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Proverbios capítulo 28, si Dios lo permite, vamos a considerar desde el versículo 13 hasta el versículo 14. Proverbios capítulo 28 desde el versículo 13 hasta el versículo 14. Arrepiéntete genuinamente de tus pecados y alcanzarás misericordia. Arrepiéntete genuinamente de tus pecados y alcanzarás misericordia.
Aquí, este texto, aquí en Proverbios, capítulo 28, desde el versículo 13 al versículo 14, nos habla de la misericordia de Dios. Y define el arrepentimiento genuino. Nos dice el texto aquí, Proverbios 28, versículo 13. El que encubre sus pecados no prosperará. más el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia. Bienaventurado el hombre que siempre teme a Dios, más el que endurece su corazón caerá en el mal". Esos proverbios 28, versículo 13 y versículo 14.
Aquí realmente presenta la importancia del arrepentimiento genuino. La importancia de la confesión. Aquel que se arrepiente, recibe misericordia. Y aquel que persiste en su rebelión, cae en el mal.
Aquí podéis notar, como nos dice el versículo 13, el que encubre sus pecados, no prosperará. Ese término pecado se refiere a rebelión. Incluye toda clase de rebelión en contra de la palabra de Dios, en contra de Dios mismo y hay un resultado. No hay prosperidad, no prosperará. Pero dice más, el que confiesa y se aparta alcanzará misericordia. Esa idea de confesar es la idea de de reconocer que has pecado, reconocer que has infringido en la ley de Dios y ponerlo todo sobre la mesa, no intentar esconder absolutamente nada. Porque al esconder las cosas te va mal.
Podéis imaginar a alguien que cocina en su casa y todos los desechos de la comida los va metiendo en un armario y cierra la puerta. No se ve, ¿verdad? Quizás un par de días no hay ningún problema, pero de repente empieza el olor. De repente empiezan a llegar animales no deseados. enroedores o llegan diferentes insectos, insectos voladores y el olor y todo. Y bueno, esta persona sigue cocinando y sigue pues metiendo ahí los desechos del pollo, los desechos del pescado, desechos de la comida. Realmente no resuelve nada. Está en un problema grave porque ya el olor es insoportable. Los roedores, los insectos, quizás están ya a punto de traer enfermedades, ¿no? O sea, es una situación desastrosa.
¿Qué es lo que necesita hacer? Abrirlo, limpiarlo y especialmente cuando llega alguien a visitar y dice, ¿qué es ese olor? ¿Por qué hay tantos insectos? ¿Qué está ocurriendo aquí? Bueno, tiene que humillarse y decir, pues mira lo que he estado haciendo. Tiene que abrir la puerta y tiene que exponer y tiene que demostrar, tiene que realmente confesar lo que ha hecho. Pero la única manera de poder resolver esa situación es darse cuenta del error, darse cuenta de que necesita hacer algo, arrepentirse de lo que ha hecho y limpiarlo, sacarlo, ¿no? El continuar escondiéndolo no resuelve el problema, sino que lo hace peor.
Y entonces aquí en Proverbios capítulo 28 vemos esa situación porque dice, el que encubre sus pecados no prosperará. O sea, de una manera espiritual, si tú encubres o cubres, escondes tu pecado, no vas a prosperar, aquí mismo dice, no prosperará, en el sentido de que no le va a ir bien, no va a lograr lo que quería lograr al esconder esos pecados, y Dios no le va a prosperar, porque continúa en su pecado. Y la cuestión es que cuando pecamos y lo escondemos, volvemos a pecar, lo escondemos, realmente estamos en una espiral de pecado que vamos hacia abajo. Vamos hacia abajo y vamos a peor. Lo que necesitamos hacer es arrepentirnos, es confesar nuestro pecado, es humillarnos delante de Dios, es acudir a Él.
Aquí está mencionando la idea de alguien que intenta cubrir sus propios pecados. No está hablando de intentar... de cuando alguien peca contra ti, tú encubres sus pecados. Porque eso, la Escritura dice, sí debes de estar dispuesto a hacer.
