00:00
00:00
00:01
Transcript
1/0
Segunda de Tesalonicenses 2.13
Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros,
hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido
desde el principio para salvación, mediante la santificación por
el Espíritu y la fe en la verdad, a la cual os llamó mediante nuestro
evangelio, para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo.
Así que, hermanos, estad firmes y retened la doctrina que habéis
aprendido, sea por palabra o por carta nuestra. Y el mismo Jesucristo,
Señor nuestro y Dios nuestro Padre, el cual nos amó y nos
dio consolación eterna y buena esperanza por gracia, conforte
vuestros corazones y os confirme en toda buena palabra y obra. Y el mismo Jesucristo Señor nuestro
y Dios nuestro Padre, el cual nos amó y nos dio consolación
eterna y buena esperanza por gracia, conforte vuestros corazones
y os confirme en toda buena palabra y obra. Damos la bendición de
Nuestro Dios. Padre Celestial, ayúdame hoy
a predicar Tu Santa Palabra. Es increíble para nosotros, pero
sabemos que es cierto que lo que tenemos en nuestras manos,
en nuestra Biblia, lo que acabamos de leer, viene de Ti, el Dios
que nos hizo, hizo todo lo que existe. Tú te has dado a conocer
tu voluntad a través del proceso de inspiración. Así que lo que
tenemos en la escritura es tu palabra. Nos gozamos en esto,
que tenemos la verdad, y oramos que me ayudes a declarar esta
verdad. Y ora en nuestros corazones y
mente. Al escuchar, fortalécenos. Obra en nosotros, de tal manera
que Tu Palabra llegue a nuestro corazón, tome raíz en nuestras
vidas y dé buen fruto como resultado. Oramos por salvación donde hay
un alma perdida entre nosotros que no te conoce, te pedimos
que salves, pero nos reunimos como tu iglesia porque nosotros
necesitamos esto. El lavado regular de tu palabra
y te pido que obres en nuestras mentes y corazones, cámbianos
Señor. Ayúdanos a poner a un lado el
pecado y abrazar la justicia para que seamos más y más como
lo que tú quieres que seamos. Lo pedimos en el nombre de Jesús.
Amén. Acabamos de terminar una sección
en la que Pablo le estaba dando gracias a Dios por su obra salvadora
en el caso de los tesalonicenses, y por extensión, la obra salvadora
de Dios en todas nuestras vidas, dándole a Dios gracias y alabanza,
y notando que era apropiado hacer esto. Versículo 13, pero nosotros
debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros. Siempre
dar gracias a Dios respecto a vosotros. Vimos un contraste digno de alabanza. Versículo 13 comienza con un
pero. Nosotros debemos dar siempre
gracias a Dios, contrastando su acción de gracias por los
tres armonizenses con lo que acababa de escribir con respecto
al juicio del mundo incrédulo. El mundo incrédulo que se va
a encontrar con Jesús al regresar del cielo un día. y se van a
encontrar con justicia y juicio como resultado. Pero no todo
el mundo va a ser juzgado de esa manera porque Dios ha escogido
salvar a algunos. Y cuando reflexionamos en la iglesia y en los creyentes,
aquellos que han sido perdonados y reconciliados con Dios, ¿a
dónde se debe dirigir la acción de gracias? A Dios. Le damos
gracias a Dios. de que algunos son salvos. ¿Por qué le damos gracias a Dios?
Vimos también una conversión digna de alabanza. No solo nota
el contraste, sino que nota el trabajo, la obra de Dios en la
salvación. Explicado por la elección de
Dios, debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos
amados por el Señor. El Señor te ha amado porque Dios
os ha escogido desde el principio para salvación mediante la santificación
por el Espíritu en la fe en la verdad. Hablamos de cómo Dios
salva a los pecadores. Dios, desde antes de la fundación
del mundo, decidió salvar a algunos y obra en la historia y en el
tiempo para apartarnos de la humanidad pecaminosa y da, a
través de la regeneración, una fe penitente. Fuiste salvo cuando
creíste la verdad. Y si te preguntas cuál es la
verdad que crees, Lo especifica en el versículo 14, a lo cual
los llamó mediante nuestro evangelio. Dios trajo el evangelio a nuestras
vidas. Nos llamó. Habla del llamado
efectivo de Dios. No solo escuchaste el evangelio
con tus oídos, sino que Dios abrió tu corazón y escuchaste
el evangelio creyéndolo. Dios es a quien se le debe dar
gracias porque es Dios quien produce esto. Él explica tu conversión. y vimos luego una conclusión
que es digna de alabanza. Todo esto tiene un destino, un
fin, versículo 14, para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo. Esto es la razón por la que Dios
te ha salvado, te ha destinado para gloria. Un día todos compartiremos
la gloria de nuestro Salvador en la presencia de nuestro Salvador.
