00:00
00:00
00:01
Transcript
1/0
el Evangelio según San Juan.
Este es un evangelio universal para que tú y yo podamos y lleguemos
a conocer a Cristo como Señor y Salvador. Es muy, muy importante
que usted lea el Evangelio de Juan. Todos los evangelios son
importantes. Entonces cuando tenemos esto en mente, el propósito,
hemos venido hablando de lo que es realmente las cinco solas
de la Reforma. Viene en un tiempo de grande
confusión teológica. sobre todo de inmoralidad y de
corrupción. Y no podemos decir que los tiempos
han cambiado. O sea, estamos más refinados,
hay una mayor confusión teológica, bíblica, como nunca antes, porque
todo el mundo tira para su lado. Y entonces tenemos que preguntarnos,
pero tiene que haber una verdad. ¿Cuál es la verdad? Entonces,
hace 506 años, más o menos, hubo alguien que trató de poner en
orden ciertas cosas. Por eso el 31 de octubre, que
aquí se ha transformado en algo muy grande como es Halloween,
no pensamos en movimientos históricos que realmente nos enseñen a nosotros
la importancia de volver a la palabra de Dios, de volver a
las sagradas escrituras. Y yo creo que todos nosotros
tenemos esa gran oportunidad. Hay grupos, hay personas que
lamentablemente crecieron en una religión y no se basaron
en la escritura, no se basaron en la sola escritura porque pensaron
de que como ellos vivían estaban bien y que sus costumbres y tradiciones
eran suficientes. Entonces cuando no se predica
el correcto evangelio la gente obviamente está equivocada en
su manera de ser, de creer en Dios. Entonces por eso es que
tenemos que volver a las bases de lo que es la predicación del
evangelio. Máxime nosotros que podemos volver
atrás y mirar a Cristo que vino a la tierra. Porque es muy importante
el hecho de la primera venida de Cristo. ¿Quién vino? ¿Quién
es su persona? ¿Y cuál es la obra que él vino
a hacer? Entonces la lucha que tenemos
cuando hablamos con nuestros amigos y familiares es que piensan
que hay que hacer un cambio de religión. No. Tienes que tener
un cambio de quién es tu Rey y Señor. ¿Quién es la persona
que te puede salvar? ¿Qué esa persona que vino, la
segunda persona de la Trinidad, qué vino a hacer? ¿Y a quién
le debes tú rendir toda adoración y todo señorío? Entonces, por
eso es que al predicar la Escritura hallamos qué es la base de lo
que tenemos que creer. Y por eso es que hallamos un
movimiento tan grande como el de la Reforma. Por ejemplo, estaba
viendo que Tyndale, en inglés, fue uno de los que tradujo muchos
manuscritos de la Biblia para llevarlos a su país, Inglaterra.
Les recuerdo que la gente iba donde Calvino, en Suiza, y aprendían,
y él traducía para su pueblo algunos de los grandes libros
de la Biblia para que fuese entregado al pueblo, para que el pueblo
oiga en su idioma. Por ejemplo, ustedes vienen a
esta iglesia porque el pastor les predica a ustedes en español
o en castellano. Ahí pueden ir a otras iglesias
grandes a lo mejor y escuchar a otros predicadores con audífono
y se lo van a traducir para ustedes. Pero el predicador en inglés
o en alemán o en holandés predica para su cultura. Predica en lo
que ocurre dentro de su comunidad. a lo que está al nivel de lo
que ellos viven. Entonces, no solamente es importante
oír el Evangelio en nuestro idioma, es porque el pastor que predica
en ese idioma entiende la cultura, las diferentes culturas. Hay
pastores que pueden ser muy exitosos en su país, pero cuando venimos
aquí tenemos una amalgama de culturas, pero la base es predicar
el Evangelio en español. Y curiosamente estaba oyendo
una anécdota de Tyndale, que el primer libro que traduce del
Antiguo Testamento es Jonás. Y uno se pregunta, ¿por qué Jonás?
Porque él creía, como todos nosotros debemos creer, que hay que predicar
el mensaje del Evangelio de Arrepentimiento. y que la gente tiene siempre
los días contados para arrepentirse. Entonces, él en su mente, estamos
hablando del siglo XVI de 1500, él tradujo el libro de Jonás
al inglés primero, más que cualquier otro libro, por la importancia
de que la urgencia del Evangelio es ir y predicar que Dios va
a traer un juicio sobre la tierra. que en nuestro mandamiento, el
comando que el Señor nos dio, es que hay que predicar de este
Dios vivo, y que para acercarte a este Dios vivo, tú no puedes
seguir viviendo como te parece. Tienes que adorar y servir a
Dios de acuerdo a la Escritura. Entonces, vemos que Jonás fue
desobediente a la palabra de Dios. pero después fue obediente,
fue y predicó en Nínive los enemigos acérrimos a Siria que voy a mencionar
un poquito más adelante en el mensaje de lo que ocurrió por
ejemplo en el tiempo de Elías y Eliseo y después de esas diez
tribus se perdieron, entonces por eso es importante que tú
como hispano recuerdes porque hubo una contrarreforma en el
mundo hispano Entonces no era fácil conseguir un libro de la
Biblia en español. Y también la iglesia gobernante
te prohibía leer a ti la Biblia. Tenías tú que creer lo que era
el dogma de la fe. Entonces fue una gran, vamos
a ponerlo así, revolución espiritual en el hecho de que tú tienes,
aunque la palabra derecho está mal empleada en muchas maneras
hoy en día, tienes el derecho de leer la escritura y darle
la interpretación que el Espíritu Santo te dé o lo que a lo mejor
tú quieras, pero nadie puede imponerte una creencia. Y por
eso es que cuando a veces las personas le hablamos del Evangelio,
ellos creen que igual que sus iglesias tradicionales, nosotros
queremos imponerle una creencia, ¿no? Ven y ve, ven y lee, ven
y convéncete de lo que el Señor Jesucristo ha venido a traer
a esta tierra, para que creamos en Él. Y por eso es que el segundo
punto que vimos es, ¿o la fe? O sea, pero la fe bíblica, El
creer en Dios es una necesidad del hombre para arrepentirse.
