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Hermanos, señores, bendiga. Es un, de veras, un placer, un privilegio estar en este lugar. Vamos a continuar con el estudio de la Epístola de Santiago. Y le voy a pedir, por favor, que abran sus Biblias en Santiago 4, del versículo 1 al 6. Ya estamos llegando casi al fin. Estamos en el capítulo 4 ya. Así que, esperando que todas estas predicaciones anteriores capítulo 1 al 3, han sido de bendición, hermanos, para ustedes de una manera práctica, porque eso es lo que hemos estado diciendo, ¿verdad? Desde el principio que la Epístola de Santiago no nos enseña cómo creer en Jesucristo, ni nos enseñan doctrinas acerca de la vida cristiana, sino que ya después de que nosotros hemos creído en Jesucristo como nuestro Salvador, Señor, Él nos enseña cómo debemos de vivir, ¿sí? Una vida agradable a Dios. Así que eso vamos a continuar haciendo, si el Señor nos lo permite. Así que vamos a, entonces, a buscar en nuestras Biblias, Santiago 4, del 1 al 6. Cuando lo tengan en manos, les voy a pedir, por favor, que se pongan de pie. Vamos, yo lo voy a leer y ustedes me siguen con sus pistas. Siempre, ¿verdad?, les decimos, si es posible ponerse de pie, pueden hacerlo. Si no, está muy bien, pueden quedarse sentados. Así que vamos a leer, entonces, el capítulo 4, del versículo 1 al 6. El título de este sermón es El peligro de ser amigo del mundo. Sí, el peligro. Hay un peligro, hermano. A veces no lo, no lo, no percibimos eso. Hay un peligro, de veras, desastroso el ser amigo del mundo, o sea, del sistema del mundo. La Escritura, Santiago 4, 1 a 6, la serie La Fe que Obra, La Fe que Trabaja. Vamos a leer. Entonces, ustedes me siguen con sus vistas. Capítulo 4, versículo del 1 al 6, dice así la palabra del Señor. ¿De dónde vienen las guerras y los conflictos entre ustedes? ¿No vienen de las pasiones que combaten en sus miembros? Ustedes codician y no tienen, por eso cometen homicidio o matan. Son envidiosos y no pueden obtener, por eso combaten y hacen guerra. No tienen porque no piden. Piden y no reciben porque piden con malos propósitos o motivaciones para gastarlo en sus placeres o almas adúlteras. ¿No saben ustedes que la amistad del mundo es la amistad con Dios, hacia Dios? Por tanto, el que quiere ser amigo del mundo se constituye enemigo de Dios. ¿O piensas que la Escritura dice en vano Dios celosamente anhela el espíritu que ha hecho morar en nosotros, pero Él da mayor gracia. Por eso dice, Dios resiste a los soberbios, orgullosos, pero da gracia a los humildes. Amén. Oremos, hermanos. Oh Dios, gracias por tu palabra. Estamos aquí delante, tenemos ante nosotros un pasaje, una sección de la escritura que batallamos, creo, como cristianos, y es, señora, difícil, pues, vivir en estos tiempos y no ser atraídos por el mundo. Te ruego, Dios, que hables a la congregación, que nos exhortes y nos animes, oh, Dios, Pues el hacer amigos del mundo nos hacemos enemigos tuyos. Ayúdanos Dios a ser siempre fieles a ti padre. Bendice tu palabra, bendice la congregación. Que de aquí salgamos edificados, señor. Gracias padre. En el nombre de Jesús. Amén. Amén. Bueno, hermanos. Pueden sentarse. Hermano, espero que le pidiera amén. Siempre tengo ese problema que me olvida. Bueno. Santiago siempre nos ha estado indicando ciertas actitudes que nosotros no debemos de tener como cristianos. Y aquí tenemos otro indicador clave, hermano, de la verdadera fe salvadora, ¿sí? Y es la actitud de nosotros o de uno hacia el mundo. Este indicativo es clave para mostrar que sí somos verdaderos. cristianos y tenemos una vida, una fe salvadora genuina. Santiago nos presenta este asunto, vamos a decir, en el primer capítulo, diciendo que, lo vimos anteriormente, diciendo que la religión pura y sin mancha delante de Dios, el padre, es visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones y que debemos de guardarnos sin mancha delante del mundo. Eso nos lo enseñó en el primer capítulo. Versículo 27. Y la verdad, hermanos, esencial de este pasaje de hoy es la amistad con el mundo. Que la amistad con el mundo es enemistad contra Dios. En el versículo, capítulo 4, versículo 4 que hemos leído ahora. Y eso es un peligro, hermanos, es un peligro. La genuina vida espiritual, hermanos, y la vida cristiana fiel implica separación. del mundo, separación del sistema del mundo. Y todo lo que implica esto es contaminación, nos contaminamos cuando tenemos una relación habitual con el mundo. Como lo ha observado Santiago, la sabiduría que es de lo alto, lo vimos antes, ya esto, es primeramente pura, ¿sí? La sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía. Esa es la sabiduría que viene arriba, la sabiduría de Dios, es la que nosotros debemos pedir. Cuando pedimos sabiduría, Señor, dame sabiduría, dame más entendimiento de tu palabra, ayúdame a ser misericordioso, a ser amable, a ser bueno en lo que hago, dar buenos frutos. La amistad continua y habitual con el mundo, por otra parte, tiene como fundamento la sabiduría humana, ¿sí? Y eso es prueba también de incredulidad, hermanos. La amistad habitual con el mundo es una amistad impía, incrédula, y tal amistad inevitablemente, hermanos, va a resultar en conflictos. Eso es inevitable, ¿sí? Tener una amistad habitual constantemente, perpetuamente con el mundo, con lo que implica estar en el mundo, va a traer conflictos. Eso es inevitable. Y vamos a ver en esta mañana que Santiago nos presenta en este texto tres tipos de conflictos personales cuando practicamos una amistad continua o habitual con el mundo. En primer lugar, nos va a enseñar que, que estar en esa amistad con el mundo nos trae conflictos con otros. Y cuando decimos con otros, estamos refiriendo a la familia, a los amigos, a