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me tenían como amarrado, enjaulado,
porque un predicador, que estoy viendo a otros predicarios, uno
sentado ahí, no, como que... ¡Ya suéltenme! Y, este, qué bendición,
hermano. Gracias, Pastor Acevedo, por
el privilegio que me da otra vez, otro año más, para venir
a predicar en estas conferencias. Este, hablaba la juventud temprano,
y yo estoy en una edad donde ya ni complazco a los ancianos,
porque dicen que estoy muy jovencito, y no complazco a los jóvenes
porque piensan que estoy muy viejo. Entonces, ¿cuántos años
tiene Pastor Parada? ¿Qué le importa? No, no se crean. Estoy jugando. Tengo 47 años,
hermanos. Yo estoy en una edad donde lo
que voy a hacer, más vale que lo haga pronto, porque ya el
tiempo se nos está acabando. Y hermano, eso es lo que quiero
hablar. Precisamente, vayan a Ecclesiastes capítulo 9, Versículos 10 y 11. Le voy a leer yo rápidamente, hermano,
y vamos a orar y voy a entrar de lleno al mensaje, porque lo
que hay de hacer hazlo pronto, amén. Dice el versículo 10, todo
lo que te viniera a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas,
porque en el Seol a donde vas no hay obra, ni trabajo, ni ciencia,
ni sabiduría. Me volví y vi debajo del sol
que ni es de los ligeros la carrera, ni la guerra de los fuertes,
ni aún de los sabios el pan, ni de los prudentes las riquezas,
ni de los elocuentes el favor, sino que tiempo y ocasión acontecen
a todos. Lo que vas a hacer Hazlo pronto. Vamos a orar, hermanos. Padre,
te pido que bendigas estas palabras que compartiré con mis hermanos. Más que todo, Señor, que sean
las palabras que vienen de Tu Palabra y que simplemente yo
sea alguien que las repite y las proclama. Te pido, Señor, que
levantes a cada uno de mis hermanos en sus diferentes ministerios
y áreas que necesitan un ánimo. Y, Padre Santo, te suplico que
A razón de esta predicación, ministerios se han cambiado y
transformado. Ayúdame, Señor, pues, para hacer
una bendición. Te lo suplico en el nombre de Cristo Jesús.
Amén. En el año 1983, el Señor puso en el corazón del
pastor Salazar darme la oportunidad de ser su asistente de pastor.
Servía ya como siete años en 1983. En enero voy a cumplir
19 años de estar pastoreando aquí en Long Beach. Lo que suman
de mi servicio a Dios desde el 83 al 2008, 25 años de ministerio. Es increíble, hermanos, pensar
que el tiempo se ha ido. Y me dijo, siempre me dicen todos,
oh, hermano, no se te nota que tienes 47 años. Como que si eso
me fuera a ofender, ¡Gloria a Dios, qué bueno! Y ojalá no sólo parezca
o no parezca, sino que tenga la fuerza de uno de 35 años. Pero hermano, lo que sí puedo
decirle, que el Señor me ha hecho recorrer muchos caminos, y me
ha dado muchos privilegios, me ha ayudado a tener triunfos en
el ministerio, porque de algo yo me me convencí y era que viniendo
a Cristo a los 20 años de edad, a los 22 años, 23, usted haga
la suma, a mí no me preocupa esas cosas, pero a los 22, 23
años fue que Dios me puso en el ministerio.
Pero me acuerdo que recién convertido yo tuve que tomar una decisión
o me quedo a medias o me meto de un solo a servir a Dios con
ganas. Y hermano, quiero decirle que
le he dado mis mejores años al Señor, mi juventud. Desde chamaco,
20 años trabajando fuerte, 21 años día y noche trabajando,
a veces no durmiendo, hermano, sirviendo al Señor, porque tenía
la energía, tenía el tiempo, no era casado, no tenía familia,
entré completamente al Señor. La verdad fue que sacrifiqué
mi juventud. Si se puede decir que es un sacrificio,
aunque es un privilegio. Pero vi mi juventud, vi los mejores
años. Un joven me preguntó en la iglesia,
Pastor, ¿cuándo va a dejar de salir a predicar? ¿Cuándo se
va a quedar en casa, se va a quedar con nosotros? Le dije, cuando
sea viejo, cuando esté enfermo, o ya no pueda hablar. Pero mientras
Dios me dé fuerza, quiero dedicar mi vida y mi fortaleza para servir
al Señor. Y eso es lo que he hecho, hermanos.
Pensé en este mensaje, lo que vas a hacer, hazlo pronto. Si
voy a hacer algo, no voy a esperar ser un hombre maduro. Si voy
a hacer algo, voy a esperar ser un hombre viejo. Lo voy a hacer
mientras pueda. Ya no me queda mucho tiempo,
la verdad, de años productivos en cuanto a... cuando uno va
avanzando en edad. Pero te voy a decir una cosa,
si voy a hacer algo, lo voy a hacer ya. Porque sólo tengo el hoy. Y en
Mano Eclesiastes fue escrito por Salomón. Y Salomón nos está
diciendo que si algo que viniera a tus manos hacer, hazlo según
tus fuerzas. El libro de Crescentes habla
sobre la vanidad de la vida, que no vale nada si la vives
o a menos que la vivas para la gloria de Dios. ¿Amén, hermanos? En el capítulo 9 llegamos a una
porción donde Él enseña acerca de hacer lo que vas a hacer pronto
y hacerlo según tus fuerzas, pero hazlo. Porque, hermanos,
este mundo está lleno de soñadores, pero también hay emprendedores.
Y, hermano, muchas personas están en el ministerio y están soñando,
oh, si yo tuviera eso, oh, cuando yo haga aquello, y se les ve
el tiempo, y nunca tuvieron lo que deseaban tener y nunca hicieron
lo que desearon hacer. Yo no puedo hacer con lo que
no tengo, sólo puedo hacer con lo que sí tengo. Y hermano, muchos
ministerios se encuentran detenidos porque no echan mano a lo que
sí tienen. En una ocasión estaba el doctor
Hermes Fernández enseñando una clase. y dio tiempo a que los
pastores hicieran preguntas y un pastor le dijo, hermano Fernandez
lo que usted acaba de enseñar es muy bueno, dice, pero eso
se puede aplicar en una situación ideal pero qué dice cuando hay
obstáculos, cuando hay dificultades, dice, eso no se puede hacer porque
qué hace usted cuando vienen obstáculos y dificultades Él
pensaba poner a hermano Fernández en problemas. En realidad, él
estaba siendo crítico de lo que hermano Fernández acababa de
enseñar. Hermano Fernández dijo bien sencillo. Dice, tú tratas
de romper y pasar a través del obstáculo y del problema. Dice,
yo dejo el problema ahí, el obstáculo, le doy la vuelta y sigo adelante. Y bueno, parece una manera muy
sencilla, pero es la verdad. Muchos de nosotros, es que no
tengo espacio, no tengo dinero, es que no tengo obreros, y el
Señor dice, pero ahí te lo has llevado por años, quejándote
y lamentando, que no tienes, que no tienes, que no tienes,
¿por qué? Deja lo que no tienes y empieza a usar lo que sí tienes.
