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la cual va a empezar el día de
hoy acerca de lo que es la unidad de la Iglesia. Nosotros celebramos
la Santa Cena porque Cristo pagó el precio por su Iglesia y nosotros
pertenecemos a su Iglesia únicamente por la obra que Él hizo en la
cruz. Nosotros no tenemos arte ni parte en esa salvación tan
grande si no fuese porque Él tocó nuestro corazón y nos llamó
a salvación. Entonces, ¿qué quiere decir esto?
Que la Iglesia del Señor es fundamental. La Iglesia del Señor es en la
cual nosotros como creyentes debemos vivir nuestras vidas.
La Iglesia del Señor no puede estar separada de la manera en
la cual nosotros vivimos. Y si nosotros, hermanos, si nosotros
logramos entender esta verdad, si nosotros logramos abrazar
esta verdad de lo que es la Iglesia del Señor, nosotros vamos a poder
prosperar en los caminos del Señor. ¿Qué quiere decir esto?
Nuestra vida no puede vivir apartada de la Iglesia del Señor. Y mi
anhelo, mi deseo en el corazón es que podamos crecer juntos
en estas verdades. Vamos a orar dándole gracias
al Señor por la oportunidad tan maravillosa que nos da y que
el Señor prepare también nuestros corazones para escuchar la palabra. Padre amado, te damos gracias. Gracias porque eres tú quien
propició el Plan Salvador. Eres tú, Señor, quien nos salvó
de nuestra vana manera de vivir, en la que anduvimos en otro tiempo,
siguiendo la corriente del mundo, Señor. Te pedimos, Padre amado, que
por la obra que tú has hecho en nuestros corazones, nos des
entendimiento para recibir tu palabra con gozo y para obedecerla. Te oramos, Señor, por cada uno
de los corazones que están aquí presentes. Los queremos colocar
delante de ti porque tú los conoces por nombre propio y te pedimos,
Señor, que obres de la manera que sólo tú lo puedes hacer.
En el nombre de Jesús oramos. Amén. Hermanos, vamos a estar
en el libro de Filipenses. Filipenses, capítulo 2. Filipenses,
capítulo 2. No sé si ustedes tengan algo
de familiaridad con la carta que Pablo le escribió a los filipenses,
pero Filipos fue una de las primeras ciudades de Macedonia en donde
Pablo estableció la iglesia. Básicamente fue en uno de sus
viajes misioneros. en los cuales Pablo, en compañía
de sus compañeros de misión, estableció la iglesia. La iglesia
fue más o menos fundada hacia el año posiblemente 60 o posiblemente
antes, pero la carta fue escrita más o menos hacia el año 60,
61, después de Cristo. Y la carta fue escrita por el
apóstol Pablo estando en prisión. ¿Qué nos muestra esto? Nos muestra
un genuino amor del apóstol Pablo por la Iglesia del Señor. Ahora,
claro, todos nosotros conocemos y hemos escuchado acerca del
apóstol Pablo. La pregunta que debemos hacer nosotros es ¿y
qué de nosotros? El apóstol Pablo no estuvo solo,
él tuvo hombres, mujeres cercanos que sirvieron a la obra del Señor,
que trabajaron arduamente por la obra del Señor. y que entendieron
la importancia, lo esencial que es la Iglesia del Señor. ¿Qué queremos nosotros hacer?
Queremos entender lo mismo. Recuerdan ustedes cuando la Escritura
dice que tengamos ese mismo sentir, se está refiriendo a eso, a que
nosotros podamos tener ese mismo sentir y que bajo ese mismo sentir,
unánimes, podamos tener esa unión, esa unión. que proviene del Espíritu
de Dios que levantó a Jesucristo de los muertos. Nosotros deseamos
vivir esa realidad en nuestras vidas y por eso vamos a hacer
esta serie de enseñanzas que nos van a inducir y nos van a
mostrar lo que es ser un siervo fiel dentro de la unidad de la
Iglesia. No pueden haber siervos fieles
apartados de la Iglesia y no puede existir una Iglesia dividida. La Iglesia del Señor es un solo
cuerpo, un cuerpo que está unido por todos los miembros, por las
coyunturas y eso hace que nosotros vivamos esta verdad y nos gocemos
de ella. Yo sé que posiblemente todos
podemos tener ese anhelo, ese deseo o posiblemente no entendemos
aún lo que es la Iglesia del Señor. Pero nuestro anhelo es
que podamos entenderlo. Vamos a ir a Filipenses 2 y vamos
a... Los estudios que vamos a empezar
a hacer van a ser basados en Filipenses, posiblemente todo
el capítulo 2. Y la enseñanza de hoy se llama La unidad que
santifica y purifica. La unidad que santifica y purifica. Y vamos a leer Filipenses 2,
del versículo 1 al versículo 11. Por favor, síganme ustedes ahí
en la lectura. Filipenses 2, del versículo 1 al versículo
11. Dice la palabra del Señor. Por
tanto, Si hay alguna consolación en Cristo, si algún consuelo
de amor, si alguna comunión del espíritu, si algún afecto entrañable,
si alguna misericordia, completad mi gozo, sintiendo lo mismo,
teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa. Nada hagáis por contienda o por
vanagloria, antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás
como superiores a él mismo. Versículo 4. No mirando cada
uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los
otros. Haya pues en vosotros este sentir
que hubo también en Cristo Jesús, el cual siendo en forma de Dios,
como cosa a qué aferrarse, sino que se despojó a sí mismo tomando
forma de siervo hecho semejante a los hombres y estando en la
condición de hombre se humilló a sí mismo haciéndose obediente
hasta la muerte y muerte de cruz. Versículo 9 por lo cual Dios
también le exaltó hasta lo sumo y le dio un nombre que es sobre
todo nombre para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla
de los que están en los cielos y en la tierra y debajo de la
tierra y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor para
gloria de Dios Padre. Amén. Bueno, hablamos y leemos Un texto que
es muy profundo, desde diferentes ámbitos, desde diferentes puntos
de vista. Pero algo que nosotros debemos pensar es que nuestro
deseo siempre va a ser el mismo, nuestra meta. La meta de nosotros
como creyentes es glorificar al Señor. Y ese es nuestro deseo. El libro de Filipenses nos habla
acerca del gozo del creyente. ¿Pero saben algo? El tema principal
del libro en realidad es la unidad del creyente, la unidad de la
iglesia que produce ¿qué? Gozo. El gozo es una consecuencia
¿de qué? De la unidad. Por eso el tema
central de la carta es la unidad. Esa unidad produce fruto y ese
fruto produce devoción ¿a quién? A Cristo. Entonces nos damos
cuenta como hay una consecuencia de lo que nosotros pensamos y
creemos y aplicamos. La causa de la devoción a Cristo
es una causa de contentamiento, no importa la situación por difícil
que estemos padeciendo, no es circunstancial, no es temporal,
sino que proviene del precioso Espíritu Santo de Dios. Por eso
nos anima y constantemente nos muestra que nosotros podemos
vivir algo que se sale de nuestro alcance humano. Y esto es algo
precioso. La unidad de la Iglesia nos ayuda
a practicar la devoción a Cristo. Y esa devoción hace que nuestras
vidas tengan un propósito genuino. Hace que nosotros tengamos fruto
dentro de la misma iglesia, que tengamos un amor no fingido,
que oremos los unos por los otros, que tengamos sed y deseo de la
escritura, de la palabra de Dios, que tengamos esperanza y ánimo
y que esas virtudes las damos a conocer a otros y las compartimos
entre nosotros como hermanos. Esto fortalece la unidad de la
iglesia. Algo muy triste, hermanos, es
que la Iglesia es atacada desde diferentes ángulos. Esto es algo
que nosotros debemos reconocer, debemos entender y debemos ser
conscientes de ello. Pero lo más triste, lo más triste
es cuando la Iglesia es atacada dentro de la misma Iglesia, por
personas que están en la Iglesia. Podríamos pensar, no, pero eso
no pasa acá. Pero, hermanos, la Escritura
nos muestra Pablo cuando se despide de la iglesia en Mileto les dice,
¿de en medio de ustedes se levantarán qué? Hombres que no perdonarán
al rebaño, que serán como lobos rapaces. Por esto es importante
la unidad de la Iglesia, por esto es importante que nos cuidemos
los unos a los otros, por esto es importante que tengamos un
mismo qué, sentir, como leímos precisamente aquí en Filipenses.