Así que pensamos en el juicio de los perdidos y la salvación
de la iglesia. Pensamos en cómo el Señor ha
salvado a su iglesia. Piensas en para el fin que Dios
ha salvado a su iglesia. Todo esto es digno de alabanza
y acción de gracias a Dios, porque Dios es quien nos ha salvado
a través de su Hijo Jesucristo por la obra del Espíritu Santo.
Y todo esto nos debe llevar a la estabilidad y a nuestra inhabilidad de ser
movido. Una convicción que lleva a la
alabanza, versículo 15, así que, hermanos, estad firmes y retened
la doctrina que habéis aprendido, está hablando de la verdad apostólica,
sea por palabra o por carta nuestra, ya sea que estuvimos enfrente
de vosotros y se lo dijimos o os escribimos, no seáis movidos
de la verdad apostólica porque tú sabes que es la verdad. Estás
firme en la verdad. Y cuando tú estás firme en la
verdad, esa es una expresión de alabanza y acción de gracias
a Dios. No estás en duda de lo que es real o imaginario. Tú
sabes dónde encontrar la verdad en la palabra de Dios que Dios
ha revelado. Así que Pablo acaba de terminar esta sección de gran
celebración, y lo que tiene en mente es oración. ¿Cómo damos
gracias a Dios por vosotros? La respuesta es, lo puedes hacer
en canción, lo puedes hacer dando testimonio, pero aún cuando es
en canción y por testimonio, cuando tú estás dándole gracias
a Dios, es una forma de oración, es una comunicación con el Señor.
Cuando llegamos al versículos 16 y 17, se nos recuerda que
la oración no es solo para alabanza. La oración también es para petición. Venimos al Señor con nuestra
acción de gracias, pero venimos a nuestro Dios en oración con
nuestras peticiones, con nuestras necesidades. Con
las cosas que están en nuestra mente y corazón, incluso nuestras
ansiedades, aflicciones, pruebas. Venimos delante de Dios con decisiones
que tenemos que tomar. Venimos delante de Dios pidiéndole
su ayuda. Él termina esta sección con un deseo en oración, pero
es realmente una oración. Dice, Y el mismo Jesucristo,
Señor nuestro y Dios nuestro Padre, el cual nos amó y nos
dio consolación eterna y buena esperanza por gracia, La idea
es que Él, versículo 17, conforte vuestros corazones y os confirme
en toda buena palabra y obra que está haciendo. Está orando
por esta iglesia, por su motivación, por su estabilidad, por su fortaleza,
por su habla. Esto es intercesión de parte
del apóstol. Esto es petición. Un buen recordatorio
que los pastores fieles no solo exhortan a su pueblo a la fidelidad,
sino que oran por la fidelidad de su pueblo. Un buen recordatorio
que, aunque Dios nos ha dado grandes dones Eso no termina,
no elimina nuestra necesidad de Él. Él nos ha dado grandes
riquezas en Cristo Jesús, y sin embargo, debemos ir a Él para
nuestro pan diario. Lo necesitamos cada hora de cada
día. Él nos ha beneficiado, pero no de una manera que ya no somos
dependientes de Él. Nos beneficia de una manera que
nos lleva a depender más y más de Él. Y lo que vemos a través de los
versículos 16 y 17 es una gran confianza. Podemos venir delante
del Señor en oración con nuestras peticiones, con nuestros deseos,
en un espíritu de gran confianza. Y de nuevo, porque venimos al
Dios que nos ha reconciliado consigo mismo, que nos ha aclarado
cómo nos ve. Estamos completamente aceptados
y amados en Jesucristo. Estamos ahora en campo de oración. Entramos a la presencia misma
de Dios por la sangre de Jesucristo y oramos a la luz de todas las
promesas que Dios ha revelado para los suyos. No venimos delante
de Dios con un espíritu de temor y duda, sino con gran confianza.
Así es como debemos orar. Así que esta mañana, al ver los
versículos 16 y 17, eso es lo que estamos pensando. Peticiones
con confianza. Peticiones con confianza. Tú, el pueblo de Dios, vas a
tu Dios, a mi Dios, a nuestro Dios, a nuestro Salvador Jesucristo.
Venimos delante de Él con gran alabanza y acción de gracias,
pero venimos también con intercesión y petición, y lo hacemos con
confianza. Lo veremos bajo tres encabezados.