Lo que vas a hacer, hazlo pronto. Les voy a dar algunas razones
bíblicas que encontramos ahí en ese pasaje, más abajito, de
las razones por las cuales lo que vas a hacer, hazlo pronto.
Número uno, hermanos, están ahí, vean ahí el versículo Estamos
en Ecclesiastes 9, por favor. Primer cosa, por lo cual, lo
que vas a hacer hazlo pronto, número uno, porque pronto se
te acabará la oportunidad. Pronto se te acabará la oportunidad. Versículo 10. Todo lo que te
viniera en la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas, porque
en el Seol, adonde vas, dice, no hay obra. ni trabajo, ni ciencia,
ni sabiduría. ¿Sabe qué está diciendo? ¡Te
vas a morir! Se te va a acabar el tiempo.
No sabes cuánto tiempo tienes. Y tú estás esperando mañana,
después, el próximo año, la siguiente conferencia, después lo haré. Y el Señor dice, no, no tienes
después, no tienes mañana, tienes el hoy. un gran predicador famoso
en el mundo americano, no voy a decir su nombre, murió a los
cincuenta y cinco años de cáncer. Cuando él llegó a los cincuenta
años, él erróneamente dijo, quiero
servir a mi Señor por muchos años. Entonces dijo, me la voy a llevar
más suave hoy, para durar más años y servir al Señor. Y él
jugaba golf cinco veces por semana. Si usted ha jugado golf, se toma
de cuatro a cinco horas. Este hombre, de lunes a viernes,
tiempo completo jugaba golf. Un evangelista. Y míreme acá. Y entonces, a los 55 años le
diagnostican cáncer y él muere. prematuramente, según sus planes,
de cáncer. Pero en el hecho de su muerte,
un pastor famoso de California, por ese Dios, le preguntó y le
dijo, si hubiera algo que tú cambiaras en tu vida, ¿qué sería? Porque ya te vas a ir con el
Señor. Dime, dame una palabra de consejo, le dijo este pastor
joven, prominente. Él le dijo, si yo sabía que iba
a morir a esta edad, no hubiera perdido tanto tiempo jugando
golf. y hubiera hecho más por mi Señor.
Lo que vas a hacer, hazlo pronto. Porque tú estás diciendo, lo
voy a hacer mañana, el próximo mes, el próximo año, después
lo voy a hacer. Hermano, nadie te garantiza el
mañana. Lo que vas a hacer, hazlo ya. Deja de poner excusas. Deja
de pensar en mañana. Deja de decir que no tengo. Hazlo
ya, según tus fuerzas, porque en el Seol, a donde vas, allá
no vas a poder hacer nada. Si vas a hacer algo, hazlo aquí
para el Señor. No esperes más fuerza, hazlo según tus fuerzas.
No puedes decir, es que no estoy capacitado, me voy a capacitar
más. No, hazlo según tus fuerzas.
Después no podrás hacerlo. Hace muchos años yo dejé de mirar
mis debilidades y mi falta de capacidad
y dije a mí no me importa, yo voy a servir al Señor con lo
que sé, con lo que soy, con lo que tengo y no me voy a preocupar
de lo que no sé, de lo que no conozco, de lo que no tengo y
lo que voy a hacer voy a servir a mi Señor. De verdad, esa es
la verdad. Dios me permitió hacer... conté
esta historia y la cuento y la voy a seguir contando porque
me pasó y es verdad. Fui a predicar a una conferencia
a la iglesia del pastor Johnny Franco. Y hermano, eso fue un
poco más de 10 años. Yo entré allá y estaban enseñando
y les voy a confesar, yo no entendí lo que estaban enseñando. Estaban
usando unas palabras así muy elevadas. Y entonces estaban ahí sentados,
no sé, hermano Casillas fue el que me había invitado para ir
allá, hermano Casillas, y yo llegué y gente muy preparada,
hermano Casillas. Todos los que estaban asistiendo
ahí eran doctores. Hablaban inglés, español, hebreo,
griego. Gente muy preparada. Misioneros
de años. Y estaban hablando y yo me senté
atrás, mi esposa y yo, y veníamos con el pastor David Cortés. Y
entonces el pastor estaba allá, yo entré con mi esposa, nos paramos
atrás, mi esposa me miró, yo la miré, y le dije, ¿qué andamos
haciendo aquí? Yo me sentí menos. Las personas
son lindas personas, no me malentiendas. Era yo, era mi... Me sentía yo
inferior, menos. ¿Me entienden? Y entonces, yo pensé que inmediatamente
que terminaba el que estaba hablando, me iban a llamar a mí, porque
según el horario estaba ese, pero el pastor Johnny dijo, vamos
a tener un pequeño descanso y regresamos en 10 minutos. En eso yo pasé,
lo saludé, saludé al hermano Casillas, saludé a David Cortés
y David Cortés me dijo, hermano, ¿dónde nos venimos a meter? Ese fue el último trancazo porque
yo dije, si David Cortés con toda su elocuencia, toda su preparación
se siente así y ahora yo... Y entonces le digo, hermano,
Johnny Franco, el pastor Johnny Franco, le pregunto, hermano,
¿Johnny me puede prestar su oficina para revisar mis notas? Y yo agarro, entro a la oficina
y revisa mis notas y agarro mi ojito y digo, ay Dios. Y empecé a ponerme nervioso. Y no pude hacer otra cosa más
que, Señor, ayúdame. Ayúdame, Padre. Me acuerdo ponerme
de rodillas. Y casi le quería decir a mi hermano,
John, mi hermano, ponga a alguien más. Pero en el Señor agarré fuerza
y el Señor puso esto en mi corazón. ¿Tú buscaste estar aquí? ¿No? ¿Y cómo llegaste aquí? Pues el hermano Casillas él tiene
la culpa. Después el Señor impresionó mi
corazón el hermano Casillas. Dios puso en el corazón del hermano
Casillas el traerte esta conferencia porque hay algo que tú puedes
enseñar hay algo que tú puedes predicar y quizás no tenga la
preparación y la personalidad que estos hombres tienen pero
yo tengo un mensaje que darles a ellos tú eres un simple instrumento
lo que pasa es que te crees mucho y comparado a ellos te sientes
menos tú párate y tú predica o no te digas esas verdades yo
me paré hermano y empecé a predicar esto lo dije delante del Pastor
Cortés la semana pasada. No es malo, pero el Pastor Cortés,
cuando terminó todo, me dijo, pasó parada cuando me pidió disculpas. Porque yo estaba predicando y
el Pastor Cortés estaba pensando, ay, este chamaco la está regando.
