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vómitos, etcétera, etcétera. Es sinónimo la palabra angustia
de afligido, ansioso, inquieto, intranquilo, preocupado, desconsolado,
afanoso. La palabra de Dios nos habla
del afán, la palabra de Dios nos habla de la ansiedad. ¿Cómo
nosotros debemos manejar esta situación? Contrario, todo esto
es contrario a lo que quiere decir tranquilo, alegre y confiado. Si nosotros vemos en la palabra
de Dios, Dios quiere que nosotros estemos tranquilos, alegres y
confiados. Amados hermanos, la fuente de
nuestra salvación es Cristo. Él es la piedra donde nosotros
anclamos nuestra fe. Amados hermanos, esta situación
que está pasando en Estados Unidos con un cambio de gobierno debe
probar nuestra fe. debe probar nuestra fe. Es muy
fácil decir yo soy creyente sin nosotros sufrir ninguna prueba,
es muy fácil. Muchas personas vienen a los
pies de Cristo y ustedes lo ven, llega a la iglesia con mucho
entusiasmo y están por unas pocas semanas, después le viene una
prueba y más nunca le vemos ni siquiera la placa. ¿Qué pasó
ahí? Lo que pasó es que realmente
cuando fue puesta a prueba su fe, salió huyendo, no era. Y por eso dice la Palabra de
Dios, salieron de nosotros, ¿por qué? Porque no eran de nosotros,
porque si hubiesen sido de nosotros, ¿qué dice la Palabra? Hubiesen
permanecido con nosotros. Un verdadero Hijo de Dios es
Hijo de Dios en todas circunstancias. Un falso es creyente cuando le
conviene. Esa es la diferencia, amados
hermanos. Entonces, estos momentos que estamos viviendo son momentos
para nosotros afianzar nuestra fe en Cristo, no en hombres,
no en políticas de gobierno, y eso es lo que vamos a ver en
este día. Entonces, amados hermanos, si tú eres un creyente, tú debes
afianzar tu fe en el único que da promesas que van a ser ciertas,
ciertas, ciertas, en Dios, en Dios. Dice la palabra de Dios,
sea Dios veraz y todo hombre mentiroso. ¿Por qué confiar en
hombres? ¿Por qué no confiar en Dios?
Y Dios y su palabra nos dice que él jamás, jamás nos va a
defraudar. Ante tal situación o estado de
salud, cuando la gente tiene angustia, las personas acuden
a diferentes placebos. Acuérdense que un placebo, eso
se usa en medicina. En medicina se hacían pruebas
originalmente para determinados medicamentos y se usan placebos
para ver si el medicamento es eficaz o no. ¿Y qué es un placebo? Un placebo es una cápsula llena
de algo que nada tiene que ver con medicina. O sea, una cápsula,
imagínense una cápsula que le pongan harina, de esa harina
de cocinar, y tranquen la capsulita. Y le dan a una gente y le dicen,
esto es lo último que ha salido para ese dolor que tú tienes.
Lo último, esto es lo mejor. El placebo, ¿qué es lo que hace?
Psicológicamente, como muchas de las enfermedades que nosotros
tenemos son psicológicas primariamente, Primariamente. Hay gente que
somatiza. Somatizar es decir que tiene un dolor de cabeza.
Una mujer, por ejemplo, ante un esposo abusador, a veces dice,
tengo un dolor de cabeza hoy. No, el dolor de cabeza no tiene
ningún dolor. Lo que le está diciendo es, déjame tranquila.
Amados hermanos, el placebo, ¿qué es? El placebo es un engaño.
Ese es el placebo. Entonces, se le da al paciente
y cuando se lo toma dice, ¿cómo te fue? Y dice, uff, se me quitó
el dolor. ¿Qué el médico descubre? Amados hermanos, eso es real,
en medicina eso es real, esos experimentos se hacen. Entonces,
¿qué hace el paciente? El paciente dice, estoy perfectamente,
se me quitó desde que usted me dio esa pastilla, me sané. Y
el médico se da cuenta que hay un problema psicológico. La mayoría
de las enfermedades son psicosomáticas, son problemas psicológicos, emocionales. Amados hermanos, así como ustedes
lo oyen. Por eso ustedes ven personas que siempre están angustiadas,
que tienen tensión y siempre están enfermos. ¿Por qué? Porque
tienen disparada la adrenalina todo el tiempo. Entonces, el
placebo es eso. Entonces, ese mismo médico le
da a otra persona el medicamento que es real y entonces va dando
cuenta y dice, mira, ¿qué estás reaccionando? Esta persona dice,
me mejoré un poco, doctor, pero ese con el real. Pero aquel que
le dieron la harina en una capsulita dice, esto se me quitó. Es un
placebo. Amados hermanos, eso hace la
persona ante determinadas situaciones. Cuando hay personas que tienen
tensión, que se sienten así, estas personas acuden a diferentes
placebos o tratamientos superficiales para tratar ese mal. Eso no es
lo que Dios quiere. Dios no quiere que nosotros nos
quedemos en la superficie. Dios quiere que nosotros bajemos
al fondo y Él nos da la solución real. Regularmente estas personas
acuden al médico, al psicólogo o se refugian en qué? En el alcohol,
en las drogas o en los placeres. Hay personas que dicen, total,
mañana moriremos. Hay muchísimas canciones. Hay
muchísimas canciones, ustedes oyen salsa, oyen canciones románticas,
que dice ya mañana, mañana, mañana no va a morir como quiera. Y
decíamos la semana pasada fiesta y mañana gallo. Amados hermanos,
eso no es lo que Dios dice, eso no es lo que Dios dice en su
palabra. Dios dice que existe una eternidad con Cristo y una
eternidad sin Cristo. Esa es la realidad de cada uno
de nosotros. Y Dios dice que cuando nosotros anclamos nuestra
fe en Él, nada nos mueve de ahí, nada nos mueve de ahí. ¿Por qué
nosotros oír esas promesas falsas? ¿Por qué nosotros hacerle caso
a estas promesas vagas? ¿Por qué refugiarnos en el alcohol?
