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hermano por favor vamos a ir al estudio de la palabra ahora vamos al evangelio de mateo capítulo 11 mateo capítulo 11 versículos 7 hasta el 19
Vamos al Evangelio de Mateo, capítulo 11, versículos 7 hasta el 19. Hoy veremos el mensaje
Juan el Bautista, un profeta fiel, despreciado por los hombres. Juan el Bautista, un profeta fiel, despreciado por los hombres. Mateo capítulo 11, versículo 7. Mientras ellos se marchaban, Jesús comenzó a hablar a las multitudes acerca de Juan. ¿Qué salisteis a ver en el desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? Más, ¿qué salisteis a ver? ¿Un hombre vestido con ropas finas? Mirad, los que usan ropas finas están en los palacios de los reyes. Pero, ¿qué salisteis a ver? ¿A un profeta? Sí, os digo, y uno que es más que un profeta.
Este es de quien está escrito, he aquí yo envío mi mensajero delante de tu faz, quien preparará tu camino delante de ti. En verdad os digo que entre los nacidos de mujer no se ha levantado nadie mayor que Juan el Bautista. Sin embargo, el más pequeño en el reino de los cielos es mayor que él. Y desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo conquistan por la fuerza. Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan.
Y si queréis aceptarlo, él es Elías, el que había de venir, el que tiene oídos, que oigan. Pero ¿con qué compararé a esta generación? Es semejante a los muchachos que se sientan en las plazas que dan voces a los otros y dicen, os tocamos la flauta y no bailasteis, entonamos sendechas y no os lamentasteis. Porque vino Juan, que no comía ni bebía, y dicen, tiene un demonio. Vino el hijo del hombre que come y bebe, y dicen, mirad, un hombre glotón y bebedor de vino, amigo desrecaudador de impuestos y pecadores. Pero la sabiduría se justifica por sus hechos. Amén.
La idea que encontramos en este pasaje y que vamos a estar desarrollando es esta. Jesús da testimonio de quién es Juan el Bautista, quién era Juan, pero también identifica a la generación que se burló de Juan, los identifica. Vamos a estar viendo esta idea en dos puntos. Jesús señala quién es Juan el Bautista En primer lugar, y en segundo lugar, Jesús identifica a la generación que desechó a Juan el Bautista.
Hemos estado viendo, amados hermanos, en el mensaje anterior, que Juan el Bautista estaba preso. Es decir, que cuando todo esto está aconteciendo, Juan está vivo todavía. Juan el Bautista y Jesús está predicando la palabra, preparando a sus discípulos, enviándolos a predicar. Cuando Juan el Bautista escuchó todo lo que Jesús está haciendo, predicando, sanando, haciendo discípulos, Juan envía a dos discípulos, pregúntele a él si él es el que teníamos que estar esperando.
Entonces, hermanos, Cuando Jesús le responde a estos discípulos, ellos vuelven donde Juan. Y Jesús entonces, ya habiéndose ido los discípulos de Juan, comienza a preguntar a la gente, ¿Quién es Juan? Y estaremos allí concentrados. Porque Jesús tiene un testimonio que darnos. Un testimonio verdadero sobre Juan el Bautista.
y de hermanos, ¿cómo es posible que hombres del tamaño de Juan fueron despreciados? Hombres con el llamado de Dios como profeta fueron despreciados, dejados, echados a un lado. Alguien llamado Demócrito, un filósofo griego decía Todo está perdido cuando los malos sirven de ejemplo y los buenos de burla. Todo está perdido. Y es interesante esta idea que Demócrito expone porque cuando una sociedad se desprecia lo bueno y se alaba lo malo, hermanos, todo está perdido. No hay esperanza para esa sociedad. porque ha despreciado lo agradable, lo justo.
Queridos hermanos, Jesús quiere darnos un testimonio de la importancia que tienen aquellos hombres que Dios llama a su servicio, en especial, particularmente, de Juan el Bautista. Vamos a ver nuestro primer punto. Jesús señala quién es Juan el Bautista. Versículo 7. Por favor, lea conmigo. Mientras ellos se marchaban, Jesús comenzó a hablar a las multitudes acerca de Juan. ¿Qué saliste a saber en el desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? ¿Eso fuiste a ver?
Luego que los discípulos de Juan salieron para dar las buenas nuevas, de que los cojos caminan, las buenas noticias de que está anunciado el Evangelio de los pobres, Jesús aprovecha para hablar a las personas y les hace una pregunta. ¿Ustedes conocen a Juan el Bautista? ¿Quién fue Juan? ¿Qué ustedes salieron a ver al desierto? ¿Era alguien sin importancia el que saliste a ver al desierto? Aquí la palabra es una caña. ¿Fuiste a ver una caña? es como un te habito esa esas hierbas altas que aquí en honduras se dan altísimas pero que el viento las mueve de aquí para allá no son fuertes pero muchas personas la cortan para dar de comer a los animales y es algo así como que se está refiriendo esto saliste a ver una caña un junco sacudido de un lugar para otro eso saliste a ver algo sin silvestre, algo sin importancia, no es madera, madera cara, no, no, es algo sin valor, el junco, la caña, en la calle para alimentar animales, eso no tiene valor. Ustedes fueron al desierto a ver un hombre que no tiene ningún valor, ninguna importancia. A eso Jesús nos está llevando a pensar
En el versículo 8 dice, ¿qué saliste a ver? Otra vez pregunta lo mismo, van dos veces. Pero ahora dice, ¿saliste a ver a un hombre vestido con ropas finas? Mirad, que los que usan ropas finas están en los palacios de los reyes. De una caña, algo sin importancia, ahora les dice, ¿saliste a ver a alguien importante? a alguien hermoso, bien vestido, elegante, a un hombre con ropas delicadas.
