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Vamos a continuar en el libro
de Romanos, estamos hoy en el capítulo 13 y estaremos cubriendo
el verso 8. Obviamente el texto cubre más
que eso en su contexto, pero creo que necesitaba quedarme
un poquito allí en el verso 8. El título del mensaje es Pagando
la deuda del amor. Y lo que veremos hoy son dos
aspectos del amor y cómo se relaciona con la vida del creyente y esto
debe fortalecernos para un mejor entendimiento de cómo relacionarnos
unos a otros en base al amor y obviamente con nuestro prójimo.
Y el texto dice así, no deban a nadie nada sino el amarse unos
a otros porque el que ama a su prójimo ha cumplido la ley. En los capítulos uno al ocho,
el apóstol Pablo establece la doctrina como ya la estudiamos.
Es el fundamento esencial que indica qué significa la justificación
por medio de la fe, por medio de la gracia. En los capítulos
nueve al once, el apóstol Pablo usa a la nación de Israel como
un ejemplo, una ilustración de la obra redentora del Señor aplicada
a ellos como su nación. Y esa enseñanza se aplica ahora
a nosotros como reconciliados con Dios por medio del sacrificio
de Jesucristo y nos otorga una identidad y una postura ante
Dios. Y esto tiene mucho que ver con
el amor. porque somos partícipes del amor
de Dios, recibimos el amor de Dios, entonces ahora podemos
amar a Dios y podemos amar al prójimo también. Entonces, es
ahí donde Pablo se está moviendo y está la parte donde él habla
de qué significa relacionarnos en base al amor. Es una nueva
relación la que experimentamos con Dios y también con el prójimo. Entonces, en el capítulo Al principio
del capítulo 13, antes de meterme al verso 8, estuvimos viendo
lo que es estar sometidos a las autoridades, del verso 1 hasta
el 7, y al final en el verso 7, en esa porción, Pablo dice,
paguen a todos lo que deban, al que impuesto, impuesto, al
que tributo, tributo, al que temor, temor, al que honor, honor.
Y en el verso 8, miren cómo dice, no deban a nadie nada. obviamente
está hablando de pagar. Entonces, algo que el apóstol
Pablo está haciendo aquí es enfatizando la necesidad de no estar endeudados
o de estar atentos o al día con lo que nosotros tenemos que pagar.
Termina hablando de los impuestos y de ahí se refiere a todo lo
que es una deuda. No es pecaminoso tener una deuda cuando hay principios
bíblicos que gobiernan esa deuda. Yo no estoy aconsejándole que
se meta en una deuda. Lo que estoy diciendo es, por
ejemplo, para comprar una casa, la mayoría de nosotros que hemos
comprado casa hemos tenido que recurrir a un préstamo. Entonces,
hay una manera de hacer esos préstamos. Y si la deuda fuera
entre nosotros, la Biblia regula que entre nosotros, si hay un
préstamo, se haga pero sin intereses. Específicamente la Biblia dice
eso. Porque se hace con otra mentalidad, otra manera de pensar
y obviamente el que entra allí se compromete a pagar. Entonces,
lo que está diciendo es que estemos al día con nuestra deuda. Si
ahí entramos al punto uno, amar es una deuda. Usted dirá, pero
suena como una contradicción, nos acaba de decir que no es
bueno tener una deuda, pero se va hablando de que amar es una
deuda. Así es lo que Pablo dice. Amar es una deuda. Verso 8, la
primera parte dice, no deban a nadie nada, sino del amarse
unos a otros. Entonces, el amor es el fundamento
sobre el cual se sostienen todas las relaciones. Cuando una relación
se rompe, tiene que ver con falta de amor. Hay personas que piensan,
es que ya no la amo, es que ya no lo amo. No, es que quitó el
compromiso. El amor no es algo que se siente,
es una decisión que se toma. El amor va más allá de las emociones. Y es en base al amor que podemos
sostener nuestras relaciones. Los hermanos en Roma así están
y Pablo los está instruyendo en cómo llevar a cabo sus relaciones. Y lo usa con la ilustración de
las deudas. Por eso dice, no deban a nadie
nada, sino, o sea, en lugar de deber algo, mejor deban esto,
de amarse unos a otros. Esa es la deuda que tenemos.
Miren, Juan 3, 16, la palabra dice, de tal manera amo Dios
al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito para que todo aquel
que en él crea no se pierda, más tenga vida eterna. Lo que
está diciendo el texto allí es que Dios movido por amor, Dios
es amor, Muestra ese amor hacia la humanidad entregando a su
Hijo Jesucristo para que muera por las personas. ¿Cómo alcanza
Dios a las personas? basado en, movido por el amor. Entonces, el amor en esa relación
que Dios empieza con la humanidad es esencial para que se lleve
a cabo ese amor. Miren lo que Pablo dice en Romanos
1, 14. Ese va a ser nuestro enfoque, el amor basante. Queremos mirar
cuáles son las características del amor y por qué Pablo dice
que seamos deudores del amor. Dice, tengo obligación tanto
para con los griegos como para con los bárbaros, para con los
sabios como para con los ignorantes. Así que por mi parte, ansioso
estoy de anunciar el evangelio también a ustedes que están en
Roma. ¿Por qué estoy usando este texto? Porque Pablo dice que
él está ansioso por hacer algo. Y la manera como él lo describe
aquí, que ya lo estudiamos cuando estuvimos en Romanos 1, es que
él no puede estar sin compartir el Evangelio. Es una deuda que
él tiene. Entonces dice, así que por mi
parte estoy ansioso de anunciar. El Evangelio se tiene que anunciar
porque es una deuda que el creyente tiene con el mundo. Y esa deuda
viene del amor que Dios estableció al entregar a su Hijo Jesucristo.
Entonces, ahora Pablo así se relaciona con el mundo para que
se reconcilien con Dios a través de su amor. Ahora miremos el
capítulo 12, verso 10. Entonces, Pablo cuando dice en
Romanos 13 No deban a nadie nada sino el amarse unos a otros.