Pero esta fe viene de arriba, viene a base de la Escritura,
viene de creer la palabra de Cristo. Es verdad que en el Antiguo
Testamento Dios le habló a Moisés, pero una vez venido Cristo, es
Dios mismo que le habla a la gente. Y las personas tienen
a minimizar esto cuando comparan a Cristo con cualquier otro líder
religioso o con algún familiar de Él que piensan que es mejor
que Él. No, Cristo es la palabra autorizada de Dios. Cuando Él
habla, es Dios quien habla, porque es Dios. Cuando Él juzga, Él
juzga correctamente, porque ¿quién lo podía acusar a Él de pecado?
Él sí podía tirar la primera piedra, Él sí podía decirle a
la mujer, yo sí puedo condenarte, Él puede condenarte, pero Él
ha venido para mostrar gracia y misericordia. Por eso es que
esta fe no viene más que de lo alto, y no es por obras que tú
te salvas. Es la fe que Dios ha puesto en
ti que hace que tengas obras, porque todo es de gracia. O sea,
la venida de Cristo aquí a la tierra marca la época de la gracia. marca una época en que ahora
tú puedes ser salvo, no porque tú puedas hacer algo, no basado
en tus méritos, sino porque es la gracia de Dios, que tú puedas
entender la gracia maravillosa de Dios, que Él te hace sentar
en las alturas celestiales, y hoy vamos a ver, pero es porque Cristo
vino a morir por nosotros. Porque la vida del Hijo de Dios
no tiene precio, como cualquiera de la vida de tus hijos. Tú darías
todo lo que hay en ti o lo que puedas tener aún tu vida misma
con tal de que tus hijos vivan porque es la parte ¿de qué? de
la naturaleza humana que Dios ha puesto en nosotros para que
la especie continúe. Y por lo tanto Dios también nos
dio a su Hijo amado para que a través de él podamos ser santos. Entonces cuando hablamos de Cristo
es que no hay más que una sola manera de ser salvo. O sea, contrario
a lo que en aquellos días y lo que siempre el hombre ha creído,
es que la gente busca caminos alternos. Se piensa que esta
es una iglesia más, que el cristianismo es un grupo más, entre los millones
y millones a lo mejor de personas que piensan de que realmente
la salvación se encuentra en muchos lugares. ¿Ser salvos de
qué? O sea, acá hay gente que dice,
no, vamos a negar a Dios, vamos a negar el cielo. Es como tú
vivas acá y por eso el mundo entero está abocado en cómo vivir
mejor. Por ejemplo, toda esta ignorancia
y la conspiración del cambio climático es para que nuestros
hijos, nuestros nietos vivan mejor. Pero vienen otros expertos
científicos y nos dicen, bueno, en la era volcánica había más
anidrido carbónico, había más contaminación por un solo volcán
de lo que hay en todos los carros en el mundo. Entonces hay un
lado y otro lado que se combaten a sí mismos. O tú ves lo que
quieren encontrar en el universo y en el espacio en que... ¡Ah,
eso les regala millones y millones de años! Tú escuchas. No, Sturgey,
por ejemplo, en PBS, los canales, hablan, va a aparecer Venus,
va a aparecer, va a haber este eclipse solar, aunque sea anular
para una parte del mundo, para nosotros será una parte, y dicen
cómo se formó, y cómo se formó este universo, y le regalan billones
de años, billones, sigue regalándole todos los billones de años. Nosotros entendemos que el cielo
y la tierra fueron hechos por la palabra de Dios. que todo
lo que fue creado fue por Cristo para que pudiéramos conocerle
a Él, ser salvo. En nuestro club de lectura que
nuestro hermano anunció también, estábamos hablando de un Dios
en tres personas y estábamos en la parte de la creación. Entonces
los teólogos han debatido que para que podamos entender, para
que podamos comprender desde un punto de vista humano, existe
la teología sistemática. porque a Dios no puede ser explicado.
Lo que sabemos de Dios es por la fe. Es maravilloso en el hecho
de que tú y yo podamos hablar de Dios o que este servidor haya
hablado de Dios todos estos años de su vida, porque no vamos a
hablar de alguien que no conocemos o que no existe. Pero Dios se
ha revelado, Dios es. Y parte de eso, de que el nombre
de Dios es que Él es el que es. y que Dios creó para poder salvar
y eso trae mucha controversia porque en nuestra mente humana
pensamos que Dios crea primero y entonces después que Él crea
y Adán y Eva salen medio chuecos, o sea no salen rectos, hay algo
imperfecto en ello, aunque vio Dios que todo era bueno, entonces
el plan B para que ahora vamos a tratar de que este hombre se
salve, No. Bueno, preferimos tener una idea
soberana de Dios humanamente, hablando más del origen de que
Dios crea para poder salvar. O sea que proveer salvación para
ti es primero en la mente de Dios, que no tiene mente. Porque
tú y yo pensamos, pero con una mente caída. Tú y yo evaluamos
con una voluntad caída. Pero Dios no. Dios es perfecto.