Todo el mundo sabía que Juan vestía rústicamente, con piel de camello, una ropa humilde, sencilla. Ustedes viajaron desde sus casas a escuchar el mensaje de Juan porque él vestía de forma elegante. por eso fue y quiero que vean la diferencia por un lado un pedazo de una hierba del campo sin importancia y por otro lado algo bonito ¿qué fueron ustedes salieron a ver? una persona sin importancia o una persona bonita elegante ¿qué saliste a ver al desierto?
por tercera vez en el versículo 9 vuelve Jesús a preguntar ¿Qué saliste a saber? ¿A un profeta? Y ahora cambia la tonalidad. ¿Saliste a saber a un profeta? Y Jesús ahora da su testimonio. Sí. Sí. Os digo y uno que es más que un profeta. Por tercera vez la pregunta. ¿Quién es Juan el Bautista? Es un cantante bonito, elegante, de los que viste en Ros Paz. estrafalarias, llamativas, o es alguien sin importancia, que se viste mal, tirado, que no tiene valor, o era un profeta. ¿Qué salieron a ver?
Ustedes salieron a ver a un profeta. Ustedes salieron a ver a un hombre que Dios envió. Y Jesús está poniendo ahí a pensar las personas. Ustedes salieron a ver a un hombre que Dios llamó para predicar el mensaje de salvación. Para preparar el camino del Señor. No fue un junco, ni una caña, ni un hombre vestido bonito. Ustedes no salieron a ver eso. Ustedes fueron a ver un profeta. Y Jesús en el versículo 9 da su testimonio. Sí, él es un profeta. De cierto os digo eso. El mismo podía testificar que Juan era un profeta fiel.
Y añade versículo 10. Este es de quien está escrito. He aquí yo envío mi mensajero delante de tu faz. Observen que no solamente era un profeta. Por eso Jesús añade era más que un profeta. No era cualquier profeta, era más que un profeta Porque de este hombre Dios habló antes de su nacimiento De Juan el Bautista Dios había dicho a través del profeta Malaquías Y aquí viene el profeta Elías con poder A preparar el camino del Señor Y no estaba hablando del profeta Lencí, estaba hablando de Juan el Bautista. Por eso Jesús dice, éste era más que un profeta. De éste hombre se profetizó. De éste hombre se habló antes de su nacimiento. Uno que es más que profeta. Éste es de quien está escrito, he aquí yo envío mi mensajero delante de tu faz.
¿Quién preparará tu camino delante de ti? Jesús señala que no fue cualquier hombre. Era el mensajero que Dios había enviado delante del Mesías para preparar los corazones del pueblo. Hermanos, Juan era como la señal. Si Elías llegaba, el Mesías estaba ahí a la puerta. Era la señal. Nosotros muchas veces hablamos de señales y muchas veces decimos las señales están mostrándose. Hay guerra, hay aquello, hay lo otro. Y decimos estas son señales, se están cumpliendo las profecías. Ya Cristo está a la puerta. Hermano, eso es lo que el Señor Jesucristo está diciendo aquí.
Juan no era cualquier profeta porque con su venida a la tierra hermanos prepararía al pueblo al pueblo que recibiría al mesías para inmediatamente venir mesías no era cualquier profeta malaquías si me acompañan allí por favor está un poquito antes de mateo antes antes de mateo antes de sacarías antes de mi queas malaquías en el capítulo 3 versículo 1 y en el capítulo 4 versículo 5 señalan al señor perdón señalan a a elías como aquel que vendría antes de la venida del señor Malaquías capítulo 3 versículo 1 miren yo envío mi mensajero y él preparará el camino delante de mí entonces el señor al que entonces el señor al que ustedes buscan vendrá de repente a su templo el mensajero del pacto a quien buscan con tanto entusiasmo sin duda vendrá dice el señor de los de los dice el señor de los ejércitos vamos al capítulo 4 Malaquías capítulo 4, versículo 5. He aquí yo envío, he aquí yo os envío al profeta Elías, antes que venga el día del Señor, día grande y terrible.
Observen como en el capítulo 3 y como en el capítulo 4 señalan a una misma persona y aquí le ponen el nombre de Elías. En el capítulo 13 nos dice que cuando Elías venga, cuando el profeta venga a predicar, entonces el tiempo del Señor estaría allí cercano. De esa manera, el Señor Jesucristo en Mateo señala a Elías y a Juan como la misma persona. Jesús está señalando la importancia de que Juan estuviese allí porque él era el Elías del profeta Malaquías. Él era el Elías que vendría e inmediatamente la avenida de Elías vendría el Salvador. Una señal importante.
