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Daniel capítulo 6, versículos
1 al 4. ¿Le pareció bien a Darío constituir
sobre el reino ciento veinte sátrapas que gobernaran en todo
el reino, y sobre ellos tres funcionarios, uno de los cuales
era Daniel, a quienes estos sátrapas rindieran cuenta para que el
rey no fuera perjudicado. Pero este mismo Daniel sobresalía
entre los funcionarios y sátrapas porque había en él un espíritu
extraordinario de modo que el rey pensó ponerlo sobre todo
el reino. Entonces los funcionarios y sátrapas
buscaron un motivo para acusar a Daniel con respecto a los asuntos
del reino. Pero no pudieron encontrar ningún
motivo de acusación ni evidencia alguna de corrupción, por cuanto
él era fiel, y ninguna negligencia ni corrupción podía hallarse
en él. Vamos a tener momento de oración. Padre, te damos gracias por la
exaltación del Señor Jesucristo, tu Hijo amado, que vino por nosotros
para salvarnos del pecado. Te damos gracias por tu iglesia,
aquella que el Señor Jesucristo edificó en virtud de su muerte,
en virtud de su obra redentora. Te damos gracias por el Espíritu
Santo que has enviado a la iglesia para que nos guíen toda la verdad
y te suplicamos en esta mañana que tú ilumines por medio de
la exposición de tu palabra, ilumines nuestras mentes para
que podamos entender tu voluntad para nosotros en lo que respecta
a nuestra responsabilidad en la sociedad. Te suplicamos que
también tú traigas palabras para aquellos que están muertos en
sus delitos y pecados, para que ellos también conozcan el poder
de tu gracia dándoles vida, librándoles del dominio del pecado. Te suplicamos estas cosas, y
capacita a tu siervo para hablar con amor y equilibrio, en dependencia
de tu espíritu. Ten misericordia, y que tú uses
estas palabras para mucho bien, y que el enemigo no tergiverse
estas cosas. Te lo suplicamos, pues, en el
nombre de Cristo. Cabeza Salvador, Señor de su
iglesia, amén. El tema del mensaje en esta mañana
es el cristiano y la sociedad. El cristiano y la sociedad. Todo ser humano, a menos que
sea un ermitaño, vive en una sociedad. vive en medio de un
conjunto de personas que conviven, se relacionan organizadamente,
gozan de cierta estabilidad y pertenecen a un lugar determinado. Generalmente,
esta agrupación de personas es una comunidad con tradiciones,
instituciones, intereses comunes y actividades colectivas. El cristiano es parte de la sociedad,
aunque no es del mundo, está en el mundo, y como tal es miembro
de la sociedad. Ahora, ¿qué clase de relación
debe mantener el cristiano con la sociedad? ¿Cómo debe el creyente
glorificar a Dios en la sociedad? Estas preguntas han sido el tema
de muchos debates, discusiones y controversias. Los cristianos
en cada generación deben hacer estas preguntas para buscar las
respuestas que el Señor da en su palabra. Aunque no podemos
establecer un número invariable de reglas debido a las diferentes
circunstancias de cada situación, el Señor ha provisto en Su palabra
principios generales que debemos aplicar a nuestra situación para
que podamos conocer la voluntad del Señor en lo que respecta
a nuestras personas como miembros de nuestra sociedad. Nuestra
responsabilidad es estudiar y entender bien estos principios para que
podamos aplicarlos correctamente a nuestra vida. Un lugar en la
Biblia donde encontramos estos principios es en el libro de
Daniel. Aquí encontramos por lo menos
tres principios que se pueden observar en la vida de Daniel. Estos principios nos ayudarán
a comprender la clase de relación que debemos mantener con la sociedad. ¿Cómo debemos conducirnos en
la sociedad para glorificar a Dios, especialmente cuando vivimos
en una sociedad pagana y hostil? Los primeros dos principios revelan
la naturaleza de la relación que Daniel tenía con la sociedad,
Y el último principio presenta tres cualidades sobresalientes
necesarias para glorificar a Dios en esta relación. El primer principio