Él así es. Desde el capítulo uno está hablando
así. Yo vivo como en deuda. Y como tengo esa deuda de evangelizar,
voy a llevar el evangelio. Pero mire cómo habla también
en el capítulo doce verso diez. Ya lo estudiamos. Levamos del
nueve. Nueve y diez. El amor sea sin
hipocresía, aborreciendo lo malo, aplicándose a lo bueno. Sean
afectuosos unos con otros, con amor fraternal, con honra, dándose
preferencia unos a otros. Entonces, está la deuda de amar
al mundo presentando el Evangelio. Está la deuda de amar al prójimo
dentro de la iglesia tratándose con honor, dándose prioridad,
no siendo hipócrita, sino haciéndolo de todo corazón. porque eso es
lo que identifica al creyente ahora. La vida de Pablo así se
mueve. Entonces, cuando él habla de
eso, cuando da este mandamiento, él mismo lo está haciendo. Entonces,
tenemos una deuda, estamos en deuda y no vamos a ser enviados
a Collection. Ya sabemos que tenemos que pagar
y esa es una deuda que tenemos unos con otros. Ahora, ¿cuándo
se termina de pagar esa deuda? Pablo la manera como escribe
dice no deban a nadie nada sino el amarse unos a otros está diciendo
deban esto deban el amor vivan así como endeudados con el amor
es decir cuando usted se levanta en la mañana usted se da cuenta
que tiene una deuda usted tiene una deuda Tiene que pagar esa
deuda, tiene que tratar de pagar esa deuda. ¿Con quién? Con la
persona que está a su lado, con los que viven con usted, cuando
va para el trabajo, cuando llega al trabajo, cuando se relaciona
con los hermanos en la iglesia. Entonces, es una postura definitiva
para el creyente. Pararse definido, sabiendo que
tiene una deuda para poder amar, tiene que verlo como una deuda
que tiene que pagar. Yo asumo que todos ustedes son
buenas pagas. Yo no conozco sus cuentas, ni
tengo derecho a mirar eso, no me da autoridad la palabra, pero
yo asumo que ustedes son buenas pagas, que lo que ustedes deben,
algunos de ustedes deben la luz, que hay que pagarla, esa es una
deuda, el agua, los servicios de la ciudad, algunos deben algún
préstamo, una casa, un carro, o alguien les prestó algo y tienen
una deuda. Cuando usted tiene una deuda,
usted sabe que en su presupuesto usted tiene que separar el dinero
para pagar esa deuda. ¿Y cómo lo hace? Fielmente, cada
vez que tiene que ir y pagar. Así es la deuda del amor. El
problema es que una deuda que usted tenga con un préstamo,
la termina de pagar si usted es un hombre justo porque limpió,
pidió prestado y se olvida. y no paga. Pero el nombre justo
es diferente, la palabra, el libro del poder vivo lo describe
diferente. Entonces el creyente le debe
a su prójimo el amor. Cada persona que usted mira aquí
a su alrededor, usted tiene que ser consciente, usted le debe
a esa persona. Usted le debe amor a esa persona.
Cada persona que usted se encuentra en el camino, cuando usted va
de un lado para otro, usted le debe amor a esa persona. Por
tanto, cualquier acción que usted toma para relacionarse con esa
persona, tiene que venir fundamentada del amor, porque la única manera
de pagar, si usted tiene una deuda, debe Mil dólares. La única manera de pagar es con
dólares. No va a pagar con galletas, no va a pagar con otra cosa. Tiene que usar eso. La verdad,
el amor solamente la puede pagar con el amor. Entonces, todo tiene
que ver con el amor cuando se trata de relaciones unos con
otros. Interesante, ¿no? Que esté definido
en el amor la relación de unos con otros. Por eso es que la
soledad y el aislamiento es una de las peores situaciones en
que puede ser una persona. La soledad y el aislamiento.
Una persona que está aislada. Proverbio 18.1 dice que el que
se aísla es porque quiere estar en su pecado. Se separa. Para
la comunión se separa. Y eso es porque esa persona no
quiere amar. O no está dispuesta a amar o
tiene temor para amar. Algo sucede que le impide. le
está impidiendo funcionar como Dios nos ha diseñado a los creyentes
para funcionar. Uno de los peores castigos que
le dan a los presos es la soledad. Porque necesitamos relacionarnos
con otras personas. Y Pablo dice, nos relacionamos
en base a el amor. Ahora, ¿cómo fluye usted amando
a las otras personas? Si eso es lo que lo define a
usted como persona, a usted y a mí. Miren, cuando como creyente,
teniendo el amor de Dios, usted se deleita en el amor del Señor.
Y usted conoce del amor de Dios. Y usted está presente en el amor
de Dios conociéndolo, deleitándose con él. Eso va a producir un
deseo profundo en su corazón. de amar a otras personas. El
Salmo 19 lo describe cuando habla de la descripción de la Palabra
de Dios y dice, es más dulce que la miel, es más deseable,
es más pura, es perfecta, es más valiosa que el oro fino,
así dice. Y es la Palabra del Señor lleva
a la persona a amar al Señor. Entonces, ¿esta actitud le va
a liberar a usted de qué? de demandar, de acusar, de criticar,
y lo va a llevar a enfocarse en edificar, cuidar. Usted invierte en su prójimo,
quien quiera que sea esa persona. Usted empieza a invertir en esa
persona, en esas personas. Esa es la manera como Pablo está
indicando, no deban a nadie nada, sino del amarse unos a otros. Una deuda para una persona justa
implica una condición de labor continua para pagar. Es decir,
eso demanda un esfuerzo, una dedicación, una concentración.
