Génesis capítulo 8 voy a leer los versículos del 15 al 19 como un adelanto de lo que vamos a ver en esta mañana. Entonces habló Dios a Noé diciendo sal del arca tú y tu mujer y tus hijos y las mujeres de tus hijos contigo todos los animales que están contigo de toda carne de aves y de bestias y de todo reptil que se arrastra sobre la tierra, sacarás contigo. Y vayan por la tierra y fructifiquen y multiplíquense sobre la tierra. Entonces salió Noé y sus hijos, su mujer y las mujeres de sus hijos con él. Todos los animales y todo reptil y toda ave, todo lo que se mueve sobre la tierra según sus especies, salieron del arca.
Oremos. Amado Dios, Padre celestial, tú que te has dado a conocer a través de tu palabra y has revelado tu plan perfecto de redención, ese plan que urdiste desde la eternidad y que ahora nosotros hemos visto su cumplimiento en parte y aguardamos su cumplimiento final. Alabamos y bendecimos la grandeza de ese plan, la gloria que has manifestado en ese plan. ¿Y cómo podemos contemplar con asombro la realidad, oh Dios, de que desde el principio Tú estabas arreglando y ajustando todas las piezas para que eventualmente Tu Hijo Jesucristo viniera al mundo a salvar a Tu pueblo? Gracias, oh Dios, por la historia de Noé, que nos pinta un cuadro de nuestra relación contigo, de la relación del pueblo del pacto con el Dios del pacto, y anticipa sobre todas las cosas la venida de nuestro Salvador Jesucristo. Ayúdanos a contemplarle glorioso y a ser transformados de gloria en gloria. En su nombre. Amén y Amén.
El versículo 1 de Génesis 8 empieza con una frase un poco inusual. Dice que se acordó Dios de Noé. Así comienza. Y se acordó Dios de Noé y de todos los animales y de todas las bestias que estaban con él en el arca. Uno podría plantearse la pregunta, ¿será que a Dios se le había olvidado que Noé estaba en el arca? ¿Es posible que a Dios se le olvide algo? ¿Es posible que a Dios se le pase algo por alto? Sabemos, a la luz de las escrituras y de su autorrevelación, que no. Y por lo tanto, éste se acordó Noé, no tiene que ver con que Dios está recordando algo que había olvidado, sino que ha llegado el momento de actuar. Dios había dejado a Noé en el arca. por mucho tiempo. Y ahora, a la vista de Noé, él podría decir, es como que Dios se acordó de mí. Pero a Dios no se le había olvidado, Noé, realmente. Ahora es que ha llegado el momento de actuar. Ha llegado el momento de la acción y Dios va a empezar a actuar según lo que le había prometido a Noé.
Y lo primero que hace es que hace pasar un viento, dice, hizo pasar, Dios, un viento sobre la tierra y disminuyeron las aguas. Y aquí, mis hermanos, si prestamos atención a toda esta narrativa a partir de este punto, vamos a notar que es como un eco de lo que había ocurrido en Génesis 1 y de la creación. Y la primera fuente o el primer eco que escuchamos es el de este viento que sopla. por encima de las aguas, como el Espíritu Santo es la misma palabra, viento y espíritu es la misma palabra, el espíritu que se movía sobre las aguas en la creación, ahora se mueve de nuevo sobre las aguas de la descreación. hasta este punto el caos había avanzado, hasta este punto se había dado una deconstrucción, una destrucción, una descreación del mundo, pero a partir de ahora de que el espíritu sopla o el espíritu pasa sobre las aguas, a partir de ahora vamos a notar como un retroceso del caos, un retroceso del desorden y un acto quizá de recreación. Tuvimos la creación en Génesis 1, la descreación en el diluvio, y ahora, a partir de este punto, una recreación.
