tercero de ellos es que doy por gratitud. Doy
por gratitud a Dios primero, pero también porque un hermano
o una hermana o iglesia respondiendo a Dios invirtió para que tú puedas
ser salvo. Y creo que esto es importante
en relación a lo segundo. es para que la Palabra de Dios
siga siendo predicada. Uno dio las gracias, lo que de
gracia había recibido, entonces cuando tú das, porque la Palabra
de Dios debe correr y ser predicada, ese es el motivo por el que se
da a la Iglesia. No es para el pastor, porque
si es para el pastor, entonces el pastor no debe dar diezmo,
ofrenda. Y no es así. Todo creyente debe dar. Y la razón por la que da es para
que la Palabra de Dios tenga una envoltura en cómo es transportada
porque es gratis. El Evangelio se predica gratuitamente. Pero Pablo está diciéndonos aquí
igual. Si él no hubiera sido obediente
a ir a Filipos, el Evangelio no hubiera llegado a Europa y
por ende a América. Entonces, si remontamos todo
esto, vamos hasta Melquisedeque, y vamos hasta Abraham, que coincidió
providencialmente con la lectura de cómo Dios proveyó para que
el pueblo de Dios siguiera creyendo, creciendo, y entonces la historia
de la redención se completara. Pero estamos en la época de la
iglesia y muchas cosas han cambiado. Entonces, cuando yo miro mi salvación,
Voy a ponerlo así, como un ejemplo. Yo conocí el Evangelio porque
otros hermanos me hablaron, pero el que era pastor de la iglesia
era un misionero. Era un misionero que su esposa también era de
Oklahoma y él de Virginia, si mal no recuerdo. Y entonces el
Señor lo salvó y él tenía el sentido, Dios lo impulsó a ir
a Perú a predicar el Evangelio. Pero él tenía una familia, ¿cómo
se iba a mantener en Perú? Entonces hubo hermanos en la
iglesia en Virginia, en una iglesia que yo he estado personalmente,
que lo ayudaban, lo apoyaban, aunque él pertenecía a una misión,
esa iglesia, los hermanos vieron el trabajo, el ministerio y lo
apoyaron para que fuera a Perú. Primero tenía que aprender el
idioma, aprendió el idioma y fue Y esta iglesia, la primera iglesia
bautista del Callao, ha sido una iglesia que todavía sigue
sacando ministros, siervos. Él ya murió, él se fue, y vino
otro pastor nacional, pero sigue, echó a caminar, pero fue porque
otro romano invirtió. O sea que tu salvación y mi salvación
se debe a que otros hermanos dieron, para que la palabra corra
y sea glorificada. Cuando yo llegué joven, que todavía
no sabía el trabajo que hay que hacer en otros lugares, no había
entrado a la rutina laboral en que entra mucha gente, de ganarse
el pan o la vida. Yo miraba todo lo que la iglesia
y los hermanos hacían, de repartir volantes, de repartir tratados,
para que la gente tenga alguna idea, oiga, era bueno o malo
su estrategia, pero es la vida de la iglesia. O sea, ¿de dónde
sale aquello? Así pedíamos, nosotros como éramos
un país pobre, entonces hay que pedir folletos, tratados, que
nos obtengan otros. Le decían, gratis se lo enviamos.
Pero era porque otros hermanos invertían. Y si tú conociste el Evangelio
aquí, fue porque este misionero fue. Invirtieron en él, él invirtió
en mí. Y está hoy hablando no en el
interés material, sino que uno va unido a lo otro. que todo
lo que tú pones o lo que damos al Señor es, en primer lugar,
para que la Palabra de Dios tenga un envase donde corra, donde
vaya. Tengo una envoltura y eso cuesta.
Nos sentimos bien cuando invertimos materialmente todo lo que hay
aquí, es por lo que ustedes han dado. Por lo tanto, de acuerdo
todavía a lo que es nuestro presupuesto todavía gastamos 60% de lo que
entra en cosas que son materiales y de resto pues lo ponemos en
las cosas que son espirituales ya que el obrero es digno de
su salario y cuando hablo de esta barbaridad yo recuerdo estos
primeros pastores o lo que sea sufrieron mucho porque el pueblo
a veces no tiene la idea y una de las cosas que yo quiero que
aprendan ustedes es que Claro, aquí empezamos nosotros. Estas
son cosas que tal vez antes no las hubiera predicado, pero ahora
yo no estoy criando hijos. Ahora hay muchas cosas que estoy
librado de muchas ansiedades y que la gente pueda malinterpretar
para traer mala reputación a mi Cristo. Pero ahora no. Nunca
se ha necesitado, nunca he necesitado la ofrenda de nadie personalmente. ¿Ves? Tampoco porque das debes
influenciar tu voluntad o tu decisión de lo que otro tenga
que hacer. Tampoco es para que te jactes de lo mucho que tú
tienes que dar o que si eres columno evaluarte. ¿Sabes por
qué? Porque te voy a dar las gracias de algo que tenemos que
hacer todos. Algo que tenemos que hacer todos.