Volvamos otra vez por favor a Mateo capítulo 11. Mateo capítulo 11, versículo 11. En verdad os digo que entre los nacidos de mujer no se ha levantado nadie mayor que Juan el Bautista. Sin embargo, el más pequeño en el reino de los cielos es mayor que él.
Este versículo 11 nos sigue animando, nos sigue señalando que a partir de Juan no ha habido nadie con un mayor rango si podríamos poner ese formato muy usado por nosotros nos está diciendo que no hay nadie que haya sido como Juan y amados hermanos Juan no era más profeta que los demás sin embargo a Juan se le había dado un privilegio el de predicar a Cristo y el de ser Alguien que prepararía el corazón del pueblo de Dios para la venida inmediata de nuestro Señor.
Jesús está reconociendo a su siervo, del cual se profetizó como parte del cumplimiento de la venida del Mesías. Por eso la importancia es por su relación con el Salvador. Por lo tanto, entre los que nacen de mujer no hay otro como Juan porque ninguno se relacionó con el Salvador y su evangelio.
Y en esto hermanos podemos ver la idea que Jesús está transmitiendo. ¿Quién es Juan el Bautista? Juan Era aquel profeta Elías del cual se estaba profetizando, valga la redundancia. Era el hombre que prepararía el pueblo de Dios. Y cuando el pueblo estuviera preparado, o cuando Juan lo preparara, entonces el Señor vendría.
La importancia de Juan está en su relación con el Mesías. En su cercanía con el Mesías. En el versículo 11 de Mateo 11, Sin embargo, el más pequeño en el reino de los cielos es mayor que él, es mayor que Juan. Aquí se señala que su importancia, la importancia de Juan estaba limitada, porque Juan fue enviado a preparar el camino para los que deberían entrar al reino.
El mismo Juan entró al reino por la fe, el mismo Juan fue salvo por la fe, pero el privilegio No es como el de Pedro que se sentó a los pies del Señor. El privilegio de Juan tuvo una limitante. No pudo deleitarse en ver los actos de Dios cumplirse como él mismo profetizó. Él había dicho de Jesús que con él vendría el Espíritu Santo y bautizaría con el Espíritu Santo.
Juan nunca pudo ver eso. Juan nunca pudo ver que a los pobres le sería anunciado el evangelio por mano del mesías Juan nunca pudo ver como el señor resucitaba a la niña entonces su ministerio tuvo ciertas limitantes Hebreo capítulo 11 versículo 39 las escrituras hablan sobre esta limitante Que no solamente Juan lo tuvo, sino todos los demás profetas al igual que Juan.
Hebreos capítulo 11, versículo 39. Y todos estos, habiendo obtenido aprobación por su fe, no recibieron la promesa. Porque Dios había provisto algo mejor para nosotros. a fin de que ellos no fueran perfectos o hechos perfectos sin nosotros.
Aunque los profetas Isaías, Jeremías, incluyendo a Juan el Bautista, tuvieron el gran privilegio de predicar el nombre del Señor, tuvieron una limitante. No pudieron ver al Señor. No pudieron sentarse a los pies del Señor. Fueron siervos que prepararon con el Evangelio, con la palabra al pueblo, pero ellos mismos no tuvieron el cumplimiento en sus manos.
Por esa causa, el Señor Jesucristo dice, los que están en el reino, óigame, tienen un gran privilegio, mayor que el de Juan. mayor que el de Juan el Bautista porque ustedes han sentado delante de mí han comido han bebido me han visto han oído el mensaje de mi boca hermanos que privilegio el que estos hombres habían recibido por lo tanto aquí vemos que el señor Jesucristo sigue hablando de Juan Juan el Bautista fue un gran profeta del cual las escrituras a través del malaquías Testificó que él era el Elías.
Que antes de que Jesús llegara, vendría a preparar el corazón del pueblo de Dios. Vendría a preparar el camino para la llegada del Salvador. Jesús dice, este es Juan el Bautista. Pero aún Juan estaba limitado. Aún Juan tenía ciertas limitantes.
el versículo 12 volvamos por favor a Mateo capítulo 11 versículo 12 el Señor Jesucristo añade y desde los días de Juan el bautista hasta ahora el reino de los cielos sufre violencia y los violentos lo conquistan por la fuerza hermanos ese pasaje ese versículo está unida a toda la idea Jesús está hablando a un grupo de personas y le pregunta ¿Qué saliste a ver al desierto? ¿A un hombre vestido con ropa bonita? ¿Saliste a ver a una caña, a un junco que lo lleva el viento? ¿Era alguien de poca importancia? ¿Qué saliste a ver? ¿Saliste a ver a un profeta? ¡Sí!
Jesús está hablando a una generación, hermanos, que despreciaron a los profetas. y muchos de ellos mataron a los profetas. Era una generación difícil y en este versículo el Señor Jesucristo le dice a ese grupo de personas que muchos de ellos estaban allí escuchando a Jesús y que antes habían escuchado a Juan y no le habían prestado atención al mensaje.