Como por ejemplo, en Proverbios 10, versículo 12. Cuando amas a alguien, pues, dejas pasar una mala actitud que han tenido hacia ti. Cuando amas a alguien, dejas pasar palabras cortantes que has sufrido. Cuando amas a alguien, no tomas en cuenta cuando hablan mal de ti. Cuando amas a alguien, no... bueno, no tomas en cuenta cuando no te invitan a su fiesta. ¿Verdad? Cuando amas a alguien, dejas pasar ese pisotón que te han dado. Cuando amas a alguien, dejas pasar que se te olvidó, se le olvidó devolverte el dinero que le prestaste para que comprase pan.
O sea, cuando amas a alguien no publicas el mal que te ha hecho, no murmuras contra otros, no hablas mal de otros hasta sus espaldas. O sea, cuando amas a alguien estás dispuesto a cubrir sus faltas. Como nos dice Proverbios 17, 9, el que cubre la falta busca amistad, más el que la divulga aparta el amigo. Esos Proverbios 17, versículo 9.
Entonces, esos dos textos, Proverbios 10, versículo 12, Proverbios 17, versículo 9, resalta que debemos estar dispuestos a cubrir las faltas de otros. Ahora, no está hablando de grandes pecados en contra de ti, ¿no? adulterio, o te roban todo el dinero que tenías en tu cuenta bancaria, ¿no? O sea, estamos hablando de cosas menores, y hay un proceso de que la escritura nos enseña a reprochar a alguien, a venir a esa persona y decirle lo que han hecho, si han pecado contra ti, y ellos deben de arrepentirse.
Pero también tú debes estar dispuesto a arrepentirte. Hay un proceso donde Jesús nos enseña el perdonar, que debemos de perdonar. Entonces, aquí simplemente está mencionando estas ideas de cubrir las faltas de otros porque, bueno, son cosas menores y debemos estar dispuestos a hacer eso.
Pero, el texto aquí, en Proverbios 28, en versículo 13, no está hablando de encubrir los pecados de otros, sino, está hablando de una persona que esconde sus propios pecados. Y Job mismo, él, él testifica de su propia inocencia, porque está sufriendo, y él no entiende lo que está pasando en el trasfondo, entonces él habla de su inocencia, dice, "...sin cubrir como hombre mis transgresiones, escondiendo en mi seno mi iniquidad, porque tuve temor de la gran multitud, y menosprecio de las familias me atemorizó, y callé, y no salí de mi puerta..." Eso es en Job 31, del 33 al 34, Job 31 del 33 al 34, donde está afirmando su inocencia de que él no ha escondido su pecado.
De todas formas, puedes intentar esconder tu pecado, pero Dios lo sabe. Dios sabe exactamente lo que has hecho y hay toda clase de pecados que puedes intentar esconder. Quizás el pecado de la idolatría, poner nuestra confianza en algo más que en Dios. el confiar en el dinero más que en Dios, el confiar en nuestra familia más que en Dios, etc. ¿No? O quizás es alguna adicción, pensamos que necesitamos otra cosa para nuestra satisfacción. O quizás el simple hecho de hacer lo malo para intentar avanzar. O el no creer a Dios, no creer su palabra. O el enojo, nos molestamos rápidamente porque nuestros planes se interrumpen. O simplemente vivimos para nosotros mismos. O pensamos que somos mejores que los demás y vivimos en orgullo. O quizás el egoísmo buscando nuestro propio bien primero. O quizás simplemente el afán. Afanarnos. Cuando Dios nos dice, no te afanes. Quizás es la frustración, nos molestamos de que Dios no hace lo que nosotros queremos. O simplemente no estamos contentos con el plan que Dios tiene para nuestra vida. O quizás no damos gracias a Dios por todo lo que nos da. O nos amargamos contra Dios, o criticamos a Dios, o criticamos a otros, murmuramos contra otros.