¿Por qué refugiarnos en las drogas? ¿Por qué refugiarnos en el placer,
huyéndole a algo? Siempre estamos huyéndole a algo.
Pero nosotros, Queremos en este día, en primer lugar, estudiar
la raíz de esta afección que es la angustia. Queremos estudiarla.
En segundo lugar, identificar las causas que la producen. En
tercer lugar, queremos ver cómo tratarla desde la óptica de Dios,
no desde la óptica del placebo. Y ya saben lo que es el placebo.
No, vamos a tratarla desde la óptica de Dios. Y en tercer lugar,
cómo nosotros podemos superar la angustia. En primer lugar,
la raíz de la angustia. ¿Cuál es la raíz? El pecado.
El pecado. Antes del pecado, Adán y Eva
estaban ambos desnudos y no se avergonzaban. Eso dice Génesis
2.25. Dice que ellos estaban desnudos
y no se avergonzaban. Amados hermanos, ¿qué le faltaba
a Adán y Eva? No le faltaba salud, no le faltaba
dinero, no le faltaba nada, absolutamente nada. Sin embargo, se van a dar
cuenta cuando empieza la angustia desde el mismo huerto de Edén.
Entonces nosotros vemos, por ejemplo, dice la palabra de Dios
que Adán y Eva se avergonzaron de que estaban desnudos después
que pecaron. Esa turbación del ánimo que se
produce por la conciencia de haber cometido una falta por
haber realizado una acción deshonrosa o humillante. ¿Qué nos pasa a
nosotros como creyentes? Que nosotros como creyentes estamos
bien con el Señor, cometemos una falta y nos avergonzamos
delante de él. ¿Cuál es la diferencia entre
lo que pasó con Adán y Eva y nosotros? El problema con Adán y Eva es
que nunca había acontecido. El problema con nosotros, o la
solución con nosotros, es que Dios nos dice que una vez nosotros
pequemos, ¿qué debemos hacer? Dice la Palabra de Dios, abogado
tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo, quien es la propiciación
por nuestros pecados. En otras palabras, Dan y Eva
no sabían qué sucedía cuando se pecaba. No sabían. Ellos estaban
advertidos de las consecuencias del pecado, pero ellos no sabían
cómo iban a reaccionar después del pecado. Ellos no lo sabían.
Por primera vez pecaron. Y tú y yo, tú y yo antes de convertirnos,
cuando vemos la palabra de Dios, cuando estudiamos la palabra
de Dios, nos damos cuenta que tenemos un mecanismo diferente
y que sabemos perfectamente lo que tenemos que hacer. Tú pecas,
yo peco, ¿qué debemos hacer? Vamos a Cristo y pidámosle perdón.
Y estemos a cuenta. Eso es lo que dice la Biblia.
Eso es lo que dice la palabra de Dios. Pero en el caso de ellos
sintieron vergüenza, turbación del ánimo que se produce por
la conciencia de haber cometido una falta o por haber realizado
una acción deshonrosa y humillante. El incrédulo está en esa situación.
El incrédulo se queda ahí. El incrédulo no sale de ahí.
Pequé contra Dios y siempre se siente mal y dice total voy a
seguir pecando. Y no conoce quién es Dios. Después del pecado tuvieron
miedo, tuvieron vergüenza, como nos dice Génesis 3.10. Dice,
oí tu voz en el huerto y tuve miedo porque estaba desnudo y
me escondí. Pero ven acá, ellos no estaban
desnudos. Ellos no estaban desnudos. Ellos no disfrutaron de su desnudez.
¿Y por qué de repente dicen, ahora me di cuenta que estoy
desnudo? ¿Por qué? Porque pecaron. Pecaron, estaban confundidos.
En segundo lugar, las causas que la producen, que producen
la angustia, es estar separados de Dios o desobedecer a Dios. Una gente angustiada es una gente
que está separada de Dios y es una gente que está desobedeciendo
a Dios. Puede ser una de las dos causas.
Hay creyentes que están en desobediencia a Dios y están angustiados siempre.
Y por eso yo le digo a ustedes, amados hermanos, ¿Creen ustedes
que va a macha, como dicen, lo que es una expresión de dolor
y sufrimiento constante de un creyente? ¿O dice ser creyente? Amados hermanos, nosotros debemos
tener gozo. ¿O acaso tú no tienes, si eres creyente, asegurado la
vida eterna? ¿Y qué más tú quieres? ¿Y por
qué, amados hermanos, la tristeza? ¿Por qué la congoja? Muy probablemente
porque ese creyente no ha pedido perdón a Dios por su pecado.
Muy probablemente porque ese creyente no ha hecho lo que debe
de hacer. Si pecaste contra alguien, ese pecado es contra Dios. ¿Por
qué? Porque ese alguien es hecho a
la imagen y semejanza de Dios. ¿Cuál es el deber tuyo? Resuelve
tu problema horizontal para que puedas resolverlo a nivel vertical.
Pero hay gente que no resuelve el problema vertical, por supuesto
no resuelve el horizontal, no resuelve el vertical. ¿Qué es
lo que nosotros debemos hacer ante cualquier situación de pecado,
amados hermanos? Confesar nuestro pecado, ser
abiertos y quitarnos esa carga de encima, ya Cristo pagó por
esos pecados. Entonces, eso es lo que nosotros
vemos, la causa que la producen, estar separados de Dios o desobedecer
a Dios. Hay personas que quieren vivir
en desobediencia a Dios. El alejarnos o separarnos de
Dios y su palabra es un gran riesgo. ¿Se acuerdan, amados
hermanos, como nosotros hemos dicho en más de una ocasión,
que dice la Biblia con relación a la perniquebrada, hablando
Dios en su palabra de lo que es una oveja, que es perniquebrada,
y lo hemos explicado? Es aquella ovejita que el rebaño
está aquí, pero esa ovejita siempre quiere estar por allá. y el pastor
la trae de nuevo y ella vuelve y se va. ¿Qué hace el pastor?