El Señor Jesucristo le dice, ustedes que han escuchado a Juan y que ahora me están escuchando a mí, quiero que sepan que muchos están entrando al reino. Mientras vosotros están despreciando el Evangelio y a los maestros y a los profetas, hasta a Juan despreciaron. Quiero informarles que desde Juan el reino de los cielos sufre violencia y hay gente que está amando el reino con esto el señor está mostrándole que el camino de la salvación cuando el espíritu santo obra de forma eficaz en el pecador cuando el predicador es usado guiado por el espíritu santo y los hombres son transformados el reino sufre violencia hablando de el afán y el esfuerzo que la gente está haciendo para entrar a dicho reino.
Mientras muchos están despreciando el reino, aunque escucharon a Juan el Elías, aunque escuchan a Jesús predicar la palabra, muchos están enjugando al cristianismo. Pero déjeme decirle algo, mientras ustedes juegan, Otros están haciendo fuerza para entrar. Otros están luchando con afán. Muchos tienen un gran celo, amor, perseveran por encima de cualquier circunstancias. Mientras tú eres frío, otros están apasionados por el Señor Jesucristo. con el mensaje de salvación. Mientras tú estás descuidando la adoración al Señor, otros están luchando con sus enfermedades para estar presente, luchando con su familia, con su pareja, con sus amigos para estar presente, diciéndole no a muchas cosas y buscando el reino de Dios.
Y Jesús está poniendo el mano en contraste a estos dos grupos. Los está colocando uno enfrente de otro. Hermano, usted puede estar escuchando la palabra y con un corazón apático y no obedecer con desinterés. Yo no voy a hacer eso. Eso lo dice él. Pero al momento que actuamos así, hermanos, estamos despreciando el mensaje y a Dios que lo ha enviado.
Y usted dirá, no, lo que pasa es que ese predicador a mí no me gusta. ¿Pero despreciaron a Juan? ¿Al Elías que Dios había prometido? ¿Despreciaron a Jesús? ¿Qué diferencia hay? No hay ninguna diferencia. Cuando los hombres y mujeres desprecian el mensaje del Evangelio a través de Juan, a través de Jesús, a través de cualquier predicador, a través de cualquier pastor, están haciendo lo mismo, despreciando a Dios que envió su mensaje.
Muchas personas brincan de iglesia en iglesia, saltan, en esta yo no estoy, no me gusta aquello, allí no me gustó la pintura del techo, aquí no me gustan los hermanos, allí no me gusta el pastor y están brincando de un lugar a otro. Hermano, esa persona que es lo que está haciendo, despreciando la obra del Señor. porque no hay iglesia perfecta en el mundo entero. Y no hay hombres perfectos en el mundo entero.
El Señor está señalando aquí, amados hermanos, que algunos no están perdiendo el tiempo. Mientras hay otros que están mirando para el techo, otros están muy atentos, tomándole cada palabra que sale de la boca para alimentar su alma, para crecer.
La frialdad y el descuido espiritual. Hermanos, es desde los días de Juan. Es desde los días de Jesús. Este enfriamiento espiritual que hay en muchas familias. Que el esposo no va a venir a la iglesia porque es un vago. Está la semana entera jugando y el domingo quiere trabajar. Pero es mentira, no quiere trabajar nada. Es para decirle a la mujer, estoy trabajando. Hay mujeres que no hacen nada, pero están ahorita viendo televisión, sentadas ahí viendo el programa. Pero y tú no eres cristiana fulana. Esa frialdad y descuido, hermanos, está desde Juan.
Pero hay otros que están tomando por la fuerza, reclamando para sí las bendiciones espirituales. Son mías. Dios me ha llamado a salvación. Esas bendiciones son mías. Luchan desde los días de Juan el Bautista hasta ahora el reino de los cielos sufre violencia y los violentos lo conquistan por la fuerza.
Que interesante ver este contraste, este balance. No todo el mundo hermano está frío espiritualmente. La gente como que se consuela porque Hay muchos hermanos que faltan a la iglesia, yo también voy a faltar. Ah, mira, mira, no es tan importante porque tú sabes que todos tenemos situaciones. Hay muchos estudiantes y casi ninguno va. Yo no voy a ir. Y fijamos nuestros ojos sobre los apáticos, sobre los fríos que posiblemente son las cizañas que están dentro de la iglesia. siendo de tropiezo para los que desean avanzar y crecer en el reino.
Queridos hermanos, en el versículo 13, el Señor Jesús añade, porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan. Y si queréis aceptarlo, él es Elías, el que había de venir. Jesús continúa añadiendo la limitación. Había una limitación en el caso de Juan. Porque los hombres en el reino de los cielos, los hombres que recibieron el mensaje, que se sentaron con Jesús, recibieron un privilegio mayor. Y Juan fue limitado a esto. Pero no solamente Juan, todos los profetas y aún la ley, amados hermanos, tienen su limitación.
