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Vamos a tener un momento de oración. Padre, en esta mañana nos acercamos
por medio de la sangre de Cristo. para dar gracias por la manifestación
poderosa y salvadora de tu gracia eficaz. Te damos gracias por
la salvación. Te damos gracias por la iglesia
de Cristo. Te suplicamos que hoy tú nos
des mentes corazones dispuestos para poder aprender lo que Tú
nos enseñas sobre la Iglesia de Cristo, la importancia de
esta entidad Te suplicamos que guíes nuestros pensamientos y
podamos ser iluminados por Tu Palabra para que podamos nosotros
seguir sirviéndote en la iglesia, y podamos apreciar el lugar singular
de la misma en tu propósito redentor. Te suplicamos esta bendición
en el nombre de Cristo. Amén. En nuestros días, muchos cristianos
desconocen o no valoran el lugar central y singular de la iglesia
en el propósito redentor de Dios. Ven la iglesia como cualquier
otra entidad religiosa que ellos pueden ignorar o descuidar sin
que esto les perjudique o sin que esto perjudique su relación
con Cristo y su crecimiento espiritual. Viven como si ellos pudieran
nutrir su vida espiritual sin el ministerio bíblico de la iglesia
local. La manera en que tratan a la
iglesia o su indiferencia hacia la misma refleja que no aman
a la iglesia. Un joven que pensaba convertirse
al catolicismo romano escribió una carta a un pastor reconocido
en la que explica por qué pensaba dejar el protestantismo. Dijo este joven, Los protestantes
no parecen apreciar la Iglesia. La Biblia describe la Iglesia
como una institución que Cristo estableció y ama. La Iglesia
es todo para los católicos, pero es nada para la mayoría de mis
amigos protestantes. El Dr. Timothy George cita a
un pastor alemán que dijo que la palabra iglesia suena como
algo infinitamente ordinario, algo más o menos indiferente
y superfluo que no hace que su corazón palpite más rápido, algo
muy a menudo asociado con un sentido de aburrimiento. A lo
que el pastor reconocido añadió, seamos honestos, hay mucha verdad
en estas críticas. Para descartarlas ligeramente,
los evangélicos son demasiado propensos a tratar a la Iglesia
con indiferencia. Algunos evangélicos viven a la
periferia de la Iglesia. Asisten a la iglesia sin realmente
convertirse en una parte integral de la iglesia. Por supuesto,
el remedio para la apatía evangélica sobre la iglesia no es un retorno
a la eclesiología retorcida y extra bíblica de la iglesia católica
romana. Los evangélicos protestantes
deben tratar la eclesiología como tratan la soteriología,
deben tratar la doctrina de la iglesia con la perspectiva de
que la Escritura es la única fuente suficiente fidedigna sobre
este asunto. Lamentablemente, aún entre los
evangélicos, muchos de sus conceptos populares sobre la Iglesia están
cargados de tradiciones humanas, supersticiones y otras ideas
equivocadas de la Iglesia católica medieval. Sólo las Escrituras
pueden darnos una buena comprensión y un aprecio del verdadero rol
y la naturaleza de la iglesia. termino la cita. Y según las
santas Escrituras, la Iglesia del Señor Jesucristo no es una
entidad ordinaria, secundaria o incidental que podemos ignorar. Al contrario, es una entidad
extraordinaria, gloriosa y singular. Hoy vamos a considerar el lugar
singular asignado a la Iglesia en el propósito redentor de Dios
y sus implicaciones. En primer lugar, Voy a explicar
algunas de las palabras de nuestro tema. Al usar la palabra iglesia,
no la uso para referirme a una institución asociada con la fe
cristiana, ni a cualquier entidad que profesa a Cristo como Salvador
o que se identifica con la Biblia. Entre esas instituciones se encuentran
la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días o
la Iglesia Mormona. Entre estas instituciones religiosas
podemos incluir también a la Iglesia Católica Romana. Esta
Iglesia alega ser la Iglesia verdadera de Jesucristo. En estos
casos, la palabra iglesia se usa para identificar instituciones
que se designan a sí mismas como iglesia. No uso la palabra iglesia para
referirme a esa institución o a esas instituciones. Tampoco uso la
palabra iglesia para identificar algún edificio que se usa para
celebrar cultos religiosos. Al hablar de la iglesia uso el
término en el sentido en que la Biblia lo usa. En la Biblia,
la palabra iglesia generalmente se usa para describir al grupo
de los santos llamados redimidos que están unidos espiritualmente