los compañeros del trabajo, a los vecinos. Con cualquier persona que nos rodee, hermanos, vamos a tener conflictos. Eso, en primer lugar, es lo que vamos a ver. En segundo lugar, vamos a ver que relacionarnos con el mundo de una manera habitual, Nos trae conflictos con nosotros mismos, ¿sí? O con el que practica ese hábito de estar con el mundo. Y más importante aún, hermanos, en tercer lugar, trae conflictos con Dios. Eso todavía es terrible, ¿verdad? Entonces, hermanos, vamos a ver estos tres conflictos personales que suceden cuando nosotros nos envolvemos, nos relacionamos con el mundo. Entonces, el primero es que, hermanos, tenemos conflictos con otros, ¿sí? Vamos a tener conflictos con otros, con los que nos rodean. Veamos el versículo número uno. Voy a pedir que lo mantengan ahí, ¿verdad? El versículo número uno dice, la primera parte dice, ¿de dónde vienen las guerras y los conflictos? O sea, los pleitos, ¿verdad? Entre ustedes. ¿Amén? Y de acuerdo a los traductores, hermanos, del original, del griego, Este texto no tiene verbo, o sea, cuando habla de dónde vienen, ¿sí? Originalmente no tiene ese verbo de dónde vienen, o sea, que literalmente dice de dónde guerras y de dónde conflictos entre ustedes. Y cuando hablamos de guerras, nos imaginamos naciones contra naciones, países contra países, ¿verdad? Este viene del original. polemos, y de ahí se origina la palabra polémica. Ustedes han dicho o a veces dicen, este amigo, esta familia es bien polémico, ¿verdad? Hay mucha polémica con él o con ella. Y esto se relaciona más o menos con disputas o combates frecuentes, y no solo frecuentes, sino que prolongados. Y serias, ¿sí? Y muy, muy serias. Y a menudo, hermanos, se traduce como guerras, ¿verdad? Hay guerras entre las familias, hay guerras entre amigos, hay guerras entre compañeros de trabajo, entre los vecinos, ¿sí? Y nos da un ejemplo aquí como en Mateo 24.6, dice, ustedes van a oír de guerras y rumores de guerras. Cuidado, no se alarmen, porque es necesario que todo esto suceda, pero todavía no es el fin. Y nosotros escuchamos todo eso, ¿verdad? Hermanos. la amistad continua con el mundo tiene como fundamento la sabiduría humana, ¿sí? Y es prueba de incredulidad. Y tiene como fruto también esa sabiduría humana las guerras y los conflictos. Eso va a ser el fruto de esa relación. Y la palabra conflictos en nuestro texto se traduce del griego maché y se refiere a una lucha o batalla específica. y ambos términos, lucha y batalla, se usan aquí también de una manera metafórica para referirse a las relaciones personales, violentas, no solo relaciones personales, no que violentas, las cuales en extremo pueden resultar hasta incluso en muerte, en suicidio. Pueden hasta cometerse asesinatos por eso. Y cuando la frase entre ustedes indica, hermanos, Había estas relaciones violentas, ¿sí?, entre los miembros de la iglesia a las que el apóstol aquí, Santiago, escribía. Había ese tipo de relaciones violentas. Como lo analizaríamos en este versículo 4, más adelante, es obvio que algunos de esos miembros no eran ni salvos, no eran creyentes. Y, por lo tanto, como habían enemigos de Dios, adentro de la iglesia, también habían enemigos entre ellos mismos y de los verdaderos creyentes también en las iglesias. Leí un artículo de dos pastores que compartían y decía uno de ellos que había descubierto en su iglesia que la causa original de las guerras y los conflictos en la iglesia, ¿sí?, había dado cuenta que, Entre los líderes de su iglesia, la mitad eran creyentes, sí, cristianos verdaderos, y la otra mitad no eran creyentes, sí. Entonces, en tal situación, hermanos, el conflicto iba a ser inevitable o es inevitable en una iglesia. Y Pablo lo comprendía esto cuando escribió en 2 Coríntios 6, 14 al 16, diciendo, no estén unidos en yugo desigual con los incrédulos, pues, ¿qué asociación tiene? La justicia, la injusticia. ¿O qué comunión la luz con las tinieblas? ¿O qué armonía tiene Cristo con Belial? ¿O qué tiene en común un creyente con un incrédulo? ¿O qué acuerdo tiene el templo de Dios con los ídolos? Porque nosotros somos el templo del Dios vivo, como Dios dijo, habitaré entre ellos y andaré entre ellos, y seré su Dios y ellos serán mi Dios. Cuando hablamos de qué comunión tiene Dios con los ídolos, está hablando de que los que no son creyentes cristianos son idólatras y nosotros como el templo de Dios que donde habita el Espíritu Santo, ¿qué comunión tiene el templo de Dios, el Espíritu Santo con los ídolos? Ninguna. A veces, hermanos, esto es muy difícil hacer tal separación en la iglesia de los creyentes y del no creyente. Hemos estado estudiando en la escuela dominical, ¿recuerdan? Hay una iglesia visible y una invisible. Yo puedo ver aquí, ustedes pueden ver la iglesia, ¿verdad? Dios ve otras, Dios ve a los verdaderos cristianos. Dios ve la iglesia invisible, la que nosotros no podemos ver. ¿Vale? Y en estos casos, cuando hay estos problemas, es difícil, es imposible para nosotros casi hacer esa separación, como la parábola del trigo la hecesaña. Sí, solamente Dios puede hacer esa separación, amén, del trigo y la cizaña. Solo puede hacerlo el Señor, hermanos. Lo vemos en Mateo 13. Pero estamos seguros, hermanos, que el conflicto dentro de la iglesia no es la voluntad de Dios, amén, no es la voluntad de Dios. Ni el propósito tampoco de él, amén. Jesús le dijo a los discípulos todo lo contrario. Un mandamiento nuevo les doy. ¿Qué? Que se amen, ¿verdad? los unos a los otros, no que se causen divisiones. Como yo los he amado, que también ustedes se amen unos a otros. En esto van a conocer, dice él, que son mis discípulos, si tienen amor los unos con los otros. En Juan 13, 34. Esto, hermanos, es una característica de una iglesia