El primero de ellos, en el versículo 16, vemos el ayudador del creyente,
el ayudador del creyente. y el mismo Jesucristo Señor nuestro,
y Dios nuestro Padre, el cual nos amó y nos dio consolación
eterna y buena esperanza por gracia, que Él, esa es la idea,
que Él conforte vuestros corazones y os confirme, en toda buena
palabra y obra. Lo primero que vemos es que Pablo
comienza con este deseo de oración con Dios mismo. Y aquí es donde la oración siempre
debe iniciar. Queremos buscar el rostro de
Dios, al Dios que hemos llegado a conocer a través de su Hijo
Jesucristo, nuestro Salvador, que se ha dado a conocer en las
páginas de la Escritura. Él es a quien buscamos de rodillas. La oración siempre comienza con
Dios. antes que hayamos expresado una
palabra, antes que hayamos expresado una petición verbalmente. Debemos
comenzar reconociendo que estamos teniendo comunión, compañerismo,
conversación. Llegamos a Dios en oración con
conocimiento. El conocimiento de Dios bien
informados, así podemos orar. ¿Cómo sabemos cómo orar? Sabemos
cómo orar cuando conocemos a Dios. El conocimiento informa correctamente
nuestra oración para regularlo. Sabes qué es lo que es correcto
y lo que no está acorde en la oración. Venimos delante de Dios
en el nombre de su Hijo, pidiendo según su voluntad. Estamos pidiendo
según la naturaleza revelada de Dios, su carácter y su voluntad. ¿Qué es lo que Dios quiere? Así es como oramos. Pero es comunión y quiero enfatizar
esto. Comenzamos con Dios porque es una relación. La oración no
es simplemente expresar palabras. La oración no es simplemente
vocalizar pensamientos y deseos que tenemos. No es hablar conmigo
mismo. A veces oramos como que si estoy
hablando conmigo mismo. Esas son las cosas que están pasando
en mi mente. Eso no es oración. Eso es hablar contigo mismo en
voz alta. Antes de entrar a lo que tú estás
llamando oración, reconoce la presencia de Dios, la realidad
de Dios, la verdadera naturaleza y persona de Dios. Dios no es una máquina que da
cosas. Apretas el botón y lo que quieres
sale. De tal manera que no estás considerando
a Dios de una manera personal, sino que es una función, algo
que te da lo que quieres. No, no es así. La oración es
comunión, es adoración. Cuando piensas en tu tiempo de
oración, ¿esto es un tiempo de adoración? Porque esto es lo
que debe de ser, Pablo. Comienza con nuestro Señor Jesucristo
mismo y Dios nuestro Padre, y luego habla de cómo Dios nos ha considerado,
se relaciona con nosotros, ya vamos a hablar de eso, y está
pidiendo cosas en nombre de la iglesia a la luz de quién es
Dios. En cuanto a la oración, uno de
mis escritores favoritos es el doctor Martin Lloyd-Jones, Él
decía lo siguiente, pero ahora la oración significa que tú y
yo entramos a la presencia de Dios y tenemos comunión con Dios. No solo llegamos a estar en nuestras
rodillas y ofrecer esperanzas piadosas en nuestros propios
pensamientos. No, vamos a tener comunión con
el Dios vivo. Estamos entrando en su presencia
misma. Lo primero que debemos realizar
acerca de la oración es esto. Y como las oraciones del Nuevo
Testamento ilustran, él había citado algunos versículos del
Nuevo Testamento. Cuando oramos, no comenzamos
inmediatamente con nuestro problema o lo que queremos o lo que necesitamos.
No, comenzamos adorando a Dios. Toma la oración del Señor, lo
coloca tan perfectamente, Padre nuestro que estás en los cielos,
santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad,
así en la tierra como en el cielo. Esto es adoración, esto es alabanza. Mira a nuestro Señor, el Hijo
de Dios, orando. En Juan 17, 11, Padre Santo dice, Esta no es, entre comillas, decir
una oración. No es, entre comillas, ofrecer
una oración. Él dice, Padre Santo, esto es
lo que la oración significa. Ahí termina la cita de Lloyd-Jones. Así que, aunque esto es un deseo
de oración, por así decirlo, aún colocado en esta forma literaria,
Dios comienza con el Dios a quien adoramos y a quien sirve. Nos
dice en primer lugar que Jesús está activo en respuesta a la
oración. Y el mismo Jesucristo Señor nuestro,
y Dios nuestro Padre, el cual nos amó, y así continúa el apóstol. Dios es uno. Cuando alguien niega
la Deidad de Jesucristo, yo puedo concluir que no han leído su
Biblia cuidadosamente ni consecutivamente, porque si tú lees a través de
las Escrituras, vas a ver instancia tras instancia el hecho de que
Jesús es uno con el Padre y con el Espíritu, que hay un solo
Dios verdadero que ha existido eternamente en las personas de
Padre Hijo y Espíritu Santo. Vas a verlo una y otra vez en
la Escritura, y esta es otra instancia de ello. donde Jesús
se le dirige a él en oración. Pablo está viendo al Señor Jesús
como la respuesta a sus deseos. Y el mismo Jesucristo, Señor
nuestro, haga esto. Y Dios, nuestro Padre, viendo