Él no es que está planeando como un gran arquitecto, como los
masones, en que vamos a triangular aquello y vamos a ver cuál es
el eje, cuál es la latitud, etc. Algo así como Leonardo da Vinci
en todas sus creaciones y bocetos que hizo en la Edad Media, simplemente
para que después, al final, tengamos algo consumado. ¿La salvación? estaba provista desde antes de
la fundación del mundo porque la persona que iba a venir a
hacerlo no es otro más que Cristo y Él es eterno. Entonces, en
el Consejo de Dios, para que podamos comprender, en el Beneplácito
de Dios, hubo un momento en toda la eternidad en que sólo existía
Dios en tres personas y Él decidió crear para poder salvar. Él vio
en el futuro, los ángeles y el diablo no tenían ningún tipo
de esperanza, pero Él creó al hombre redimible. Él te creó
a ti con el propósito que le conocieras, no de que cambies
de religión. Por eso es importante, no para
que sigas viviendo como estás viviendo ahora, sino para que
cada día de tu vida, cada segundo de tu vida, tú respires por el
aliento de Dios espiritualmente. Tú pienses como Dios, tú actúes
como Dios. No es que vas a llegar a ser
a Dios, como hablan otras filosofías que son simplemente vanas, superficial,
sino para que conozcas a Cristo como Rey, Señor y Salvador. No
hay otro nombre y no hay otra persona en la que tú puedas ser
salvo. Hechos 4, 12, y luego de esto
tenemos nuestra oración. Hechos, el capítulo 4, es el
apóstol Pedro que está predicando aquí y dice en el versículo 11,
este Jesús es la piedra desechada por ustedes los constructores,
pero que ha venido a ser la piedra angular. En ningún otro hay salvación. porque no hay otro nombre bajo
el cielo dado a los hombres en el cual podamos ser salvos. Escúchalo bien, en ningún otro
hay salvación, en ningún otro, porque no hay otro nombre bajo
este cielo, bajo este universo, dado a los hombres, y emplea
el término general, hombres y mujeres, en el cual tú puedas ser salvo. Vamos ahora. Gracias, oh amado Padre Celestial,
porque tú has enviado a tu Hijo amado, a tu Hijo querido, a morir
por nosotros, pero también a consumar esta salvación, y por eso dejó
la tumba. Él es verdaderamente nuestro
sumo sacerdote para llevarnos a ti. En Él realmente se encuentra
el perdón de pecados, la vida perdurable, la vida eterna. Y
gracias, Señor, porque pasaremos la temporalidad de esta vida
toda una eternidad contigo. Obra aquí en los corazones, obra
en las mentes, obra, Señor, dando resurrección del alma y resurrección
del cuerpo. Obra con tu poderoso Evangelio
a que las personas admiran, crean, conozcan a esta persona maravillosa
que es Cristo Jesús. porque él vive y está a la diestra
tuya intercediendo por aquellos que han de ser salvos, intercediendo
por su pueblo para que pueda sobrepasar toda esta generación
maligna, malévola, perversa en la cual nos ha tocado vivir.
Acelera tu paso para nosotros, pero acelera tu paso concediendo
arrepentimiento, fe, que pongas la urgencia de la salvación en
aquellos que aún no te conocen. Por amor de Cristo. Amén. Ananáta,
él viene pronto. Entonces, en contraste de que
muchos piensan de que hay atajos o caminos alternos, Cristo ha
probado, fuera de toda duda razonable, que no hay otro camino para llegar
al Padre. Que así como Adán y Eva perdieron
el camino del paraíso y fueron expulsados, Dios ha provisto
ahora un camino por el cual podamos volver. Ahora aquí, en Hechos
capítulo 4, ¿es Pedro quien está hablando? Es Pedro que al estar
hablando le predica a la gente y hay 5.000 convertidos. Pero
ha venido mucha gente a Jerusalén. Hay 3.000 primero y hay 5.000
después. Y tú sabes que en el tiempo que tenemos la gente siempre
tiene ideas de Pedro, de que él fundó tal iglesia en tal lugar
como en Roma, etc. Y Pedro fue a morir a Roma pero
no fundó ninguna iglesia en Roma como hemos visto en la prédica
de la Epístola a los Romanos. Entonces cuando él dice estas
palabras es porque han sanado a alguien que estaba impedido.
Era un hombre cojo desde su nacimiento, según el versículo 2 del capítulo
3, Dice, y que llevaban y ponían diariamente a la puerta del templo
llamado La Hermosa, para que pidiera limosna a los que entraban
en el templo. Este, viendo a Pedro y a Juan
que iban a entrar al templo, les pedía limosna, ya que tú
eres religioso, como muchos de nuestros países, la gente pide
o en las esquinas, en las luces, o en la entrada de estos grandes
templos o catedrales, en este caso era Jerusalén, y pedía limosna. Entonces, Pedro, junto con Juan,
fijando su vista en él, les dijo, míranos, Él los miró atentamente
esperando recibir algo de ellos. Pero Pedro le dijo, no tengo
plata ni oro, pero lo que tengo te doy, en el nombre de Jesucristo
el Nazareno, anda. Pero este hombre había nacido
impedido. O sea, este era un verdadero milagro, no los milagreros
que hay hoy en día. Los milagros que encontramos
en la Biblia, que encontramos nosotros, es para salvación,
es para mostrar a Cristo como Rey y Señor. Pero a la gente
le encanta la emoción, le encanta que estén ocurriendo y que los
que predican o los que enseñan están hablando de cosas que Dios
ha hecho en su vida como maravillosa o mira, Dios ha obrado un milagro
en esta persona y este milagro que ha obrado en él necesitamos
oírlo. Pero para que tú le sigas oyendo,
por favor echen dinero en las arcas. Echen dinero aquí porque
lo que yo voy a decirle es por la unción del espíritu, pero
mientras tú de está bien. Y hay películas y gente que se
mofa porque piensan que la mayoría de predicadores simplemente están
para pedir dinero. Y este mendigo pensaba que estos
le iban a dar dinero, pero Pedro y Juan lo que le dicen es, no,
no tenemos plata ni oro, pero lo que tenemos te damos. Y creo
que fue lo mejor. O probablemente no, si pensamos
humanamente, porque ahora tenía que trabajar para vivir, porque
ya no podía ser en el templo. ¿Tú te imaginas? Tú ves cómo
a veces la superstición de la gente o la gente aprovecha de
algún tipo de debilidad para pedir dinero, pero no para el
bien de su alma. Hay intereses y mucha gente se
acerca a la religión por intereses materiales, no por intereses
espirituales. Entonces, este hombre ser sanado
hace que Pedro y Juan sean puestos en la cárcel, porque están hablando
de Cristo Jesús. No es por nosotros. Recuerda,
Un verdadero predicador no trae la gloria y la honra para sí,
es para Cristo. Él le dice, no, es Cristo quien
ha sanado a este hombre. Y lo meten en la cárcel y les
obligan a que no prediquen más en el nombre del Señor. Así que
al día siguiente ellos se reunieron, dice el versículo 5 ahora del
capítulo 4, que su gobernante, sanciano y escriba estaban allí
y el sumo sacerdote Anás, Caifás, que fueron los que condenaron
también a Jesús, Juan y Alejandro y todos los que eran del linaje
de los sumos sacerdotes, poniendo a Pedro y a Juan en medio, de
ellos les interrogaban con qué poder o en qué nombre han hecho
esto. Claro, eran judíos. Ellos tenían
que demostrar que no estaban yendo contra la ley de Moisés.
Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo, gobernantes
y ancianos del pueblo, Si se nos está interrogando hoy por
causa del beneficio hecho a un hombre enfermo, de qué manera
éste ha sido sanado, sepan todos ustedes y todo el pueblo de Israel,
que en el nombre de Jesucristo el Nazareno, a quien ustedes
crucificaron y a quien Dios resucitó de entre los muertos por él,
este hombre se halla aquí sano delante de ustedes. Entonces,
Pedro está testificando que el que lo sanó es Jesús. y que ustedes,
el acto vil que cometieron, esta abominación que ustedes cometieron,
es en el nombre de Cristo Jesús que sanamos a este hombre. Ustedes
crucificaron al autor de la vida. Ustedes crucificaron a Jesús
Nazareno, a quien Dios resucitó de entre los muertos. Este es
el evangelio que predica. Es la persona de Cristo. Así
que, si tú y yo somos seguidores de lo que el apóstol Pedro estaba
diciendo, es en el hecho de que predicamos a Jesucristo. Toda
persona que quiere predicarte a ti el Evangelio no te va a
hablar de religión, te va a hablar de la persona de Cristo. Es la
persona y la obra de Cristo la que nos salva, y por eso estaba
ahí Él de testigo, un beneficio hecho a este hombre. Este Jesús
es lo que los judíos y el pueblo del antiguo pacto no creyeron,
lo que eran incrédulos, es la piedra desechada por ustedes
los constructores. O sea, aquellos que edifican
su religión, pero que ha venido a ser la piedra angular. O sea,
Pedro mismo está hablando que la piedra angular, la piedra
de apoyo en el cual él iba a edificar su iglesia, es Cristo mismo.
Pablo lo repite en primera Corintios 3, y por eso dice, en ningún
otro hay salvación porque no hay otro nombre bajo el cielo
dado a los hombres en el cual podamos ser salvos. No hay. Tú puedes clamar a lo que tú
quieras. Puedes aferrarte a tu religión. Puedes aferrarte a
cualquier fetichismo que tú tengas. Puedes aferrarte a cualquier
ícono que tú puedas tener. Tú puedes aprovechar de toda
esta religión y de toda esta gente que hace su esfuerzo y
sacrificio. Y uno dice, es en vano. Pero
no es nuevo. Lee el Salmo 115. El Salmo 115
lo que le dice a la gente es, mira, tienen ojos y no ven. tienen
oídos y no oí, tienen nariz y no tienen olfato. En vano es que
tú te desgañites hablando y pidiéndole porque no pueden responder ni
hacer nada y eso es duro para las personas. porque no entienden
que lo que tú tienes que hacer y clamar por el Evangelio es
la buena nueva de Cristo. Él sí, él es la piedra angular.
No hay ningún hombre que te pueda salvar. Así que, Pedro, oigamos
la voz de este pescador que fue llamado por Cristo. Y él le dice
a toda esta gente que confiaban en su judaísmo, confiaban en
sus ofrendas, confiaban en todo el ritual y toda su liturgia
que había en el Antiguo Testamento, él dice, en ningún otro hay salvación. ¿Te resuena? En ninguno otro
hay salvación. Tú puedes salir de aquí y clamar
a tus dioses, en ninguno otro hay salvación. Tú puedes tratar
de hacer y vivir una vida modelo, ejemplar, en ninguno otro hay
salvación. Tú puedes pensar que tu filosofía
es lo más justo en cuanto a realidades que puedan ocurrir en la sociedad,
en ninguno otro hay salvación. Y eso es lo que tienes que ver
en tus amigos y familiares. Esta es la piedra angular en
quien tú tienes que creer es en este Cristo. Y luego tenemos
nosotros, para poner que sólo Cristo está cinco solas en el
Evangelio de Juan, era el capítulo 4 del Evangelio de Juan, nos
va a proceder unas cuantas páginas en su Biblia, y esto lo hemos
hablado, mencionado en diferentes formas y maneras, pero hoy ahondaremos
un poquito más. en que ésta era una mujer samaritana
y entonces Jesús le dijo a su discípulo antes de ir al cielo
que los discípulos iban a recibir el poder del Espíritu Santo y
que íbamos a ser testigos de él en Jerusalén, en Samaria y
hasta lo último de la Tierra. Hechos 1, versículo 8. Entonces,
es interesante que cuando compartes el Evangelio, lees el Evangelio,
no hay nada que Jesús nos mande a hacer que Él mismo no lo haga.
Él es un ejemplo, pero no es el ejemplo del que nos salve,
es su obediencia a la justicia, que siempre hizo la voluntad
del Señor. Por lo tanto, Él sabe que tiene una cita, y es una
cita otra vez con una mujer de dudosa reputación, como ocurría
en aquellos tiempos y en aquellos días, porque como le dije, bueno,
el hombre muchas veces vive su vida de sinvergüenza y se va,
y las que sufren la vergüenza son las mujeres, de infidelidad,
de engaño, de traición, etcétera, son como un modelo, un ejemplo
en cuanto a esto. Esta mujer tenía su vida y tenía
su pasado, Así que en el capítulo 4 vemos cómo Jesús habla con
la mujer samaritana y este es un evangelismo personal. O sea,
¿cómo es que tú y yo compartimos el evangelio de Juan? Es uno
a uno. ¿Cómo trabajamos en los zoicos?