Jesús no les está quitando la importancia y no está eliminando la ley de Dios. Porque Jesús mismo dijo que no ha venido, no ha venido a aborgar la ley. Él ha venido a cumplir la ley. Él ha venido a obedecer a los profetas. Pero Él señala que con la venida del Mesías estas cosas han pasado a un segundo plano de importancia.
¿Por qué? Por la sencilla razón, amados hermanos, que los profetas apuntaban al Salvador. La ley apuntaba al Salvador. Habiendo llegado al Salvador, se acabó su trabajo de apuntarse al Salvador. Es el alimitante en estas cosas.
Jesús sigue diciendo, amados hermanos, sobre la obra de Juan, pero también habla claramente sobre el trabajo de Juan. Llegó un punto en que ese trabajo comenzó a menguar. Un discípulo le dijo, Señor, ese hombre Jesús al que tú bautizaste, ¿está bautizando más gente que tú ahora? Jesús lo bautizaba, bautizaban a sus discípulos. Pero Juan mismo dijo, Él tiene que crecer y yo tengo que menguar.
El novio no es el esposo. El esposo, el que está en una boda, el que está gozoso y el que se va a casar es el novio. Yo soy el amigo del novio. Yo no puedo tomar su lugar. Él tiene que crecer y yo tengo que menguar.
Hermanos, la ley y los profetas hasta Juan tuvieron esa limitante. No podían compararse con la obra del Mesías. Todos llegaron hasta Juan. Pero el Señor Jesucristo dice, Él es el Elías que había de venir. Jesús lo señala.
La importancia de Él, pero también al mismo tiempo, la debilidad de los oídos que estaban oyendo a Juan. Él les dice otra vez, lo queréis recibir, Él es el profeta. Si tú escuchaste a Juan y nunca creíste en Él, Él es el Elías esperado.
Hermanos y esta idea va llegando a su término. Jesús está dando forma para que la gente comprenda que Juan que habían mandado a sus discípulos y que en ese momento en que Jesús estaba hablando estaba preso no era cualquier hombrecito era el Elías que todo el mundo estaba esperando pero habiendo llegado el Salvador el trabajo del Elías había llegado a su final había concluido y también el Señor lo dice en el versículo 15 el Señor concluye el que tiene oídos que oiga
El mensaje que Juan predicó es para ustedes. El mensaje que yo estoy predicando es para ustedes. El que tiene oídos, que oiga. Su mensaje de salvación debe ser recibido. Usa tus oídos. Usa para escuchar el mensaje de salvación y a sus mensajeros porque no estarán aquí para siempre.
Hermano, en ese momento Juan estaba perezo ya. Juan sería decapitado. ¡Ay, bueno! ¡Ay, pero qué bueno que Jesús! Diría alguien. ¡Qué bueno que Jesús nos enseñó eso! ¡Juan es el Elías! Pero no volverían a ver a Juan. El tiempo de escuchar a Juan se acabó.
Y amados hermanos, todo tiene un tiempo limitado en esta tierra, hasta tu vida. Tu tiempo para escuchar el evangelio tiene un tiempo limitado, ¿tú sabías? Tu salvación tiene un tiempo limitado. Ay, qué bueno que mi mamá es cristiana y qué bueno que mi papá es cristiano, pero tú eres cristiana, tú, tú, tú que estás hablando. Ay, qué bueno que mi esposo es cristiano, pero tú eres cristiana. Mis padres, pero tú eres cristiana. Tú eres cristiano, tu tiempo se acaba.
Entonces, no perdamos el tiempo y la oportunidad. El Señor les dice, tú tienes oídos, úsalo. Úsalo para abrir el evangelio, para creer el evangelio, para aplicar el evangelio a tu vida. Este mensaje y sus mensajeros tienen una limitante. Hay un momento que concluye.
Yo le prediqué, o le he predicado a algunas personas, y ya no están esas personas el día de hoy, hermano. Tuve el privilegio de predicarle a un estudiante, como por no sé cuánto, ocho años, doce años, desde pequeñito, estaba yo dándole clase, y fui su maestro, y le enseñaba, y le enseñaba,
y le enseñaba. Hermano, ese niño no logró tener una familia porque murió siendo un joven graduado de la escuela. Falleció. ¿Quién lo esperaba eso? Nadie. Su tiempo de escuchar el evangelio se acabó. Quiera Dios que lo haya creído y recibido. Quiera Dios que haya aceptado a Cristo.
Hermano, hay una limitante. Juan estaba ahí. Pero ya su trabajo fue concluido. El que no aprovechó a Juan, perdió a Juan. Qué importante que el que tiene oídos, que oiga y que crea y sea salvo, no pierda más tiempo, toma la decisión para seguir a Cristo.
¿Qué aprendemos de este primer punto? Aprendemos que los mensajeros verdaderos deben ser recibidos y sus mensajes deben ser recibidos, pues desecharlos es cerrar el corazón a la verdad que proclaman y a Dios mismo. Si hoy tú estás escuchando esta verdad y la desechas, tú estás desechando para ti la salvación. Estás desechando a Dios.
Ay, pero nomás fue un solo mensaje. Cada mensaje es una nueva oportunidad para tú recibir a Cristo. Hoy es tu día de salvación. Hoy es tu oportunidad. Si fuera la última, yo te pregunto, si fuera la última, ¿qué esperas? Usa tus oídos, oye y cree.
