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Esta mañana vamos a estar en
los versículos 19 y 20 de Hebreos capítulo 6, Hebreos 6, 19 y 20. El tema es el ancla del alma,
el ancla del alma. Y debemos recordar que estas
verdades dice en versículo 18, para que seamos grandemente animados,
para que seamos grandemente animados. Y yo sé que varios de nosotros
están luchando con el desánimo Y también estos pasajes hemos
visto en la primera parte de capítulo 6 es para que maduremos,
maduremos en Cristo. Así que si ustedes piensan que
no es práctico lo que estamos viendo están bien equivocados. Porque esto es sumamente práctico,
son los fundamentos de nuestra fe. Vamos a entregar este tiempo
al Señor pidiendo que nos ayude tanto en el desarrollo, en la
comprensión, y también que realmente entendamos la importancia de
lo que estamos viendo aquí. Gracias, Señor, por esta mañana.
Gracias por este pasaje, Señor. Gracias por toda tu palabra y
aún especialmente en este momento esta carta a los hebreos que
muestra tu infinito valor, señor, como nuestro señor, salvador,
sumo sacerdote, sacrificio, en comparación con todo lo que tenían
los israelitas en el Antiguo Testamento. Qué tanto superior
es el nuevo pacto en tu sangre que el primer pacto, señor. Y
gracias, señor, por eso te pido que esta mañana también seamos
grandemente animados viendo esta esperanza que es el ancla del
alma, señor, que necesitamos. Gracias, señor, en tu nombre.
Amén. ¿Qué es lo que nos mantiene firme
en Cristo al pasar por muchos problemas, al pasar por las dificultades
en la vida? ¿Qué es lo que nos mantiene firme
en Cristo? O tal vez siempre estás a la
deriva. Algo pasa y te desanimas. Vas desanimando por una cosa,
luego por otra, y otro. Y en estos sermones, normalmente
en gran parte de hebreos, hay mucha repetición. También hay
muchos de los fundamentos que necesitamos. para que nosotros
nos mantengamos firmes en Cristo y también para que seamos grandemente
animados. Toda esta enseñanza que estamos
viendo tiene que ver con la perfecta obra de nuestro gran Salvador
Jesucristo. Y eso fue escrito para animarnos
en Él. Nosotros no somos los primeros
que han pasado por desánimo a través de la historia cristiana. Y obviamente
aquí, la razón por la cual dijo en versículo 18, para que nosotros
seamos grandemente animados, obviamente también fue un asunto
también para los creyentes ahí. El desánimo es real. El desánimo
a veces es muy fuerte. Pero viene de fijar la vista
en nuestras circunstancias, en lugar de fijar la vista en nuestro
gran Salvador, quien nos cuida y nos lleva a nuestra herencia
eterna. Así que, La meta, voy a repetir,
que tengo en la exposición de esta carta es que maduremos por
entender la gran obra de Jesucristo a nuestro favor. Y así que eso es lo que deseo que
estemos haciendo a través de estas prédicas. Vamos a leer
el contexto de Hebreos 6 nuevamente. Estoy leyendo de la Nueva Biblia
de las Américas. Pero en cuanto a ustedes, amados,
aunque hablemos de esta manera, estamos persuadidos de las cosas
que son mejores y que pertenecen a la salvación, porque Dios no
es injusto como para olvidarse de la obra de ustedes. y del
amor que han mostrado hacia su nombre, habiendo servido y sirviendo
aún a los santos. Pero deseamos que cada uno de
ustedes muestre la misma solicitud hasta el fin para alcanzar la
plena seguridad de la esperanza, a fin de que no sean perezosos,
sino imitadores de los que mediante la fe y la paciencia hereden
las promesas. Pues cuando Dios hizo la promesa
a Abraham, no pudiendo jurar por uno mayor, juró por él mismo,
diciendo, ciertamente te bendeciré y ciertamente te multiplicaré. Y así, habiendo esperado con
paciencia, Abraham obtuvo la promesa. porque los hombres juran
por uno mayor que ellos mismos, y para ellos un juramento dado
como confirmación es el fin de toda discusión. Por lo cual Dios,
deseando mostrar más plenamente a los herederos de la promesa
la inmutabilidad de su propósito, interpuso un juramento. a fin de que por dos cosas inmutables,
en las cuales es imposible que Dios mienta, los que hemos buscado
refugio seamos grandemente animados para hacernos de la esperanza
puesta delante de nosotros. Tenemos como ancla del alma una
esperanza segura y firme que penetra hasta detrás del velo,
adonde Jesús entró por nosotros como precursor. Hecho según el
orden de Melquisedec, sumo sacerdote para siempre. Así dice la palabra
de Dios. La verdad principal es la esperanza
segura que tenemos en las promesas de Dios por la obra perfecta
de Jesucristo es como ancla clavada en el fondo del mar que se mantiene
firme en todas las tormentas de la vida. Esta mañana realmente
estos versículos no son muy complicados en un sentido para desarrollar. El enfoque es, vamos a estar
leyendo muchos versículos, muchos pasajes de hebreos viendo lo