El creyente de gracia da. No, porque a veces había agujeres
o personas que pasaban el plato, lo que sea. Y mira cómo Dios
ha ido cambiando todo eso a través del tiempo. Le dan gracias, gracias.
No tienes que dar las gracias porque el dinero no es para ti.
Es de Dios. Somos agradecidos cuando damos.
Pero no pienses que Dios te tiene que dar las gracias por algo
que tú tienes que hacer. Fue porque otra persona fue obediente.
Así que el primer motivo es que si oímos la palabra del Señor
y hemos creído en el Evangelio, entonces participamos para que
esa palabra que cuesta pasaje aéreo, mantener a alguien, que
el pastor pueda comer o que los hermanos puedan comer, cualquier
otra actividad, el Señor provee, porque tiene necesidades materiales. Y a veces las sesiones son crueles.
En esta iglesia no hay muchas de estas sesiones porque tenemos
otra manera de gobernar la iglesia. Pero a veces se trataba de que
al pastor hay que aumentarle el salario. Y entonces había
hermanos que ponían sus juicios y pretextos, pero, pastor, ¿cómo
le vamos a aumentar el salario si todo ha subido en el mercado?
No hay. ¿Y en qué mercado crees que compre
el pastor? O sea, es algo tan ilógico cuando
la gente comienza a poner pretextos. El obrero es digno de su salario.
Este tema es tan grande que no lo acabaría o no lo terminaría,
pero lo que quiero hacer es ponerle los principios. Entonces, ¿por
qué damos? En primer lugar, es por la palabra.
Así que si no damos nada, o no somos salvos, o no estamos dando
como debemos dar. damos al Señor porque queremos
que la palabra de Dios corra y sea glorificado su nombre. Esas preguntas están allí, cuánto,
cómo y dónde, como un sentir retórico. Cuánto, cómo y dónde,
son preguntas más bien retóricas en este asunto para ayudarnos,
cómo debemos dar, porque ya hemos visto por qué debemos dar. Muy
bien, entonces, ¿cómo leemos en la Escritura? Número uno.
Son principios básicos para ustedes. ¿Cómo lees en las escrituras?
Por ejemplo ahí el debate de diezmo, ofrenda, del bruto, del
neto, amado hermano, todas esas cosas solamente son pretextos,
son excusas, que el pastor no debe enterarse de esto, el pastor
no debe enterarse del otro, pero eso es para mostrar meramente
tu tacañería. No hay otro motivo, no hay otra
razón. Cuando la gente comienza a poner
muchos pretextos, entonces uno se pregunta, bueno, ¿cuál es
su corazón para con Dios? Porque a mí no me importa si
tú sabes lo que yo doy. Dios lo sabe primero. Porque Dios lo sabe. Sí o no. Y Él mira la intención del corazón. Y mi propuesta es que, por ejemplo,
puedas Entender que hay varios principios que muchas veces la
gente se desvía por la tangente. Y he oído, el guiesmo es el Antiguo
Testamento. La ofrenda es diferente del guiesmo. Y piensan que ya han resuelto
todo esto. están como los agentes del tiempo de Jesús, y espero
ponerme en el tiempo ese y poder enseñarle a ustedes cómo tener
realmente un corazón con contentamiento y generoso, y que den por los
motivos correctos. O sea, cuando tú lees toda la
Escritura, ¿qué es lo primero que viene a tu mente? ¿Hay que
dar? ¿Sí? Por ejemplo, hay algunos
que dicen, sí, hay que dar, pero yo no estoy de acuerdo con el
diezmo, que es el Antiguo Testamento. Bueno, si de verdad, Dios, si
vamos a dar el diezmo como era en el Antiguo Testamento, te
quedas sin nada. Porque sí, había un diezmo que
era para los levitas que lo leímos, y los levitas tenían que diezmar
de aquello, pero no era la sociedad industrial del tiempo que hoy
día tenemos. Habían un montón de ofrendas.