Vamos a ver más brevemente nuestro segundo punto. Jesús identifica a la generación que desechó a Juan. ¿Cómo Jesús ve a las personas que escucharon a Juan, el gran profeta Elías, y lo desecharon? No lo recibieron, no creyeron el mensaje, se quedaron siendo impíos, aun cuando tenían a Elías ahí.
Versículo 16, Mateo 11, 16. Pero ¿con qué compararé a esta generación? Es semejante a los muchachos que se sientan en las plazas, que dan voces a los otros y dicen, os tocamos la flauta y no bailasteis, entonamos en dechas y no os lamentasteis. Estos dos versículos están unidos.
Jesús está identificando a la generación que desecha el Evangelio, que desecha a los predicadores, que desechó a Elías y aún al mismo Jesús desechó. ¿Cómo Jesús lo señala? Jesús señala que esa generación que despreció a Juan el Bautista son como niños que están jugando.
niños chihuines que están jugando en las plazas, inician un juego y a uno el juego le parece muy contento y a otro no le gusta, no voy a jugar eso, no le da importancia. están en la plaza y están retosando, jugando entre ellos, vamos a tocar una flauta para que... si estén atentos, si tocan una canción alegre ustedes van a bailar, si una canción triste ustedes van a poner a llorar, no queremos jugar eso y lo desprecian.
Jesús dice, esta generación ha actuado como niños, que por un lado Escucharon a Juan y lo despreciaron. ¿Por qué sí? No les gustó el jueguito. No les gustó lo que él decía. No les agradó que él andara en piel de camello. No les agradó que no comiera. No les agradó tal cosa. Es decir, tonterías le impidieron ser salvos y recibir el mensaje. Temores personales de muchachos. Con sus compañeros querían tocar algo triste y que ellos lloraran. Pero querían jugar a algo alegre y que ellos se alegraran.
Así son la gente el día de hoy. Ay, no me gusta. Ah, pues no lo voy a hacer. Ay, no quiero ir a la iglesia. Ay, me voy a quedar. Ay, yo lo voy a ver por televisión. Ah, mira, sí. Y viven esa vida como de forma de medaganario. ¿Qué quieren jugar hoy? Ah, hoy queremos tirar piedra. ¿Y mañana qué quieren hacer? Ah, queremos jugar a papá y a mamá, y que aquel murió, y que... Inventos, inventos, el punto es este. Todo es de forma medalaganaria. Esta generación es así, señaló Jesús a la generación que había escuchado el mensaje de Juan y lo habían despreciado.
el versículo 18 al 19 continúa Jesús ampliando la idea vino el hijo del hombre perdón versículo 18 porque vino Juan que no comía ni bebía y dicen tiene un demonio vino el hijo del hombre hablando del mismo que come y bebe y dicen mira un hombre glotón y bebedor de vino, amigo de recaudadores de impuestos y de pecadores. Miren cómo la gente despreciaba a Juan por el mensaje, por la predicación. No, porque él como que tiene un demonio, porque él ni come ni bebe, él no es normal, él no se sienta a comer como nosotros. Como si fueran niños, como niños inmaduros que hacen niñerías. Y porque Juan vino de una manera que a ellos no les gustaba, entonces lo despreciaron. Y la forma de ñuñería es tan grande que Jesús viene de forma contraria.
Hermano, Jesús comía. Jesús se sentaba a cenar con la gente. Jesús se sentaba a hablar con la gente. Jesús no estaba en los montes como Juan. Él estaba entre la gente caminando. Y también lo desprecian. Por eso, este come demasiado. Él te habla mucho. ¿Por qué desprecian el mensaje de salvación? ¿Por qué actúan como niños burlándose de uno, despreciando al otro? Se burlan de los mensajeros, se burlan del mensaje, desprecian el mensaje. Actúan como muchachos que no ven el peso óigame dios acaba de cumplir su palabra y envió a ese elías todo el pueblo debió haberse reunido ayunado orado clamado a dios y esperar la venida del salvador pero no despreciaron a juan este tiene como un este como este como un hijo del diablo porque mira mira todo lo que hace se burlaron de juan
Hermanos, ¿qué concluye Jesús? Al final del versículo 19 dice el Señor, pero la sabiduría se justifica por sus hechos. Muchos despreciaron a Jesús y a Juan, pero la sabiduría tiene su evidencia, tiene su testimonio por los resultados. Dios sigue salvando a pecador a través de este mensaje. Muchos van a todo como niños, no quieren compromiso con Dios, no quieren interés, no tienen interés de nada, desprecian a Juan, desprecian a Jesús. Pero déjenme decirle que otros lo toman con mucha seriedad. Y hay niños que se comportan como hombres y siguen a Dios y obedecen a Dios. Y hay hombres que se comportan como muchachos. Hombre viejo se quedan allá afuera, en lo que acaba el mensaje con sus celulares en lo que acaba el mensaje como muchachos mujeres que deberían de estar guiando a su familia para andar en el temor del señor no como si fueran niñitas ay yo me quiero agarrar al peinar y se quedan ahí peinando y no van al culto porque están peinándose como si fueran niñas muchachitas ¿Qué es lo que le he cogido? Se peinó, me metí a bañar, duré demasiado. No hay amor, no hay celo por el Señor. Esa fue la generación que Jesús enfrentó ahí y se lo dijo en su cara.