por la fe a Cristo y que están bajo el gobierno de Cristo, y
que se han comprometido a andar juntos según la norma de Cristo,
como ésta se revela en su palabra. Hechos capítulo 20, versículo
28, Romanos capítulo 6, versículo 4 y 5, segunda epístola a los
tesalonicenses, capítulo 2, versículo 14, primera epístola a Timoteo,
capítulo 3, versículo 15, y Mateo, capítulo 28, versículos 19 y
20. La Iglesia es un grupo de personas
redimidas por la sangre de Cristo, unidos espiritualmente a Él. Estos alcanzarán la gloria de
nuestro Señor Jesucristo. La iglesia es la casa del Dios
vivo, columna y sostén de la verdad. Esta iglesia, si es una
iglesia de Jesucristo, o si es la iglesia de Jesucristo, está
comprometida a guardar todo lo que Cristo le ha mandado. La Biblia describe a la Iglesia
de Cristo como una entidad individual y espiritual que se manifiesta
en una forma local, una forma local y visible. El conjunto
colectivo de estos cuerpos locales o de estas iglesias locales forman
la iglesia universal de Cristo. Mateo capítulo 18 versículo 15
al 20 Apocalipsis capítulo 1 al 3 y Mateo 16 hablan de estas
cosas. En esta última cita, el Señor
Jesucristo dice, Mateo capítulo 16, versículo 18, Él dice que
Él edificará Su iglesia. Esta iglesia universal que Cristo
edifica se compone de iglesias locales. Nosotros somos una iglesia
local, un grupo de santos salvados por Cristo que, unidos a Él y
bajo Su gobierno, nos hemos comprometido a andar juntos según la norma
que Jesucristo revela en Su palabra. Como iglesia local, nosotros
oramos por la iglesia universal. Esta iglesia universal está compuesta
no sólo de iglesias bautistas reformadas, sino también de otras
iglesias locales que, como nosotros, están compuestas de personas
redimidas por la sangre de Cristo. Estas iglesias, sean presbiterianas,
bautistas independientes u otras, han sido llamadas a la comunión
con Jesucristo por medio del Evangelio para que guarden todas
las cosas que Cristo enseña en Su Palabra. Otro término importante
en nuestro estudio es la palabra singular. Ya expliqué lo que
la palabra iglesia, según la Biblia la usa, significa. Ahora otro término importante
en nuestro estudio es la palabra singular. La iglesia ocupa un
lugar singular. Observen, no dije un lugar exclusivo,
sino un lugar singular. No uso el término exclusivo porque
hay otra entidad que Dios usa para lograr su propósito salvador. Esta entidad es la familia que
muchas veces cuando está organizada según la enseñanza bíblica Y
es una familia cristiana muchas veces se convierte en la matriz
espiritual en la que Dios se manifiesta para engendrar a sus
hijos, hijos que tomarán su lugar en la iglesia local. una familia
cristocéntrica en la que los padres, por medio de la instrucción
bíblica y el ejemplo piadoso, se dedican a impartir la sabiduría
que conduce a la salvación, que es por la fe en Cristo, es una
entidad establecida por Dios para lograr su propósito salvador. Ahora, Una familia cristiana
no es por sí misma una iglesia. El mero hecho de ser cristianos
y miembros de una familia cristiana no constituye a ese grupo o a
esa familia una iglesia de Cristo formalmente establecida. Hay otros factores, además de
ser cristianos, que forman una iglesia local. Sin embargo, Cristo
usa la familia cristiana, ordenada según el orden bíblico, para
traer salvación a sus elegidos. A menudo, la familia se convierte
en la matriz en la que Dios salva, y después de salvar, toma aquel
que salva y lo añade a la Iglesia. Aunque la Iglesia no ocupa un
lugar exclusivo en el propósito redentor de Dios, esto no niega
que la Iglesia ocupa un lugar central y singular en el propósito
redentor de Dios. Otros términos que uso en nuestro
tema es el propósito redentor de Dios. Con este término me refiero al
plan que Dios tiene. Él tiene un plan redentor. Este es un plan en el que Él
se ha propuesto salvar o, mejor dicho, redimir por medio del
pago de un rescate a los elegidos. El pago es la sangre de su Hijo
que muere en lugar de pecadores para expiar el pecado de ellos
y rescatarlos de las consecuencias del pecado para que sirvan a
Dios. Ese plan redentor de Dios incluye
muchas metas que Él predeterminó en la eternidad. El plan redentor
de Dios incluye muchas metas que Él predeterminó en la eternidad
y la meta principal es glorificar su nombre al mostrar o manifestar
el poder, la maravilla, y las sobreabundantes riquezas de su
gloria. Pero Dios que es rico en misericordia,