La perniquebrada, ¿sabe lo que hacen los pastores de verdad?
Que pastorean ovejas de verdad. La toman, le quebrantan la pierna
y se le entablillan. ¿Cómo? Así como tú lo oyes. Le
rompe la pierna y se le entablilla. Entonces la ovejita empieza a
caminar, coja al lado del pastor, no se separa del pastor. Esa
es la perniquebrada. Esa es la perniquebrada. ¿Qué
es lo que Dios quiere? ¿Por qué no quiere que esa oveja
esté sola? Porque se la va a comer el lobo. Eso es lo que hace el
hombre cuando se ve angustiado, cuando se ve afligido. A veces
dice, total, ¿dónde está Dios? Ya me voy de la iglesia o no
vuelvo más, no me congrego más. Eso es un riesgo, amado hermano.
Si tú eres creyente, eso es un gran riesgo para tu vida. Si
no eres creyente, no, no hay problema porque tú eres un lobo
más del mundo. Tú eres un lobo, una cabra. Ahora, si tú eres
un verdadero hijo de Dios, no te conviene para nada separarte
del rebaño. Porque dice la Palabra de Dios
que nosotros no debemos dejar de congregarnos. Hay gente que
dice, y se llena la boca diciendo, yo soy creyente, yo no tengo
que ir a ninguna iglesia. Dios está en todos lados. Sí,
es verdad, Dios está en todos lados. Pero ese mismo Dios que
dice la Palabra de Dios, dice, no dejando de congregarse como
algunos tienen por costumbre. Entonces, si tú no lo estás haciendo,
o tú eres un desobediente, o tú no eres un hijo de Dios. No te
vistas que no va. Amado hermano, eso es lo que
nos enseña la palabra de Dios. Entonces, Dios nos habla claro
con relación a eso. Hacerlo, separarnos de Dios,
significa no poder hacer nada que agrade a Dios. Miren lo que
nos dice Juan 15, 5. Juan 15, 5. ¿Cuál es el resultado? ¿Cuál es el resultado de separarnos
de Dios, de alejarnos de Dios? Juan 15.5 nos dice, separados
de mí, ¿qué? Nada podéis hacer. Separados
de mí, nada podéis hacer. ¿Qué nos dice entonces la Palabra
de Dios? Que Dios es todo, que Dios lo puede todo, pero cuando
tú te alejas de Él, tú no puedes hacer absolutamente nada. Eso
nos dice la Palabra de Dios. Otro punto, la falta de fe o
confianza en Dios nos lleva dentro de las cosas que nosotros no
debemos hacer. La falta de fe o confianza en
Dios. Miren lo que nos dice Hebreos 11.6. Hebreos 11.6. A veces queremos agradar a Dios
de muchas maneras. Amados hermanos, miren el centro
de lo que dice la palabra de Dios en Hebreos 11.6. Sin fe
es imposible agradar a Dios. Sin fe es imposible agradar a
Dios. Ahora bien, ¿cuál es la definición
de fe? Es pues la fe, la certeza, es lo que se espera, la convicción
de lo que no se ve. Nosotros estamos confiando en
un Dios que no vemos ni necesitamos ver por ahora, amados hermanos.
Y eso es bueno que lo sepamos. Hay gente que tiene que ver a
Dios para creer en Él. No, no, no, no. El creyente verdadero
no tiene que ver a Dios. El creyente verdadero sabe que
Dios es Espíritu. El Espíritu Santo está aquí y
no lo estamos viendo. Pero Él está aquí y se está moviendo.
Y Él está aquí, está en todo lugar. Yo no tengo que verlo. Hay gente que no, que tiene que
verlo. No, no, no. Fíjense cómo dice la Palabra
de Dios claramente en Hebreos. Cómo nos habla en Hebreos 11.6,
sin fe es imposible agradar a Dios. Si nosotros creemos en Dios,
es por fe. Otro punto, debemos depositar
nuestra confianza en algo o alguien, perdón, una de las causas de
la angustia es cuando depositamos nuestra confianza en algo o alguien
que no sea Dios. Ese es lo que produce angustia.
A veces nosotros este sistema, que estamos en Estados Unidos
aquí, y entonces yo confío en este sistema, no confío ni en
este ni en ninguno. No confíes ni en este, ni en
ninguno. Tú y yo salimos huyendo, por así decirlo, de nuestros
países. ¿Por qué? Los países nuestros no tienen nada que envidiarle
a Estados Unidos. ¡Nada! A veces tienen playas
hermosísimas, tienen riqueza, pero hay un grupo de ladrones
que no se cumple lo que se debe cumplir políticamente. Por eso
vinimos aquí. Estamos aquí porque el país de
nosotros es más feo que esto, no. Los norteamericanos y los
turistas de Europa van a los países de nosotros, a las playas
nuestras, y son locos y dicen que es el paraíso, los países
de nosotros. Y nosotros dijimos, salimos huyendo del paraíso porque
no hay oportunidad. Amados hermanos, no creamos en
ningún sistema político, no creamos, creamos en Dios. Creamos en Dios,
eso es lo que Dios quiere. Dios quiere que nosotros afiancemos
nuestra fe, no en este sistema. Y vamos a ver lo que se queda
en la escuela bíblica, cómo rima lo que vemos hoy. En la escuela
bíblica vamos a ver cómo realmente esta nación para muchos de nosotros
ha sido el dios mamón. Ha sido el dios mamón, el dios
de la riqueza, el dios de la prosperidad. Amados hermanos,
no, vamos a ver ahorita en la escuela bíblica. Por eso nosotros
no debemos depositar nuestra confianza en algo o en alguien
que no sea Dios. Miren lo que nos dice Jeremías
17, 5. Jeremías 17, 5. Que sea la Biblia que nos diga. Jeremías capítulo 17, versículo
5. dice la Palabra de Dios, maldito
aquel que confía en qué? En el hombre. O sea, maldito
aquel que confía en el hombre. Los políticos, ¿quiénes son?