Mira todo lo que Neemías trajo. Él invirtió, él trajo un montón
de dinero. Y los príncipes dieron un montón. Y seguían trayendo más. Y cuando
comienzan a elaborar la razón por la cual daban, era todo lo
que Dios había hablado en el Antiguo Testamento antes, en
la generación de Moisés. Y la razón por la que no tenían,
Y el muro estaba destruido y el templo descuidado fue porque
también dejaron de ofrendar y de diezmar todas las ofrendas que
el Señor le había dicho. Y lo sacó de la tierra. Y una
de las razones claras, Inemía, también prometemos guardar la
semana de reposo de cada siete años, o sea el jubileo. Porque
los 70 años de exilio fue porque por 490 años no lo guardaron. No hables de economía sin saber
si no conoces la economía de Dios, porque Él es un buen contable.
Y lo sacó de la tierra. Por supuesto, para la Iglesia
del Nuevo Testamento y la gracia, el diezmo debería ser lo mínimo
de lo que tú recibes. Nota, no de lo que tú ganas. La ofrenda que traemos a la Iglesia,
la voy a hablar en forma general. porque el segundo punto creo
que va a explicarme mejor. Lo que tú das al Señor debe ser
algo significativo, pero quítate de la mente que cuando digo algo
significativo es cantidad, porque ahí voy con la controversia de
fariseo y más bien tenemos que aprender lo que nuestro Maestro
nos enseñó a nosotros. ¿Qué quiere decir debe ser algo
significativo? en que es comparativo a la manera
como tú vives y de lo que tú recibes. Debe ser significativo
para eso. En la manera como vives y cómo
vives y también en lo que recibes. Entonces, no necesariamente es
el diezmo, no necesariamente es una ofrenda. sino porque Dios
que mira el corazón dice, esto es significativo de la realidad
de lo que tú vives. Por ejemplo, la ofrenda cuando
damos algo significativo es para contrarrestar, por ejemplo, la
avaricia. A todos nos ha pasado, sobre
todo cuando antes dábamos en cheque. Estoy hablando de años
atrás cuando, por ejemplo, lo que tú dices lo primero, el corazón
alegre, y vas a poner una cantidad y dices, uy, pero eso parece
mucho. y lo bajas. ¿Qué debes hacer? Lo primero
que hablaste. Porque Dios lo oye. Dios lo ve. Él mira la actitud de tu corazón.
Porque debe venirte la pregunta, ¿y por qué lo vas a bajar? Si
es lo que Dios pone en tu corazón, ¿qué ves? Por eso dice, cada
uno ve cómo propuso en su corazón. Entonces, para ir aclarando un
poquito más, cuando lees la Biblia, el diezmo debiera ser lo mínimo. Debe ser lo mínimo, no lo más.
Lo máximo. Y llegar allí, como te digo,
es un escándalo para muchos. Porque tú toda la vida has dicho,
es mi dinero. Y tienes razón, es tu dinero.
Tú puedes hacer con él lo que tú quieras. Pero no juegues con
Dios cuando Él pone en nuestro corazón lo que debemos dar para
que la Palabra de Dios corra. No es por ningún otro motivo.
Porque tú tienes aprecio, ya que alguien invirtió y dio para
que yo oyera la Palabra, igual con ese mismo corazón yo doy.
Y por eso doy donde primero oigo la Palabra del Señor, que es
dar algo significativo, ya que la conducta del corazón es importante
para con Dios. La iglesia se sostiene, lo que
tú ves, porque los hermanos dan significativamente. Si tú vives
en una casa de un millón de dólares y das veinte pesos, no estás
dando algo significativo, pero no te dejes llevar por la cantidad. Solamente es para que tengas
la proporción y la relación. Porque no es significativo. Y
cuando uno lee la escritura, el señor le dice a su pueblo,
no traigas lo que vale un perro a mi casa. El mismo que dijo, no te presentarás
a mí con las manos vacías, tampoco traigas el precio de una prostituta
a mi casa. Entonces estás pensando, ¿qué
es lo que tengo que traer ahí? ¿Cuánto tengo que traer? ¿No
piensas tú que sería ilógico que tú refutes tanto el diezmo
o lo que sea en cuanto a cantidad y que no sepas cuánto dar a Dios? Yo creo que Dios pone en nuestro
corazón lo que tenemos que dar. Así que eso que el Señor nos
da y nos pone como algo mínimo, dar de gracia porque de gracia
hemos recibido, es como mínimo. Nuestro diezmo, lo que uno lee,
Pero pudiera ser que no llegue al diezmo y tú puedes ir incrementando,
¿no? Poco a poco tú vas viendo la
bendición de Dios. Como has aprendido. Porque hay
algunos que empiezan y dicen, bueno, empezaré con alguito,
¿no? Pero no es significativo todo. Y sigues subiendo y sigues
apreciando, vas creciendo. Porque Dios va poniendo eso.
