Que todos somos humanos y somos
vulnerables. Y gracias a Dios que alguien
nos dice, mira, como que te has desviado un poquito. Necesitas
regresar. Es bueno eso. Necesitamos eso. Yo necesito eso. Tú también. Y este es el fin. Estoy seguro
que el pastor escogió para esta reunión. Abran sus Biblias, por
favor, a 2 Corintios, capítulo 5. Voy a exponer una buena parte
de este capítulo, pero quiero que específicamente veamos versículos
20 y 21. Si ya lo encontraron, digan amén. Amén. Siganme, hermanos, por
favor, con su vista. Así que, somos embajadores en
el nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros. Os rogamos en el nombre de Cristo,
reconciliados con Dios. Al que no conoció pecado, por
nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos
justicia de Dios en él. Vamos a orar, Señor, gracias
por tu palabra. Gracias por tu amor. Gracias
por tu interés en nosotros, hombres y mujeres pecadores. Gracias
por la gracia divina que descendió del cielo. Gracias, Señor, porque
nos amaste tanto, que pagaste el precio de nuestra
redención. Gracias que somos salvos, que
podemos decir, yo sé. Te pido, Señor, que ahora me
ayudes a poder ser una bendición, un desafío a todos nosotros. Que, Señor, podamos ver Tu Palabra
y responder a ella, tomar decisiones, cambiar cosas si es necesario. Sólo en el poder de Tu Espíritu
puede suceder algo así. Y por eso es que ruego que el
Espíritu Divino de Dios descienda sobre este lugar por estos cuantos
minutos. Dame, Señor, libertad de expresión,
de pensamiento. Hazme una bendición. En Cristo
Jesús. Amén. no cambia. Tiempos cambian, gente cambia,
iglesias cambian, pero verdad es incambiable. Si es verdad,
no cambia. Jesús dijo, santifícalos en tu
verdad, tu palabra es verdad. ¿Por qué cambian las cosas? ¿Por
qué cambian cristianos? ¿Por qué cambian siervos? ¿Por
qué cambian iglesias? ¿Verdad cambia? Yo soy un firme creyente en nosotros
estar anclados sobre la Palabra de Dios. Los cambios que vemos
se deben al hecho de que estamos anclados a un sinnúmero de sabrá
que otras cosas, pero no a la Palabra de Dios. Si estuviéramos anclados a verdad
bíblica, no cambiaríamos, porque verdad no cambia. Si algo es
verdad y algo fue verdad hace treinta años, sigue siendo verdad
el día de hoy. Y si algo es verdad ahorita,
como estén soplando los vientos, de aquí a treinta años, si Jesús
no viene primero, va a seguir siendo verdad. ¿Se descubren nuevas verdades? ¿Será que nosotros, que nos llamamos
bautistas independientes fundamentales, creemos en revelación progresiva? Digo, la manera en que a veces
cambiamos y lo variable que somos, me hace pensar. Porque si verdad
no cambia, ¿por qué nosotros cambiamos? ¿Por qué iglesias
cambian? ¿Por qué predicadores cambian? Y creo que ese es el enfoque
que el pastor ha estado queriendo para esta semana. No podemos
cubrir todo en una sola noche, y no intento hacerlo. Pero sí
quiero hablarles esta noche de la una verdad, de la una cosa
que yo creo que no debe de cambiar, que es incambiable, que es eterna,
que en sí es la razón de por qué usted y yo tenemos vida eterna. La Palabra de Dios nos dice que
el apóstol en Romanos capítulo 1, versículo 16 dijo, porque
no me avergüenzo del Evangelio. porque es poder de Dios para
salvación. Eso es verdad. Eso fue verdad
cuando se escribió por inspiración del Espíritu Santo, fue verdad
en el tiempo en que se predicó, sigue siendo verdad el día de
hoy y seguirá siendo verdad. mientras en el plan divino de
Dios se nos dé la oportunidad y ocasión de ser testigos de la gracia de Dios. La palabra
de Dios nos dice, somos embajadores en el nombre de Cristo. como si Dios rogase por medio
de nosotros, os rogamos en nombre de Cristo, reconciliados con
Dios. Anterior a esto, se nos dice
que se nos ha dado el ministerio de la reconciliación. El día sábado, Tuvimos, oh, posiblemente
cerca de 250 hermanos que salieron a tocar puertas y a ganar almas. Yo estoy conforme. Fue un buen
día. A veces llegan más, a veces llegan
menos. Pero yo creo que al cambiar las
cosas, Y al cambiar y al avanzar el pecado y la dureza del corazón
del hombre, nos hemos vuelto incrédulos en cuanto a la tarea
que Dios nos ha dejado hacer. Diego, por todo el mundo hispano,
y una de las cosas que Mao Galec y su servidor y otros más siempre
estamos enfatizando, es este asunto de que el Señor nos dejó
aquí para ganar a otros a Él. No es muy popular esto ya en
muchos lugares. No es popular en iglesias que
comenzaron agresivamente a testificar, Dios las bendijo, Dios las levantó,
Dios honró el trabajo y el esfuerzo de sus hermanos, y ahora de repente
estamos en otros movimientos. Verdad no cambia. Y sigue siendo
verdad que el Evangelio es el poder de Dios para salvación. He estado dando en la Escuela
Dominical una serie de estudios sobre el ganar almas, sobre testificar. Como pastor, y cada pastor escuche
bien lo que le voy a decir, como pastor yo no puedo forzar a toda
la gente a que sirva al Señor, pero es mi deber decirles que
es su obligación. Yo no puedo hacer que todos ganen
almas, pero es mi deber enseñarles. Y si no lo hacen, es decisión
entre ellos y su Dios. Pero vamos, no hemos ni siquiera
anualmente doy un entrenamiento a toda la iglesia, no hemos ni
comenzado. Tengo semanas enseñando. Sólo
enseñando, sólo poniendo un fundamento bíblico para que tengamos entendimiento
que este asunto de ganar almas y testificar y ganar otros para
Cristo no es una filosofía de ministerio. Es un deber y un
mandato que Dios ha dado a cada hijo de Dios. Yo quiero que nuestra
gente entienda que nosotros no hacemos de cierta manera en oposición
o contrario a como otra iglesia lo hace. Pues aquella iglesia
le hace así, nosotros le hacemos diferente. Yo quiero que nuestra
iglesia sepa que lo que hacemos, lo hacemos porque es bíblico. porque es lo que Dios en Su Palabra
nos ha dicho que hagamos. En casi veintinueve años que
tengo de pastor en la iglesia, muchos vientos han soplado, y
muchas cosas han querido sacarnos de nuestro enfoque. Y, hermanos,
miren, estamos perdiendo terreno Y indudablemente la razón que
estamos perdiendo terreno y estamos perdiendo influencia es porque
hay una gran cantidad de iglesias bautistas independientes fundamentales
que no hacen nada para testificar, ganar almas y hablar de a otros
de Jesús. Por eso estamos perdiendo terreno.