misericordia no es gracia y gracia no es misericordia, aunque las
dos cosas van unidas. Pero Dios que es rico en misericordia,
por causa del gran amor con que Dios nos amó, aun cuando estábamos
muertos en nuestros delitos, nos dio vida juntamente con Cristo. Ahora observen, Pablo se detiene
y dice, por gracia habéis sido salvados. Versículo 6. Y con él nos resucitó, y con
él nos sentó en los lugares celestiales en Cristo Jesús, a fin de poder
mostrar en los siglos venideros, mostrar qué? las sobreabundantes
riquezas de su gracia por su bondad para con nosotros en Cristo
Jesús. ¿Para qué Dios nos salva? ¿Para
qué una vez Él nos salva? ¿Para qué Él nos constituye en
una iglesia? Para mostrar en los siglos venideros,
las sobreabundantes riquezas de Su gracia. Gracia es la manifestación
poderosa y eficaz de su amor inmerecido. Packard, el gran
teólogo, dice, la gracia de Dios es amor libremente manifestado
hacia pecadores culpables a pesar de lo que se merecían, o mejor
dicho, a despecho de su falta de mérito. Es Dios manifestando
su buendad hacia personas que solo merecen severidad y que
no tienen razón alguna para esperar otra cosa que severidad. Pym
define la gracia de la siguiente manera. Gracia es el favor que
Dios muestra a aquellos que no sólo no tienen méritos en sí
mismos, sino que además merecen el mal y el infierno. Es completamente
inmerecida y nada que pueda haber en aquellos a quienes se otorga
puede granjearla. La gracia no puede ser comprada,
lograda, ni ganada por la criatura. Si lo pudiera ser, dejaría de
ser gracia. Esa gracia otorga remisión, vida
eterna, completa salvación, completa glorificación. La iglesia ocupa
un lugar singular en la manifestación de la gracia salvadora de Dios
y en el logro de su propósito redentor. Después de explicar
los términos que componen nuestro tema, consideremos las razones
por las que la Iglesia ocupa un lugar singular en el propósito
de Dios. La Iglesia ocupa un lugar singular
en el propósito de Dios porque es la única entidad que Jesucristo
prometió edificar victoriosamente para lograr su propósito redentor. Repito, la Iglesia ocupa un lugar
singular, único en el propósito de Dios porque es la única entidad
que Jesucristo prometió edificar de un modo victorioso para lograr
su propósito redentor. Mateo 16, versículo 18 declara,
enseña Mateo 16, versículo 18 enseña
que la única institución que Jesús se comprometió a edificar,
que sería el agente que Él usaría para lograr de un modo victorioso
su propósito redentor, es la iglesia. Es la iglesia. Él dijo, edificaré mi iglesia. Pero Él no solamente dijo, edificaré
mi iglesia, Él dijo algo que no ha dicho de otra institución.
Él dijo, edificaré mi iglesia y las puertas del Hades no prevalecerán
contra ella. Ningún ser, cosa o demonio ni
aun la misma muerte impedirá que Jesucristo edifique su iglesia
para la gloria de su nombre y lograr su propósito redentor. Observen, Jesucristo no dijo
yo edificaré mi iglesia y también edificaré sociedades, ministerios,
asociaciones, organizaciones para eclesiásticas y cualquier
otra entidad que desee realizar mi obra. Él nunca dijo ni prometió
en su palabra que otorgaría su bendición y gracia a estas organizaciones
para que triunfaran en el logro del plan o el propósito redentor
de Dios. En ningún lugar de las Escrituras
se encuentra tal promesa o compromiso. Sin embargo, en Mateo 16, versículo
18 y Efesios capítulo 5 y otros pasajes de la Biblia, encontramos
que todo el poder, la sabiduría, la gracia y el triunfo salvador de Cristo está ligado o vinculado
al destino de la Iglesia. De tal manera que aun las puertas
del Hades, por más poderosas que sean, nunca podrán prevalecer
contra la Iglesia. Un predicador famoso Tenía razón
cuando dijo, es imposible exagerar la importancia de la iglesia
en el plan eterno de Dios. La iglesia es su edificio. Por otra parte, Dios es inmutable,
soberano y omnipotente, Señor del cielo. Su palabra no volverá
a él vacía, sino que siempre cumplirá sus propósitos soberanos
y su voluntad en última instancia siempre se cumple. Isaías 46,
versículo 10. Su plan es invencible e inquebrantable. Él cumplirá todo lo que dijo. Versículo 11. y habla sobre la edificación
de su iglesia en un lenguaje triunfante o victorioso. Él personalmente garantiza que
las puertas del Hades no prevalecerán contra la iglesia que él edifica. Las puertas del Hades, ¿qué es
esto? Pues las puertas del Hades es
una expresión judía para la muerte. Hades es el lugar de los muertos,