y vean cómo repite ideas de cuando inició el diluvio. En Génesis 8.2 dice, se cerraron las fuentes del abismo y las cataratas de los cielos y la lluvia de los cielos fue detenida. En el versículo 11 de Génesis 7 habíamos visto que las fuentes del gran abismo habían sido rotas y las cataratas de los cielos fueron abiertas. Y ahora dice, las fuentes del abismo se cerraron y las cataratas de los cielos también. Había caído lluvia por 40 días y 40 noches. Posiblemente después de la lluvia torrencial, después de las cataratas del cielo, siguió lloviendo, quizá una lluvia más suave, por 110 días, porque hasta ahora dice que la lluvia fue detenida. Y las aguas, dice, decrecían gradualmente de sobre la tierra, versículo 3. y se retiraron las aguas al cabo de 150 días. De nuevo, en el versículo 17 del capítulo anterior, nos había narrado Moisés que las aguas crecieron y alzaron el arca, pero ahora las aguas decrecieron y se retiraron, y termina diciendo el versículo 4, y reposó el arca y reposó el arca en el mes séptimo a los diecisiete días del mes sobre los montes de Ararat.
¿El término reposó aquí tiene relación con el nombre de Noé? El nombre de Noé se relaciona con el reposo también, aunque su origen se relaciona con Nakam, consuelo, cuando se nos narra el nacimiento de Noé en Génesis 5, 29. Dice, Y llamó su nombre Noé, diciendo, Este nos aliviará o nos dará consuelo de nuestras obras y del trabajo de nuestras manos a causa de la tierra que Jehová maldijo. Y luego se usa el mismo término, Nakam, cuando dice que Dios se arrepintió de crear al hombre. El mismo término para Consuelo es el término se arrepiente, Dios, de crear al hombre. Y eso desata la destrucción sobre la Tierra.
Pero ahora el nombre de Noé, Noaj, reposo nos hace referencia no sólo al reposo del arca, sino al consuelo y al reposo que Noé traería de la maldición, del trabajo, de la labor, de la maldición. Ahora, no Noé directamente, sino el minaje de Noé. porque sabemos que de la línea de Noé vendría el Mesías. Ese reposo eterno, ese consuelo definitivo que estaban aguardando los hombres, llegaría gracias a que un día el arca reposó sobre los montes de Ararat.
Los montes de Ararat están en lo que antes era la ciudad o la región, más bien, de Urartu, Actualmente, es donde se encuentra parte de Turquía y Armenia, al noreste de Turquía y Armenia, ahí estaban ubicados, o ahí estaba ubicada la región de Urartu, donde estaban los montes de Ararat, aunque no se nos dice exactamente en cuál monte. cayó o reposó el arca. Es curioso porque el nombre Ararat realmente significa montes. No hay como una gran, no nos está señalando específicamente el lugar exacto donde reposó el arca en términos de cuál monte fue, pero reposó en esos montes de la región de Urartu al noreste de Turquía y Armenia. Ahí como que enclavó el arca y las aguas, dice el versículo 5, fueron decreciendo hasta el mes décimo. En el décimo, al primero del mes, se descubrieron las cimas de los montes. Otra reversión. Se descubren las cimas de los montes que en el versículo 20 habían sido cubiertas completamente por agua. Y recuerdan que las aguas habían subido 15 codos por encima de los montes más altos. Y ahora en el versículo 5, las aguas decrecen a tal punto que las cimas de los montes empiezan a verse. Entonces, vemos de nuevo este retroceso del desastre y del caos de las aguas.