Los sistemas políticos, los sistemas religiosos, ¿qué son? ¡Hombres!
La Biblia nos manda que nosotros confiemos en Dios. En tercer
punto, que vamos a ver cómo tratar la angustia o ansiedad bíblicamente,
cómo nosotros podemos tratar la angustia o la ansiedad bíblicamente. El punto número uno o primero
es confiando plenamente en Dios. Confiando plenamente en Dios.
No es que nosotros depositemos nuestra confianza en Dios y un
poquito en la cuenta bancaria que yo tengo. Amado hermano,
eso pasa mucho. Hay personas que tienen almacenado
su dinero y dicen, no, yo voy a hacer mi casa en mi país cuando
yo me vaya o estoy haciendo una casita. No confía en eso. Que
a veces cuando tú llegas a tu país tú no tienes nada. Y eso
ha pasado mucho. Eso ha pasado mucho. Mientras
tú estás mandando aquí de que te lo están guardando y te lo
están robando. Eso ha pasado mucho. Y la casita que tú tienes,
cuando tú vienes a ver, no está en nombre tuyo, sino en nombre
de quien tú mandaste el dinero. Y tú dices, ¿cómo? Sí, así como
tú lo oyes. No confíes en hombres, confía en Dios. tu confianza
debe estar cimentada en Dios. Y eso es lo que la palabra de
Dios nos dice, confía plenamente en Dios. Muchas veces la persona
que está ansioso, la persona que está angustiado, utiliza
métodos escapistas para no afrontar la situación a la que se enfrenta.
Y por eso ustedes ven que hay terapias y grupos de terapia,
y te juntan en un grupo de terapia y todo el mundo empieza. Y hay
gurúes que te enseñan cómo tú salir de ahí. Tú sales riéndote
de ahí, al rato tienes el mismo problema de frente. Si tú tienes
una deuda económica muy grande, muy grande, y te dan una terapia
de cómo, y tú sales de ahí, me hago de cuenta que no debo dinero,
me hago de cuenta que no debo dinero, el dinero tú lo debes.
Tengo un problema con mi esposo, salí de aquí riéndome y no tengo
el esposo, y de que sale lo primero que ves es el esposo. Amado hermano, eso no es lo que
es terapia de grupo. y unos mensajes que te dan espiritual y tú sales
de ahí relajado. La Biblia no habla de eso, la
Biblia no habla de eso. Debemos confiar plenamente en
Dios, plenamente en Dios. Y por eso muchas veces se utiliza
esa forma escapista. Generalmente esto agrava el proceso,
esto agrava el proceso porque el problema sigue ahí. Cuando
hay un problema, amados hermanos, es como la bola de nieve. Un
pequeño alud, ¿qué hace? Derrumba una montaña entera de
nieve y produce una catástrofe. ¿Qué nosotros debemos hacer,
amado hermano, tomar medidas? De ahí la importancia primero,
primero, de estudiar la raíz de este mal. Lo primero que debemos
nosotros hacer es estudiar el mal que tenemos enfrente. En
segundo lugar, identificar las causas que lo producen. En tercer
lugar, perdón, para entonces afrontarlo. Y en tercer lugar,
tratarla desde la óptica del Creador de todas las cosas, Dios. Esos son los puntos, amados hermanos.
debemos identificarlo, debemos estudiarlo, debemos identificarlo
y debemos tratarlo desde la óptica de Dios. La angustia, el miedo
y la ansiedad regularmente paralizan a los que la padecen, así como
ustedes lo oyen. ¿Qué es paralizarle? Que uno
se queda frizado. Uno se queda frizado. Hay personas que se
quedan frizados y de hecho, hay personas en velorio, cuando se
les muere un familiar, que de verdad se quedan paralizados.
Dicen, pero se murió. No, está respirando. Y se quedan
así. El miedo los paraliza. Porque hay una descarga de adrenalina
que de verdad los paraliza y se quedan paralizados aunque están
vivos. Y eso es lo que nosotros vemos. Nosotros vemos, por ejemplo,
en estos casos, Adán y Eva. ¿Qué hicieron? Después que pecaron,
se escondieron de la presencia de Dios. Eso lo vemos en Génesis
3.10. En Génesis 3.10 vemos que ellos estaban bien con Dios,
hablaban con Dios, Dios se comunicaba con ellos, pecaron y qué hicieron?
Se escondieron de la presencia de Dios. Se quitaron de ahí para
que no lo vieran. Los discípulos en medio de la
tempestad vieron a Cristo caminar sobre las aguas y creían que
era un fantasma. Y dice la palabra de Dios. Y
de miedo se pusieron a gritar. Eso dice Mateo 14 26. O sea,
esta gente se paralizaron y dijeron wow, pero ellos no creían en
Dios. Y por qué creían entonces que venía un fantasma caminando?