La Escritura está llena de enseñanzas acerca de la unidad de la Iglesia
que es un solo qué, un solo cuerpo, un solo cuerpo. Y dentro de estas
enseñanzas vamos a ver funciones que cada miembro del cuerpo ejerce
de manera fiel, de manera amorosa, de manera sincera. No sé si ustedes
recuerdan ahí en primera de Corintios, Corintios 1, versículo 10, Pablo
dice a la iglesia, os ruego pues, hermanos, por el nombre de nuestro
Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa. nos vuelve a hablar de esa unidad
y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente
unidos en una misma mente y en un mismo sentir, en un mismo
parecer. Y es precioso porque en ese versículo
que yo acabo de leer, claramente podemos identificar cuatro aspectos
que unen a la Iglesia. Hablar una misma cosa. ¿De qué
hablamos nosotros? Cuando estamos nosotros entre
nosotros e inclusive cuando estamos fuera de la Iglesia. La unidad
de una misma mente, un mismo pensamiento, un mismo parecer.
¿Se dan cuenta la conexión que hay en el cuerpo? Imagínate que
mi mano o que mi pie izquierdo estuviera pensando en ir para
allá y mi pie derecho para allá. ¿Qué pasaría? No tendría sentido,
me caería. La unión del cuerpo nos hace
pensar una misma cosa. Por eso hay una consecuencia
en lo que nosotros hacemos. Yo sé el paso que voy a dar en
este momento. Hay una unidad en el cuerpo y
todos nosotros pertenecemos a ese cuerpo. La unidad espiritual
nos sustenta, alienta. ¿Saben algo? Nos hace vivir por
fe y no por vista. Estos versículos que muchas veces
nosotros citamos y hablamos, pensamos, tal vez conocemos,
tienen una razón de ser. Por eso es importante que los
estudiemos y que los entendamos y que los apliquemos. Es un reflejo
de cómo Cristo está orando en su Iglesia. La unidad hace que
seamos cada día más como quién? Como Cristo. Y uno de los propósitos
de Satanás es minar la unidad de la Iglesia. Él está como un
león rugiente buscando a quién devorar. Con esto en mente, Vamos
a ver cómo el apóstol Pablo nos anima e instruye en esta carta
ligada por completo a la unidad de Cristo que produce gozo en
la vida del creyente. La cual se ha visto amenazada
en todo tiempo y de la cual nosotros debemos cuidar con sabiduría,
con amor. Nosotros debemos cuidarnos los
unos a los otros. Pero esto debe ser una realidad,
no solamente el domingo acá en la iglesia. Debe ser una realidad
a diario. Esa es la vida del creyente.
Esa es la vida del genuino creyente. La unidad que santifica y purifica. Y vamos a ver, aquí en Filipenses
2, del 1 al 11, vamos a ver dos verdades. Dos verdades que prueban
tu amor por la iglesia. Probar el amor de la iglesia
es probar la unidad que tiene la iglesia. La primera de ellas es el motivo.
¿Cuál es el motivo de la unidad? La segunda de ellas es el modelo.
El motivo y el modelo. Esas son las dos verdades que
vamos a estudiar el día de hoy. Porque la carta en su contexto
hace un énfasis en el testimonio visible de Cristo por parte de
la Iglesia. Y posible algo lindo que podemos
hacer es que ustedes pueden empezar en sus casas a leer Filipenses
y leer toda la carta. Pueden leerla varias veces y
así vamos a estar más familiarizados con el texto. Filipenses 1, el
versículo 17, mira lo que dice, dice pero los otros por amor,
sabiendo que estoy puesto para la defensa del Evangelio. Y el
versículo 16, mira lo que dice, dice, los unos anuncian a Cristo
por contención, no sinceramente, pensando añadir aflicción a mis
prisiones. Por eso, ¿qué está mostrando
Pablo acá? Que de alguna manera, aunque
Cristo sigue siendo predicado, hay una situación que se está
presentando dentro de la Iglesia, la cual no honra al Señor. Por
eso nosotros debemos buscar la manera siempre de honrar al Señor. La preocupación de Pablo por
la Iglesia en Filipos era de qué manera ellos estaban testificando. Recuerden ustedes que Pablo no
estaba con la Iglesia, Pablo estaba preso ¿en dónde? En Roma. Pero aún así, Su preocupación
no era la situación personal que él estaba viviendo. Imagínese
usted preso, tendría usted mucho de qué preocuparse, ¿cierto?