sana. ¿Sí? El amarnos unos a los otros. Cuando hay pleitos en la iglesia, ¿qué dice el incrédulo? ¿Qué dicen los no creyentes? No, pues no hay ninguna diferencia entre los impíos, incrédulos y los creyentes. Mira, se pelean y a cada rato se están dividiendo. No hay un acuerdo, ¿verdad? No tienen un mismo sentir. No se aman unos a otros. Pero más adelante Jesús, en su oración como sumo sacerdote, le pidió también a su padre que todos los creyentes, ¿qué dice? Sean uno. como tú, oh Padre, en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste." Y después del pentecostés, la multitud que había creído era, dice, de un solo corazón y un alma, y ninguno decía ser suyo propio, nada de lo que poseía, sino que tenían todas las cosas en común en el libro de hechos. Pablo les decía a los corintos, Corintios, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que hablen todos una misma cosa y que no haya entre ustedes divisiones, sino que estén perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer. Primero de Corintios 1, 10. El conflicto, hermanos, fue un problema, ¿sí? Muy frecuente en la iglesia primitiva. Después de hacer esta exhortación antes, que mencionamos ahorita, a los creyentes de Corinto, Pablo les reprendió diciendo, yo, hermanos, no puedo hablarles como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Les di a beber leche y no vianda, porque aún no eran capaces, ni son capaces todavía, porque aún son carnales, pues habiendo entre ustedes celos, Imagínense, contiendas y disensiones no son carnales y andan como hombres, hombres sin Dios. Los corintios hermanos en la vida práctica actuaban como carnales, ¿sí? Actuaban como carnales. Y a veces las iglesias actuamos como carnales, ¿sí? Pablo aquí le está diciendo, lo está llamando a ellos como hermanos, pero ustedes están actuando en posesión, del Espíritu Santo, ustedes poseen el Espíritu Santo, pero actúan como carnales y viven como carnales. Por eso los exhortaba. También aconseja Pablo a Tito que les diga a los creyentes que estaban bajo su cuidado que recordaran su vida anterior sin Dios. Les dice, recuerdenles que estén sujetos a los gobernantes, a las autoridades que sean obedientes, que estén preparados para toda buena obra, que no injuríen, o sea, no insulten, a ultrajen, ofendan a nadie, que no sean contenciosos, sino amables, mostrando toda consideración para con todos los hombres. Porque nosotros también en otro tiempo éramos necios, desobedientes, extraviados, esclavos de deleites y placeres diversos. viviendo en malicia y envidia, aborrecibles y odiándonos unos a otros. Hermanos, tales conflictos y comportamientos que acabamos de mencionar es normal entre los incrédulos, ¿sí o no? Es normal, y nosotros antes de venir al Señor, era normal para nosotros vivir de esa manera, ¿sí? Era normal para nosotros también. Pero lamentablemente, hermanos, entre entra, y esto está también en la iglesia hoy en día, la iglesia en todas partes, hay estos problemas. Vemos entonces, hermanos, que el enredarnos con el mundo nos trae conflictos, ¿ven? Con los que nos rodean, con los que nos, con los que vivimos, con los que trabajamos, con los que nos visitamos, trae conflictos, hermanos, trae conflictos. Bueno, en segundo lugar, el tener una amistad habitual con el mundo nos da como resultado conflictos consigo mismo, con uno mismo. Hay conflictos entre el que practica eso. Y lo vemos en Santiago 4, del 1 al 3, dice, ¿de dónde vienen entonces, del 1 hasta el 3? Dice, ¿de dónde vienen las guerras y los conflictos entre ustedes? Acabamos de leer. No viene de las pasiones que combaten en sus miembros, Ustedes codician y no tienen, pero por eso, dice, cometen homicidio o matan. Son envidiosos y no pueden obtener, por eso combaten y hacen guerra. No tienen porque no piden. Piden y no reciben porque piden con malos propósitos para gastarlos en sus placeres. Hermanos, la amistad con el mundo es peligrosa porque no solo crea conflicto con otras personas, con los que nos rodean, están a nuestro alrededor, sino que también lo crea un conflicto dentro de la propia persona. Una persona, aquí estamos hablando de una persona limpia, mundana. Las fuentes de los conflictos externos entre las personas continuamente, hermanos, surgen de conflictos internos dentro de cada persona. O sea, la reacción que las personas tienen, malvada o como sea, Son respuestas de lo interior, de lo que hay en su interior. La fuente de los conflictos externos entre las personas continuamente normanos están surgiendo de los conflictos internos dentro de la misma persona. Las evidencias del conflicto interior, ustedes lo ven, lo vemos en las noticias, son muchas en la sociedad actual, hermanos. Oigan bien, las evidencias que podemos ver nosotros de los conflictos, que existen en el interior de los hombres en estos tiempos son muchos, hay muchos, hermano, en la sociedad actual ahorita. ¿Qué hay tanto ahorita y qué muchos jóvenes quieren estudiar ahorita? Quieren ser psicólogos, ¿verdad? Hay un aumento, hermano, de psicólogos, psiquiatras, o sea, consejeros, terapeutas de todo tipo, clínicas para tratamiento. de muchos desórdenes emocionales y psicológicos. Eso, hay un gran aumento, y eso nos dice que hay conflictos internos en las personas, en la sociedad de hoy en día. Los crecientes, hermanos, problemas de drogadicción, la violencia doméstica, maltratos, sí, crímenes terribles. Escuchamos de esos crímenes terribles que ahora suceden. El alcoholismo y el suicidio, hermanos, nos dan suficiente y abundante evidencia de que, los desórdenes personales hoy en día han llegado a su nivel, su nivel crítico. El incremento, hermano, de la impaciencia, de la frustración, la ira, la hostilidad, no solo se ven en esos centros de las