El miedo, la angustia, los guardias ante la tumba de Jesús. Vamos
a buscar Mateo 28 2 al 4. Mateo 28, 2 al 4. Y miren ahí literalmente la palabra
petrificados. Los guardias ante la tumba de
Jesús durante el terremoto, dice la palabra de Dios en Mateo 28,
2 al 4, temblaron y se quedaron como muertos. Y era que estaban
muertos, dice como muertos, no dicen muertos. O sea, se quedaron
petrificados, se quedaron paralizados. La Nación de Israel, vemos otro
ejemplo, ante Goliat, un gigante, ¿sabe cuánto medía Goliat? 11 pies de altura. 11 pies de altura, yo tengo casi
6 pies. Imagínense 11 pies, más alto que el techo. 11 pies de altura. Tenía una
cota de bronce, la cota que tenía sobre él, que pesaba 220 libras.
Yo estoy seguro que David no pesaba eso, porque David era
de estatura no muy grande. Y David, siendo un joven atleta,
no estaba comiendo, sentado todo el día, sino que estaba todo
el tiempo activo. Posiblemente David, ¿qué podía
tener? 180, 170 libras. No dice la Biblia,
pero vamos a imaginarnos. La cota de malla que él tenía
era 220. La gleba que tenía pesaba 17.
Eso nada más es sumando dos cositas. O sea, un gigante, miren el tamaño
y miren todo lo que tenía sobre él. Un muchacho a pelear con
él. Pero nosotros vemos realmente qué sucedió y eso es lo que vamos
a ver. El pueblo de Israel, Saúl y los
hombres de Israel, como dice Primera de Samuel 17.2, tuvieron
gran miedo, se turbaron. Esta gente estaba paralizado.
Este gigante salía en la mañana y salía en la tarde y le decía,
¿quién de ustedes pelea conmigo? Y en la llanura donde estaba,
donde él salía, le decía, si alguien pelea conmigo y me gana,
ya no hay que hacer guerra. Eso era día y tarde, día, mañana
y tarde, mañana y tarde. ¿Y qué sucedió? Que este hombre
llamado David fue el que fue y retó. Pero el pueblo de Israel
estaba paralizado. El miedo lo tenía paralizado.
¿Qué nos enseña eso? Si yo les pregunto, amados hermanos,
¿el Dios de Saúl y el Dios de los hijos de Israel no era el
mismo Dios de David? ¿Sí o no? Sí. ¿Y qué pasó? Unos no confiaban y uno confiaba
en Dios. ¿Quién venció? El que confiaba
en Dios. El que confiaba en Dios venció. ¿Qué nos enseña la palabra
de Dios? Amados hermanos, tenemos que
tener nuestra confianza depositada en Dios, no en los hombres, no
en el ejército, no en el poder y en la fuerza que tiene cada
persona. Tenemos la confianza en Dios. La clave para no estar angustiados
ansiosos, paralizados en medio de la adversidad, ante el rumor
o la especulación es confiar plenamente en Dios. Viene la
deportación más grande y masiva que ha habido en Estados Unidos
y ¿cuál es el problema? Dios sigue reinando, Dios está
en los cielos, Dios tiene control y yo soy un hijo de Dios. Amados
hermanos, eso es lo que tú y yo debemos pensar, yo soy un hijo
de Dios. Y yo estoy confiado en Dios. Y Dios va a ser conforme
a su voluntad. Punto. No hay hombre más grande
que él. No hay ningún hombre que sea más grande que él. Amados
hermanos, esa es la confianza que debemos de tener en Dios. Es refugiarnos en él y no en
promesas o declaraciones humanas. David derribó al gigante Goliat
porque él confió en Dios. Él no fue diciéndole mira, yo
soy fuerte, yo soy un muchacho, que soy un guerrero. No, no,
no, no. David era un pastor de ovejas. El pueblo que estaba
ahí era un pueblo guerrero, pero David era pastor de ovejas. Y
miren cómo David derribó al gigante. De hecho, David no tenía armamento
como el gigante y con la misma espada del gigante le cortó la
cabeza. Y con una onda de la que usan los pastores, le incrustó
la piedra en la cabeza. Solo Cristo Jesús nos da paz
y nos da paz verdadera. Ante la angustia, ante esa situación,
el único que nos da paz, amado hermano, tú quieres estar en
paz en estos días en vez de estar viendo noticias, Telemundo, el
otro canal hispano y todo el mundo y todo lo que se está hablando.
Busca la Biblia y empieza a orar. Empieza a confiar en Dios. Empieza
a confiar en Dios. Quítate todo eso que te está
contaminando. Ah, pastor, pero entonces nosotros vamos a vivir
en descuido. No, no, no, no. Amado hermano, aquí está la fuente
de nuestras bendiciones. Y aquí está la fuente de nuestra
seguridad. Nosotros somos ciudadanos, no
de los Estados Unidos todos, pero somos ciudadanos del Reino
de los Cielos. Y tenemos al más grande que existe
en el Universo a Dios. Entonces, hermano, ¿por qué nosotros
estamos haciéndole caso a cosas que no tienen importancia, por
así decirlo? Solo Cristo nos da la paz. Miren
lo que dice Juan 14, 27, nos dice La paz os dejo, mi paz os
doy, yo no la os doy como el mundo la da. Y miren lo que dice
ahí. No se turbe vuestro corazón ni
tenga miedo. No se turbe vuestro corazón y
tenga miedo. Juan 14, 27. Nosotros vemos cómo
la palabra de Dios nos dice claramente que no debemos dejar que nuestro
corazón se turbe ni que tenga miedo, sino debemos estar confiados
en Dios. Miren lo que nos dice el Salmo
46, 1. Salmo 46, 1. Salmos 46, 1. Dice la palabra de Dios, Dios,
¿quién es nuestro amparo y fortaleza? Dios, Dios es nuestro amparo
y fortaleza, nuestro pronto auxilio. ¿Cuándo? En las tribulaciones.