Hay un montón de clases de pecados, ¿no? Y podemos intentar esconderlo. Intentar justificarlo, justificar nuestro pecado delante de Dios. Justificar nuestro pecado delante de otros. Intentamos esconderlos para que nadie se entere de que realmente estamos siendo rebeldes contra Dios. Realmente estamos pecando contra Dios.
Pero aquí nos dice, Proverbios 28, versículo 13. El que encubre sus pecados no prosperará. O sea, el que intenta esconder su pecado no va a lograr esconderlo. Va a salir a la luz. Porque Dios asegura que salga a la luz. Y tampoco va a lograr lo que se proponía esconder con el pecado. ¿No? Roba a alguien y lo esconde. Luego tiene que mentir para esconder. lo que ha robado, para esconder qué ha robado, pero luego tiene que mentir para que no le pillen en su mentira de qué ha robado. Entonces, hay un proceso, ¿no? Hay una espiral de pecado donde está añadiendo pecado a pecado a pecado y llega el día donde sale a la luz. Sale a la luz.
Todos hemos escuchado de políticos, ¿no?, que se han salido con la suya durante a veces años, a veces décadas. y piensa que va a escapar, pero sale a la luz. Y entonces, Dios se asegura de que salga a la luz. Si no es en esta vida, en el juicio final, va a salir a la luz. Y Dios se asegura que ningún pecado esté encubierto. Y por eso, el que encubre sus pecados no prosperará.
Esconder el pecado es sólo actuar como si no existiese. Pero ese método no funciona. El que cubre sus pecados rehúsa humillarse delante de Dios. Rehúsa abandonar su pecado. Su orgullo le hace fingir delante de Dios y de los hombres que no tienen necesidad de confesión ni arrepentimiento. Busca engañar a otros. Pero la realidad es que a Dios nadie le engaña. Y aún las personas pueden dañarse la conciencia al esconder su pecado, decir, no está tan mal. No, lo estoy escondiendo. Ese... esa acumulación de pecado que está escondido, nadie lo ve, no está dañando a nadie. Y una persona puede dañarse la conciencia para evitar humillarse. Pero no pueden evitar la realidad de que Dios conoce todo. Y que Dios castiga el pecado. y que cada uno va a recibir de acuerdo a sus obras.
El que esconde su pecado no será prosperado por la bendición de Dios. El que persiste en pecado sin arrepentirse sufre grandemente. El rey David da testimonio de ello. Porque cuando él peca contra Bechabea adulterando con ella, luego mata a Aurías, el marido, Luego esconde su pecado, porque van a tener un hijo. Entonces, vemos esa espiral de pecado, toda clase de pecado, contra Dios principalmente, pero contra otros. Y él lo esconde durante un tiempo. Pero sale a la luz, porque Dios le envía al profeta Natán. Y le dice, has pecado. Has pecado.
Y entonces, en el Salmo 32, Vemos como David, refiriéndose a esta situación dice, bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado. Bienaventurado el hombre a quien Jehová no culpa de iniquidad, y en cuyo espíritu no hay engaño. Mientras callé, se envejecieron mis huesos en mi gemir todo el día, porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano, se volvió mi verdor en sequedades de verano, Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije, confesaré mis transgresiones a Jehová, y tú perdonaste la maldad de mi pecado. Sela. Eso es Salmo 32, del 1 al 5.
Y podéis notar cómo él empieza diciendo, guau, cuán bienaventurado, o sea, cuán feliz, cuán afortunado es aquel que tiene perdón. Porque el que siente culpa, lo sufre. El que siente culpa por su pecado, el que ha pecado y lo ha escondido, sufre, porque Dios agrava su mano sobre él.
Entonces, por ello, en versículo 3, en Salmo 32, versículo 3, dice, mientras callé, se envejecieron mis huesos. O sea, él empieza a describir que él ha escondido su pecado, se mantiene callado, no quiere que nadie se entere. Pero Dios, le presiona y le va quitando su vigor, le va secando los huesos, toda su vitalidad desaparece porque la conciencia le está ardiendo, la conciencia le está aplastando y no puede más hasta que confiesa su pecado.