al Hijo, respondiendo esta oración, al mismo tiempo que el Padre
está respondiendo esta oración. no el Hijo actuando a parte del
Padre, no el Padre actuando a parte del Hijo, sino el Padre y el
Hijo como uno. Personas distintas, pero una
esencia divina, una naturaleza divina, un Dios vivo y verdadero,
el Hijo y el Padre actuando al mismo tiempo en respuesta a esta
oración. Esto declara la Deidad del Señor
Jesucristo. John MacArthur comenta, el pronombre
traducido EL MISMO está en la posición enfática en el texto
griego que puede ser traducida AHORA QUE EL MISMO NUESTRO SEÑOR
JESUCRISTO Y DIOS NUESTRO PADRE. El pronombre gobierna tanto al
Señor Jesucristo como Dios nuestro Padre, viendo ambos como la fuente
del consuelo. Esto provee evidencia poderosa
de la Deidad de Cristo. Él es igual completamente que
el Padre en persona, poder y respeto. Como dije antes, solo Dios es
digno de ser orado. No hay ejemplo. del pueblo de
Dios buscando a los santos en oración, no encontrarás ejemplo
en la escritura de un creyente orando a María. o exhortado a
orar a un ser humano que los ha precedido en muerte. No únicamente
Dios, a Dios se le busca en oración, únicamente. Pero a Jesús se le
busca en oración, junto con Dios el Padre, lo que nos dice que
Él es Dios. Robert Thomas comenta, el pronombre autos, traducido
el mismo, en el siglo XVI, es singular. y debe de ser entendido
como enfatizando ambas personas. Nuestro Señor Jesucristo y Dios,
nuestro Padre, Él mismo, nos amó y nos dio representan dos
participios singulares cuyas acciones son aplicables tanto
al Hijo como al Padre. El número singular representa
el concepto de Pablo de las dos personas como un Dios. que fortalezca el corazón. Conforta nuestros corazones y
confirma toda buena obra. También es singular, a pesar
de que es un sujeto compuesto. Esto en la gramática atribuye
una sola esencia a las personas de la leidad. Pablo concibe a
Jesucristo como Dios en el sentido completo como concibe de Dios
el Padre como Dios. No hay otra explicación de esta
combinación inusual de la gramática que sea satisfactoria. Y termina
la cita de Thomas. La manera en que la oración se
escribe, comenzando con Jesús respondiendo a nuestra oración
junto con el Padre, es la misma respuesta nos enseña acerca de
la edad de Jesucristo y que Dios es uno. Es el mismo punto que
Jesús hizo en Juan 5.16. Estaba siendo opuesto por sanar
a un hombre en el sábado. Y él hace el punto en Juan capítulo
5 de que él no está actuando solo al sanar a este hombre. Juan 5.16, Y por esta causa los
judíos perseguían a Jesús, porque hacía estas cosas en el día de
reposo. Y Jesús le respondió, Mi padre hasta ahora trabaja,
y yo trabajo. Por eso los judíos aún más procuraban
matarle. porque no solo quebrantaba el
día de reposo, sino que también decía que Dios era su propio
Padre, haciéndose igual a Dios. ¿Cómo entendieron que Jesucristo
era el Hijo del Padre? Lo entendieron, y correctamente,
que Jesús estaba diciendo que Él era igual a Dios. Siguiente versículo, respondiendo
a Jesús les dijo, de cierto a cierto os digo, no puede el Hijo hacer
nada por sí mismo, sino lo que debe hacer al Padre. Porque todo
lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente. Operaciones inseparables. Como
el Padre actúa, el Hijo actúa. Como el Hijo actúa, el Padre
actúa. Versículo 20, porque el Padre ama al Hijo y le muestra
todas las cosas que Él hace, y mayores obras que ésta, le
mostrará. De modo que vosotros os maravilléis.
Porque como el Padre levanta a los muertos y les da vida,
así también el Hijo a los que quiere da vida. Porque el Padre
a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo, para que
todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al
Hijo no honra al Padre que le envió. Un día el Hijo de Dios
juzgará a toda la humanidad, y su juicio representará perfecta
armonía con el juicio del Padre. Porque hay una esencia divina,
un Dios, tres distintas personas. Así que Él es quien responde
a nuestras oraciones en 2 Nic. 3.16, el mismo Jesús en quien
hemos confiado como nuestro Señor y Salvador, el Jesús que nació
en Belén, el Jesús que vivió en Galilea, el Jesús que murió
en una cruz en la ciudad de Jerusalén, el Jesús que resucitó de los
muertos el tercer día, que va a regresar de nuevo. Él está
intercediendo por nosotros a la diestra de Dios y Él es visto
como activo en respuesta a nuestra oración, y el mismo Jesucristo
Señor nuestro te responda, te dé esto. Este es el sentido del
pasaje. Así que Jesús es activo en respuesta
a nuestra oración, pero Dios el Padre también está activo
en respuesta a nuestra oración, y el mismo Jesucristo Señor nuestro
y Dios nuestro Padre. Ya hablé de las operaciones divinas. Lo que quiero enfatizar es que
como Jesús es nuestro Señor, Dios es verdaderamente nuestro
padre. Él es nuestro padre espiritual.