y las puertas del Hades representan el portal mismo de la muerte. Hades también es el dominio del
diablo, Hebreos 2, versículo 14. Por el temor el diablo sujeta
esclavitud a la gente, mas ahora Cristo ha librado a los que por
el temor a la muerte estaban sujetos a la esclavitud durante
toda la vida. Por tanto, el diablo no puede
impedir el triunfo final de la iglesia que Cristo edifica. Las puertas del Hades por metonimia,
representa a Satanás y a sus legiones como si se precipitasen
por las puertas del infierno con el fin de atacar y destruir
a la Iglesia. Ah, pero no podrá lograr su objetivo
porque Cristo asegura la victoria de la Iglesia contra todos sus
enemigos. Ahora, la promesa de Cristo nos
sugiere que ninguna iglesia en particular será infalible. Jesús no enseña que ninguno de
los obispos de la iglesia estará libre de errores, ni él garantiza
que ninguna iglesia local se apartará de la fe. Como dijo
otro siervo del Señor, Jesús no promete el éxito, la prosperidad
y la preservación de cada congregación local, pero
Él promete que la Iglesia triunfará. sobre las fuerzas del mal, él
por medio de la iglesia, iglesia que no tiene otra manifestación
visible local que la iglesia local, edificará y logrará su
propósito redentor. La Iglesia ocupa un lugar singular
en el propósito redentor de Dios porque es la única entidad, es
la única entidad que Jesucristo prometió edificar victoriosamente
para lograr su propósito redentor. He escogido mis palabras. En
segundo lugar, porque la Iglesia es la única institución a la
que Jesucristo entregó las llaves del reino. La Iglesia ocupa un
lugar singular en el propósito de Dios porque la Iglesia es
la única institución a la que Jesucristo entregó las llaves
del reino. Mateo capítulo 16, versículos
18 y 19. Yo también te digo que tú eres
Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia, y las puertas del
Hades no prevalecerán contra ella. Versículo 19. Yo te daré
las llaves del reino de los cielos, y lo que desates en la tierra
será desatado en los cielos. Es importante aclarar que cualquier
asociación entre Pedro y las llaves del reino tiene que ver
con la relación de Pedro con la iglesia. Jesús dijo a Pedro,
yo edificaré mi iglesia. y a ti te daré las llaves del
reino." Ahora, no divorcien estas palabras de su contexto bíblico. Cualquier contacto que Pedro
tuvo con las llaves no se debe a que él es la cabeza de la iglesia. Sólo Cristo es la cabeza de la
iglesia, Efesios 1, 22 y 23, capítulo 5, versículo 23. Y esta posición y este título,
Cristo, no lo ha dado a ningún ser humano. Estas llaves que
se dieron a Pedro por su relación con la iglesia como el portador
de aquel que daría el mensaje sobre el cual Cristo edificaría
su iglesia, estas llaves no fueron dadas exclusivamente a Pedro. Estas llaves fueron dadas también
a la iglesia. Observen. El uso de estas llaves
tiene que ver con atar o desatar algo en la tierra y en los cielos. Mateo 16, versículo 19 declara,
Yo te daré las llaves del reino, y lo que ates en la tierra será
atado en los cielos, y lo que desates en la tierra será desatado
en los cielos. La autoridad para usar las llaves
de esta manera es también conferida a la Iglesia. Mateo 18, versículo
15 al 18. Vamos a ese pasaje bíblico. Mateo, capítulo 18, versículo
15. Mantengan delante de ustedes
el contexto. Dice, Y si tu hermano peca, ve
y repréndelo a solas. Si te escuchas, ganado a tu hermano. Pero si no te escucha, lleva
contigo a uno o a dos más para que toda palabra sea confirmada
por boca de dos o tres testigos. Y si rehúsa escucharlos, dilo
a la iglesia. Y si también rehúsa escuchar
a la Iglesia, sea para ti, como el gentil y el recaudador de
impuestos, en verdad os digo, en referencia a lo que se está
hablando o a lo que se dijo previamente, En referencia a lo que se dijo
anteriormente, en verdad os digo, todo lo que atéis en la tierra
será atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra
será desatado en el cielo. En este caso, el uso de las llaves
del reino tiene que ver con la disciplina de la iglesia. Cuando
la Iglesia ejerce la disciplina de excomunión sobre uno de sus
miembros, usa las llaves del reino. Esto indica que el Señor Jesucristo
ha conferido a la Iglesia, y no sólo a un individuo, la autoridad
para usar las llaves del reino. Cualquiera que sea el significado
de las llaves del reino, el uso de estas llaves no es una cosa