ciudades viejitas donde viven personas de bajos recursos, donde hay mucho crimen, esos callejones ya de Los Ángeles, no solo se da ahí, hermano, sino también en las modernas autopistas que ahora vemos nosotros, en las carreteras, en cualquier parte, donde los conductores usan gestos perversos y peligrosos actos de intimidación. Usted se para al lado de alguien que va manejando, si se le está viendo, le empieza a hacer gestos y lo intimidan. Y a veces, hermanos, ¿qué sucede? Hasta disparos de armas de fuego. Porque estas personas quieren descargar sus disgustos por lo que otro conductor hizo o dejó de hacer, ¿sí? Eso, hermanos, yo personalmente lo veo todos los días, todos los días. Eso es lo que hago, andar en la carretera, manejar, y veo eso todos los días. Hermanos, en estos versículos Santiago señala tres causas del conflicto interior, o sea, el conflicto con uno mismo, con la misma persona. La primera causa es el deseo incontrolable o el deseo incontrolado de la persona. Dice, ¿de dónde vienen las guerras y los conflictos entre ustedes? No viene de las pasiones que combaten en sus miembros. En primer lugar, Santiago afirma que el origen de las luchas internas está en las pasiones de las personas. La palabra pasiones se traduce del original edonón, de la que se derivan los términos hedonista y hedonismo. Tiene el significado de la satisfacción de los deseos sensuales, de su sentido, ¿verdad?, naturales y carnales. O sea, que el hedonismo significa el deseo, oigan bien, personal, incontrolado. de satisfacer cada pasión y antojo que promete satisfacción y disfrute sensual en la persona. Si a usted le llaman un hedonista, pues dígale que ya sabe qué significa, usted no es un hedonista, ¿verdad? O sea, es el deseo incontrolado, hermano, incontrolado, incontrolable de satisfacer cada cosa, cada pasión que hay y antojo que le promete al hombre satisfacción y disfrutar. Y disfrute sensual. Por eso, hermanos, no hay tal cosa como un cristiano sensual. Muchos cristianos dicen, es que mi sentimiento, es que yo siento. No hay hermanos cristianos sensuales. Nosotros nos guiamos por fe, no por vista. El deseo de satisfacer esas pasiones viene, por supuesto, del egoísmo. que es opuesto a Dios y a su palabra. Los hedonistas, incrédulos e impíos, miren lo que son ellos, son amadores de sí mismos, son hermanos ábaros, son vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, son implacables, calumniadores, hermanos. Ya casi todo está ahí, ¿verdad? Pero amadores, dice, de los deleites, más que a Dios, ¿sí? Más que de Dios. Lo encontramos en 2 Timoteo 3, del 2 al 4. Las personas no regeneradas son esclavas de sus deseos y están controlados o controladas por sus pasiones. Por eso, cuando la semilla del evangelio cae en esa persona, hermano, es como caer en espinos en su corazón. Son ahogadas por los afanes y las riquezas y los placeres de la vida, y por lo natural no va a producir fruto. Hablando de los miembros no salvados en la iglesia, Pedro lo describe tajantemente en detalle como aquellos que, siguiendo la carne, andan en concupiscencias e inmundicia y desprecian el señorío o la autoridad, atrevidos y obstinados. No tiemblan cuando blasfeman de las majestades angelicales. Tienen los ojos llenos de adulterio y nunca cesan de pecar. Seducen a las almas inestables. Tienen un corazón ejercitado en la avaricia. Son injustos, ¿sí? Y son hijos de maldición. Encontramos en Segunda de Pedro. Hermanos, cuando las personas se rinden a sus pasiones carnales, entregándose a los pecados antes mencionados, lo hacen, como afirma Pedro, bajo el engaño de expresar libertad, ¿verdad? El libre alberdigo. Somos libres de escoger lo que nosotros queramos. Bueno, una libertad personal. Pero no comprenden que, en realidad, solo están manifestando que son esclavos de corrupción. Son conducidos por los deseos sobre los cuales perdieron el control y que, con el tiempo, Llegan a controlarlos a ellos mismos. Esos deseos que no pudieron controlar, los llegan a controlar a ellos. Y ellos promueven y dicen que están buscando la libertad. Y como le vuelven la espalda a Dios, hermanos, detienen con injusticia la verdad y no le glorifican, ¿sí? Como a Dios, ni le dan gracias, sino que se embanecen en sus razonamientos. ¿Y Dios qué lo hace? los entrega a la inmundicia en las concupescencias de sus corazones, en Romanos 1.18. Esas pasiones pecaminosas, en realidad, combaten en sus miembros. Dice Santiago, refiriéndose no a los miembros de la iglesia, sino aquí cuando dice combaten en sus miembros, aquí Santiago no está refiriendo a los miembros de la iglesia, sino a los elementos físicos que componen un cuerpo, ¿sí? físicos y mentales del cuerpo, y que encierran la humanidad o naturaleza caída del hombre. La caída del hombre corrupto, hermanos, corrompió la raza humana, la caída del hombre, afectando cada aspecto, hermanos, del ser humano, cada parte del cuerpo fue contaminado y fue afectada. Pero como el hombre está hecho a la imagen, siempre continúa siendo a la imagen de Dios, retiene, hermano, cierta nobleza y dignidad que puede reflejarse en aquellos que son salvos también. O sea, muchos inconversos, yo creo que ustedes conocen, muchos que no quieren ni quieren saber de Dios y lo critican ustedes por ser cristianos, son amables, ¿sí o no? Son amables, ¿sí? Son generosos, amén. Más que nosotros quizás a veces, ¿verdad? Son amantes de la paz también, buscan la paz. Y son humanitarios también. Y muchos son hermanos al extremo talentosos también. Hacen música maravillosa y otras obras de arte. Hacen grandes descubrimientos científicos. Inventan asombrosas máquinas y la tecnología que nosotros estamos disfrutando, estamos usando. Pero otros hombres sin Dios. Sus pasiones e impulsos