y el mismo Jesucristo Señor nuestro y Dios nuestro Padre, el cual
nos amó y nos dio consolación eterna, que Él responda, que
Él dé respuesta a esta oración. Esta es la realidad increíble
de la salvación, que el Dios Todopoderoso, el Dios del universo,
es ahora nuestro Padre en Jesucristo. Vi una imagen un día de estos
de una galaxia distante y tu ves luz muy muy lejos en el universo
y aquí están todas estas estrellas, planetas que todo existió al
mismo tiempo cuando Dios dijo que sea el mismo Dios que hizo
todo eso, y todo lo que ves, y toda la humanidad, y todo lo
que no puede ver, incluyendo los ángeles, ese Dios es nuestro
Padre y el Señor Jesucristo. Esto debe informar nuestra humildad
en oración. Tú te arrodillas y le dices a
Dios qué hacer. Es vergonzoso cuando tú piensas
en esto. Él es Dios, tú no lo eres. Él
es Dios, yo no lo soy. Yo no le puedo decir a él lo
que es correcto, a menos que estoy argumentando con él de
las cosas que él me ha dicho en su palabra. Yo sé que esto
es tu carácter. Yo sé que esto es lo que te complace. Eso es
diferente. Honrando a Dios, reconociendo lo que él ha revelado que es
cierto, y simplemente lo estás repitiendo. Eso es honroso a
Dios. Pero que de mi propia cabeza yo le voy a decir a Dios lo que
se debe hacer, eso es orgullo y necedad. Esto informa nuestra
humildad en oración. Dios es ahora mi Padre y el Señor
Jesucristo. Informa mi sumisión en la oración.
Vengo delante de Dios en sumisión, humildemente sí, pero también
sumisamente. Jesús es el Señor. Él es Rey. Él sabe lo mejor. Así que yo
voy a pedir conforme a lo que yo comprendo, y a veces voy a
expresar mis deseos, pero lo que tú contestes, Señor, será
correcto. Yo voy a confiar en ti, no importa
cuál sea tu respuesta, porque tú eres completamente sabio y
yo no lo soy. Hay cosas que son especialmente
estresantes para nosotros, un ser querido que está muy enfermo
y realmente queremos que se sane. Dios reveló en Su Escritura lo
que Él ha planeado hacer. porque no sabes de la escritura
si se va a sanar o no. Entonces tú oras expresando tu
deseo, pero tienes que humillarte delante de Dios y dejar esos
deseos a los pies del Señor y confesar con tu boca y creer en tu corazón
que lo que Dios determine hacer, eso será lo más sabio y será
lo bueno y correcto. Esto es lo que yo quiero. Pero
también informa nuestra confianza en la oración. ¿Quién me está
escuchando? Dios está escuchando mi oración,
y yo sé que Él es soberano sobre todo. La respuesta a mi oración no
depende de que Dios gane alguna guerra en el mundo espiritual
en contra de uno que es igual a Él. No. Lo que Dios determine
hacer, eso será hecho. todo el tiempo, cada vez. Así
que yo puedo saber esto. Lo que yo estoy pidiendo conforme
a su voluntad, será hecho. Lo que yo esté pidiendo que es
correcto, será hecho. Y Dios ha escogido trabajar a
través de la oración. La oración es poderosa e importa.