Estamos atribulados, estamos angustiados. ¿Quién es realmente
nuestro amparo y fortaleza? Dios. El creyente no debe depositar
su confianza en sus finanzas, No debe depositar su confianza
en sus posesiones, en su vida saludable, en hombres, en política. No, amados hermanos, la confianza
debemos depositarla en Dios. Un verdadero hijo de Dios debe
confiar plenamente en Dios y nada más que en Dios. Nosotros decíamos
que una de las características de las que son iglesias falsas,
hay algunas que usan la Biblia, pero no la leen ni la estudian,
simplemente la citan o la abren. Pero hay otras que tienen la
Biblia, la estudian, pero tienen otro librito. Y en ese librito
esconden lo que está debajo de la manga. Para hacer trampa,
para hacer cosas que no es correcta. La palabra de Dios, tú como verdadero
hijo de Dios, ¿qué debes hacer? Confía en Dios, solamente en
Dios. Hay nadie más. El Salmos 62, 1, 2. Salmos 62,
1, 2. Miren lo que dice. Salmos 62, Versículos 1 y 2 Dice la palabra de Dios, en Dios
solamente está callada mi alma, de él viene mi salvación, él
solamente es mi roca y mi salvación es mi refugio. no hay que ir
a la santa muerte no hay que ir a la guadalupana no hay que
ir a la virgen de la alta gracia no hay que no amados hermanos
nuestro refugio es dios nuestro refugio es dios y solamente eso
es lo que dice la palabra de dios abacú capítulo 3 versículos 17
y 19 abacú profetas menores capítulo
3 versículo 17 al 19 miren como la palabra de dios
una y otra y otra vez nos dice donde debemos nosotros estar
acallados donde debemos refugiarnos abacú capítulo 3 versículo 17
al 19 miren lo que dice la palabra de dios Aunque la higuera no
florezca, ni en las vides haya frutos, aunque falte el producto
del olivo, y los labrados no den mantenimiento, y las ovejas
sean quitadas de la majada, y no haya vacas en los corrales, con
todo yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi
salvación. La palabra de Dios nos dice, amados hermanos, nosotros
no tenemos que tener absolutamente nada para gozarnos más que a
Dios. Eso es lo que dice la Biblia.
O sea, está hablando de una persona en pobreza, una persona que es
un agricultor, una persona que tiene su ganadería y de repente
no tiene ni vaca ni tiene, no ha llovido y no le producen frutos. ¿Cuál es el estado que debe tener
esa persona humanamente? ¿Deseperación? Mira, ahora hay
sequía, yo como de ahí. Ahora las vacas, no tengo vaca,
no tengo leche ni tengo carne. ¿Y ahora cómo me voy a hacer?
Pero eso no es lo que dice. Lo que nosotros estamos viendo
como esta persona dice en este verso, dice, aunque la higuera
no florezca, ni en las vides haya frutos, aunque falte el
producto del olivo y los labrados no den mantenimiento, y las ovejas
sean quitadas de la majada, y no haya vacas en los corrales, con
todo yo me alegraré en Jehová y me gozaré en el Dios de mi
salvación. Tú tienes a Dios. ¿Por qué no
te gozas en el Dios de tu salvación? ¿Por qué tú no confías en el
Dios de tu salvación? Venga lo que venga, políticamente
y en la situación que sea. Amados hermanos, el deber de
nosotros es estar anclados en Dios. Eso es lo que Dios quiere.
Eso es lo que Dios nos garantiza. Su presencia en nuestras vidas. ¿Cómo podemos nosotros entonces
superar lo que es la angustia? La angustia, la ansiedad, la
desesperación, solo podemos superarla a través de nuestra confianza
y fe depositada en el único que pueda ayudarnos, Cristo Jesús.
Es la única manera, amados hermanos. Si buscamos, como decíamos gurúes,
si buscamos otras formas, amados hermanos, vamos a caer en depresión.
Si buscamos a Cristo, no hay depresión. Hay confianza en Él. El futuro para cada ser humano
es incierto. Eso dice la Biblia. Dice que
las riquezas son inciertas. El futuro es incierto. Tú sabes
si mañana tú vas a estar vivo o yo. No sabemos. Y entonces
es incierto. ¿Por qué nosotros estamos pensando?
No, que en enero que tomas posesión. Son muchos días que faltan. ¿Cuántos
de nosotros estará vivo o estará muerto? No, no lo sabes. Yo nunca
he pensado en eso, pero yo no me voy a morir ahora. ¿Quién
te dijo a ti que no? Ni yo. Amado hermano, el futuro tuyo y mío
es incierto. Hoy es el que debemos vivir, el día de hoy, como dice
la Biblia. Basta cada día su propio mal. Y si tú eres de Cristo,
tú no tienes mal, porque tienes a Cristo. Si tienes a Cristo,
tú eres un feliz vividor en esta tierra. ¿Por qué? Porque tienes
garantizado el reino de los cielos, no por nada que tú hayas hecho,
ni yo tampoco, sino por la pura gracia de Dios. Entonces, amados
hermanos, ¿por qué la angustia? ¿Por qué la desesperación? debido a que deposita, cuando
nosotros depositamos nuestra fe en Cristo, su fe en, perdón,
debido a que una persona deposita su fe en cosas inciertas como
son el dinero, el trabajo, la salud, la familia, los amigos,
las posesiones, quien gobierna, quien dirija, esta persona va
a vivir siempre con una certeza e incuestionable todo el tiempo.
