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hermano nosotros estamos estudiando el libro de génesis y por la misericordia de dios no nos hemos detenido hemos seguido avanzando en este hermoso libro solamente son 50 capítulos y usted sabe cuando usted está leyendo la biblia y usted ve lo duro que es leer un capítulo diario usted dice wow qué batalla pero imagínese estudiando cada capítulo Esa batalla todavía se pone un poquito más fuerte. Pero damos gracias al Señor que han habido muchas enseñanzas, hemos visto ya mucha instrucción. Y hoy vamos hermanos a continuar con el libro, con el capítulo 27. Génesis 27, versículos 1 hasta el 29. Génesis capítulo 27. Versículo 1 hasta el 29. Vamos a leer allí la palabra del Señor. Y aconteció que siendo ya viejo Isaac y sus ojos demasiado débiles para ver, llamó a Esaú, su hijo mayor, y le dijo, Hijo mío, y él respondió, emí aquí. Y dijo Isaac, mira, yo voy, yo soy viejo, y no sé el día de mi muerte. Ahora pues, te ruego, toma tu equipo, tu aljaba y tu arco, sal al campo y tráeme casa. Y prepárame un buen anquisado como a mí me gusta, y tráemelo para que yo coma, y que mi alma te bendiga antes que yo muera. Rebeca estaba escuchando cuando Isaac hablaba a su hijo Esaú. Y cuando Esaú fue al campo a cazar una pieza para traer a casa, Rebeca habló a su hijo Jacob, diciendo, He aquí, oía tu padre que hablaba con tu hermano Esaú, diciéndole, tráeme casa y prepárame un buen guisado para que coma y te bendiga en presencia del Señor antes de mi muerte. Ahora pues, hijo mío, obedéceme lo que te mando. Ve ahora al rebaño y tráeme de allí dos de los mejores cabritos de las cabras. y yo prepararé con ellos un buen guisado para tu padre como a él le gusta. Entonces se lo llevarás a tu padre que comerá para que te bendiga antes de su muerte. Y Jacob dijo a su madre Rebeca, He aquí, Esaú mi hermano es hombre velludo y yo soy lampiño. Quizá mi padre me palpe y entonces seré para él un engañador y traeré sobre mí una maldición y no una bendición. Pero su madre respondió, caiga, caiga sobre mí. Tu maldición, dijo, hijo mío, solamente obedéceme y ve y tráemelos. Y él fue, los tomó y los trajo a su madre. Y su madre hizo un buen guisado, como a su padre le gustaba. Entonces Rebeca tomó las mejores vestiduras de Saúl, su hijo mayor, que tenía ella en la casa, y vistió a Jacob, su hijo menor. Le puso las pieles de los cabritos sobre las manos y sobre la parte lampiña del cuello. Y puso el guisado y el pan que había hecho en manos de su hijo Jacob. Entonces él fue a su padre y dijo, Padre mío, y éste respondió, aquí estoy. ¿Quién eres, hijo mío? Y Jacobo dijo a su padre, soy Esaú, tu primogénito, he hecho lo que me dijiste. Levántate, te ruego, siéntate y come de mi casa para que me bendigas. Versículo 20, e Isaac dijo a su hijo, ¿cómo es que la has encontrado tan pronto, hijo mío? Y él respondió, porque el Señor tu Dios hizo que así me acaeciera. Isaac entonces dijo a Jacob, te ruego que te acerques para palparte, hijo mío, a ver si en verdad eres o no mi hijo Esaú. Versículo 22, Jacob se acercó a Isaac, su padre, y él lo palpó y dijo, la voz es la voz de Jacob, pero las manos son las manos de Esaú. Y no los reconoció porque sus manos eran velludas como las de su hermano Esaú. Y lo bendijo. Y le preguntó, ¿eres en verdad mi hijo Esaú? Y él respondió, yo soy. Entonces, versículo 25, sírveme y yo y comeré de la casa de mi hijo para que yo te bendiga. Y le sirvió y comió. Y le trajo también vino y bebió. Versículo 26. Y su padre, Isaac, le dijo, te ruego que te acerques y me beses, hijo mío. Y él se acercó y lo besó. Y al notar el olor de sus vestidos, lo bendijo, diciendo, he aquí el olor de mi hijo. Es como el aroma de un campo que el Señor ha bendecido. Dios te dé, pues, del rocío del cielo y de la grosura de la tierra y abundancia de grano y de mosto. Sirva ante pueblos y póstrense ante ti naciones. Sé señor de tus hermanos e inclínense ante ti los hijos de tu madre. Malditos los que te maldigan y benditos los que te bendigan. Amén. Aquí vamos a encontrar hermanos, bueno, el título del mensaje es El traspaso de la bendición y la elección de un mal camino. Nosotros hemos estado viendo, queridos hermanos, que Dios reveló su gloria a Isaac en medio de su aflicción. Renovó su esperanza a través de la promesa del evangelio cuando él pasaba por una crisis con los filisteos. Hoy vamos a ver que Isaac traspasa la bendición y la responsabilidad de ser patriarca a uno de sus hijos. Pero, lamentablemente, algunos deciden tomar un mal camino para robar esa bendición. Vamos a ver esto en dos puntos, el traspaso de la bendición y segundo, la elección de un mal camino. Vamos a ver nuestro primer punto, el traspaso de la bendición. En