Porque yo estaba descargando todo. Como dijo el Pastor Acevedo,
este majo no se detiene y no para. De todo modo, dije yo,
las posibilidades que me vuelvan a invitar son bien mínimas. Entonces
lo que les voy a decir, se los voy a decir de una vez. Y hermano, yo empecé a predicar. Y cuando hice la invitación,
el tema era la iglesia fundamentalista contendiendo por la fe. Yo llevaba
mi tema, yo lo llevaba bien preparado, bien estudiado, pero la cosa
es que era mi inseguridad porque a veces confiamos en nosotros
en lugar de confiar en el Señor. Pero ahí el Señor me impresionó,
que hazlo según quien tú eres, no según lo que tú creas que
debes de ser delante de otros. Y de modo yo prediqué mi mensaje
como yo sé predicar, como Dios me ha enseñado a predicar a mí,
sin imitar a nadie, simplemente dar la verdad que Él me ha dado
a mí. Y David Cortés pensando, este chamaco la está regando,
y yo tirándoles con todo. Cuando dice la invitación, David
Cortés dijo, no, pobrecito este chamaco, pues, nada iba a pasar.
Cuando el primero que se levanta de atrás fue el predicador veterano
Dick Mercado y caminó, se puso de rodillas, después siguió David
Cortés y después siguió... no, perdón, siguió el hermano,
después siguió otro y siguió otro y siguió otro y siguió otro
y siguió otro y después David Cortés mirando y dijo, no, no,
parece que Dios sobró y caminó también. pero Él me confesó a mí que le
vine a pedir perdón al Señor por dudar de que Dios podía usar
este predicador. Porque más o menos se trata de
nosotros, se trata de Él. Y lo que hay que hacer a lo pronto
Lo que el Señor me da a mí, la oportunidad que Él me da y me
la pone en mis manos, yo lo voy a hacer con toda mi fuerza, con
todas mis ganas, aunque yo me sienta inadecuada e inadecuado,
si Dios me ha puesto ahí, es porque Él me quiere ahí. Ya me imagino que yo hubiera
dicho, voy a esperar otros 10 años más, 15 años más. De ahí salieron
varios hermanos, varias iglesias que se levantaron y empezaron
a echarle ganas. La iglesia de Mano Franco, despegó
la iglesia, una tremenda obra ahí en Libia. Y otros hermanos
de otros lugares que fueron a esa conferencia, hermanos, Dios la
usó, Dios usó el mensaje, y eso es lo que nos motiva a nosotros
a seguir adelante. Siempre Dios hace algo. Pero hay que quitarnos
eso de que yo no tengo esto, yo no tengo aquello. Hermano,
tienes algo que Dios te haga. Úsalo para la gloria de Dios.
No te detengas. Deja que la luz de Cristo brille
a través de ti, mi hermano. Ah, pero yo no soy esto, yo no
soy aquello. Yo no tengo esto, yo no tengo
aquello. ¿Qué importa, mi hermano? Haz lo que tengas y ponga a los
pies de Cristo. Sírvele al Señor lo que hay de
hacer. Házlo pronto. Mira el versículo
12. Al final, ¿están ahí conmigo? Así son enlazados los hijos de
los hombres en el tiempo malo, cuando cae de repente sobre ellos. Vendrá tiempo que ya no podrás
hacerlo. Amén. Mientras puedes, hazlo. ¿Tienes
salud hoy? Sírvele al Señor. ¿No tienes
garantizado el mañana? Número dos, número uno porque
pronto se te acabará la oportunidad. Número dos, hazlo de acuerdo
a la oportunidad que se te presenta y no por lo que tú crees o piensas
tú eres capaz. A mí se me presentó una oportunidad de comenzar un programa de televisión
Tenemos tres años con el programa de televisión. Todos los días
media hora, hermanos. Canal 27, a la una de la tarde,
todos los días en Los Ángeles. Todo el condado de Los Ángeles,
parte de Ventura, parte del condado de Orleans, 82 ciudades. Veinticinco mil a treinta mil
personas, oiga, ven el programa diariamente. Tres años ya. Yo no sabía qué hacer. No tenía dinero. No teníamos
lo técnico. Pero se me presentó la oportunidad. Y si Dios me le presentó la oportunidad,
aunque no sea capaz, no tengo todo, pero si la oportunidad
está ahí, Dios quiere hacer algo. Y no lo que piense que yo pueda
hacer, lo que Él quiere hacer. cuando yo fui al instituto bíblico.
A mí me han pasado muchas cosas que me moldearon. Y quizás las
cuento porque algunos piensan que cuando hablo una cosa porque
me creo un macho o John Wayne o algo así, no. Las hablo por
cosas que me han pasado, por cosas... el Señor temprano me
estaba preparando y quizás madurándome antes de tiempo para que pudiera
compartir estas cosas, para que usted pudiera decir, si esto
lo puede hacer, yo también puedo. Si no es por otra cosa, por lo
menos fui a la Ciudad de México, Y una hermana me saludó y me
dijo, ¿usted es Luis Parada? Y yo le dije, sí hermano, yo
también la amo a usted. Porque yo no sé qué esperaba ella. Si
una gran personalidad o un gran personaje, muy elocuente, pero
hermano, yo soy quien yo soy, no puedo ser lo que no soy. Pero así me dijo ella. Es el
concepto que a veces tenemos. Pero yo estaba en el Instituto
Bíblico, regresando a la historia, no crean que se me olvidó, Tomé
la clase de predicación expositiva. No solamente era analizar el
texto y el contexto y el pasaje y sacar los puntos del pasaje,
nos calificaban por el contenido, por el arreglo, pero también
la entrega. y entonces yo sin experiencia
yo agarraba mi bosquejo y predicaba mi bosquejo y el maestro nos
corregía, el maestro nos ayudaba, nos escribía consejos pero también
al final pedía a los demás alumnos que si querían decir algo lo
dijeran a nosotros y no siempre los compañeros son muy misericordiosos
con uno un pastor que es amigo mío ahorita él es pastor también
me dijo hermano Luis dice perdóname hermano pero búscate otra chamba
porque tú como predicador no la haces, ni creo que la vas
a hacer. Qué ánimo, ¿no? Pastor, ¿y usted qué hizo? Me
dio coraje. Sí, pastor, se enojó. No, no
me enojé. Me motivó Él para echarle más
ganas. Me motivaron para decir, señor,
tú me llamaste, y parte del llamado para mí es predicar, y obviamente
no sé predicar, señor, pero padre, si tú me ayudas, yo me esforzaré
más. Y pobre mi esposa, porque ahora me puse a practicar
predicándole a ella. Y qué bueno que Estábamos en
el primer amor, recién casados, ella emocionada, yo emocionado,
estudiando en el instituto, y a ver mi amor, te voy a predicar, y
tú le dabas una copia a ella, tú sigue a ver si sigo el orden,
y yo te voy a predicar. Predicaba al espejo, predicaba
a mi esposa, me ponía en la esquina de la pared a predicarle a la
pared. El maestro dijo, la predicación es un arte, y si es un arte,
dijo el maestro, la puedes perfeccionar. Entonces dije, yo estoy haciendo
mis primeras rayas y garabatos, la voy a perfeccionar. Y la perfección
viene a través de la práctica. Yo no estoy diciendo que soy
un buen predicador, pero predico a 25.000, 30.000 personas diarias.