Pero no, Pablo está preocupado es por la iglesia. Él no estima
su vida como algo importante. Él realmente está preocupado
por la iglesia y quiere que la iglesia tenga un mismo sentir. Y miren algo, ahí en el capítulo
4, esta carta solamente tiene 4 capítulos, la pueden leer fácilmente
en 10 minutos, toda. Pero en el capítulo 4, en el
versículo 2, mira lo que dice, Pablo dice, vemos que Pablo tiene estas dos mujeres que están
dentro de la iglesia, que han sido servidoras del Señor fielmente,
pero que han tenido por alguna razón algún tipo de roce o de
desaveniencia. Y Pablo dice que le ruega a ellas
que no tengan esta falta de unidad, que esto no se presente en la
iglesia. Por eso el motivo de la unidad
nos debe llevar a nosotros a aplicar y a practicar esta verdad. ¿Cuáles son los motivos para
que tengamos unidad? Preguntémonos. Miremos el versículo
1, ahí del capítulo 2. Dice, por tanto, si hay alguna
consolación en Cristo, si hay algún consuelo de amor, si alguna
comunión del Espíritu, si algún afecto entrañable, si alguna
misericordia. Pablo nos dice, por tanto, haciendo
referencia a la enseñanza que está dando en el capítulo 1,
haciendo referencia a lo que nos venía diciendo acerca de
la manera que nos debemos comportar unánimes, firmes, en un mismo
sentir por la fe. Y nos menciona una serie de palabras
acompañadas de una partícula. ¿Cuál es? Sí. No sé si ustedes
de pronto en el español que hablamos nosotros la usamos frecuentemente.
Pero es como una condicional. Voy a hacer esto, mi amor, pero
sí tú me haces esto. Voy a hacer tal cosa, pero sí.
Y Pablo está utilizando este juego de palabras con una razón
específica, porque utiliza la palabra sí para denotar si esto
es algo que está presente en la Iglesia. Si tú amas la Iglesia del Señor,
tú vives por la Iglesia. Si tú amas la Iglesia del Señor,
estás unido en oración. Si tú amas la Iglesia del Señor,
tienes devoción a Cristo. Si tú haces, estás testificando
de la obra de Cristo. Si es cierto que esto está en
ti, eso quieren decir esas dos palabras, que suena como un trabalenguas,
yo sé, si hay consolación, Si algún consuelo, si alguna comunión,
lo que nos está es exhortando a mirar si eso existe en nosotros. ¿Se dan cuenta? Así de sencillo, no hay lugar,
no hay otra opción. Nos está expresando, literariamente,
una consecuencia de esa unidad. Si estamos firmes en un mismo
espíritu, luchando unánimes por la fe del Evangelio. Eso es lo
que nos está diciendo Pablo. Y yo quiero que miremos detalladamente
algo. ¿Cuál es el motivo de la unidad?
dijimos. El primer punto es ese, el motivo. Y lo vamos a ver en
los primeros versículos. Pero mira, Pablo empieza ese
versículo diciendo si hay alguna consolación en Cristo. Este es un aspecto práctico de
nuestra vida. Es un compromiso como creyentes.
¿Cómo nos estamos ayudando los unos a los otros en nuestras
necesidades? ¿Cómo nos asistimos los unos
a los otros de manera sincera? Solamente es posible porque la
consolación que cada ser humano, que cada alma necesita, proviene
de quién? De Dios. Dios es el Dios de todo
aquel. Consolación. Y eso trae una repercusión
a la Iglesia del Señor. Trae una bendición a la Iglesia
del Señor. Y Pablo es consciente de eso,
por eso nos está exhortando y está diciendo, si hay en ti, tú puedes
preguntarte si hay en mí alguna consolación en Cristo. Claro
que la hay si soy un hijo de Dios. Y esa es una realidad. Una realidad que puedo yo testificar. Después hace nuevamente el juego
de palabras diciendo si hay algún consuelo de amor. ¿Quién nos
ha ofrecido el consuelo de amor? Cristo mismo. Por eso nos dice,
le dijo a Pablo, bástate en mi gracia. Yo te he consolado, yo
te he mostrado la obra que he hecho en tu vida. Y empezamos
nosotros a darnos cuenta por qué hay ese testimonio de vida
en la vida de Pablo. Quiero hacer un paréntesis pequeño
acá. Pablo, nosotros tenemos la imagen de Cristo que es la
imagen máxima y todos queremos crecer a la imagen de Cristo,
¿cierto? Pero Cristo es Dios mismo. O sea, nosotros siempre
vamos a estar, ¿qué? Cortos. Por eso siempre estamos
perseverando en esa realidad y seguimos perseverando y seguiremos
perseverando hasta que el Señor venga por nosotros, por su iglesia
o el Señor nos lleve. Ya sea que muramos primero, pero
moriremos en Cristo. ¿Pero por qué esto es importante?
¿Por qué lo estoy resaltando? Lo estoy resaltando porque aquí
estamos hablando de Pablo, que tenía el mismo Espíritu Santo
de Dios, que tiene todo genuino creyente. O sea que nosotros
sí podemos ser como quién? Como Pablo. Cuando Pablo le dice
a la iglesia, sean imitadores de mí como yo de Cristo, está
diciendo yo soy un hombre de carne y hueso, yo soy una persona
que ustedes pueden imitar, que pueden seguir y pueden ser mejores
que yo. Por eso, ver el servicio fiel,
la unidad de comunión de la Iglesia, a través de estos hombres fieles
y mujeres fieles que han participado de la gracia del Señor, nos debe
dar a nosotros una instrucción para vivir de la misma manera.
No podemos decir, no, pues es que era el apóstol Pablo. No,
si tú tienes el Espíritu Santo de Dios, vive, esfuérzate, practica,
persevera. podemos vivir esta realidad.
Y yo quiero que tengamos eso en mente porque es lo que vamos
a estudiar por un tiempo. Si hay alguna comunión del espíritu. ¿Qué creen ustedes que está hablando
Pablo cuando nos dice si hay alguna comunión del Espíritu?
Está hablando de la palabra koinonía, que es un compañerismo genuino
y de afecto entrañable que está ligado a algo que nosotros no
podemos disfrazar ni imitar y es el Espíritu de Dios. la razón
por la cual nosotros estamos hoy aquí sentados, la razón por
la cual nosotros estamos viviendo por la Iglesia, la razón por
la cual nosotros estamos deseosos de servir a Cristo, porque es
una nueva naturaleza, ¿en quién? En Cristo Jesús. Nos estamos
dando cuenta qué quieren decir esas palabras que posiblemente
nosotros leemos y decimos, bueno, ¿pero qué quiere decir Pablo
acá? ¿Qué nos quiere decir el Señor en estas frases? Y después dice,
si hay algún afecto entrañable. Está denotando lo estrecha que
es la relación entre los miembros de la Iglesia. ¿Entre los miembros
de qué? Del cuerpo de Cristo. Hay misericordia para nuestros
hermanos, hay amor por ellos y la Iglesia testifica de ellos. ¿Saben quién está pendiente de
la Iglesia? Los vecinos. Ellos son los primeros que están
pendientes. ¿Qué hacemos nosotros como creyentes? Nosotros pensamos
que no. Ellos no están aquí dentro de
la iglesia, pero ellos ven cómo se comporta la iglesia. Sus compañeros
de trabajo, que no son creyentes, ellos ven cómo viven ustedes. Pero la forma en la que vivimos
fuera es una evidencia de lo que nosotros vivimos dentro.