Y sucedió, versículo 6, que al cabo de 40 días, abrió Noé la ventana del arca que había hecho y envió un cuervo. Y ese cuervo salió y estuvo yendo y volviendo hasta que las aguas se secaron sobre la tierra. Esta ventana que Noé abre, no es la misma palabra que se utiliza en Génesis 6, 16, donde les conté que Dios le dijo que hiciera una ventana, que así lo traduce la reina Valera, pero el término es diferente. Aquí el término sí es ventana, no cabe duda de que lo que abrió Noé en este punto fue una ventana. y envió primero un cuervo. Y posiblemente la lógica de Noé es, bueno, los cuervos comen carroña, y por lo tanto, si hay tierra descubierta, y si hay cadáveres, si hay animales muertos, el cuerpo va a saber que hay tierra, nos va a hacer saber que hay tierra. De alguna manera, posiblemente simplemente al no regresar, ya iban a saber que había tierra descubierta. él encontraría su hábitat y se quedaría afuera. Pero lo que hizo el cuervo fue ir y venir, ir y venir, ir y venir, lo cual significa que no había tierra descubierta, no había hábitat, no había dónde detenerse.
Luego Noé se le ocurre enviar a otra ave diferente. En Génesis 8, 8 dice, envió también de sí una paloma para ver si las aguas se habían retirado de sobre la faz de la tierra. A esta paloma la va a enviar tres veces. La primera vez dice que no halló la paloma donde sentar la planta de su pie y volvió a él al arca porque las aguas estaban aún sobre la faz de toda la tierra. Entonces él extendió su mano la ventana y tomándola, la hizo entrar consigo en el arco. No encontró dónde reposar. La paloma no encontró tierra seca, no encontró árboles, no encontró plantas. Bueno, en este punto no habría árboles, ¿verdad? Posiblemente habría plantas. o árboles pequeños empezando a crecer apenas, pero el punto es que no había nada, y por lo tanto regresó, igual que el cuervo, se regresó, no había nada, y Noé la hizo entrar.
Luego la envía por segunda vez, esperó aún otros siete días, o sea, una semana después, volvió a enviar la paloma fuera del arca, y la paloma volvió a él a la hora de la tarde, y he aquí que traía una hoja de olivo en el pico. y entendió noé que las aguas se habían retirado de sobre la tierra. Esta vez vuelve con una hoja de olivo y la concepción popular es una hoja de paz. Ustedes han escuchado eso, el olivo como un símbolo de paz. Esa simbología es griega y es muy posterior a la historia que Moisés está escribiendo. No tiene nada que ver con la paz. El símbolo del olivo es ajeno a lo que Moisés está narrando aquí. Realmente, simplemente es una muestra de la providencia de Dios para dar ánimo a Noé. Está trayendo una hoja de olivo, quiere decir que están creciendo plantas. quiere decir que en algún lado hay tierra seca y eso fue lo que supo, no, eso fue lo que entendió, no entendió que las aguas se estaban retirando de sobre la faz de la tierra y esto le trae ánimo, le trae esperanza, recordemos que lleva meses encerrado en el arco, meses y flotando en aguas sin ver tierra y ahora que ha encallado, ahora que se ha detenido el arco en un monte logra entender a través de la hoja de olivo que hay esperanza de vida en el mundo, que hay, y esto le puede traer consuelo, hay. En lugar de, o en algún lugar más bien, de la tierra hay tierra descubierta, hay plantas, hay vida.
Y esperó entonces Noé una semana más y envió a la paloma una tercera vez y esta vez la paloma dice no volvió ya más a él. Ahora sí es definitivo. No es lo que entiende cuando la paloma no vuelve es hay tierra habitable, hay tierra habitable, hay nueva creación en algún lado de aquí cerca, no muy lejos de acá. Dios ha retirado las aguas. Dios ha hecho surgir la Tierra.
De nuevo, ecos de Génesis 1, ecos de la creación. Dios retiró las aguas, Dios hizo surgir la Tierra, Dios ha hecho brotar plantas de la Tierra, evidentemente, y ahora empieza a poblar el cielo con aves, igual que lo hizo en la creación, a llenar la expansión con aves. La primera, una paloma solitaria que anda por allí volando, Pero faltan, en esta nueva creación, faltan los habitantes de la tierra.