indica que el creyente debe ser un miembro responsable de la
sociedad. El segundo principio llama al
creyente a guardarse de la mundanalidad en la sociedad. Y el tercer principio
revela las cualidades que el creyente debe manifestar en la
sociedad. Y en esta mañana vamos a considerar
el primer principio. Al estudiar la vida de Daniel,
nos daremos cuenta que él fue un miembro responsable de la
sociedad en la que él vivió. Aunque Daniel y sus amigos no
fueron a Babilonia porque querían ser parte de esta gran nación,
una vez que estaban allí, vivieron, o una vez allí, vivieron como
miembros responsables de aquella nación. En primer lugar, esto
implica que él y sus amigos se sometieron a las autoridades
establecidas por Dios en aquella sociedad pagana. Daniel y sus
amigos se sometieron a las autoridades establecidas por Dios en aquella
sociedad pagana. una vez en Babilonia se sometieron
al decreto del rey. Daniel capítulo 1 versículo 3
y 4 dice, inteligentes en toda rama del
saber, dotados de entendimiento y habilidad para discernir y
que tuvieran la capacidad para servir en el palacio del rey,
y le mandó que les enseñara la escritura y la lengua de los
caldeos. Daniel y sus amigos fueron elegidos
para una preparación académica especial. El rey decretó estos
estudios y preparación para ellos. Y ellos, conscientes de su obligación
de someterse a las autoridades que gobiernan porque por Dios
son constituidas, Daniel y sus amigos se sometieron al mandato
del rey. Se sometieron de principio. se
sometieron a un rey pagano. Probablemente vieron muchas cosas
que el rey hacía que a ellos les disgustaba, y otras cosas
que él hacía que ellos no podían aprobar. Sin embargo, se sometieron
a la autoridad del rey. Mientras esto no les involucrara
directo o personalmente en algún pecado, ellos se sometieron a
la autoridad, a la autoridad establecida por Dios. Según las
santas escrituras, el deber de Someternos a las autoridades
que gobiernan es también el deber del creyente, es también el deber
del verdadero cristiano. Aunque él viva en una sociedad
pagana, aún así Pablo, por inspiración divina, le dice a los romanos
que deben someterse a las autoridades que gobiernan. El doctor John
MacArthur, en un mensaje titulado La responsabilidad del cristiano
en una sociedad pagana, hace la siguiente pregunta. ¿Cómo
vamos a responder ahora que nuestra sociedad es tan pagana? ¿Cómo vamos a reaccionar? ¿Cuál
es la respuesta cristiana apropiada en una cultura pagana? Él está
hablando de la cultura norteamericana. Y él responde. citando a Pablo. Pablo responde a esa pregunta
en Tito, capítulo 3, versículos 1 al 8. Tito tiene la gran responsabilidad
de establecer el orden en la iglesia mediante la ordenación
de líderes piadosos, capítulo 1, y esto a pesar de la cultura corrupta que predominaba
en aquella sociedad. Los cretenses fueron básicamente
designados por uno de sus profetas como mentirosos, malas bestias,
glotones perezosos. Sin lugar a dudas estaban involucrados
en la idolatría y todo el paganismo existente que compone el mundo
o que componía el mundo greco-romano de aquella época. El Dr. MacArthur añade, he oído muchas
conversaciones hoy sobre cómo la cultura afecta a la iglesia. Al volver de Atlanta, leí dos
libros en el avión sobre qué hacer. para confrontar nuestra
cultura, para afectar e impactar nuestra cultura. Pero francamente,
amigos, ese no es nuestro objetivo. Suena como un objetivo noble
y estoy seguro de que hay personas que pueden ver algunos aspectos
nobles en ese objetivo. Pero nuestro objetivo no es afectar
nuestra cultura cambiando sus valores morales. Nuestro objetivo
no es afectar nuestra cultura mediante la creación de los valores
tradicionales, los valores de la familia a través de la legislación
o proceso judicial. Nuestro objetivo No es asegurarse
de que los Estados Unidos de América se adhiera a una política
nacional que es igual a la moral bíblica. Ese no es nuestro objetivo. Yo lo pondría de esta manera.