Aunque sea un grupito ahí, es uno a uno. ¿Cómo es que queremos
hablarle a las personas? Es un evangelio relacional. O
sea, hablamos a personas que conocemos. Dios te conoce y nosotros
conocemos a nuestros amigos y familiares que queremos predicarle este
evangelio. Por tanto, cuando el Señor supo
que los fariseos habían oído que Él hacía y bautizaba más
discípulos que Juan, el bautista se refiere, aunque Jesús mismo
no bautizaba sino su discípulo, salió de Judea y se fue otra
vez para Galilea y Él tenía que pasar por Samaria. Claro, si
estás al sur y quieres ir a Galilea, entonces lógicamente tenías que
cruzar por Samaria. Pero en el tiempo en que Jesús
vivía, mucha gente no quería pasar por Samaria, aunque era
el camino más corto, porque judíos y samaritanos no se tratan entre
sí. O sea, tú ves que hoy día es una lucha continua entre este
de una nacionalidad, el otro de otro gentilicio, y siempre
hay una lucha como con los judíos, no es nada nuevo. Porque aquí
Jesús le dice, la mujer le dice, ¿cómo tú siendo judío me pides
a mí agua de beber? Porque ustedes judíos no quieren
contaminarse. Pero sigamos con la historia
aquí. Dice, salió y él tenía que pasar por Samaria. Llegó
pues a una ciudad de Samaria llamada Sicario, cerca de la
parcela de tierra que Jacob dio a su hijo José. Y ahí estaba
el pozo de Jacob. Entonces Jesús, cansado del camino,
se sentó junto al pozo. Era cerca del mediodía. Una mujer
de Samaria vino a sacar agua y Jesús le dijo, dame de beber. La hora es importante porque
nadie va en pleno calor a recoger agua pero a menos que tú quieras
pasar de incógnito y que pueda decir como muchos de nosotros
decimos bueno vamos a tal hora porque no hay tanta gente Bueno
ella fue a esa hora del calor de mediodía porque la gente que
se prepara sobre todo recogía agua porque el agua no llegaba
a sus casas como en el tiempo moderno entonces sacabas el agua
temprano porque tienes que hacer esfuerzo para que durante el
día hagas tus cosas en la casa entonces una mujer de Samaria
vino a sacar agua y Jesús sin más preámbulos le dice dame de
beber Pues sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar alimentos,
entonces la mujer samaritana le dijo ¿Cómo es que tú siendo
judío me pides de beber a mí que soy samaritana? Porque los
judíos no tienen tratos con los samaritanos. ¿Crees que hoy día
ha cambiado eso? No. Tampoco los judíos decían, bueno,
esta tierra de Samaria es nuestra. Los samaritanos estaban ahí ya.
¿Y quién eran los samaritanos? Lo veremos en unos segundos.
Jesús le respondió, si tú conocieras el don de Dios y quién es el
que te dice dame de beber, tú le habrías pedido a él y él te
hubiera dado agua viva. Y ella le dijo, Señor, no tienes
con qué sacarla, y el pozo es hondo. ¿Es hondo? ¿De dónde,
pues, tienes esa agua viva? ¿Acaso eres tú mayor que nuestro
padre Jacob, que nos dio el pozo, del cual bebió él mismo y sus
hijos y su ganado? Jesús le respondió, Todo el que
beba de esta agua volverá a tener sed. Pero el que beba del agua
que yo le daré no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo
le daré se convertirá en él, en una fuente de agua que brota
para vida eterna. Esta conversación entre un judío
y una samaritana era una conversación teológica en que la mujer no
entendía muchas cosas porque Jesús está hablando en un doble
sentido, buen sentido de la palabra. Está hablando en un Mashán, que
llaman los hebreos, como una pequeña parábola. Si tú supieras,
tú le pedirías a Él y Él te daría agua viva. Agua viva del manantial,
de donde brota el agua. Y entonces ella dice, pero si
tú me estás pidiendo a mí de beber, ¿dónde tienes tú para
sacarla? No tienes con qué sacar esa agua del manantial, del pozo. Yo sí tengo. Y era un pozo milenario. No era un pozo que era común
y corriente. Esta mujer había oído claramente
de todo lo que había acontecido con Jacob. Jacob, el que huía
de su hermano Esaú, duerme en un lugar y él sueña una escalera
donde los ángeles subían y bajaban. O sea, a Jacob se le revela en
primer lugar la encarnación de Cristo, en que el cielo descendería
aquí a la tierra para mostrarnos el camino y cómo tener comunión
con Dios. Por eso en este evangelio Andrés
le habla a Natanael y dice, hemos hallado al Mesías. Este es un
verdadero israelita, dice Jesús. ¿Por qué? Porque se refería a
este verdadero israelita donde el Señor, el dios de Abraham,
de Isaac y de Jacob se había revelado a él. Entonces la mujer
queda en duda, ¿cómo es que tú, en esta manera de hablar, me
pides esa agua del manantial? Señor le dijo a la mujer, dame
esa agua para que no tenga sed, ni venga hasta aquí a sacarla.
Jesús le dijo, ve, llama a tu marido y ven acá. ¿Otra vez?
Simplemente una idea material. Una idea de conveniencia, para
que yo no venga, para que yo trabaje menos, para que no tenga
que verle la cara a otra gente que me mira. Y Jesús le muestra
cuál es su problema. Y ve, llama a tu marido y ve
acá. No tengo marido, respondió la mujer. Jesús le dijo, bien
has dicho, no tengo marido porque cinco maridos has tenido y el
que ahora tienes no es tu marido. En esto, en eso has dicho la
verdad. En esta conversación que el Señor
Jesús tiene con ella, entonces le muestra cuál es tu problema,
cuál es la realidad que tú vives. No porque el que haya tenido
cinco maridos sea algo pecaminoso, la realidad de la vida de un
hombre y de una mujer en todo el tiempo Así es, es normal. Encontrar a alguien que dura
con una pareja mucho tiempo es raro, no es normal. Hay siempre
movimientos a favor y en contra. Incluso hay movimientos políticos
en que quieren desintegrar, no solo las familias, sino los matrimonios.