Y si nosotros entendemos esa verdad, vamos a poder glorificar
al Señor con nuestras vidas. Y vamos a tener esa unidad genuina
en nuestro corazón y ese deseo de servir al Señor de la manera
correcta. Estas cinco características que
Pablo nos está dando en el primer versículo miden nuestras relaciones como
hermanos. Entonces, cuando ustedes estén
leyendo en su casa Filipenses 2 y lleguen al versículo 1, ustedes
van a decir, por tanto, si hay alguna consolación en Cristo
en mí, si hay algún consuelo de amor en mí. Y nos vamos a evaluar a la luz
de la palabra. Posiblemente nosotros no hayamos
entendido estas verdades. Posiblemente habíamos leído la
porción, pero lo veíamos como, ¿qué nos querrá decir Pablo con
estos mensajes? Pero hoy, en adelante, debe ser
una realidad en nuestras vidas, porque ya estamos entendiéndolo.
El contexto en el que escribe Pablo la carta a los filipenses
también nos debe animar, porque Pablo está preso en Roma, ¿por
predicar qué? El Evangelio. Pablo no está preso
en Roma por algo que haya hecho mal, al contrario, está preso
por hacer el bien. Y Pablo, aunque tiene cierta
libertad en el lugar en el que se encuentra, está amarrado por
una cadena a un soldado romano. Y ese soldado romano es un asesino
profesional, solamente está esperando que le den una orden, ¿para qué?
Para matar a Pablo. Pero Pablo le está escribiendo
la carta a la Iglesia y a nosotros, mostrándonos que a él no le importaba
su propia vida, porque para él era más importante realmente
la Iglesia del Señor. Entonces, ese es el mismo sentir
que tenemos que tener nosotros. Y yo creo que ahora lo podemos
entender. Ahora tenemos que vivirlo. No es una intención, La exaltación
a Cristo y la unidad de la iglesia viene por el poder que mora en
el creyente, por el poder del Espíritu Santo de Dios. No puede
ser posible si el Espíritu de Dios no mora en ti. Pero como
nos dice el libro de Romanos, si el Espíritu de Dios no mora
en ti, tú no eres qué? Un creyente. Entonces esto nos
examina, examina nuestra vida. ¿Y esta unidad qué hace? Esta
unidad purifica. y santifica, ¿a quién? A la iglesia
del Señor. ¿Y quiénes son la iglesia del
Señor? Nosotros, los miembros de la iglesia. Quiere decir que
nos purifica y nos, ¿qué? Santifica. El versículo 2 dice, completad
mi gozo. Y yo creo que a medida que vamos
entendiendo versículo a versículo, vamos entendiendo mucho mejor
las palabras que están allí plasmadas. Porque mira lo que dice Pablo,
si hay alguna consolación, si algún consuelo de amor, y mira
lo que dice el versículo 2, dice, completad mi gozo haciendo qué,
sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo
una misma cosa. Esta explicación del versículo
1 es clave para poder experimentar y entender la fuente de gozo
y de unidad y que así mismo nosotros podamos practicarla. El motivo de la unidad de la
Iglesia, las palabras completad mi gozo son de carácter imperativo,
es decir, no es una opción. Pablo se sentía en esa necesidad
de que esa realidad la viviese la iglesia. ¿Y saben algo? La iglesia de los filipenses
no era una iglesia que tuviese grandes problemas teológicos
o grandes problemas internos. Podríamos decir que es una de
las iglesias que eran sanas, pero Pablo les está escribiendo
esto por la necesidad que existe en la iglesia de tener esa unidad. Finalmente esas características,
un mismo sentir, trae armonía a la Iglesia. Sintiendo un mismo
amor, trae unidad a la Iglesia. Sintiendo una misma cosa. Si nosotros tenemos ese mismo
amor por la Iglesia, si nosotros sentimos esa misma realidad,
significa que nosotros estamos unidos. por la obra de Cristo. Y nos esmeramos, nos esforzamos,
porque esto prevalezca en la Iglesia. Ustedes no se imaginan cuánto
anhela uno eso. Por eso semana tras semana, el
pastor se prepara durante horas y viene aquí enfrente y enseña. ¿Cuál es la esperanza? Que esa
palabra obre en el corazón nuestro y que podamos vivir esas verdades
bíblicas, que no sea simplemente una reunión más, un mensaje más. Por eso la iglesia del Señor
prevalecerá sobre todo, sobre absolutamente todo. Lo podemos
leer en el libro de Apocalipsis, ¿no es cierto?, el Señor viene
por su iglesia. Pero también vemos una advertencia a las iglesias. Hermanos, estamos en la época
de la iglesia, estamos en la época de Apocalipsis 2, la época
de la iglesia. Nosotros debemos testificar de
esa realidad. Es fundamental. ¿Qué nos dice
el versículo 3? Miremos la primera parte, dice
nada hagáis por contienda o por vanagloria. La vanagloria es orgullo. Y ya
vamos a darnos cuenta por qué. La contienda es envidia. Son
pecados que están presentes ¿en quién? En nosotros los hombres. En mayor o menor escala pueden
estar allí presentes. Es por esto que nuestras relaciones
con los hermanos se ven afectadas. Damos un mal testimonio. Entonces, la pregunta que deberíamos
hacernos, llegando al versículo 3, es ¿qué hago yo en la iglesia? Cada uno de nosotros. ¿Qué haces
tú? ¿Qué hago yo en la iglesia? ¿Y por qué lo hago? ¿Cuál es
la razón por la que lo hago? Y mira que la segunda parte del
versículo dice, estimando cada uno a los demás como superiores
a quién? A él mismo. Vemos esa relación
En ese versículo, esa segunda parte del versículo está usando
palabras antónimas, es decir, que son opuestas a las primeras,
diciendo, antes bien, al contrario, debemos ser ¿qué? Humildes. Estimando
cada uno a los demás como superiores a sí mismos. Entonces, vimos
que dice, nada hagáis por contienda o por vanagloria, pero antes
bien con humildad. Ese juego de palabras antónimas
nos está mostrando a nosotros lo que no debemos ser y lo que
debemos ser. En ese mismo versículo. Acompáñenme por favor a Romanos
12. Creo que es un capítulo que conocemos
bastante porque habla acerca de los deberes cristianos. Y el versículo 3 dice así. Digo pues por la gracia que me
es dada a cada cual que está entre vosotros que no tenga más
alto concepto de sí que el que debe tener. sino que piense de sí con cordura
conforme a la medida de la fe que Dios repartió a cada uno. El pensamiento humanista del
mundo nos vendió la idea, tristemente, que es completamente opuesta
a las enseñanzas de Jesús. Y es que todo debe girar alrededor
nuestro. Y es que nosotros somos demasiado
importantes Yo sé que ustedes han visto los
mensajes ahí en las redes sociales, cómo encontrar su yo interior
y cómo usted puede alcanzar el éxito y cómo usted puede potencializar
sus capacidades. Lo triste es que ese pensamiento
de alguna manera se va infiltrando dentro de la iglesia. Pero este es un engaño que contradice
el Evangelio de Jesucristo. ¿Sabe qué genera esa realidad?