Vas viendo que esa prosperidad de lo que Dios te da, comienzas
a verlo. O sea, todo el mundo comienza
a ver esa bendición de Dios, de lo que Dios te da. Y la Biblia
dice, haz partícipe de aquello para que la palabra de Dios corra
y tenga significado, tenga propósito. Tercer lugar, debe tener un valor
monetario. Se entremezcla la organización
con lo que es el organismo vivo. Nosotros por ley estamos obligados
a darle a usted un papelito. No ha visto cómo la hermana Wilma
se espera en enero para dar su papelito a cada uno de los que
ha dado. Funciona de dos maneras. Y por supuesto, si le recibes
el papelito es porque has dado algo significativo. Por ley estamos
obligados a hacerlo. Lo que tú hagas con eso es distinto. Te doy mi práctica. Yo nunca
lo uso. Porque si no, si le voy a pedir
a César que me devuelva lo que yo le he dado a mi Dios, entonces
ya es un salario, es una paga, no es mi ofrenda para Dios, porque
el que debe dar es el creyente. Pero algunas personas son muy
hábiles y dicen, pero yo después lo doy a la iglesia, pero no
lo dan, eso es robo. O sea, tratan de que van a descontar
esto del income tax, de lo que ya le han quitado, pero que ya
lo han ofrendado y por lo tanto si reciben un reintegro no se
lo van a dar a Dios. O si no quieren pagar tanto de
estos impuestos, entonces sí se lo van a dar a Dios. Mira,
eso trátalo con César, pero no digas que esto ofrenda a Dios.
si tú estás colectando cada papelito que hay para descontarlo, porque
no te cuenta como una ofrenda para Dios. Te cuenta porque tú
piensas que Dios te va a bendecir y qué bueno eres. Así que cuando
debe ser de valor monetario, me refiero a que te cueste, que
tú no lo vas a sacar de algún lugar, no vas a robar uno, no
se lo vas a pedir a César, al mundo, al gobierno, es que te
cuesta y al mismo tiempo no es porque yo voy a donar este sofá
pastor y traigo estas cosas y que la iglesia me dé un recibo te
lo vamos a dar pero no pienses en tu corazón que esa es una
ofrenda para Dios que estás cumpliendo para Dios porque Dios que lo
ve dice esa no es la manera tal vez sí tal vez no no lo uses
Porque entonces no lo estás dando de corazón para Dios, para lo
que es primero. Cuando hablo de valor monetario,
hablo de algo que te debe conducir. Y porque eres honesto en cuanto
a tu manera de hacerlo. Entonces, cuando queremos estar
libres de esquemas, de cómo damos para el Señor, la actitud del
corazón es muy importante. y voy a ampliar esto tanto el
segundo punto como el cuarto es a través de algunos pasajes
de la escritura mira por ejemplo conmigo Ananías y Zafira en Hechos
capítulo 5 Hechos fue escrito por Lucas y en la mente de Lucas
lo que quiero poner en tu corazón ahora en tu mente es el discípulo
del Señor Jesús es uno que maneja bien el dinero el discípulo,
aquel que es ciudadano de los cielos, debe saber cómo da, debe
saber dónde dar, debe saber cuánto dar y cómo maneja su dinero. Y es interesante porque Lucas
y Hechos son escritos por Lucas, ¿no?, obviamente. Y la manera
como él lo pone, así que no es de extrañar, ¿no?, que él en
su registro de Hechos ponga lo que ocurre con el castigo de
Ananías y Zafira. Si no ha leído la Biblia, ¿qué
ocurrió con Ananías y Zafira? Vamos a leer del capítulo 4,
36, porque es el contexto. Y José, un levita natural de
Chipre, a quien también los apóstoles llamaban Bernabé, que traducido
significa hijo de consolación, y poseía un campo y lo vendió,
trajo el dinero y lo depositó a los pies de los apóstoles.