Ora por tu nación, ora por tu familia, ora por tu iglesia,
ora por los perdidos. Si tú crees que Dios no está
trabajando a través de la oración, no estás escuchando lo que Dios
ha revelado. La oración importa, pero cuando oro, lo que pida
conforme a su voluntad será hecho. Porque no hay nada ni nadie que
se pueda oponer a Dios cuando Él ha decidido hacer algo. Algunos
ejemplos, Jeremías 33, 1, vino palabra de Jehová a Jeremías
la segunda vez, estando él aún preso en el patio de la cárcel,
diciendo, así ha dicho Jehová que hizo la tierra, Jehová que
la formó para afirmarla. Cuando Dios comienza con, en
la oración, Él comienza consigo mismo, déjame recordarte Jeremías,
¿quién soy yo? Yo soy Jehová que hizo la tierra,
que la formó para afirmarla. Jehová es su nombre, clama a
mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas
que tú no conoces. En Jeremías 32, 26 ya había dicho, Vino palabra de Jehová a Jeremías
diciendo, he aquí que yo soy Jehová, Dios de toda carne. ¿Habrá
algo que sea difícil para mí? ¿Habrá algo que sea difícil para
mí? Le está recordando a Jeremías
lo que Jeremías ya sabía, porque Jeremías expresó esto en Jeremías
32, 17. Oh, Señor Jehová, he aquí que
tú hiciste el cielo y la tierra con tu gran poder y con tu brazo
extendido. Ni hay nada que sea difícil para
ti. Nada hay que sea difícil para
ti. Así que trae tus deseos. trae
esos deseos informados por la verdad de quién es Dios y su
voluntad, aún esas cosas que él no te ha dicho específicamente
lo que planea hacer en la escritura, trae esos deseos a Dios, pero
trae los humildemente, trae los sumisamente, y los traes con
el conocimiento de Dios, sabiendo que no hay nada muy difícil para
él, y los dejas ahí, delante de él, y le adoras. Y el tiempo y la providencia
revelará lo que Dios ha decidido hacer. El ayudador del creyente. La oración comienza siempre con
Dios mismo. Lo segundo que quiero que veamos
es la esperanza del creyente. Dios a través de Pablo no solo
nos dice o nos recuerda a quién estamos buscando en oración,
también nos recuerda cómo es que Dios ha decidido relacionarse
con nosotros. Aquí tú y yo estamos entrando
a nuestro clóset para orar y ¿cómo me ve Dios entonces? ¿Cómo es que Dios me recibe?
cómo es que Dios me considera, versículo 16, y el mismo Jesucristo,
Señor nuestro y Dios nuestro Padre, el cual nos amó y nos
dio consolación eterna y buena esperanza por gracia. Aquí está nuestra confianza en
oración, el conocimiento de la gracia de Dios. No vengo a mi
clóset de oración basado en mis propios méritos o en lo bien
que me he portado o las obras que he hecho, sino por la gracia
de Dios. Y yo he sido amado por Dios. Él usa acá un tenso en griego
que habla algo que ve hacia atrás. Tiene en mente que nos ha amado. Creo que tiene en mente la cruz.
Si quieres preguntar, ¿a dónde es que Dios ha manifestado su
amor por su pueblo? ¿Cómo él te considera hoy como
alguien que él ha perdonado y reconciliado consigo mismo? ¿Cómo te ve? Él
te ha amado. ¿A dónde te ha amado? Te ha amado
en la cruz. Acá fue donde se demostró el
amor de Dios. Romanos 5, 8, más Dios muestra
su amor para con nosotros en que siendo aún pecadores, Cristo
murió por nosotros. Aquí estoy yo, una pequeña alma,
arrodillada delante de Dios, pero yo sé que Él me ama. Yo
sé que Él no es indiferente a mí. Yo sé que Él me cuida, que Él
está comprometido conmigo, que Él me ha tomado para Sí mismo,
que Él me ha hecho Suyo, me ha hecho miembro de Su familia.
¿Cómo sé yo esto? ¿Qué es esa actitud? Recuerdo
la cruz. Veo donde mi Señor murió para pagar por todos mis pecados.
Veo a donde mi Salvador tomó el pago de todos mis pecados
para liberarme y para hacerme de Dios. Dudo que Dios me escuche
en oración, Cuando Él colgó a Su propio Hijo en una cruz en lugar
mío para que yo pueda ser de Él, Él me escucha en oración. Él me ha amado. Pero no solo
nos dice que nos ha amado, también nos dice que nos ha dado consolación
eterna por Su gracia. Consolación eterna por Su gracia. consuelo eterno. ¿Acaso tu corazón
está atribulado? ¿Te encuentras sin paz, sin descanso? Él te ha dado paz eterna por
cómo Él te ha amado. ¿Qué fue logrado en la cruz?
Paz fue logrado. Lo que causaba enemistad con
Dios, eso que causaba división, fue hecho a un lado por la sangre
del Hijo de Dios. Todo lo que estaba entre Dios
y yo desecho por la sangre de Jesucristo. Ahora, Dios, habiéndole
imputado a su Hijo mi culpabilidad, y ahora me ha imputado a mí la
justicia de su Hijo por fe, ahora tengo yo paz con Dios. Estoy bien con Dios por lo que
Jesús hizo por mí. Romanos 5, 1, justificados, pues
por la fe tenemos paz para con Dios. por medio de nuestro Señor
Jesucristo, por quien también tenemos entrada por la fe a esta
gracia en la cual estamos firmes. Estamos estacionados en la gracia
de Dios y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. Ahora estoy en una posición donde
yo sé cómo Dios me considera, cómo Dios me ha aceptado, no
basado en mi actuar, sino en la obra terminada de Jesucristo.