Se arrepiente y confiesa su pecado y cuando Cuando Dios envía al profeta Natal y le dice, tú has pecado, vemos a David que dice, sí, he pecado. Tiene razón. Él ya estaba más que preparado para arrepentirse, lo que pasa que necesitaba humillarse, necesitaba confesarlo, y como es un pecado donde muchas personas estaban involucradas, pues tenía que ser público. Pero le vemos arrepintiéndose, confesando su pecado.
Por eso en Salmo 32, versículo 5, dice, mi pecado te declaré y no encubrí mi niquidad. Dije, confesaré mis transgresiones a Jehová y tú perdonaste la maldad de mi pecado. Esa es la clave. Cuando confesó sus pecados, se arrepintió genuinamente, entonces Dios perdonó la maldad de su pecado.
Entonces, volviendo aquí a Proverbios 28, versículo 13, dice, el que encubre sus pecados no prosperará. Pero en contraste a eso, dice más, el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia. O sea, el que se arrepiente genuinamente obtiene la compasión de Dios. Aquel que se arrepiente genuinamente de su pecado lo confesará y se apartará.
¿Cómo demuestra que realmente está arrepentido? Porque no vuelve a hacer lo mismo. Porque está dolorido por lo que ha hecho y entonces no lo va a hacer otra vez. Es como si alguien viene a ti y te dice el otro día vi tu monedero y vi que tenías 20 euros y te los saqué, me los llevé. Mira, lo siento. Perdóname. ¿Vale? Te perdono. ¿Dónde están los 20 euros? O sea, si realmente estás arrepentido, me vas a devolver lo que me has robado. ¿Vale? Entonces... Ah, bueno, vale. Te devolveré los 20 euros.
Y al día siguiente, observas que está mirando tu cartera y saca... otros veinte o quizás los mismos veinte, ¿no? Espérate, ¿qué ha ocurrido aquí? ¿Ayer no dijiste...? ¿Ha habido arrepentimiento genuino? No, rápidamente, quizá... Posiblemente porque alguien le vio y entonces ha dicho, oye, te vi quitarle dinero, devuélveselo, ¿vale? A lo mejor ha sido una situación así.
El punto es que el que realmente está arrepentido cambia de dirección. Esto es lo que he hecho y lo confieso. Estoy arrepentido, entonces cambio de dirección. No significa que no vaya a caer más porque somos pecadores, pero vive una vida de arrepentimiento. Y se arrepiente genuinamente y por ello confiesa su pecado y se aparta.
El arrepentimiento es un cambio de mentalidad. que lleva a cambio de conducta. Es dar la espalda a nuestro pecado y abandonar el pecado. Es un cambio de mente, un cambio de lealtad. Es un cambio de conducta del pecado a la obediencia a Dios. El arrepentimiento involucra voltearse de las acciones y actitudes que son ofensivas a Dios. Es confesión de pecado, es dedicación total a Dios. Y el arrepentimiento genuino es necesario para la salvación.
Y para entender el arrepentimiento tienes que entender la santidad de Dios y su odio del pecado. Entender tu pecado personal, entender la disposición de Dios en perdonar. Y realmente implica el arrepentimiento, implica las emociones también porque Llegas al punto de odiar el pecado, porque Dios detesta el pecado, y te lamentas por haber dañado a Dios y a otros. Y determinas rechazar el pecado, determinas arreglar tu vida.
O sea, la confesión es admitir los errores, es reconocer los pecados propios, es admitir que somos rebeldes contra Dios. y reconocer específicamente los pecados cometidos. No simplemente decir, ah, sí, soy rebelde y seguir viviendo rebelde. No, sino es venir en arrepentimiento genuino, lamentando la condición y confesando exactamente lo que hemos hecho delante de Dios. Pedir perdón y abandonarlo. Y vivir de otra manera.