Tengo que pagar. Cada pago que se da va a traer
un cierto alivio en su corazón y se prepara ¿para qué? Para el siguiente pago, porque
no ha terminado de pagar. ¿Y cuándo es ese pago? Hoy. y mañana, y cada día que usted
se despierta, tiene una deuda que pagar. Así es el amor al
prójimo, así es. Ahora, ¿cómo consigue los medios
para pagar? Como dije hace un momento, a
través de conocer la palabra de Dios. Cuando usted conoce
la palabra de Dios, conoce más al Señor, conoce más el amor
de Dios, y usted va a estar mejor capacitado e impulsado para amar
a su prójimo. Miremos lo que dijo el Señor
Jesucristo en cuanto al amor en Lucas 7, versos 36 al 48. Y el Señor Jesucristo en este
texto, Él relaciona el amor con el perdón, que tiene que ver
con lo primero que dije, cuando la persona conoce al Señor, conoce
el amor, pero ese amor viene del perdón que Dios da a través
de su Hijo Jesucristo. Lucas 7, 36 al 48. Uno de los
fariseos pidió a Jesús que comiera con él y entrando él en la casa
del fariseo se sentó a la mesa. Había en la ciudad una mujer
que era pecadora y cuando se enteró de que Jesús estaba sentado
a la mesa en casa del fariseo trajo un frasco de alabastro
con perfume y poniéndose detrás de él a sus pies llorando Aquí
hay mucha emoción en lo que está narrando Lucas. Llorando, comenzó
a regar sus pies con lágrimas. O sea, no fue un llanto ligero,
parece que es algo profundo lo que está pasando aquí. Comenzó
a regar sus pies con lágrimas y los secaba con los cabellos
de su cabeza. Esta mujer está completamente
humillada a los pies de Cristo. Besaba sus pies y los ungía con
el perfume. Nosotros no entendemos, al leer
esto, cómo es que alguien puede ir y llorar a los pies de otra
persona y con su cabello limpiarle cuando ellos tienen los pies
sucios en ese contexto. ¿Y cómo es que va a poner perfume
en los pies? Cuando usted se pone perfume,
un hermano me regaló un perfume de años que no tenía, yo no me
pongo el perfume en los pies. ¿Para qué me voy a poner perfume
en los pies? Usted no se pone el perfume en los pies. Este
texto está hablando de algo que normalmente no tiene sentido
para nosotros. Pero lo que está sucediendo es
que esta mujer está completamente humillada a los pies del Señor
Jesucristo. Y besaba sus pies, los ungía
con el perfume. Y mira lo que sucede con la otra
persona que fue el que invitó a Jesús. Pero al ver esto, el
fariseo que lo había invitado dijo para sí. Y Jesucristo va
a explicar lo que ella está haciendo. El fariseo dice para sí mismo,
está pensando, si este fuera un profeta, sabría quién y qué
clase de mujer es la que lo está tocando que es una pecadora. Y Jesús le dijo, Jesús conoce
lo que la gente piensa. Simón, tengo algo que decirte. Di, maestro, le contestó. Cierto prestamista tenía dos
deudores. Uno le debía 500 denarios y el
otro 50. Y no teniendo ellos con qué pagar,
perdonó generosamente a los dos. 500 denarios y 50. Un denario es el sueldo de un
día, 500 días de trabajo. Es casi dos años lo que él debía. El otro debe 50, es como un mes
y medio, un poquito más de un mes y medio. ¿Cuál de ellos,
a los dos los perdonan? ¿Cuál de ellos lo amará más?
Fíjese que Jesucristo aquí introduce el amor. Él está hablando del
perdón. Pero la persona que es perdonada
responde de una manera. Y la respuesta del que es perdonado
aquí está. ¿Cuál de ellos entonces lo amará
más? Inmediatamente Jesucristo lo
conecta con eso. Verso 43, el fariseo dice, supongo que aquel
a quien le perdonó más. respondió Simón. Jesús le dijo,
has juzgado correctamente. Y volviéndose hacia la mujer,
le dijo a Simón, ¿ves a esta mujer? Yo entré a tu casa y no
me diste agua para mis pies, pero ella ha regado mis pies
con sus lágrimas y los ha secado con sus cabellos. ¿No me diste
beso? Pero ella, el beso era normal
en el saludo allí en el Medio Oriente, todavía lo es cuando
una persona se recibe, así es. Pero ella desde que entré no
ha cesado de besar mis pies. No ungiste mi cabeza con aceite,
pero ella ungió mis pies con perfume. Por lo cual te digo
que sus pecados, que son muchos, han sido perdonados porque amó
mucho. Perdón y amor están ligados aquí,
el perdón y el amor. Pero a quien poco se le perdona,
poco ama. Entonces Jesús le dijo a la mujer,
tus pecados han sido perdonados. El punto de esta ilustración
no es que a unas personas se les perdona más y a otras se
les perdona menos. Es el concepto que la persona
tiene del perdón que el Señor le da. Las dos personas que él
está usando, 500 denarios y 50 denarios, si es una persona que
depende, al usar el término denario, del sueldo del día, es decir,
la persona trabaja por el día y le pagan un denario, ¿qué hace
con ese denario? Ese denario alcanza para alimentarse
y alimentar a su familia. No está hablando de que puede
ahorrar para comprarse un carro, no está hablando de que puede
ahorrar para tener ahorros, está hablando de las necesidades diarias. ¿50 denarios? ¿Alguien que trabaja para un
denario al día? Yo no creo que los pueda ahorrar
ni que los pueda pagar. ¿500 denarios? ¡Menos! El punto
es el perdón que el Señor da, que es un perdón completo. Como
la persona mira el perdón que el Señor le da, así le da valor
para manifestar su amor al Señor y lo va a manifestar en su amor
hacia el prójimo. No es que unas personas puedan
amar más que otras. Ese no es el punto. El punto es el perdón. Nadie
puede alcanzar el perdón. Hay otras ilustraciones que el
Señor usa en base al perdón. Pero es en relación al perdón
que la persona puede amar. Ahora usted piense en esto. Pablo
está diciendo, no deba a nadie nada sino el amarse unos a otros. Su cuenta Donde usted tiene los
medios para pagar esa deuda es el amor y esa cuenta depende
de su visión y su entendimiento del perdón que Dios le dio a
usted. Ahora, déjeme le pregunto algo. De los pecados que usted
cometió antes de venir a Cristo Jesús, de los que ha cometido
después de venir a Él y tal vez algunos que haya cometido hoy,
¿cuál de esos usted no necesita el perdón del Señor? Ahora, si
usted necesita el perdón del Señor para uno, y son más de
uno, ¿en qué condición queda usted para mostrar amor? Si Dios
le está dando el perdón completo, total, absoluto. Piense en el
precio que se tuvo que pagar para que usted recibiera ese
perdón y yo lo recibiera. Jesucristo fue azotado, un texto
dice que Él está siendo ungido para su muerte, cuando esto está
sucediendo aquí en otro texto. Jesucristo fue azotado, fue escupido,
fue humillado, fue crucificado para pagar por ese pecado, el
que sea. Entonces ese precio ni usted
ni yo lo podemos pagar ni siquiera por un solo pecado y el que rompe
un punto de la ley se hace culpable de toda la ley. Así que, digamos,
usted dice yo no he pecado tanto porque pues siempre fui una persona
ordenada, fui bien portado, No, no ese es el punto. El punto
es que usted necesita del perdón de Dios. Él se lo ha dado y usted
necesita mostrar. La única respuesta lógica y la
única respuesta necesaria y lo único que Dios puede garantizar
en su vida es que usted muestre amor porque usted recibió ese
perdón. No importa los pecados que le
haya perdonado a usted. Entonces, cuando Pablo dice en
Romanos 13, no deban a nadie nada sino el amarse unos a otros,
usted tiene su cuenta llena. Usted tiene su cuenta llena de
una cantidad que ni siquiera la puede medir, ni siquiera tiene
la capacidad de medir del pago de uno solo de esos pecados.