¿Notaste lo que hizo Bernabé, el hijo de consolación? Lo hizo,
lo trajo de su buen corazón y lo trajo al Señor, lo puso a los
pies de los apóstoles. Ustedes decidan lo que tienen
que hacer con ese dinero. Pero cierto hombre llamado Ananías,
no sé si era hispano o no, con Zafira, su mujer, se pusieron
de acuerdo, vendió una propiedad y se quedó con parte del precio,
sabiéndolo también su mujer. y trayéndolo a otra parte, la
puso a los pies de los apóstoles. Pero Pedro dijo a Ananías, ¿por
qué ha llenado Satanás tu corazón para mentir al Espíritu Santo
y quedarte con parte del precio del terreno? ¿Mientras estabas
sin venderse, no te pertenecía? ¿Y después de vendida, no estaba
bajo tu poder? ¿Por qué concebiste este asunto
en tu corazón? No has mentido a los hombres,
sino a Dios. Al oír Ananías, esta palabra
cayó y espiró, y vino un gran temor sobre todos los que lo
supieron. Entonces los jóvenes se levantaron
y lo cubrieron, y sacándole le dieron sepultura. Amado hermano, ven a la iglesia,
pero si no vienes y no das lo que tienes que dar, entonces
Dios te puede matar. Buena propaganda. Y para que veas que no es un
asunto de edad, de cantidad. Es la actitud del corazón. Tu
terreno, tus posesiones, son tuyas. Pero no digas en tu corazón,
mira cuánto yo doy a Dios o esto voy a dar a Dios, pero tú estás
quitando para tu propio beneficio o lo que sea tuyo, porque es
mentira Dios. Entonces, la ofrenda para nuestro
Dios quita la avaricia. la mentira y el engaño. Y por eso lo primero que hablas
debes darlo con corazón alegre para Dios. Lo voy a contar aunque
no nos extienda unos minutitos, pero empezamos temprano esa vez. El Señor le da a su pueblo las
leyes. Cuando hablaba del diezmo, los israelitas dizmaban de todo. pero no era la sociedad industrial
que hoy día tenemos. Entonces ellos tenían, por ejemplo,
vamos a poner árboles de oliva, no de olivo. Un árbol, dos árboles,
tres árboles, cuatro árboles, cinco, seis, siete, ocho, nueve,
diez. Ese es de Dios. ¿Me va siguiendo
como era? Entonces pasabas por la vara,
una oveja, dos ovejas, tres ovejas, cuatro ovejas, cinco, me van
siguiendo, entonces la décima que era de Dios. Pero el Levítico es fantástico,
la palabra de Dios le dice, ahora cuídate en tu corazón que cuando
vaya una, dos, tres, una, la décima es la mejor, la más gordita,
la que tiene más landa, Y el Señor dice, cuídate en tu corazón,
porque si no esa y la otra es mía. El Señor sabe la codicia de nuestro
corazón. El Señor conoce la mezquindad
de nuestro corazón. Por eso murió Ananías y Zafir. No es que no dieron. Tú ves tantos
mentirosos, para que Dios te dé más. Ellos dieron, pero dieron
mal. ¿Por qué el dar tiene que ser
significativo? Y que el dar tiene que estar
de acuerdo a lo que Dios ha hecho en tu corazón. Y yo digo, wow,
Lucas, te pasas. Porque Bernabé, si era un hombre,
estaba desprendido. No es que le sobraba, no es que
te viera, porque él lo quería hacer de buen corazón. Por eso
dice, da como propones en tu corazón. Pero tu dar es significativo. O sea, tiene que ir en proporción.
a lo que realmente es o lo que tú le ofreces a Dios. Porque
si no, es de lo que te sobra. Es una limosna, es menospreciar
lo que Dios te da. ¿Ves cómo vamos aprendiendo?
Y no estoy enseñando esto porque yo necesite. He aprendido a contentarme
que sea cualquiera que sea mi situación. Al contrario, ahora
estoy en una situación en que no es que uno tenía miedo de
que otro se va a ir. Hay gente que va y viene, va
y se va y se lleva la del dinero porque piensa que es su dinero
y tiene que invertirlo en otro lugar donde pueda a lo mejor
recibir las bendiciones. Así, vete antes porque nadie
te necesita. Eso no es la manera de dar para
Dios. Dios me ha provisto a mí siempre, aun cuando no estabas
tú, ni estaba la iglesia, ni tenía ninguna iglesia en la cual
estar por año y medio. Porque yo sé de dónde viene la
prosperidad. No es de tu ofrenda. No es de
tu dinero. Tú puedes pelear en tu trabajo
todas las cosas que tú quieras porque es la ley. Amén. Pero nunca pienses que el pastor
no trabaja o que el obrero no es digno de su salario. Entonces
debe tener un valor monetario, y al mismo tiempo, el otro pasaje
de Lucas que quiero mostrarle, para que entendamos esto de dar
con significado, está en Lucas, en el capítulo 21. Marcos y Lucas
son los únicos que mencionan este hecho aquí, que también
tú lo has oído, es mal citado de mucha gente. Levantando Jesús
la vista, Lucas 21, vio a los ricos que echaban sus ofrendas
en el arca del tesoro. Vio también a una viuda pobre
que echaba allí dos pequeñas monedas de cobre y dijo, en verdad
les digo que esta viuda tan pobre echó más que todos ellos, porque
todos ellos se echaron en la ofrenda de lo que les sobra.