carnales combaten entre esos residuos de nobleza, hermanos, y los deseos por los tipos erróneos de pasiones, los tipos erróneos de satisfacción y la realización egoísta. Hacen muchas cosas y inventan cosas y son exitosos siempre basados en su egoísmo también. Y están batallando, hay luchas entre sus miembros, inevitablemente producen, una guerra interna, hermanos, un combate dentro de sus miembros. Eso es lo que sucede, el deseo incontrolable. Entonces, hermanos, es entonces una causa del conflicto interior, ¿sí?, de la misma persona, ¿sí? Entonces, veamos ahora, hermanos, otra causa más del conflicto interno, y es el deseo incumplido. un deseo incumplido, deseos que no pueden llevar a cabo, ¿verdad? Se promoten a hacer algo y desean hacerlo y no se cumple. Dice nuestro texto, ustedes codician y no tienen, por eso cometen homicidio. Son envidiosos y no pueden obtener, pero eso, por eso combaten y hacen guerra. Cuando los deseos por los tipos erróneos de placer se frustran en estas personas y no se realizan, ¿sí? Inician además una guerra externa. Viene del interior, ¿verdad? El verbo codician se refiere a tener un deseo de cualquier tipo, pero el contexto pone en claro que el deseo mencionado aquí es desmedido, hermanos, mal encaminado o mal intencionado, y por lo tanto es pecaminoso. Cuando no se complace alguna codicia que ellos desean, fuerte y pecaminosa, la persona terrenal tiende a reaccionar en en colérica, en la frustración, a veces incluso llegando a cometer homicidios. Muchas veces han cometido homicidios por el deseo de obtener algo, amén. Y le voy a mencionar un caso que usted lo conoce muy bien, Absalón, amén. Estaba tan obsesionado con gobernar a Israel que estaba dispuesto hasta matar hermanos a su propio padre, David, amén. y para lograrlo, lo que él se proponía hacer. Frustrado, ¿verdad? Aitofel, consejero de David y de Absalón también, era el abuelo de Bechavé, ¿sí?, con quien David cometió adulterio y con quien él luego después se casó. Después que había conseguido que mataran también a su esposo Urias en la batalla, Aitofel se enfureció tanto por esa injusticia que se unió a las fuerzas de Absalón también. en su rebelión contra David. Pero cuando Absalón no hizo caso de su consejo, de Aitofel, se sintió tan frustrado, encolerizado, indignado, ¿qué hizo? Se suicidó, se quitó la vida. Llevó hasta la muerte, hasta cometer homicidio o suicidio. El texto griego a manos en el versículo dos dice literalmente, codicien y no tienen, matan, y son envidiosos y no pueden obtener, combaten y luchan. Los traductoras indican aquí correctamente que la relación causal entre codiciar y matar y entre envidia y combaten y luchan, o sea, que cuando alguien cometa homicidio, hermanos, es por causa de la envidia. Y también la causa de los combates y las luchas es la envidia. Sí, es la envidia. Como pone en claro Juan, si alguno ama el mundo, dice, el amor del padre no está en él, porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vana gloria de la vida no provienen del padre, sino de dónde, del mundo, del sistema del mundo. Primera de Juan 2, 15 al 16. O sea que todo mal deseo, hermanos, proviene y es causa hermanos, de la envidia, ¿sí? Todo eso es causa de la envidia. La codicia y la envidia, hermanos, que Santiago menciona en este capítulo cuatro, versículo dos, son reflejos de la vana gloria de la vida, que caracteriza la pasión terrenal que busca la satisfacción personal. Amén. La tercera causa, hermanos, del conflicto interno es el deseo egoísta. el deseo egoísta. En los versículos 2 al 3 del capítulo 4 de Santiago dice, no tienen porque no piden, piden y no reciben porque piden con malos propósitos para gastar en sus placeres. Como sería de esperarse hermanos, el deseo mundano e impío no sólo no se controla ni se cumple, como ya vimos, sino que también es egoísta, imagínense todo lo que es egoísta, no lo puede, no se controla ni se cumple y es por lo tanto egoísta. Santiago conduciéndonos hermanos al tema sobre el egoísmo dice primeramente que los incrédulos no tienen porque no piden y muchos de ellos ni siquiera hermanos pensaban en pedirle a Dios ayuda alguna porque se consideraban a sí mismo autosuficiente. Es una persona egoísta, ¿verdad? No necesita de nadie, mucho menos de Dios autosuficiente, completamente capaz de vivir como yo quiero, ¿sí? Y puedo cuidarme yo mismo, ¿sí? Ellos creían que todas sus necesidades y deseos podían suplirse por medios humanos, a través de su propia sabiduría. poder e inteligencia, saudría humana, ¿verdad? No creían que toda buena edad iba, como dice la palabra de Dios, si todo don perfecto desciende de lo alto, del padre de las luces, en el cual no hay mudanza ni sombra de variación, Santiago 1.17. Por consiguiente, hermanos, nunca se les ocurría pedir a Dios alguna cosa. Muchos incrédulos, quizás podemos decir, yo estoy en contra, yo creo que no es así, yo creo que los incrédulos piden. Sí, muchos incrédulos sí piden cosas a Dios, todo tipo de cosas. Sin embargo, continúa explicando Santiago, piden y no reciben, ¿por qué? Porque piden con motivaciones erróneas, ¿sí? ¿Para gastar qué? En sus deleites. No piden cosas para magnificar a Dios o glorificar a Dios, sino para su propia gloria. Entonces, sí, vamos a decir que sí piden, pero ¿para qué? Para glorificarse ellos mismos, nunca para nosotros cuando oramos y pedimos cosas a Dios es para, primero para honra y gloria de Él. Amén. ¿Sí? No piden a fin de, hermanos, de poder cumplir su perfecta y divina voluntad, sino para cumplir su propia pecaminosa y egoísta voluntad. Los deleites que se mencionan aquí son del mismo tipo que los mencionados en el versículo uno, los que provocan conflictos internos, deleites que Dios no aprueba. Sin