Todas las personas que son recibidas por Dios como hijos e hijas, tienen el gran privilegio de vivir sus vidas con la grandiosa seguridad que el Padre tiene absoluto control de todas las circunstancias que puedan enfrentar; y les ofrece una paz inmensurable, fruto de una esperanza viva, la cual es confirmada con la permanente presencia del Santo EspÃritu de Dios en ellos. El Consolador nos hace ver el sufrimiento en una nueva dimensión, al mostrarnos el perfecto plan de Dios para los suyos. Espero este mensaje te sea de mucha edificación.