Versículo 13. Sucedió que en el año 601 de Noé, en el mes primero, el día primero del mes, las aguas se secaron sobre la tierra y quitó Noé la cubierta del arca y miró, y he aquí que la faz de la tierra estaba seca. Ahora sí, Noé sabía que había tierra seca, no solamente por inferencia de una paloma que desapareció, sino porque la vio. Vio que la tierra estaba seca. Él mismo quitó la cubierta, ya no estaba lloviendo, vio la tierra por sí mismo, pero todavía no sale del arca.
Y esto para mí es sorprendente. No se precipita. Él ya ve que hay tierra seca, pero no sale. Espera. ¿Y qué es lo que está esperando Noé? En el mes segundo, a los 27 días del mes, se secó la tierra, dice el versículo 14. Y en el versículo 15, entonces habló Dios a Noé. Eso era lo que Noé estaba esperando. Ya había tierra, ya era evidente, ya no estaba lloviendo, el sol había salido, la tierra se estaba secando. Podría haber salido desde que quitó la cubierta, pero se espera. Se espera a que Dios mismo, el Dios del pacto, le diga, sal del arca tú, y tu mujer, y las mujeres de tus hijos contigo. Noé, cabeza del pacto, sal tú del arca y todos tus beneficiarios contigo.
Trescientos setenta días después, de haber entrado al árbol. 370 días de prueba, de juicio, de oscuridad, de andar a la deriva, de silencio posiblemente de parte de Dios. 370 días hasta ahora. le dice sal tú y tu familia y todos los animales que están contigo de toda carne de aves y de bestias y de todo reptil que se arrastra sobre la tierra sacarás contigo y vayan por la tierra y fructifiquen y multiplíquense sobre la tierra ahora sí Ahora sí se repite el día sexto, cuando Dios creó a los animales y al hombre, la recreación de los animales de la tierra, la recreación del hombre.
Pedro nos dice que esta historia de cuando Noé y su familia salen del arca, lo compara con un bautismo. Dice que fue como que fueron bautizados y emergieron de las aguas de la muerte a una nueva vida. Y Dios hace eco del mandato cultural una vez más y les dice vayan, vayan por la tierra, llenen la tierra, fructifiquen, multiplíquense sobre la tierra. Más adelante en el capítulo 9 lo va a repetir directamente.
Pero después de esta instrucción, después de escuchar la voz de Dios, una vez más, Noé obedece. Ya este es el modus operandi de Noé. Ya le ha dado instrucciones Dios muchas veces, y cada vez Noé hace lo que Dios le dice. Obedece. Y entonces, versículos 18 y 19, salió Noé, y sus hijos, su mujer, y las mujeres de sus hijos con él. Todos los animales, y todo réptil, y toda ave, todo lo que se mueve sobre la tierra según sus especies. ¿Escuchan Génesis 1? Todo lo que se mueve sobre la tierra, según sus especies, salieron del arca. Y Noé sale, su familia sale.
¿Y qué es lo que ven? ¿Creen que se siente alegre de salir por fin del arca? ¿Creen que lo primero que siente es alivio de por fin, después de haber estado encerrados en el arca, poder salir al mundo? Yo creo que no.
Él está saliendo del santuario. Está saliendo de un lugar de refugio. Está saliendo de la protección de Dios en el arco. Y lo primero que está viendo son las consecuencias del juicio de Dios sobre la tierra. No sabemos los restos que pudo haberse encontrado. Restos de animales, de plantas, de personas. No sabemos en qué grado de descomposición podría haber encontrado huesos. No sabemos lo que vio. Si había plantas, eran plantas pequeñas, no había árboles frondosos enormes. Y una manada de animales. No la creación poblada de animales y de aves.