ansiedad e insatisfacción. Por eso vemos tantas personas
deprimidas, porque las personas viven ¿qué? Lo que ven ficticiamente
en las redes sociales. La irrealidad de la vida de otras
personas. Es decir, todo esto es la vanagloria
de la vida. Por eso cuando Jesús mismo nos
dice aprended de mí que soy manso y humilde de corazón y hallaréis
descanso mis hermanos nos está diciendo no coloques la mirada
en ti. ¿Qué nos dice esto? ¿Cuál es el motivo entonces de
la unidad? No somos nosotros mismos. Estamos colocando a los demás
por encima de nosotros. Y ahí hay verdadero gozo. No mirando, dice el versículo
4. Y vemos la relación completa.
Dicen no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual
también por lo de los otros. Esto debe ser un reflejo de lo
que nosotros estamos aprendiendo el día de hoy. Nosotros nos estamos
dando cuenta de la manera en la cual Pablo, inspirado por
el Espíritu Santo de Dios, está entrelazando estas palabras para
mostrarnos a nosotros cómo se llega a la unidad de la Iglesia
y cuál es el motivo de ella. Por eso cuando la Escritura nos
dice que las puertas del Hade no van a prevalecer en contra
de la Iglesia, nos está dando una promesa. ¿A quién? A la Iglesia
del Señor. ¿En dónde estamos seguros nosotros?
En la Iglesia del Señor. En la genuina Iglesia del Señor. No es en el nombre Iglesia, es
en la verdadera Iglesia. La que practica su palabra. En
la que se predica la verdad. en la que hay una convicción
bíblica que llega a nuestra mente y baja a nuestro corazón, por
la cual nosotros vivimos. Amamos a nuestros hermanos en
la fe, vamos a desear servirles a ellos. Piense cuándo fue la
última vez que usted lo hizo, piense cuándo fue la última vez
que usted genuinamente se preocupó por su hermano en la fe, que
lo buscó, que se esforzó intencionalmente para hacerle saber a ese hermano
que usted lo ama en Cristo. Esto es la unidad de la Iglesia. Mostrar el amor de Cristo el
cual debe ser el motivo por el cual nosotros vivimos y practicamos
las verdades bíblicas. ¿Estamos exaltando a quién? A
Cristo. Y si esto no nos ha pasado aún, oremosle al Señor para que
sea una realidad en nuestra vida. Tenemos las herramientas. Lo
estamos estudiando precisamente por ello. Pidamos perdón al Señor
si no lo hemos hecho y seamos que. ¿Recuerdan cuando el libro
de Santiago nos dice que seamos hacedores de la Palabra? Yo sé
que ese texto también lo sabemos de memoria. Seamos hacedores,
seamos hacedores. No tan solo oidores olvidadizos,
pero ¿cómo? ¿Cómo lo estamos haciendo? ¿Sabes el texto? ¿Cómo lo estás
aplicando? Entender el motivo de la unidad santifica y purifica
a la Iglesia del Señor porque santifica y purifica ¿a quién?
al miembro de la Iglesia del Señor. Esto no está en ningún otro lugar,
únicamente en la Iglesia que compró Cristo Jesús en aquella
cruz. Ahora estamos entendiendo cuál
es el motivo. ¿Cuál es ese verdadero motivo? La exaltación de Cristo,
el renunciar a mí mismo, el vivir por mis hermanos, el amar a la
Iglesia. La segunda verdad de la unidad
en la Iglesia que prueba tu amor por la Iglesia, o sea, la idea
es que nosotros nos vayamos hoy pensando en esto, ¿amo yo realmente
la Iglesia del Señor? ¿Cuál es el motivo por el cual
estoy viviendo en la Iglesia del Señor? El segundo es el modelo. El modelo. Vivimos en épocas
en las que la Iglesia siempre está buscando una mejor idea
de cómo debe desarrollarse la Iglesia. Y por eso vemos nosotros,
¿saben qué vemos? Cada vez más iglesias menos parecidas
a Cristo. Porque no quieren seguir el modelo
que deben seguir. ¿Saben cuál es el modelo que
debemos seguir? Cristo mismo. No necesitamos marketing, no
necesitamos estrategias, no necesitamos diluir el mensaje. No. Porque el poder está en la Palabra
de Dios. Cuando la palabra se expone y
somos expuestos a ella y llega a nuestro corazón y nos reargulle
y nos sentimos incómodos. Si usted se siente incómodo es
porque la palabra está obrando en su corazón y en su mente.
Si usted se siente tranquilo y conforme porque todo lo hace
perfecto, ¡cuidado! Cuidado. ¿Cuál es el modelo que debemos
seguir? Dice el versículo 5, haya pues en vosotros este mismo
sentir que vos también en quien? En Cristo Jesús. ¿Se dan cuenta? Ese es el modelo, Cristo Jesús. Inclusive sale de nuestro entendimiento
humano lo que el Señor hizo. Ese amor que sintió Jesucristo
para hacer lo que hizo en obediencia al Padre. Esa fuente inagotable de gozo
por la obra de Cristo en aquella cruz debe estar dentro de nosotros. Por eso Pablo está diciendo y
nos está llevando como de la mano, nos está diciendo mira,
esto debe estar en ti, esto tú debes practicar y la razón de
ese motivo es por lo que Cristo hizo en aquella cruz. Porque
no ha existido ni existirá nada más santo y digno de gloria y
de alabanza que el milagro de la encarnación de Jesucristo
y desde ese evento nos está hablando la Palabra. Mira lo que dice
ahí en el capítulo 2, El capítulo 1, versículo 6 dice,
estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la
buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo. ¿Quién
comenzó la obra en nosotros? Cristo Jesús. ¿Quién la va a
perfeccionar? Cristo Jesús. ¿De quién debemos
depender? De Cristo, nuestro Señor y Salvador. Rompe cualquier argumento, cualquier
esquema, cualquier modelo, que no sea Cristo, inclusive debe
romper las excusas que nosotros tenemos para no obedecer, es
que mi familia, es que mi trabajo, es que mis actividades, es que,
es que, siempre vamos a tener una excusa hermanos, pero el
Señor nos dice lo que debemos hacer. No quiere decir que no
debemos ser responsables con nuestras actividades, pero recuerden
algo que hablamos, todo parte de dónde, de la Iglesia del Señor. De ahí parte realmente nuestra
vida, por eso nuestra vida es la Iglesia, de la cual nosotros somos parte.