embargo, las personas del mundo viven para tales deleites, hermanos, por la emoción del momento, ¿sí? Tratando inútilmente de satisfacer sus deseos carnales, ¿sí? Personas, deseos personales, eso es egoísmo. Y esa es una causa, hermanos, del conflicto interno, el egoísmo. Amén. Bueno, vamos con el tercer conflicto personal, hermanos, ¿sí?, que causa la amistad habitual con el mundo. Conflicto con Dios, ¿sí? Ya hemos visto dos conflictos, ¿sí?, personales que causan la amistad habitual con el mundo, y hemos visto que, que son conflictos con otros. ¿Amén? ¿Sí? Primero, la amistad con el mundo, el amar al mundo y estar enredados en el mundo produce o causa conflictos con otros, con los que nos rodean. En segundo lugar, vimos que causa también un conflicto con uno mismo. ¿Amén? ¿Sí? Hay conflictos entre el hombre mismo interiormente. Y dice aquí, entonces, el conflicto personal es conflicto con Dios. Obvio, ¿verdad? Dice el versículo 4 al 6, o almas adúlteras, ¿no saben ustedes que la amistad del mundo es en amistad con Dios, hacia Dios? Por tanto, el que quiere ser amigo del mundo se constituye enemigo de Dios. ¿O piensan que la Escritura dice en vano, Dios celosamente anhela el espíritu que ha hecho morar en nosotros, pero Él da mayor gracia? Por eso dice, Dios resiste a los soberbios, o sea, a los orgullosos, pero da gracia a los humildes. Amén. En estos versículos, hermano Santiago señala otras tres cosas, ¿sí? Tres características de los que están en conflicto con Dios. Tres características de aquellos que están en conflicto con Dios. Y en primer lugar, hay una enemistad con Dios, ¿sí? Hay una enemistad con Dios. Segundo lugar, estas personas no prestan atención a las escrituras, no les interesa. Y por último, el orgullo, hermanos. Cuarto lugar, el orgullo. Bueno, el versículo 4 nos da la primera característica, ¿sí?, del conflicto con Dios. Y es una enemistad con Dios. El texto dice, o almas adúlteras, no saben ustedes que la amistad del mundo es enemistad hacia Dios, por tanto, El que quiere ser amigo del mundo se constituye enemigo de Dios. Cuando escuchamos la palabra adulterio, hermanos, nosotros sabemos muy bien que es el pecado de violar un pacto matrimonial. Amén. Al tener relaciones sexuales con alguien que no sea el cónyuge, al referirse a almas adúlteras, Santiago usa el término metafóricamente, en una forma que sus lectores judíos puedan entender claramente que se refiere a hombres y a mujeres. No está hablando de infidelidad sexual, sino espiritual, tal y como el término se emplea a menudo en el Antiguo Testamento para referirse al pueblo infiel de Dios, de Israel. Por medio de Jeremías, por ejemplo, el señor dijo, ella vio que por haber fornicado la rebelde Israel, yo la, la había despedido y dado carta de repudio. Pero no tuvo temor la rebelde Judá, su hermana, sino que también fue ella y fornicó. Jeremías 3, 8. Como una demostración más práctica, hermanos, el Señor le ordenó a Oseas, ¿se recuerdan? Ve, tómate una mujer fornicaria e hijos de fornicación, porque la tierra, es decir, Israel, fornica apartándose de Dios mismo, o sea, su uno-dos. En ninguna parte de la Biblia se emplea los términos adúltero o adúltera haciendo referencia a los gentiles, porque solo Israel tenía una relación de pacto con Dios, la esposa, ¿sí? Al que podían ser infieles, asimismo como los esposos y esposas tienen el pacto del matrimonio. Podían ser fornicarios espirituales, por decirlo así, pero no adúlteros, no adúlteros. Esta era una distinción despreciable, vamos a decirlo así, reservada solamente para Israel, la esposa infiel. Jesús se refirió al incrédulo Israel de su época como una generación mala y adúltera. Lo mismo puede decirse de los que dicen ser cristianos y se unen a la iglesia, pero tienen relaciones, pero no tienen relaciones salvadoras con Dios, ni amor a Él tampoco, ni a su palabra mucho menos. Lo sabía en la iglesia primitiva y creo, creemos que lo sabe hoy en día, hermanos, en la iglesia y Santiago le llama almas adúlteras. Cualquiera pues continúa diciendo, Santiago, que quiera ser amigo del mundo se constituye enemigo de Dios. Ya sea que lo reconozcan en su mente o no, una persona que quiera ser amiga del sistema del mundo ha optado y ha escogido, hermanos, por hacerse enemigo de Dios. Todo el que no es de Dios es de quién, del mundo. Y todo el que es del mundo no es ni puede ser de Dios. Amén. No, no, no puede ser así. Los amigos del mundo, Y todo el que es del mundo no es ni puede ser de Dios. Los amigos del mundo son controlados por el espíritu del mundo y no tienen parte con el espíritu de Dios. Por otra parte, Pablo pone en claro que los creyentes, en 1 Corintios 2, 12 dice, no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el espíritu que proviene de quién? De Dios mismo. Amén. La amistad con el mundo, hermanos, y la amistad con Dios, Se excluyen mutuamente. Pablo pregunta de manera retórica, ¿no se unen en yugo desigual con los incrédulos? ¿Por qué? ¿Qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? El enemigo de Dios, hermanos, es carnal y por definición está, está carente del Espíritu Santo que ustedes y yo poseemos. Jesús dijo, ninguno puede servir. ¿A quién? A dos señores. Porque aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No pueden servir a Dios y a las riquezas", Mateo 6, 24. Usted no puede, por supuesto, servir a Dios y a otro señor, ¿verdad?, con esa minúscula. Por lo tanto, no es posible que un enemigo de Dios sea creyente, ni siquiera un creyente infiel, que a pesar de su infidelidad, También, hermano, será eternamente amigo del Señor. Como creyentes, ¿qué pasa? A menudo o nunca tropezamos, nunca caemos. A menudo tropezamos, amén. Y hacemos cosas que sabemos no debemos de hacer. Y