que estos versículos están apuntando. Así que vamos a comenzar. No
vamos a comenzar con el ancla del alma. Eso va a ser el segundo
punto. Pero el primer punto es Jesucristo,
nuestro sumo sacerdote, entró al lugar santísimo a nuestro
favor. Dice en los versículos. En 19
y 20 tenemos como ancla del alma una esperanza segura y firme
que penetra hasta detrás del velo, en donde Jesús entró por
nosotros como precursor, hecho según el orden del milquisidex
sumo sacerdote para siempre. Nuestro garante es Jesucristo,
quien nos asegura nuestra entrada a la presencia de Dios Padre
por su obra perfecta a nuestro favor. Él se sacrificó a sí mismo
por nosotros. Él presentó su perfecto sacrificio
en el lugar santísimo celestial y ahora Él intercede perpetuamente
a nuestro favor. Y esos versículos, el enfoque
principal de estos dos versículos es, como dice, y que penetra
la segunda mitad, la segunda parte, perdón, del versículo
19, y que penetra hasta detrás del velo. ¿Quién es el que ha
penetrado hasta detrás del velo? ¿Y qué es el velo? Vamos a estar
viendo todo eso. Pero deseo comenzar con la palabra
PRECURSOR, adonde JESÚS, versículo 20, entró por nosotros como PRECURSOR. Esta palabra, según Quero, quiere
decir EL QUE CORRE DELANTE, EL QUE CORRE DELANTE, y se usa respecto
a los mensajeros, también en los deportes y en la navegación. Y este es el único lugar en el
Nuevo Testamento donde usa esta palabra. Cristo es nuestro precursor. La idea no es tanto la de un
guerrero como se usa en el Antiguo Testamento respecto a los precursores. que se apresura a adelantarse,
ni la de un buque de avanzada, sino la, entonces eso es la parte,
la de alguien que ha corrido la misma carrera y cuyo recorrido
exitoso hace posible el de los creyentes. Otra vez, la de alguien que ha
corrido el mismo o la misma carrera y cuyo recorrido exitoso hace
posible el de los creyentes. ¿Cuál es la base o cómo es que
nosotros podemos recorrer la vida de una forma exitosa? Es por nuestro precursor. el que ha recorrido esta carrera
delante de nosotros. Y por eso él ha podido entrar
detrás del velo. Pero vamos a pensar en algunos
pasajes en hebreos que enfatizan como Jesús ha corrido la misma
carrera que estamos corriendo. Pero él fue 100% exitoso en resistir
la tentación y cumplir perfectamente la voluntad de Dios. Hebreos
capítulo 2. Hebreos capítulo 2. Versículo
14, en adelante. Hebreos 2, 14. Así que, por cuanto
los hijos participan de carne y sangre, también Jesús participó
de lo mismo. para anular mediante la muerte
el poder de aquel que tenía el poder de la muerte, es decir,
el diablo. Versículo 17. Por tanto, tenía
que ser hecho semejante sus hermanos en todo, a fin de que llegara
a ser un somosacerdote misericordioso y fiel. en las cosas que a Dios
atañen para hacer propiciación por los pecados del pueblo. Pues,
por cuanto él mismo fue tentado en el sufrimiento, es poderoso
para socorrer a los que son tentados. Precursor, Hebreos 4, Hebreos
4, 14. cuatro, catorce, teniendo pues
un gran sumo sacerdote que trascendió los cielos, Jesús, el hijo de
Dios, retengamos nuestra fe. Porque no tenemos un sumo sacerdote
que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino uno
que ha sido tentado en todo como nosotros, pero sin pecado. nuestro precursor. Él puede compadecerse
de nuestras flaquezas porque ha sido tentado en todo. Hebreo 5, capítulo 7, perdón,
capítulo 5, versículo 7. Cristo, en los días de su carne,
habiendo ofrecido oraciones y súplicas con gran clamor y lágrimas, al
que lo podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor
reverente, aunque el Hijo aprendió obediencia por lo que padeció. Y habiendo sido hecho perfecto,
vino a ser fuente de eterna salvación para todos los que le obedecen. Otra vez, pasando por la dificultad. Así que habiendo Jesús corrido
la carrera exitosamente, ¿dónde entró Jesús? ¿Qué estaba detrás
del velo? El comentarista Kistemaker dice,
el escritor de la epístola ha llegado al fin de su exhortación
que se iniciara tras la introducción de Jesús como sumo sacerdote
según el orden de Miskisidek. Vuelve ahora al tema del sumo
sacerdocio de Cristo con una referencia al santuario interior
que está tras el velo. Estas palabras traen inmediatamente
la memoria de los lectores el día de la expiación, cuando el
sumo sacerdote entraba ante la presencia de Dios, y además los
hebreos sabían por el Evangelio que les había sido proclamado
que al morir Jesús el velo del templo se había rasgado de arriba
hasta abajo, exponiendo el lugar santísimo a la vista de todos
los que estaban en el templo. Ellos entendían la referencia
al santuario interior de modo figurado y lo asociaban con el
cielo. Entonces, así tenemos a Jesús
quien ha entrado detrás del velo. En Hebreos, capítulo nueve, vamos
a pensar un poco en el Antiguo Testamento y lo que tenían ahí.