Él no estimó el ser igual a Dios, dice el versículo 6, dice el cual siendo en forma
de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a qué aferrarse. Piensen algo. ¿Cuándo usted ha
pensado que ha tenido algo de éxito en su vida? Que hay algo
que, por alguna razón, providencialmente, le ha ido bien. De pronto, tener
un buen negocio, tener un buen trabajo, tener una buena posición. o ganarse una herencia, no sé. ¿Y cuál ha sido su pensamiento
al respecto? ¿De qué manera usted ha actuado
al respecto? ¿Cuánto ha crecido su orgullo? ¿Y cuánto ha crecido su necesidad
de Cristo? Muchas veces nosotros vivimos
realmente por vista y no por fe. Y nos cuesta, nos cuesta
creerlo, nos cuesta aceptarlo. Pero es lo que el Señor nos dice.
Que vivamos por fe y no por vista, por eso nos está dando el modelo
perfecto. Y cuando seguimos el modelo perfecto,
no hay lugar a qué? A error. No hay lugar a error. Esto por eso nos debe llevar
a un punto y es que la manera en la que nosotros vivimos es
importante para Dios. Porque Dios se preocupa, ¿por
quién? Por su iglesia. Y cuando hablo de la preocupación
no estoy diciendo que Dios estaba en el cielo preocupado, no. Porque
nada sale de su control. Pero Él quiere que su iglesia,
¿qué? Le honre. Él quiere que su iglesia, ¿qué?
Produzca fruto. Él quiere que su iglesia, ¿qué?
Lo modele a Él. que testifique fielmente de él.
Cuando nosotros como creyentes fallamos, ¿de quién estamos dando
un mal testimonio? De Cristo. ¿Qué estamos dando
por inmundo? La sangre de Cristo, la obra
de Él. Y esto nos debe a nosotros llevar
a pensar realmente la forma en la que nosotros estamos viviendo. El mayor ejemplo de humildad
lo tenemos en Jesús, Dios mismo hecho carne, es lo que nos dice
el versículo 6. Para muchos esto es locura, no
podemos esperar que la gente afuera lo entienda, pero para
nosotros es poder de Dios para salvación. Este es el modelo de la unidad,
Cristo mismo y por eso llega Pablo, al versículo 7, que yo
sé que también lo hemos escuchado, dice, sino que se despojó a sí
mismo tomando forma de siervo, hecho semejante a quién, a los
hombres. ¿Qué quiere decir esto? Jesucristo
no se hació de su divinidad para enseñorearse de ella y sacar
provecho para sí mismo, como él lo hubiese podido hacer, sino
que todo lo contrario, se despojó que viene de la palabra griega
kino. Jesucristo se negó a usar cualquiera
de sus privilegios y derechos divinos por amor al Padre y por
el sacrificio perfecto que solamente Él podía cumplir, como el cordero
sin mancha. Este es el amor con el que Él
nos ha amado. Piense en eso. Piense en esa
obra y todo lo que él dejó para que su iglesia pudiera disfrutar
de la verdad y de la vida eterna. ¿Por qué está la vida eterna?
Que te conozcan a ti, al único Dios verdadero y a Jesucristo
a quien has enviado. Nosotros estamos perseverando
¿por qué? por estar con Él en la eternidad,
hermanos. Eso es lo que espera la Iglesia
del Señor. Y mientras tanto, estamos obedeciendo. Estamos teniendo el motivo correcto
en nuestra vida. Estamos guiados por el modelo
perfecto, que es el modelo de Cristo. Yo sé que hay cosas que salen
de nuestro entendimiento humano, y que debemos entender y recibir
y aceptar por fe. Dios se hizo carne y se despojó
por amor, completamente hombre, completamente Dios. Y gracias
a esa obra existe lo que somos nosotros hoy acá, la Iglesia
del Señor. Y mira lo que dice el versículo
8. Y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo,
haciendo eso obediente hasta la muerte y muerte de cruz. ¿Quién
de nosotros se humilla a sí mismo? Ese es el modelo. Humillarnos
a nosotros mismos. Nosotros como varones, por nuestras
esposas. Nosotros como iglesia, por nuestros
hermanos, Esa es la realidad. Jesucristo estando en condición
de hombre, él se humilló a sí mismo. Usted recuerda cuando
Jesucristo estaba en Getsemaní orando y clamando al Padre, diciéndole,
orando por los suyos y pidiendo que hiciera su voluntad que pasara
la copa, pero que no se hiciera la voluntad de él, sino la del
Padre. Y posteriormente llega uno de los suyos que caminó con
él, que escuchó los mensajes del Evangelio, así como estamos
nosotros acá, y le dio un beso en la mejilla para entregarlo
en manos de pecadores. Y recibió el vituperio, el maltrato
durante su crucifixión, pero aún así no abrió su boca. cuando le maldecían, cuando lo
ultrajaban, no pronunció palabra, sino que dejó absolutamente todo
a aquel que juzga que, justamente, él es el Cordero sin Mancha por
el cual nosotros tenemos hoy redención y vida eterna. Y ese
es el ejemplo, y ese es el modelo que nosotros debemos de seguir. Nuestro Señor Jesucristo experimentó
cosas que nosotros los hombres no podemos soportar. Y lo que debemos pensar es de
qué manera nosotros anhelamos exaltarlo a Él. Estas verdades son las que efectivamente
traen unidad a la Iglesia. ¿Saben algo? La muerte de Cruz
que menciona Pablo acá, en el versículo 8, era la muerte más
cruel y vergonzosa que alguien podría experimentar. Estaba destinada
para los malvados, para los delincuentes. Era señal de maldición estar
colgado en un madero. ¿Y esa fue la muerte de quién?
