00:00
00:00
00:01
Transcript
1/0
Dicho por el Señor, cuando dijo,
por tanto vi, ya sé, discípulos. Cuando dos terceras partes de
este mundo todavía no han escuchado del amor de nuestro Dios, nosotros
hemos fallado. No sabemos cuánto tiempo más
tengamos. Y esta noche quiero que abran
sus Biblias a Mateo 28, por favor. Mateo 28. Nuestras oraciones de la misma
manera están con el hermano Garlick y el hermano Marty Garlick en
estos tiempos y no puedo ni comenzar a pensar como el hermano Danny
Garlick estuvo aquí enfrente a parte de su compromiso y sus
ofendios predicando bajo las circunstancias y teniendo a su
mamá allá quizá luchando por la vida sigamos orando por ellos, hermanos.
Amén. El ciclo dieciséis en adelante,
pero los once discípulos se fueron a Galilea, al monte donde Jesús
les había ordenado. Está hablando de los discípulos. Y cuando le vieron, le adoraron,
pero algunos dudaron. Y Jesús se acercó y les habló,
diciendo, Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.
Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándoles
en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles
que guarden todas las cosas que yo os he mandado, y aquí estoy
con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén. Padre mío, gracias por tu palabra.
Gracias por lo que nos has dado ya a través de tu siervo. Y mi
Dios, Tú conoces mi condición, mi estado, mi físico, mi mente. Necesito de Ti. Tus amados hermanos
han venido a escuchar de Ti. Si hay un tiempo en que necesitamos
escuchar de Ti, es ya, es hoy. es este momento. Señor, te pido,
lléname de Tu poder, vacíame de mí mismo, hazme un instrumento
en Tus manos para Tu honra y Tu gloria, y el avance de la predicación
del glorioso Evangelio de Cristo. En el nombre de Jesús, amén. Llegará el día en que el príncipe de la potestad del
aire, acuerdo a lo dicho por el Señor, desarrollará su papel, tendrá
su lugar. En estos días estar escuchando
de economía global, gobierno global, no sé si ustedes comprenden
lo que está sucediendo. Estamos topando gigantes pasos. a lo que el Señor nos dijo que
iba a venir. Mucha gente está escandalizada
pensando, ¿qué está pasando? Nosotros sabemos qué está pasando.
Nosotros sabemos cómo va a terminar esta historia. Pero ese tiempo no ha llegado
todavía. Estamos todavía en el tiempo
donde Jesús le dijo a sus discípulos, y vamos a usar esa palabra mucho
esta noche, le dijo a sus discípulos, Toda potestad me es dada en el
cielo y en la tierra. Ese es donde estamos ahorita.
No hemos hecho mucho. bajo este tiempo, bajo este espacio
de tiempo que el Señor apartó, que el Señor nos mandó a que
impactáramos a un mundo que necesita a Dios. El problema, como dijo
el hermano Garlick, no es Dios. Hermanos, el problema, toda potestad,
toda jurisdicción es dada a mí en el cielo y en la tierra. La
culpa no es de Dios. El Evangelio de Jesucristo sigue
siendo el poder de salvación. Es tanto igual aquí en Nueva
York, como en California, como en el Caribe. El Evangelio de
Jesucristo sigue siendo el poder de Dios para salvación. Y a través de la historia, no
obstante, los ataques y la furia de persecución que tantas veces
quiso callar la voz de los discípulos, vuelvo a repetir, de los discípulos
de Jesús, todo lo que sucedía es que más avanzaba la palabra
del Señor. ¿Por qué? Porque toda potestad
me es dada en el cielo y en la tierra. Sin embargo, ¿por qué nos encontramos
en el lugar donde nos encontramos? ¿Por qué es que no estamos produciendo
misioneros? ¿Por qué es que no estamos comenzando
iglesias? ¿Por qué es que no estamos esmerándonos para dar
a la obra misionera? ¿Por qué es que las iglesias,
los siervos de Dios, y seguramente siguiendo los miembros de nuestras
iglesias, viven en el cuadro de su vida? No importándoles
nada más que el hoy y el ya. Y a propósito, déjenme decirles
que ese es el gran temor y el gran miedo que la gente tiene
en el día de hoy. Además, yo no sé. Es muy posible que lo que está
a punto de suceder es que Dios conteste nuestras oraciones por
avivamiento que hemos estado pidiendo por tanto tiempo. Y
es muy posible que Dios va a tener que quitar de nosotros todo aquello
de lo cual nos hemos agarrado, despojarnos de todo. Donde no hay cuenta bancaria,
donde no hay comida, Yo no sé. Es muy posible. Oramos, a veces
no nos gusta cómo Dios contesta. Hermanos, estamos tan agarrados
de este mundo que es precisamente la razón de por qué no podemos
hacer discípulos. Hermanos, déjenme decirles que
Jesús dijo, por tanto, ir y hacer discípulos. Ahora, hay muchos
creyentes, pero hay muy pocos discípulos. Yo he escuchado esta noche que
la razón que no hemos cumplido con nuestra tarea es porque hay
muchos creyentes, pero no hay muchos discípulos. Y creo que es importante y necesario
que nosotros regresemos, hermanos, a entender de que, hermanos míos,
es más ser salvo, es más que decir yo soy bautista. Déjenme
decirles, ¿saben? Nunca en la historia de la Iglesia
del Señor hubo un concilio o una reunión donde hubo un voto. ¿Qué nos vamos a llamar? Bueno,
pues llamémonos bautistas. Nunca. Jamás. inclusive ni la palabra cristiano.
Ahora es muy posible que seas cristiano, pero ser discípulo es otra cosa.