Hebreos, capítulo nueve, los primeros versículos ahí para
pensar en el primer pacto y lo que tenían ellos en el tabernáculo. Hebreos nueve, a partir del versículo
uno, dice Ahora bien, Aún el primer pacto tenía ordenanzas
para el culto y el santuario terrenal. porque había un tabernáculo
preparado en la parte anterior, en el cual estaban el candelabro,
la mesa y los panes consagrados. Este se llama el lugar santo. Detrás del segundo velo, y eso
es lo que estamos hablando aquí en Hebreos capítulo 6, detrás
del segundo velo había un tabernáculo llamado el lugar santísimo. el
cual tenía el altar de oro del incienso. El arca del pacto cubierta
todo de oro, en la cual había una urna de oro que contenía
el maná y la vara de arón que retoñó y las tablas del pacto. Sobre el arca estaban los querubines
de gloria que daban sombra al propiciatorio. Pero de estas
cosas no se puede hablar ahora en detalle. Así, preparadas estas
cosas, los sacerdotes entran continuamente al primer tabernáculo
para oficiar en el culto. Pero en el segundo, es decir,
detrás del velo, sólo entra el sumo sacerdote una vez al año,
no sin llevar sangre, la cual ofrece por sí mismo y por los
pecados del pueblo cometidos en ignorancia. Así que, detrás
del velo, del segundo velo, en el lugar santísimo, había varias
cosas, pero el principal era el pacto o el arca del pacto. ¿Qué estaba dentro del arca del
pacto? Las dos tablas de del pacto que
Dios había hecho con los israelitas, es decir, los diez mandamientos
estaban ahí y esos diez mandamientos representaban la ley de Dios. Sobre la etapa. del arca se llamaba el propiciatorio,
propiciatorio. Y eso era propiciación, quiere
decir aplacar la ira, satisfacer ira. Y fue sobre el propiciatorio
que rociaban la sangre del sacrificio una vez al año para propiciar,
para satisfacer la ira de Dios. Encima de la bueno con la tapa
también había los querubines, no los querubines y dentro de
las salas de los querubines querubines había un vacío, un vacío y en
ese vacío moraba la presencia de Dios. Eso fue la morada, por
decir, terrenal, especial de la presencia de Dios. Y por eso
los israelitas o los sacerdotes, el sumo sacerdote, no podía entrar
cuando quisiera. Eso es lo que está hablando aquí,
cuando dice detrás del velo está hablando de entrar la presencia
inmediata de Dios Padre. Y los israelitas en el Antiguo
Testamento no tenían acceso a eso. Ni aún los sacerdotes. Solo un
sacerdote, el sumo sacerdote, una vez al año. Así que la gran mayoría de los
sacerdotes tampoco entraba a ese lugar. Y así, en el día de la expiación,
el sumo sacerdote llevaba la sangre del sacrificio de expiación
dentro del lugar santísimo para presentársela ahí delante de
Dios, rociándolo sobre el propiciatorio delante de la presencia invisible
de Dios. Y así que, de esa forma, propiciaba
a Dios a favor de su pueblo. Ya no estaba airado contra su
pueblo por quebrantar sus mandamientos, su santa ley. Los israelitas no cumplieron
la ley de Dios. Y si Dios estaba o tenía razón
para estar enojado con ellos. Y una y otra vez el Antiguo Testamento
registra la infidelidad de los israelitas. Pero la manera que
ellos tenían. Para volver a estar en comunión
con Dios, fue por medio de esto, de llevar adentro el sacrificio
anual. Pero Jesús y ellos lo hacían
cada año, cada año nunca podían descansar de esos sacrificios
porque en sí nunca quitaba definitivamente el pecado. Eso es el trasfondo
de lo que está diciendo aquí cuando dice entró detrás del
que penetra hasta detrás del velo. Como precursor, ¿quién
es el primero que ha entrado con su sangre la presencia inmediata
de Dios? Es Jesucristo, nuestro Sumo Sacerdote. Vamos a leer varios textos en
hebreo mismo que explica, y esos son textos que vamos a estar
viendo más profundamente en los sermones que vienen. Hebreo 7,
23. Hebreo 7, 23. En adelante. Los sacerdotes anteriores eran
más numerosos porque la muerte les impedía continuar. Entonces,
no solo es que tenían que hacerlo una y otra vez cada año, sino
que tenían que cambiar el sacerdote porque morían. Pero Jesús conserva
su sacerdocio inmutable, puesto que permanece para siempre. Por lo cual, Él también es poderoso