Génesis capítulo 27, versículo 1, vemos aquí la reflexión de Isaac. Isaac está viendo que ya sus días van avanzados. ya está en una edad avanzada y está a punto de morir. Isaac tenía dos hijos. Y para él poner su casa en orden, lo primero que haría era dar la herencia que a cada uno le correspondía. De esa manera, él dejaba la paz basado en el orden de dividir los bienes. como se sabe en las herencias. Es decir, que él sabiamente, considerando su edad avanzada, ya no podía ver, pensando que le llegaría el día de la muerte y que no había dividido la herencia, lo cual podría traer problemas entre sus dos hijos, Podría traer dificultad, una guerra por tierra. Isaac sabiamente dice, no, yo voy a poner esto en orden desde ahora. En mi vida, lo voy a poner en orden. Decide poner su casa, decide dividirlo, establecer quién era el mayor, porque recuérdense que tenía dos hijos que eran gemelos, habían nacido el mismo día. Entonces, él tenía que establecer a quién le daba la autoridad como patriarca y el otro hijo tenía que aceptarlo y se acabó. La autoridad del padre era lo que se iba a ejecutar. Y en su testamento, él pensaba, como patriarca, ceder a su hijo, que era lo normal. El hijo mayor, en aquellos tiempos, se le daba más de él, se le daba una porción mayor que los demás hijos. De terreno, en animales, en responsabilidad. Todo era mayor para el hijo, para el primogénito. Pero además de eso, Isaac tenía un pacto con Dios. Ese pacto con Dios, también Isaac tenía la responsabilidad de decirle a su hijo mayor, sigue tú la herencia que Dios me ha dejado. Recibe tú esta herencia. Busca tú al Señor. Persevere en sus caminos. El derecho de hacer esto lo tenía Isaac. Nadie le podía quitar ese derecho. El derecho de hacer esa división entre sus hijos era de él como padre, como cabeza de su hogar. Y eso es lo que vemos en los versículos 1 y 2. Por eso él de forma directa llama a esa u. Mira, versículo 2, yo soy viejo y no sé el día de mi muerte. Él está considerando eso. Él no quiere morir y dejar su casa en desorden para que sus hijos terminen matando por tierra. No, Él no quería eso. Él quería que hubiera paz y orden en su casa. En el versículo 3 al 5 encontramos que Isaac Llama a su hijo Esaú, y a Esaú le dice, toma tu equipo, tu aljaba y tu arco, sal al campo y tráeme casa. Prepárame un buen guisado, como tú sabes que a mí me gusta. Y tráemelo. Yo voy a comer y yo te voy a bendecir. Te voy a dar todos los derechos de primogenitura. Te voy a otorgar la bendición de Dios mío. Isaac llamó Esaú por ser el primogénito, a quien correspondía culturalmente más la mayor cantidad de los bienes. A Esaú le iba a corresponder ser el líder espiritual de su familia, cabeza de la familia. Iba a recibir el pacto con Dios Miren todas las responsabilidades, Esaú se iba a convertir en el sacerdote que iba a guiar a su familia delante de Dios, como padre, como patriarca. El patriarca era el líder espiritual, era el líder que salía a la guerra a defender a su familia. Si se levantaba un enemigo, el patriarca tenía que salir con todos los hombres. Vamos a defender la familia. Ese era su trabajo. El hombre en el hogar tiene un llamado de parte de Dios para sostener, proteger y suplir todo lo necesario en su hogar. Esa responsabilidad se la estaba poniendo Isaac sobre Esaú. Esa va a ser tu responsabilidad. Pero antes hay que cumplir con este compromiso. Comúnmente cuando se hacía este tipo de pacto, Cuando se hacía este tipo de actividad, se hacía toda una ceremonia. No era algo rápido. Ven, que voy a hablar con, vamos a orar tú y yo. No, no, era una ceremonia que se hacía. Y entonces en esa ceremonia había comida, se disfrutaba de un banquete, y después que se comía, se tenía un trato de amabilidad, de gentileza, se hablaba, se compartía, Entonces luego se venía y se hacía el compromiso. Todo esto estaba bien, pero en Génesis 25-23, lea conmigo por favor allí, Génesis 25-23, el Señor le había dicho a Rebeca que no eres aún el que iba a recibir esa bendición. de ser el líder espiritual. Mira lo que dice el texto. Y el Señor le dijo, Génesis 25, 23, Dos naciones hay en tu seno, y dos pueblos se dividirán desde tus entrañas. Un pueblo será más fuerte que el otro, y el mayor servirá al menor. Eso fue a Rebeca. Y Rebeca posiblemente se lo hizo saber a su esposo. Los dolores, los problemas que yo tengo es que yo tengo a dos hijos y esos dos niños representan a dos naciones. Rebeca y posiblemente también Isaac sabían que la bendición de la primogenitura no le correspondía a Saúl, sino a Jacob. Pero culturalmente hablando, lo que se hacía en la sociedad era lo contrario. Se le daba el derecho al mayor. Eso es lo que se hacía culturalmente. Pero otra cosa se añadía también de problema. Isaac, al