que se da a un individuo para que él la use aislado o separado
de la iglesia. Cuando las palabras fueron dichas
a Pedro fue en conexión a la iglesia Mateo capítulo 16, no
a Pedro separado de Y cuando se usa en Mateo capítulo 18,
es y tiene que ver con el ejercicio de la disciplina eclesiástica. Las llaves, por un lado, representan
la predicación del Evangelio. De esa manera se abre el cielo,
de esa manera se entrega el mensaje de salvación para que aquellos
perdidos entren en la iglesia, sean salvos y entren en la iglesia. Por otro lado, también, tiene
que ver con el ejercicio de la disciplina, aquella persona que
no se somete a la enseñanza bíblica, cuya conducta no es consecuente
con las demandas éticas de la palabra de Dios y los principios
bíblicos, debe ser que, si no se arrepiente, debe ser expulsado
del cuerpo de Cristo. ¿Y quién tiene la autoridad para
hacer tal cosa? La iglesia. Y en ese contexto
de Mateo 18 es la iglesia local, que es expresión y manifestación
visible y local. con toda la autoridad de Cristo
de la Iglesia Universal. Las llaves del reino se pueden
usar sólo como parte del ministerio de la iglesia para cumplir el
propósito redentor de Dios. La iglesia usa las llaves del
reino no sólo cuando predica el evangelio, sino cuando ejerce
disciplina sobre uno de sus miembros. Sólo la Iglesia tiene la autoridad
para usar las llaves o para disciplinar. Por esta misma razón ninguna
otra organización o entidad o ministerio, entre comillas, cristianos, ni
aún la familia, tiene la autoridad para ejercer disciplina eclesiástica. Sólo la iglesia local puede ejercer
tal disciplina. Jesucristo entregó las llaves
del reino sólo a una institución, y esa institución es la Iglesia. Por lo tanto, no se pueden hacer
copias de estas llaves para darlas a cualquier otro grupo que alegue
tener la visión de ser llamado a un ministerio especial, o que
alegue tener una gran carga, o que conozca cómo establecer
y desarrollar una organización para llevar a cabo la obra de
Dios. Por esta misma razón ningún seminario
teológico o ministerial tiene la autoridad para ejercer una
disciplina eclesiástica, sólo la Iglesia. de ahí la necesidad
de que los hombres se preparen en la iglesia, sean guiados e
instruidos por la iglesia local, porque esa instrucción que ellos
deben recibir no sólo consiste de conocimientos teológicos o
de Enseñarles doctrinas también tiene que ver con su carácter. Y como tiene que ver con su carácter,
la única entidad que puede con autoridad y dejar sentir su peso
sobre esa persona al punto de aún expulsarlo del cuerpo de
Cristo es la iglesia. Hermanos, la iglesia no es cualquier
entidad. una institución síngula en el
propósito redentor de Cristo. Jesucristo dio las llaves del
reino solamente a la Iglesia, por lo tanto solamente la Iglesia
tiene la autoridad para usarlas. La iglesia ocupa un lugar singular
en el propósito redentor de Dios porque es la única institución
que Jesucristo prometió edificar victoriosamente para lograr su
propósito redentor. Porque la iglesia es la única
institución que Jesucristo entregó las llaves del reino. En tercer
lugar, porque es la única institución a la que Jesucristo prometió
su presencia especial. Y no cualquier clase de presencia,
sino una presencia especial y extraordinaria. Aunque Jesucristo prometió manifestar
su presencia a cada creyente, aunque él mora en cada creyente
por medio de su espíritu, aún así hay una promesa sobre la manifestación especial
de Cristo en la Iglesia que Él no prometió a ninguna otra institución
o persona. Mateo 18, 20 declara, porque
donde están dos o tres reunidos en mi nombre, recuerden el contexto
es una disciplina que va a ejercer la iglesia local constituida
de miembros que pueden expulsar porque son miembros de esa iglesia
Es a esa iglesia, en el ejercicio de lo que la iglesia solamente
puede hacer y tiene la autoridad para hacerlo, es que Cristo manifiesta
su presencia especial. Es a esa entidad que Cristo ha
prometido manifestarse de una manera especial. Y esto es muy
importante. ¿Por qué? Porque si la iglesia
va a ejercer la disciplina como debe ejercerla, tiene que estar
segura que Cristo está presente porque uno de los problemas grandes
en la iglesia es cuando la iglesia va a disciplinar porque tiene
que disciplinar y hay algunos que tienen temor de hacerlo por
diferentes razones que no son bíblicas. Cristo dice a su iglesia,
¡Sé fiel! en mis filas, porque se trata