Ese no es nuestro objetivo principal. Nosotros no estamos involucrados
en alterar la moral social, no estamos involucrados en mejorar
la conducta cultural. Ese no es nuestro objetivo, no
debe ser, no es nuestro objetivo según la Gran Comisión. Estamos interesados en que, sobre
todas las cosas, que la gente sea salva. Ese es nuestro único
objetivo. como iglesia y como ministros
o predicadores del evangelio, ese es el fin principal, es por
esto que proclamamos y aplicamos el evangelio, la palabra de Dios,
para que los hombres conozcan a Dios, sean salvos del poder
de las consecuencias del pecado y vivan teniendo una relación
correcta con Dios y sirviendo a aquel que le salvó. Ese es
nuestro objetivo principal como iglesia y como ministros del
Evangelio. Y no, no me malentiendan, Si
en la proclamación de todo el consejo de Dios esto afecta la
mente y la conducta de los hombres, de tal manera que llegan a ser
mejores esposos, mejores esposas, las mujeres llegan a ser mejores
esposas, y tiene un efecto que detiene o restringe la maldad
y lleva a los hombres a conducirse de una manera decente, responsable
y moral, ¡muy bien! Pero ese no es nuestro objetivo
principal. Y si hacemos de esto nuestro
objetivo principal, o si le damos una importancia y un lugar desmedido
en nuestras vidas y ministerios, estaremos opacando la misión
que el Señor Jesucristo nos dio en Mateo capítulo 28, donde nos
dice claramente, y a ser discípulos. seguidores de Cristo, no moralistas,
sino hombres y mujeres que sirven de corazón según las Escrituras,
que se someten a todo lo que Cristo enseñó. Vuelvo con el doctor MacArthur. Usted ve, la Iglesia tiene una
misión. Somos una nación de sacerdotes,
y el sacerdote tenía una función simple, llevar a la gente a Dios. Llevar a la gente a Dios, a conocer
a Dios. Ya sea que la gente vive en un
país comunista o democrático, sea que crean que la homosexualidad
es algo bueno o malo, nada de esto importa. Al final, si no
han creído en Cristo, serán echados al infierno. No importa si la
persona que muere es un policía o una ramera, si muere sin Cristo,
van a terminar en el mismo lugar. Ya sea que muera como una persona
moral o inmoral, no hará ninguna diferencia en lo que respecta
a su destino eterno. Ya sea que se encontraba en el
lado de la calle con el grupo de derechos a favor del aborto
o al otro lado de la calle en contra del aborto y gritaban
para detener la matanza, si no conocen a Cristo van a terminar
en el mismo lugar, en el infierno. Y la iglesia no puede perder
de vista tal cosa. MacArthur dice, ese no es el
problema. El problema es la salvación. El tema es la salvación. La triste realidad es que cuando
la iglesia tiene una inclinación moralizadora y política, generalmente
tiene un impacto negativo en su misión de evangelización. Esto es así porque hace que las
personas de la iglesia presientan el sistema actual y las convierten
en enemigos de la sociedad más que el amigo compasivo que está
interesado sobre todo en la salvación del alma de los que se pierden. Oh, queremos legislación, una
legislación que sea consecuente con la enseñanza bíblica, con
la ley moral de Dios. ¿Quién no desea tal cosa? Hoy, como ciudadanos, tenemos
una responsabilidad según nuestros dones y capacidades, etc., para
tratar, sí, de hacer lo que podamos hacer por nuestro prójimo, para