Pobre mi amigo que dijo que yo nunca le iba a ser de predicador.
Ahora tengo más invitaciones a predicar que las que puedo
tomar. Y estoy predicando a más gente que jamás imaginé. ¿Por
qué? ¿Porque soy gran predicador?
¿Porque tengo gran elocuencia? No. Sino que me vino la oportunidad y
órale, vamos. Porque muchos de nosotros estamos
como aquel salvadoreño que vino a Nueva York. Y en la época que
vino a Nueva York, él venía a trabajar y cuando se bajó del avión no
habían estas cosas que te meten un túnel y sales allá, sino que
te bajabas afuera una escalerita así y caminabas por la pista,
como en los aeropuertos pequeños. y este salvadoreño llegó y cuando
se bajó había un billete de a 100 tirado y él dijo, ay, vengo muy
cansado para recogerlo mañana voy a comenzar a recoger dinero
le habían dicho que de Estados Unidos se recogía el dinero y
así eres tú, te vienen oportunidades, ¿sabes qué dices? yo sé que está
esta oportunidad pero mejor después y tú no sabes que la oportunidad
que te vino a lo mejor será la única oportunidad que viene en
tu vida Y porque andas buscando algo mejor o algo más conveniente,
no haces lo que debes de hacer, no haces lo que Dios te ha mandado
a hacer. Estás demasiado preocupado de lo que no sabes en lugar de
empezar a hacer lo que sí sabes, lo que sí tienes, lo que está
delante de ti. Si te vino, es tu tiempo. Aprovecha. Deja que brille tu
luz para la gloria de Cristo. Porque el hombre, dice el versículo
12, Crescentes 9.12, porque el hombre tampoco conoce su tiempo. ¿Sí lo está leyendo? El hombre
tampoco conoce su tiempo. Como los peces que son presos
en la mala red, y como las aves que se enredan en el aso, así
son enlazados los hijos de los hombres en el tiempo malo. Hermano,
tú no sabes cuándo será tu tiempo, tú no sabes si lo que te ha venido,
ese es tu tiempo. Fui a Alaska, a la isla de Kodiak. Diciembre, mucha nieve, el avión
aterrizó sobre nieve. Estuve ahí una semana y me dijeron
un hermano americano que asistía a la iglesia hispana. Me dijo,
quiero llevarte de cacería, podemos ir a cazar. Le dije, pues no
vengo muy preparado para ir a cazar, yo pensaba que íbamos a entrar
a la montaña con la nieve. Dijo, no, no, no, vamos en un bote
y vamos alrededor de las islas. Y cuando vemos venados que bajan
a comer algas marinas, porque como está nieve allá, tienen
que bajar a la orilla y comer, dice, ahí nosotros les tiramos.
Oh, pues me suena bien la idea. Fuimos allá a cazar y tiré a
uno o dos. Pero tuvimos una oportunidad
de matar a un venadito. Y el barco se mueve. Y pues yo
no tengo experiencia cazando. Le dije, hermano, ¿por qué no
tira usted? Es mi oportunidad, pero tire usted, usted tiene
más experiencia. El hermano agarra y un solo balazo y mató al venado. Nos acercamos. Ya cuando lo vi
muerto y le echamos a la lancha, veníamos en la lancha. Ay, me
dio lástima el pobre venadito. Mi esposa decía, mataste a Bambi. Pero yo no sé si solo yo pienso
estas cosas. Pero se me metió el pensamiento,
¡ay, este pobre! Entonces se levantó en la mañana,
¿qué iba a saber que iba a venir un tonto de lombis a matarlo?
Si él hubiera sabido eso, no se acerca ahí. Pero dije, pues,
¿qué posibilidad sabían que en esta montaña tan remota él bajara? Y que nosotros, ¿qué iba a pensar
el pobre que le íbamos a pegar un balazo? Ya era su día. Ya le tocaba. Y como yo no como
venado, los hermanos de mi iglesia se lo comieron todo. El hermano me lo preparó, me
hizo carne para hamburguesa, me hizo para steak, me hizo para
esto, para otro, me lo envió por avión. Y eso lo realizó mi
hermano y una familia tuvo una gran fiesta comiendo carne de
venado, lo que el pastor trajo de Alaska. Pero así como ese venadito, desapercibido,
le llegó su tiempo, también a usted y a mí nos llegará nuestro tiempo. Y si este venadito tenía algo
que hacer, ojalá que lo haya hecho. porque ya no regresó de
esa comida. Y si usted, mi hermano, va a
hacer algo, más vale que lo haga ahora. Porque no tiene mañana. Usted
piensa, después lo voy a hacer cuando tenga más capacidad, cuando
sea más preparado, cuando tenga un edificio más grande, cuando
tenga gente que me ayude, cuando haya eso, aquello. No, lo que
hay que hacer, hazlo ya, pronto. Un hermano allá, hermano Pablo
Aguilar, él me dijo esto, me dijo, hermano Parada, yo escuché
a usted predicar ese mensaje por el internet, porque nosotros
ponemos un programa el lunes y otro el jueves, lo que vas
a hacer es lo pronto. Tenía dos años, pastor Parada,
de querer hacer esto, querer hacer aquello, querer hacer esto
y aquello, y yo estaba preparándome para hacerlo, y cuando usted
predicó ese mensaje, yo me arrepentí, y en lugar de esperar tener lo
que yo esperaba tener, me puse a hacerlo. Y ahora tengo todo
lo que deseaba, no esperando tenerlo, sino que poniéndome
a hacer y a trabajar con lo que sí tenía. Y trabajando con lo
que tenía, obtení, obtuve lo que no tenía. Y ahora quiero más. Y para llegar
allá, tengo que usar lo que tengo hoy. Y no esperar que me venga
lo de mañana, porque si ya me vino, entonces ¿para qué me esfuerzo?
Y así estamos muchos. Ah, si yo tuviera, si yo tuviera estos recursos, yo también
lo haría. Y no te das cuenta que a quien
tú miras que sí tiene esos recursos, cuando empezó no los tenía, pero usó lo que sí tenía. Se nos olvida al principio que
el que es fiel en lo poco será puesto sobre Es que el Señor
de los Cielos está diciendo, pero si te doy eso, ¿no lo usas?