Aún si fuéramos agresivos, bueno, la Escritura de todas maneras
dice que vamos a estar en la minoría. Por lo menos no cambia
nuestro deber. Cuando leemos aquí, así que,
somos embajadores. Yo no sé si voy a llegar esta
noche a esa porción. La voy a mencionar seguramente
antes de terminar. Pero yo quiero enfocarme en el
así que. Porque hay cantidad de veces
en la Escritura donde la Biblia dice así que. De manera, por
tanto, y esas expresiones nos dicen de que debemos de llegar
a una conclusión de algo que se nos ha dicho anteriormente.
La Palabra de Dios nos presenta verdades y la razón que nos presenta
verdades es para que lleguemos a conclusiones. Dios mío, vamos
a llegar a un lugar en nuestras iglesias donde pensamos que nadie
puede ni tomar una decisión después de escuchar predicación de la
Palabra de Dios, por lo cual hay algunos lugares donde ya
no hay invitación. Yo soy tan inocente en que yo creo que cuando
ese libro se predica debemos llegar a conclusiones y debemos
de tomar decisiones. ¿Por qué hacemos lo que hacemos? Digo así, si usted como siervo
de Dios está nada más buscando y mirando la mejor forma o filosofía
de ministerio para que usted tenga o logre lo que usted piensa
que usted quiere tener en su iglesia, usted no tiene los motivos
correctos. Usted y yo debemos de hacer lo
que nos dice la Palabra de Dios. Porque si no estamos anclados
sobre la verdad, entonces podemos encontrarnos a un tiempo haciendo
una cosa, y pasan los años y de repente ya nos encontramos haciendo
otra cosa. Verdad no cambia. Si lo que yo
practicaba y creía antes era la verdad, entonces yo voy a
seguir practicando y creyendo eso hasta que Jesús venga, porque
la verdad no cambia. Y creo que en este asunto de
testificar y de ganar almas, digo, se dice y, ¿verdad?, predicamos
y regañamos a los hermanos y tratamos de hacer a la gente sentirse
culpable de que deben de testificar y que deben de ganar almas, pero
yo creo que necesitamos ir un poquito más allá de esto. Hay
razón. Hay un así qué. Hay motivo. Y el motivo de por qué hago lo
que hago es muy importante. Porque el motivo de por qué hago
lo que hago determina si voy a servir a Dios. Determina cómo
voy a servir a Dios y va a determinar si voy a seguir sirviendo a Dios. El motivo de por qué hago lo
que hago Si tú te animas a tener una iglesia que testifica, que
es agresiva en ganar armas y tocar puertas, y todos los días por
el templo y por las casas nos cesaban de enseñar y predicar
a Jesucristo, nos dice la Escritura. Pero si tú te avientas a eso,
organizas y te mueves porque Es algo novedoso, porque alguien,
oíste que alguien, y no estás anclado en la verdad del por
qué, lo más probable es que ya lo dejaste, y ya no lo haces. Y cuando nosotros como bautistas
independientes, como iglesia, hermanos, nos quitamos del enfoque
principal de por qué estamos aquí, y la razón principal por
qué estamos aquí, es para alcanzar a un mundo perdido para Cristo,
Esa es la razón principal por la cual estamos aquí. Cuando perdemos esto, entonces
por eso es que de repente nuestros enfoques son otros. Entretenimiento
y todas las otras cosas que mencionó el pastor Acevedo. Pero más, yo les sugiero algo. Nosotros veamos esta noche la
conclusión a la cual llegó el apóstol y por qué llegó a esta
conclusión, y nos preguntemos nosotros si no hay razón, si
no hay motivo. Maos comenzó el capítulo hablándonos
de que todos nosotros, hermanos, un día vamos a comparecer ante
el tribunal de Jesucristo. Y no va a ser el juicio allí, no va a tratarse nada en relación
a salvación, sino a lo que hicimos tú y yo. Se darán recompensas. Y luego dice, conociendo pues
el temor del Señor, persuadimos a los hombres. Y luego dice en
el versículo trece, porque si estamos locos, es para Dios,
y si somos cuerdos, es para vosotros. Y bueno, el celo y el afán y
el motivo del apóstol, digo, porque en verdad, hoy hasta se
nos dice, mire, Pastor, yo creo que hay que ser agresivos, yo
creo, pero hay que, como dice el Hijo de Mase, pero no hay
que ofender. El apóstol dice, si somos locos, es para el Señor. Y si somos cuerdos es para ustedes.