O sea, ya los matrimonios no es lo que era antes. O sea, que
cuando un gobierno te dice, por ejemplo ahora, y es la onda en
lo moderno, que dos hombres se pueden casar o que dos mujeres
se pueden casar, O sea, nuestros padres antiguos, bisabuelos,
tatarabuelos, se volverían a morir porque lo más normal y lo más
común era una pareja que se juntaba. Y ese matrimonio no. Un hombre
y una mujer. Ah, nos queremos, nos gustamos.
Chao, chao, papá. Chao, chao, mamá. Y se iban a
vivir juntos. O se la robaban, como decían. Que se la robaban
nada. Ella quería irse con él. Así que este era el drama de
la vida. Es el drama de la vida. Pero Jesús siempre nos va a confrontar
con aquello que anda mal en nosotros, con aquello que realmente nos
molesta, con aquello que realmente nos impide tener comunión con
él. Entonces la mujer cambia un poco de opinión y dice, Señor,
me parece que tú eres profeta. Nuestros padres adoraron en este
monte y ustedes dicen que en Jerusalén está el lugar donde
se debe adorar. Oh, hay tantas religiones, Jesús. sería ahora, si habláramos como
una mujer samaritana moderna. Nos dirían, bueno, pero es que
hay tantas religiones. Por ejemplo, ustedes los judíos
dicen que hay que adorar en Jerusalén. Nosotros, los samaritanos, decimos
que aquí en el monte Jerisím habían hecho ellos un templo
porque habían seis tribus. En el monte Jerisím y el monte
Ebal habían dos montes gemelos cuando Israel iba a entrar a
la tierra prometida y entonces hubo seis tribus designadas para
leer las maldiciones. Por supuesto, nadie quería estar
en ese grupo, pero estaban. Habían seis que leyeron las bendiciones
del Pacto de Metronomio. Y entonces, como siempre pasa
con el ser humano, pensamos que esto nos va a traer buena suerte,
que vamos a tener a Dios a nuestro favor para que nada malo nos
pase. que seamos librados de los enemigos, que no nos enfermemos,
que nunca nos falte dinero en el banco o bajo el colchón, como
tú quieras. Es la conveniencia. Es tener una religión que nos
favorezca humanamente, aunque mañana moriremos sin conocer
realmente a Dios. Entonces ese era el monte Jerisí.
Ahí habían construido un templo. Ahí se refería a la mujer samaritana,
en el pozo milenario de Jacob. O sea, había una representación
allí de alguien que había adorado a Dios hace miles de años para
ellos, pero que ahora estaban allí, que al pasar el tiempo
habían construido su religión. Entonces la mujer está hablándole
y diciendo, bueno, pero ¿cuál es el camino? ¿Quién tiene la
verdad? Jesús le dijo, mujer, cree lo
que te digo. La hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén
adorarán a ustedes al Padre. O sea que viene la hora cuando
en Jerusalén, y ahora es la hora, porque no se adora en Jerusalén.
Ustedes adoran lo que no conocen. Nosotros adoramos lo que conocemos
porque la salvación viene de los judíos. Obviamente, pero
no es que los judíos crearon la salvación, porque Jesús vino
de los judíos. Mira cómo Pablo habla en Romanos
el capítulo 9. hablando de la nación judía,
que no conocen por fe al Señor. Dice en el versículo 3, porque
desearía yo mismo ser anatema, separado de Cristo por amor a
mis hermanos, mis parientes, según la carne. ¿A quién se refería
Pablo, si no a los judíos? Porque son israelitas. a quienes
pertenece la adopción como hijos, la gloria, los pactos, la promulgación
de la ley, el culto y las promesas, de quienes son los patriarcas
y de quienes, según la carne, procede el Cristo, el cual está
sobre todas las cosas, Dios bendito por los siglos. Amén. Entonces,
la gente muchas veces se desvía y dice, no, el pueblo judío,
el reloj de Dios, el reloj profético de Dios. No, esa nación está
puesta para que tú creas en una sola persona, que vino Cristo. y que ese es el Cristo que tú
y yo tenemos que creer y no como ellos que despreciaron esta piedra
angular. Entonces Jesús le está diciendo,
sí, claro, la salvación viene de los judíos, pero ¿a quién
se refería? A Él que estaba en la tierra.
que él había venido como el rey de los judíos. ¿Qué puso Pilato
ahí en la causa de la cruz? Este es el rey de los judíos.
Claro, el descendiente de Judá, el que una y otra vez vino para
mostrarles que él era el Mesías, príncipe, y lo crucificaron,
lo mataron. ¿Y tú me vienes a hablar de un
pueblo de Dios? Tenemos que tener cuidado como
hablamos. El pueblo de Dios es lo que creen. Y Jesús le dice,
mira, Para esto ha llegado esta hora. Dios es espíritu y los
que le adoran deben adorar en espíritu y en verdad. Y él profetiza
que en Jerusalén ya no sería el lugar de adoración. La hora
viene y ahora es. Cuando los verdaderos adoradores
adorarán al Padre en espíritu y en verdad. Versículo 25, la
mujer le dijo, sé que el Mesías viene. Ah, y había oído de este
Mesías. Sé que el Mesías viene y ella
tiene el gran privilegio de lo que nosotros hemos creído por
la fe. Ella oye de los propios labios del Señor Jesús diciendo,
yo soy el que habla contigo. Porque en ningún otro hay salvación. No hay otro nombre bajo el cielo
dado a los hombres en que podamos ser salvos. La conversión de
esta mujer es instantánea. de manera tal que ella deja sus
cántaros y se va al pueblo, y el pueblo cree en esta palabra de
esta mujer, es un ejemplo para nosotros los creyentes, que damos