Si no usas esto poco, que es fácil usarlo, ¿cómo vas a usar
esto grande? Si lo estás desperdiciando ahorita,
vas a desperdiciar cuando sea más grande. Si te hace que no
eres capaz de hacer lo que tienes ahorita, menos lo otro. Es más,
no te puedo llevar a lo otro hasta que no te enseñe las lecciones
que tienes que aprender ahorita. ¿Está conmigo? Y ahí estamos
esperando a ver quién lo hace, a ver quién lo logra. Y hermano, somos una cultura, nosotros,
muy egoísta, muy envidiosa. Un maestro en el instituto enseñó
que los hispanos somos como cuando pones un montón de cangrejos
en un bote de vidrio. y uno de ellos va subiendo y
va queriéndose salir y logra salir, y logra ya casi para salir
otro cangrejo lo agarra y lo jala hacia abajo. Y así como nosotros, uno está
sobresaliendo y lo quieres agarrar y bajar. Yo tenía muchos amigos
antes, cuando mi iglesia era pequeña,
cuando éramos iguales. Nomás el Señor empezó a bendecir
mi iglesia. Empezaron a criticarme, a decir que yo no era fundamentalista,
a decir que yo ya no predicaba en contra de nada. Cuando comencé
el programa de televisión, dijeron que yo me había convertido en
un carismático, que era pentecostal y que ya estaba hablando hasta
lenguas. ¿De veras? Dice un hermano pastor, dice,
cuando a mí me dijeron eso, yo, honestamente pastor, no había
tenido curiosidad de ver su programa, pero cuando me dijeron que usted
hablaba en lenguas y revolcaba en el piso y andaba con los pentecostales,
quise verlo a ver qué ridículo se miraba. Y dice, lo único que vi fue el
mismo pastor paraba predicando la palabra de Dios. Y me dijo ese hermano, mi pastor
quedó de mentiroso, porque él nos dijo en el púlpito,
que usted andaba hablando en lenguas, que usted andaba con
los pentecostales, y que hasta bailaba y danzaba igual que ellos.
Y me di cuenta que no era cierto. Yo perdí el respeto a mi pastor
por mentiroso. porque no era verdad. Hermano, quizás usted no quiera
hacer lo que Dios le ha dado a hacer, porque tiene envidia,
tiene celos, y se ha metido más en los celos, en la envidia,
criticando a otros, en lugar de ponerse a trabajar usted.
o está demasiado preocupado, es que si trabajo fuerte y hago
algo, me van a criticar, van a hablar de mí. Hermano, mírenme
acá. Cuando usted sobresalga del grupo, lo van a criticar,
hermano. Van a hablar de usted. Vas a
perder amigos, pero tienes que agradar a Dios antes que a los
hombres. Hermanos vienen a predicar a mi iglesia y yo les digo, hermano,
mira, lo voy a grabar y lo voy a sacar a la televisión. ¿Está
de acuerdo o no? Si me dicen que no, no lo saco.
Si me dicen que sí, lo saco. Sí, está bien, no hay problema,
pero te van a criticar. ¿Cómo que van a criticar? ¿Quién va
a criticar? Los bautistas fundamentales. ¿Por qué? Porque van a decir
que porque ya está en la televisión que eres pentecostal. Como que si
los pentecostales son los únicos que pueden hacerlo. Y por eso
es que no hay más programas de radio ni televisión. Y nos pasamos
quejando que los pentecostales tienen el radio, pero los pentecostales
tienen la televisión y nosotros no hacemos nada. porque te llevas
criticando todo el tiempo, nomás decir el Señor dame la oportunidad
para yo también predicar, para yo también estar en la radio.
¿Alguien está aquí conmigo? Y por eso están haciendo lo que
quieren ellos. ¿Si está conmigo, hermano? Yo le digo porque yo la pensé
mil veces y no le tenía miedo a los pentecostales, yo le tenía
miedo a los bautistas fundamentales. Está asistoso porque yo predico
contra el don de lenguas y los que más me llaman y piden el
estudio y quieren el casero son los pentecostales. Y los que me están criticando
son los bautistas fundamentales. ¿Qué necesitas para tener un
programa de televisión? Le dije, te necesitas valor, le dije. Valor para pararte y predicar
la verdad. No, le dije, valor para pararme y aguantar la crítica
de los hermanos bautistas fundamentales. Y ferias, porque hay que pagar
el tiempo. Pero mi problema no ha sido ni
el dinero, ni los pentecostales, sino la crítica de los bautistas
fundamentales. ¿Pero sabe qué? ¿Qué me importa? Porque yo no tengo tiempo para
perder tiempo. No tengo tiempo para complacerte. Si a mí me
vino, es mi oportunidad, yo la voy a aprovechar, voy a ser fiel
al Señor, fiel a la palabra de Dios, fiel a la verdad. alguien está conmigo? Y en lugar
de orar por uno o animarlo, me llamaban para decirme, ten cuidado
eh, ten cuidado, ora por mí. ¿Tú sabes lo que es fajarte?
Con 10 programas pentecostales enseñando de hablar en lenguas
y robándole a la gente su dinero, y tomaste una media hora predicando
la palabra de la verdad, predicando contra las lenguas, predicando
contra esa música del mundo que se ha metido en las iglesias,
predicando contra los que están robando y estafando a la gente
su dinero en las iglesias. Pero si yo me pongo a escuchar
a los enemigos, en lugar de hacer lo que Dios
me ha dado a mí hacer, no estaría haciendo lo que Dios me ha puesto
a mí hacer. Muchos de ustedes no le echan ganas si no están
haciendo lo que Dios quiere, porque piensa que tendrás otra oportunidad.
O alguien te ha robado esa oportunidad cuando Dios te la puso. ¿Alguien
está conmigo? Después me salí de ese grupo
y me fui a lo secular. Los seculares me lo dieron más
barato. Me desligué de este bloque que
había de programas carismáticos. mírame acá, y estando ahora con
lo secular, me han puesto en el Dish Network y en el DirecTV. DirecTV, Canal 20, una de la
tarde, allá en la región del oeste.
del sur de california si tienes un familiar, un amigo, dile si
tienes directv canal 20 a la 1 de la tarde televisión regular
canal 27 a la 1 de la tarde si tienes dis network canal 20 a
la 1 de la tarde si estás en comcast en el norte de california
por oakland san francisco canal 20 a la 1 de la tarde que bendición
verdad el señor abre puertas amén Allá, no sé quién envió
un casete allá a Managua, Nicaragua, y una radio que se llama Israel,
que a saber de dónde salieron, pero no me importa, me pusieron,
alguien le regaló un CD, me pusieron. Y empezó a llamar la gente, empezó
a llamar, empezó a llamar, diciendo, oiga, vuelvo a poner el mensaje.