Si somos cuerdos es para que a ustedes les dé un infarto de
corazón. Pero luego comienza a darnos
el por qué. ¿Por qué? ¿Por qué este hombre
vivía como vivía? ¿Por qué tuvo una entrega que
sin ella tú y yo no estuviéramos aquí? Amén. Si no el apóstol
Pablo, tú y yo no estuviéramos aquí. ¿Por qué y cómo es posible
que Él expresa tales cosas como, y yo con el mayor placer estoy
dispuesto no solamente a gastar lo mío, sino a gastarme a mí
mismo, por amor de vuestras almas, aunque amándoles más, sea amado
menos? ¿De dónde viene eso? Esa entrega,
ese corazón, ese motivo, ese empuque, ¿de dónde viene? No
habían comenzado las conferencias de la espada, ni de feos de evangelismo. Si estamos locos, digo, es para
el Señor que estamos locos. Y no comienza a decirnos por
qué. Y comienza a decirnos de dónde
viene. ¿De dónde encontraba su origen esa pasión, esa entrega,
ese corazón, esa exposición, esa vida completamente entregada
y rendida a una sola cosa y ese es anunciar a Cristo? ¡Ay de
mí si no predico el Evangelio! ¿Asistió a una conferencia de
motivación personal? No, habían cosas más profundas
que lo movían. Y comienza a decirnos en el decículo
catorce, porque el amor de Cristo nos constriñe. Pensando esto,
que si uno murió por todos, luego todos murieron. Pablo dice, ¿quieres
saber por qué? ¿Quieres saber por qué? porque
su amor, su amor me ha impactado. No está hablando de tu amor a
Él, está hablando del amor de Dios a nosotros. Y Pablo dice,
¿quieres saber? ¿Quieres saber por qué te acabo
de decir que si estamos locos para el Señor estamos locos?
Porque el amor de Cristo me constriñe, me provoca. Pablo estaba diciendo
su amor. Déjame decirte una cosa. Cuando
tú llegas a entender la grandeza de su amor, qué grande es su amor, qué indescribible
es su amor, qué inmenso es su amor, ¡Qué inexplicable es su
amor! Y Pablo estaba diciendo, si quieres
saber por qué, es que he sido impactado por el amor de Dios. El hecho de que Él me ama, hermanos,
ya no nos acepta la verdad de que Dios nos ama. ¿Somos muy
amables o qué? ¡Dios nos ama! Yo me asombro
de que Él me ama a mí y Pablo está diciendo que el amor del
Señor a él no permitía que él fuera la misma persona. Cuando yo vine en contacto y
conocí y fue derramado sobre mí el amor divino de Dios, dice
el apóstol, no pude ser igual. Me afectó, me impactó. En luz de la grandeza del amor
de Dios, yo no puedo ser la misma persona, dice el apóstol. El
amor de Cristo me constriñe. Digo, ¿cree usted que que Dios espera de usted y de
mí reacción a este grande amor que nos ha dado? Digo, ¿es demasiado
que Dios espere que si Él nos ha amado de esta manera, nosotros
lo amemos de regreso? ¿Es mucho pedir de parte de Él? en luz de lo que Él ha hecho
por usted y por mí? ¿Qué nos dice la Escritura? Que
nuestra reacción normal al experimentar el amor de Dios es ésta, le amamos
a Él porque Él primero nos amó. ¿Es demasiado que Dios espero
eso de usted y de mí? ¿Es tan poco el amor de Dios?
¿Es tan insignificante? ¿Será que lo merecemos tanto,
usted y yo, que no somos impactados y afectados como este hombre?
Que dijo, no puedo yo ser igual ante la grandeza del amor de
Dios. ¿Saben qué, hermanos? Miren,
todo es diferente. Todo es diferente cuando hecho
por amor, cuando nosotros hacemos lo que hacemos, vivimos como
vivimos, todo porque lo amamos a Él, todo es diferente. ¡Amén! ¿Y no hay razón? ¿No será Él
digno? No hay fuerza en el amor. No hay el sentir de ¡Wow! Bueno, estoy obligado,
ni modo. No. El amor de Cristo nos constrigue. Estaba mirando la hojita que
el pastor mencionaba, nomás repasando, y ese hombre parece que saca
unas cuantas verdades y luego saca conclusiones equivocadas,
pastor, obviamente. Pero eso de la frialdad en las
iglesias, concuerdo. Eso de la falta de ganas de parte
de los cristianos, concuerdo. Eso del hecho de que millones
y millones y millones de dólares estamos gastando para nuestra
confortabilidad y nuestros juguetes y lo que nos gusta, y hay un
mundo allá afuera yéndose al infierno, no estamos dispuestos
a enviar misioneros y dar dinero, en eso estoy de acuerdo. ¿Y sabe por qué de todo eso?
Déjame decirle por qué. No lo amamos como debemos. No lo amamos como debemos. El amor de Cristo impactó la
vida del apóstol de tal manera que él dijo, y por todos murió,
para que los que viven ya no vivan para sí, sino para Aquel
que murió y resucitó, ¿por quién? Y esa no es la descripción del
cristiano común en nuestras iglesias. Esa no es la descripción de un
montón de siervos de Dios. Mi suegro 74 años de edad, tremendo varón
de Dios, tremendo ganador de almas, todo el día, varias veces
por semana visitando, tocando puertas, trayendo familias, trayendo
niños, más de 500 personas en su ruta de autobuses cada domingo. Él me decía ese que yo no puedo
entender. ¿Cómo es que alguien dice que
es un hijo de Dios y no quiere hacer nada para Dios? Y bueno, él me molestaba, ¿verdad? Le gustaba molestarme. Era mi
suegro, ¿qué más? Y me decía Ezequiel, a mí se
me hace que esa gente que no quiere servir a Dios, yo creo
que no son ni salvos. Y yo, don, don, yo sé Ezequiel,
yo sé, yo sé. No sea por molestarme, pero es
que no entiendo Ezequiel. No entiendo. Él vivió una vida muy perdida.