Entonces, usted está capacitado para amar. Usted está capacitado
para amar y ese amor se manifiesta hacia Dios primeramente y después
hacia el prójimo. Miremos el ejemplo del Señor
Jesús, cómo Él mostró ese amor a su prójimo porque Él lo está
recibiendo ahora como lo manifiesta Él con otros. Juan 13, 34 al 35, el apóstol
Juan escribe aquí cuando el Señor Jesucristo está a solas con sus
discípulos Este es una noche antes de él ser entregado y esta
porción contiene varios capítulos donde él está a solas con ellos.
Y dice verso 34 al 35 de Juan 13. Un mandamiento nuevo les doy,
que se amen los unos a los otros, que como yo los he amado, Así
también se amen los unos a los otros. En esto conocerán todos
que sois mis discípulos, si se tienen amor los unos por los
otros. Entonces Jesucristo dice, ¿cómo
van a mostrar amor ustedes unos a otros? Así como yo los amé,
como él los amó. ¿Cómo los amó Jesús? Miremos
allí mismo en el verso 14 y 15. Dice, pues si yo, el Señor y
Maestro, les lavé los pies, ¿Cómo los amó Jesús? Les lavó
los pies. Lavar los pies en este contexto
significa la obra más Baja, no sé si está bien que use ese término,
pero la obra más insignificante que puede hacer un siervo es
esa. Cuando las personas llegan a las casas, en ese contexto,
llegan con los pies empolvados, andan con sandalias y los reciben,
el que los recibe les provee agua y un siervo que venga y
le lave, ni siquiera la persona misma se lava los pies, un siervo
viene y le lava los pies a esa persona. Esa es la persona que
hace el trabajo más insignificante de todos, el más humilde. Y Jesucristo
que es el Señor, Él es el Rey, Él está haciendo ese trabajo.
Entonces aquí nos indica que para amar usted tiene que despojarse
completamente de sus títulos, de sus anhelos, de sus logros. de su concepto de sí mismo que
lo viene hablando Pablo en Romanos capítulo 12 cuando dice no tengan
un concepto de ustedes mismos más alto que el que deben de
tener porque en realidad no somos nada. Él nos ha dado todo lo
que somos y nos ha hecho parte del cuerpo de Cristo y nuestra
identidad viene de allí. ¿Ese es el concepto adecuado?
y se mueve aquí al amor. Jesucristo, como el Señor dice,
pues si yo, el Señor, verso 14, y el Maestro les lavé los pies,
ustedes también deben lavarse los pies los unos a los otros. Porque les he dado ejemplo. para
que como yo les he hecho, también ustedes lo hagan. Entonces, cuando
Él da ese mandamiento, ámense, háganlo como yo lo hice con ustedes. Es porque Él ya lo había hecho,
ya lo había hecho con ellos. ¿Cuál es la actitud de los discípulos
hacia Jesús para pensar, wow, cómo amaba Jesús a estos hombres?
Y sí los amaba, como nadie pudo amarlos a ellos. ¿Cómo se ganaron
el corazón del Señor estos hombres? ¿Cómo eran de fieles con el Señor? ¿Cómo eran de entendidos cuando
él les quería explicar algo? ¿Cómo eran de sensibles a él
cuando les decía, voy a morir, me van a entregar en manos de
hombres pecadores y me van a matar? Y uno diría, wow, estos hombres
están llorando con Jesús, están atendiendo al Señor. Señor, ¿qué
hacemos? ¿Cómo te soportamos ahora? ¿Cómo
te ayudamos? ¿Qué hacen ellos cuando Jesús habla así de su
propia muerte? Dice que empiezan a argumentar
entre ellos. ¿Quién de nosotros va a ser el
más importante? Pero aquí Jesucristo le está
lavando los pies. ¿Cuántos discípulos hay aquí cuando Jesucristo está
lavándole los pies? Doce. ¿Qué quiere decir esto? Que si hay doce discípulos, que
estos hombres así son, riñen entre ellos porque serían más
importantes. Cuando Jesús está hablando de su muerte, no entienden
lo que le dicen, no muestran cariño ni amor por él. Ellos
no lo han demostrado. Es más, cuando están a cruz todos
lo dejan, Pedro lo niega, pero Jesús los está amando. Esto nos
muestra otra característica del amor. El amor, usted no ama a
otra persona porque esa persona se merece que usted la ama. Usted
ama a esa persona porque usted tiene una deuda con esa persona.
¿Quién es esa persona? La persona que usted está viendo,
la persona que está a su lado, la persona con que usted se encuentra.
Usted tiene una deuda con esa persona. ¿Y cuándo entonces va
a pagar esa deuda? De acuerdo a lo que estamos viendo
en las escrituras, es siempre. Uno de los doce que está con
Jesucristo es Judas. Jesucristo le está lavando los
pies a él. Jesucristo sabe que lo va a entregar.
Pero igual le sirve y lo ama hasta el final. Entonces cuando
usted ama, porque así dice el texto, usted ama no esperando
algo a cambio. Usted no ama esperando un resultado.
No, esa parte usted no alcanza ya. Usted solamente alcanza a
pagar esa deuda. Es todo lo que va a hacer. El
resultado le queda a Dios. Porque Jesucristo amó a Judas
igual que a todos los demás. Y él fue y lo traicionó. Pero
Jesús no dejó de amarlo. Entonces, antes de creer en Cristo
Jesús, nosotros no amábamos. Hay gente que piensa que aman,
pero en realidad no aman. Porque una persona que no está
en paz con Dios no puede amar. Bueno, me refiero al amor que
la Palabra nos está presentando, un amor que glorifica a Dios.
Sí hay un nivel de amor en el mundo. Perdón, lo dije mal. Entonces,
antes de creer en Cristo, no manifestábamos este amor porque
no teníamos el amor de Dios. ¿Qué buscábamos? Normalmente,
nuestra propia conveniencia. Mira, ayer estábamos hablando
con Jorge, nos compartió de un evento, un entrenamiento que
recibió. Te robé la ilustración, Jorge, porque... Pero es buena,
creo que caemos bien aquí. Está esta feria, hay un hombre
que da primeros auxilios, le dice a todos los que venden Si
necesitan algo, búsquenme. Surge la necesidad, una persona
se está deshidratando, está en peligro de morir. ¿Y qué está
haciendo la gente? Para demostrar lo que estoy diciendo
aquí. Cada uno buscaba nuestra propia conveniencia. Todos están así. Y la persona
se está muriendo, están así. Quieren grabar lo que está pasando
allí. Porque les interesa su página.