Es muy posible que seas bautista y estés conformado con la etiqueta
de bautista, pero es otra cosa totalmente ser discípulo. hermanos, déjenme decirles que
la única vez que inclusive la palabra cristiano es usado en
Hechos capítulo 11 dice la palabra de Dios que desde aquel día,
desde aquel momento comenzaron a llamar a los discípulos, ¿a
quién hermanos? háblenme hermanos, ¿a quién hermanos?
a los discípulos de Jesús cristiano Es la única vez que en todo el
Nuevo Testamento encontramos esa palabra cristiana. Y sin embargo, aún después de
Hechos 11, no vemos que ellos adaptaron este término a, bueno,
somos cristianos. No. Es más, es igual y tanto igual
verdad del nombre cristiano, bautista, siempre era el incrédulo. El ver a los discípulos de Cristo,
¿qué es un discípulo? Un discípulo es un seguidor,
es un aprendice, es uno que sigue las pisadas del Maestro, es alguien
que quiere y aspira a ser como el Maestro. Y los nombres que nos ha identificado
por mucho tiempo siempre y la mayoría del tiempo fueron dados
a nosotros por gente inconversa, hermanos, escuchenme, gente inconversa,
que miraban a gente que seguía a Jesús. Inclusive el nombre Bautista. No hubo un concilio, no hubo
una reunión eclesiástica, no hubo una decisión de líderes
o alguna jerarquía para estamparnos con el nombre bautista. ¡Fue
el inconverso! que ver aquellos siervos de Dios
del tiempo pasado que fueron fieles, ganando almas, testificando,
bautizándolos, nos dieron a hacer estas cosas, vieron que seguíamos
a Jesús y seguíamos este patrón y resultamos con un hombre bautista.
Ahora nomás quiero hacer una pregunta, porque, mire, si usted
y yo Nos conformamos simple y sencillamente con las etiquetas cristianas.
Yo soy cristiano. Yo soy bautista. Pero hay algunos
que... yo soy cristiano, bautista, independiente,
fundamental, evangélico. bíblico. Había un hermano allá
que llegaba a nuestras conferencias. El nombre de la iglesia era tan
largo que en el Bench tenía que rodearlo así para atrás para
que cupiera. Iglesia Bautista Evangélica Fundamental. ¿Está bien? Pero mi pregunta
es, ¿dónde están los discípulos? ¿Dónde están los discípulos? Debe decirle que un discípulo
es más antes visto que declarado. Voy a repetirlo. Un discípulo
es primeramente más visto que declarado. Ahora, muchos declaramos muchas
cosas, pero dónde están los discípulos?
Dónde están aquellos que están siguiendo a Jesús? ¿Dónde están
aquellos en cuyas vidas se ve que están siguiendo al Señor?
Miren, a través de la historia ha habido mucha confusión y muchos
malentendidos de parte de los inconversos en relación a qué
somos, por qué vivimos como vivimos, por qué hacemos lo que hacemos.
Pero normalmente era el malentendimiento de nuestra fe. En los primeros días, algunas
personas pensaron y acusaban a los cristianos de ser caníbales
porque no entendían la enseñanza sobre la santa cena y oían de
tomar la sangre de Cristo y comer su carne, y dicen, ¿esos son
caníbales? Esa es su historia. Siempre era un malentendido confusión
de nuestra fe. Y déjame decirte, doctrina puedes
discutir, teología puedes discutir, creencia puedes discutir. Déjame
decirte lo que no puedes discutir. Una vida no la puedes discutir.
Un testimonio no lo puedes discutir. Hoy bien, debería de ser de tal
manera que la gente al ver a los discípulos de Jesús pueda decir,
se mantiene en iglesia y yo pues no sé mucho, no entiendo mucho,
pero sí sé algo. Esa persona es diferente. Esa persona es muy comprometida
a Dios. Estaba en un edificio que habíamos alquilado
hace unos años atrás en una conferencia de pastores y habíamos alquilado su lugar
porque no había espacio. Un edificio muy, muy antiguo.
Uno de nuestros diáconos entró al basement de abajo y encontró
documentación histórica de que D. L. Moody había predicado en
esa iglesia. Predicó una noche en un auditorio
de dos mil personas y predicó solamente una noche porque estaba
tan lleno que tuvieron que mover la reunión a otro lugar. El púlpito
en esa iglesia todavía estaba allí. Cuando paré después del púlpito,
aquí en la madera engravado, de manera que solamente el predicador
y los que estuvieran atrás de él pudieran verlo, en la madera
estaba engravado, Sirs, we would see Jesus. Señores, quisiéramos ver a Jesús. Señores, quisiéramos ver a Jesús. Yo vi eso. como que ni me quería
acercar. Me dio escalofrío. ¿Me has contado de Él? ¿Me has
hablado de Él? ¿Me cuentas de Él? Pero quiero
verlo. Señores, queremos ver a Jesús. Ahora, cristiano, está bien.
Bautista, fundamentalísimo, de verdad, único, porque a eso hemos
llegado. lo que tú quieras, pero ¿dónde
están los discípulos? ¿Dónde están aquellos que dan
testimonio de ser seguidores de Jesús? Digo sí, si tus vecinos o tus
familiares o las personas con quienes trabajas, si se les preguntara,
oiga, ¿qué le puede contar de esta persona? No sé, siempre anda medio malhumorado. Pero oigo que va a la iglesia. Que se llama Cristiano Bautista. ¿Qué puede contar usted de esta
persona? ¿Qué puede contarme de esta casa?