Le hizo muchísimo daño a su familia, a sus hijos, a mi suegra, a mi
esposa. Pero cuando el Señor lo salvó, cuando el Señor lo salvó, bien
le dijo Jesús al fariseo, el que mucho es perdonado, mucho
ama, y amó al Señor con todo lo que él tenía. Y por eso es
que su entrega fue completa. Y el apóstol aquí, ¿verdad?,
dice, sí, si estamos locos, es para Dios que estamos locos.
Y si quiere saber por qué, es porque el amor de Cristo ha impactado
mi vida. Es más, el amor de Cristo ha
impactado mi vida de tal manera que yo, como todos los que han
recibido esta vida en Él, debemos de abandonar nuestros sueños,
nuestras ambiciones, nuestros intereses, y poner nuestra vida
sobre el altar de Dios a disposición de Él y lo que Él quiera. ¡Ahí
está! hermanos, dice, para que los
que viven ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó
por ellos. ¿Sabe por qué no logramos? ¿Sabe
por qué es tiempo de visitación y el pastor anuncia y llegan
quizá unos dos o tres hermanos? ¿Estoy hablando en chino? Porque la gran mayoría de nosotros
estamos viviendo nuestra vida. Pero pastores, miren, yo creo
que falta comprensión. ¿Saben qué? Yo digo lo mismo,
sí, yo creo que falta comprensión. Es tiempo de comprender lo que
estamos escuchando esta noche. Cuando tú hablas de comprensión
de que es que los hermanos tienen cosas que hacer, y pues hay que
hacer es y hay que eso. ¿Sabes que yo no sé cuál Biblia
tú lees? Pero mi Biblia me dice a mí que el Señor pasó todo un
capítulo, capítulo 6 del libro de Mateo, tratando de decirnos
que si Él viste las flores del campo y daba a comer a las paves
del cielo, Él va a cuidar de nosotros. Y ese mismo capítulo
me dice a mí que si yo lo pongo primero, y atiendo a lo que tengo
que atender para Él, Él va a atender a mis negocios. Mi Biblia me
dice a mí, si yo me ocupo de sus negocios, Él se va a ocupar
de los míos. Pero la gran mayoría de nosotros,
y vaya, muchos no tienen problemas con sana doctrina, con la excepción
de esto. Yo tenía un profesor en el seminario,
en el cementerio seminario, que decía, es una cosa tener doctrina,
es otra cosa que la doctrina te tenga a ti. Y el maestro de ellos lo dijo,
somos bautistas de doctrina, pero no de práctica, entonces
no eres. Así es. Y la verdad se muestra en el
hecho de manos de que hay un mundo ahí afuera yéndose al infierno
y estamos muy ocupados, hermanos. Estamos muy ocupados. Estamos
muy ocupados con nuestro negocio, con nuestra casita, con nuestra
vida, con entretenimiento. Yo no estoy en contra de estas
cosas, pero hay un mundo yéndose al infierno. Y cuando alguien
se atreve a hablar como yo estoy hablando, de repente hay algunos
que dicen, bueno, pues es que yo creo que no se le debe de
imponer a la gente. Yo no te estoy imponiendo nada.
Yo te estoy diciendo de por qué el apóstol vivía con la entrega
que él vivía. Yo te estoy diciendo que él dijo,
si estoy loco, déjame decirte por qué estoy loco para el Señor.
Porque su amor me impactaba. Porque su amor no me deja responder
de ninguna otra manera. Porque ese amor me ha afectado
tanto que ahora yo entiendo que si Él compró mi vida, entonces
mi vida es de Él. Y no es que no tengo tiempo,
tengo negocio, y que tengo que llevar a la niña acá, y que el
niño tiene práctica de béisbol, y que acá, y que... No, miren
la vida que estamos viviendo. Sí, Jesús ya viene, hermanos.
¿Qué nos va a encontrar haciendo? No hay motivo, no hay razón. Ser motivados a ganar almas y
testificar y ser agresivos en este asunto porque un día escuchaste
su mensaje que te motivó a hacerlo es una cosa, pero estar anclado
sobre un principio bíblico y un fundamento bíblico te va a hacer
que no te muevas de allí. Y déjame decirte, yo no pienso
cambiar porque el amor del Señor para mí no ha cambiado. ¿Hay razón? ¿Hay motivo? Claro
que lo hay. pero una gran mayoría de cristianos
que viven su vida sólo para ellos. No tienen para el templo en Mado
Cededo, no tienen para la construcción en Mado Cededo, pero sí tienen
para el plasma. Algunos me están mirando, ¿qué
es el plasma? No te hagas. Si da todas las razones y todas
las excusas que tú quieras, Pero Jesús dice lo siguiente. ¿Sabes
por qué eres un mezquino con Dios? Porque no lo amas. Eso
es todo. No, Jesús te lo dijo. Jesús dijo,
no podéis amar a Dios y a las riquezas. No puedes. ¡No puedes! Y nosotros, escéricos, decimos,
sí puedo. No dicen Dios, no puedes. Porque
amarás el uno y aborrecerás el otro, dijo el Señor. ¿Tú sabes
qué amas? Tú dime en qué gastas la mayoría
de tu dinero y yo te digo qué amas. Yo no vine para que me hablaran
del dinero. Dijo el pastor, aquí no es a petición. Yo manejo un programa de finanzas y hay
un gráfico como así, como un pastel que te dice en pedazos
de pastel dónde va la gran mayoría de todo lo que tú gastas. Mas yo, yo sería un loco si yo
no creo lo que yo vivo y vivo lo que yo creo. Yo estoy pidiéndole al Señor
por 30 millones de dólares. Otras cosas me han llamado loco.