Dos horas diarias de predicación. ¿Cuál es predicación? Lo que
yo predico en el púlpito. Yo no me siento a preparar programitas
ahí donde me crucé de las manitas, no. Lo que predico aquí, lo que
golpeo, eso sale ahí. Así, claro y pelado. Mírame acá,
dos horas diarias, por 300 dólares al mes, quedamos
como ofrenda, porque ni me pidieron dinero, lo que querían era que
enviara predicación, porque era el programa más popular, porque
la gente tiene hambre de la palabra de Dios. Mira, hay cosas que
yo, tiene que ser bíblico, de ética, y no comprometer mis convicciones. Pero a mí me han llamado de muchos
países para hacer campañas a nivel de ciudad, con los carimáticos. ¿Pastorio va a ir? No, hermano,
no voy a ir. Pero hay un hambre de la palabra.
Y si no puedo ir, lo voy a meter con la radio. porque esa gente
necesita oír palabra de Dios. De esos 25.000 que nos ven en
nuestro programa, mírame acá, 20.000 o más son pentecostales.
Pero si no oyen esta palabra, ¿a dónde más la van a oír? Perdóname,
tal vez no será tu convicción, pero es una oportunidad que Dios
me dio a mí. Yo sigo creyendo lo mismo, Pero
nosotros no la llevamos quejando. ¡Oh, nosotros tenemos la verdad!
¡Los únicos que tenemos la verdad! ¿Y de qué sirve que la tengamos
si solo tú y yo la sabemos? Si tienen que saber la otros,
los que están ahí afuera. Hemos tenido pastores. Pentecostales
llamando al programa para felicitarme por la predicación dura en contra
de la mundanalidad, y del merengue cristiano, y la cumbia cristiana,
y el rock cristiano, y el rap cristiano, y el reggaetón cristiano. Y yo me pongo a predicar contra
eso, hermano. Y me llaman, duros pastores pentecostales
me llaman diciendo, gracias hermano, siga predicando eso. Y siempre les preguntamos, disculpe
pastor, pero Si usted muriera hoy, estaría usted 100% seguro
del cielo con Dios. Y dijo, nunca nadie me ha preguntado
eso. No, pues por eso se lo preguntamos.
Recuerdo un pastor, 50 años pastoreando una iglesia. El diácono que contestó
la llamada le hizo la pregunta y el pastor le dijo, dice, nadie
puede estar seguro. El pastor le dijo, con todo respeto,
pero si yo pudiera mostrar en la Biblia, que hay una manera
de estar seguro. ¿Usted le gustaría saberlo? Dijo,
por supuesto que sí, si me lo muestras. Pastor, muy buena gente,
muy amable, le dijo, enséñame, sin pelear. El diácono le enseñó
y le dijo, aquí dice vida eterna. Pastor, ¿una vida eterna es temporal
o es para siempre? Y él dijo, pues vida eterna tiene
que ser para siempre. Entonces, si usted pone su fe
en Cristo, Él le da vida ¿a qué, Pastor? Eterna. Oye, dijo, ¿sabe?
Nunca lo había visto así. Y él procedió a explicarle con
más detalles, obviamente, pero de ahí se agarró. Y el Pastor
le dijo, ¿sabes qué dijo? Así como lo está explicando,
sí quiero recibir a Cristo. Un anciano, hermanos, anciano
de 80 años, 50 años pastoreando la misma iglesia, recibió a Cristo. Mírame acá, nos gozamos ahí en
la iglesia, los hermanos se gozaron, yo me gocé. Pero ¿sabes qué?
Por 50 años, Él mandó a gente al infierno. Porque si Él no
lo sabía, ¿cómo se lo predicaba a los demás? Por eso yo siento,
de parte del Señor, que necesito estar ahí. Tengo tres años predicando
el Evangelio, predicando la Palabra. Veinte mil pentecostales oyendo,
pastores jóvenes pentecostales oyendo, oyendo, oyendo, oyendo. Me escriben para pedirme los
bosquejos. para pedirme lo que creemos nosotros los bautistas.
En las iglesias bautistas de mi área, está llegando gente.
Porque ellos se oyen, dicen, esta iglesia, oye, está el programa
del pastor parado, su iglesia es igual, creen igual, sí, creemos
igual, entonces voy a dominar esta iglesia. Y se salen de sus
iglesias falsas. Aunque no vengan a mi iglesia,
van a otra iglesia bautista. Usted dirá, pastor, usted va
proselitando. Hermano, son gente que no conocen a Cristo. Son
incrédulos. Y hay pastores jóvenes que están
cambiando su sus creencias, porque es lo único que conocen. No conocen
otra verdad. Y piensan que lo que estaba en
la radio tradicional y la televisión tradicional es lo único y que
eso es cristianismo. Cuando oyen otra persona, como que les impacta.
Y por curiosidad quieren oír más. Y quieren oír más. Y la
palabra de Dios nunca regresa a Brasil. Ah, hermano, quisiera
hablarle más. Y eso no estaba en mi bosquejo.
Pero ¿por qué le estoy contando esto? Porque a mí me vino una
oportunidad. y yo pude haberla pasado, míreme
acá, por temor, por temor a los pentecostales, por temor a mis
hermanos bautistas fundamentales. ¡Qué triste! Pero a veces por ese temor no
hacemos lo que Dios nos ha puesto a hacer. ¿Alguien está conmigo? pastor y si ya nadie más me invita
por esa razón ya llevo tres años yo nunca lo escondí y no estoy
defendiendo tampoco y a lo mejor usted no va a tener esa oportunidad
pero qué oportunidad le han venido y usted no lo ha hecho por temor
por miedo yo soy de los que creen que si Dios te lo puso y es de
Él, Él te va a ayudar, Él te va a bendecir, Él te va a proveer,
Él no te va a dejar y más nosotros pagamos Cada cuatro
semanas tenemos que pagar. Por dos años pagamos $7,500 cada
cuatro semanas. Nos bajó a $5,300 cada cuatro
semanas. Por adelantado. Nunca hemos fallado
un pago durante los tres años, y más que aún, porque fue en
mayo. Mírame acá. ¿De dónde salió el dinero? El
Señor lo ha provisto a través de nuestra gente. Y en ese mismo
periodo de tiempo, nuestras ofrendas misioneras aumentaron. En ese
mismo tiempo, nuestras ofrendas de diezmo aumentaron. Yo no pido
ni un cinco en la televisión. Eso se caracteriza en nuestro
ministerio, que no pedimos dinero. La media hora es pura predicación.
Dios ha bendecido eso. Pero si tenemos miedo, no lo
vamos a hacer. Yo empecé a averiguar, ¿quién
más tiene un ministerio de televisión bautista fundamental? Necesito
ayuda, necesito que me asesore. ¡Nadie hermano, nadie! ¡No hay
otro! A veces por dinero o por miedo. A propósito, ni americanos. Y toda la vida nos hemos quejado
de los carismáticos y pentecostales. ¡Heló! ¡Ah, esa gente! ¿Y cuándo nos vamos a meter nosotros? ¡A predicar la verdad! Que ya
dejen de engañar a la gente, así les digo yo. A esos de los
pares de sufrir, ¿habían los pares de sufrir? A esos les tiro
yo con todo. Y a veces me ha dado miedo, porque
son diabólicos. Entonces me pongo a pensar, ojalá
que estos no vengan a hacerme algo. Pero en el nombre del Señor.