Era una escena lamentable, una escena triste, un mundo que acababa de ver devastación, un mundo que acababa de ver desastre y las marcas de la destrucción del juicio de Dios son tan abrumadoras. Él está viendo el juicio de Dios. Está viendo el poder de Dios. Está viendo la santidad de Dios, porque Él sabe por qué pasó lo que pasó. Dios le había dicho, porque la corrupción sobre la tierra, la violencia sobre la tierra ha aumentado tanto que voy a eliminar a todos los seres humanos.
Noé sabe cuál fue la razón. Y cuando él sale y ve esta devastación en el mundo, lo primero que entiende Es que Él mismo es un pecador, que Él mismo está corrompido. Él se ve a sí mismo y no ve a un santo y perfecto Noé. Él se ve a sí mismo y no ve a un hombre digno de haber estado en esa arca por 370 días. Él se ve a sí mismo y enfrenta la realidad de su propio pecado.
¿Cómo sabemos que eso fue lo que pasó? por lo primero que hizo, lo primero que hizo al salir del arca. Versículo 20. Y edificó Noé un altar a Jehová y tomó de todos esos animales que Dios le había dicho que llevara extras, de los animales limpios, de los animales dignos para el sacrificio. Tomó de todos ellos y de toda ave limpia y ofreció holocausto en el altar. Es la primera vez que se menciona esta palabra holocausto en los libros de Moisés. Pero recordemos a quien está escribiendo. El pueblo de Israel sabe lo que son holocaustos. El pueblo de Israel sabe. Ellos entendían el significado del holocausto. Una ofrenda quemada totalmente. ante Dios en propiciación por el pecado. Eso es un holocausto, una ofrenda por el perdón de los pecados, un sacrificio de expiación.
Y sí, es un acto de adoración de parte de Noé, un acto de adoración en el que involucra a toda su familia, pero en primer lugar es un acto de arrepentimiento. En primer lugar, es un sacrificio por sí mismo y por su familia, porque él sabe que de esa arca no salieron personas diferentes de las que murieron. Salió una familia de pecadores y la santidad de Dios es tan evidente. Su santidad, su juicio y el pecado del hombre. Pero también hay misericordia. que en el versículo 21 dice que Jehová percibió olor grato en el sacrificio de Noé. A Dios le agradó lo que Noé hizo. Ese sacrificio apacivó la ira de Dios contra el pecado, porque ese sacrificio era una sombra del sacrificio que habría de venir. El sacrificio perfecto, y por eso el Dios de pacto dice, no volveré a maldecir la tierra por causa del hombre. No levanta la maldición por el pecado, no levanta la maldición de Génesis 3, pero promete que va a preservar la tierra a pesar de esa maldición. No va a volver a destruirla con un diluvio, no va a volver a exterminar toda la vida sobre la tierra, aunque el hombre sigue siendo pecador.
Lo dice así, sigue habiendo corrupción. Él dice, no volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre, porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud. Él está diciendo, el hombre sigue siendo pecador, el hombre sigue siendo digno de juicio, el hombre sigue siendo digno de maldición y bien podría venir otro diluvio sobre la tierra y sería justificable. Pero Dios promete que no lo va a volver a hacer, sino que va a preservar la creación, aún teniendo hombres y mujeres pecadores viviendo en esa creación, y por lo tanto Noé y toda su descendencia y toda la humanidad con él, entran dentro de este pacto que Dios está estableciendo de preservar la tierra.
Pero el pacto, pero el pecado, tiene que ser juzgado. No es como que Dios lo va a barrer debajo del alfondo y lo va a ignorar. El camino ya fue marcado. Tiene que haber un holocausto. Tiene que haber un sacrificio. No el de animales limpios, no el de aves limpias, sino el del cordero sin mancha. el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, el Cordero inmolado desde antes de la fundación del mundo, ese Cordero vendrá. Ese Cordero irrumpirá en este mundo y en esta historia, y para asegurar que ese día llegue, Dios promete preservar el mundo. Dios promete preservar el escenario de su redención. Tiene que haber continuidad a esta nueva creación, y por lo tanto, Versículo 22. Mientras la tierra permanezca, no cesarán la cementera y la siega, el frío y el calor, el verano y el invierno, y el día y la noche. Dios preservará la tierra hasta que Cristo venga. y las seguirá preservando hasta que Cristo regrese, hasta el juicio final. El orden de la creación continuará hasta que todo se cumpla, hasta que el plan perfecto de Dios sea consumado.