para salvar para siempre a los que por medio de Él se acercan
a Dios. Se acercan a Dios, puesto que
vive perpetuamente para interceder por ellos. En el Antiguo Testamento,
los sacerdotes sí intercedían a favor del pueblo delante de
Dios. Pero cada sacerdocio sacerdote
murió. Después otro, después otro. Y
así sucesivamente. Pero Jesús. Conserva su sacerdocio
inmutable. Y por esa razón es poderoso para
salvar. Hebreos nueve. Versículo 11,
Hebreos 9, 11 en adelante. Pero cuando Cristo apareció como
sumo sacerdote de los bienes futuros a través del a través
de un mayor y más perfecto tabernáculo, no hecho con manos, es decir,
no de esta creación, entró al lugar santísimo una vez para
siempre, no por medio de la sangre de machos cabríos y de becerros,
sino por medio de su propia sangre, obteniendo redención eterna. Aquí, no entró un tabernáculo
terrenal, sino el tabernáculo celestial, con su propia sangre,
versículo 15, 9, 15. Por eso, Cristo es mediador de
un nuevo pacto, a fin de que, habiendo tenido lugar una muerte
para la redención de las transgresiones que se cometieron bajo el primer
pacto, Los que hemos sido llamados reciben o los que han sido llamados
reciben la promesa de la herencia eterna. El recibimiento. De la herencia
eterna, y eso es una parte de la esperanza que tenemos, que
vamos a estar viendo en el segundo punto, esa base de lo que Jesucristo
ha hecho. Él es mediador del nuevo pacto.
Él ha entrado en la presencia de Dios y por eso nosotros podemos
tener la seguridad de recibir la herencia eterna. 9.23 Por tanto, fue necesario que
las representaciones de las cosas en los cielos fueran purificadas
de esta manera. Pero las cosas celestiales mismas
con mejores sacrificios que estos. Y solo hay que pensar un poco.
Muchas veces pensamos, bueno, el tabernáculo físico que los
israelitas construyeron era el tabernáculo,
por decir, verdadero. Pero aquí dice, las representaciones
de las cosas en los cielos. Las cosas terrenales representaban
algo, la verdad, algo que más real en el cielo. Fueron purificadas las representaciones
de las cosas, fueron purificadas de esta manera, pero las cosas
celestiales mismas con mejores sacrificios que estos. Porque
Cristo no entró en un lugar santo hecho por manos, una representación
del verdadero. sino en el cielo mismo para presentarse
ahora en la presencia de Dios por nosotros. No para ofrecerse
a sí mismo muchas veces como el sumo sacerdote entra en el
lugar santísimo cada año con sangre ajena. De otra manera,
a Cristo le hubiera sido necesario sufrir muchas veces desde la
fundación del mundo. Pero ahora, una sola vez, en
la consumación de los siglos, se ha manifestado para destruir
el pecado por el sacrificio de sí mismo. Y así como está decretado
que los hombres mueren una sola vez y después de esto el juicio,
así también Cristo, habiendo sido ofrecido una vez para llevar
los pecados de muchos, aparecerá por segunda vez, sin relación
con el pecado, para salvación de los que ansiosamente lo esperan. Otra vez, nuestra entrada a la
presencia de Dios, nuestro futuro, nuestra herencia, Nuestra salvación
final es todo eso es garantizado por Cristo. Capítulo 10. Versículo 11. Hebreos 10 11 ciertamente todo
sacerdote está de pie día tras día, ministrando, ofreciendo
muchas veces los mismos sacrificios que nunca pueden quitar los pecados. Pero Cristo, habiendo ofrecido
un solo sacrificio por los pecados para siempre, se ha sentado a
la diestra de Dios, esperando de ahí en adelante hasta que
sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies. Porque por
una ofrenda, Él ha hecho perfectos para siempre a los que son santificados. Versículo 12 dice, Perdón. Sí, al final dice, habiendo
ofrecido un solo sacrificio, se sentó a la diestra de Dios. Y la pregunta es, ¿por qué Cristo
se sentó? En el Antiguo Testamento, en
el tabernáculo anterior, no había asientos ahí en el lugar santísimo. ¿Por qué? Porque la obra del
sacerdote, del sumo sacerdote, nunca terminaba. No podía decir,
ya, está hecho. Pero Cristo se sentó diciendo,
la obra está hecha. No hay más necesidad. No hay
otro sacrificio que se requiere para salvar y para santificar,