dejamos de hacer cosas que sabemos que debemos de hacer. Y eso es pecado, amén. Pero, hermanos, al igual que Pablo, Aborrecemos los pecados, ¿sí o no? Aborrecemos y nos aborrecemos cuando caemos en pecado, cuando lo cometemos. Y deseamos que nuestra vida sea pura y santa. Y debemos de aplicar, como decía el hermano que dirigía, los medios de gracia. Amén. Debemos congregarnos, leer la escritura, orar, compartir con otros el evangelio. Tenemos que usar los medios de gracia para ser fuertes, maduros, obtener santidad. Es una responsabilidad de nosotros, la santidad, ser santo porque yo soy santo. Para la salvación no hacemos nada, la recibimos por gracia, pero vivir la vida cristiana es parte de nosotros, ¿sí? Ahí cooperamos nosotros en la santidad. Los cristianos podemos ser atraídos por el mundo, su sistema, de formas diferentes. Hay tantas formas, hermanos. Pensar cosas mundanas y hacer cosas del mundo. Pero nunca podemos estar contentos y nunca deberíamos de estar contentos, ¿sí? Y felices cuando estamos en esa situación. ¿Amén? No lo podemos, no podemos, porque aborracemos el pecado. Sí, podemos caer en el pecado. Y hay muchas maneras en estos días. Y una manera que ni nos imaginamos si estamos enredándonos con el mundo. Bueno, la segunda característica de los que están en conflicto con Dios es, No prestan atención, estas personas no prestan atención a las escrituras. Pueden oírlas, pero no les prestan atención ni las retienen. Dice el versículo 5, o piensan que la escritura dice en vano, Dios celosamente anhela el espíritu que ha hecho morar en nosotros. En este versículo, hermanos, cualquiera alusión que Santiago esté haciendo a las escrituras, está refiriéndose a su enseñanza en general. No a un pasaje específico, ¿sí? Está hablando de todas las escrituras. Y si él estaba hablando a inconversos, como parece ser aquí, está diciendo que el espíritu que él ha hecho morar en nosotros no se aplica en caso de ellos, ¿sí? Estos hombres. Porque en ellos no mora el espíritu santo, simplemente. Santiago estaría diciendo, en realidad, No saben que ustedes son prueba viva de la veracidad de la Biblia que enseña con toda claridad que el hombre natural tiene un espíritu de envidia o del espíritu del mundo, no el espíritu de Dios. Esa interpretación es compatible con el énfasis que Santiago hace en todo este pasaje. Es también compatible con la enseñanza del Antiguo Testamento. Ya en el principio, en los primeros capítulos de Génesis, vemos que Dios le dijo a Caín, si haces bien, no serás aceptado. Pero si no haces bien, el pecado yace a la puerta y te codicia, pero tú debes dominarlo. En unos capítulos más adelante, Génesis 6.5 dice, el Señor vio que era mucha la maldad de los hombres en la tierra, ¿y qué hizo? Y que toda la intención de los pensamientos de su corazón era qué? Solo hacer siempre el mal. Sin embargo, En cualquier forma, hermanos, que se interprete el versículo, Santiago parece estar diciendo que los incrédulos que están en permanente estado de conflicto, enredados en el mundo espiritual, que están en conflicto espiritual con Dios, no son solo sus enemigos, sino que también reflejan tal enemistad al no confiar ni obedecer su palabra. Ellos no quieren reconocer su enemistad natural contra el Dios soberano y su separación de él, no quieren, ¿sí? Y por eso hacen caso, no hacen caso de la escritura, no quieren reconocer que están en conflicto con Dios. El Señor mismo dice a estas personas, ustedes examinan, ustedes escudriñan la escritura, dice, ¿verdad? Porque piensan tener en ellas la vida eterna y son ellas las que dan testimonio de mí. ¿Pero qué hacen ellos? ¿Pero qué hacen ustedes? Dice, no quieren venir a mí, ¿sí? Para que tengan esa vida que buscan. Amén. No atienden las escrituras, no hacen caso de las escrituras. Y la tercera y última característica, hermano, de los que están en conflicto con Dios es el orgullo. El orgullo. ¿Habrán orgullosos aquí? ¿Tendremos un poquito de orgullo nosotros? Santiago 4, 6, 10, entonces, pero él da mayor gracia, por eso dice, Dios resiste a los soberbios, a los orgullosos, ¿sí? Pero da gracia, ¿a quién? A los humildes. A pesar del corazón natural, incrédulo, hermanos, y terrenal de los hombres, Dios no obstante da mayor gracia, ¿sí? Da mayor gracia, pero no la da a sus enemigos impíos, ¿sí? Y soberbios. Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes. En otras palabras, si una persona está llena de los deseos, ambicioso, orgullo y amor del mundo, no puede pretender esta mayor gracia que Dios ofrece. Hermanos, el orgullo es el pecado, oigan bien, fundamental de que los demás nacen o emanan, vienen del orgullo, la envidia, el creernos, que somos más que los demás, todo viene del orgullo, todos los demás pecados provienen y emanan del orgullo. Y este orgullo, el orgullo no siempre se manifiesta de manera que los demás puedan verlo, pero nunca está oculto de los ojos de Dios. Aquí entre nosotros yo los veo todos humildes, ¿sí? Dios sí lo ve, ve el orgullo. El orgullo no se puede manifestar, no lo podemos ver en las personas, pero Dios sí lo ve, ¿amén? Dios sí lo ve. No podemos verlo, nunca está oculto de los ojos de Dios, eso sí. El orgullo o soberbia nos da la idea del que despectivamente y arrogantemente se cree estar por encima de los demás. Eso es el orgullo. Soberbia o orgullo significa literalmente uno que se muestra a sí mismo superior a otros. Uno que se muestra a sí mismo superior a otros, sí, a otras personas. Hasta los griegos hermanos les disgustaba este orgullo. Un filósofo, Teofrasto, no vayan a usar este nombre para uno de sus hijos, pero Teofrasto, un filósofo griego describe el orgullo como un cierto desprecio por todas las personas, un cierto desprecio por todas las