Pues no sé, los veo a carrera siempre. para ir para abajo que
es que lleno a la iglesia pero siempre se oyen unos gritos que
salen de ahí de pleito de problemas que hay en esa casa. ¿Qué le puedo decir de esta persona? Nuestros familiares, ¿sabe por
qué es tan difícil convencer a sus familiares? Porque nos
conocen. ¿Saben quiénes somos? Y estoy aquí para decirles que,
hermanos, parece que nos hemos conformado simple y sencillamente
con decir, soy cristiano, soy bautista, pero ¿dónde están los
discípulos? Porque aquellos a quienes se
les dio el reto y el desafío y el trabajo de ir al mundo,
predicar el Evangelio y hacer discípulos, son aquellos que
primeramente estuvieran dispuestos y decididos a ser uno. Vamos, escuchen lo que les voy
a decir. No hemos fracasado en este asunto de alcanzar al mundo
y hacer discípulos, porque para ser discípulo tengo que ser uno
primero. Y hay muchos cristianos, y hay muchos bautistas, pero
¿dónde están los discípulos? ¿Dónde están? En las bienaventuranzas, hermanos,
la Palabra de Dios nos dice que el Señor dijo, Bienaventurados
los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios. ¿Qué concepto? ¿Tú eres una persona
que es pacífica? ¿Una persona que no siempre anda
buscando arriña? ¿No siempre anda buscando contienda
y pleito? Te voy a decir, esa persona,
a lo contrario, cuando hay un conflicto, cuando hay una arriña,
es alguien que busca reconciliación y es un pacificador. Déjame decirte,
Jesús, esa persona luce como un hijo de Dios. Estamos hablando de un discípulo. El cristiano está bien. Bautista
está bien. Y luego si quieres añadirle todo
lo demás que es necesario para poder satisfacer a los obispos,
independiente, fundamentalísimo, pero ¿dónde están los discípulos? ¿Dónde están aquellos que cuando
menos lucen un poquito como aquel que dicen que siguen? ¿Dónde
están? Porque un discípulo es primeramente
y sobre todas las cosas visto antes que declarado. Iban predicando,
no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo. Pero el testimonio
que la gente daba de ellos, la Iglesia Nuestra Testamentaria,
a pesar de que los líderes religiosos y los enemigos de Dios estaban
contra ellos, dice la Biblia, que ellos tenían buen testimonio
ante la gente. Pero ser un discípulo, ser un
discípulo cuesta. La salvación es gratis. Ser discípulo
cuesta. Para repetir, la salvación es
gratis, pero ser discípulo cuesta. Ser discípulo demanda. Y si vamos a ser discípulos,
Y sugiero esta noche que la razón que estamos fallando en esta
tarea es porque, aunque nuestras iglesias están llenas de cristianos
y llenas de bautistas, no hay muchos discípulos, por lo cual
no podemos hacerlos conformados con la etiqueta de
cristiano, bautista, metodista, lo que tú quieras. Pero Jesús dijo, ¿Quién de vosotros queriendo
edificar una torre no se sienta primero y calcula los gastos
a ver si tiene lo que necesita para acabarla? Yo más adelante
hace la comparación en Lucas 14 hablando del rey que va a
enfrentar un ejército numeroso o que el rey al marchar la guerra
contra otro rey no se sienta primero con Sidás y puede hacer
frente con 10.000 al que viene contra él con 20.000. Fíjese
lo que Jesús está diciendo. ¿Quién edifica sino antes hacer
un presupuesto, tener una idea qué es lo que va a costar por
si acaso no vaya a quedarse a la mitad y no terminar lo que comenzó?
¿Qué rey es aquel que va a hacer guerra con otro ejército y no
se da cuenta que allá hay 20.000 y nosotros solamente somos 10.000?
Y luego dijo esto. Así pues, cualquiera de vosotros
que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo." Vamos, me están mirando como
que les estoy hablando en chino o en inglés. Debe decirle por qué no tenemos
discípulos cristianos, bautistas. La salvación no te costó nada. Ser discípulo te cuesta todo.
Te acabo de decir algo que no quieres oír. Voy a repetirlo. La salvación
te costó nada. Ser discípulo te cuesta todo. ¡Todo! Pero usted y yo no queremos
todo. No. Jesús dijo, así pues, cualquier
oso que no renuncia a todo lo que posee no puede ser mi discípulo. ¡No puede! Oiga, pastor. No creo que, en verdad, el Señor
estaba queriendo decir todo. Tú no quieres que diga todo. El que no es discípulo quiere
ser discípulo, pero en reserva. todo menos lo que yo quiero y
lo que yo amo. Y la idea y el concepto aún hasta
en los siervos de Dios, y nos engañamos, y nos mentimos, y
la prueba de lo que yo les estoy diciendo es el poco impacto que
hemos tenido en este mundo. Y muchos de nosotros, nuestras
iglesias haciendo nada, Yo tengo la culpa que es el área, que
Nueva York es diferente. No, no, no, no, no, no, no, no.
Mira, déjame decirte, para tener una iglesia ganadora de almas,
vas a tener que rendirlo y renunciarlo todo. Pero no, no tengo tiempo. No tengo tiempo porque tengo
mi trabajo y tengo mi carrito y tengo mi casita. Tengo que
ir a pasearme. Y si acaso alguna vez escuchas
que el Señor no quiere un poquito o muestras o insinuaciones de
un medio serio compromiso, Él quiere todo. A propósito, tiene
derecho a todo. Tu vida no es tuya. No es la dureza de la gente allá
afuera, no es el enemigo, no es la falta de recursos, no es
nada de eso. Es que aquellos que Jesús quisiera
usar están agarrados de lo que no quieren soltar. Y salimos con ideas hasta muy
creativas del por qué. Pero a fin de cuentas les voy
a decir lo que es el problema. No queremos renunciar a todo. Algunos pensamos, yo lo doy todo,
Señor, lo doy todo por Ti. Cuando en la mente estás pensando,
menos aquello que... pero todo. Estoy hablando de
los predicadores. ¿Cómo hago, pastor? Mi gente
es latosa, vaga, falta de compromiso. Eso de ganar almas no funciona,
pastor, ya lo traté, no llegan. Pues no llegas tú. Pues tú quieres algo confortable.