de mi iglesia, de mi nombre, de mi testimonio, de mi evangelio. Es necesario que esas filas estén
constituidas de verdaderos creyentes, y en el momento que uno de ellos
no muestra por su conducta, olvídate de lo que siente en su corazón,
es un asunto de conducta. en el momento en que no se somete
a la enseñanza bíblica y su conducta no es consecuente con lo que
demanda la palabra de Dios, debes ejercer disciplina, expulsar
a tal individuo o tal persona. ¡Hazlo! Yo estoy contigo de una
manera en que no estoy con ninguna otra institución. Yo vindicaré
tu nombre. Entonces vienen las palabras.
De Jesucristo a la iglesia le dice todo lo que atéis en la
tierra será atado en el cielo. No importa si esa persona se
va a otra iglesia, no importa si esa persona deja de ir a la
iglesia, no importa lo que esa persona haga, lo que la iglesia
local en el nombre y bajo la autoridad de Cristo hace según
las escrituras está atado en el cielo y no hay institución
humana ni persona humana que puede desatarlo. La persona podrá
estar bailando, podrá estar muy contenta, podrá hacer y deshacer
en cualquier otro lugar, irse a cualquier otro lugar, pero
esa persona está bajo la disciplina de la Iglesia. Y Cristo velará y se asegurará de que esa persona,
de una manera u otra, sienta la disciplina eclesiástica, porque
esa disciplina no es realmente en última instancia de la iglesia,
sino de Cristo que obra por medio de la iglesia. Esa persona no trata con un pastor
o dos pastores o tres pastores de la iglesia o con meros miembros
de la iglesia, trata principalmente con la cabeza de la iglesia. Observen esta promesa no es dada
a cualquier grupo de personas cristianas no es dada a cualquier
grupo de creyentes para que este grupo pueda seguir el plan creado
por los hombres. Esa promesa de la presencia de
Cristo especial que Cristo le promete a la iglesia no la da
a otra institución. Si uno es fiel al pasaje en que
aparece, la promesa de la presencia de Cristo Como lo es en Mateo
18, 20, si uno es fiel al pasaje en que aparece esta promesa y
no la saca de su contexto, entonces debe concluir que la promesa
de la presencia especial de Cristo es para la iglesia, para que
ésta cumpla con su función. Si tu hermano peca y ve y repréndelo,
ve y repréndelo a solas, y si te escucha, has ganado tu hermano. Pero si no te escucha, a ti a
solas, y luego a ti, con un testigo o dos testigos, versículo 17,
si rehusa escucharlos, dile a una organización para eclesiástica,
a un seminario teológico, a un ministerio de una persona que
anda por ahí que siente que Cristo o que Dios le ha llamado. No,
si rehúsa escucharlos, dilo a la iglesia. Esta confrontación supone
que hay un previo compromiso mutuo entre dos personas de que
ellos pertenecen a una sociedad entre varias personas, de que
ellos pertenecen a una sociedad específica de creyentes propiamente
organizada, que en el texto, versículo 17, se conoce como
iglesia. También se da por sentado que
estos dos individuos entienden y aceptan que esta sociedad o
iglesia tiene la autoridad para excomulgar a cualquier miembro
de esta sociedad que no muestre arrepentimiento verdadero por
un pecado grave o escandaloso que cometió y que no hay un tribunal
más alto al que esa persona pueda apelar. Esto se debe a lo que declara
el versículo 18, En verdad os digo, todo lo que ateis en la
tierra, es decir, aquello que la iglesia ate en la tierra,
será atado en el cielo, y todo lo que desateis en la tierra
será desatado en el cielo. es a esta entidad, sociedad o
cuerpo local que Cristo le promete su manifestación. la manifestación
especial de su presencia. Cuando la Iglesia tiene que ejercer
disciplina o tiene que llevar a cabo alguna de sus funciones,
la Iglesia debe reconocer que no está sola. cualquier gracia,
poder o recurso que ella necesite para cumplir la función que Cristo
le ha dado, o la voluntad de Cristo, la iglesia puede pedirlo. al Señor, versículo 19. Y cuando lo pide, la iglesia
nunca debe dudar que recibirá lo que pidió. Cristo, su cabeza,
estará en medio de la iglesia para bendecirla. ¿Se dan cuenta,
hermanos, lo mal que se aplica esta promesa cuando se usa para
establecer que la presencia especial de Cristo ha sido prometida a
cualquier grupo de creyentes en cualquier circunstancia, para
hacer cualquier cosa que ellos quieran o para lograr ciertas
metas bíblicas? Las Escrituras son violadas,
manipuladas o adulteradas cuando se aplican incorrectamente como