testimonio de lo que ha ocurrido en nosotros. Los amaritanos vienen
y dicen, ya no creemos solamente por tu palabra, sino también
creemos porque hemos visto al Mesías. ¿Por eso es importante
testificar? ¿Por eso es importante hablar
del Evangelio? para que la gente venga y se convenza que nosotros
no hemos caído de la sartén al fuego, no es un cambio de religión,
es adorar la persona de Cristo, es creer en este divino ser que
ha venido para salvarte, para tener una relación, un contacto
contigo, y la impresión que debe causar en nosotros es que este
es el rey, el rey de mi vida, el rey mío, y por lo tanto me
arrepiento de toda mi vida que he tratado de hacer lo que yo
pienso que ha sido lo mejor para mí. Así que esta mujer samaritana
va, deja su cántaro y la gente cree. Y Jesús se queda dos días. Y le habla. Nota lo que dice
el versículo 43. Después de los dos días Jesús salió de allí
para Galilea. Porque Jesús mismo dio testimonio
de que a un profeta no se le honra en su propia tierra. ¿Ves? Es el dicho de Jesús. Vaya
buena segunda de Reyes. Segunda de Reyes, capítulo 17. Segunda de Reyes
17 es muy importante porque es ahí donde surge la nación samaritana,
en el libro de los reyes. En el capítulo 17, los asirios,
lo que hoy sería Irán, entonces invaden y se llevan cautivo a
las 10 tribus. Por fin, por tanta idolatría
y apostasía, las 10 tribus desaparecen. Por eso es que a los judíos se
les llama judíos hoy en día. Por la tribu de Judá, alabados
sea Dios. Así es lo que quiere decir. Nadie
dice de qué tribu, las 10 tribus se perdieron. No gracias al primer
Jeroboam que trajo ídolos. Nos dice, vamos a leer del versículo
24, capítulo 17, nos dice el rey de Asiria trajo
hombres de Babilonia de Kuta, de Abba, de Amad y de Zepharbaim,
y los puso en las ciudades de Samaria en lugar de los israelitas. Y tomaron posesión de Samaria
y habitaron en sus ciudades. Al principio de habitar a ellos
allí, no temieron al Señor. Así que el Señor envió leones
entre ellos que mataron a muchos de ellos. Entonces hablaron al
rey de Asirio. Las naciones que ha llevado al
destierro a la ciudad de Samaria no conocen la costumbre del Dios
de la tierra, de minúscula. Por eso él ha enviado leones
entre ellos, y es la causa por la que los leones los matan,
porque ellos no conocen la costumbre del Dios de la tierra. Y el rey
de Asirio ordenó, lleven allá a uno de los sacerdotes que ustedes
llevaron al destierro, Seán levita, y que él vaya y habite allí,
y que les enseñe la costumbre del Dios de la tierra, de su
religión, según ellos. Y vino uno de los sacerdotes
que había llevado al destierro de Samaria, y habitó en Betel,
y les enseñó cómo habían de temer al Señor. Betel es el lugar que
Jacob sueña en la escalera. Importante Betel, puerta del
cielo, casa de Dios. Y les enseñó cómo habían de temer
al Señor. Pero cada nación continuó haciendo
sus propios dioses, y los pusieron en las casas de los lugares altos
que los samaritanos habían hecho, cada nación en las ciudades en
que habitaban. Y los hombres de Babilonia hicieron
a Sucot, Benot, los hombres de Cutá hicieron a Nergal, los hombres
de Amal hicieron a Sima, y los abeos hicieron a Nibás y a Tartáculo
de Cepharváin, quemaban a sus hijos en el fuego como ofrenda
a Drameleg y a Anamaleg, dioses de Cepharváin. También temían
al Señor, pero nombraron entre sí sacerdotes de los lugares
altos, que oficiaban por ello en las casas de los lugares altos.
Temían, entre comillas, pónganlo al Señor, pero servían a sus
dioses conforme a la costumbre de las naciones de donde habían
sido llevados al destierro, como hoy en día que la gente trae
sus ídolos. Acortemos, vamos a leer del versículo 38. Y el
pacto que he hecho con ustedes no lo olvidarán ni temerán a
otros dioses, sino que al Señor su Dios temerán, y Él lo librará
de mano de todos sus enemigos. Pero ellos no escucharon, sino
que hicieron conforme a su antigua costumbre. Y aunque estas naciones
temían, entre comillas, al Señor, también servían a sus ídolos. Y de la misma manera que hicieron
sus padres, así hacen hasta hoy sus hijos y sus nietos. ¿Se suena
muy parecido? en que tú tienes la religión
de tus padres y abuelos, en que tienes un sincretismo, por ejemplo,
cuando nos conquistaron, ya que este es el país de la hispanidad,
¿qué hicieron los que nos conquistaron? Vieron que la religión andina,
que la religión de los mayas, la religión de los aztecas, era
también, tú no le puedes quitar la costumbre que tiene la gente,
y amalgamaron, hicieron un sincretismo. Por eso es que la religión supuestamente
católica se adapta a las creencias de la gente, en su superstición,
en su fetichismo, y por eso es que encontramos. A mí me fascina
contar esta ilustración de cómo el pueblo quecho, por ejemplo,
ponía a las vírgenes. Y tú mirabas a las vírgenes,
tienen como un vestido muy grande así, en forma de cono invertido,
Los incas o el pueblo quechua adoraba las montañas. Por eso
Machu Picchu es tan famoso. Ellos veían esa majestuosidad
de esas montañas. Pachacute para mí era un hombre
muy inteligente porque puso un lugar estratégico y mirando tres
montañas que representaban las tres áreas de su dioses y su
naturaleza que ellos pensaban en aquellos días. para temerlos. Ellos veían siempre sus montañas.