Están buscando su propia conveniencia. No hay amor. Yo experimenté un
accidente cuando tenía 13 años. Me atropelló un carro, caí, quedé
en mi bicicleta todo enredado y se hizo un montón de personas
a mi alrededor y todos hablaban entre ellos y me miraban. Nadie
me ayudó. Nadie me ayudó. Es común esto,
es común. Hay gente que sí sale de eso
y se atreve a hacer algo diferente, pero es muy común que la gente
no más quiere ver, quiere mirar, quiere satisfacerse a sí mismo
porque no hay una capacidad para renunciar a sí mismo, para hacer
a un lado su propia conveniencia, para amar al prójimo. Dice el Señor Jesucristo, en
esto conocerán que ustedes son mis discípulos. en que se amen
unos a otros. Es decir, su conveniencia no
es lo principal el día de hoy. Su comodidad no es lo principal
el día de hoy. Es la persona que está a su lado,
la persona que está atrás de usted al otro lado de este salón.
Y usted ama a esas personas porque está en deuda. No deban a nadie
nada sino el amarse unos a otros. Miremos una ilustración que Pablo
presenta acerca del amor. y Pablo usa a Timoteo como ilustración
en Filipenses 2 del 19 al 22. Lo que estaba mencionando hace
un segundo es que antes de conocer a Cristo buscábamos nuestra propia
conveniencia, pero Pablo le está hablando a inconversos o a creyentes. En la iglesia de Roma son creyentes.
Lo sorprendente de lo que está sucediendo aquí, lo que Pablo
está escribiendo y lo sorprendente de la ilustración que voy a mostrar
ahora es que sí hay creyentes que buscan su propia conveniencia
y necesitamos escuchar esta enseñanza. Filipenses 2, 19 al 20 dice,
pero espero en el Señor Jesús enviarles pronto a Timoteo a
fin de que yo también sea alentado al saber de la condición de ustedes,
pues a nadie más tengo del mismo sentir, presta atención a esa
palabra sentir, y que esté sinceramente interesado en el bienestar de
ustedes. Voy a repetir el verso 20. A
nadie más tengo del mismo sentir. Y que esté sinceramente interesado
por el bienestar de ustedes. Esto es amor. Pablo está hablando
de amor. Pero qué interesante. Pablo dice,
no tengo a nadie más, solamente a Timoteo. Bueno, después habla
de Pafrodito. Verso 21. Porque todos buscan
sus propios intereses. No los de Cristo Jesús. Conocen
los intereses de Cristo Jesús, pero no están buscando esos intereses.
Están buscando sus propios intereses. Pero ustedes conocen los probados
méritos de Timoteo. Que sirvió, eso es amor. Conmigo
en la propagación del Evangelio, como un hijo, sirve a su padre.
Eso es amor. Pero el que Pablo está usando
es a Timoteo. Él no puede usar a los demás.
En este caso no puede usarlos a ellos. Eso es un llamado de
atención para nosotros. No asuma que porque usted es
creyente, en automático usted va a amar a las personas. No
podemos asumir eso. No es así. Si así fuera, no necesitábamos
leer textos como Romanos 13, 8. Pero quiero que miremos más detalles
acerca de esto. Miremos en el verso... Bueno, ya lo vimos, el verso
20 está hablando del mismo sentir. Pero fíjense en esa palabra.
Pues a nadie más tengo del mismo sentir. Ahora... Vámonos a el
verso 2 del mismo capítulo. Hagan completo mi gozo, siendo
del mismo qué? Sentir. La misma palabra que
está usando acá en el verso 20 cuando habla de Timoteo. El mismo
sentir. ¿Cuál es este sentir? ¿Cómo sabemos
de cuál sentir está hablando Pablo en este capítulo? ¿Por
qué está usando Timoteo y usa que sea del mismo sentir? Es
en relación. a la actitud que hubo en Cristo.
Miren, versos 5 al 11 del mismo capítulo. Allá, pues, en ustedes
esta actitud que hubo también en Cristo Jesús, el cual, aunque
existía en forma de Dios, no consideró ser igual a Dios como
algo que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando
forma de siervo. Esto es amor. Haciéndose semejante
a los hombres y hallándose en forma de hombre se humilló. Esto
es amor. El mismo, haciéndose obediente. Esto es amor hasta la muerte
y la muerte de cruz. Esta es una descripción de amor,
el que Pablo está dando aquí. Y está hablando que los filipenses
deben tener ese mismo sentir, y Timoteo, que es su ilustración,
ha demostrado este mismo sentir, que es tener la misma actitud
que Cristo tuvo, un despojamiento para poder mostrar amor. Pero
el creyente, aunque tiene todo el amor de Dios, el amor que
es eterno, es perfecto, es fiel, es incambiable, es completo,
ese amor que usted no puede hacer nada para que Dios le ame más,
ese amor que usted no puede hacer nada para que Dios deje de amarle,
es incambiable, no depende de usted, ya lo tiene. Pero aún
así mostrar amor a otras personas parece que es un esfuerzo, porque
no deja ver la palabra. Y Pablo lo demuestra, que Timoteo
así vive, porque es un hombre obediente, así como Cristo fue
obediente. Entonces, considérese como una
persona endeudada. Considérese como una persona
que tiene todos los recursos que demanda el amor. Usted los
tiene. Pero usted tiene que tomar esa
decisión. Acuérdese, el amor no es una emoción. El amor no
depende de las circunstancias. El amor es una decisión. Es una
postura que usted toma. Es una actitud que usted tiene
en su corazón. Eso es el amor. Eso es el amor. Ahora miremos qué tan poderosa
es esta deuda del amor. Punto dos. Este es nuestro último
punto, hoy nomás son dos puntos. Amar es el cumplimiento de la
ley. Y la otra parte del verso 8. Voy a leer todo, pero la segunda
parte es la que nos interesa. No deban a nadie nada, sino el
amarse unos a otros, porque el que ama a su prójimo ha cumplido
la ley. Miren, para cumplir la ley es
necesario conocer la ley. Es necesario entenderla y es
necesario obedecerla. La única manera de hacer esto,
obedecerla, es ser movido por el amor. Quiero usar un ejemplo.