Tú quieres algo que no te cueste. ¿Tú no quieres renunciarlo todo?
¿Tú crees que lo que Jesús dijo es que si nomás das una buena
porción, o quizá el 60% y algunos dirían el 20% ya es un poco fanático,
verdad? Todo. El Señor no quiere unas
cositas de ti. Quiere todo. ¡Todo! En ese mismo pasaje, Jesús dijo,
grandes multitudes iban con él, y volviéndose les dijo, si alguno
viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, y hijos,
y hermanos, y hermanas, y aún también su propia vida no puede
ser mi discípulo. No me gusta lo que usted está
diciendo, pastor. Yo no lo escribí. Pues tú quieres que diga distinto,
y quieres leerlo distinto, y a propósito, eso es lo que se refleja en tu
vida. creemos que nuestro Dios se conforma
con cada vez que nosotros tenemos la increíble bondad a nuestro
Dios de darle las migajas de nuestros sacrificios y nuestros
dones y de nuestro tiempo, como que Dios está impresionado. Pero la idea de todo, yo sé, Yo sé lo que está debajo de esa
palabra todo en mi vida, que a veces no quiero rendir. Y tú también. Tú también sabes. Tú también sabes. Para algunos de nosotros, para un montón de nosotros, es
el dinero. Ahora, tú no lo dirías, tú no lo confesarías, ni quisieras
reconocerlo, pero a fin de cuentas, es difícil dejar esto, porque
no hay tiempo para Dios, porque es que la obra de Dios sufre.
Por eso es que no podemos enviar misioneros, por eso es que no
podemos construir más grandes iglesias, por eso es que no podemos
comprar más autobuses, por eso es que la obra de Dios y financiar
la obra de Dios siempre es una batalla para el siervo de Dios
común. Y es que tú no has entendido,
tú crees que se trata... que vaya a la iglesia, que diezme,
que dé ofrenda especial, que dé para el edificio, que dé para
el autobús, que dé para... Tú estás equivocado. No se trata
de que alguien esté requiriéndote de algo, se trata de una decisión
que solamente tú puedes hacer de si vas a ser discípulo o no
vas a ser discípulo. De eso se trata, pues tú lo ves
en esos términos. No se trata voy a la iglesia
o no voy a la iglesia, se trata soy discípulo o no lo soy. No
se trata doy o no doy, no, se trata soy discípulo o no lo soy. De eso se trata. Pero hemos perdido muy poco de
ese concepto. Te has olvidado de tu Dios. Las decisiones que tomas, las
tomas a base de la plata. familias enteras se mudan, se
mudan de estado, se mudan de países y no tienen nada que ver
con su vida espiritual, tiene que ver con dinero. Y nos preguntamos,
¿por qué es que no estamos alcanzando al mundo perdido? Ese es mi problema. Que ahora
quieren meterse hasta con la plata de uno. Yo no quiero meterme, Jesús te
dijo todo. ¿Qué es tu todo? ¿Cuál es tu todo? ¡Siervos de
Dios que terminan la voluntad de Dios a base de donde les van
a pagar más! ¡Han dejado de ser profetas!
¿Por qué un diácono o el esposo diácono con lengua de 20 metros
los está amenazando? ¿Dónde están los discípulos?
¿Dónde están los discípulos? Para algunos de nosotros es nuestra
familia que nos detiene. Hay hogares aquí divididos. Hay la hermana o el hermano,
el caso es que uno o el otro es el que tiene el deseo, el
fervor de una entrega y un compromiso completo al Señor, y el otro
o la otra está allí estorbando. Y una casa dividida entre sí
no permanece. Quizás sería diferente si tuviéramos
unos cuantos líderes aquí. Y a propósito, varón, la razón
que el Señor te hizo cabeza del hogar no es para que mandes,
es para que guíes. Pero hay problemas. Hay ustedes, hermanitos, hoy
llegaste porque te arrastraron a la iglesia. Y viceversa. Hay problemas. Por eso Jesús dijo, el que ame
padre, madre y cualquier cosa más no es digno de mí, no puede
ser mi discípulo. Tienes que estar dispuesto a
dejarlo todo, incluyendo tu mamacita. Uy, eso duele. Eso duele porque
en nuestra cultura latina la mamá es diosa. Y no me ponga esa sonrisita porque
usted se cree diosa. Hay alguna de ustedes, mamacitas,
que si tu hijo te dijera, te amo mamá, pero Jesús es primero
en mi vida, te dolería. A ese lugar hemos elevado a los
seres queridos que tenemos. Hay un hijo estorbándonos de
ser discípulos de Jesús. Jesús dijo que los enemigos de
uno serían los de su propia casa. ¡Hermanos, a Él los juzgaron
de locos! ¡Su mamá y sus hermanos vinieron
a buscarlo! Pues dice, oye, ¿ya oíste de
tu hijo? No, ya se pasó la raya. No comen,
por ahí oí que andaba allí en un pozo, que le fueron a traer
y ahora ya ni quiere comer porque está hablando con una mujer samaritana.
Predicadí noche. Biblia, Biblia, Biblia, Biblia,
Biblia, Biblia, Biblia, y yo no digo que todo en medida, todo
en medida, nada en exceso. Pero no es malo que vayan a ver,
porque a mí se me hace que se está volviendo loco. Dice la
Escritura que estaban afuera y tu hermano y tu mamá te están
buscando porque creían que estaba afuera de ti. Jesús. Jesús contesta y dice, mi madre
y mis hermanos son los que oyen la palabra de Dios y la hacen. Uy, te calaría decirle eso a
tu mami. Uy, la jefa. Le da un infarto. Si es salva,
se va con el Señor. Dios está llamando a algunos
de ustedes a predicar el Evangelio y rendirse tiempo completo, pero
tu familia te detiene. ¿Dónde están los discípulos?