Pero ella de su pobreza echó todo lo que tenía para vivir.
No es cantidad, porque ella echó con significado. ¿Qué trabajo tenía la viuda?
Cuando la gente dice yo doy de mi trabajo. En realidad el creyente
da de todo lo que Dios le provee. Obviamente, básicamente y primordialmente
de su trabajo. Pero eso no quiere decir que
tú no recibas por otro lado. Y no recibas algún tipo de valor
monetario para que te puedas subsistir. Puedas vivir tranquilamente,
holgadamente. La palabra del Señor le enseña
aquí entonces que Jesús vio a esta viuda. Y mi pregunta es, ¿dió
con significado? Sí. ¿Pero viste la cantidad? No era
nada. Monetariamente no era nada. Pero
era todo. Era significativo. Pero es más,
al igual que Ananías y Zafira, era porque el corazón estaba
malo. Porque el Señor está hablando aquí, el corazón, no de la viuda
era malo, que estaba en tragedia y en pobreza y tal vez hay que
explicar un poquito que la gente que era pobre en los tiempos
de Jesús, y pobre siempre hay, es porque estaban desprovistos
de la bendición de Dios. Aquí esta mujer tenía dos males,
era mujer y viuda. Las mujeres no contaban. Nota
Lucas siempre está mencionando mujeres. las mujeres que ayudaban a Jesús,
que servían a Jesús. Y aún Juan lo hace, porque la
primera aparición de Jesús, según Juan, es a María Magdalena. Y
interesante, todos los marginados, los publicanos, Jesús estaba
allí con ellos, los que ellos pensaban que no. Pero nota, en
el capítulo 20 de Lucas, versículo 45, mientras todo el pueblo escuchaba,
dijo a su discípulo, Cuídense de los escribas quienes les gusta
andar con vestiduras largas y son amantes de los saludos respetuosos
en las plazas y de ocupar los primeros asientos en las sinagogas
y los lugares de honor en los banquetes que devoran las casas
de las viudas y por las apariencias hacen largas oraciones. Ellos
recibirán mayor condenación. ¿Dudás por apariencia? No es que Pablo se alegra de
esta ofrenda de los filipenses, sino porque ve el fruto de Dios
en sus corazones. O te place cuando tú lees algo,
por ejemplo, leyendo un libro que me imagino no está en existencia
y lo he repetido muchas veces en otro mensaje. De un ex cura montano, estando
en Canadá, que su mamá enviudó. Y él recuerda
cómo el jura vino para llevarse la única vaca que tenía, porque
era una deuda que tenía que pagar. Los fariseos escribas o de cualquier
religión que te digan que tienes que dar para que Dios te bendiga,
o que tienes que pagar una deuda para con Dios, qué malos que
son. Oye tu maestro. La gente hace énfasis en la viuda,
cómo dio todo lo que tenía. No, es la actitud del corazón.
es porque tienes que dar significativamente. Tiene que ir paralelo, de la
mano, lo que tú recibes o cómo tú vives en lo que es en relación
a tu ofrenda para con Dios y en eso vas creciendo. Porque si
no, viene mañana Dios. Y dice, todo esto que tú tienes,
¿de quién será? Por eso Ananías y Zafira terminaron
muertos. Porque tú puedes tener mucha
riqueza y mucho dinero, pero ¿qué es y para quién quedará
todo aquello? O sea, hay un mal énfasis en
la viuda. Es el corazón de lo que Dios
mira y analiza. Así que la cantidad no es importante,
sino el sentido y el significado en lo que tú das para con Dios.