personas. El escritor cristiano Teofilacto lo llamó la ciudadela y cúspide de todos los males. Imagínense, el orgullo. Hermanos, el orgullo es terrible. El verdadero terror, hermanos, de este orgullo es que viene del corazón, ¿sí? Es algo que emana del corazón. Y dice la palabra del Señor, seis cosas aborrecerás. Aborrece el Señor, dice el escritor de Proverbios, y a un siete abomina su alma. Los ojos altivos, orgullosos, la lengua mentirosa, viene del orgullo, las manos derramadoras de sangre, viene del orgullo, ¿sí? Sangre inocente, ¿sí? Todos estos males vienen del orgullo, Proverbios 6, 16, 17. Dios clasifica a los orgullosos, fíjense bien, y soberbios junto con los asesinos. Y dice que abominación es al Señor, ¿sí? Todo el que es altivo, o sea, orgulloso de corazón, ciertamente dice, no quedará sin castigo. Amén. No quedará sin castigo. El orgullo, hermano, el orgulloso es un mal que está en el hombre pecaminoso, ¿sí? En el ser humano. Y debemos de, nosotros, En lugar de practicar el orgullo, practicar la humildad, debemos de venir al Señor, si no somos del Señor, venir al Señor y que Él nos dé gracias para que seamos humildes. La descripción que Santiago presenta aquí es la de un pecador atrevido y soberbio, orgulloso, que se autoproclama él mismo, su Dios verdadero, no solamente centrándolo todo en sí mismo, sino rindiéndose también a él mismo, adoración, imagínense. Es un enemigo del Dios verdadero y no tiene lugar en su gracia. Por consiguiente, y finalmente, por lo tanto, el conflicto de la persona mundana con Dios implica la pérdida del perdón divino. Dios no da gracia a los soberbios o a los orgullosos porque se ponen, ellos mismos se ponen, hermanos, como más allá de la gracia, ¿sí? Ellos se ponen superiores a la gracia, que no necesitan de Dios, no necesitan de la gracia de Dios. Sin embargo, Dios, sí, de gracia, los humildes, amén, siempre lo ha hecho. Por medio de Isaías, Dios le aseguró a su antiguo pueblo de Israel, miren o miraré, dice, aquel que es pobre y humilde de espíritu y que tiembla a mi palabra. La primera y fundamental bienaventuranza es bienaventurados los pobres en espíritu, es decir, los humildes, porque de ellos, ¿qué? Es el reino de Dios, amén. Mateos 5.33. Terminamos, hermanos, con una, vamos a concluir con estos pensamientos. Hermanos, los verdaderos cristianos no forman parte del malvado sistema mundial, ¿sí? Los verdaderos cristianos no forman parte del malvado sistema mundial. Habiendo sido ustedes escogidos fuera de él, del mundo, en vez de conformarse o moldearse al mundo, ¿qué son o qué somos? Somos enviados al mundo por Jesús. ¿Para qué? Para dar luz en sus tinieblas morales y espirituales. Han sido ustedes crucificados para el mundo. Lo han vencido y permanecen sin mancha por él. El ser amigo habitual del mundo, hermanos, mientras se afirma ser cristianos es engañarnos a nosotros mismos y es la mayor de las insensateces, oiga bien, es imprudencia, irresponsabilidad, es disparate, es una locura, es una estupidez, es una necesidad, hermanos. El ser amigo habitual del mundo mientras afirmamos ser cristianos, Es una de las mayores insensateces que puede haber en nosotros. Y hago una exhortación, hermanos, a ustedes, hermano y hermana, tenga cuidado, hermanos, hermana, no se convierta en amigo del mundo, amigo del sistema, de este mundo. Es tan fácil que usted ni se da cuenta que está participando de todas las cosas que el mundo enseña hoy en día. tengamos cuidado hermanos, llenémonos de la palabra del señor, mantengámonos ocupados con los medios de gracia que él provee, mantengámonos alejados del sistema del mundo, porque cuando menos pensemos vamos a estar cayendo en las garras del enemigo. Y también una, si usted no ha venido a Cristo, Está en enemistad con Dios. Si usted no ha venido a Cristo, está en enemistad y es un enemigo de Dios. Y nuestra exhortación y lo animamos a que venga Cristo. Necesita arrepentirse y venir a Cristo. Hoy es el día de salvación. Venga Cristo. Amén. Oremos, hermanos. Oh, Dios. Tu palabra ha sido expuesta, Padre. Ahora, te pedimos que tú des el crecimiento y el fruto. Padre, gracias que te damos por este tiempo. Rogamos, oh Dios, por tu iglesia, que nos, señora, nos mantengas aislados y separados del mundo, que nos des las fuerzas y las herramientas que ya tenemos y las pongamos en práctica para no ser parte del sistema del mundo, no amar al mundo. porque nos convertimos también en enemigos tuyos. Gracias, oh Dios, por esta exhortación, gracias por esta epístola de Santiago. Padre, ruego pues que aquellos que no te conocen que vengan a ti, Señor, que sean exhortados y animados por tu palabra a arrepentirse y venir a tus pies. Gracias, Padre, por este tiempo, en el nombre de tu Hijo Jesús. Amén.
El Peligro de Ser Amigo del Mundo
Series La Fe Obrando
En este mensaje titulado "El Peligro de Ser Amigo del Mundo" basado en Santiago 4:1-6, el Pastor Oscar López nos advierte solemnemente sobre la realidad espiritual de la amistad con el mundo. Este pasaje nos muestra que tal amistad produce conflicto en tres direcciones: con otros, con nosotros mismos y con Dios. Cuando el corazón se inclina hacia los deseos mundanos, surgen pleitos, envidias y una vida marcada por la insatisfacción. Pero Dios, en Su gracia, llama a Su pueblo al arrepentimiento y a la humildad, recordándonos que Él resiste a los soberbios, pero da gracia a los humildes. Este sermón nos invita a examinar nuestro corazón y a renovar nuestra fidelidad al Señor, quien nos llama a una amistad exclusiva con Él.
| Sermon ID | 102025163313589 |
| Duration | 59:57 |
| Date | |
| Category | Sunday Service |
| Bible Text | James 4:1-6 |
| Language | Spanish |
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