Es más, creo que estoy siendo un poco conservativo. Yo he calculado. ¿Saben qué? Estaba preparando
un mensaje. Estaba hablando de los hermanos
sobre que en nuestros tiempos están
en las manos del Señor. Y entré al Internet a buscar
estudios sobre largura de vida, o the span of life, y encontré
una página de web donde tú metes tu nombre, toda tu información,
qué haces, cuál es tu ocupación, cuál es tu costumbre de comer,
a qué horas te acuestas, cuánto duermes, todo. Y al final, Por
medio de un programa de software computación calculan cuántos
años más te quedan de vida. A mí me quedan cuatro. Yo ya le dije a mi esposa que
me aproveche. Ya llegamos a los años de nunca,
¿verdad hermanos? Nunca me dolía. Nunca me pasaba. Pero si yo pudiera terminar gastado
para Él, yo le contaría un privilegio. Y esa es la razón, eso es lo
que movía al apóstol. Yo he calculado y si me mantengo
en salud y si Jesús no viene primero, quizá tenga unos 25
años más, yo no sé. Yo ya sé lo que quiero ver en
esos 25 años. Por eso estoy pidiendo 30 millones. Como me los dejen pagos o todo. Mira, este es tuyo. Si yo tuviera... Señor, si tuviera, tú sabes. Y el Señor dice, sí, ya sé, ya
veo. Siempre quieres darle a Dios
lo que no tienes. Si yo tuviera un millón, pastor,
si tuviera un millón, el Señor, tú sabes lo que yo haría. Si
tú me dieres, tú sabes lo que yo haría. Dios te dice, ya veo
lo que haces. Pues no te doy nada. Yo no le
digo al Señor eso. Yo le digo al Señor, yo no te
voy a decir, tú sabes lo que yo haría. Tú me conoces. Yo le digo al Señor, Tú sabes
lo que ya hago. Ahora, aparte de que Tú creas
que mucho dinero en mis manos me vaya a dañar, yo no lo quiero
para mí. Yo lo quiero porque hay un montón
de gente ahí afuera que todavía no escucha de Jesús. El amor de Cristo me constrieña. y me ha impactado y me ha llevado
a un lugar de entender que si murió por mí es para que yo ya
no viva a mi antojo es para que ya no viva a mis intereses y
mis deseos y mis planes déjame, mira, te voy a reventar tu huevito
Dios no tiene ni el más mínimo interés de ayudarte con ese plan
que tienes de juntar tu platita y hacerte un ranchito en tu tierra
Dios no tiene ni el menor interés en ese plan Es tuyo, no de él. ¿Estoy hablando en chino? Y se ha impactado de esta
manera, versículo 16, mira, de manera que nosotros de aquí en
adelante a nadie conocemos según la carne y aun si a Cristo conocimos
según la carne, ya no lo conocemos así. El impacto del amor de Dios
en la vida del apóstol le había impactado a un lugar donde él
había presentado su vida por completo, el completo rendimiento
al Señor y no había cambiado su manera de ver las cosas. De manera dice que ya a nadie
conocemos según la carne. ¿Saben lo que Pablo miraba cuando
miraba? Miraba almas. Amén. Miraba almas. La vista del apóstol fue aceptado
que toda la mirada, toda la perspectiva, toda la forma en que él operaba
o veía las cosas, tenía algo que ver con alcanzar a otros
para Cristo. De modo, en el siglo XVII, que
si alguno está en Cristo, nueva criatura es. Las cosas viejas pasaron, Es
así. Todas son hechas nuevas. ¿Es cierto eso? Maos, ¿es cierto
eso? ¿Es cierto eso? ¿Qué hay de nuevo? Aparte de que no tomas, no fumas,
no bailas, ¿qué hay de nuevo? ¿Cómo vamos a testificar, a ganar
almas, a abrir nuestra boca, a hablar a otros de nuestro maravilloso
y grande Salvador, si no estamos entusiasmados de esta vida? ¿Sabe
por qué no hay ánimo? ¿Sabe por qué hay desánimo y
desilusión, ganas para que la gente aparezca, ir y abrir su
boca, testificar, dar proyectos, tocar puertas y hablarle a alguien
de lo bueno y lo grande que es el Salvador que conocemos? Hay muchos de nosotros que no
podemos ir a testificar de esta vida porque no estamos viviendo
esta vida. ¿No estamos emocionados de esta
vida? ¿No estamos entusiasmados de
esta vida? Dios no arde si acaso algún día
te encuentras hasta con un creyente y le hablas a la mejor, lo convences
de ser ateo. Así de desánimo, de falta de
gana y entusiasmo hay en los hijos de Dios. ¿Tú irías para el mundo todos
los días de la semana? ¿Cómo esperas el día de visitación
de repente ponerte espiritual y luego vas a ir a hablarle a
otros de Jesús? ¡Oh, no hay gente tan emocionada!