para perdonar los pecados. Diez, diecinueve. Entonces, hermanos,
y esto es clave por los reciclos que estamos viendo ahora. Puesto
que tenemos confianza para entrar al lugar santísimo por la sangre
de Jesús. Por un camino nuevo, ¿quién tiene
confianza? Nosotros. No por nosotros mismos,
sino por nuestro precursor. Por un camino nuevo y vivo que
él inauguró para nosotros por medio del velo, es decir, su
carne. Puesto que tenemos un gran sacerdote
sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena
certidumbre de fe, teniendo nuestro corazón purificado de mala conciencia
y nuestro cuerpo lavado con agua pura. ¿Qué es el más gran ánimo que
debemos tener en la vida? es de poder entrar la presencia
de Dios. Y podemos hacer eso, no por nuestros
propios méritos, sino por los méritos de Jesucristo. También
porque Él es, como dice el versículo 620, nuestro precursor, también
nuestro sumo sacerdote. Y así, el ánimo El gran ánimo
es por Cristo. Por lo que él ha hecho. Y cuando
uno va pasando por Hebreos, realmente se ve qué tan inadecuado eran
los sacrificios del Antiguo Testamento. Pero Dios los estableció por
una razón, para apuntar al Salvador perfecto. Para ir pasando al segundo punto,
que es de la ancla del alma, quiero citar a Schistemaker.
Él dice, el ancla de nuestra esperanza tiene su absoluta seguridad
en que Jesús, en su forma humana, ahora glorificada, ha entrado
al cielo. Y Él ha entrado al cielo en su
humanidad como garantía de que también nosotros estaremos con
Él. Esta garantía es indicada por
la frase que nos precedió. Él va delante de nosotros y nosotros
le seguimos. Así que él no usa el nombre Jesús,
no usa Cristo, y es un recordatorio específico de la vida terrenal
del Señor Jesús. Jesús ascendió en su cuerpo humano,
glorificado al cielo, y entró ante la presencia de Dios. Así
como el cuerpo humano de Jesús ha llegado ante la presencia
de Dios, del mismo modo nuestros cuerpos entrarán en el cielo. Esa es nuestra esperanza. El segundo punto, nuestra esperanza
en las promesas de Dios garantizadas por la obra de Jesús. Y aún,
bueno, tal vez ustedes van a notar que en el desarrollo de hoy solo
voy a mencionar, no voy a mencionar el Melquisedec porque vamos a
desarrollar eso en los próximos versículos, ok? Entonces, por
esa razón no me enfoco en eso porque no quiero solo decir muy
pocas cosas y llegar a confundir, más bien quiero explicarlo de
una forma amplia ahí. Así que nuestra esperanza es
el segundo punto en las promesas de Dios garantizadas por la obra
de Jesús. A base de esta perfecta obra
de Jesús, Dios Padre garantiza nuestra herencia eterna. Debemos
tener esa esperanza como ancla del alma en todas las dificultades
y tempestades de la vida. El ancla del alma es la esperanza. ¿Qué es el ancla? El ancla, en
este contexto, es la esperanza segura y firme que tenemos. Y esta esperanza se basa en las
promesas de Dios a nuestro favor. ¿Qué es la imagen que desea el
autor traer a la mente al usar la palabra ancla? Bueno, sabemos
todos que es un ancla. Él desea que nosotros pensemos
en un barco en alta mar, por ejemplo, en una tormenta fuerte. Y de este barco los marineros
han lanzado tal vez aún más de un ancla para que se clavan al
fondo del mar. Y estas anclas eviten que el
barco sea llevado a la deriva, ni por las corrientes, ni por
el viento que lo quiere llevar y destruir. Esas anclas también
evitan que el barco sea llevado para estrellarse contra las rocas
o encallar en agua con poca profundidad. En sí, esas anclas mantienen
el barco firme y le dan estabilidad en medio de situaciones increíblemente
peligrosas. mantiene la estabilidad del barco
en medio de la tormenta. Bueno, a veces leemos la Biblia
pensando, bueno, esas personas, ese autor, no pasaban por la
situación difícil que yo estoy pasando. Ellos no entendían el desánimo
que yo estoy pasando. Ellos no entendían mi necesidad
de esperanza. Pero les aseguro que ellos sí
entendían. Y aún más que nosotros. Recuerden, el contexto de Hebreos
es El autor está animando a creyentes judíos a no abandonar al Mesías
Jesucristo, el único Mesías, el único Salvador verdadero. quien cumple todo lo que apuntaban