querer que Saúl reciba la promogenitura, estaría actuando en contra de lo que Dios había decretado. Pero también sabemos, porque así previamente lo estudiamos, que el mismo Esaú había vendido su primogenitura a Jacob. No sé si recuerdan cuando él llegó con mucha hambre y su hermano Jacob le dijo, ¿tú quieres comer de mi comida? Ah, sí, véndeme tu primogenitura. Génesis capítulo 25, versículo 31. Pero Jacob le dijo, véndeme primero tu primogenitura. Y Esaúd dijo, he aquí estoy a punto de morir, ¿de qué me sirve pues la primogenitura? Jacob le dijo, júramelo primero. Y él se lo juró y vendió su primogenitura a Jacob. Miren todo lo que sucedió antes de este momento. Yo no sé si Isaac sabía eso. Yo no sé si Isaac sabía, en primer lugar, que Dios había determinado que fuera Saúl, perdón, que fuera Jacob el que recibiera ese derecho. Pero yo no sé también si Isaac sabía que su propio hijo no le interesaba ese derecho. No le interesaba ese derecho. Pero amados hermanos, Dios había hecho una promesa, o no una promesa, le había revelado a Rebeca lo que era su voluntad. Pero aquí vemos a Isaac, tal vez ignorando todo eso y siguiendo con su proceso normal, yo le quiero dar la bendición a este que no la quiere y que no la voluntad de Dios que sea él pero Isaac le voy a dar la bendición a él tal vez digo yo y lo pongo entre paréntesis tal vez ignorando abiertamente lo que es la voluntad de Dios posiblemente la escritura no nos añade más pero eso es un elemento importante a uno a considerar Ahora, Isaac, movido por el respeto al orden establecido y también por amor a Esaú, para no despreciar a su hijo, le pide que case el animal. Esaú no pierde tiempo. Aprovecha la ventaja que le han dado. Esaú sabe que le vendió su primogenitura a su hermano, pero ahí no se lo dice a su papá. Se queda calladito. Se queda ahí quedito, ahí como que no es con él. Pensando que se iba a salir con su ventaja, porque le comió la comida al hermano y ahora se va a quedar con la primogénitura también. Es decir, engañó al hermano. Yo te prometo, yo no quiero esa primogénitura, tómala para ti. Pero aparentemente era mentira. El Saúl le mintió a su hermano Isaac. Perdón, a su hermano Jacob. Miren hermanos cómo todo esto se está moviendo. Esaú le mintió a su hermano Jacob, juró delante de Dios que no le interesaba la primogenitura, pero ahora que se la ofrecen, él la quiere. Ahora que se la están dando en un plato, él la quiere tomar. Esaú evidentemente es un hombre sin temor de Dios. Pero si añadimos a eso, que en Génesis capítulo 26, versículo 34, Esaú se casó con dos mujeres impías, con Judí y con Basemát, dos mujeres cananeas Dos mujeres que tampoco le interesaba la bendición de Dios ni respetaban a Dios. Estas dos mujeres se juntaron con este Esaú que no le interesaba la bendición de Dios. La ventaja la quería porque el papá le iba a dejar tierra, animales y riquezas. Eso sí lo quería. Pero a Dios Esaú no le interesaba honrar a Dios. Por eso se casó con dos mujeres en pies. No una, no. Con dos. Su propio papá Isaac se casó con una mujer y la respetó y la honró. Esaú no siguió el ejemplo de su papá, sino que siguió en su vía de pecado y tomó dos mujeres y dos mujeres perversas, tan perversas que esas dos mujeres le hacían la vida imposible al mismo padre Isaac y a su mamá Rebeca. Hermanos, debería Esaú recibir la bendición. Yo no lo voy a condenar, ni lo voy a juzgar, pero le pregunto a usted. Responde usted ahí en su corazón. Él debería recibir la bendición. No es la voluntad de Dios. Vendió su prima genitura. Se casa con mujer impía que tampoco le interesa la bendición de Dios. ¿Por qué Isaac debería darle esa bendición? Si él no la quiere, si él la vendió. Esa es una respuesta que no la van a poder responder inmediatamente. Vamos a ver ahora la elección de un mal camino. Versículo 6, Génesis 27.6. Rebeca habló a su hijo Jacob, diciendo, He aquí oí a tu padre que hablaba con tu hermano Esaú, diciéndole, tráeme casa y prepárame un buen guisado para que coma, y te bendiga en presencia del Señor antes de mi muerte. Ahora pues, hijo mío, obedéceme en lo que te mando. Aquí empezamos viendo que Rebeca escucha la decisión de su esposo. y se lo informa a Jacob que tampoco lo sabe. Esta se concentra, Rebeca se está concentrando en conseguir la primogenitura para Jacob a como cueste, no importa la manera que sea. Rebeca está decidida a pecar contra Dios, engañar a su esposo, involucrar a su hijo en una maldad y atraer una guerra entre sus dos hijos. Porque usted sabe lo que va a pasar a la hora que Jacob les robe a su hermano Esaú, ¿verdad que sí? ¿Qué va a pasar? Cuando Esaú, así, y mi tierra, ¿no? Se la dio a Jacob. ¿Cómo? Va a mirar a su hermano como su enemigo, no como su hermano. Hermanos, a