Y miren, Maus, esta es mi vida. Esta es mi vida. Los últimos
25 años de mi vida, hermanos, yo estoy en la iglesia casi todos
los días de la semana. Yo amo lo que yo hago. Y cuando alguien ama lo que hace
y la vida que uno tiene, ¿saben qué? La gente se fija. ¿Se nota? Amén. Tú crees que no más desde aquí,
¿verdad? Le trae licencia que le llames a mi esposa. Creo que
soy un poco más loco en la casa. Es que mira, yo venía, no me
acuerdo de dónde venía. Venía de Sudamérica, no sé de
dónde. Y llegué allá y entonces el immigration officer me dijo, Le digo, hombre, es que, mire,
es que, ¿sabe qué? Yo trato con tanta gente y veo
tanta gente con cara larga. Y usted está contento, ¿verdad? Y le digo, sí. Bueno, ¿y por qué? Estaba el otro día en la calle
con mi hijo, estábamos hablando con la jovencita de Jesús, la
muchachita estaba escuchando el Evangelio, y llegó un señor,
se estacionó allí, y se paró y comenzó a mirarme así, y dije,
este va a dar lata. Señor, detiene a este demonio.
Yo no sabía lo que estaba pasando, pero se quedó allí, miraba y
daba vueltas. Cuando terminé de hablar con
ella, ya íbamos de regreso a nuestro carro, y me dijo, hermano, Le dije a mi jovente, y me dijo,
¿cree usted que usted pudiera hablarme de Dios? ¿Sabe qué? Yo sabe que ocupado yo ando,
y yo salgo a tocar puertas con mi gente, pero usted no se imagina
cuántos veces, cuántos carceleros de Filipus se me acercan. ¡De
plano! Se dice, claro, ya está, mire,
me va a hablar del evangelio o no me va a hablar. Tú dices, tú dices, ¿y cómo a
mí no me pasa eso? Porque nunca estás donde debes
de estar. ¿Cómo te va a pasar si no te prestas? ¿Cómo te va a pasar sentado mirando
deportes en la televisión? ¿Cómo te va a pasar si tienes
más interés en el dinero y otras cosas, en vez de entender que
aquel que te amó, te amó de tal manera, te entregó, para que
tú ya no vivas tu vida a tus propios intereses y sus ambiciones,
sino para que la vivas para aquel que murió y resucitó por ti? ¿Por qué? ¿Porque Él mismo es
aquel que te ha dado esta nueva vida? nueva criatura es. No algo reformado,
medio compuesto y modificado. La palabra quiere decir creación. Amén. No vamos a emocionarnos de ese
asunto de testificar si no estamos emocionados del mensaje. Si no
estamos emocionados de la persona de quien hablamos, ¿cómo vamos
a tener ánimo para hablar de él? Y vaya, hermanos, miren,
yo creo que sí debe haber una medida de carácter donde me guste,
no me guste, me den ganas o no me den ganas, yo voy a ganar
almas y voy a tocar puertas y voy a abrir mi boca. Sí hay un lugar
para eso, pero yo creo que es mucho mejor hacer lo que debemos
de hacer queriendo. Amén. De corazón. Por eso es
que muchos dejan de hacer lo que deben de hacer. El siglo
XVIII. y todo esto proviene de Dios. ¡Vamos! Todo esto proviene de
Dios, quien nos reconcilió consigo mismos por Cristo y nos dio el
ministerio de reconciliación, que Dios estaba en Cristo, reconciliando
consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados,
y nos encargó a nosotros la palabra de reconciliación. Así que, ahí
está el así que. Somos embajadores. ¿De quién
está hablando el pastor? ¿De quién están hablando los
misioneros? ¿De quién están hablando? Los evangelistas, seguramente.
¿De quién están hablando? Están hablando de cada Hijo de
Dios en el contexto. ¡Léelo! Yo tenía un profesor que me decía,
es que no es mi don. Yo dije, usted tiene razón, no
es su don. Porque no es su don. Somos linaje escogido, real sacerdocio,
pueblo apartado por medio de Dios para que anunciemos las
virtudes de Aquel que nos sacó de las tinieblas a su luz admirable.
Eso es Biblia y eso está hablando de cada hijo de Dios. somos embajadores
en el nombre de Cristo. Como si Dios rogase por medio
de nosotros. Yo no puedo imaginarme a un Dios
que ruega. Yo no entiendo esa frase. Dios
rogando, un Dios que ruega, yo no entiendo eso. Cristo ante el amor que el Señor
tiene por las almas, dice la Biblia, como si Dios rogase por
nosotros. Dios quiere rogarle a este mundo. El que no es patrimonio a su
propio Hijo. ¿Qué más pudo haber hecho? Y Él quiere rogarle a este mundo
a través de ti y de mí. Ahí está Lolo. Como si Dios rogase
por medio de nosotros os rogamos en el nombre de Cristo. Reconciliaos
con Dios. Es una cosa ser una iglesia que
gana almas. Es otra cosa ser una iglesia
ganadora de almas y una iglesia que sigue ganando almas. Mucha gente no entiende la razón
del por qué. Hace cuatro años, cuando nosotros nos lanzamos
por fe a todos los proyectos que tenemos encima, Recién acabamos de terminar el
primer proyecto y me costó más de un millón de dólares. Y lo
que sigue me va a costar como 10 millones más. ¿Y sabe usted
quiénes son los que dicen, y para qué? Si estábamos tan bien, ¿para
qué? Esa es la gente que no le importan
las almas. Es la gente que solamente piensa en sí mismo. Es la gente
que dice, si estamos a gusto, estamos confortables, ¿para qué
le movemos? ¿No necesitamos esto? No. No, hermanos. Yo no soy diferente a usted.