De Cristo, hermanos. Es precioso. Es sublime. Es inimaginable, pero es la razón
por la cual nosotros tenemos una nueva vida. Yo sé que la
gente afuera lo nota cuando tú eres un genuino creyente. ¿Saben
por qué lo sé? Porque Cristo nos lo dice a través
de su palabra, que hay un testimonio genuino de fe en el creyente. Y por eso, Más de dos mil años
después, la Iglesia del Señor sigue ferviente, la Iglesia del
Señor sigue creciendo, la Iglesia del Señor sigue unida. Hoy acá, en diferentes partes
del mundo entero, pero el Señor está preservando su Iglesia. Así como Pablo está recordando
a los filipenses la razón, la causa por la cual ellos han sido
salvos, por la obra de Cristo en aquella cruz maldita, el cordero
sin mancha se dio como propiciación por los pecados de los hombres.
El pecado que nosotros merecíamos pagar, porque la paga del pecado
es muerte. La imputación de Cristo es el
acto de amor eterno como regalo de Dios. Pero esto no simplemente
puede ser un concepto en nuestra mente. Porque yo sé que si se
lo preguntamos a alguien afuera en la calle, no creyente, sabe
que Cristo murió en la cruz. Pero no le conoce. ¿Pero qué
de nosotros que decimos conocerle? ¿Qué de nosotros que decimos
vivir esa verdad? ¿Cómo lo hacemos? Hay muchos que lo menosprecian,
lo rechazan por la dureza de su corazón. ¿Pero qué de nosotros
que estamos dentro de la iglesia? Pensemos en ello. Amar el modelo
de Jesús es nuestro llamado para ser santificados, purificados
como iglesia y tener esa preciosa unidad. Esa unidad, ¿saben algo? Esa unidad va a prevalecer hasta
que el Señor venga por su iglesia. Si bien es cierto que nosotros
como cristianos no podemos despojarnos de nuestra naturaleza humana,
sí podemos por el Espíritu de Dios cumplir y obedecer la Palabra
de Dios y tener unidad en obediencia al Señor, amando y mostrando
¿Cuál es la causa de nuestro gozo? ¿Cuál es la causa de nuestro
gozo? El versículo 9 dice, por lo cual
Dios también le exaltó hasta lo sumo y le dio un nombre que
es sobre todo nombre. Finalmente piensen en esta relación,
el modelo de Jesucristo fue glorificar a quién, al Padre, sometiéndose
en obediencia al plan soberano de Dios, por el cual nosotros
hoy tenemos la oportunidad de ser coherederos del reino de
Dios. Esa es la mejor herencia y esa
es la herencia que nosotros estamos aguardando. Mis hermanos, dejemos
de vivir por las cosas de este mundo que nos afligen, que nos
roban el gozo y confiemos en la esperanza eterna. Si realmente
en Cristo hemos creído. Así mismo el Padre glorificó
al Hijo dándole ¿qué? Un nombre que es sobre todo nombre.
Se dan cuenta, Cristo Jesús glorifica al Padre en obediencia y el Padre
glorifica al Hijo dándole un nombre que es sobre todo nombre.
¿Cuál nombre? El nombre de Jesús. ¿Para que en el nombre de Jesús
qué suceda? ¿Qué dice el versículo 10 hermanos? Se doble toda rodilla
de los que están en los cielos y en la tierra y debajo de la
tierra. ¿Qué quiere decir esas palabras?
¿Qué quiere decir? Que para que en el nombre de
Jesús se doble toda rodilla. En los cielos. Los creyentes
redimidos durante la historia de la humanidad, al igual que
los ángeles del cielo, los ángeles buenos, van a doblar la rodilla
ante el nombre que es sobre todo nombre. En la tierra, aquellos
salvos redimidos, aquellos que hemos sido salvos por gracia,
es decir, los que hemos creído en Cristo Jesús como Señor y
Salvador, lo alaban, lo exaltan, estos son los genuinos creyentes. Sin embargo, en la tierra también
están los incrédulos. Aquellos que van a ver con tristeza
que rechazaron el único camino de salvación. Al único Dios verdadero. Aquellos que siguen sus obras. Aquellos que adoran dioses falsos. Aquellos que están en falsas
religiones, en falsas iglesias. Pero ¿saben algo? El texto nos
está diciendo, ojo con esto, que toda rodilla se doblará.
¿Pero qué pasa con estos? ¿Con estos que no creyeron? Ellos no van a ser salvos. Acompáñenme
a Apocalipsis 6. Por favor, acompáñenme a Apocalipsis
6. Ellos van a doblar la rodilla
por miedo, por temor. Pero mira lo que dice Apocalipsis
6. del versículo 15 al 17. Prestemos
atención. Dice. Y los reyes de la tierra,
y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo
siervo, y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas
de los montes. Aquí se está refiriendo a todos
aquellos que no han creído. Y cuando dice los reyes, está
hablando a los gobernantes, cuando dice los grandes, son los empresarios,
los grandes emporios económicos, los millonarios, los ricos, aquellos que tienen
influencias, los capitanes, esas personas
que están en un lugar prominente, los poderosos, aquellos que están
detrás del poder, que son los que guían los hilos de las economías
mundiales. Y todo siervo y todo libre. ¿Saben quiénes son esos? Todos.
Todos aquellos que están fuera de la Iglesia de Cristo. y dice que se esconderán en las
cuevas y entre las peñas de los montes. Y decían a las peñas,
y decían a los montes y a las peñas, caed sobre nosotros y
escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono
y de la ira del cordero. ¿Se dan cuenta? Ellos están arrodillados
de temor. Ellos están reconociendo qué?
Lo que nos dice la Escritura. Que Jesucristo es el nombre sobre
todo nombre. Pero ¿saben algo? No han creído. No han creído. Se han negado
a creer. Porque el gran día de su ira
ha llegado y ¿quiénes podrán sostenerse en pie? Aquí en Apocalipsis
6 la Iglesia del Señor ya no está. La iglesia del Señor ya
ha sido arrebatada. Y nos estamos dando cuenta de
lo que el texto nos está narrando. Por eso cuando Pablo está hablando
de esto, nos está diciendo que toda rodilla se doblará, incluyendo
la rodilla de aquellos que no han creído, pero van a ser eternamente
condenados. El versículo también nos dice
debajo de la tierra. ¿Quiénes están debajo de la tierra?