O sea, es necesario reconocer nuestra necesidad de perdón y la liberación del pecado. Pretender que no hay pecado delante de Dios y del hombre muestra orgullo. Por eso el apóstol Juan, inspirado por Dios en primera de Juan, capítulo 1 del 8 al 10, dice,
si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado, le hacemos al mentiroso. Y su palabra no está en nosotros.
Eso es 1ª de Juan, 1 del 8 al 10.
Entonces, básicamente lo que el apóstol Juan está diciendo es, si tú estás aquí y dices, no soy pecador, ya he llegado a un estatus espiritual tan alto que ya no peco, el apóstol Juan está diciendo, estás muy equivocado, eres un pecador. O quizás dices, yo nunca he pecado. El apóstolo Juan dice, estás muy equivocado.
O sea, si hay alguien que sabe que has pecado, son las personas que están a tu alrededor. Pero Dios definitivamente sabe que has pecado y la Escritura nos dice que todos somos pecadores. Entonces, no eres pecador por pecar, eres pecador por nacer. Has nacido, has heredado la naturaleza pecaminosa de tus padres. Entonces, eres pecador desde el nacimiento.
Nos dice Salmo 58, versículo 3. Se apartaron los impíos desde la matriz. Se descarriaron hablando mentiras desde que nacieron. Eso es Salmo 58, versículo 3. O Salmo 51, versículo 5. Y aquí en maldad he sido formado y en pecado me concibió mi madre. ¿Vale? Entonces, desde la matriz, ¿no? En pecado me concibió mi madre. O sea, en maldad he sido formado. Ahí deja muy claro que todos nacemos siendo pecadores, porque como nos dice Romanos 5.12, heredamos nuestra naturaleza pecaminosa de nuestros padres.
Porque nos dice Romanos 5.12, por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres por cuanto todos pecaron. Entonces, todos somos pecadores, todos necesitamos arrepentirnos de nuestros pecados, confesar nuestros pecados. Por eso el apóstol Juan nos dice en 1 Juan 1, 9, si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad. O sea, Dios perdona, pero tenemos que estar dispuestos a confesar nuestros pecados. Tenemos que estar dispuestos a admitir nuestros pecados y arrepentirnos de nuestros pecados. Y el arrepentimiento, la confesión y la renuncia del pecado traen la misericordia y la bendición de Dios. Por eso nos dice aquí la última frase de Proverbios 28, 13, más el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia. O sea, la confesión, o sea, el arrepentimiento tiene que ir a... esa confesión tiene que ir acompañada de un retorno genuino a Dios para obtener la misericordia de Dios.
Es como Juan el Bautista cuando predicaba en el desierto, él pedía Él pedía frutos dignos de arrepentimiento. O sea, demuestra el arrepentimiento. Eso es en Mateo 3, 8. Y dice, haced pues frutos dignos de arrepentimiento. Eso es Mateo 3, 8. O en Hechos 26, versículo 20, cuando el apóstol Pablo está hablando con Agripa, él dice, que anuncié primeramente a los que están en Damasco y en Jerusalén por toda la tierra de Judea y a los gentiles que se arrepintiesen y se convirtiesen a Dios haciendo obras dignas de arrepentimiento. Esos hechos 26, versículo 20. O sea, ese arrepentimiento se demuestra con frutos de arrepentimiento, con esas obras.
Y entonces continúa aquí el texto, Proverbios 28, versículo 14, Dice, bienaventurado el hombre que siempre teme a Dios, más el que endurece su corazón caerá en el mal. Realmente está conectado con el versículo 13. Es que el que vive una vida de arrepentimiento lleva una vida caracterizada de una nueva dirección. O sea, cuando, cuando rápidamente confiesas tu pecado, rápidamente te arrepientes. Pues entonces, en cuanto pecas te arrepientes, tu caminar va a ser en una nueva dirección. En vez de persistir en el pecado, vas a vivir una vida de arrepentimiento.