el bienestar de nuestro prójimo y de nuestra... sociedad, pero no podemos permitir
que los asuntos de esta vida transitorios, que asuntos sociales
opaquen nuestra vista o nos distraigan de tal modo que lo que no debe
sufrir, sufra. Y hay varias maneras sutiles en que la evangelización puede
sufrir cuando nos concentramos de una manera militante y no
bíblica en promover los valores morales en nuestra sociedad. Dice MacArthur, si vamos a ver
nuestra nación transformada, se tiene que hacer desde adentro
hacia afuera. Ese es nuestro fin. Como iglesia, eso lo añado yo
para darle un equilibrio que no se me malentienda. Y es por esto que tenemos que
predicar a Cristo. Y como Pablo, saber nada entre
vosotros excepto a Jesucristo y a este crucificado. Cuando
Pablo llegó a Corinto, ¿qué fue lo que encontró? La situación era peor. La situación era peor que la
nuestra. Allí no había llegado el Evangelio. Los corintios se encontraban
perdidos en su ignorancia, en su paganismo, en su idolatría,
en sus prostituciones, en su homosexualidad, en todas aquellas
cosas inmorales que Pablo menciona en la primera epístola dirigida
a los corintios. Si la situación es tan mala hoy,
en aquel entonces estaban peor. ¿Qué fue lo que hizo Pablo? Bueno, pues nos vamos a reunir
y vamos a hacer un grupo. ¿Para qué? Para que podamos establecer
legislación en esta sociedad a fin de contrarrestar todos
estos males. ¿Qué fue lo que hizo? No tenemos
que adivinar. Él nos dice, me propuse saber
nada entre vosotros, excepto a Jesucristo y a este crucificado. Y nosotros no podemos permitir
que ninguna cosa opaque ese mensaje y esa perspectiva. Y al principio
podemos comenzar, vemos un problema y de momento, bueno, hay que
resolverlo. Y hay cosas que se nos están presentando en nuestra
sociedad que es tan dura, tan difícil. La cosa no está fácil. Pero debemos de tener cuidado
cómo resolvemos ese asunto y cómo nos dirigimos o tratamos ese
asunto. No podemos caer en el pragmatismo. El pragmatismo mide todo según
lo que funciona. Lo que funciona es verdadero,
es verdad. Eso es lo que debemos de seguir porque funciona. Pragmatismo
no mira las implicaciones, más bien se concentra en el presente
sin ver cómo esto que se está haciendo en el presente afectará
a generaciones futuras y aún en términos de lo eclesiástico
afectará a la iglesia. Pero aquí hay un problema, hay
que resolverlo. Oh, que el Señor nos dé luz para
tratarlo bíblicamente. con ese equilibrio necesario.
lo que es de la iglesia para la iglesia, el llamado de la
iglesia, la misión de la iglesia, de la iglesia, lo que sea, a
los creyentes como ciudadanos o compatriotas donde hay mayores
libertades para hacer diferente cosas según las oportunidades,
los dones, los talentos, las capacidades, los recursos que
Dios dé a las diferentes personas que sean cristianas que puedan
hacer diferentes cosas para el bien de la de la nación, de la
iglesia y del mundo bien, bien dentro del contexto bíblico que
no afecte la iglesia ni use la iglesia como un medio para mover
una agenda que no es la agenda principal de la iglesia. La iglesia
necesita una plataforma, la de predicar el Evangelio de Cristo. Pero como señala el doctor McCarthy,
Debe haber una manera de vivir que dé credibilidad a nuestro
mensaje. En el capítulo 3, Pablo está
preocupado no con la forma en que vivimos entre los hermanos
en la iglesia, sino en la forma en que vivimos en la sociedad.