eso Rebeca estaba apostando. Rebeca, sin importar su hijo Esaú, sin importar la decisión de su esposo, ella decide obligar a su hijo a pecar para robarle el derecho al hijo mayor. Porque amado hermano, yo entiendo lo que acabo de explicar hace un momentito. Pastor, pero era la voluntad de Dios que Jacob fuera el líder. Sí, pero en el orden establecido, humanamente hablando, a Esaúl le correspondía el derecho. Y Dios, el orden que le establece la humanidad, lo pone con un propósito, hermano. Lo pone con un propósito. Y lo hace para gloria suya. Rebeca convertiría a su hijo en un ladrón. Que engañaría a su papá. Traería la división a su familia. Creería una enemistad tan grande, hermanos, entre esos, entre Jacob y Esaú, que nunca, nunca podrían vivir juntos. Terminarían siendo enemigos. Hermanos, terminaron siendo enemigos. Siempre, nunca se acabó esa enemistad. Eso es lo que Rebeca estaba procurando. Conrobar la primogenitura a su hijo Esaú. el versículo 8 ahora pues hijo mío obedéceme en lo que te mando aquí está el principio del mal camino ella eligió un mal camino rebeca está usando su autoridad como madre para ordenarle a su hijo a pecar obedéceme en lo que yo te digo yo soy tu mamá Le está exigiendo a su hijo obediencia para lo malo, para pecar contra su papá y contra su hijo mayor. Comprometiéndose a ayudarlo, versículo 9. Ve ahora al rebaño y tráeme de allí dos de los mejores cabritos de las cabras y yo prepararé con ellos un buen guisado para tu padre como a él le gusta. Es decir, que ya está involucrado en el tema. ella le está diciendo obedece me haga lo que yo lo que yo le estoy diciendo yo soy su madre yo tengo autoridad sobre usted autoridad para mandar a pecar contra dios contra su esposo y contra su hijo ella se va a involucrar cocinando la comida dando el mal consejo y asegurando que la ceremonia se dé bien Versículo 10, entonces sólo llevarás a tu padre que comerá para que te bendiga antes de su muerte. Claramente le está diciendo a su hijo, engaña a tu papá, miéntele, róbale a tu papá el derecho que le corresponde a tu hermano. Vamos a engañarlo entre tú y yo. Eso fue lo que hizo su mamá, Rebeca, ordenar a su hijo a que pecara y que destruyera a su esposo y a su padre, a su esposo y a su hermano. Ella codiciaba la primogenitura y deseaba que Isaac la obtuviese a como diera lugar, no importa. Queridos hermanos, esto es un muy mal ejemplo. Esto no es buscar la voluntad de Dios, esto es manipulación. Esto es pecado de envidia, de codicia. Esto es pecado de engaño, de robo. Esto es pecado de rebeldía contra la autoridad de su esposo. Esto es pecado Rebeca, clara y abiertamente, le está diciendo a su hijo Jacob, usted va a pecar, yo le ordeno que peque, yo soy su mamá, obedezcame. Aunque era una mujer de fe, porque Rebeca era una mujer de fe, en este asunto pecó con triste y gran vergüenza, ignoró para su desgracia Ignoró para la desgracia de su familia el principio de honrar a su esposo y de amar a su hijo Esaú. No amó Esaú. No lo amó. No le importó lo que su hijo va a sufrir. A él, a Esaú, le correspondía ese derecho. Se lo merecía. Yo no soy quien para juzgar si se lo merecía o no. Le correspondía el derecho. Esta es la manera en que muchos padres traspasamos nuestros pecados y malos ejemplos a nuestros hijos. Rebeca enseñó a Isaac a ser un engañador, un ladrón, un mentiroso, y ya terminaría perdiéndolo para siempre. Más adelante eso fue lo que sucedió, lo perdió a su hijo. cuando le entregó al pecado y le ordenó que pecara, estaba perdiendo a Jacob y al mismo tiempo destruyendo su hogar, dividiendo su hogar. Versículo 11. Y Jacob dijo a su madre, Rebeca, he aquí, Esaú, mi hermano, es hombre velludo y yo soy lampiño. Quizá mi padre me palpe y entonces seré para él un engañador y traeré sobre mí una maldición y no una bendición. Queridos hermanos, Jacob con temor a ser descubierto por su padre, le dice a su mamá esto no está bien. Hermano y no era que Jacob era buena gente, no era que Jacob no quería engañar a su hermano, Jacob era un engañador, era un astuto. Jacob era un inconverso hermano, en ese momento Jacob era el inconverso y Rebeca era la creyente. y Jacob le dice a su mamá yo no puedo hacer eso mi padre es un hombre recto mi padre es un hombre temeroso de Dios si me descubre bendición maldición lo que me va a dar porque porque su papá era un hombre que actuaba con justicia y si Jacob pecaba que se preparara los fundillos porque iba a recibir mucho fajazo. Isaac no era como esos padres apoyadores, que sus hijos hacen una maldad y se quedan calladitos. ¿Qué he dicho? Fue mi hijo, me voy a quedar callado. No, usted maldijo, usted pecó. Usted robó, usted pecó. Hermanos, Miren cómo Jacob está pensando en la rectitud de su