Sí, hasta que pasemos la eternidad vamos a ser tentados. de diferentes maneras, diferentes pruebas, etcétera. Y vamos a caer en pecado, pero en cuanto caemos en pecado debemos arrepentirnos, debemos confesar nuestros pecados y Dios nos perdona. Pero al vivir una vida de arrepentimiento no estás viviendo constantemente siguiendo ese camino de pecado, sino estás constantemente viviendo una vida de arrepentimiento caminando en la dirección correcta, en una nueva dirección.
Ahora aquí, en versículo 14, en Proverbios 28, 14, el contraste está entre aquel que siempre teme y aquel que endurece su corazón. Si notáis, la primera frase del versículo 13 dice, el que encubre sus pecados no prosperará, realmente es paralela a la segunda frase del versículo 14, el que endurece su corazón caerá en el mal. Porque el que encubre su pecado, Realmente está endureciendo su corazón porque no quiere humillarse. No quiere arrepentirse de su pecado. En contraste está el que confiesa y se aparta. O sea, el que teme. El que teme pecar. Y es que el que teme obtiene bendición. Pero el que se endurece, se encuentra en problemas. Se encuentra en toda clase de maldad. Le va mal.
Ahora, aquí, en Proverbios 28, versículo 14, podéis notar donde dice, bienaventurado el hombre que siempre teme a Dios. Ahora, algunas traducciones añaden el término Dios, pero no está en el texto original, ¿vale? Ahora, entonces, el texto realmente no destaca el objeto del temor. Posiblemente se refiere al temor de pecar, porque en este contexto está hablando del pecado. En el versículo 13, alguien que intenta encubrir sus pecados y al final del versículo 14, alguien que se endurece, cae en el mal porque no quiere arrepentirse de sus pecados. Pero la segunda parte del versículo 13 menciona a alguien que confiesa y se aparta de sus pecados. Entonces aquí, esta primera frase del versículo 14 es paralela a la segunda frase del versículo 13. Entonces es una persona que teme ¿El qué? Teme pecar. Teme caer en tentación. Teme las consecuencias del pecado. O sea, en otras palabras, se refiere a alguien que no quiere pecar ni sufrir sus consecuencias.
Y la razón por la que teme pecar, o sea, la razón por la que no quiere pecar es porque no quiere desagradar a Dios. Y por ello, algunas traducciones añaden teme a Dios, porque esa es realmente la razón por la que teme pecar, es porque teme a Dios. Por eso añaden aquí el término Dios, cuando dice siempre teme a Dios, aunque no está en el texto original.
Y es que el temor de Dios es esencial para el que teme caer en el pecado. O sea, tienes que temer a Dios para tener esa actitud de temor hacia el pecado, o sea, de no querer, de aborrecer el pecado, porque nos dice Proverbios 8, versículo 13, el temor de Jehová es aborrecer el mal. Esos Proverbios 8, versículo 13.
O sea, si temes a Dios, Pues entonces vas a vivir de una manera que le agrada, te vas a acercar a él, le vas a amar a él y entonces vas a empezar a pensar como él piensa. Y él odia el pecado. Entonces cuando temes a Dios, vas a aprender a odiar el pecado, va a llegar el punto que vas a odiar el pecado, vas a aborrecer el mal y vas a demostrar que temes a Dios.
Y es que aquel que teme caer en el pecado se va a mantener vigilante, ¿no? va a velar y a orar para no entrar en tentación. Como nos dice Mateo 26, 41, cuando Jesús les dijo a sus discípulos, velad y orad para que no entréis en tentación. El espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.
Si os mantenéis velando, o sea, estando alertas, protegiéndoos de no caer en pecado, va a ser más difícil caer en pecado. Porque estáis alertas. Pero, además, orando, porque descansas en el poder de Dios, Él es quien te da la fuerza y la habilidad para agradarle. Entonces, cuando velas, estás alerta de las posibilidades de tentación, de las posibilidades de caer en pecado. Estás alerta y estás orando para que Dios te ayude.