Cuando Adán y Eva en el libro de Génesis están en el Edén,
ellos reciben un mandamiento de parte de Dios. Dios los define,
les dice, vaya, multiplíquense, sojuzguen la tierra, llenen la
tierra, pero les prohíbe una cosa, les dice, no pueden comer
de este árbol, el árbol del conocimiento del bien y del mal, de ese fruto
no pueden comer. El único que Dios les dice, todo
lo demás es de ustedes, este árbol es mío, no lo toquen, no
lo vayan a tocar. Para que Adán y Eva hagan eso,
de obedecer al Señor, lo único que los va a llevar a hacer eso
es el amor por el Señor. Y ellos conocen un Dios que los
ama. Desde que los creó, Dios los está amando. Pero ellos deciden,
cuando son tentados por Satanás, que para ellos es más importante
su propio deseo de independencia y su propio deseo de satisfacción
personal. Una persona independiente es
una persona que busca su propio deseo personal. Porque es una
persona que no depende de Dios, no depende de su palabra. ¿Va
a depender de quién? Va a tratar de depender de sí
mismo y va a buscar su satisfacción personal. Adán y Eva así actuaron.
Se independizaron de Dios al no escuchar su mandamiento y
no obedecerlo. Y fueron movidos a complacer
su propio deseo para ir y tomar ese fruto y por experiencia propia
conocer el bien y el mal. De eso se trata. Ellos no creyeron
que Dios les podía enseñar y aprender de él, sino que ellos tenían
que ir y experimentar. Se independizaron de Dios, dejaron
de amar a Dios. Entonces, para mostrar ese amor
tiene que cumplirse con la ley, pero cumplir la ley es amar a
Dios y amar a Dios es obedecerlo. Mire en Mateo 26, 39 donde hay
una lucha, esto es cortito el verso, pero el Señor Jesucristo
está aquí en Getsemaní. Este año estuve allá en Getsemaní,
se me hacía impresionante pensar en ese lugar y lo que sucedió
allí Y dice la palabra que el Señor
Jesucristo está orando y adelantándose un poco cayó sobre su rostro
orando y diciendo. Mire, antes de leerlo, porque
leemos a veces tan rápido y se nos pasan los detalles. ¿Cómo
hizo el Señor? Cayó, ¿cierto? ¿Y cayó cómo? Sobre su rostro. ¿Alguna vez
usted ha caído sobre su rostro? Cuando está en un acto de desesperación. Cuando está en un acto intenso,
usted cae rosa en tierra porque está rendido. Y esto es lo que
está sucediendo aquí. Jesucristo está yendo delante
del Padre allí en Getsemaní orando y dice que cae rostro en tierra. Antes de eso, Él ha dicho lo
siguiente, verso 37. Y tomando con Él a Pedro, a los
dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse. Entonces le dijo, mi alma está
muy afligida hasta el punto de la muerte. Quédense aquí y velen
junto a mí. Es cuando dice adelantándose
un poco cayó sobre su rostro orando y diciendo padre mío si
es posible que pase de mí esta copa pero no sea como yo quiero
sino como tú quieras. Esta es la lucha más intensa
que Jesucristo confrontó en todo su ministerio aquí en la tierra.
Cuando él fue tentado por Satanás por 40 días él no tuvo este tipo
de lucha, él tuvo una lucha y venció. Pero es aquí donde Jesucristo
experimenta la lucha más intensa. ¿Cuál es la petición de la oración
del Señor Jesucristo en el momento más intenso de su vida aquí en
la tierra? No es Señor que se me sane ese
hueso que se quebró hace 10 años y no se sana todavía. Es Señor
quítame este problema que tengo con las alergias. es someter
su voluntad al Padre. Esa es la petición del Señor
Jesucristo, someter su voluntad al Padre. Él tiene una lucha
a muerte en ese momento. Y dice, si es posible, pasa de
mí esta copa, si es posible. Pero si no, que se haga tu voluntad,
no la mía, Señor. ¿Por qué está haciendo el Señor
Jesucristo eso? Porque Jesucristo ama al Padre.
Tiene una relación de amor con el Padre. Y Él está demostrando
su amor por el Padre al obedecerlo a Él hasta la muerte. Jesucristo
había vivido toda su vida aquí en la tierra, obedeciendo cada
uno de los mandamientos de Dios. Él mismo afirma en Juan 5.30,
yo no puedo hacer nada por iniciativa mía, como oigo, juzgo y mi juicio
es justo, porque no busco mi voluntad, sino la del que me
envió. El enfoque del Señor Jesucristo
es obedecer al Padre. Así vivió y en el punto más crucial
de su ministerio, su oración principal es esa. que se haga
la voluntad del Padre. ¿Cómo fue revelada la voluntad
del Padre concerniente a nosotros? ¿Cómo sabemos que la voluntad
de Dios ha sido revelada? ¿Cómo sabemos? A través de la
ley. Dios reveló su voluntad a través
de la ley cuando se la dio a Israel a través de Moisés. Él le da
la ley y ahí está revelando su ley. Y su ley está reflejando
su santidad, su pureza. y está estableciendo la manera
como Israel se puede relacionar correctamente con él. ¿Qué es
lo que espera Dios de Israel? Amor. ¿Por qué? Él los está amando. ¿Cómo van a mostrar ellos amor
a Dios? Obedeciendo su palabra. ¿Qué es lo contrario de ese amor?
La rebelión, la independencia. Como hicieron Adán y Eva. Algo que se celebra mucho hoy.
Y se le instruye a muchos niños, sé independiente. Sé independiente
lo más que puedas. No necesariamente es algo bueno.
Especialmente si estamos hablando de la relación con Dios y la
relación con la iglesia del Señor. Jesucristo fue obediente hasta
la muerte y muerte de cruz. Ese es el cumplimiento de la
ley. ¿Por qué estoy tocando esto?
Mire, yo no me estoy, no ando perdido o buscando con qué rellenar
aquí. Mire el verso 8 de nuevo. No
deban a nadie nada sino el amarse unos a otros porque el que ama
a su prójimo ha cumplido ¿qué? La ley. Estoy tratando de explicar
la ley. Por eso me fui hasta Génesis. Por eso es para recorrer
la vida del Señor Jesucristo. Mencionó Moisés que le dio la
ley a ellos. Jesucristo cumplió toda esa ley.
Pero mira lo que dice Romanos 8, del 1 al 4. Cuando Pablo explica
cómo en Cristo se cumple la ley. Esto es esencial. Esto es importante
para entender por qué sí podemos amar. Viene de aquí. Romanos
8, el 1 al 4. Por tanto, ahora no hay condenación
para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme
a la carne, sino conforme al Espíritu. ¿Qué es lo que no hay
para los que están en Cristo? No hay condenación, ¿cierto?