Y cuando tú ves una de estas virgen, sea la calidad del cobre
o lo que tú sea, siempre tienen esta forma. Porque él iba ahí
y decía, bueno, yo estoy ahí, pero yo veo mi montaña. Yo veo mi Apu. Y la religión es así cuando tú
piensas que lo que tú crees es lo que te va a llevar a Dios,
lo que te da tranquilidad, lo que va a espantar los malos espíritus,
va a espantar las enfermedades. Míralo en la religión de cualquier
persona, simplemente buscan la conveniencia material y temporal,
no a Dios. Juan 6, Eso es lo que el Señor
hizo. ¿Recuerda? La gente dice, uy,
el milagro de cómo Dios dio de comer a 4.000 personas y luego
a 5.000 personas. Y Juan pone específicamente este
milagro para hablarles a estas personas que no pueden vivir
de tradiciones o que si tú no crees que estas tradiciones y
milagros que Dios hizo en el Antiguo Testamento apuntaban
al Cristo de gloria, porque en ningún otro hay salvación. Tú
recuerdas, ¿no?, que Jesús dio de comer a 5.000 personas. Había
un niñito que su mamá le dio, me imagino, su loncherita, ¿no? Y juntaron allí siete panes,
cinco panes, y le dio dos sardinitas, y el Señor dio de comer a 5.000
personas, sin contar mujeres y niños. Porque Él es el proveedor
de la vida material, el proveedor del pan. Pero al día siguiente
Jesús los confronta, y le dice, ¿ustedes me buscan? No porque
quieren la gloria de Dios, sino porque comieron el pan y se saciaron. Porque ¿quién no quiere comer
sin trabajar? ¿Quién no quiere ver la conveniencia espiritual
en que tengo a Dios como un genio para que se me solucionen todos
mis problemas? En la que el Señor Jesús vino
y dijo, es necesario buscar primeramente el reino de Dios y su justicia
y todo lo demás será añadido. ¿Cómo es que Moisés escribe diciendo,
no sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale
de la boca de Dios? Y si tú y yo somos creyentes,
sabemos que no podemos estar sin este pan. Y Jesús dice, yo
soy el pan herido. ¡Ah, pero qué señal nos muestras
si todos se sienten heridos! Porque realmente no conocen a
Dios. Y el Señor le dice, bueno, tus padres comieron el maná en
el desierto y murieron. No entraron a la tierra prometida
porque eran incrédulos, no tenían la fe. Ellos estaban basados
en sí mismos, no entraron por su incredulidad. Pero nota, en
este capítulo 6, el Señor los invita a la reflexión. Por eso
los judíos murmuraban de él, porque había dicho en el versículo
41, yo soy el pan que descendió del cielo. Y decían, ¿no es este
Jesús, el hijo de José, cuyo padre y madre todos conocemos?
¿Cómo es que ahora dice yo he descendido del cielo? Y esto
es lo que tienes que creer, la persona de Cristo, que Él descendió
del cielo, que Él hizo su habitación entre nosotros, como hemos leído
en Juan capítulo 1, versículo 14. Jesús le dijo, no murmuran
entre sí, Nadie puede venir a mí si no lo trae el Padre que me
envió, y yo lo resucitaré en el día final. Escrito está. Así que todos serán enseñados
por Dios, todo aquel que ha oído y ha aprendido del Padre viene
a mí. No es que alguien haya visto al Padre, sino aquel que
viene de Dios, Él ha visto al Padre. El unigénito Hijo de Dios,
Él le ha dado a conocer. En verdad les digo, el que cree
tiene vida eterna. Yo soy el pan de vida. Los padres de ustedes comieron
el maná en el desierto y murieron. Este es el pan que desciende
del cielo para que el que coma de él no muera. Yo soy el pan
vivo que descendió del cielo. Si alguien come de este pan,
vivirá para siempre. Y el pan que yo daré también,
yo también daré por la vida del mundo. Es mi carne. ¿Has comido
de este pan? Cuando él muere en la cruz, su
cuerpo es molido por nuestros pecados. Por eso su sangre fue
derramada como señal del pacto. Por eso que en la cena o la santa
cena del Señor tenemos pan y jugo de uva o vino, porque su cuerpo
es Él que te salva, en ningún otro hay salvación. Y entonces
cuando leemos por qué el Evangelio de Juan pone capítulo 20, estas
cosas se han escrito, 20-31, para que creáis. Muchas otras señales hizo también
Jesús en presencia de sus discípulos que no están escritas en este
libro. Pero éstas se han escrito para que ustedes crean que Jesús
es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que al creer tengan vida
en su nombre. Crees en este Jesús. Él te invita
a que creas en Él, que te postres a sus pies, que seas como aquella
mujer que el domingo anterior vimos. puso ese bálsamo, lloró
sobre los pies de Jesús, reconociendo su señorío, que él era sólo el
que podía perdonar sus pecados, porque en ningún otro hay salvación.
¿Quieres oír la voz de Dios de perdón? Ven a Él, ven a sus pies,
humillémonos delante de Él y pidámosle ese consuelo, ese arrepentimiento,
que el Señor que nos concede ese arrepentimiento, nos haga
verdaderamente hijos de Dios, porque el que en Él cree, tiene
vida eterna. A todos los que le recibieron,
les dio potestad de ser hechos hijos de Dios. Ese arrepentimiento
es la conversión, ese arrepentimiento es producido por el nuevo nacimiento,
y por eso, como un instante, tú dices, yo creo, Señor, yo
creo en Él. Si crees en Él o quieres ayuda
de cómo recibir a Cristo, aquí hay muchas personas que estamos
dispuestos a ayudar que hagas esa oración y le digas a Jesús,
salva, porque tú eres el único que me puede salvar, es la obra
de Dios, yo soy el pan de vida. Agradecemos Señor tu palabra
y también el modo claro que tú nos enseñas y nos hablas, danos
un corazón de gratitud, porque qué acción de gracia podemos
dar si es que no te conocemos, que todas las cosas que tú nos
das proceden de ti. Y por eso en esta salvación queremos
compartirla con aquellos que no te conocen. Derrama tu gracia,
tu poder para salvar. Y doy estos segundos de silencio
para que ahí en la quietud de tu corazón, en tu mente, dice
Cristo ven a mí. Oh esta sangre de Cristo que
limpie mi vida, mi mente, mi corazón. Yo quiero humillarme
ante tus pies. Sálvame, oh Jesús, y oirás la
voz de Jesús. Tus pecados te son perdonados,
vetino pequeño. En el nombre de Jesús oramos.
Solo Cristo: No hay otro Nombre
Series Las cinco SOLAS de la Reforma
-Solo Cristo salva, no hay medios alternos para llegar a Dios.
-No hay otro Nombre.
-La mujer samaritana.
-El pan de vida.
| Sermon ID | 103023145047101 |
| Duration | 52:42 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | John 4:1-26; John 6:41-51 |
| Language | Spanish |
Documents
Add a Comment
Comments
No Comments
© Copyright
2026 SermonAudio.