papá. Si mi papá me agarra con esa mentira, bendición, maldición, y no iba a ser por un tiempo, para siempre. Porque recordemos que Isaac es la cabeza, es el patriarca. Y sus maldiciones iban a continuar por toda la vida hasta que Jacob se muriera. Y sus bendiciones serían por toda la vida también. Jacob lo sabía. Él no. Él sabía que su papá Esaac no le permitiría hacer el mal. Los reprendería. Porque era un hombre que temía a Dios. Su papá era un hombre que temía a Dios. No lo apoyaría en su mentira. Isaac no permitiría que su hermano engañara a su otro hermano. No. Lo que detenía a Jacob era el respeto a su padre y a las consecuencias. Y esto es importante. Que el hombre que no teme a Dios sepa que hay un Dios que le va a traer juicio sobre su cabezota sin peca. Esto es importante. Eso lo paraba Jacob. Pero, amados hermanos, Rebeca insistía. Y qué triste cuando nosotros los padres le insistimos, obligamos a nuestros hijos a que mientan. Dile que yo no estoy. Cuando nosotros le decimos a nuestros hijos, ven, miéntale. miéntele, engáñale, róbale. El temor a su padre, el respeto a su padre detenía a Jacob. Versículo 13. Pero su madre respondió, caiga sobre mí tu maldición. Mira la respuesta, una mujer que se ha entregado a su pecado. Hijo mío, solamente obedeceme. Y ve, es decir, le da una orden como mamá para hacer el mal. Y él fue, cedió, se entregó a la orden de su mamá sabiendo que vendría juicio sobre su cabeza. Jacob neciamente siguió el mal ejemplo de su mamá. Tomó el cabrito, lo llevó a su mamá, la mamá lo preparó, Entonces, Rebeca tomó la vestidura de Saúl, versículo 16, y le puso piel de los cabritos, le amarró la piel de los animales para que estuviera bello, porque Jacob no tenía nada. Rebeca preparó el engaño contra su esposo, que estaba ciego. Es decir, que Rebeca obligó a su hijo y este se entregó a su pecado y este cedió se entregó al mal consejo de su madre y mi queridos hijos aquí hay que prestar mucha atención lo que ella dijo caiga sobre mí tu maldición no dios derramaría toda su maldición sobre jacob y le derramaría su maldición también sobre Rebeca. Jacob no se iba a librar del juicio de Dios. Ningún hombre, ninguna mujer, por más amor que tenga por un hijo, lo podrá librar del juicio de Dios. Dios a cada uno le paga conforme a su pecado. Lo mejor que debió haber hecho Jacob era desobedecer a la orden pecaminosa de su mamá. No mamá, en eso no te puedo obedecer, lo siento. Cruzaste ahí de Brasil. No lo voy a hacer. No puedo pegar contra Dios. No puedo pegar contra mi papá. No puedo destruir a mi hermano, mi relación con mi hermano. ¿Cómo tú me pides que yo destruya mi relación, mi amistad con mi hermano? Todo eso, hermano, es lo que estaba promoviendo Rebeca. Hay un Dios en los cielos que juzgará a los hombres, a padres y a hijos, cada uno por su pecado. Y si los hijos deciden seguir el mal camino de sus padres, los hijos también recibirán su juicio. Y los padres su juicio también. Cada uno conforme a su maldad. Nadie puede tomar tu responsabilidad. Siempre recuerda eso. Es tu responsabilidad. Ah, que mi hermano me dijo que lo hiciera, pero tú lo hiciste. Es tu responsabilidad. Tu hermano va a recibir su consecuencia, pero tú también. Ah, que mi papá me dijo, él es mi papá, yo lo obedezco. Dios está en los cielos y tú sabes que eso es malo, eso es pecado. Usted no debía de obedecer ese mal consejo. Usted no puede obedecer el pecado. aunque venga de su tío, de su mamá, de su papá, no obedezca al pecado porque al final quien lo va a condenar a usted es Dios y él no va a preguntar dónde está tu mamá ni tu papá los fajazos te lo vas a llevar tú solito miren cómo en el versículo 18 y 19 Jacob se entrega a la obediencia Él sigue el mal consejo de su madre. Y entonces él va con su papá. Padre mío, ya va con la ropa de Saúl, va con piel de animal amarrado, va con la comida que su mamá le preparó, va con un disfraz. Jacob lleva un disfraz. para engañar a su papá. Ahí va obedeciendo. ¿Quién eres, hijo mío? Y aquí vamos a ver, hermanos, cómo el pecado engendra más pecado. Rebeca lo movió a desobedecer y a ser rebelde contra su papá, a robar la primogenitura. Pero Jacob añadió su propia maldad. Jacob mintió todo lo que pudo. Mentira tras mentira. Primera mentira. ¿Quién eres, hijo mío? Versículo 19. Soy Esaú, tu primogénito. Primera mentira. ¿Era verdad que eres Esaú? No. He hecho lo que me dijiste. Segunda mentira. A usted no le dijeron nada. A usted no le pidieron nada. Segunda mentira. Versículo 20. Eizad dijo a su padre, ¿Cómo es que has encontrado tan pronto, hijo mío? Y él respondió, tercera mentira. Porque el Señor tu Dios hizo que así me acaeciera. Tercera mentira. Toma el nombre de Dios en vano. Usa el nombre de Dios para