Ahora debemos tomar en cuenta que en los días de Pablo, como
indica el doctor MacArthur, No había cristianismo hasta que
él lo introdujo. El mundo gentil al cual Pablo
predicó era un mundo completamente pagano. Toda religión, ideología,
ley, orden, valores y costumbres procedían de un sistema que no
era cristiano. Para nosotros es difícil concebir
tal cosa. Un mundo como el que Daniel vivió en Babilonia. Tanto Daniel como
Pablo sabían lo que era vivir en una cultura totalmente pagana. Sabían lo que era vivir en un
mundo de desigualdad abusiva y de esclavitud, en un mundo
de tiranos entregados a la perversión sexual y a la desintegración
de la familia. Hay documentos antiguos de personas
que tenían 26 o 27, en el caso de los hombres, esposas, en el
caso de las mujeres, esposos. Era un mundo inundado de dioses. Se imponían altas sumas de impuestos. Los recaudadores de impuestos
eran extorsionistas. Usted decía algo, se quejaba,
podía llegar a la cárcel o le podía costar la vida. Era un
mundo lleno de terrorismo. Entre los judíos estaban los
celotes. Ellos llevaban dagas. que usaban
para matar a aquellos que ellos consideraban traidores. Es interesante
lo que el Dr. MacArthur añade en su descripción
de aquel mundo. En resumen, Él dice que Pablo
nunca dice en sus cartas, ahora, señoras y señores, tenemos que
moralizar nuestra cultura pagana. Tenemos que impactar nuestra
cultura de alguna forma. No, eso no se encuentra ahí.
A menos que usted lo ponga. Todo lo que él dijo fue, tenemos
que evangelizar. respecto a la misión principal
de la iglesia, yo añado, para dar equilibrio, esa es nuestra tarea, la evangelización. Y una vez esas almas son evangelizadas,
ahora, relacionarlas correctamente a la iglesia local, para que
reciban toda la enseñanza, a fin de que aprendan a guardar todo
lo que el Señor Jesucristo nos ha enseñado. Dice MacArthur, él no llamó a
ninguna protesta o contienda o una campaña militante en contra
de la mentalidad actual. Él llamó a la iglesia a predicar
el evangelio que transforma la vida. Pero no fue sólo la predicación
lo que le dio a la iglesia una plataforma que hizo creíble su
mensaje, sino que esto incluye la vida que los creyentes debían
vivir dentro y fuera de la iglesia. Pablo, como la autoridad eclesiástica,
apóstol o pastor de las iglesias, llamó a las iglesias a vivir
de una forma consecuente con el Evangelio. Si queremos realmente
las almas de los hombres, viviremos una vida santa. Sí, principalmente
para agradar a Dios, pero también para dar esa plataforma, la credibilidad
a esa plataforma donde se ha de proclamar el mensaje de la
palabra de Dios para que los hombres al oír ese mensaje puedan
saber el mensaje en verdad es el poder de Dios. Es lo que dice
ser y lo es en realidad. viene con poder y desata las
cadenas del pecado y nos hace libres para servir a Dios. ¿Y cómo es que los compatriotas
o nuestro prójimo va a poder percibir tal cosa? Ah, cuando
vean que somos obedientes, cuando vemos el poder del Señor llevándonos
a someternos a aquellos que son difíciles. aquellas autoridades
difíciles, pero que lo hacemos de principio. En Romanos capítulo 13 Pablo
da a los creyentes las razones por las que deben someterse a
las autoridades que gobiernan. Según la palabra de Dios en Romanos
capítulo 13 dice sométase a toda autoridad. Sométase, dice Según
Romanos 13, versículo 1, sometase toda persona a las autoridades
que gobiernan, porque no hay autoridad sino de Dios, y las