Es que no sé si agarraste la idea o no todavía, pero cuando
Jesús dijo renunciar todo, Él quiso decir renunciar todo. Tú
y yo no queremos que te diga eso. Queremos que signifique
algo más. Pero no sé, no, no puedo creer,
digo, ¿verdad? No es bueno ser extremista. No
creo que verdaderamente... Hay que entrar al griego. Porque a mí se me hace que no,
no quiere decir todo. Escolapio quiere decir todo. Esta es la razón que estamos
logrando nada. Porque no damos todo, damos lo que nos conviene
y lo que nos gusta y lo que no nos incomoda. Soy cristiano,
está bien. Soy bautista independiente, está
bien. ¿Dónde están los discípulos? ¿Dónde están los discípulos? ¿Dónde están los que están dispuestos
a seguirlo a Él, renunciándolo todo? Su salvación fue gratis. Ser
discípulo te va a costar todo. Constantemente Jesús dijo, sígueme. Mira, mira más. Lo que nos ha pasado, lo que
nos ha sucedido. Sí, la palabra de Dios nos cuenta
de la oveja de las 99 que se apartó, que el pastor fue a buscarla. Pero tú examina los evangelios.
Jesús andaba en busca de los perdidos. aquellos que se interesarían
en seguirlo a él y ser sus discípulos, les dijo, sígueme. Nunca fue en busca de ellos.
Yo siempre he dicho una cosa, Dios no se impone con nadie.
Dios no se impone con nadie. Tú decides. La decisión es tuya. No vemos que Jesús jamás se fue
detrás de alguien. Se encuentra con Pedro y le dice,
sígueme, yo voy a ser un pescador de hombres. Le dice a uno que le dijo, Señor,
yo te sigo a donde quiera que tú vayas. Y el señor le dijo,
Señor, déjame enterrar a mi papá. El señor le dijo, deja que los
muertos entierren a los muertos, tú ve y sígueme a mí. Pero qué
inconsiderado el señor, que no dejó de ir a entregar al pobre
viejo. No es que no se había muerto,
es que de acuerdo a costumbre en tiempos bíblicos estaba diciendo,
deja que mi papá se muera y probablemente estaba en tan buenas condiciones
de vivir con mi hermano Acevedo que va a vivir cien años. O sea, ¿quién sabe cuánto te iba
a pasar? No quiere dejar a su papi. Digo, tú sígueme. Encontró a Levi, el colectador
de impuestos, y le dijo, sígueme. A veces la gente, los hermanos
vienen y me dicen, pastor, pastor, se ha dado cuenta que el hermano
fulano no ha llegado ya de tiempo. Vaya, búsquelo, pastor, vaya,
visítelo. No voy. No voy. He comprendido a través
de los años que la gente a quien más le das su tiempo, más malcriados
son, más ingratos son, y siempre andan buscando que los apapachen. Jesús nunca apapachó, nunca. Sí, sí, sí, sígueme, sígueme,
sígueme. No, sígueme. Y la decisión de seguirle es
tuya. Yo gasto mi tiempo y dirijo mi
atención y mis esfuerzos a aquellos que quieren seguir al Señor. Y Pastor, te aconsejo que hagas
lo mismo. Pero fíjense a lo que hemos llegado.
No, aquellos que no quieren seguir a Jesús es casi como que la arrogancia
que se cargan a veces. No, miren, nada de esto es nuevo. Después de que Jesús en la sinagoga
en Capernaum había enseñado unas cuantas cosas medio difíciles,
la Palabra de Dios dice, al oírlas, muchos de sus discípulos dijeron, A mí no se me hace que es acuerdo
a ética de homilética que él esté hablando de esa manera.
Y no es tanto lo que me está diciendo, es cómo me lo dice.
Tiene que ser un poco más culto. ¿Qué nada? ¿Duda es esta palabra? ¿Quién
la oirá? ¿Por qué vas a esas conferencias?
¿Por qué me indicaste aquí? Porque hemos adaptado la misma
tonta idea de Rick Warren y todos los demás que creemos que necesitamos
arrullar, apapachar y darle a la gente al gusto. Jesús no hizo
eso. Jesús dijo no, que no quieres dejar a tu padre, no quieres
dejar a tu madre, no quieres dejarlo todo. Mira, no me sigas. Los que quieran, síganme. Fíjense en la mentalidad que
nosotros los siervos de Dios mismos hemos creado, y tú sabes
que es verdad. La iglesia es pequeña, que comienza
a crecer, comienzas a disipular unos cuantos hermanitos. Dios
guarde que la iglesia crezca. Mi pastor ya no me viene a visitar. Antes cenábamos después de todos los
servicios y él pagaba. Yo creo que ya no nos aman. Y dice la Biblia que estaban
murmurando, como algunos de ustedes quisieran ahorita, pero los estoy
mirando. Y Jesús les pregunta, ¿esto os
ofende, discípulos, discípulos, esto os ofende? Y a propósito,
si usted no me conoce, tengo 30 años de pastorear la misma
iglesia y yo predico así como estoy predicando en mi iglesia.
Le bajo un poquito aquí porque ustedes no aguantan. Son un poco más refinados. Es
dura la palabra. Pero ¿dónde están los discípulos?