muchos lo hacen o como muchos tergiversan Mateo capítulo 18
versículo 20. Esta promesa de Cristo en el
versículo 20 no puede aplicarse a cualquier grupo cristiano. El contexto en que aparece indica
que esta promesa fue hecha solamente a la iglesia, una entidad compuesta
de creyentes que por su unión a Cristo se comprometieron a
andar juntos según las normas bíblicas en una relación en la
cual hay privilegios, obligaciones y penalidades. A esta entidad o cuerpo redimido,
Cristo le prometió su presencia especial. Efesios capítulo 1
habla de esa presencia de Cristo en la iglesia. Todo lo sometió
bajo sus pies, y a él lo dio por cabeza sobre todas las cosas
a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que llena
todo en todo. Esta presencia de Cristo en la
iglesia da entendimiento espiritual a los santos, da sabiduría y
conocimiento. Capítulo 1, versículos 17 y 18. Esta presencia lo llena todo
en todo. Capítulo 1, versículo 23. no se dice de ninguna otra institución. Apocalipsis habla de esta presencia
especial de Cristo en cada una de sus iglesias. Capítulo 1,
versículo 20 dice, En cuanto al misterio de las siete iglesias
que viste en mi mano derecha, y los siete candelabros de oro
y las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias
y los siete candelabros son las siete iglesias. ¿Y quién está
en medio de estas iglesias? El Señor Jesucristo. Jesucristo está aquí porque esta
es una de sus iglesias. A pesar de todos los problemas,
las debilidades y los pecados de estas iglesias en Apocalipsis
capítulo 1 al 3, Cristo no las abandona. A pesar de los fracasos, del
desvío espiritual, de los errores de sus iglesias y aún en algunos
casos de herejía, Jesucristo no dice voy a abandonar la iglesia
para instituir algo nuevo y algo mejor, algo más contemporáneo,
algo que esté más a tono a la cultura. ¡No! Lo que vemos es
que Cristo se intriga a traer reforma a sus iglesias. Con este fin, Él se dirige a
ellas con un mensaje necesario y pertinente, y con la disciplina
necesaria para reformarlas. En el Nuevo Testamento, nunca
debemos abandonar a la Iglesia para establecer una nueva entidad,
para que esa entidad cumpla su propósito redentor. Si en algún
caso Él quita el candelabro de alguna iglesia. Porque esta iglesia
persiste en su desvío y herejía, él no creará una nueva institución
o algo diferente. Lo que él hace es levantar otra
iglesia local que sea fiel a su palabra y cumpla su función como
columna evaluante de la verdad. La Iglesia ocupa un lugar singular
en el propósito redentor de Dios. porque es la única entidad que
Cristo prometió edificar victoriosamente para lograr su propósito redentor,
porque es la única entidad que Cristo entregó las llaves del
reino, porque es la única entidad que Cristo prometió su presencia
especial. Te pregunto, hermano, Te pregunto,
miembro de esta iglesia, ¿son estas tus convicciones? ¿Crees tú realmente lo que la
Biblia enseña sobre el lugar singular de la iglesia en el
propósito redentor de Dios? Yo no dije ve, mira y copia lo
que aquella institución, aquel cristiano, aquel otro grupo de
Clara Huaze te digo qué es tu convicción. ¿Cuáles son tus convicciones? ¿Son éstas? Deben serlo, pues
esto es lo que enseña la palabra de Dios. ¿Crees tú realmente lo que la
Biblia enseña sobre el lugar singular de la iglesia en el
propósito redentor de Dios? Sí lo es. vida manifestará lo
que el himnólogo declara cuando dice, tu reino amo Dios, tu casa
de oración y al pueblo que Jesús halló completa redención, tu
iglesia, mi Señor, su templo, su ritual, la iglesia que guiando
estás con mano paternal Por ella mi oración, mis lágrimas mi amor,
solicitud, cuidado, afán, por ella son, Señor. Si estas no
son tus convicciones bíblicas, si verdaderamente en tu corazón
no hay esa convicción de que la Iglesia es la entidad singular,
la entidad que ocupa un lugar singular en el plan redentor
de Dios, tú no podrás cantar ese himno con sinceridad. Expresan las palabras de este
himno tus convicciones, el lenguaje de tu corazón. Manifiestas tú estas convicciones en tu vida,
la manera en que te relacionas con los miembros de la iglesia,
con la iglesia local? Ya que la iglesia ocupa un lugar
singular en el plan redentor que ninguna otra entidad ocupa,
debemos, hermanos, dedicarnos de un modo especial, ferviente
y constante, debemos dedicarnos a orar por la Iglesia de Cristo. ¿Por qué tanto esfuerzo de venir
aquí cuando uno tiene trabajos y tiene otras cosas que hacer?