Yo creo que por último es, primero debes dar donde tú recibes la
palabra de Dios. Y aquí voy a todos los que me
escuchan por internet. Hay mucha gente que oye la palabra
del Señor en Puerto Rico, en muchos lugares. Y en realidad
no han aprendido. Pero tú ves televangelistas y
mucha gente están pidiendo, hacen maratón, telemaratón, porque
les falta. Y siempre están ofreciendo algún
tipo de servicio. Entonces no pueden hacer tómbola,
no pueden vender comida, etcétera. Así que la gente da de lo que
le sobra. Cerciórate de que lo que tú das
a Dios no es de lo que te sobra. Porque Dios lo mira. y por eso
no es excusa cuando dices no me alcanza o no tengo no tengo
trabajo porque cuando te he leído estos pasajes qué trabajo tenía
la viuda su trabajo era pasar miseria
y pobreza no me alcanza y no me alcanza está bien para
gente nueva gente que no sabe. Pero nota cómo el apóstol pone
aquí, volviendo a Filipenses, la razón por la que tú floreces. El versículo 17, no es que busque
la lágrima en sí, sino que busco fruto que aumente en su cuenta.
Pero lo he recibido todo y tengo abundancia, estoy bien abastecido,
habiendo recibido de Pafrodito lo que han enviado, fragante
aroma, sacrificio aceptable, agradable a Dios. y mi Dios proveerá
todas sus necesidades conforme a sus riquezas en gloria en Cristo
Jesús. A nuestro Dios y Padre sea la
gloria por los siglos de los siglos. Amén. El que es conmigo no recoge,
desparraba. Cuando tú dices que tú no tienes,
¿qué clase de Dios sirves? Sin embargo, otra vez digo en
el sentido positivo, esta iglesia no pudiera estar si no hubiera
hermanos fieles, que dan con significado. Dan para Dios, para
que la palabra corra y sea glorificada. Para que podamos invitar a otra
gente a oír la palabra del Señor. Para que otra gente diga, oye,
¿qué han hecho ustedes? No han vendido comida, no han
hecho esto ni lo otro. ¿Cómo es? Es porque damos por
la palabra. No estamos pagando por un servicio.
No es el tip del restaurante que ahora todos han subido, de
que porque vienes y oyes la palabra entonces das. Entonces primero
donde debes dar es donde tú te alimentas. Me encanta hablar
del dinero. Bien dado, de corazón para con
Dios. Espero que hayan aprendido esto.
¿Cuál es el problema con algunas personas que vienen, siempre
quieren volver a su país? en alguna manera u otra. Cuando eres creyente y Dios te
mueve a algún otro lugar, es si Dios quiere, ¿no? Pero este
es el lugar donde Dios te ha puesto para florecer. Entonces,
el punto es que la gente muchas veces manda a su país todo. Y aquí no, no pone nada. Y no
puedes pensar que eso es una buena economía. Algunas personas dicen todavía,
bueno, yo prefiero mandar mi diezmo a mis familiares, porque
ellos necesitan más. No. Donde necesitan más es en
el África, en China, para que veas que tu pensamiento está
mal. O yo voy a una iglesia americana y entonces dicen, iglesia americana
no necesita. Mal. Porque no estás dando como hablamos
al comienzo. Si allí recibes la palabra, Si
ahí es donde te alimentas, entonces ahí es donde debemos dar. Pero,
por supuesto, alguna persona puede decir, ah bueno pastor,
¿por qué hay otros que vienen de otra iglesia y siguen dando
a su iglesia? Porque esta iglesia no necesita
aquí en Estados Unidos. Pero es que ese no es el principio.
Puede ser que, por ejemplo, le digas a tu señora, ¿sabes que
esa familia ya el esposo no está sin trabajo, pero el sueldo que
yo gano este mes se lo voy a dar a ella para sus hijos. Conociendo cómo son las mujeres,
ella va a estar muy feliz y contenta. Como muchas mujeres que hay que
a veces el marido manda a su país todo, o algo que ella no
sepa porque se va a quejar. porque ella pasa trabajo y se
aguarda de ciertas cosas aquí, se sacrifica y de repente el
marido escondido manda para allá lo que hay. Pongo eso porque
es más el caso. Ahora, es amable, porque no es
que estamos en contra, porque ahí dice primero, porque todos
los que hemos crecido en esta gracia de Dios, No creas que
es a la iglesia y nos quedamos. Lo primero es para que la palabra
corra. Pero hay muchas personas, pastores,
que ayudamos. Gente o familia que ayudamos.
Extra. Por eso es que no es solo el
día. O a lo mejor tú mismo has oído
algo y manda. Hay gente que manda a su familia.