Queridos hermanos, estamos en una generación muy parecida. Esta generación anda en lo mismo. Hombres comportándose como niños. Mujeres comportándose como niñas. ¿Qué aprendemos de este último punto? Aprendemos que el comportamiento de jugar con la verdad y su mensaje, como si fuéramos niños, solo logra una condición triste en nuestras vidas. Tenemos que imitar lo que dice la palabra. Tenemos que ser adultos para lo bueno y tomarlo con seriedad. Tenemos que tomar este camino, hermano, con seriedad. Hay hombres de Dios que con toda firmeza han seguido al Señor. Y hoy los recordamos por esa firmeza. Hoy los recordamos por ese servicio al Señor.
Hombres que tuvieron grandes capacidades, hermanos, para hacer grandes cosas, hasta médicos. Martin Lloyd Young era uno de los médicos que servía en la corona. Era alguien cercano. No sé si era la reina o el rey de Inglaterra. Y ese hombre tomó con tal serie del evangelio, que llegó un punto que él dijo, ya el evangelio, el trabajo que tengo en la obra, no me permite seguir sirviendo a la corona. voy a servir enteramente al rey de reyes hermano y es sorprendente y no es el único pero hermanos hombres y mujeres que tuvieron sus negocios y eran hombres y mujeres serios con el evangelio hombres y mujeres que fueron presidentes de naciones reyes y eran serios en su caminar con el señor
No es solamente que dejen una actividad o sus estudios para seguir al Señor. Esos son ejemplos cada uno en su lugar. Pero amados hermanos, Dios nos ha llamado a todos nosotros a servir en el área que nos corresponde. Algunos están criando a sus hijos, pero ahí tú tienes que ser seria caminando con el Señor. Tú estás trabajando como mujer y tal vez tienes tu negocio, pero tú tienes que ser seria en los caminos del Señor. Tal vez el hombre está estudiando, está trabajando, pero tiene que ser serio en los caminos del Señor.
Hermanos, tenemos una limitante, así como Juan estuvo limitado, también nosotros tenemos una limitante en esta vida. Y quiero finalizar con estas aplicaciones. Queridos hermanos, la iglesia necesita prestar atención, con sumo cuidado, el mensaje que Dios le da cada domingo. Porque a través de ese mensaje, el Espíritu Santo les alimenta, les amonesta, les consuela, les está guiando al reino de Dios. Cada mensaje es un alimento necesario para perseverar.
Ahora, cuando la iglesia desprecia ese mensaje, elige no obedecer vamos a un enfriamiento y a una pereza y a un decaimiento y cuidado si no terminamos en una total apostasía dejamos al señor y nos vamos al mundo hermano eso es lo que está sucediendo tuve personas muy educadas bien preparadas se graduó a la universidad y dicen ser cristianos y parece que su preparación ¿Se le fue más allá de la cabeza? ¿No tienen tiempo para Dios? Tienen tiempo para todo. Un millón de reuniones. ¿Y no pueden adorar a Dios tranquilos? Yo no creo que sea tu negocio, ni que sea tu empresa, ni tus estudios. Dios nos ha mandado a ser buenos administradores, mayordomos.
Ahora, yo pienso que tú estás actuando como un niño, con las cosas espirituales. jugando con ellas. A eso me refiero a actuar como un niño, jugando con ellas. Si tengo tiempo, si quiero, si mis amigos me dejan ir y toda esa tontera de los muchachos. Hermano, no podemos estar actuando como muchachos. No es tu profesión. El problema no es tu negocio. El problema no es nada de eso. Es que te estás comportando como un muchacho. No le estás dando importancia a lo que es importante. no le está dando valor a lo que a vida eterna permanece.
No, el problema no está en el negocio, ni en el trabajo. Dios nos ha mandado a producir, a hacer riquezas, a trabajar, a esforzarnos, a ser valientes, a criar a nuestros hijos. Pero todo eso en el Señor, no fuera del Señor. Entonces, Eso en primer lugar, en segundo lugar si perseveramos en la perfecta ley como dice Santiago 1.25 No siendo oidores olvidadizos sino hacedores de la palabra Amados hermanos seremos bienaventurados en lo que hagamos Eso es Santiago 1.25, lee ese versículo Para que usted vea, querido hermano, que hay una gran bendición para ti como mujer, para ti como hombre, para ti como joven. Si tú perseveras, y está hablando de una guerra, una batalla, una lucha. Si tú perseveras en qué? En ser un hacedor de la palabra, serás bienaventurado en lo que hagas. En todo lo que hagas, serás prosperado. Seremos bienaventurados en la crianza. en el servicio, en la predicación, en los negocios, en todo.