mentir. Observen cómo la maldad y el pecado que empezó a través de su mamá ahora está calcomiendo, destruyendo a Jacob. Está mintiendo en todo lo que dice. y no tiene temor de Dios. En el versículo 21 Isaac entonces dijo a Jacob te ruego que te acerques para palpar hijo mío a ver si en verdad eres o no mi hijo Esaú. Isaac estaba ciego pero no era tonto. Isaac quería palparlo porque él sabía que Jacob no tenía nada de bello y Esaú tenía muchos bellos. Ven a palparte. Él lo examina para que su ceguera no sea un estorbo para cumplir con su deber como padre. También porque dudara de quién fuera realmente quien le hablaba. Él lo dudaba. Versículo 22. Jacob se acercó a Isaac su padre y lo palpó y dijo la voz es la voz de Jacob. Pero las manos son las manos de Saúl. Él conocía a sus dos hijos. Jacob, Isaac dice, yo te escucho, pero yo te escucho como Jacob. Pero cuando te palpo, no, es el brazo de Saúl, porque Jacob no tiene vello. Hermanos, Isaac evidentemente no sabe nada de este engaño. Evidentemente, Él está siendo sincero con su hijo. Yo quiero que los hijos presten atención a esto. Tus padres te quieren hacer bien. Cuando no te impulsan a pecar, sino que te amonestan, te llama la atención. Pero si tú no abres tu corazón, tú no eres sincero a tus padres, a ti te va a ir mal. Isaac estaba examinando con sinceridad a su hijo. Y quería hacerle bien a su hijo. Pero su hijo lo estaba engañando. Isaac estaba actuando. No se unió. Isaac, perdón, Isaac no estaba actuando. Isaac no se unió al pecado de su hijo ni de su esposa. Él estaba siendo engañado. Aunque era ciego, él procuró dentro de sus posibilidades. hacer lo correcto dentro de sus posibilidades. Isaac no estaba engañando a Esaú. Es triste cuando en una familia todo el mundo se vuelca para engañar a alguien porque tiene dinero o porque tiene bienes. Pero Isaac no era así. Isaac era un hombre realmente que tenía temor de Dios. Le tocó las manos. Versículo 23. no lo reconoció porque sus manos eran velludas y lo bendijo el versículo 24 una vez más pregunta Isaac eres tú en verdad mi hijo Esaú cuarta mentira yo soy en verdad mi hijo en verdad es decir delante de dios quien es la verdad misma Delante de Dios, tú me estás diciendo la verdad. Eres tú mi hijo Esaú. Miren que él le preguntó hasta con el nombre para que no hubiera ninguna duda. No, que tú nunca preguntaste si yo era Jacob. Si yo era Esaú. Eres tú realmente Esaú. Sí, padre, yo soy. Sinceramente. Hermanos, ¿cómo un hijo puede llegar a un punto de engañar a su papá? Cuatro veces mintió. Cuatro veces en una conversación. Versículo 26. Perdón, versículo 25. Como él lo había hecho Isaac en otras ocasiones, entonces compartieron los alimentos. Sírveme y comer de la casa de mi hijo para que yo lo bendiga. Y Jacob le sirvió y comió, le trajo vino. Y su padre le dijo, te ruego que me beses. Y aquí vamos a encontrar dos cosas, versículos 26 y 27. Cuando Isaac le pide a su hijo Jacob que lo bese, aquí vemos dos cosas. Era la tercera forma de evaluarlo. La primera le preguntó directamente. La segunda lo palpó. La tercera vez le dijo, en verdad, dime la verdad, ¿eres tú realmente? Y ahora, la cuarta vez. Otra forma en la que Jacob, perdón, en la que Isaac evaluó a su hijo es oliéndolo. Te ruego que te acerques y me beses, hijo mío. Y él se acercó y lo besó, y al notar el olor de sus vestidos, lo bendijo. diciendo he aquí el olor de mi hijo es como el aroma de un campo que el señor ha bendecido porque él dio esa frase recordemos que a esa u le gustaba andar en el campo cazando Cuando Saúl llegaba, llegaba con el aroma de las flores de la tierra, con el aroma de los árboles, de las ramas con las que se había subido o trepado un árbol. Esa es la vida de Saúl. Y Isaac, su papá, lo sabía. Y por eso, déjame olerte, a ver si es verdad. Yo no puedo verte, pero te he escuchado. te he palpado, he preguntado a tu corazón la verdad. Y en cuarto lugar, te he olido. Hermano, Isaac está siendo sincero. Isaac, su papá, está evaluándolo correctamente, de acuerdo a sus posibilidades. A través del olfato, él no actuó precipitadamente, cuatro veces lo evaluó para confirmar que era su hijo. ¿Sabe por qué? Porque después que él diera la bendición, no se la podía quitar. Esto era, hermano, una forma como de contrato. Una forma muy seria. Si Isaac le daba la bendición a un extraño, dejaba sin herencia a sus hijos. Porque no se la podía quitar. si la bendición caía sobre el hijo que no era el que merecía la bendición no le va a recibir más por eso cuatro veces lo evalúa le pregunta dos veces le huele y le palpa una vez más una vez más Isaac, perdón, una vez más Jacob se sale con la suya y en versículo 26 al 27 podemos ver también que esa bendición que daría Isaac la daba hermanos como