Alguien tiene que exponer a esa gente mentirosa, engañadores,
estafadores. Eso digo yo en la radio, en la
televisión, y sale. Han querido hacer boicots. Han
tenido reuniones para hacer un boicot, para llamar a la Asociación
Bautista para que me quiten el programa, y yo les digo, ¡soy
independiente! ¡No hay a quién llamar! ¿Podemos pedir que no envíen
dinero? ¡Nadie me envía! ¡Los miembros locos de mi iglesia
pagan! Yo digo a los miembros, mientras ustedes me sigan dando
su feria, yo voy a seguir predicando. El día que no me dé dinero la
iglesia, dejo de predicar. Por lo menos ahí en ese medio.
Pero mientras mi gente me sostenga económicamente, yo sigo predicando. Es una bendición ser independiente,
hermano. Ay, ya es hora de la noche. Número tres, son cuatro, hermano,
se los voy a los puntos nomás. Esto me da risa y está tremendo.
Número tres, el que uno menos piensa es al que Dios usa. Trece al quince, me encanta esto,
me da risa. Y en el trece, también vi esta sabiduría debajo del
sol, el cual me parece grande, dijo Salomón. Una pequeña ciudad,
oí la historia que cuenta él, y pocos hombres en ella. Y viene
contra ella un gran rey, y la asedia, y levanta contra ella
grandes baluartes. Y se halla en ella un hombre,
¿qué dice? Pobre, sabio, el cual libra a
la ciudad con su sabiduría y nadie se acordaba de aquel hombre pobre. Amén, hermano? Entonces dije
yo, mejor la sabiduría que la fuerza, aunque la ciencia del
pobre sea menospreciada y no sean escuchadas sus palabras.
Hermano, el que salvó la ciudad es aquel hombre pobre que nadie
le pelaba. Cuidado con quien tú dices este
sí y este no. El que menos pensamos va a salvar
la ciudad. Entonces, esa fue mi convicción. Señor, lo que yo voy a hacer,
lo voy a hacer pronto. Y a lo mejor soy el menos indicado,
pero Señor, Tú te glorificas cuando usas al menos el que menos
pensamos. ¿Cuántas veces hemos oído del
hermano este Kevin Wynn? ¡Kevin Wynn está loco! ¡Solo
un loco se va a la Ciudad de México! Y mucha gente dice, ese
hombre está loco, ese hombre está loco. ¡Por supuesto que
sí! ¡Está en el México! ¡TF! ¡Gloria a Dios! ¿Tú crees
que Nueva York es una locura? No le... Es juego de niños comparado
al Distrito Federal. Y ahí está el loco de Kevin Wynn. ¡Gloria a Dios! ¿Tú has oído? M. Fernández y Ezequiel Serrazal
lo han dicho. Nunca pensamos que Dios iba a usar a Kevin Wynn. Y Dios dijo, pero yo sí. Porque
es el que menos pensamos. ¿Por qué? Porque está loco. Hermano
Córdoba dijo, solo un Kevin Wynn puede ir al DF. Yo, dijo Alejandro
Córdoba, yo no iría al DF. Un mexicano diciendo que no iría
al DF. ¿Y un loco americano sí? Porque el Señor se encarga, hermano,
de confundir a los sabios. Y el que menos pensamos es el
que va a salvar la ciudad, el que va a salvar la batalla. El
que menospreciamos es el que nos va a levantar. ¿Te acuerdas
de David? Su hermano lo despreció. Todo el mundo lo despreció. Hasta
le dieron la armadura y David dijo yo no se usar estas cosas
a mi dame una onda y unas piedras tu te puedes imaginar como estaba
el pueblo de Israel viendo la gran batalla de Saúl escondido
por allá y sale David con la onda no hasta golearle dijo que
eso es perro yo para que salga con palos a buscarme y David
dijo no pero te voy a agarrar como que si fueras uno y lo menospreció Pero David vino a defender al
Dios viviente, a Jehová de los ejércitos. ¿Y quién es este filisteo
y circunciso? Porque los intelectuales están
allí. Hay que tener cuidado de no ofender a nadie. Y David dijo a mí que a mí me
vale. ¿Y quién se atrozó al gigante? ¿El que tenía el mejor traje?
El que era más parecido, el más grandote, el que menos pensaba. Dijo un amigo mío, él se lo disparaba
de su burro. Se lo dijeron a mi cuñado, mi
cuñado es pastor, una gran inglesa en el norte de California. Y
me dijo, oiga pastor, que aquel anda diciendo que usted es un
burro, lo dijo en una conferencia. Yo me puse a reír, como ustedes
están viendo, ingratos. Yo me puse a reír, le dije, ¿qué?
y me dijo mi cuñado pastor no le da coraje no le dije no me
da coraje porque me pongo a pensar es una conferencia y en lugar
de predicar a cristo y animales hermanos está predicando de luis
parada quien es luis parada y le dije y además le dije me da un
gozo como que le da gozo pastor mi cuñado cuestionándome y yo
si estaba serio es que me da un gozo porque le dije porque
quiere decir que entre más burro y menos sea yo, más se glorifica
a Cristo. Porque si Dios puede usar a un
ignorante, que eso es lo que quiso decir, pues tiene que ser
la gracia de Dios, la gloria de Dios. Hermano, yo me humillo
cada semana, hermano, ¡cada semana me humillo cuando veo! la iglesia cuando veo el auditorio
lleno hermano, gente abajo, gente arriba y veo las cámaras de televisión
y veo esto y digo, Gloria al Señor, oh Señor que lindo eres
hasta donde llegue el indio dijo el Pastor Salazar un jovencito
salvadoreño huyendo de la guerra civil entrando a un país extranjero
mira que bendición a menos eso es para mi vida, yo no se lo
que el Señor tiene para usted Pero yo no dejo de maravillarme, no
dejo de impresionarme de la gracia, el poder, lo que Dios hace. Una mujercita pentecostal me dijo en el auditorio de mi
iglesia, aquí termino hermano, Estábamos nosotros pidiendo asesoría
a unos ingenieros de las luces, la posición de las cámaras, el
sonido. Nos estaban dando ayuda técnica.
Ella vino con su esposo, una mujer pentecostal. Y me dijo,
Pastor Parada, ¿le puedo decir algo? Yo dije, pues ella no había
hablado en toda la conversación, teníamos dos horas ahí, con su
esposo ahí nomás. Ya que ellos fueron para allá,
yo me quedé aquí con temor. Me dijo, ¿le puedo decir algo?