que existen por Dios son constituidas. Por consiguiente, el que resiste
la autoridad a lo ordenado por Dios opuesto, y los que sean
opuestos sobre sí recibirán condenación, porque los gobernantes no son
motivo de temor para los de buena conducta, sino para el que hace
el mal. Deseas, pues, no temer la autoridad. Haz lo bueno y tendrás elogios
de ella. Pues es para ti un ministro de
Dios para bien, pero si haces lo malo, teme. porque no en vano
lleva la espada, pues ministro es de Dios un vengador que castiga
al que practica lo mal. Debemos someternos, según este
pasaje, a las autoridades que gobiernan porque son establecidas
por Dios, porque el que resiste la autoridad resiste a Dios que
la constituyó. Porque los que se oponen recibirán
condenación. Porque el gobierno tiene la función
de restringir el mal. Porque el gobierno es un ministro
de Dios para nuestro bien. Porque el gobierno, por otro
lado, es un agente de Dios para castigar el mal. Debemos someternos
al gobierno también por causa de la conciencia. Tener una buena
conciencia. Cuando uno hace algo malo, ¿qué
es lo que sucede? La conciencia se despierte y
atormenta. Daniel vivió como un miembro
responsable de la sociedad. Esto implica que se sometió a
las autoridades establecidas por Dios. En segundo lugar, esto
implica que vivió una vida santa y reprensible delante de Dios
y de los hombres Daniel, capítulo 6, versículos 3 y 4, como leímos
anteriormente, testifica de la integridad de este hombre, de
la fidelidad de este hombre, de que sus enemigos no podían
hacer nada contra él ni traer acusación que tuviera fundamento
porque este hombre vivió una vida santa, él vivía, o mejor
dicho, era una persona irreprensible. Daniel se sometió en todo aquello
que no violaba la ley de Dios, pero cuando se le prohibió adorar
a Dios, él obedeció a Dios antes que a los hombres. Eso es lo
que vemos en Daniel capítulo 6, versículo 6 al 11. Vivir como
un miembro responsable de la sociedad no sólo implica que
uno debe someterse a la autoridad, que uno debe vivir una vida santa,
también implica que uno debe desempeñar su vocación con diligencia,
debe desempeñar su vocación con diligencia. Al ser colocado en
la escuela, Por el decreto del rey, Daniel y sus amigos se entregaron
a estudiar con diligencia para desempeñar un servicio civil
en Babilonia. En el capítulo 1, versículo 4,
se dice que Daniel y sus amigos fueron enseñados en la escritura
y en la lengua de los caldeos. Esta educación le permitió conocer
cabalmente el estilo de vida y la cultura de la sociedad babilónica. Al cabo de tres años, el rey
lo encontró a él y a sus amigos, capacitados para servir en su
corte. Daniel y sus amigos se involucraron
de una manera responsable y correcta en la vida social, administrativa,
política y cultural del imperio pagano en que vivían. El libro
de Daniel nos dice que estos jóvenes desempeñaron un rol importante
en el gobierno y la administración de aquel vasto imperio. No cabe
duda que estos jóvenes hubieran preferido vivir en su tierra
natal al cuidado afectuoso y bajo la instrucción de sus padres
y de los líderes religiosos de su nación. Sin embargo, La providencia
los sacó de su tierra y los colocó en otro entorno diferente. Como José en Egipto, estos jóvenes
se encontraron en un ambiente difícil, adverso y pagano que
no era agradable. Aunque extrañaban a sus padres
y a sus familiares y a su tierra, no se quejaron, no se rebelaron
contra lo que Dios había determinado para ellos. A pesar de las dificultades,