profeta y como patriarca para su familia. Era importantísimo lo que allí estaba pasando. Pero él era también padre de ese muchacho. Él quería besar a su hijo como una forma de bendecirlo. Y yo creo, amados hermanos, que aquí encontramos un hermoso ejemplo, el beso de un padre a su hijo o el beso de un hijo a su padre es un símbolo de amor y de respeto es un símbolo de cariño que usted lo va a encontrar en las escrituras antiguo y nuevo testamento era algo normal que un padre besara a sus varones y que los varones besaran a su papá y es en la frente en la mejilla En algunos lugares hasta se besan en la boca. Yo no sé si eso está completamente correcto, besarse en la boca, pero la frente, el obuche, es algo de cariño entre un padre y un hijo, entre un hijo y su padre. Queridos hermanos, esto es algo hermoso y que nosotros no podemos quitar, No podemos ignorar ese vínculo de aprecio mutuo en el hogar. Es evidente que era algo muy conocido por la familia, que Isaac mostraba cariño hacia sus hijos y lo mostraba besándolos. Este beso era el beso de la bendición para sus hijos, pero también el beso de un padre cariñoso para con su hijo al cual estaba prosperando. El versículo 28 y 29, habiéndose convencido Isaac, habiendo evaluado cuatro veces a su hijo y ya tranquilo porque él entendía que eres Saúl, Ahora, él lo bendice. Dios te dé, pues, del rocío del cielo, y de la grosura de la tierra, y abundancia de grano y de mosto. Sirva ante pueblos, póstrese ante ti naciones. Sé señor de tus hermanos e inclínense ante ti los hijos de tu madre. Malditos los que te maldijeren y benditos los que te bendigan. miren qué bendición por esto Isaac había sido muy cuidadoso en evaluar cuatro veces a su hijo versículo 28 la primera parte le bendijo con una oración sacerdotal como sacerdote como patriarca como profeta en su casa él le bendice pidiendo a dios que les prospere cada vez que él siembre. Que la tierra siempre tenga abundancia para su hijo. Que haya siempre humedad en un lugar donde hay comúnmente sequía. Que haya siempre humedad para que tú siembres. Que haya continuamente animales engordados para ti. Que de todo alimento se alegre tu corazón, de vino, de carne, de trigo, del rocío, que se mantenga siempre una bendición constante para ti. Hablando de gran abundancia, hablando de gran bendición, pidiéndole a Dios que haya todo esto de manera abundante en el hogar de su Hijo. Isaac bendice orando como sacerdote a su hijo, quitándose su responsabilidad de patriarca y colocándolo ahora en los hombros de su hijo. A partir de ahora, hijo mío, tú eres el patriarca de esta familia. Tú eres el líder que va a salir a la guerra para defender a tu mujer y a tus hijos. Tú eres el líder que va a guiar a la familia delante de Dios en oración. Tú eres el líder que lo va a guiar en el temor de Dios. Tú eres el líder espiritual. Tú eres el guerrero que tienes que vencer. Y tú también delante de Dios recibirás el pacto con el Señor. Hermanos, había muchas cosas aquí de por medio. Isaac le bendice orando como sacerdote, como patriarca. Sé patriarca, mi hijo, de tu familia. El patriarca era la cabeza. Y en esas familias, hermanos, podían haber cinco o seis hijos casados con mujeres y con muchísimos hijos. Pero cuando el patriarca decía, vámonos, todos le obedecían al patriarca, al papá. Pero ahora, El hijo que recibió la bendición era el papá de sus demás hermanos. El patriarca, el padre de sus hermanos. Líder espiritual para guiarlos a todos. Pero Isaac añade, se patriarca aún de las naciones. De las naciones. Un líder para el mundo. El que se opusiera a ti y te maldijera, que Dios lo maldiga. El que se haga tu enemigo, que Dios lo hiera. Pero el que te bendiga y se una a ti, que Dios lo bendiga. Esta fue una oración sacerdotal de Isaac sobre su hijo. Correspondía todo eso a Esaú, pero Jacob estaba allí engañando a su papá, gracias a su mamá Rebekah. Es decir, que no era Esaú, era Jacob que estaba recibiendo todo eso. Aquí Saaq está apelando a Dios como quien cumplirá sus bendiciones. Y al concluir la ceremonia de bendición de su primogénito, Isaac podía descansar ya. Mi responsabilidad se la entregué a mi hijo. Yo voy a ser su consejero, yo lo voy a ayudar, le voy a explicar esto y aquello. Mira, mi hijo, yo te puedo aconsejar esto, pero la responsabilidad es tuya. La responsabilidad es tuya porque ahora tú eres el patriarca. ¿Qué vamos a hacer? Papá, pero tú sabes que esto es una gran responsabilidad. Sí, una gran responsabilidad. Yo te aconsejo que tú hagas esto, esto y por esta razón y por esta razón. ¿Qué tú crees? Toma tú la decisión. A partir de ese momento, hermano Isaac no podía imponer nada ya. Le había dado la responsabilidad a su hijo. Por eso, Isaac se cuidó de no hacerlo