los sacrificios del sacerdocio del Antiguo Testamento. Y estaban
siendo tentados y presionados, perseguidos para volver atrás
a los sacrificios anteriores. Y eso es, en medio de esa dificultad,
el autor dice, tenemos como ancla del alma, tenemos como ancla
del alma. Y en el original, ustedes tal
vez tienen en su Biblia, la palabra esperanza está en cursiva y eso
es porque no está en el original, pero el contexto es muy obvio
porque está haciendo referencia a versículo 18 que dice Hacernos de la esperanza puesta
delante de nosotros. En el original es muy claro que
tenemos como ancla del alma. Está apuntando a esa esperanza. Esa esperanza puesta delante
de nosotros. En versículo 18. Y esa esperanza
hemos visto la semana pasada es por las promesas de Dios y
también el garante quién es Jesucristo. Eso es nuestra esperanza. Y cuando
pensamos en una esperanza aquí, es una esperanza que otra vez
hay. Tal vez, posibilidad, no sabemos,
No está la esperanza. Es una esperanza segura. Dicen romanos 8, 24, 8 romanos
8, 24, porque en esperanza hemos sido salvados, pero la esperanza
que se ve no es esperanza. Pues, ¿por qué esperar lo que
uno ve? Pero si esperamos lo que no vemos
con paciencia o perseverancia, lo guardamos. No estamos dudando. No hay duda. No hay duda de ninguna
forma en eso. Hebreos 11, 1, dos versículos
muy un versículo muy conocido, Hebreos 11, 1. Ahora bien, la
fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que
no se ve. La fe es la certeza. No estamos
dudando. No es algo que posiblemente Jesucristo. Nosotros, los del Antiguo Testamento,
miraban hacia adelante el Mesías prometido. Nosotros tenemos la
seguridad de lo que ya estamos viendo hacia atrás y sabemos
que nuestro Salvador vivió, fue muerto, se resucitó, ascendió
al cielo y está ahí ahora. No tenemos duda de eso y a base
de eso y las promesas de Dios tenemos esta esperanza segura. Y por esta esperanza es la seguridad
que nosotros vamos a participar en las promesas que Yahweh Dios
nos ha dado. En el Antiguo Testamento, Yahweh
Dios les había dado varias promesas a los israelitas, por ejemplo,
respecto a entrar, a poseer la tierra prometida. En Josué, por
ejemplo, Joshua 21, 43. Sólo voy a leer un pasaje o dos
tal vez que hablan de cómo Dios cumplió esas promesas. Y de esa
forma también podemos tener la seguridad de que va a cumplir
lo que nosotros tenemos. Joshua 21, 43. De esa manera Yahweh dio a Israel
toda la tierra que había jurado dar a sus padres. Y la poseyeron,
y habitaron en ella. Y Yahweh les dio reposo en derredor,
conforme a todo lo que había jurado a sus padres. Ninguno
de sus enemigos pudo hacerles frente. Yahweh entregó a todos
sus enemigos en sus manos. Ni faltó ni una palabra de las
buenas promesas que Yahweh había hecho a la casa de Israel. Todas
se cumplieron. Todas se cumplieron. Dios había
prometido a Abraham y a Moisés darles la tierra prometida. Ahí
dice, todas esas promesas se cumplieron. Bueno, aún hoy en
día, algunas personas siguen esperando una tierra, por decir,
terrenal, un pedacito de tierra ahí en, por ejemplo, Palestino,
ahí. Pero aquí dice, todas esas promesas
Dios cumplió. Dios cumple, en este momento
quiero enfatizar, Dios cumple fielmente sus promesas. Josué, 23, 14, Moisés hablando,
miren, hoy me voy por el camino de toda la tierra y ustedes saben,
perdón, es José hablando, y ustedes saben que con todo su corazón
y con todo su alma, que ninguna de las buenas palabras que Yahweh,
su Dios, habló acerca de ustedes ha faltado. Todas les han sido
cumplidas. Ninguna de ellas ha faltado. Y para nosotros, Dios nos ha
prometido varias cosas. Y en el Antiguo Testamento, Hebreos
capítulo 11, por ejemplo, habla de que esas personas, Hebreos
11, 13, por ejemplo, todos estos murieron en fe sin haber recibido
las promesas. Habiendo visto de lejos y aceptando,
con gusto confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre
la tierra. Ellos anhelaban, en versículo
16, una patria mejor, es decir, la celestial. Y hay otros así. El versículo que leímos antes,
Hebreos doce. Versículo. Veintiocho, Hebreos
doce, veintiocho, por lo cual, puesto que recibimos. Un reino que es incomovible,