Sí, hermana. Pues, ¿qué me podrá decir esta
hermana? Yo sé que le da miedo, pastor. Pero sólo deje que la
luz de Cristo brille a través de usted. No se preocupe. No se atemorice. Solamente deje
que Cristo lo use. Es una cosa que usted y yo hemos
oído antes. Lo hemos oído en conferencias, lo hemos oído de
predicadores. Su pastor se lo ha dicho. Mi pastor me lo ha
dicho. Pero, ¿cómo me impresionó estas palabras de esta mujer?
que ella en su quizás ignorancia o su sencillez, más bien, más
que ignorancia, su sencillez, quizás me vio preocupado, nervioso,
y no más me aseguró, no más deja que Cristo brille a través de
ti. Lo que vas a hacer, mi hermano, hazlo pronto, hazlo pronto, no
dejes pasar más tiempo. El tiempo se te está yendo, te
vas a morir, te vas a ir de aquí. Puede ser tu última oportunidad,
la oportunidad que te vino, aprovéchale. Y el que menos piensa, si tú
te crees el menos, más podrás el Cristo a través de ti. No
se trata de los fuertes, se trata de aquellos que se ponen en las
manos de Dios. Hermano, el último punto y me tengo que ir. Aunque
debes de actuar prontamente, por favor, te lo suplico, no
actúes tontamente. ¿Está conmigo? Porque mejor es
la sabiduría que la fuerza. Aunque la ciencia del pobre sea
menospreciada y no sean escuchadas sus palabras, 17, las palabras
del sabio escuchadas en quietud son mejores que el clamor del
Señor entre los necios. ¿Oyó? Mejor es la sabiduría que
las armas de guerra, pero un pecador destruye mucho bien. Entonces, hermanos, no vayas
a lo loco, no seas impulsivo. ¿Amén? usa sabiduría, asegúrese
que lo que está haciendo es bueno, es bíblico, que no va en contra
de la ética cristiana, que no va en contra de Dios, que no
va en contra de su palabra. Y si Dios le da oportunidad,
hágalo aunque tenga que pagar un precio, el precio del sacrificio,
del esfuerzo. Pero vas a ser sincero, cuando
Dios te da esa oportunidad, viene acompañada con toda su provisión.
Amén, hermanos. Y no lo hagas tú porque tú lo
quieres hacer, por tu necedad, por tu obstinación, pero si Dios
te lo ha dado y viene a tus manos a hacer, hazlo con todas tus
fuerzas. Vamos ahora, hermanos. Todos
puestos de pie, por favor. hermano, qué tremendo sería terminar
de rodillas pidiéndole a nuestro Señor que nos ayude. Puesto de pie, qué lindo sería
terminar esta sesión de esta mañana de rodillas, orando al
Señor por nuestras congregaciones, por nuestros ministerios, por
nuestras familias. Venga, hermano, venga. Así vamos
a terminar en oración. Véngase. No nos viene mal. Ore usted por su necesidad, por
sus hijos, su familia, su ministerio, su iglesia, por sabiduría, quizás
está pasando en medio de algo que sus fuerzas se están acabando,
pero échele ganas, échele ganas, no cede para el vencido. Dios
está con usted. El Señor le va a ayudar. Si Dios le dio esa oportunidad,
porque usted sí puede, Padre, te doy gracias, porque
leemos en Tu Palabra que no es de los fuertes la guerra, sino
de los sabios los que temen a Dios. No es de los ricos, es de los
pobres, de los que saben y reconocen que si algo se va a hacer, va
a ser por Tu gracia. Señor, no estamos en competencia.
Te doy gracias por los grandes varones, que tiene una gran personalidad,
una gran preparación, pero Tú te has dignado usar también a
lo vil y lo necio para glorificarte a Ti mismo. Y Padre, quizás la
mayoría de nosotros no somos fuertes, quizás tenemos unas
grandes necesidades como un pueblo étnico inmigrante aquí en este
país y otros que han venido de otros países, pero Padre, No es lo que nosotros hacemos,
es lo que Tú haces a través de nosotros. Padre, quita de nosotros
y de mí cualquier raíz de orgullo, porque Padre Santo, Tú eres el
único que merece todo. Señor, te pido que quites mi
orgullo aún cuando mi orgullo me ha detenido, de no hacer algo
por temor a fracasar y que van a hablar de mí. Porque aun si
fracasamos y lo hacemos para Tu gloria, nosotros venimos a
ser irrelevantes. Ayúdanos, Señora, a sacudirnos
todas aquellas cosas que nos detienen de hacer lo que Tú quieres
que hagamos. Y Padre, manténnos puros en santidad, siendo fiel
a Tu Palabra, siendo fiel a los principios bíblicos, que podamos
penetrar en terrenos que el enemigo ya tomó control para retomarlos
para Tu causa. ya sea ganando almas, predicando
el Evangelio a través de literatura, de libros, de la radio, la televisión. Señor, es imposible que nosotros
lo hagamos. Tienes que Tú ser con nosotros.
Padre, gracias por los hermanos que están llevando esta palabra
por los diferentes medios. Sigue proveyendo sus necesidades.
Padre, te pido que si nos concedieras una estación de Radio Televisión
Bautista Fundamental Independiente. ¡Qué tremendo sería! Padre, hemos
hablado y oído que hay gente que pudiera financiar o tiene
el dinero para hacerlo. Pon en el corazón, Señor, de
alguien que alcance la obra hispana bautista fundamental. Y Señor,
levanta hermanos pastores que tengan esta visión. Te pido pues,
Señor, que nos hagas meditar sobre lo que hemos oído hoy Muchos
venimos con grandes planes que tenemos años de tenerlos en papel.
Te pido, Señor, que los llevemos a cabo, que lo hagamos, no de
acuerdo a lo que no tenemos, sino usando lo que sí tenemos. evitando, dándole vueltas, saltando
arriba de los obstáculos. Que no nos detengan, sino que
nos motiven. Gracias te doy, Padre. Oramos,
pues, por nuestros hijos, nuestra familia, nuestro ministerio.
Yo oro por mis hermanos. Sigue orando, Señor. Bendice
el servicio de esta noche y que Tu nombre otra vez sea glorificado.
Bendice al Pastor Acevedo y a esta iglesia local. que tan generosamente
y sacrificadamente tienen estas conferencias. Y Padre, te pido
que les recompenses todo lo que están haciendo. Y gracias por
Milano Acevedo, que él no ha perdido visión. Y no sólo él
está motivado, pero desea motivar a otros. Y te doy gracias, Señor,
por el ánimo que ellos son para nosotros. Te lo pido todo, Padre,
en el nombre de Cristo Jesús. Amén.
Lo Que Vas a Hacer, Hazlo Pronto
Series Conferencias 2008
| Sermon ID | 102108205410 |
| Duration | 1:03:13 |
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