precipitadamente. No se volvió loco, sino que examinó cuatro veces. Si había algún fallo, no era porque Isaac se había descuidado. No. Vamos a ver tres breves aplicaciones. La primera es, Hermanos, la relación en la familia siempre afectará la forma de proceder de los que componen esa familia. Cuando hay respeto, cuando hay amor, cuando hay temor de Dios, la familia trabajará en orden. Pero, queridos hermanos, cuando la esposa no respeta al esposo, lo va a transmitir a los hijos. Eso fue lo que pasó aquí. Rebeca le dijo a su hijo, y respeta a tu papá, engáñalo. Rebeca introdujo a su hijo a una división que nunca más volvería a ser familia. Nunca más. Queridos hermanos, Tenemos todos que crecer en amarnos, en respetarnos, en honrarnos. Los padres tienen que promover el respeto entre los hijos, no la división. Los padres tienen que enseñar a sus hijos a respetar a sus padres. El papá tiene que decirle a sus hijos, respeta a su mamá. Y la mamá tiene que decirle a los hijos, respeta a su papá. Mucho cuidadito. Hermanos, si no hacemos eso, dividiremos nuestro hogar y nuestros hijos serán enemigos. Si usted tiene un preferido, guárdeselo para su muy adentro. Delante de sus hijos usted no puede tener preferido. Tiene que haber amor igual para todos. Ay, pero es que la niña siempre me cuida. Aunque sea así, nunca te salga por la boca que ella es tu preferida, porque estarás clavándole un cuchillo en el corazón a tu hijo. Porque él dirá, ah, yo no soy su preferida. Ella a mí no me quiere. Y habrá una guerra entre ellos dos. Una guerra continua. Por el amor tuyo, no siembres odio entre tus hijos. Usted no puede amar a lo chiquito y olvidarse de lo grande. Si tú tienes dos hijos y va a traer helado, traiga dos paletas de helado, porque son dos. Si usted va a dar beso, bese a los dos. Si usted va a abrazar, abrace a los dos. Es así, hermano. Porque si no lo hace, usted va a estar sembrando odio y rencor. está sembrando odio y rencor. Padres, no provoquemos a ir a nuestros hijos, Efesios 6, 4. Cuando tú engañas, mientes, cuando tú le enseñas a tu hijo a ser rebelde, desobediente a tu cónyuge, estás provocándolo a ir. Si tú le dices a tu hijo, no le haga caso a tu papá, Si tú le dices a tu hija, no le hagas caso a tu mamá, estás sembrando ira. Lo estás provocando a error, a pecado. Rebeca provocó ira a su hijo Jacob cuando lo movió a engañar a su papá y a robarle y a mentirle. No provoquemos ira a nuestros hijos. Hijos, no podemos obedecer a nuestros padres. cuando nos dicen que pequemos. Tenemos con respeto decirle, papá, yo te quiero, pero yo no le puedo hacer eso a mi mamá. Lo lamento, yo no puedo. Mamá, yo te quiero, pero yo no puedo engañar a mi papá. No, yo no puedo. Yo no puedo. Conmigo en eso no cuente. Póngase así y ya. No puedo. Porque mi querido hijo, cuando tú sigues el mal ejemplo de tu mamá y maltratas a tu papá, no lo estás amando. O si tú sigues el mal ejemplo de tu papá y maltratas a tu mamá, no lo estás amando a tu mamá. Tu deber es con los dos, papá, no con una. Es injusto. que padres que tienen problemas entre ellos dos metan a sus hijos en esos problemas. Eso es injusto. Hijos, no te involucres en los problemas de tus padres. Que ellos resuelvan sus problemas. No te meten en esos líos. Isaac eligió hacer la voluntad de Dios, cediendo su lugar a su hijo. Su hijo y su discípulo. Y quiero concluir con esto, porque ya se me fue el tiempo. Mis queridos padres, usted y yo no estaremos aquí para siempre. Ponga su casa en orden. Tiene usted cosas que sus hijos pueden heredar, entrégule con tiempo a cada uno lo que le corresponde para que no haya una guerra, para que no se diga después que usted muera y se mataron como perros los hijos de María de José. No. Haga las cosas en orden. Mantenga su casa en orden. Mientras usted esté vivo, haga la división necesaria. Si usted está ya anciano, haga su testamento y entrégueselo a tiempo a sus hijos. Una copia a cada uno o una copia al abogado. Pero aún hay abogados que se confabulan con algunos hijos. Hágalo saber públicamente lo que es su deseo. Porque mire, donde hay riqueza y bienes, hay robo y engaño. Y no importa que sean hermanos. Eso pasa en todas las familias. Vamos, hermanos, a concluir. Padre, damos gracias por tu palabra y por estas enseñanzas. Ayúdanos, bendícenos, y que estas penetren en nuestras almas para que vivamos piadosamente en el nombre de Jesús. Amén.
El traspaso de la bendición y elección de un mal camino
Series Libro Genesis
El traspaso de la bendición y elección de un mal camino
| Sermon ID | 101525515206516 |
| Duration | 1:02:49 |
| Date | |
| Category | Sunday School |
| Bible Text | Genesis 27:1-29 |
| Language | Spanish |
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