los ángeles caídos y los muertos no redimidos que van a ser condenados
en el juicio final, en el castigo eterno, lo pueden leer en Apocalipsis
20 en sus casas. Hermanos, toda la palabra, toda
la palabra es inspirada por el Espíritu Santo de Dios y nos
instruye y nos reargulle y nos prepara para que seamos
realmente obedientes al Señor. Preparados para toda buena obra. Acompáñenme a Hebreos 10. A ir
rápidamente. Hebreos 10, versículo 31. Yo
creo que este versículo lo sabemos también de memoria. Hebreos 10,
31 dice así. Horrenda cosa es caer en las
manos del Dios vivo. Usted está hoy acá. y posiblemente
si no ha entregado su vida a Cristo, si usted no ha nacido de nuevo,
Dios mismo le está dando la oportunidad de escuchar este mensaje, de
escuchar que la salvación es por gracia, por medio de la fe,
de escuchar que usted es un pecador que no puede salvarse a sí mismo,
de escuchar que Jesucristo murió en la cruz por los pecadores
y que hay gozo en el reino de los cielos cuando un pecador
se arrepiente ¿Hay oportunidad? ¿Hay esperanza? Claro que sí
la hay. Por eso estamos acá. Y aquellos que realmente han
creído, nos insta la palabra que vivamos esta verdad, unidos
como iglesia, santificándonos y purificándonos. ¿A través de
qué? De la palabra del Señor, en obediencia. Esto nos debe
animar en nuestros corazones a vivir más alegremente el gozo
del Señor, a amarnos verdaderamente, a cuidarnos sinceramente, a preocuparnos
por las almas, tanto nuestras como las almas que están perdidas. Sólo Dios conoce nuestros corazones
y pensamientos y hoy debemos autoexaminarnos a la luz de la
palabra Porque mientras que estamos vivos aún hay oportunidad de
salvación. Mientras que estés respirando
aún hay oportunidad de perdón. Aún hay esperanza si venimos
a Cristo en arrepentimiento de pecados y fe y recibimos su regalo
de gracia inmerecida. De cierto te digo que el que
no naciera de nuevo no puede ver el reino de Dios. le dijo
el Señor Jesucristo a un maestro de la ley. Este es el flujo de pensamiento
del apóstol Pablo que nos lleva al versículo 11 donde hay una
afirmación de su gloria, de su honra, justicia y soberanía, la cual será confesada en todos
los confines de la tierra. Y muchas veces nos cuesta entender
esto, pero no sé si ustedes recuerdan que tan sólo hace unos años atrás
hubo una epidemia que paralizó el mundo entero y todo el mundo
habló de ella. ¿Y saben por qué el Señor permite
que eso pase? Porque nos está mostrando que es una realidad
Su Palabra. Todo el mundo va a confesar que
Jesucristo es el Señor. Los que han creído en Él para
vida eterna los que no han creído en él y han rechazado su obra
preciosa en la cruz para perdición eterna. Y yo sé que muchas veces la gente
puede pensar, ay no, pero cómo todo el mundo, no, no creo. Piensa
en lo que pasó en esa epidemia, todo el mundo habló de ella. Porque el Señor así muestra su
misericordia para que entendamos las verdades que Él nos ha dejado
en su palabra. Para que toda lengua confiese
que Jesucristo es el Señor para la gloria de Dios Padre. Mis hermanos, finalmente toda
lengua confesará que Jesucristo es el Señor para la gloria de
Dios. No importa el idioma que hable.
Cuando nos dice toda lengua se está refiriendo a todo idioma. Es el lenguaje que hablamos.
Es exactamente la misma palabra que se usa en Hechos 2 cuando
el Espíritu Santo vino sobre la iglesia. Que ellos hablaron
lenguas, pero hablaron idiomas. Es exactamente la misma palabra
en el idioma original, glosa. Quiere decir español, inglés,
francés, hebreo, medo, persa. Toda lengua confesará que Jesucristo
es el Señor para su exaltación. La unidad perfecta, hermanos,
ejemplifica y modela nuestra relación en la iglesia y saben
de qué es testimonio de la unidad perfecta de Dios Padre, Dios
Hijo y Dios Espíritu Santo. Esa es la unidad que nosotros
podemos testificar. Tres personas distintas en un
solo Dios verdadero que habitan plenamente unidas para la gloria
de Dios. Todo genuino creyente es llamado
a amar a la iglesia por la cual murió Cristo. No de labios, sino
de manera práctica. Y mediante este regalo de gracia,
Dios mismo es quien santifica y purifica a su iglesia. ¿Saben
algo, hermanos? No debemos preocuparnos por ser
grandes cantidades de personas. Debemos preocuparnos por crecer
en santidad, por crecer en humildad, por crecer en amor, por crecer
en semejanza a Cristo. Porque el Señor es quien cuida
de nosotros. Es el Señor el que nos ha preservado
y nos preservará hasta la eternidad. Nosotros debemos aplicar y testificar
estas dos verdades de la unidad de la Iglesia que prueban que
¿Cuál es tu amor por la iglesia? ¿Eres parte de la iglesia? ¿Cuál
es tu amor por la iglesia? Esa es la pregunta que debemos
hacernos. Tener claro que el motivo de la unidad que nos impulsa
a vivir estas verdades que hemos estudiado hoy y amar el modelo
perfecto. El modelo perfecto de la unidad
es el ejemplo mismo de Cristo, que no estimó el ser igual a
Dios como cosa a qué aferrarse. Este Jesús, quien es el Señor,
nos ha llamado a vivir la única fuente inagotable de unidad y
gozo eterno, como sus hijos, recibiendo su gracia y mostrándola
como creyentes. Esta es la vida que el Señor
nos ha llamado a vivir. meditemos en estas dos verdades
para la gloria de Dios. Oremos. Padre amado, perdona
todas nuestras ofensas, Señor, porque venimos delante de Ti,
escudriñando Tu Palabra, y vemos cuánto fallamos, Señor, y vemos
la necesidad de volver, Señor, a los principios que Tú nos enseñas,
Vemos Señor que es esencial el amor por tu preciosa iglesia
y tener claro Señor el motivo por cual yo amo la iglesia tuya
Señor. Esta iglesia local en la cual
tú me has puesto Padre amado ¿de qué manera yo la cuido? ¿de
qué manera yo testifico Señor? Si estoy buscando preminencia
en la iglesia realmente quiero seguir el motivo por el cual
tú nos brindas la oportunidad de ser parte de tu iglesia. Ayúdanos
Señor a que el modelo perfecto de unidad seas tú, tú que no
estimaste el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse. Te
pedimos Padre que por amor Señor nos conceas arrepentimiento,
guía, sabiduría y que nos ilumines a que vivamos estas verdades
Señor, porque las necesitamos. En el nombre de Jesús oramos.
La Unidad que Purifica y Santifica
Series Filipenses
Dos verdades de la unidad que prueban tu amor por la iglesia
| Sermon ID | 10292442636462 |
| Duration | 1:09:40 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Philippians 2:1-11 |
| Language | Spanish |
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