Hermanos, hay muchas voces allá afuera que anuncian el fin del mundo a cada rato. Los ambientalistas son expertos en predecir, el calentamiento global nos va a destruir, el enfriamiento global nos va a destruir, y como han tenido que cambiar entre calentamiento y enfriamiento durante las últimas décadas como 15 veces, han optado mejor por decir el cambio climático. El cambio climático, que llueve mucho, ¡ah! es el cambio climático. Que hay terremotos, ¡ah! es el cambio climático. que hay sequías, hambrunas, huracanes, erupciones. Ah, es el cambio climático. En parte se equivocan y en parte tienen razón. Se equivocan en parte porque Dios está en control y Él ha prometido preservar la tierra. Haya huracanes, haya terremotos, haya tormentas, haya sequías, haya hambrunas, Dios ha prometido preservar el mundo. Pero en parte tienen razón porque ellos le echan la culpa al hombre. Y dicen que es la actividad del hombre. Sí, no exactamente porque el hombre sea un cáncer en la tierra y deba ser erradicado para que el mundo permanezca. No, sino porque el pecado de Adán puso bajo maldición al mundo entero. Toda la creación gime. Cada huracán, cada volcán, cada sequía, cada peste, es el gemido de la creación que está guardando la redención final. Pero hasta que ese día venga, la tierra permanecerá.
Así que no escuchemos esas voces de temor, no nos dejemos llevar por el pánico y la histeria colectiva. Y cuando la gente nos hable de esos desastres en términos del cambio climático, ayudémosle a saber que sí, es cierto, hay algo mal, pero lo que está mal es la relación de Dios con el hombre. Lo que está mal es el pecado, y que el pecado es real, y el juicio final es real, y si Dios no ha destruido la tierra por completo, es por su gracia. Si Dios no ha destruido la tierra por completo, es por su misericordia, porque Él es paciente y porque tiene un plan superior.
Más de dos mil años después de Noé, junto a otras aguas, un hombre fue bautizado. Fue bautizado por Juan. Y cuando Juan lo vio, dijo, este es el Cordero de Dios que quita. el pecado del mundo. Y en ese bautismo apareció otra paloma. No llevaba una rama de olivo. Era el Espíritu Santo que descendió sobre Jesús y lo ungió para que él pudiera cumplir su misión. Y llevaba un mensaje similar, una paloma de esperanza, una paloma de consuelo. una paloma que señaló el camino hacia la nueva vida.
Y ese cordero tendría que ser sacrificado, tendría que morir en la cruz para satisfacer la ira de Dios, para obtener el perdón de nuestros pecados, para darnos vida nueva en él. Y hermanos, así como Noé y su familia emergieron de las aguas de la muerte, a la vida renovada, nosotros que hemos sido bautizados en Cristo, unidos a Él, hemos emergido de la muerte espiritual en nuestros delitos y pecados, a la novedad de vida que Su Espíritu nos da. Y cuando venga el juicio final, ya no por agua, sino por fuego, seremos preservados igual que Noé. y saldremos al otro lado victoriosos igual que Noé y como una nueva humanidad al igual que Noé que adoró después del juicio.
Nosotros adoraremos al Cordero después del juicio final y cantaremos por la eternidad al que está sentado en el trono y al Cordero. y cantaremos de su fidelidad, de su misericordia, de su compasión y de su bondad, de su provisión y de su perdón. Este Cristo es nuestra roca más alta. Él es nuestra montaña. Él es donde hallamos reposo y donde estaremos seguros por los siglos de los siglos.