Andan conforme al Espíritu. ¿Por qué? Porque la ley del Espíritu
de vida en Cristo Jesús te ha libertado de la ley del pecado
y de la muerte. La ley que Dios le dio a Israel
a través de Moisés los acusa y los condena y causa muerte. No es mala la ley, pero muestra
la realidad de su condición. La única manera de ser libre
de la condenación de la ley es por el sacrificio de Cristo,
porque Él cumplió toda la ley. Miro que dice, bueno, Pablo dice,
el que ama a su prójimo ha cumplido la ley. Es el texto que estamos
estudiando. Para el que está en Cristo. En
Cristo. La ley fue cumplida toda a su
favor. Para el que ama ha cumplido toda
la ley. Entonces ahora en Cristo cuando obedece al Padre el creyente
lo hace amando a su prójimo. ¿Cómo obedece al Padre? Amando
a su prójimo. ¿Cómo se obedece a Dios? No escuché sino como un murmuro
por ahí pequeñito. No sé, algo me pasa con los oídos
hoy. Amando a su prójimo. Amando al prójimo. Estamos en
deuda. Nuestra obediencia al Padre la
manifestamos cuando damos amor a nuestro prójimo. Como es una
deuda, no es algo que recibimos, es algo que damos. Como es una
deuda, no estamos esperando algo, estamos dando algo. Como es una
deuda, tenemos que trabajar, laborar, esforzarnos y planificar
para hacerlo. Lo tenemos que entregar. Pero
eso es posible porque Cristo, Cristo cumplió toda la ley. Y
en Cristo la ley está cumplida para mí, para el creyente. Entonces
ahora en Cristo, cuando yo amo a mi prójimo, estoy cumpliendo
con toda la ley. Eso es lo que está sucediendo
allí. Por eso Pablo dice, el que ama a su prójimo ha cumplido
con toda la ley. Porque no estamos atados a la
ley. Maldito el que vive bajo la ley. Dice la palabra porque
no puede cumplirla. Nadie puede. Cristo fue el que
la cumplió. Así que no es una ley la que rige la vida del creyente,
es el amor a Dios. Es el amor a Dios el que rige
la vida del creyente, no una ley. Y la razón es por la obra
de Cristo. Un poquito más, miremos en Romanos
3, 20. Yo sé que ustedes no tienen prisa
hoy, ¿cierto? Nadie dijo nada, así que voy
a seguir. Entonces, Romanos 3, 20 dice Porque por las obras
de la ley, ningún ser humano será justificado delante de él.
Pero Pablo dice que el que ama ha cumplido la ley. Es que está
hablando de amar a Dios. Eso es el efecto que tiene ese
cumplimiento de toda la ley. Pues por medio de la ley viene
el conocimiento del pecado. Mira el verso 28, allí mismo.
Porque concluimos que el hombre es justificado por la fe, ¿aparte
de qué? De las obras de la ley. Entonces,
no estamos siendo llevados por Pablo para meternos a tratar
de cumplir toda la ley de Dios. No ignore la ley de Dios, yo
no me estoy refiriendo a eso, no estoy siendo un antinominiano
aquí. La ley es la ley, pero la cumplimos cuando la motivación
que nos mueve es el amor, el amor a Dios, el amor al prójimo.
Miren Romanos 5, 1. Por tanto, habiendo sido justificados
por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor
Jesucristo. Miren el verso 5. Y la esperanza
no desilusiona porque el amor de Dios ha sido derramado en
nuestros corazones por medio del Espíritu Santo que nos fue
dado. Esto viene de hablar de que hemos
sido justificados con Dios por medio de la obra de Cristo cuando
Él cumplió toda la ley. Entonces, Dios nos da de su amor.
Y Dios demuestra su amor allí en el verso 8, pero Dios demuestra
su amor para con nosotros en que siendo aún pecadores, Cristo
murió por nosotros. Todo está basado en el amor de
Dios. y la ley está allí porque el cumplimiento de la ley es
amar a Dios. Entonces el creyente está en
Cristo. Por eso puede amar a Dios y amar
al prójimo y como resultado la ley queda cumplida. Es un cumplidor
de la ley cuando está amando. Entonces el amor es la voluntad
rendida a Dios y se demuestra por la obediencia a su palabra
cuando nos dice qué hacer con nuestras vidas. ¿Por qué es posible
esto? Porque Cristo ya obedeció toda
la ley. Estamos en Cristo y por eso amamos a Dios y por eso amamos
a nuestro prójimo. El mandamiento de Pablo entonces
tiene sentido allí en el verso 8. No deban a nadie nada sino
el amarse unos a otros porque el que ama a su prójimo ha cumplido
la ley. ¿Tenemos los recursos para amar?
Sí, los tenemos todos. ¿Tenemos el ejemplo de cómo amar?
Sí, tenemos el ejemplo del Señor Jesucristo. ¿Tenemos la capacidad,
la habilidad y el poder para amar? Sí, tenemos al Espíritu
Santo que ha venido a morar en nosotros. Pablo dice, porque
vivimos según el Espíritu, no según la carne, porque estamos
en Cristo. Por Él, por el Espíritu Santo,
somos habilitados para amar a Dios y a nuestro prójimo. La primera
de las nueve características del amor descrito por Pablo,
perdón, del fruto del Espíritu, descrito por Pablo en Caratas
6.22, es el amor. Ese es el primero. 5.22, gracias. Nunca fui bueno para las matemáticas.
Ok. Esto no es matemáticas y no biblia,
¿cierto? Pero es el amor. Quiero mostrarles otra parte
antes de terminar. Porque Juan habla del amor. Mire
hermanos, cuando estaba trabajando en este texto, pensé que iba
a cubrir hasta el verso 14 por lo menos. Pero no pude salir
del 8. Y cuando estaba terminando de
escribir la predicación del verso 8 nada más, que es hablando del
amor, le dije Señor me siento tan incompleto, tan inadecuado
frente al amor, porque nada más estamos viendo la superficie
del amor. La Biblia está llena de referencias que nos hablan
del amor. Está llena de referencias y lo
que Pablo está diciendo, no deban a nadie nada sino el amarse unos
a otros y el que ama a su prójimo ha cumplido con la ley. Tiene
muchísimo contenido esto para que lo revisemos y creo que esto
es importante también. Primera Juan 3.1 dice, miren
cuán gran amor nos ha otorgado el Padre que seamos llamados
hijos de Dios y eso somos. Por esto el mundo no nos conoce
porque no lo conoció a él. Mira el verso 4. Todo el que
practica el pecado, practica también la inflexión de la ley,
pues el pecado es inflexión de la ley. ¿Cuál es el cumplimiento
de la ley? Amar. Aquí dice el que practica
el pecado, Es el que no ama. Prácticamente se está describiendo
eso. Miremos el verso 10 y 11. Allí mismo dice, en esto se reconocen
los hijos de Dios y los hijos del diablo. Todo aquel que no
practica la justicia no es de Dios. Tampoco aquel que, ¿no
qué? Que no ama a su hermano. ¿Pero por qué no puede amar a
su hermano? ¿Cómo es que no puede amar a su hermano? Porque no
tiene el amor de Dios en él. Es un hijo del diablo. Porque
este es el mensaje que ustedes han oído desde el principio,
que nos amemos unos a otros. Versos 14 al 16. Nosotros sabemos
que hemos pasado de muerte a vida porque amamos a los hermanos.