a pesar de que su vida en diferentes ocasiones se vio en peligro,
a pesar del paganismo, a pesar de la hostilidad, estos jóvenes
estudiaron, se entregaron, aprendieron, se entregaron a sus labores con
diligencia. Estos jóvenes no se dijeron para
qué esforzarnos, ¿Para qué vivir de una manera santa y piadosa
en esta sociedad? Por más que tratemos, la gente
no cambiará, no cambiarán sus prejuicios, no cambiarán sus
costumbres paganas, su forma de vivir. No, amigo, no, creyente,
esta no fue la actitud de estos hombres. Todo lo que hicieron,
lo hicieron para la gloria de Dios, para agradar a Dios. Se
entregaron a hacerlo y fíjense cómo Dios los recompensó, pues
escrito está, Dios honra a aquellos que le honran. ¿Y qué servicio
rindieron? a Babilonia, al rey. ¡Qué influencia pudieron ejercer! Pero Daniel no era un pastor
y Daniel no involucró a una iglesia. Daniel actuó como un ciudadano
de aquella sociedad. Independencia de Dios. Lo que
hizo, lo hizo para la gloria de Dios y hacer el bien. La palabra de Dios dice que cuando
el rey los examinó no se halló ninguno en todo su vasto imperio
como Daniel, Ananías, Misael y Asarías en sabiduría y conocimiento. Esta evaluación favorable indica
que estos jóvenes se graduaron con altos honores. Esto significa que estos jóvenes
se dedicaron diligentemente a sus estudios, cumplieron con todas
sus obligaciones, trabajaron arduamente, no perdieron el tiempo,
aprendieron bien lo que se les enseñó. A este buen comienzo le siguió
una vida de arduo trabajo en Babilonia. como Dios los vendió
y por medio de ellos como el Señor guardó y vendió al pueblo
de Dios, como animó a otros que temían a Dios a ser como Daniel
y como sus amigos. Cuando esto sucede en una sociedad
hay una influencia. Dios no necesita muchos, Dios
necesita hombres entregados a hacer su voluntad, hombres celosos
por Dios, por su reino y por su gloria. Hombres entregados a hacer lo
que tienen que hacer. El servicio de Daniel duró por
lo menos 70 años. Lo que indica que Daniel fue
un miembro activo de la sociedad en la que vivió, se entregó a
servir en ella de una manera diligente y responsable. No se
mantuvo aislado de la sociedad. Su entorno pagano, impío e inmoral
le recordaba que tenía que trabajar más, esforzarse más en todo lo
que hacía. y que tenía que aprender a aprovechar
las oportunidades que recibía en esa sociedad para hacer bien
a su prójimo, para glorificar a Dios y dar testimonio de su
fe. A pesar de todas las decisiones,
elecciones, dificultades, adversidades, presiones y retos que representaba
servir en aquella sociedad, aún así estos jóvenes rindieron un
servicio eficaz. La tendencia de muchos creyentes
ante los retos, las presiones y las dificultades y los males
de la sociedad es apartarse de la misma o a formar su propio
mundo. Muchos se dicen a sí mismos,
¿para qué esforzarnos? Por más que nos esforcemos, muy
poco será lo que lograremos. La mayoría de nuestros esfuerzos
serán inútiles. Además, las profecías nos dicen,
como algunos piensan, todo empeorará. ¿Usted no ha oído a los cristianos
hablando así? Cada vez que las cosas se ponen más difíciles
y aumenta la inmoralidad, muchos de ellos como que tienen ese
alivio. ¿Cuál es el alivio? Ay, esto todo se va a acabar.
Finalmente todo esto se va a acabar. ¿Para qué involucrarnos en la
educación? ¿Para qué involucrarnos como
miembros de nuestra sociedad en aquellas cosas que podemos
hacer sin llegar a ser parte de ese mundo en la mundanalidad? Ah, todo se va a echar a perder.