Pero lo primero. Así que primero está ahí con
una razón. Ahora, si tú en tu iglesia, digamos, no importa
que hayas venido de cualquier otro lugar, yo aplaudo cuando
tú has dado allá con significado, y el año lo cumples, sigues dándole,
no estás pecando, porque tu ofrenda ha sido contada para el presupuesto. A mí me sorprende siempre la
maravilla de la economía de este país, aún en las cosas espirituales. yo oía a un pastor que le daba
consejo a otro, por ejemplo aquí los que vivimos en la Florida
no nos damos cuenta, pero desde octubre ¿te has dado cuenta cómo
el tráfico aumenta? sobre todo si vas a Naples u
otros lugares, no tanto en Miami, porque los pájaros de la nieve,
comienzan a venir en octubre y tú ves cuando viajas comienzas
ya a ver todos esos RVs que comienzan a venir con sus bicicletas y
todo lo demás y vienen y están cuatro o cinco meses aquí obviamente
están en otra iglesia pero la mentalidad hispana diría
bueno esta gente que viaja así y dirá, ¿qué pasa? No lo van
a dar porque no están en su iglesia para que veas que es por la palabra,
no es por la iglesia tampoco. Entonces estos pastores son sabios
y le dicen, bueno, mire, ya que usted va a cambiar porque esa
es su manera como está viviendo y fue muy sabio al oírle en cuanto
a eso. La mitad de lo que es tu ofrenda
para con Dios lo das aquí y la otra mitad lo
das allá. Durante todo el año, no porque
asistas. Porque así la persona tiene un
presupuesto en el cual se basan, las iglesias se basan en presupuestos. Entonces, nota la actitud de
algunos que se pueden ir, se van por alguna otra razón, pero
como lo que dan no es tan significativo para ellos, no les importa, ya
dejan de dar. Significativo es cuando otra
persona piensa y dice, bueno, me voy, pero mientras no estoy
en otra iglesia, estoy en otro lugar, voy a continuar apoyando
la obra de Dios. ¿Tú ves cómo cambia el sentido?
Entonces, si tú sales y está bien, nadie te dice que no sostenga
o puedas ayudar aparte, pero primero es donde recibes la palabra.
Así igual es cuando sales de una iglesia donde tu ofrenda
ha sido significativa, no pecas si ayudas a que termine el año
su presupuesto de lo que tú has ofrecido, porque lo cuentan y
ese año cuenta la iglesia. Y lo mismo es un aprendizaje
para ustedes que a veces salen o se van o vuelven y es pensar,
bueno, vamos a continuar por tanto tiempo, tantos meses para
que la iglesia se equipare, porque Dios provee, pero también nos
da sabiduría en su economía. Así que espero que estos puntitos
le hayan ayudado a ustedes en por qué damos. Las gracias sean
dadas a Dios en todo tiempo. Y por eso Pablo termina. A nuestro
Dios y Padre sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
Y la gracia del Señor Jesucristo sea con el espíritu de ustedes. Oremos. Señor, tú siempre combinas lo
interno y lo externo. Somos seres materiales, pero
también espirituales. Nos dejas grandes enseñanzas
en tu palabra. Ayúdanos a ser ciudadanos que
nos comportemos externamente, como viene también de nuestro
interior, del corazón. Da corazón generoso a tu pueblo,
que es lo que siempre oramos. No por obligación, no por necesidad,
sino porque tú amas a Andorra. Y porque tú eres el que lo ves,
tú lo sabes todo. Libra de avaricia, libra de codicia
a nuestros hermanos, nuestro corazón malo que siempre tenemos
para las cosas espirituales. Bendice a tu pueblo como lo has
bendecido hasta ahora, como lo prosperas, como provees para
su vida, como bendice su generación. Es algo que a través de los años
lo hemos visto. Y Señor que sigamos haciendo
lo que es bueno, correcto ante tus ojos. Todo lo que es bueno,
todo lo que es puro, todo lo que es noble, todo lo que es
de buen nombre. Ayúdanos en esto pensar porque tú vienes pronto.
En tu nombre te lo pedimos. Amén. Saludémonos unos a otros.
Cómo tener un corazón agradecido y generoso
Series Filipenses
-Qué permitimos entrar a nuestra mente.
-Qué practicamos.
-Paz, meditar: verdadero, digno, justo, puro, amable, honorable.
-Practicas lo que crees.
-Corazón pastoral de Pablo y su agradecimiento a los filipenses.
-Dar es una obra de gracia.
-Das para que la Palabra siga siendo predicada.
-Damos por gratitud a Dios, alguien invirtió en nuestra salvación.
-Cuánto, cómo, dónde: significativo, valor monetario, donde recibes.
| Sermon ID | 1115211538103733 |
| Duration | 1:15:50 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Acts 4:36; Philippians 4:8-20 |
| Language | Spanish |
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