Por naturaleza somos egoístas. Y la razón principal de por qué
nos inventamos novedosas y curiosas filosofías en cuanto a este asunto
de testificar y yo oigo a los hermanos, y me dice el pastor,
mire, es que nosotros no le hacemos así, le hacemos de otra manera,
y ¿sabes qué? hazle como quieras, pero hazlo. ¡Hazlo! La verdad es que cuando
hay un pastor me dice, nosotros no le hacemos, y la verdad es
que no lo estás haciendo así, de ninguna otra manera lo estás
haciendo. En esto es glorificado a mi Padre,
que vayáis y llevéis mucho fruto. y seáis así mis discípulos. Este asunto de testificar hasta
está conectado con que Dios conteste tus oraciones, ¿o no? Tú me elegiste,
dice Jesús en Juan 15, yo te elegí a ti, para que vayáis y
lleguéis mucho fruto, y vuestro fruto permanezca. Y luego Jesús
dijo, para que todo lo que pidieras al Padre en mi nombre, él os
le dé. Nuestras oraciones están débiles,
Dios no contesta nuestras oraciones, no hay poder, no hay influencia,
no hay impacto con Dios. Porque la gran mayoría de lo
que consumen nuestras oraciones tiene que ver con nosotros. ¿Tú
sabes que es cierto? ¿Quién está orando por India?
¿Quién está orando por África? ¿Quién está orando por Egipto?
¿Quién está orando por esos países que están causando tanto peligro? ¡Los musulmanes creen lo que
creen y lo viven! ¡Vergüenza a nosotros! ¡Vergüenza
a nosotros! La próxima semana, hermano, Galic
y yo vamos a estar en la Alejandría de Egipto. Estamos trabajando con un pastor
egipcio Allá han comenzado 27 iglesias bautistas independientes
fundamentales En Alejandría Uno de los miembros de la directiva
Con nosotros de la misión bautista Alejandría Hermano Gerdes dice
Mao Salazar Los musulmanes en este país, tanto como los musulmanes
en todo el Medio Oriente, están invirtiendo millones y millones
y millones y millones de dólares para convertir a América. Financiar mezquitas, ponerlas
por todos lados. ¿Dónde están los dólares de los
bautistas? ¿Dónde está su fe? ¿Dónde está
su entrega? ¿Dónde está el que cuando menos
aparece, cuando es tiempo de ir a testificar? ¿Puede decir que somos locos?
Sí. Pau dijo, si estoy loco, estoy
loco para el Señor. Pero déjame decirte por qué.
Porque el amor de Cristo me obliga. Me obliga, me consigue. Tú ya tienes que dejar. Algún día yo pienso hacerlo,
Pastor. Es que mira, ahorita yo estoy arreglando unos problemitas,
nomás los arreglo. Tienes 20 años arreglándolos. Ponte a hacer lo que Dios te
ha llamado a hacer. Y Pastor, si usted no tiene un programa
organizado de testificar y ganar almas, arréglelo. Arréglelo. Ponga uno, haga algo. Porque Maos es una iglesia que
no es un faro de luz. El día más horrible en la vida
de nuestra iglesia es el domingo que no vemos una sola persona
salva. Ese sería el día más triste de
nuestra iglesia. Nosotros así lo creemos. Así
lo creemos. Pero cuando nos encerramos dentro
de los confines de cuatro paredes y tenemos nuestra iglesita, nos
ponemos confortables y creemos que este es nuestro mundo. ¡Ve
allá afuera! ¡Sal! ¡Sal allá afuera y ve lo
que hay allá afuera! ¡Date cuenta! ¿Tú crees que cuando
yo voy a tocar una puerta alguien me dice, Dr. Salazar? ¡No firma
la Biblia, por favor! Una señora un día vino y me dijo,
oiga pastor, ¿usted se acuerda de mí? Le dije, hermana, perdóneme,
no. ¿Se acuerda usted de aquel pueblo
allá? Le dije, sí, sí me acuerdo. ¿Se acuerda usted de esa casa
cuando usted iba y usted hablaba del señor y había una mujer que
le echaba agua? Sí, sí me acuerdo. ¿Qué pasó? ¿Ha cambiado algo? ¿Será cierto
lo que este hereje ha escrito el Majo Cebedo? ¿Será cierto
eso? Yo no lo creo. ¡Yo no lo creo! Pero es más que
decir yo no lo creo. ¿Dónde está la evidencia de nuestras
acciones y nuestra vida? Pastores, Usted no sabe, yo estoy
solo en la iglesia y los hermanos no quieren trabajar. Échele ganas
a usted. Si nadie llega, ya hay usted. Nuestra iglesia comenzó
con cuatro personas. ¿Qué cree que yo estaba esperando
a alguien? Llegaba a veces la hermana Salazar,
llegaba yo. Y yo, mire, si yo soy como tú,
no vino nadie. Hermanos paraguanes, sinvergüenzas,
flojos, apáticos, indiferentes. Por eso esta iglesia no prospera.
Vente, mi amor, vámonos a cenar mejor. Estoy cansado de predicadores. Es que no tengo a nadie. ¿Y tú
qué? ¿Y tú qué? ¿Tú qué? ¿Cómo crees que yo tengo más
de 240 hermanos saliendo a tocar puertas? ¿Tú crees que yo me
quedo en la oficina preparando la homilía del día domingo? A
mí me gusta lo que un siervo ya de años avanzados, amigo íntimo
mío, Manuel Eliseo Hernández Ochegoyen, dice, dice el pastor
debe ser pastor de la calle. Pastor de oficina, pero pastor
de la calle. Cada vez que él venía a nuestra
iglesia es un mayor deleite ir a salir a tocar puertas y ganar
almas con mi suegro. Le llamaron los gemelos. Tiene
90 años de edad. ¿Qué está pasando con nosotros?