¿Dónde están? Siervo de Dios, no te levantes
a entretener a la gente. ¡Predica la palabra! No es de
caer bien, le guste o no le guste. Voltea a los demás discípulos
y a Pedro y dice, ¿y ustedes? ¿Ustedes también se van a ir? Y una de las cuantas veces que
Pedro contestó bien, aparte de todas las cosas que dijo mal,
Pero dijo, ¿a quién iremos? ¿A dónde vamos, Señor? ¿A dónde
vamos? ¿Sólo Tú tienes palabras de vida? Por eso no estamos criando discípulos.
Estamos criando a gente mimada, malcriada, apapachada. Que el pastor tiene que tener
mucho cuidado como anda sobre las cáscaras de huevo, porque
no va a hacer que algún discípulo se moleste y ya no más siga. Jesús no nos paró. Voltea y les
dice a los otros, ¿y ustedes qué? ¿Se van? Yo amo a mi gente. A mí me duele
en el corazón cuando veo un miembro irse. Hermanos míos, yo les voy
a decir una cosa. ¿Saben por qué yo no voy a ver
a una persona que anda mal? Porque en primer lugar se va a molestar
de que yo vaya y le diga que anda mal. Y cada pastor aquí sabe de lo
que estoy hablando. Si esa persona no se ha arrepentido, si esa
persona no quiere rendirlo y renunciarlo todo, si esa persona está viviendo
en pecado, Y yo les cuento una de tantas,
pero siempre es la misma historia. Hermano, ¿cómo está? Hasta que
vino pastor. El otro día falté a la iglesia
a propósito, nomás para ver si alguien me llamaba. Y nadie me
llamó. Ahora sí tiene tiempo para venir
a verme. Ha de creer que ando mal, ¿verdad?
sólo porque ya no voy a la iglesia. Usted va a creer que ando mal,
¿verdad? No lo creo que andas mal, sé que andas mal. ¿Voy a
ir a gastar mi tiempo con eso? Cuando hay un bebito acá que
acaba de ganar para Jesús y de su esposa, emocionados, hambrientos
de este bendito libro, que es que están emocionados de lo que
Jesús ha hecho en sus días, que quieren ser discípulos, que quieren
seguirlo. Jesús dijo, sígueme. Nunca andaba
detrás de aquellos que no querían. Dijo, sígueme. Y luego, cuando deciden que no
van a seguir a Jesús, hasta amenazan. Pues para que sepa, no vuelvo
a regresar, saco mi diezmo de esta iglesia y a ver qué hace. y las tristes excusas de siervos
de Dios. ¡No, no! ¡No da eso! ¡Por favor! ¿Cuántos días más
tengo? ¡Por favor, no se vaya! ¿Cómo
le hacemos? Contrario a entender que es un
privilegio seguir al Maestro. Es así como que nos están Ahora a ver qué hacen. ¿Cuántas
veces he oído eso? Y la iglesia del Señor sigue
adelante. Porque es Su iglesia. Es Su iglesia. Cristiano está bien, está bien.
Bautista, sí. Miren a la iglesia, fíjense,
bucle, hispana. ¿Quién aquí hoy dice, yo soy
discípulo, Me da tristeza decir esto, pero
yo me atrevo a decir que la mayoría de nosotros en este cuarto no
somos discípulos. Somos cristianos, somos bautistas, discípulos no. Muchos de nuestras
iglesias se han convertido en un club social. Muchos de los
compañerismos bautistas y de los ministros se han vuelto un
club social. Nada de desafío. Nada reto, nada que viene de
resultado, fruto y consecuencia de lo que se está haciendo, de
lo que se está promoviendo para comenzar más iglesias, para dar
más a misiones, para enviar más misioneros, para entrenar más,
para dar más gente salva. Más no se espanten, aquí ustedes
que me conocen saben que eso lo estoy predicando toda mi vida. Yo le digo a los hermanos, porque
hay algunos que no quieren seguir a Jesús, ¡no quieren! ¡No quieren! Y siguen llegando. Yo le digo, yo creo que ustedes
siguen llegando con esperanza que algún día yo cambie. Y los
estoy desilusionando y creo que de viejo me voy a poner más terco. Digo, cuando llegue a viejo. Porque los de 50 para arriba
no somos viejos. ¿Verdad que no, hermano agüero?
Estamos en nuestra vigentud. ¿Qué te ha pasado, siervo? ¿Qué
nos ha pasado, hermanos? ¿Qué es esta manera en que el
mundo nos ha afectado? ¡Verdad no cambia! ¡Verdad no cambia! Si después
de 50 años verdad cambia, ¡nunca fue verdad! No fue el plan de Dios que cambió.
Fue nosotros, que hemos comenzado a crear un cristianismo que se
ajusta a nuestra conveniencia. Y por eso están llenas las iglesias
de bautistas y llenos de cristianos, pero no hay muchos discípulos. Va a terminar. No te animes cuando
yo digo eso. No es por nada que el hermano
Elmer Fernández me dice Hernán Cortés Jr. Te va a ayudar para
que no batalles mucho en tratar de calcular si eres o no eres
discípulo. Te va a ayudar. Jesús te va a
ayudar. Jesús dijo, sígueme, y os haré pescadores de hombres. Estamos en octubre. Estamos en
octubre. ¿Dónde están las familias, las
parejas en tu iglesia que están allí porque tú los trajiste? ¿Dónde están los que están pidiendo
al Señor, cuyas vidas Dios ha cambiado de una manera milagrosa?
Porque mi Dios es capaz. Si alguno está en Cristo, nueva
criatura es. ¿Dónde están aquellas personas
en tu iglesia que tú trajiste desde enero para acá? ¿Dónde están? Pudiéramos saber, ¿soy discípulo
o no soy? Jesús dijo, el que me sigue,
el que me sigue a mí, va a ser un pescador de hombres. Él dijo
eso. Él dijo eso. Ya está bueno de
que un montón de nosotros, siervos de Dios, que acabamos de escribir
lecciones, cien pasos para seguir a Cristo. ¿Cien? Híjole. ¡Bien! ¡No puedo ni con dos! No, no es tan difícil, papá.