Tengo paz con Dios, no por un día o por un mes o hasta que
falle, sino para siempre tengo paz con Él. Por lo que yo puedo
ver con confianza mi futuro, para lo que estoy destinado,
su gloria en la presencia de mi Salvador. Esto es paz eterna, paz que no
termina, paz que nunca será quitada, paz que existe en la expectativa
de la gloria de Dios. Esta es la postura que podemos
asumir en oración. Dios, yo sé que Tú me amas y
yo sé que estoy bien contigo. Yo estoy bien contigo en mis
mejores días y estoy bien contigo en mis peores días en términos
de mi posición. Aún así me disciplinará a él como un padre, como un padre
a su hijo, pero ya no estoy bajo la ira de Dios. Tengo paz con
Dios para siempre. Por lo que Jesús hizo para salvar
a los pecadores. Y tienes consuelo eterno. ¿Puedes
ser honesto contigo? ¿En tu caminar con Dios tienes
casi un sentido oscuro porque tú sabes que no eres todo lo
que debes ser? Nadie conoce tus pecados mejor
que Dios y tú. Así que tú sabes los pecados
de tu mente, de tus actitudes, de tus palabras, incluso tu comportamiento.
¿Acaso eso causa, a veces, que no tengas paz? Dios te está recordando
acá, a través del apóstol Pablo, de cómo tu Dios te considera. Por su Hijo. Consuelo eterno. Y luego dice
al final del versículo 16, y buena esperanza por gracia. No solo
consolados por la gracia de Dios, sino buena esperanza por gracia. Es una expectativa futura y certera. Lo que podemos esperar ahora
es un buen futuro. Nuestra esperanza es una buena
esperanza. Nuestro futuro en Jesucristo está lleno de bondad,
no de maldad. Dios nos ha destinado para cosas
buenas. Uno de nuestros salmos favoritos,
Salmo 23, que dice en el versículo 6, ciertamente, el bien y la
misericordia me seguirán todos los días de mi vida. Y en la
casa de Jehová moraré por largos días. Entre más viejo me pongo,
más reflexiono en mi caminar. Los jóvenes no piensan mucho
en esto porque no tienen mucho que pensar, pero yo tengo mucho
que pensar. Frecuentemente, en los días del
Señor, reflexiono en cómo Dios ha sido bueno conmigo. Pienso en mi esposa, en mis hijos,
y pienso en cómo Dios nos ha cuidado todos nuestros días.
Pienso en ustedes, mi familia de iglesia. La verdad que tengo
en la Palabra de Dios, pienso en todas estas bendiciones y
lo único que puedo pensar en mi corazón es que Dios es bueno
conmigo. Y no me lo merezco, nada de ello,
ni tampoco tú. Pero entendemos que este es nuestro
futuro. Esto no es solo por un momento,
esto es para siempre. Me ha destinado Dios para bien,
para siempre. Tenemos buena esperanza por lo
que Dios ha escogido hacer. Es lo que Dios ha escogido. Vemos
los versículos previos. ¿Cómo explicas tu conversión?
La actividad de Dios, la elección de Dios, porque Él te ha amado,
que Él te ha dado un consuelo eterno en Su gracia, y Él te
ha dado un buen futuro eterno por Su gracia. Esta es la esperanza
del creyente. Tenemos nuestro ayudador, nos
hace enfocarnos en Dios mismo, nos dice cuál es nuestra esperanza,
cómo Dios nos ha considerado y cómo se relaciona con nosotros,
nos ha amado, nos ha dado paz, nos ha dado un futuro. Y ahora llegamos a la sustancia
de su petición, versículo 17. Y que Él, esa es la idea del
versículo 17, y que Él conforte vuestros corazones y os confirme
en toda buena palabra y obra. Yo sé que estoy repitiendo cosas,
pero a propósito. Quiero que veas la progresión.
Primero, nos enfocamos en aquel a quien buscamos. No solo corras
directamente a tus problemas. Ni siquiera estás siendo informado
correctamente para orar si comienzas con tus problemas. No comienza
con aquel a quien buscas. En segundo lugar, ve a la relación
que ahora tienes con Él a quien buscas. ¿Cómo es que Él te considera? ¿Cómo es que Él te está escuchando?
Y luego traes lo que buscas de nuestro Señor y nuestro Dios.
Y esto es increíble. ¿Qué pide? ¿Qué pide el apóstol? Que Él conforte vuestros corazones. la misma raíz de la palabra consuelo
en el versículo 16. Y que Él consuele vuestros corazones,
dicen algunas traducciones. Nos dio consolación eterna, versículo
16, y que ahora Él consuele vuestros corazones. Y luego dice, conforte
nuestros corazones y os confirme en toda buena palabra y obra. ¿Puedes ver lo que el apóstol
está haciendo? Está tomando lo que Dios nos
ha dado, lo que es fijo, certero, futuro, que no cambia, la realidad
que no cambia. Tú tienes paz con Dios, tú tienes
la bondad de Dios contigo para siempre. Y que ahora Dios traiga
a tu vida en el presente lo que Él te ha dado para siempre. Él
te ha dado paz eterna, que ahora Él te dé paz en estos momentos. Dios te ha dado consuelo eterno,
que ahora Dios te consuele en estos momentos. Él te ha destinado
para el bien eterno, que Él haga cosas buenas en tu vida en estos
momentos. En todo ámbito de tu vida, lo
que sale de tu boca, lo que se refleja en tu comportamiento.