El que no ama permanece en muerte. Todo el que aborrece a su hermano
es un asesino. Y ustedes saben que ningún asesino
tiene vida eterna permanente en él. En esto conocemos el amor,
en que él puso su vida por nosotros, también nosotros debemos poner
nuestras vidas por los hermanos. El que no ama es un hijo del
diablo, no ha sido redimido, sus pecados no han sido pagados,
la ley está en contra suya, la ley lo acusa, lo encuentra como
culpable y Juan lo describe como un homicida. ¿Por qué? ¿Por qué
está usando términos tan drásticos cuando está hablando de amar
o no amar? Porque la persona que no ama, hay un término en
inglés, ojalá me entiendan, que dice joy suckers, le absorbe
el gozo a las otras personas, los absorbe, chupa. Esa persona
nomás está pidiendo, está exigiendo, está demandando, critica, juzga,
señala. Esa persona es un homicida porque
no puede dar. Entonces, si usted es un creyente,
la característica principal de su vida, de acuerdo a lo que
dice la palabra, en cuanto al amor, es esa, el amor. Pero si
esa característica no es lo que lo distingue a usted, usted tiene
que saber, usted necesita venir a Cristo. Usted necesita arrepentirse
de sus pecados. Usted necesita aclamar al Señor
porque Cristo murió para pagar por sus pecados en la Cruz de
Calvario y seguramente usted no ha participado de esto, por
eso no tiene cómo amar. El centro de su vida es usted,
lo que usted quiere, el yo-yo. Pero es más que eso, dice que
es un homicida, porque quita vida. En cambio el que ama, el
que ama da, porque es la única manera posible de amar es dando.
Porque el que ama a su prójimo ha cumplido la ley y la ley indica.
Es un orden de protección para cómo relacionarse con las demás
personas y con Dios. Y lo que produce es bienestar,
prosperidad, amor, salud, abundancia. Pero el que quiebra la ley produce
escasez, produce dolor, produce pérdida, lleva a la muerte. Nomás
hay uno o hay el otro. No hay nada en el medio. No hay
personas que como que medio aman y como que no aman. No. De acuerdo
a lo que la palabra nos muestra, yo no veo una opción o la otra. Y Juan dice, en esto conocemos
a los hijos de Dios y a los hijos del diablo. Toda la vida, entonces, los creyentes
estaremos tratando, por todos los medios, de pagar esta deuda
del amor. Pero siempre estaremos endeudando.
En la manifestación máxima de este amor, como leímos aquí en
Juan, es no hay amor más grande que cuando un amigo entrega su
vida por su amigo. Entonces, ¿cuál es el nivel de
amor que la palabra nos está dando para amarnos entre nosotros
y amar a nuestro prójimo? ¿Cuál es ese nivel? Habla de
dar la vida. Habla de dar la vida. Tenemos
todos los recursos para pagar esta duda. Pero nos tomará toda
la vida hacerlo y aún nos quedaremos con falta. Amar al prójimo es
amar a todas las personas sin excepción. No escogemos a quién
amar. Eso lo ha dispuesto Dios, no
nosotros. A nosotros no nos toca escoger
a este lo voy a amar, a este no lo voy a amar. No debamos
a nadie nada, sino el amarnos a nosotros, unos a otros. Y el
que ama a su prójimo ha cumplido con la ley de Dios. Entonces
hay una deuda continua, hay que pagarla. Y hay que amar porque
es necesario que se manifieste el cumplimiento de la ley si
verdaderamente estamos en Cristo Jesús. ¿Por qué no oramos? Nos
ponemos de pie y damos fin así a este estudio. Padre, gracias por tu palabra,
lo que nos enseña. Gracias, Señor. Somos llamados
a amar, a mirarnos en medio de una gran deuda. Y esa deuda es
amarnos unos a otros. Te pedimos ayuda, Señor, para
así actuar, porque si ciertamente un creyente pudiera actuar de
una manera que no es honrosa para ti al no querer amar, pero
estamos obligados a amar porque hemos recibido todo ese amor,
ese perdón de nuestros pecados, ¿cómo no vamos a amar, Señor?
Oramos por quienes no pueden amar, no pueden perdonar, porque
no tienen el perdón, que se arrepientan. Venga Cristo hoy. Venga a los
pies del Señor Jesucristo. Dios ha manifestado su amor al
entregar su Hijo Jesucristo para que usted no tenga que sufrir
la condenación eterna por su falta. Cristo sufrió en la cruz
para perdonarle. Si usted se arrepiente, si Dios
le está hablando, venga a los pies de Cristo. Confíese a Jesucristo
como el Señor, como el salvador de su vida. para que tenga entrada
ese amor que Dios le ofrece a través de Cristo y sea una persona abundante
en amor hacia su prójimo. Padre, oramos por esa fe que
das tú, por esa convicción que da tu Espíritu Santo, Señor,
por esa declaración para quienes tú estás llamando. Oramos por
nosotros la Iglesia. por tu bendición, por tu ayuda.
Padre, te pedimos por lo que vamos a celebrar en unos minutos,
Señor, que mostremos amor, si es posible hoy, Señor, a permanecer
juntos, celebrar esto, orar, alegrarnos, Señor, con lo que
tú estás haciendo en la vida de Briana. Gracias, Padre, en
el nombre de Jesucristo. Amén y Amén. Entonces, de aquí
vamos a
Pagando una Deuda de Amor
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PROPOSICIÓN: hoy veremos dos aspectos del amor y su relación con la vida del creyente. Esto debe fortalecer nuestro entendimiento en como relacionarnos en base al amor
AMAR ES UNA DEUDA CONTINUA V. 8a
AMAR ES EL CUMPLIMIENTO DE LA LEY v. 8b
| Sermon ID | 10923165933810 |
| Duration | 58:12 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Romans 13:8 |
| Language | Spanish |
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