Déjame decirte lo que Jesús dijo. Jesús dijo, niégate y muere. Sígueme. Es así de sencillo. ¿Soy o no soy? Yo no sé. Yo no
sé. ¿Cuánta gente ha sido salva a
través de tu esfuerzo de enero para acá? Yo no voy a hablar
de números o de si tú no has ganado cuando menas. No, no.
Mira, si tú eres discípulo, tú vas a ser un pescador de hombres.
Se me hace muy difícil creer que tú eres discípulo y desde
enero hasta ahorita ni siquiera, ni tan sólo, te has atrevido
a sacar un folleto a dárselo a alguien, dando testimonio de
Jesús. Eres cristiano, pero tú no eres
discípulo. Puede que seas bautista, puede que seas pilar, rata y
cucaracha de la iglesia, pero no eres discípulo. No eres. Y por eso estamos fallando. Por
eso estamos fallando. Madre mía, miren, cuando estábamos
nosotros en un edificio más o menos de este tamaño, un poquito más
grandecito, se llenó, tomamos ese gran paso de fe, y ¿saben
quiénes eran los que estaban preguntando? Pastor, ¿para qué? Si estamos bien, ¿para qué moverle? Si estamos algún... ¡Ay! ¿Para qué quiere más ir y ya
no cabemos? ¿Sabes quién habla de esa manera
necia y tonta? La gente que nunca hace nada
para que alguien más sea salvo. No le importa nada más que ellos
viven en el cuadrito de su vida, en su casita, con su perrito. Y las almas yéndose al infierno
porque no hay discípulos. O hay cristianos Y hay bautistas,
fundamentalísimos algunos de ustedes, me impresionan. A Dios
no, pero a mí me impresionas. Pero no hay discípulos. ¿Dónde están? No, es que... aquí en Nueva York. Mejor ahí la dejamos porque me
tardo otra hora. No, hermanos. El problema es
que no nos hemos conformado a la etiqueta. ¿Renunciar todo? No. No. No. Y la prueba de todo es que
después de dos mil años y muy probablemente muy cerca a nosotros
oír la trompeta sonar. Todavía no hemos cumplido con
nuestra tarea. Doce hombres cambiaron el mundo. ¡El mundo! ¡Doce! Y no era nada más dicho cuando
Pedro dijo, Señor, lo hemos dejado todo. Aquí hay más de doce. Lo que pasa es que no hay muchos
discípulos. Le habló a los discípulos y les
dijo, Toda potestad es dada en el cielo y en la tierra, por
tanto, id y haced discípulos. No puedo ser discípulo si no
soy uno primero. No puedo ser discípulo si no
soy uno primero. Y el Siervo de Dios comienza
contigo. Debes estar quejándote que tu
gente no hace nada, que tu gente no quiere ganar almas, que tu
gente antes era así, pero ya no es. ¿Quién es el líder? ¿Quién está guiando? Hay que
luchar, varón. Varón, hay que luchar. Hay que
pelear. ¿Dónde está ese fuego, esa llama?
¿Dónde está ese celo con el cual comenzaste? ¿Qué pasó con eso? y se refleja en la actitud de
los hermanos que pastoreas y luego les echas la culpa a ellos, dicen
no quieren hacer nada. ¿Como quién lucen? Oiga pastor, dice que nomás durmió
una hora, ¿duerma más? ¿Qué le picó? ¿Qué le pasó? Al ver todo lo que está pasando
en nuestro país, nunca he estado tan pensativo
y tan consciente de que no nos queda mucho tiempo. No nos queda
mucho tiempo. La trompeta puedes tocar hoy,
ahorita. ¿Y qué va a suceder con tu cuenta
bancaria? mezquino, tacaño, codo, por no
decir rodilla con la obra de Dios. Pues ahí se queda, no te
va a llevar nada. No nomás se queda, se queda de
financiar el movimiento del Anticristo. Es cierto lo que te estoy diciendo,
es verdad lo que te estoy diciendo. ¿Cuánto tiempo tenemos? Yo no
sé. Yo no sé cuánto tiempo tenemos. Yo creo que la razón que hemos
fallado en el mando dado a nosotros, cuando doce hombres impactaron
el mundo conocido, es porque ellos eran discípulos, eran discípulos. Cristiano, después
de Hechos 11, nunca más encontramos esa palabra. Pero la palabra
discípulo, le encontramos una y otra y otra, discípulos, discípulos,
discípulos, discípulos. Léelo en el Libro de los Hechos.
¿Vienes a la iglesia? Está bien. ¿Casa del colo? Está bien. ¿Manejas una guaguita? Está bien. ¿Dónde están los discípulos? Si alguno quiere venir, esposa
mía, niéguese. No te compliques con cien pasos
para seguir a Cristo. ¡Niégase! ¡Niégase! Tome su cruz
cada día y sígame. Jesús dijo, no haz ni comenzado
a seguirme hasta que no estés dispuesto a hacer esas dos cosas. El tiempo apremia. Gracias a Dios por la oportunidad
de estar aquí. Vamos, sinceramente, mí últimamente yo no más quiero
estar en mi casa, quiero estar en mi iglesia. Pero si vengo
a una reunión como esta, yo no voy a asobarte. Yo te voy a decir
lo que necesitas escuchar. Porque es tiempo de comenzar
a hacer algo. Es tiempo. de que decidas después
de tanto tiempo ser cristiano, bautista, decidas si vas a ser
discípulo o no. Todo ojo cerrado y todo rostro
inclinado. Señor, oh Señor, ¿dónde están aquellos que seguirán al Maestro? ¿Dónde
están aquellos que no nos conformaremos simple y
sencillamente con la etiqueta de un hombre? ¿Dónde están aquellos
que consideramos que lo que más vale es que alguien vea y de testimonio
de nosotros que estamos siguiendo a Jesús. Aquellos para quien no es suficiente
nada más ir a la iglesia, cargar una Biblia, leerla, conocerla, discípulos, ¿cómo tendremos el compromiso
¿Cómo tendremos la disposición de sacrificio, de ir más allá
de lo que es la norma, si no estamos dispuestos a renunciarlo
todo? Todo. No queremos creer que eso es
lo que quisiste decirnos, pero eso es lo que nos dijiste. Y,
oh Señor, no hay cómo seguirte. No hay cómo seguirte, mi Dios.