Esto así porque todas estas cosas son pasajeras. En otras palabras,
no debemos depositar nuestra fe en estas cosas. Ahora bien,
en nuestro texto base del versículo 1 y 2 del Salmo 121, miren lo
que dice la Palabra de Dios volviendo al Salmo 121, 1 y 2. Alzaré mis
ojos a los montes, ¿de dónde vendrá mi socorro? Mi socorro
viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra. Este Salmo,
y ahora vamos a explicar un poquito esos dos versículos, nos narra
la jornada que tenían que hacer los judíos cuando sufrían a las
fiestas anuales para adorar el Templo de Jerusalén. Es bueno
decir que esos montes en Israel no son tan altos, no son tan
altos. Son montes que a lo sumo llegan
a 900 metros sobre el nivel del mar. No son tan altos como muchos
de los países de nosotros. pero son bien escabrosos. Es
un terreno bien árido, es un terreno que tiene muchas irregularidades. Y no solamente eso, sino el calor
que da en esa zona, que es una zona desértica. Y entonces el
salmista lo que está diciendo es, alzaré mis ojos a los montes,
¿de dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová, que
hizo los cielos y la tierra. Era una jornada ardua, una jornada
difícil y larga, días caminando bajo el intenso calor del sol.
No habían carreteras pavimentadas. La mayoría de los caminos eran
senderos que atravesaban valles, desfiladeros y ríos entre montañas. Esto es lo que el salmite está
escribiendo, por donde él iba. Se necesitaba de mucha fortaleza,
se necesitaba de mucha determinación para esta dura jornada. Solo
en Dios encontraban la fortaleza necesaria para completar el viaje.
Este poema o salmo inicia con una pregunta fundamental y básica
del salmista. ¿De dónde viene el auxilio en
los momentos difíciles de la vida? La pregunta no es sólo
teológica, sino una pregunta concreta, específica, existencial
y práctica. ¿A dónde iremos a pedir auxilio
en el momento oportuno? Esa es la pregunta que tú y yo
debemos hacer. Espérate, yo estoy angustiado, yo tengo una desesperación.
¿A dónde debo yo acudir? Pero también no podemos dejar
de ver la actitud o la posición del salmista. Dice la Palabra
de Dios, cuando nosotros vemos, alzaré los ojos a los montes,
vamos a hacer un ejercicio. ¿En qué posición estaba el salmista?
Si él dice que va a alzar sus ojos a los montes, ¿el salmista
estaba mirando hacia abajo o estaba mirando horizontal? Cualquiera
de las dos. ¿El salmista, la posición de
él, o estaba mirando para abajo o estaba mirando horizontal? Porque es una orden que se da.
alzaré mis ojos a los montes". Entonces, de repente él se encuentra
en una de estas dos situaciones, igual que la que podemos encontrarnos
tú y yo. Hay alguien que pues está mirando, cuando una gente
llega por la puerta y viene así con la cabeza cabizbajo, que
no quiere mirar a nadie, ¿qué nosotros vemos? Que no hay optimismo
ahí, es una gente que viene derrotado o así no es. Cuando un boxeador
le acaba la pelea, sale y el que no es así, sale El salmista se encontraba en
una de estas dos posiciones, o estaba mirando para abajo o
estaba mirando horizontal. Pero dice, alzaré mis ojos a
los montes de donde vendrá mi socorro. Y hay algo interesante
que nosotros debemos de ver. no porque el monte sea monte
o sea elevado, tiene poder en sí mismo. Si bien es cierto que
los judíos iban a ese lugar donde estaba el templo, es importante
que nosotros notemos esto. Esto así porque los paganos,
y esto es bueno que sepamos, los paganos eran los pueblos
que no eran cristianos, eran los que no creían en el Dios
de la Biblia. Esta gente adoraba, ¿sabe dónde?
En lugares altos, en lugares altos. Entonces, el salmista
no está diciendo eso porque los lugares altos son en cada país
tuyo y mío, en los sitios altos que ahí hay un Cristo con la
mano abierta o una Virgen para adorar, ¿o no? Ustedes nunca
han visto en ninguno de los sitios donde vivimos que en un hoyo
allá está el Cristo y allá está la Virgen, la estatua, ¿no? La
ponen en lugares altos. ¿Ustedes creen que es una costumbre
de los países de nosotros? Eso viene de hace mucho tiempo.
Y vamos a ver qué nos dice la Biblia acerca de eso. Miren lo
que nos dice, por ejemplo, Primera de Reyes 14.23. Primera de Reyes
14.23. O sea, que esos lugares altos,
no lo está diciendo el Salmita porque era alto, lo está diciendo
porque ahí estaba el templo, pero él dice, yo no voy a poner,
nos vamos a dar cuenta, mis ojos solamente en la altura y vamos
a ver en quién la va a poner. Primera de Reyes 14.23. miren lo que dice la biblia porque
ellos quienes son ellos aquí están hablando un judío y dice
porque ellos los paganos también se edificaron lugares que altos
y que edificaron los judíos creían en estatua e imágenes de acera
en todo que collado alto y debajo de todo árbol frondoso no es
una coincidencia que la navidad se celebre con un niño jesús
y una virgen maría debajo de un árbol Ah, el nacimiento que
ponemos y hay un árbol, el árbol de Navidad y abajo el niño Jesús
y la Virgen María. ¿Quién dijo que así fue que Cristo
en el pesebre que estaba era así? Pero es una tradición pagana. Es una tradición pagana, debajo
de todo árbol frondoso. Y por eso nosotros vemos a la
Kundalini y esos que son adoradores de otras cosas en la India, siempre
debajo de un árbol frondoso. Esa es la cultura, de ahí viene.
Mírenlo ahí. Esa era la forma en que ellos adoraban. El salmista
mira mucho más allá, pero miren lo que dice Jeremías 2.20. Jeremías
2.20. Y miren lo que le dice Jeremías
a Israel. Jeremías 2.20. le dice a Israel, Jeremías, porque
desde muy atrás que dice, rompiste tu yugo y tus ataduras y dijiste,
no serviré con todo esto, sobre todo collado alto y debajo de
todo árbol frondoso, te echabas como ramera. Ahí le está haciendo
una acusación Israel. Le está diciendo, tú hiciste
lo mismo que hacía todo el mundo. ¿Dónde? ¿Dónde adoraban los paganos?