No vas a caer en tentación. No vas a caer... No vas a... Y cuando viene la tentación no vas a pecar. Por eso nos dice... Eso es Mateo 26, 41. Velad y orad para que no entréis en tentación. El espíritu a la verdad está dispuesto pero la carne es débil.
Entonces reconociendo que nuestra carne es débil debemos de velar y orar para no entrar en tentación. Para no caer en pecado. Y es que aquel que se preocupa por no pecar tendrá más éxito en evitarlo. Y encontrará la bendición de Dios. Es que la bendición también puede ser la evasión del pecado. O sea, la bendición es no caer en pecado.
Porque el que teme a Dios y vive en ese temor de que no quiere pecar, pues es bienaventurado porque busca a Dios. O sea, él se desasocia del pecado y por ello disfruta de ser bienaventurado. Como nos dice el Salmo 1. Desde el versículo 1 al versículo 3. Y todo lo que hace prosperará. Ahí ves esa prosperidad que Dios le da a aquel que se desasocia del pecado, no vive el pecado, sino que se deleita en la ley de Dios.
Y es que el recto vive en rectitud, vive en el temor de Dios, se aparta del mal y por ello es bienaventurado. Aquellos que evitan el pecado son bienaventurados, son cuidadosos a no pecar, porque temen pecar. ¿Qué es lo que hace el sabio de acuerdo a Proverbios? En Proverbios 14, 16 dice, el sabio teme y se aparta del mal. O sea, teme de caer en tentación, de caer en pecado y por eso se aparta del mal. Eso es Proverbios 14, versículo 16.
Pero el corazón endurecido se aferra a la incredulidad. a la rebeldía contra Dios. O sea, aquel que se mantiene en contra de Dios, endureciéndose, va a caer. Por eso nos dice la última parte del siglo XIV, estos Proverbios 28-14, más el que endurece su corazón caerá en el mal. O sea, el que no quiere escuchar, el que no quiere humillarse, el que no quiere arrepentirse, el que no quiere confesar su pecado, sino que lo esconde, el que constantemente vive Endureciendo su corazón, va a caer en el mal, va a recibir de acuerdo a lo que merecen sus obras, como nos dice Romanos 2, del 5 al 8.
Romanos 2, versículo 5 al 8, dice, pero por tu dureza y por tu corazón no ha arrepentido. Atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios, el cual pagará a cada uno conforme a sus obras. Vida eterna a los que, perseverando en bienhacer, buscan gloria y honra e inmortalidad. Pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia."
Son Romanos 2, desde el versículo 5 hasta el versículo 8. donde vemos a personas que endurecen su corazón y por ello reciben justicia, reciben el castigo de Dios, reciben maldad. Les va mal porque endurecen su corazón contra Dios.
Y es que el que endurece su corazón cae repentinamente. Nos dice Proverbios 29, versículo 1. El hombre que reprendido endurece la cerviz, de repente será quebrantado y no habrá para él medicina. esos proverbios 29, versículo 1.
Entonces, aquí vemos esta exhortación a arrepentirnos genuinamente, a apartarnos de nuestro pecado, a no endurecernos. Por ello, no encubras tus pecados, sino confiésalos y apártate de ellos. Humíllate delante de Dios y reconoce tus fallos. Pon barreras para no volver a caer en los mismos pecados. Sé rápido en confesar tu pecado. Vive una vida de arrepentimiento. No te endurezcas en tu pecado, sino humíllate delante de Dios y obedécele. No seas cerco, sino sométete a la soberanía de Dios. Vive en el temor de Dios. Arrepiéntete genuinamente de tus pecados y alcanzarás misericordia.
Vamos a terminar en una acción.
Arrepiéntete genuinamente de tus pecados, y alcanzarás misericordia
Series Proverbios
| Sermon ID | 1113252047491392 |
| Duration | 37:21 |
| Date | |
| Category | Midweek Service |
| Bible Text | Proverbs 28:13-14 |
| Language | Spanish |
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