¿Por qué tanto esfuerzo de venir a este lugar en miércoles para
clamar a Dios? ¿Por qué? Por el lugar singular
que ocupa la iglesia en el propósito redentor. Debemos orar, porque a menos
que Cristo edifique esta casa, en vano trabajamos. Y tenemos que trabajar para edificar
la iglesia local y sostener sus ministerios. ¿Por qué? Porque
esta es la entidad que Cristo designó. para que ocupe un lugar singular
en el plan o propósito redentor de Dios. Debemos dedicarnos entonces
a orar por la Iglesia. Debemos apoyar continuamente
sus ministerios y los cultos Debemos sostener las normas de
la Iglesia como cuerpo. Debemos apoyar su ministerio
financieramente. Debemos promover la edificación
y la paz de la Iglesia. ¿Por qué? Porque ésta no es ninguna. Porque ésta no es cualquier otra
entidad. Ustedes ven como los padres se
preocupan por mantener la unidad de la familia. Eso es bueno,
que los padres trabajen por esa entidad, pero esa entidad pasará. Esa entidad pasará, ¡pero no
la iglesia! Con razón el Señor dijo, ¿quién
es mi madre y quiénes son mis hermanos? Aquellos que hacen
la voluntad de Dios. ¿Por qué? Porque esas personas,
salvadas por la sangre de Cristo, forman la Iglesia, la Iglesia,
la institución que permanecerá para siempre. Debemos apoyar
y someternos al liderazgo de la Iglesia. por lo que la Iglesia
es en el plan redentor de Dios. Por ella mi oración, mis lágrimas,
mi amor, solicitud, cuidado, afán, por ella son Señor. Cristo es nuestro ejemplo por
excelencia. Él amó la iglesia y ¿saben lo
que hizo? Se dio a sí mismo por ella. El que dice que permanece en
él debe andar como él anduvo. Esa indiferencia característica
de muchos evangélicos y protestantes es antepérnida. No es según la piedad ni según
el conocimiento que Dios imparte acerca de la iglesia. pensar que yo puedo vivir sin
la iglesia local, sin ser un miembro integral bajo la disciplina
de la iglesia y de Cristo, y pensar que puedo madurar y alcanzar
una madurez al punto que glorifique a Cristo como debo glorificarlo. No, no sin la iglesia. Que Dios nos ayude a mantener
estas cosas por delante. Oremos. Oh Padre, gracias te damos por
la enseñanza de tu palabra sobre la Iglesia de Cristo. Te suplicamos que estos principios
y esta enseñanza gobierne nuestra perspectiva, nuestras actitudes
y nuestra conducta en relación a tu Iglesia. que apreciemos
la iglesia, que por tu espíritu y tu verdad tú nos lleves a valorar
la iglesia y a apoyar sus ministerios bíblicos. Te suplicamos esto
para que se cumpla la oración de Pablo, que Cristo sea glorificado,
que tú seas glorificado. en la iglesia y en Cristo Jesús
por todas las edades. En su nombre. Amén.
La singularidad de la Iglesia I
Series La singularidad de la Iglesia
| Sermon ID | 1029121143369 |
| Duration | 1:03:05 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Acts 20:28 |
| Language | Spanish |
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