Ahora tenemos que tomar esto hermano con seriedad, porque el reino de Dios sufre violencia, hablando de aquellos que tienen celos, celos por las cosas del Señor, por la obra del Señor, por el Señor, tienen celos. Sus sillas no van a estar vacías. Ellos van a estar ahí adorando al Señor. Tienen celos para que la adoración continúe. Yo recuerdo a algunos hombres en nuestra propia iglesia, allá en Santo Domingo, en la que no podían predicar. No podían predicar. Tenían dificultades. Tenían problemas reales. Ahora ellos no podían predicar. Pero ahí nos faltaba la silla bien puesta. ellos llegaban de primero y organizaban la silla de la iglesia. Ellos no podían predicar, pero la iglesia estaba limpia, ellos la limpiaban. Ellos no podían predicar, pero podían llevar al pastor para que predicara. Yo lo llevo, venga, yo lo voy a llevar para que usted vaya y predique. Hombres fieles, celosos, que no podían hacer la obra que el pastor hacía, pero oiga bien, el pastor no iba a estar solo, iba a tener a esos hombres al lado. apoyándolo. Hermanos, eso es a lo que Dios nos ha llamado y a lo que tenemos que ser fieles. Fieles a Él. En lo poco fuiste fiel, en lo mucho te pondré. Y Dios nos prospera. Prospera nuestros estudios, prospera nuestra crianza, prospera nuestros negocios. Dios nos prospera. Cuando somos fieles en obedecer su palabra, en todo lo que hagas serás prosperado.
Y por último lugar, amigo, joven, ¿tú recibes o tú desprecias el evangelio? Joven, ¿tú necesitas el evangelio o tú crees que no lo necesitas? ¿Eres tú como aquella generación que despreció a Juan? Eso es el pastor Dante, está loco. Eres tú de los que dicen, Jesús, no, ahora no tengo tiempo. Estoy muy joven para eso. Joven, esta es tu oportunidad. Esta es tu oportunidad. El mensaje que estás escuchando es tu esperanza de salvación y de vida eterna. No lo desprecies. Ya otros despreciaron a Juan y nunca más volvieron a verlo.
Dios no sabe. ¿Por cuánto tiempo tendrás tú a tus padres aquí ayudándote, animándote a venir a la iglesia? ¿Tú no sabes cuánto tiempo te queda con ellos? ¿Tú no sabes cuánto tiempo estará el pastor Dante aquí animándote, animándote? ¿Tú no sabes? Hay un tiempo, hay un límite. Así que, amados hermanos, seamos celosos, seamos... aguerridos, dispuestos a hacer la obra del Señor, a crecer y a madurar para que no falte el fuego de la adoración en este lugar nunca.
Joven, ¿tienes tú ese fuego en tu corazón? Tienes tú ese fuego que quema tu corazón y que tú necesitas. Mamá, yo tengo que estar allí con mis hermanos. Es que yo soy importante en ese lugar. Si falto yo, no hay alabanza. Si falto yo, no está igual la iglesia. Yo soy una piedra viva, lavada con la sangre de Cristo. Tú te ves así, como parte del pueblo de Dios. Ese es el privilegio que Dios te ofrece hoy. Si te arrepientes de tu pecado y crees en Jesucristo, serás parte del pueblo escogido de Dios. Y sí, serás muy necesario, muy necesario en el Señor y en todo su pueblo.
Así que te animamos a que tú tomes esto con gran seriedad. Yo quiero caminar con Cristo. Quieres ser una mujer creyente. Quieres ser un hombre creyente, un hombre de Dios, una mujer de Dios. Hazlo así y encontrarás el apoyo, el apoyo de los que también estamos con ese mismo celo, con esa misma hambre. Encontrarás apoyo. Que Dios te dé fortaleza porque también encontrarás personas que te van a desanimar. Ay, mijo, no lo coja tan a pecho, no sea fanático. Vas a encontrar a gente que te va a desanimar. Pero no los mires, son los menos. Hay muchos que hacen violencia, son fervorosos en el reino y buscan el reino.
Hermano, y Dios no se los va a negar. Ahora, a los que desprecen el reino, a eso se los va a negar. así que no despreciemos el reino. Recibamos el reino, recibamos a Cristo y tengamos celo por su obra. Vamos hermanos a orar.
Padre, gracias te damos por tu palabra, pidiéndote Señor que tú nos ayudes en nuestras debilidades y que este mensaje nos llene de tu gracia y poder para nosotros volvernos a ti en arrepentimiento y en fe. Danos un celo especial por tu obra y por tu reino para que, Señor, nuestro tiempo aquí pueda ser bien contado y ciertamente se pueda decir que somos tus siervos. En el nombre de Jesús te lo pedimos. Amén.
Juan un profeta fiel despreciado por los hombres
Series Evangelio de Mateo
Jesús da testimonio de quién es Juan el Bautista el cual es un verdadero profeta, e identifica a la generación que se burlaron de los mensajeros del evangelio.
| Sermon ID | 10302523167532 |
| Duration | 1:00:19 |
| Date | |
| Category | Sunday - PM |
| Bible Text | Matthew 11:7-19 |
| Language | Spanish |
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