un reino que es incomovible, y eso también se hace referencia
en Romanos capítulo cuatro. Romanos capítulo cuatro y versículo
trece. Y que también dice porque la
promesa Abraham o a su descendencia y aquí en este contexto nosotros
todos los que creen en el Mesías son descendencia de Abraham. Que él sería heredero del mundo. heredero del mundo y esa promesa
todavía no ha sido cumplida en su plenitud. Nosotros somos herederos
del mundo y nosotros estamos esperando el
pleno cumplimiento de eso. Hebreos también trece, Hebreos
capítulo trece, versículo catorce, Hebreos trece, catorce, porque
no tenemos aquí una ciudad permanente, sino que buscamos la que está
por venir, es decir, la celestial. Que en varias veces en Hebreos
habla de eso, la promesa de la herencia eterna. Y voy a leer algunos versículos
de Apocalipsis. Apocalipsis capítulo 21. Apocalipsis
capítulo 21. Versículo 1 en adelante. Entonces vi un cielo nuevo. Y
eso es lo que nos espera. Y una tierra nueva, porque el
primer cielo y la primera tierra pasaron. Y el mar ya no existe. Y vi la ciudad santa, la Nueva
Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios preparada como
una novia ataviada para su esposo. Entonces oí una gran voz que
decía desde el trono, el tabernáculo de Dios está entre los hombres
y él habitará entre ellos. Ellos eran su pueblo, y Dios
mismo estará entre ellos. Él enjugará toda lágrima de sus
ojos, y ya no habrá muerte, ni habrá más duelo, ni clamor, ni
dolor, porque las primeras cosas han pasado. El que está sentado
en el trono dijo, Yo hago nuevas todas las cosas, y añadió, Escribe,
porque estas palabras son fieles y verdaderas. Hecho, también
me dijo, hecho está. Yo soy el alfa y la omega. Principio
y el fin. Al que tiene sed, yo le daré
gratuitamente de la fuente de agua de vida. El vencedor heredará
todas estas cosas. Y yo seré su dios, y él será
mi hijo. Y continúa el pasaje. Y la pregunta
para nosotros es, Estas promesas de Dios son promesas seguras. En el Antiguo Testamento, recuerdan,
Dios había prometido a los israelitas en el primer pacto una tierra,
una tierra terrenal. Dice la palabra que Dios cumplió
todas esas promesas. En el nuevo pacto tenemos las
promesas de Dios. Y si volvemos a Hebreos capítulo
6, vemos, por ejemplo, versículo 12. A fin de que no sean perezosos,
sino imitadores de los que mediante la fe y la paciencia hereden
las promesas. Heredan las promesas. Versículo 17. Por lo cual, Dios
deseando más plenamente los herederos de la promesa, la inmutabilidad
de su propósito interpuso juramento, a fin de que por dos cosas inmutables
en las cuales es imposible que Dios mienta, los que hemos buscado
refugio seamos grandemente animados para hacernos de la esperanza
puesta delante de nosotros. Tenemos como ancla del alma una
esperanza segura y firme que penetra hasta detrás del velo. Donde Jesús entró por nosotros
como precursor, hecho según el orden de Melquisedec, sumo sacerdote
para siempre. ¿Qué es lo que tenemos? Entrada,
primero, a Dios. Entrada por la obra de Jesucristo. Ya estamos ahí, tenemos esa entrada. Pero también tenemos la esperanza
segura de la plena herencia que Dios nos ha prometido. Y a través de hebreos va explicando
esa esperanza. Que Dios nos ha dado una esperanza
asegurada por nuestro garante Jesucristo. Y así, para ir concluyendo, podemos
hacer las mismas preguntas que hicimos la semana pasada. Actuamos,
no la pregunta es, actuamos en nuestro diario vivir como si
Dios nos tuviera digno de confianza Actuamos en nuestro diario vivir
como si Dios nos estuviera digno de confianza. Los israelitas
en el desierto experimentaron muchas bendiciones de Dios, pero
sin embargo se quejaban, desconfiaban en la palabra de Dios, desconfiaban
en el poder de Dios. ¿Cómo actuamos nosotros? Dice el pasaje, tenemos como
ancla del alma. ¿Qué hace un ancla? Nos asegura. Nos pone firmes, estables. No en medio de aguas muy tranquilas, más bien en medio de tormentas,
dificultades. cosas que nos sacuden y que nos
también pueden llevar. Estamos mirando, y en eso la
pregunta es, ¿estamos mirando nuestras circunstancias difíciles?