Las profecías están claras. Mira lo que está sucediendo en
Nueva York. Hermanos, oíganme, cuidado. Sí, no sabemos si el
día se ha acercado y ya está sobre nosotros, de tal manera
que en cualquier momento el Señor venga. Pero nosotros, mientras
estamos aquí, tenemos que servir al Señor cada cual en su lugar,
según sus dones, talentos, oportunidades. Esa es la manera en que debemos
relacionarnos teniendo en cuenta todo lo que se ha dicho con la
sociedad. No debemos aislarnos como muchos
hicieron ayer. Crearon monasterios y se fueron
allí. Después se dieron cuenta que cuando llegaron allí, el
mundo estaba allí. Porque el mundo es una cosa de
actitud, hermano. Es una situación de actitudes. Finalmente, hermanos, otros creyentes
han reaccionado y se han ido al otro extremo. El otro extremo
es convertirse en políticos militantes. o llamarlo de otra manera, como
usted quiera llamarlo. Vamos a defender estas cosas
de una manera militante. Aunque hay buenas intenciones,
aunque todos queremos que las cosas mejoren, aunque entendemos, sí, entendemos
que los creyentes como creyentes pueden involucrarse para hacer
mucho bien y tal vez en las manos del Señor detener, detener esta
maldad, esta inmoralidad, esto que nos rodea en este ambiente
tan pagano. Pero debemos cuidarnos de que
nada de esto opaque la función principal de la Iglesia, y que
confunda el mundo de manera que no sepa lo que realmente somos
y cuál es nuestro mensaje, porque estamos tan envueltos en asuntos
de moralidad, etcétera, que cuando la mente de una persona viene
que está abogando tanto por estas cosas, el nombre inmediatamente
se asocia, no al Evangelio, al mensaje del Evangelio, sino aquel
que está buscando establecer una legislación favorable en
un sentido moral. Reverendo Jackson, ¿qué fue lo
que ustedes pensaron ahí? No pensaron en el evangelio,
pensaron en política, ¿verdad? Y no puedo pronunciar el nombre
de este otro señor reverendo, que me perdone si no lo pronuncio
bien. Aunque esto lo asocia con el
Evangelio de Cristo. ¿Usted cree que el mundo, cuando
él sale en la noticia, lo asocian con el Evangelio de Cristo? Pero
es reverendo. La iglesia no se puede involucrar
al punto que los gentiles y los incrédulos no entiendan cuál
es el mensaje del Evangelio. porque no hemos sido cuidadosos
en nuestra involucración en la sociedad. Hay muchas cosas que se podrían
decir y esta mañana hablamos de algunas de ellas. Pero, hermanos,
que Dios nos guarde. Que el Señor tenga misericordia
de nosotros. Tenemos que guardar este mensaje.
Tenemos que aclarar las cosas. La visión nuestra como iglesia
debe estar clara y por todo el mundo y hacer discípulos de todas
las naciones. Oiga bien, no entienda esto como
un ataque a nadie, a ninguna persona, a ninguna iglesia. Entiéndalo
como una preocupación de un pastor y de un siervo de Dios que necesita
ministrar a una iglesia para cuidarla a fin de que se involucre
en la sociedad en que está y pueda servir como debe, como ciudadanos
cada uno. Pero como iglesia y como ministros,
nuestro enfoque objetivo y fin principal es la proclamación
del evangelio. Y cualquier cosa que opaque nuestro
llamado, ministerio y misión tiene que ponerse a un lado.
Se trata de las almas de los hombres. Eso es lo que tú debes
hacer en tu casa. Es lo mismo si tu preocupación
es por dar una instrucción y crear un hogar. Tú lo que creas es
un moralista, que es lo que tienes al final. Un moralista que sufre
más en el infierno que otros que no eran moralistas. Hay padres que se conforman con
ver cierta decencia, cierta moral, ciertas cosas respetuosas en
sus hijos. Y esto tiende a opacar la necesidad
profunda que ellos tienen si acercan al infierno. Y toda esa educación moralista
no valdrá para nada cuando estén en el infierno. que el Señor guarde la iglesia
aquí en este lugar y a través de la faz de la tierra. Oremos. Oh Padre, Queremos implorar la
bendición de tu espíritu sobre el mensaje en todo aquello que
sea tu palabra. Líbranos del pragmatismo. Que no sea nuestro consuelo los
números y lo que funciona, sino lo que declara tu palabra. que
nuestra involucración en la sociedad sea con el equilibrio que manda
tu palabra, para que no sea afectada nuestra misión principal. Te
lo pedimos en el nombre de Cristo. Amén.
Daniel y la sociedad I
Series La vida de Daniel
| Sermon ID | 1021131055364 |
| Duration | 49:38 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | Daniel 6:1-4 |
| Language | Spanish |
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