Gracias, ser tan bueno conmigo. Señor, la inquietud, los temores,
las desesperaciones, mi vida no ha sido porque te sigo, ha
sido cuando he vagado, ha sido cuando decido tomar mi paso,
decido hacer lo que yo quiero. Oh, Señor, da a los discípulos. Vamos a ponernos de pie Hay muchos
hermanos aquí enfrente ya en sus rodillas. El piano toca. No espere. Venga. Venga. Si usted tiene que venir, venga.
Si usted no quiere venir, quédese allí. Quédese allí. No hay nada nuevo. Yo sé que
usted está a gusto con ser cristiano. Usted está a gusto con decir,
tengo 40 años en esta iglesia. Usted está a gusto con decir,
yo soy bautista. Está bien. Yo estoy hablando
a los que quieren ser discípulos. ¿Dónde están? Venga. Venga. Venga. No, no es que el área donde estoy
es muy dura. No. No, no es que Dios ha cambiado. No es que su poder de alguna
manera ha dejado de obrar. Dios nos usaría. si hubiera un
discípulo dispuesto a seguirlo, a renunciar todo por él. Ese
todo es el que te molesta, ¿verdad? El todo es el que nos inquieta. El himno dice, haz lo que puedes,
quieres de mi Señor. Yo el varo soy. ¡Qué privilegio ser discípulo
de Cristo! Habrá alguno aquí quien dirá,
hermano Garlick, la verdad, la verdad es que yo, yo no estoy
seguro de que cuando yo me muero voy a ir con Él, yo no estoy
seguro de que mis pecados, todos mis pecados son perdonados y
yo quiero que Cristo me salva, yo quiero ser salvo. Y yo esté
dispuesto a que Él entre mi vida, me cambia, me salva. Ese es usted, podría ser hermano.
Dios le bendiga aquí. ¿Hay alguien? Voy a abrir. Un
momento. ¿Hay alguien? Levanta la mano.
Por levantar la mano, usted está diciendo, yo quiero ser salvo. Dios le bendiga aquí en medio,
una señora. ¿Quién más? Yo quiero ser salvo. Necesitamos una ganadora de almas
aquí, por favor. ¿Quién más? yo no estoy seguro
que cuando yo me muero voy a ir a la gloria pero yo si quiero
ir ora por mi hermano Garlick por favor levanta esa mano sincera
no salga de aquí esta noche sin sin estar seguro usted que levantó la mano podría
levantarla otra vez por favor hermanito por favor ahí levántala
otra vez ahí está sí, ahí está por favor alguien más alguien
más Yo si quiero que Cristo me transforme,
me limpia de mis pecados. Yo quiero estar bien, en buena
relación con mi Dios. Yo si quiero. Yo quiero la salvación
que Cristo compró por mí hace dos mil años. Si es usted, levanta
la mano. Otra persona va a operar. Ciertamente, Dios, Tú has hablado
aquí en nuestro medio. Padre, no hay duda de que en
cada corazón Tú nos has hablado acerca de lo que Tú quieres que
te rendimos para ser Tu discípulo. Oh Padre, sí anhelo el retorno a Tu Hijo Sí anhelamos Tu reino, pero no queremos fallarte, y sí queremos cumplir con la
tarea que nos has dejado, y no queremos quedar avergonzados
delante de Ti en Tu retorno. Aquí nos ponemos en el altar, diciendo, haz lo
que quieras de mí, Señor. Tú el alfarero y yo el barro
soy. Y nada te retengo, nada, nada,
nada. Todo lo que soy, todo lo que
tengo es tuyo. Yo lo único que quiero ser, es
ser tu discípulo. Quiero que tú hagas grandes cosas
a pesar del barro que soy. Quiero que tú tomas mis cinco
panes de semada, mis dos pececillos y que alimientas a miles. Aquí
estoy rendido. No quiero hacer lo que el hombre
quiere, yo quiero hacer lo que tú quieres. No quiero hacer lo que una iglesia
quiere, yo quiero hacer lo que tú quieres. Estoy aquí delante
de ti rendido y sí quiero ser tu discípulo. Gracias por habernos
hablado. Bendíganos en las conferencias
de los días que están por seguir. En el nombre de Cristo te lo
agradecemos. Amén y Amén y Amén. Wow, qué bendición, ¿no? Gracias, hermano Salazar. Hermano, le voy a pedir unas
cosas, por favor. Vamos a estar orando por estas conferencias.
El diablo está luchando, pero más grande es el que está en
nosotros que el que está en el mundo.
¿Donde Estan Los Discipulos?
Series Conferencias 2008
| Sermon ID | 1021081336425 |
| Duration | 1:12:41 |
| Date | |
| Category | Conference |
| Language | Spanish |
Documents
Add a Comment
Comments
© Copyright
2026 SermonAudio.