Amados hermanos, eso es lo que debemos saber hoy. Los paganos
adoraban en lugares altos y debajo de todo árbol frondoso. ¿Qué
hizo Israel? Lo mismo. ¿Qué hacemos nosotros muchas
veces cuando hacemos eso? Nos plagamos a esas cosas. ¿Debemos
nosotros refugiarnos en lo mismo que se refugia la gente? ¿Y en
el temor que tiene la gente? No. Nuestro Dios es un Dios único,
es un Dios que gobierna todas las cosas y es un Dios trino
que es el Dios de la palabra. El salmista mira mucho más allá
cuando habla de subiré mis ojos a los montes y nos afirma que
su socorro, su ayuda, su apoyo no es del collado, no es de los
montes, sino que su socorro, ¿de dónde viene? De Jehová, el
que hizo los cielos y la tierra. O sea, yo no estoy mirando al
monte, porque en el monte ahí, no, no, no, yo estoy mirando
mucho más allá. El creador de todas las cosas,
quien hizo los cielos y quien hizo la tierra. ¿En quién tú
y yo debemos depositar la confianza? en Dios y solamente en Dios.
¿Qué aprendemos, finalmente, de estos versículos? Aprendemos,
en primer lugar, amados hermanos, que debemos, ante cualquier adversidad,
cambiar de posición. Si tu posición es mirando hacia
abajo, mirando hacia el horizonte, ¿y qué va a pasar conmigo? ¿Y
qué va a suceder con nosotros? ¿Y qué va a suceder con mi familia?
Y ahora, amados hermanos, esa no es la recomendación. El deber
tuyo es decir, Señor, yo sé que tú estás ahí. Señor, yo sé que
tú gobiernas. Señor, yo sé que tú eres el Dios
de todas las cosas. Tú eres mi Dios. No mirar hacia
abajo, no mirar horizontalmente, o sea, no confía, amado hermano,
ni en gobiernos, ni en personas, ni en cosas. Esa es la recomendación. No confiemos ni en gobiernos,
ni en personas, ni en cosas. Nuestros ojos deben ser dirigidos
hacia Dios y solo hacia Él. Y en segundo lugar, amado hermano,
¿qué nosotros debemos confiar y esperar solamente en las promesas
de Dios? No importa lo difícil, no importa
lo preocupante que sea nuestra situación, en Cristo nosotros
tenemos esperanza. Finalmente, amados hermanos,
yo quiero leer el Salmo 142, 1, 6. 142, 1, 6. Y esa es la
actitud que tú y yo debemos de tener en este tiempo. El Salmo 42, 1 al 6, dice la
Palabra de Dios. 142. 142 del 1 al 6. Dice la palabra de Dios. Con
mi voz clamaré a Jehová. Con mi voz pediré a Jehová misericordia. Delante de él expondré mi queja. Delante de él manifestaré mi
angustia. Miren la palabra angustia. Cuando
mi espíritu se angustiaba dentro de mí, tú conociste mi senda. En el camino en que andaba me
escondieron lazos. Mira a mi diestra y observa,
pues no hay quien me quiera conocer. No tengo refugio, no hay quien
cuide de mi vida. El salmista está diciendo, en
esta tierra yo no tengo refugio. No hay quien cuide de mi vida,
pero dice el 5. Clamé a ti, oh Jehová, dije,
tú eres mi esperanza y mi porción en la tierra de los vivientes.
Escucha mi clamor porque estoy muy afligido. Líbrame de los
que me persiguen porque son más fuertes que yo. Amados hermanos,
¿en quién debemos nosotros confiar? En el Dios que hizo los cielos
y la tierra. Que la angustia, amado hermano,
no te invada. Cada vez que te venga un pensamiento
de angustia, de inquietud, ¿sabes lo que tú debes hacer? Lleva
cautiva tu mente a Cristo y dile, Señor, yo confío en ti. Señor,
yo espero en ti. Señor, yo no confío en un gobierno,
yo no confío en los hombres, solamente mi alma está callada
en ti. Que sea Dios, amados hermanos,
hablando a nuestros corazones y que sea Dios nuestra esperanza
ahora y siempre. Vamos a orar. Padre bendito, Dios eterno, gracias
te damos por este día. Gracias por tu palabra. Te pedimos,
Señor, que seas Tú poniendo en cada uno de nosotros estas palabras,
en el tiempo de angustia, en el tiempo de necesidad, en el
tiempo de persecución, que nosotros nos apoyemos en Ti. Tú eres el
creador de todas las cosas, Tú eres el que ha hecho a todos
los hombres, a todo el universo, y eres Tú el que tienes un control
absoluto de todo lo que acontece. Ten misericordia de nosotros,
ten misericordia de cada uno de mis hermanos, guárdalos, protege
sus mentes y sus corazones y permite que cada uno esté confiado plenamente
en ti. Que este tiempo sea un tiempo
de ejercitarnos en la oración, en la lectura de la palabra,
pero sobre todo afianzarnos en la fe en Cristo Jesús, quien
es el Señor de todas las cosas. Nosotros te damos gracias. Nosotros
confiamos en ti. Te pedimos, Señor, que sigas
en medio nuestro bendiciéndonos. En el nombre de Cristo Jesús,
a quien sea toda la honra y toda la gloria. Amén y Amén.
Confiando en Dios en medio de la angustia
En esta oportunidad estaremos hablando acerca del tiempo que nos ha tocado vivir con relación a las políticas migratorias y la angustia o preocupación que produce el cambio de gobierno.
| Sermon ID | 111024143346754 |
| Duration | 45:27 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Psalm 121:1-2 |
| Language | Spanish |
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