El Dios que te ha destinado para el bien, que Él te haga un ejemplo
iluminador de lo bueno en estos momentos. ¿Qué es la oración? Es pedirle a Dios lo que Dios
ya ha determinado hacer. Es decir delante de Dios lo que
Dios ha revelado como Su voluntad. Lo que debemos hacer para orar
correctamente es venir delante de Su presencia con la humildad
y la sumisión que dice, yo quiero lo que está bien delante de Ti,
mi Dios. Porque el mejor bienestar y la
mayor sabiduría bondad infinita, sabiduría infinita, eres tú Dios,
está en ti. Yo soy pequeño, yo no sé cómo
pedir como debería, así que vengo sometiéndome a ti, humillándome
delante de ti y diciendo yo quiero lo que tú quieres Dios mío, ¿qué
quieres tú? Yo confío en ti, yo te adoro,
Jesús es mi Señor. Dios es mi Padre. Yo quiero lo
que Tú quieres, mi Dios. Y esto es lo que Pablo está haciendo
acá al pasar de la alabanza a la petición. La oración no solo
existe para la alabanza. También existe para traer nuestras
necesidades delante de Dios. Pero traemos esas necesidades,
primero reconociendo quién es nuestro ayudador, y luego reconociendo
el piso en el que estamos parados, nuestra esperanza, cómo es que
Dios nos ha escogido para relacionarse con nosotros, lo que nos ha hecho
en Cristo Jesús, un pueblo amado por Dios, en paz con Él, que
tienen un futuro con Él. Y luego, ¿qué pedimos? Pedimos
lo que Él ya ha determinado hacer, en este caso, consolar y bondad. Confortar y bondad. Eso ya Dios nos lo ha dado eternamente,
pero que ahora lo podamos conocer en nuestra vida presente. El trono de Dios es para nosotros
el trono de gracia, donde encontramos ayuda y auxilio en nuestros tiempos
de necesidad. Hebreos 4.16, con confianza que
nos acerquemos a Dios, al trono de la gracia, que podamos recibir
misericordia y encontrar gracia para ser ayudados en tiempo de
necesidad. ¿A dónde necesitas tu ayuda?
¿Dónde necesitas tu gracia? ve valientemente delante de Dios
con un corazón humilde y sumiso. Comienza con Él. Descansa en
quien tú eres para Él por lo que Él ha hecho. Y luego derrama
tu corazón delante de Él. Sabiendo que Él hará cuando pidas
conforme Su voluntad, que Dios transforme nuestras vidas de
oración para que se vea como esto. Oremos, Padre Celestial,
gracias. por esta relación inimaginable
que tenemos contigo por Jesucristo. Gracias, porque el piso donde
estamos parados firmemente cuando estamos en oración, gracias que
comenzamos contigo. pero descansamos en saber lo
que tú has hecho por nosotros. Cómo tú te has relacionado con
nosotros por medio de nuestro Salvador. Y nos has dado corazones
que deseamos tu voluntad aún cuando batallamos con esto y
queremos nuestro propio deseo. Tú nos traes de regreso a un
lugar donde lo que queremos es tu voluntad, es de nuestra ambición
vivir vidas que te complacen. Así que ayúdanos a orar hasta
llegar a ese punto. donde lo que decimos sinceramente
es querer lo que tú quieres, y que tú te exaltes a través
de nuestra pequeña vida para tu gloria y nuestro bien. Lo
pedimos en el nombre de Jesús. Amén. Este es el canal de subtítulos
en español de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos
días. Este es el canal de subtítulos en español de la Iglesia
de Jesucristo de los Santos de los Últimos días. Este es el canal de Este es el canal de subtítulos
en español de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos
días. Este es el canal de Amén. El autor a los hebreos al final
de su carta dice en el capítulo 13, versículo 20, dice y el Dios
de paz que resucitó de los muertos a nuestro señor Jesucristo, el
gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno, os
haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad,
haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por
Jesucristo. al cual sea la gloria por los
siglos de los siglos. Amén. Pueden ir en su paz.
Peticiones Seguras
Series Spanish Translation
| Sermon ID | 111424140172004 |
| Duration | 53:11 |
| Date | |
| Category | Sunday - AM |
| Bible Text | 2 Thessalonians 2:16-17 |
| Language | Spanish |
Documents
Add a Comment
Comments
No Comments
© Copyright
2026 SermonAudio.