Porque si hay un peligro de volvernos centros de entretenimiento, pero
de la misma manera hay un gran peligro de volvernos en sinagogas.
Donde tenemos toda la doctrina, toda la fachada, no estamos impactando
para nada nuestra comunidad, nuestras ciudades, ni nuestro
país, ni el mundo. ¡Yo no voy a ser así! ¡Dejemos
de ser así! Pelea lo mismo que tú peleas.
A veces me canso. A veces pienso, ya, ya, ya hice
lo que pude. Ya, ya no se puede más. Pero
no puedo. No, no puedo. Y tú tampoco deberías
de llegar a esa conclusión. Porque el amor de Cristo me consteña. Padre mío, perdónanos. medimos nuestra vida, nos damos
cuenta de lo que ocupa nuestro tiempo, nuestros intereses, nuestro
dinero. Estamos perdiendo tanto terreno.
El enemigo está logrando tanto y a tantas falsedades y tantas
mentiras bien financiadas, con un tremendo respaldo, Y nosotros
que tenemos la verdad de Tu Palabra y el Evangelio, nos pasamos viendo a un mundo
perecer. Somos tan egoístas. Queremos
que nos atiendas, queremos que nos ayudes, tenemos necesidades,
tenemos problemas, tenemos cargas, y nos atrevemos a pedirte cuando
ignoramos por completo lo que nos has llamado a hacer. Perdónanos, Señor, y ayúdanos a tomar responsabilidad
personal. Comienza conmigo. Hermana, hermano, diácono, maestra,
miembro del coro, joven, jovencita, las órdenes de marcha se han
dado a cada hijo de Dios. ¡Obra de Dios! Hay muchos hermanos
aquí, en sus rodillas. Mi experiencia me dice que estos
hermanos que están aquí enfrente probablemente son los que más
están haciendo y los que están en su asiento. Si no digo días,
semanas, meses, que no abres tu boca a testificar, y hablarle
a alguien de Jesús, y tú lo sabes. ¿Porque usted lo dice, pastor?
No, no, porque yo lo digo. ¿Qué no leíste? Siento que me
obligan. ¿Alguien tendría que obligarte?
¿Alguien tendría que obligarte? En la luz de su amor, y la grandeza,
y su gracia, y su misericordia, ¿alguien tendría que obligarte? Dios mío, ¿cómo es posible? ¿Cómo lo hemos visto? Si Dios te ha hablado, tú ven,
ven con estos otros hermanos y mira, no nomás vengas, pero
tú ven y di, Señor, no solamente te voy a prometer que voy a hacer
algo, voy a apartar un tiempo específico en que llueve, truene,
relampaguee, yo voy a usar ese tiempo para testificar. Tú guíame,
mi Dios. Tú llévame y trae a mí camino
a aquellas personas que están esperando nada más que a alguien
les hable del amor de Dios. Y te prometo que tomaré ventaja
de cada oportunidad. Empodérame, mi Dios. Tú vas a ver si Dios no te contesta.
y vas a ver qué glorioso es andar con Él, hablar de Él, y ver gente venir a los pies
del Señor. Gracias, Dios, por la manera
que nos has hablado. Oh Padre, guarda nuestro corazón Ayúdanos a hacer lo que hacemos
únicamente, específicamente por amor a Ti, porque sólo Tu amor nos construye
en todo tiempo, en todas circunstancias. Nadie esté mirando. Nunca queremos concluir un servicio
sin hacer la pregunta más importante de toda su vida. ¡Qué lástima será que tendremos
una conferencia como esta y viene una persona y entra y oye y sale
sin que alguien le hable acerca del Evangelio de Cristo! ¿Cuántos aquí podrán decir, hermanos,
que la verdad, la verdad, Cuando yo me muero, yo ya sé dónde voy
a ir. Yo voy a ir con mi Dios. Yo voy
a estar con Él. Esto estoy seguro, 100% seguro. Si éste es usted, levante la
mano en testimonio. Levántala bien alta. Yo no me
cabe duda, igual yo ya sé, al morir, yo voy a estar ahí con
Él. Levántala bien alta. Bien alta en testimonio. Puedo
bajar la mano. Por alguno quien dirá, hermano
Garlick, no puedo levantarme la mano. No puedo levantarme
la mano porque yo no puedo testificar, yo no puedo decir que estoy seguro
de estar con mi Dios por la eternidad. Yo no puedo estar seguro que
voy a estar en la gloria con Él. No, eso no. Pero yo quiero
estar seguro. Yo quiero que Cristo me salva,
que me justifica, que me haga sin pecado en sus ojos. Yo quiero estar reconciliado
con mi Dios. Yo quiero que Él me cambie. Yo
quiero que Él me quita el pecado, me salva. Y a mí me interesa que alguien
me señale de la Biblia qué es lo que yo puedo hacer para ir
a la Nuria. Si este es usted, ¿podría usted levantar la mano
bien alta? Bien alta, bien alta. Yo no vi mano que no fue levantada,
pero no quiero pasar un servicio sin preguntar esta pregunta. Gracias Dios, te damos gracias
por el arranco que nos ha dado a la conferencia. Oh Padre, no
permite que estas decisiones sean decisiones del altar nada
más. Oh Padre, ayúdenos a nosotros a
implementar lo que tu Espíritu Santo nos ha indicado, nos ha
requerido nos ha hablado. Y esto, Padre, te lo pedimos
en el nombre de Jesucristo. Amén y Amén y Amén.