¿O estamos mirando al Dios Todopoderoso ¿Quién primero ha cumplido todo
en Jesucristo respecto al nuevo pacto? ¿Y también quién nos da
sus promesas de la herencia eterna? Debemos tener esa plena confianza
que Dios es poderoso y Dios es fiel para cumplir sus promesas. Así que nosotros entendemos la
obra perfecta de Jesucristo Recuerden, este pasaje está escrito para
que maduremos. Es bastante práctico. Su obra
incluye, obviamente, su muerte, su resurrección y su intercesión
a nuestro favor. Él entró detrás del velo como
sumo sacerdote. Él está intercediendo a nuestro
favor. Así que nosotros necesitamos
meditar en su perfecta obra, en nuestro favor. Meditar en que nuestro problema
más grande ha sido resuelto. Ya no estamos bajo la justa ira
de Dios. Meditamos también en que las
promesas de Dios sí o sí se cumplirán. Así que tengamos estas verdades
como ancla del alma. Recordemos la verdad principal,
la esperanza segura que tenemos en las promesas de Dios por la
obra perfecta de Jesucristo es como ancla clavada en el fondo
del mar que se mantiene firme en todas las tormentas de la
vida. Vamos a terminar leyendo Hebreos
6, 13 hasta 20, y luego Hebreos 4, 14 hasta 16. Hebreos 6, 13,
en adelante. Pues cuando Dios hizo la promesa
a Abraham, no pudiendo jurar, por uno mayor juró por el mismo,
diciendo, ciertamente te bendeciré, ciertamente te multiplicaré. Y así, habiendo esperado con
paciencia, Abraham obtuvo la promesa. Porque los hombres juran
por uno mayor que ellos mismos, y para ellos un juramento dado
como confirmación es el fin de toda discusión. Por lo cual Dios,
deseando mostrar más plenamente a los herederos de la promesa
la inmutabilidad de su propósito, interpuso un juramento. a fin de que por dos cosas inmutables,
en las cuales es imposible que Dios mienta, los que hemos buscado
refugio, seamos grandemente animados para asirnos de la esperanza
puesta delante de nosotros. Tenemos como ancla del alma una
esperanza segura y firme. que penetra hasta detrás del
velo, donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho según el
orden del Melquisedec, sumo sacerdote para siempre. Hebreos 4, 14,
teniendo pues un gran sumo sacerdote que trascendió los cielos, Jesús,
el Hijo de Dios, retengamos nuestra fe, porque no tenemos un sumo
sacerdote que no puede compadecerse de nuestras flaquezas, sino uno
que ha sido tentado en todo como nosotros, pero sin pecado. Por tanto, acerquémonos con confianza
al trono de la gracia para que recibamos misericordia y hallemos
gracia para la ayuda oportuna. Oremos, hermanos. Gracias, Señor,
por esta mañana. Gracias por tu palabra. Ayúdanos
realmente a asirnos a esta esperanza. Entender que es como ancla que
nos mantiene firme. Ayúdenos a estar grandemente
animados, Señor, tanto por tus promesas como por nuestro Garante
Jesucristo, quien ha cumplido todo a nuestro favor. No es por
nuestros propios méritos que podemos entrar en tu presencia,
sino por nuestro gran sumo sacerdote que ha entrado delante de nosotros
como precursor detrás del velo, Señor. Y así por él tenemos entrada
tu presencia. Tenemos la seguridad de las promesas
eternas, de la herencia eterna, Señor. Y con esa base te pido,
Señor, que nosotros, cada uno en su diferente circunstancia,
Muchos pasando por diferentes dificultades, pueden ser dificultades
físicas, económicas, interpersonales, o solo el desánimo general, señor. Te
pido por cada uno, que cada uno de nosotros mire que estemos
mirando, señor, a ti, tu grandeza, tus promesas, señor, y la seguridad
que tenemos en ti. Gracias, Señor, por eso y gracias
que podemos decirnos a ti en todas circunstancias. En tu nombre
grande y también por la perfecta obra de Jesucristo. En tu nombre. Amén.
El ancla del alma
Series Hebreos
Verdad principal: La esperanza segura que tenemos en las promesas de Dios por la obra perfecta de Jesucristo es como ancla clavada en el fondo del mar que se mantiene firme en todas las tormentas de la vida.
Escrituras tomadas de la Nueva Biblia de las Américas Copyright 2005 por The Lockman Foundation; usadas con permiso; todos los derechos reservados. www.NuevaBiblia.com
| Sermon ID | 1112231846114500 |
| Duration | 58:53 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Hebrews 6:19-20 |
| Language | Spanish |
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